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sábado, 16 de marzo de 2019


II JORNADA SOBRE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS
LA FORTIFICACIÓN PORTUGUESA. DE D. DINIS A LA GUERRA DE RESTAURAÇÃO Y SUS INCIDENCIAS EN LA PLAZA FUERTE DE OLIVENZA/FORTIFICAÇÃO PORTUGUESA. DE DOM DINIS Á GUERRA DE RESTAURAÇÃO E SEUS INCIDENTES NA PRAÇA FORTE DE OLIVENÇA

A un año de celebrar la I JORNADA SOBRE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS EN OLIVENZA, volvemos a programar una actividad que continúa el estudio e investigación de nuestro patrimonio fortificado de la Raia/Raya en general y del de Olivenza en particular, convencidos de la importancia crucial del mismo, que ha de figurar sin tardanza en la Lista de Patrimonio de la Humanidad de la  UNESCO, y que Olivenza tiene un papel decisivo en dicha Lista en Red.
Así se demostró en las seis Jornadas de Valorización de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raya, celebradas en Badajoz, Castelo de Vide, Castro Marim, Chaves, Vila Viçosa y Almeida sucesivamente en los años 2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017 respectivamente, publicadas sus ponencias en la Revista O PELOURINHO, de la Diputación de Badajoz. Y así se viene demostrando año tras año en la Revista del Centro de Estudos de Arquitectura Militar de Almeida (CEAMA), así como en sus ya doce Seminários Internacionales al respecto.
Olivenza se suma a estas iniciativas siguiendo el ejemplo pionero de Almeida y el trabajo realizado desde “O Pelourinho”. Y si en su “I Jornada” lo hizo con planteamiento general de la importancia de nuestro patrimonio fortificado en general y abaluartado en particular de la Raia/Raya, con incidencia especial en Olivenza, ahora se trata de profundizar en la importancia de las fortificaciones de esta Plaza desde su primer amurallamiento en tiempos del rey D. Dinis hasta los levantamientos abaluartados de la Guerra de Restauração (1640-1668),sin perder la perspectiva general y ese objetivo primordial del logro de Patrimonio de la Humanidad para todo el conjunto, integrando en el mismo -con todo derecho- a Olivenza. En posteriores Jornadas, se pretende seguir avanzando en el estudio temporal que ahora se plantea.
El programa de esta II JORNADA presenta las aportaciones de siete investigadores de primera línea. Los portugueses João Campos, Rui Loza y Margarita Alçada; los españoles Julián García Blanco, María José Rodríguez Trejo y José Antonio Carnerero, y el holandés Edwin Paar. Tiempo habrá de hablar de sus aportaciones, y -en su momento- del desarrollo de la Jornada. Ahora presentamos el Programa, y llamamos la atención sobre la página creada para potenciar este proyecto en general y las Jornadas en particular: http://abaluartada.es/; en ella tendrán cumplida información los que desee asistir e informarse de nuestra intenciones de futuro.
Moisés Cayetano Rosado
Director de la Jornada

miércoles, 6 de julio de 2016

DE CASTELO BRANCO A PUEBLA DE SANABRIA Y REGRESO (y V)
Castelo de Trancoso
DE TRANCOSO A LINHARES, RECALANDO EN CELORICO DA BEIRA
Moisés Cayetano Rosado

Tras visitar los grabados rupestres de Foz Côa y Siega Verde, nos “adelantamos” unos cuantos milenios para recalar en la Baja Edad Media que representa toda la Serra da Estrela (ese Parque Natural de impresionante valle glaciar), donde esta vez solo toca “rozarla por el norte”, bajando desde Trancoso a Linhares, una de las poblaciones más deliciosas de la Serra, y donde nos recomiendan que después volvamos sobre nuestros pasos para no perdernos Celorico da Beira, que parece (¡solo parece!) un pariente pobre del rico tesoro asentado en el profundo meandro del Mondego, ribete azulado del Parque Natural.
Trancoso es la población donde se casaron el rey D. Dinis y doña Isabel de Aragón en 1282. Y también la “Tierra de Bandarra”, Gonçalo Anes, un zapatero, trovador y profeta, perseguido por la Inquisición, por sus profecías mesiánicas, muy seguidas por el pueblo.
Pero lo que más me admira de la población es su núcleo amurallado, levantado en los reinados de D. Afonso III y D. Dinis, y perfeccionado bajo D. Fernando: de mediados del siglo XIII a finales del XIV, conservándose en casi su totalidad. Dentro de él, en su extremo nororiental, se encuentra el castillo, recinto almendrado, con cinco torres de planta cuadrangular, inmenso torreón de entrada y una espléndida Torre del Homenaje, de silueta tronco-piramidal y planta cuadrada, a la que accedemos por puente colgado a media altura.
Igreja de S. Pedro y Pelourinho manuelino de Trancoso
El casco histórico es una delicia por su traza urbana laberíntica, sus casas de sillería y sillarejo granítico y el empedrado de sus calles, muchas de las cuales repletas en sus laterales de hortensias que arrancan del encuentro de las fachadas y el suelo. En el centro tenemos la Igreja Matriz de S. Pedro -de finales del siglo XV-  y un esbelto pelourino manuelino, rematado “por uma gaiola, onde sobressaem os oito colunelos laterais, ornados com anéis e meias-esferas, e o coroamento com esfera armilar, sobrepujada por uma cruz em ferro”, como reza su cartel indicador.
Castelo de Linhares
De allí a Linhares, carretera con buenas panorámicas, que se adensa en bosque frondoso conforme nos adentramos en la Serra da Estrela. Linhares tiene una calzada romana de más de un kilómetro y un castillo que parece serpentear por lo alto de la elevación granítica en que se ubica: Torre de Homenaje, alto torreón defensivo y gran espacio de abrigo para la población, con puerta de entrada ojival, conforman la fortaleza altomedieval, a cuyos pies se extiende la vila, “detenida en el tiempo”, con su profusión de granito en paredes y suelos, calles quebradas y en tramos cubiertas.
Callejuela de Linhares da Beira
La Igreja Matriz data de la Plena Edad Media, aunque remodelada en los siglos XVII y XVIII, con interior de retablos manieristas. También tiene pelourinho del reinado de D. Manuel, época de mayor prosperidad de la zona, lo que se refleja en su urbanismo y construcciones.
Pero allí nos recomiendan volver hacia el norte, para visitar Celorico da Beira, ¡y comer en uno de sus restaurantes su arroz de pato delicioso! Nos indican “O Botas”, casero, apetitoso, económico, donde atienden con rapidez y simpatía, siempre te invitan a que repitas más de lo que pides (¡por el mismo precio!), y además de pato, preparan con maestría cabrito, borrego, trutas, bacalhau, y no digamos las sopas serranas, quesos “de untar” (los queijos de Celorico tienen fama de ser los mejores del país) y sobremesas caseras deliciosas.

Celorico da Beira
Castelo de Celorico da Beira
Su castillo del siglo X conserva un enorme torreón (no está claro que fuese en su día la Torre del Homenaje), a cuya entrada elevada se accede por escalera desmontable, y alterna en su recinto los elementos románicos con los góticos. También destaca en la población su Igreja de Santa Maria, de portada renacentista y capilla mayor y sacristía barrocas. Y ¡cómo no!, sus muchos pequeños comercios donde te ofrecen su irresistible queijo da Serra, buena alternativa al souvenir turístico con que a veces cargamos y que llegados a destino se arrincona. ¡Muy al contrario en este caso “tan apetitoso”!

miércoles, 12 de marzo de 2014

FORTIFICACIONES DE LAGOS: UN PASEO ENTRE EL MAR Y LA HIERBA
 Moisés Cayetano Rosado
Aunque algo distanciado de la Raya, tendiendo hacia la punta oeste del Algarve marítimo, Lagos es una población muy apreciada por los que desde nuestra frontera nos decidimos por las playas soleadas e inmensas del sur de Portugal.
Pero al margen de ese tesoro que constituyen las arenas doradas de una costa que parece inacabable, Lagos pose el conjunto amurallado más extenso y completo del Algarve marítimo, con origen romano, reconformación musulmana (siglo X), con restauración y ampliación a finales del siglo XIII (bajo el rey D. Dinís) hasta mediados del XIV (reinado de D. Afonso IV), lo que se conserva con mucha integridad en la zona que mira al mar, hacia el este.
La mucha importancia que Lagos tuvo con los descubrimientos portugueses se materializa en numerosas partidas de expediciones al norte de África, la costa hasta Cabo Bojador Azores y Madeira, durante el siglo XV, lo que obliga a una constante revisión de la fortaleza costera, como lugar de resguardo de embarcaciones y preparación de flotas.
D. Manuel I (1495-1521) ordenó reconstruir la parte de muralla que con los años se había ido descuidando, se inicia el edificio de Paço dos Gobernadores (especie de Torre del Homenaje, frente al mar) y se comienza una segunda línea de murallas, a partir de 1521, más amplia y con diseño adaptado a las nuevas armas ofensivas de la artillería. Esta segunda cerca se concluye bajo el reinado de su hijo D. João III (1521-57), levantándose diversos baluartes, hasta alcanzar un total de 14: seis mirando hacia el mar y ocho hacia tierra, sector menos atendido hasta aquel tiempo.
Con estas actuaciones, Lagos pasa a tener la primera muralla abaluartada de Portugal -la Cerca Nova-, si bien el sistema es aún muy primario, pues salvo las esquinas (con dos escudos formando ángulo agudo, como flechas cubriendo torres adelantadas), los extensos paños de muralla apenas poseen torres cuadrangulares con plataforma delantera sobresaliendo, como orejones rectos. Eso sí, todos estos escudos y plataformas presentan amplias aberturas abocinadas, para instalación de artillería.

En la actualidad, no conservan ni fosos, ni contraescarpa al exterior; ni revellines protegiendo las extensas cortinas; ni taludes de refuerzo interior, como es propio de las fortificaciones abaluartadas, ni garitas, y ni siquiera caminos de ronda en adarves. De esta manera, más parece un amurallamiento tardomedieval reforzado con torreones recrecidos para disponer elementos artilleros, a los que por delante se les hubiese dotado de unas “mamparas” a manera de escudos artillados, planos en el recorrido de los paños y como flechas en las esquinas.
Un interesante debate en el Grupo de facebook “Fortificaciones Abaluartadas de la Raya a Patrimonio Mundial” reconfirman la novedad de este modelo abaluartado en Portugal (Fabián Lavado), con aportación de interesantes reseñas bibliográfica (Fabián Lavado y Juan Luis de la Montaña), cartográficas (Julián García Blanco, Guillermo Duclós Bautista) y modelos comparables (Javier Santi Petric y Fernando Cobos), así como de posibles diseñadores (Fernando Cobos piensa que el diseño es del portugués Francisco de Holanda, en el siglo XVI), entre otras valiosas consideraciones.
Plano de Lagos. Publicado en facebook por Julián García Blanco
Toda la fortificación es revisada, reforzada y modernizada en 1598 (tras los ataques del corsario inglés Francis Drake), en 1621 (al aumentar la importancia del embarcadero de Lagos), en 1642 (por las Guerras de Restauração contra España) y tras el destructivo terremoto de 1755.
Actualmente, por la zona sur y oeste, que forman entre sí casi un ángulo recto, se conservan tres baluartes triangulares (en las puntas y el vértice) y cuatro rectos (dos en cada cortina).  Hacia el norte (bajando desde la colina interior hacia la ría que da de inmediato al mar), apenas queda un trozo de la muralla, habiendo desaparecido el resto engullido por la expansión urbana, lo que ocurre a lo largo de toda la ría, hasta su tramo final: zona, por cierto, de gran bullicio turístico.
En el tramo del este, ya llegando al mar, no solo se conserva la muralla medieval (Cerca Velha) en buen estado -con magnífica puerta de entrada flanqueada por dos altivas torres albarranas-, sino un refuerzo de finales del siglo XVI (Cais da Ribeira: Embarcadero de la Ría), con diseño “a la moderna”, envolviendo al Paço dos Gobernadores, de principios de ese siglo. Éste presenta almenas con saeteras como el resto de la Cerca Velha, algo que no aparece en el resto de las murallas.

Enfrente, asentado en la orilla del mar, se construyó entre 1680 y 1690 el Forte da Ponta da Bandeira, como defensa del acceso al embarcadero y de la propia muralla medieval de la ciudad. Magnífico ejemplo de fuerte con planta cuadrangular, gruesas paredes de plano inclinado, foso, puente levadizo y garitas cilíndricas restauradas. Visitable, didáctico, con singular capilla forrada por azulejos del siglo XVII.

Puede recorrerse todo el perímetro exterior de estas murallas -exento de edificaciones al demolerse las adosadas a partir de 1955-, pasear cómodamente en casi su totalidad por una senda sinuosa apenas separada de la escarpa y rodeada de vegetación arbustiva y césped, lo que hace del paseo una delicia artística, histórica y… deportiva.

jueves, 9 de enero de 2014

JUROMENHA, LA ESPLENDOROSA CENICIENTA

Por Moisés Cayetano Rosado

Juromenha es una cenicienta, esplendorosa todavía, a pesar de los derribos del tiempo y la desidia, desde donde las vistas al Guadiana no tienen rival; esa “cola” del Embalse de Alqueva forma una lámina de agua propicia para los deportes náuticos, para la contemplación de puestas de sol realmente increíbles.
Sus escasas dos calles conservan la tipología constructiva alentejana con esmero: pequeñas casitas en hilera; paredes blancas, con bordes de añil en puertas, ventanas y balcones; chimeneas troncocónicas gigantescas.
Su Fuerte no desdice de las grandes construcciones de la Edad Moderna: lo justifica su importancia histórica, que ya lo fue en la Edad Media y continuaría a comienzos del siglo XIX.
Llevo 20 años visitando esta fortificación, a tan solo 14 kilómetros de Elvas, hacia el sur. Admirando su amplio legado, superpuesto por el tiempo como hojas de un libro. Esos pilares, columnas y sillares romanos en paños de murallas; las cruces patadas visigodas; las murallas levantadas por los musulmanes que la conquistaron, la perdieron ante D. Afonso Henriques, la vuelven a conquistar dos veces, hasta quedar definitivamente en poder cristiano a partir de 1242.
D. Dinis (1279-1325) implanta importantes refuerzos: 17 torres cuadrangulares, torre del homenaje de 44 metros de altura, murallas revestidas en cantería de granito… Con la Guerra de Restauração (1640-1668), se cerca con una magnífica fortificación abaluartada, diseñada por Nicolau de Langres, que posteriormente se pasa al bando castellano, al que facilita planos secretos que permiten su toma.
En 1659, el estallido del polvorín arruina en gran parte sus instalaciones, lo que  un siglo después (con el terremoto de Lisboa, de 1755) llevará a repetir las destrucciones. Pero su importancia como “llave” de Portugal hará que se opere su recomposición; precisamente en 1808 sería uno de los lugares de inicio en la rebelión contra Napoleón.
Pero en los veinte años en que llevo admirándola, nuevas conquistas, nuevos estallidos, nuevos terremotos, nuevas invasiones y traiciones, la van hiriendo de muerte: el abandono, la desidia, la falta de cuidado para con esta perla del arte fundamentalmente islámico, medieval cristiano, abaluartado…, testigo de más de dos mil años de historia defensiva.
Veo cada vez un nuevo atentado: paños de murallas que se derrumban, interiores que se nos caen al suelo, elementos que se pierden (o que se van en manos amigas de lo ajeno).
Desolación ahora, donde antes admiré grandeza. Decadencia. Ruina. Soledad destructiva. Pérdida irreversible.

Se intentó una reconstrucción y puesta en uso, que entre lo discutible del proyecto y las crisis se ha quedado paralizada. ¿Cuál es el futuro para semejante tesoro que se nos está yendo, cayendo de las manos? Urge una actuación inmediata sobre ella, una de las señas de identidad histórico y artísticas más señaladas que tenemos en la Raya.

martes, 9 de abril de 2013


PATRIMONIO ABALUARTADO MALTRATADO: EL CASO DE ARRONCHES

Moisés Cayetano Rosado

Arronches, en el Alto Alentejo, es una población que ofrece magníficas panorámicas al viajero. Conforme vamos acercándonos se concretan en un conjunto armonioso de torres, caserío y ese abrazo semicircular del río Caia, que le permite unas vegas fértiles, llenas de verdor.
Sobrecoge su Iglesia Matriz, del siglo XVI, de un gótico tardío y renacimiento inicial muy bien preservados. ¡Lástima que de su castillo medieval, conformado tras anteriores actuaciones por D. Dinis en 1310, nos resten solamente las ruinas de una de sus torres!
Pero lo que me llama especialmente la atención es el tratamiento para con su recinto abaluartado, que debió ser magnífico. Ya Nicolau de Langres realizó un proyecto extraordinario a mediados del siglo XVII, y tenemos un plano de Nicolas de Fer, de 1705, que nos muestra su importancia: cinco baluartes y un gran reducto que protege la fortificación medieval, más un extenso atrincheramiento al este (paralelo a la actual carretera Campo Maior-Portalegre; el oeste queda salvaguardado por la depresión excavada por el Caia.


Arronches fue punto clave en las distintas guerras peninsulares, y así en julio de 1661 -durante la Guerra de Restauração- sufrió la invasión de D. Juan de Austria, que en los tres años de ocupación reforzó la fortificación medieval, si bien la explosión de su polvorín en 1663 la dañó considerablemente.
El 17 de junio de 1712 -con motivo de la Guerra de Sucesión a la Corona de España- fue cercada por los castellanos, pero los portugueses consiguieron vencerlos. Poco después, a causa del terremoto de 1755, los daños van a ser cuantiosos para la población, y para sus defensas remodeladas.
El 29 de mayo de  1801, la invasión española a cargo de Godoy destroza las defensas que con las guerras anteriores y los fenómenos naturales adversos estaban ya bastante maltratadas.
Pero será el sostenido tiempo de paz que seguirá a estas luchas, a lo largo de los siglos XIX y XX, quien actúe con voracidad sobre la fortificación, absorbiéndola, colmatándola, reaprovechando sus estructuras e incluso utilizando sus materiales para otras construcciones de la más diversa índole.
Y así, hoy en día, excepto el trozo comprendido entre el baluarte que alberga la Plaza de Toros, la cortina que sube hacia el norte y el siguiente baluarte -expeditos en su exterior, ajardinado el conjunto y abierto al uso público-, el resto ha quedado “hurtado” a la colectividad.
Hemos perdido las rondas interiores de la fortificación, ocupadas fundamentalmente por el caserío, que se aprovecha de las murallas para asentar sus traseras o patios en ellas: solo en el espacio anteriormente nombrado es “paseable”, al recorrerlo un vial compatible para vehículos y peatones. En muchos tramos, incluso se alzan las construcciones por encima, sirviéndoles de cimentación para elevar una y dos alturas. En algún caso, la garita de vigilancia parece una chimenea adosada a una vivienda que se superpone en la esquina del baluarte.

En cuanto a los exteriores, los fosos han sido ocupados por caserío que se sirve del amurallamiento como pared de fondo: se salva el tramo anteriormente nombrado y algún otro en la cara norte, donde hay diversas construcciones industriales y de servicios en semiabandono. El “estrangulamiento” interior, exterior y por encima de las murallas es lo predominante, siendo imposible contemplar buena parte del conjunto, que al mismo tiempo presenta grandes mutilaciones, especialmente irreversibles en la zona inmediata anterior al baluarte donde se ubica la Plaza de Toros.


No faltan las recurrentes aberturas en la muralla -como hachazos- para pasos peatonales o roturas para viales.

Un ejemplo más de maltrato al patrimonio fortificado (ver http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013/03/la-destrucciondel-patrimonio-historico.html), aunque el esfuerzo por conservar, resaltar y dignificar lo que se mantiene, es notorio. ¡Ojalá que el empeño continúe y se consiga poner en valor los tramos que aún pueden rescatarse y restaurarse, empezando por eliminar edificaciones ruinosas adosadas al exterior, infraviviendas, cercados sin uso que ocultan baluartes, cortinas, fosos… y arbolado que obstaculiza la visión de los tramos expeditos!