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sábado, 5 de mayo de 2018


DA GUERRA CIVIL ESPANHOLA À DERIVA AUTORITÁRIA NA MONARQUÍA ESPANHOLA
Aunque estaba previsto para  principios de abril, por problemas de desplazamiento de Manuel Loff, se aplazó el coloquio bajo el título de Da Guerra Civil española à deriva autoritária na monaquía espanhola para el viernes, 4 de mayo de 2018, en la Câmara Municipal de Évora.
Acompañados por un representante de la Corporación municipal de dicha Câmara y de la SOIR Joaquim António d’Aguiar, el profesor de la Universidad de Porto, Manuel Loff, y el director de la Revista Transfronteriza O Pelourinho, Moisés Cayetano, abordan el transcurso histórico de España a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, a lo que siguió un breve coloquio.
Moisés Cayetano
Moisés Cayetano enumeró una relación de problemas pendientes a lo largo del siglo XX que fueron condicionando nuestra historia, abocando a la Guerra Civil y a la Dictadura, que desembocó cuarenta años después en una democracia “condicionada”: problemas colonial, militar, económico, social, religioso, agrario, regional… que la II República trató de abordar aceleradamente, con enfrentamientos sucesivos y gran oposición de la Iglesia católica, la oligarquía terrateniente, la burguesía industrial, los militares africanistas, etc., llevando al enfrentamiento fratricida que condicionó nuestro futuro y aún en muchos aspectos sigue sin resolver.
Manuel Loff
Manuel Loff abundó en los problemas pendientes, centrándose en la difícil consecución de la democracia pactada tras la muerte de Franco, los vaivenes políticos de los partidos en el poder sucesivamente, hasta llegar a los complicados momentos actuales, con importante condicionamiento de las libertades ciudadanas y un control judicial que constituye en sí otro problema que añadir, llegando incluso a aludir a los más recientes enfrentamientos sociales por el problema catalán o las protestas ciudadanas ante fallos judiciales puestos en cuestión por nutridos grupos de la sociedad.
Ponentes, organizadores y asistentes abogaron por un diálogo de las distintas fuerzas sociales y políticas, dentro del respeto a las libertades individuales y de los pueblos para lograr una convivencia pacífica, sin sobresaltos ni represiones por cuestiones de opinión, condenando las sucesivas “leyes mordaza” que tratan en los últimos años de reprimir la expresión, manifestación y actuación pacífica de sectores de la sociedad en discordancia con el criterio imperante” de los que detentan el poder y la fuerza represiva.

sábado, 21 de abril de 2018


HOMENAJE A MÁRIO NEVES Y AUDICIÓN EN LA “ANTIGUA” PLAZA DE TOROS DE BADAJOZ
Inicio del homenaje. Con J.M. Corbacho, Maria Emilia Neves y Ana Luisa Rodrigues
Moisés Cayetano Rosado
El 17 de abril se celebró un homenaje a Mário Neves en el Salón de Plenos de la Diputación Provincial de Badajoz, organizado por la Asociación para la Recuperación de la Armhex Memoria Histórica Extremadura.
Abrió el acto Jose Manuel Corbacho, Presidente de la Asociación, siguiendo la proyección de un documental sobre la rememoración de la "Matanza de Badajoz", de la Británica Granada TV, de 1982, con intervención en el mismo del propio periodista Mario Neves, que en 1936, con 24 años, fue el primer periodista portugués en entrar en Badajoz, cuando su toma por las tropas comandadas por Yagüe.
A continuación tomó la palabra la periodista portuguesa Ana Luisa Rodrígues, para resaltar la figura del entonces joven periodista que dio a conocer al mundo los tremendos sucesos de Badajoz, de profunda sangría y terror.
Después, me correspondió exponer a mí la evocación de los sucesos y el contexto bélico que España venía arrastrando desde 1909 en Marruecos, cuya crueldad se continúa en Badajoz.
Intervenciones de Ana Luisa Rodrigues, Moisés Cayetano y Maria Emilia Neves
La hija de Mário Neves -María Emilia Neves- cerró el acto, evocando la figura llena de grandeza de su padre.
Acto muy concurrido, para homenajear a una de las figuras periodísticas que más crudamente expuso la terrible situación vivida en la ciudad hace más de 81 años y cuyo recuerdo perdura vivo y lacerante. También fue leído un emotivo escrito del historiador Francisco Espinosa, que no pudo estar presente.
Tres días después tuvo lugar la extraordinaria actuación de la Orquesta de Extremadura en el Palacio de Congresos de Badajoz (antigua Plaza de Toros) girando en torno a nuestra terrible Guerra Civil, que en este lugar tuvo uno de los sucesos más sangrientos de las horribles masacres.
En la amplia entrada, además, hay -para visita libre- una magnífica exposición. "Tras las huellas de la Memoria", organizada por la Armhex Memoria Histórica Extremadura, que resume este periodo de nuestra historia, inolvidable y cruel.
Jose Manuel Corbacho, como Presidente de la Asociación, hizo un discurso memorable ante el abarrotado Salón de Conciertos, presentando la obra musical de José Ignacio de la Peña: "Disparo de Luz. En memoria de las víctimas de la represión franquista. Badajoz. 1936-2018", cuya interpretación (con textos del periodista portugués, testigo de los hechos, Mário Neves, y el poeta afincado en Mérida, Antonio Gómez) dirigió Jordi Francés, con actuación brillante del Coro de Cámara de Extremadura, dirigido por Amaya Añúa.
Explicación de Santiago Pavón
Antes de la audición, el violinista Santiago Pavón nos explicó magistralmente esta emotiva obra, en que al ritmo de la "Sucesión de Fibronacci" retumbaron las despiadadas palabras del teniente coronel Yagüe, la contabilidad numérica de los asesinados, las sentidas reflexiones de Mário Neves y los sensibles y firmes versos de Antonio Gómez.
Inolvidable experiencia en el "lugar de los hechos", en el lugar de la masacre de hombres republicanos y de izquierda, en agosto de 1936, por parte de militares golpistas, africanistas, forjados en las sádicas guerras del Rif, que sembraron un terror cuyos frutos durarían, al menos, 40 años, y que ahora se recuerdan con arte, sensibilidad y emoción.

jueves, 19 de abril de 2018


ABRIL PARA LLORAR, ABRIL PARA SOÑAR
Moisés Cayetano Rosado
Doctor el Geografía e Historia

El Capitão de Elvas, António Bras, en el cautiverio.
El 9 de abril de 1918 (conmemoramos ahora el centenario) se dio la Batalla de la Lys, en la frontera franco-belga, constituyendo de los mayores desastres militares portugueses (que participaba con los aliados en la 1ª Guerra Mundial) después de la Batalla de Alcácer-Quibir de 1578, con casi medio millar de muertos y 6.000 prisioneros. A lo largo de aquella 1ª Guerra Mundial -en la que Portugal se involucró por el miedo a perder sus colonias africanas a manos de los alemanes, y por mantener un “prestigio” de potencia aliada, del que apenas era una sombra-, este país con 6.000.000 de habitantes involucró a cien mil soldados, de los que murieron seis mil, con otros tantos desaparecidos y otro número similar de heridos graves y casi 7.000 prisioneros de guerra.
Las víctimas reclutadas pertenecían al grupo social “mais desprotegido” pues los pertenecientes a familias pudientes “en troca de pagamento de uma quantia em dinheiro, livravam-se do cumprimento de servir a Pátria”, según denunciaba el capitão de Elvas António Braz, prisionero en el enfrentamiento, cuyas memorias bajo el título “Como os prisioneiros portugueses foram tratados na Alemanha”, publicadas en su Elvas natal, son una firme denuncia del maltrato alemán y del olvido en que los tuvo Portugal durante su lacerante cautiverio.
Lo mismo había ocurrido en las intervenciones españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que condujeron al “Desastre del 98”, siendo crucial la declaración de guerra de EE.UU. tras el hundimiento de su acorazado Maine en la Bahía de La Habana el 25 de abril de 1898 (hace ahora precisamente 120 años). En Cuba “dejaríamos” 50.000 soldados españoles muertos por enfermedades, hambre y miseria, 10.000 más fallecidos en combate y 13.000 heridos o gravemente enfermos; en Filipinas subirían de 3.000 los muertos y de 7.000 los prisioneros. Se aproximaron a 350.000 los soldados movilizados, de una población de 18.600.000 habitantes: similar proporción a la portuguesa.
Desastre de Annual
Nueva masacre pasaría en la “Guerra del Rif” (1911-1927), donde una vez más los que no podían “pagar su redención y libranza” se vieron obligados a servir en lo que se convirtió en un auténtico “matadero”: el Desastre de Annual se llevó la vida de más de 10.000 españoles el 22 de julio de 1921, comparable a la tragedia de la Batalla de las Linhas de Elvas, de 14 de enero de 1659. Emotivamente lo retrata el escritor badajocense Arturo Barea en “La ruta”, de la trilogía “La forja de un rebelde”, como otros muchos autores en extensa bibliografía ensayística y novelada, de la que no me resisto a citar “Imán” de Ramón J. Sender y  “El desastre de Annual”, de Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March, de extrema crudeza en el relato de las atrocidades.
Tras estos reveses vendrían en España la esperanza de una II República (14 de abril de 1931, ¡87 años ya!), con su Reforma Agraria, llevando a las míticas ocupaciones de tierras en Extremadura del 25 de marzo de 1936 (82 años han pasado de aquella “epopeya”: 80.000 campesinos ocupando 3.000 fincas), a colectivizaciones… truncadas por la inmediata Guerra Civil, que nos deparó medio millón de muertos y otros tantos exiliados. 79 años ya del 1 de abril de 1939, en que el general Franco emitió su último parte de guerra, que acabó definitivamente con ese segundo intento republicano.
Nuevamente, la represión, cuya sombra alargada se extendió junto al hambre, el paro obrero, hasta llevar a una auténtica “estampida migratoria” que desde mediados de los años cincuenta a mediados de los setenta expulsó de  Extremadura (como de gran parte de Andalucía y las dos Castillas) a más del 40% de su población. No menos oscuro sería el transcurrir alentejano, ribatejano y de las Beiras, con un porcentaje similar de emigración: siempre los jóvenes, siempre la fuerza productiva y reproductiva, quedando en los pueblos de origen una población envejecida.
Y así se llegaría a… ¡otra nueva esperanza!: la Revolução dos Cravos en Portugal, del 25 de abril de 1974 (¡44 años ya!), poniendo fin a la dictadura y las traumáticas guerras coloniales, que desde 1961 a 1974 supusieron una de las mayores tragedias de Portugal y los territorios sojuzgados. Aparejado a ella se vivió un ilusionado proceso -¡tan efímero!- de Reforma Agraria en Alentejo, Ribatejo y Setúbal, con ocupación de más de 1.100.000 hectáreas de latifundios por más de 65.000 campesinos sin tierra.
Y en España llegábamos a las reivindicaciones democráticas a partir de 1975, muerto Franco, con la implantación de las libertades y de las autonomías regionales, débil asidero para las regiones secularmente desfavorecidas, como Extremadura, cuyo Estatuto de Autonomía se aprobó el 25 de febrero de 1983.
Después, un periodo convulso y… una “reconducción” en los años ochenta, con sus luces y sombras; luego, el alborear de finales de siglo y comienzos del XXI, en que hasta fuimos por primera vez en nuestra historia receptores de emigrantes extranjeros: medio millón en Portugal y más de seis millones en España (de los que una pequeña cantidad, 50.000, se asentarían en Extremadura). Hasta que el zarpazo de la crisis de 2008 nos despertó del sueño efímero. Pero… ¡otra vez un 24 de abril -de 2014-, el informe del Banco de España se muestra optimista!: crecimiento esperanzado del PIB en el primer trimestre, la mayor subida de los últimos seis años. Y ahí estamos, en el abril del llanto y de los sueños: Abril para sentir, abril para soñar /Abril la primavera amaneció, que cantaba el inolvidable Carlos Cano.

jueves, 5 de abril de 2018


DA GUERRA CIVIL À DERIVA AUTORITARIA NA MONARQUIA ESPANHOLA

La Guerra Civil española (1931-36...) es una de las mayores tragedias que nos ha ocurrido en toda nuestra historia, y su alargada sombra sigue presente en nuestra tierra ensangrentada. La posguerra ha sido un periodo lleno de oscuridad y miedo, que ha condicionado a generaciones en cuanto a su actitud ante la vida, llevándonos -tras la muerte de Franco- a una “democracia condicionada”.
Parecía que a finales del siglo XX y principios del XXI íbamos desprendiéndonos de Esa España inferior que ora y embiste,/ cuando se digna usar de la cabeza, que escribió Antonio Machado. Pero la “Crisis del 2008” nos metió aún más el miedo en el cuerpo… el miedo a todo, el miedo a la libertad, lo que fue una ocasión de oro para la “deriva autoritaria” del gobierno, que mis amigos portugueses llaman “na monarquía española” -si se tratara de Portugal dirían, si el caso fuera, “na república portuguesa”, porque República son ellos y Monarquía nosotros.
Y como sobrevolando la angustia de esta crisis que no acaba (como aquella Crisis del 98), este empantanamiento del tema catalán, que es una herida más que se nos abre en nuestro destino y nuestra convivencia. No comparable, claro, a aquella tragedia tan terrible, pero que hemos de abordar, solucionar, para evitar males mayores para todos.
Con responsabilidad y deseo de reflexionar, y de c, asisto en Évora a un acto organizado por la Sociedades Operária (SOIR) Joaquim António d’Aguiar, invitado por amigos de muy antiguo. Ya veremos que se aporta en el debate, de lo que procuraré dar cuenta en cuanto pueda. En tanto, ahí queda su llamado, discutible en su planteamiento final, matizable, aclarable, ¡que para ese estamos y estaremos!:

“Da Guerra Civil à deriva autoritária na Monarquia Espanhola" é o nome do colóquio organizado pela SOIR (Sociedade Operária) Joaquim António d'Aguiar  e com o apoio da Câmara Municipal de Évora.
Esta iniciativa terá lugar nos Paços do Concelho, na Sala dos Leões, no próximo sábado, 7 de Abril, pelas 18 horas, e contará com a presença dos oradores convidados Manuel Loff e Moisés Cayetano.
Pelas 21h30h. será a vez na sede da histórica coletividade eborense fazer, uma vez mais, a sua mais recente produção “As espingardas da senhora Carrar” de Bertolt Brecht com encenação de Luís Varela.

Estes eventos têm como objetivo evocar a Guerra Civil Espanhola, remetendo também para a atualidade da situação social e política naquele país, onde os acontecimentos recentes e a repressão na Catalunha são a sua expressão mais visível.

jueves, 12 de octubre de 2017

MEMORIA HISTÓRICA Y MÁRTIRES

Moisés Cayetano Rosado
Tal vez por deformación académica y profesional, me obsesiona la reivindicación de la memoria histórica. Como profesor de la materia, y por haber hecho mi tesina y tesis doctoral sobre temas de historia contemporánea, casi de “tiempo presente”, la apreciación de la historia de los últimos años se me hace especialmente necesaria. Porque hay que conocer nuestros antecedentes sociales, y especialmente los cercanos, para tomar lección de ellos; porque hay que procurar cerrar sin falsedades y tapujos las heridas; porque los agraviados y sus íntimos merecen un justo conocimiento y reconocimiento; porque el recuerdo, la memoria nos humaniza, si la tomamos con naturalidad, reflexión, sereno enjuiciamiento, firmeza y comprensión.
De ahí que me sorprenda todavía oír a los que dicen, con respecto a los sucesos de la Guerra Civil de 1936-39, sus precedentes y consecuentes, que “hay que olvidar”, “dejar de remover el pasado”, llegando algunos al insulto, al sarcasmo, al desprecio, a la descalificación irreflexiva.
Y de ahí que cuando hace unos días, en un antiguo Seminario de Galicia, recogiera en una mesa de su claustro central un tríptico anunciando la “Beatificación de nuevos mártires vicencianos españoles: 60 mártires de la familia vicenciana”, que tendrá lugar en Madrid, el 11 de noviembre de 2017, lo viese como un acto de Memoria Histórica que la Iglesia Católica tiene a bien realizar para homenajear, ensalzar, a varios de sus hijos que dieron la vida a causa -o por defender- sus ideas, creencias, fe, opiniones. “Mártires de Cristo” los llaman, como dice el Cardenal Arzobispo de Madrid, haciéndose eco de la disposición del Papa Francisco.
Unos eran sacerdotes, otros frailes y otros seglares, pertenecientes a las archidiócesis de Madrid, Barcelona y Valencia, y a las diócesis de Gerona y Cartagena-Murcia. He leído sus biografías y no tengo nada que objetar. Ni nada que reprochar en cuanto a que “hay que olvidar”, “dejar de remover el pasado” y otras frases de tomo menos “conciliadoras” que son frecuentes en muchos que esto sí lo ven bien, pero que condenan la búsqueda de ciudadanos asesinados y aún desaparecidos en cunetas, canteras, bosques perdidos, fincas particulares donde no se deja indagar… Ciudadanos en muchos casos fusilados por militar en un sindicato, ser miembros de un partido republicano o concejales de su pueblo.
Alguna vez lo he dicho: ¿No sería de justicia también indagar en la biografía de estas víctimas, localizadas o aún sin aparecer, para poder dictaminar si se trata de mártires civiles, o sea, “persona que ha sufrido persecución y muerte por defender una causa”, plenamente legal, sin que utilizaran medios violentos ni la impusieran a otros por la fuerza? ¿No podrían, por ejemplo, los ayuntamientos revisar los expedientes de sus vecinos sacrificados hasta la muerte, y considerar la posibilidad de realizar esa especie de “beatificación civil” que es nombrarlos hijos predilectos (si nacieron en ellos) o hijos adoptivos (si procedían de fuera)?

Si respetable y “sin caducidad” es la reivindicación de la memoria de los mártires religiosos, también lo es la de los civiles, de un bando y otro, con todas las garantías del rigor histórico y la autoridad religiosa y civil en uno y otro caso. Y si para unos es justa y necesaria la glorificación, para los otros debería serlo igual, aunque parece que nadie (o pocos) se lo planteen con seriedad.

jueves, 25 de mayo de 2017

EXTREMADURA EN EL ESPEJO DE LA MEMORIA

Coordinadores: Ángel Olmedo Alonso y José Manuel Corbacho Palacios.
Edita: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura. Colaboración de la Diputación de Badajoz. 2016. 200 páginas y documental Los yunteros de Extremadura.

A mediados de 2016 se celebró un ciclo de conferencias, organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, con la colaboración de la Diputación Provincial de Badajoz, que ahora se recoge en un libro, al que se adjunta una original tarjeta con memoria USB conteniendo el documental de 1936 Los Yunteros de Extremadura.
El volumen lleva una Presentación del Presidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo Miranda, donde muestra la apuesta de la institución que preside por la reivindicación de la Memoria y la colaboración con asociaciones como la que promueve estas actividades de recuperación y dignificación.
José Manuel Corbacho Palacios, Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, hace la Introducción, hablando de “aquellos años de plomo, miedo, dolor y miseria que comportó el triunfo de los rebeldes franquistas” (pág. 8), denunciando el posterior olvido y presentando este ciclo conmemorativo, a 85 años de la proclamación de la II República y 80 años del golpe militar.
Las ponencias del ciclo constituyen el contenido con que continúa la publicación, siguiendo este orden:
El profesor de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba, Pedro Poyato Sánchez, explica “El documental Los yunteros de Extremadura” -recuperado en 2012 en los archivos de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades-, dirigido por Francisco González de la Riva, marqués de Villa-Alcázar, en mayo de 1936, donde se muestra la miseria de estos trabajadores del campo, analizando su contenido descriptivo y estableciendo paralelismos con Las Hurdes/Tierra sin pan de Buñuel.
La antropóloga portuguesa Dulce Simões, asidua colaboradora de estas actividades, abunda en un tema del que “abanderada”. “Frontera y guerra civil: muros políticos y puentes de solidaridad”, es el título de su aportación, donde nos vuelve a recordar la solidaridad del pueblo portugués de Barrancos y del teniente Seixas -comandante en la zona de la Guardia Fiscal-, para con los refugiados republicanos españoles, al tiempo que relata la solidaridad de otros lugares fronterizos, como Elvas, Campo Maior, Moura, Mourão, Ficalho, así como otros puntos de la extensa frontera luso-española, a pesar de la connivencia del régimen salazarista con los golpistas españoles.
El periodista Emilio Silva Barrera, Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, presenta un texto donde funde tres artículos que acababa de publicar, bajo el “retador” título de “Tú también eres franquismo sociológico”, afirmando que “La transición fue una enorme puerta giratoria por la que transitó una numerosa clase social que ha gestionado este país desde la muerte de Franco hasta hoy” (pág. 69), mostrándose muy crítico con la “benevolencia” de políticos, escritores y amplias capas de la sociedad, dispuestos a un olvido injusto, reivindicando la reparación de sus “daños vigentes” (pág. 80).
Igualmente crítico habría de ser el profesor de Ciencia Política de la Universidad Rovira y Virgili, Alberto Reig Tapia. En su ponencia “La Guerra Civil española de nunca acabar, 80 años después” hace balance de lo que supuso aquella sangría terrible, las miserias de la posguerra, el adoctrinamiento malintencionado de nuestra sociedad y la propaganda tendenciosa que continúa, estimando que “todavía habrán de pasar muchos libros rigurosos, muchas investigaciones serias” para que se evidencie la verdad “que establecen los auténticos profesionales” (pág. 109).
De Francisco Moreno Gómez, doctor en Filosofía y Letras y catedrático de Instituto, leemos su aportación “Hacia el veredicto de la historia. La catástrofe humanitaria del franquismo y los crímenes internacionales”, donde califica al régimen franquista de genocida (física, económica, cultural y biológicamente) y a sus actuaciones represivas como crímenes contra la humanidad, aunque se muestra pesimista en cuanto a este necesario reconocimiento. “El severo veredicto de la Historia contra Franco, que reclamaba Olof Palme, ni se ha producido ni se va a producir” (pág. 131), por connivencia de todos los poderes fácticos.
Por último, el historiador Ángel Olmedo Alonso nos ofrece un extenso texto (65 páginas), en torno a “II República, reforma agraria y colectivización en Extremadura: Recuperar la memoria histórica y ‘audiovisual’ a través de Los yunteros de Extremadura”. En él analiza pormenorizadamente el documental, al tiempo que nos relata su impacto en las proyecciones del mismo que se han realizado por distintas poblaciones de Extremadura, que fueron acompañadas de charlas contextualizadas, didácticas, explicativas y críticas del propio historiador, sobre las necesidades y realizaciones de aquella reforma agraria.
Libro, sin duda, riguroso, emotivo, necesario, que se enriquece con un documental estremecedor sobre una tierra y una gente maltratada y sometida a un destino miserable, ante el que rebelarse lo pagaron tantos con el salvajismo reaccionario y con la muerte.

MOISÉS CAYETANO ROSADO

sábado, 25 de marzo de 2017

DON QUIJOTE. PUBLICACIÓN DE HUMOR Y DE COMBATE

Edición anotada de Eutimio Martín.
Edita: Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz, 2016. 79 págs. Más periódicos facsímiles.

Nos ofrece el Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz una joya bibliográfica, magníficamente impresa y compuesta. Se trata de un libro-estuche en que, además de una extraordinaria introducción del profesor Eutimio Martín, de 79 páginas, incluye una edición facsímil de los nueve números (de gran formato y cuatro páginas cada uno) que entre junio de 1946 y marzo de 1947 se editaron del periódico “Don Quijote, Publicación de humor y de combate”, por exiliados españoles en Francia, de los que no sabemos su verdadera identidad, pues como director figura el mismo Don Quijote y como redactor-jefe Sancho Panza, firmando los distintos trabajos personajes de nuestra inmortal novela.
Se incluye también el único ejemplar que en septiembre de 1954 se lanzó de “Aquelarre (Barataria de Don Quijote)”, de dos páginas tamaño cuartilla, que parece como un apéndice frustrado del anterior. Por último, completa el estuche un ejemplar -también dos páginas, pero de tamaño como el primero nombrado- de “Reconquista de España” (Órgano de la Junta Suprema de Unión Nacional), correspondiente a mayo de 1944. Los tres, facilitados por la Bibliotheque Nationale de France.
Eutimio Martín hace en su introducción un trabajo riguroso, comprometido, agudamente crítico, en dos capítulos, más una introducción de “Advertencia al lector” (especie de resumen de lo que luego sigue) y una “Adenda” sobre el Memorial levantado en la localidad francesa de Rivesaltes, en 2015, como homenaje a los exiliados españoles, huidos de nuestra terrible Guerra Civil.
El primer capítulo: “El exilio de los republicanos españoles en Francia” es de una crudeza impresionante. El profesor no ahorra adjetivos para calificar aquel “terror programado”, como llama a la huida, con el exterminio en el camino “por tierra, mar y aire” (pág. 19) de niños, personas civiles, ancianos… heridos, mutilados, hambrientos, por todo el territorio español y en especial la costa levantina y los Pirineos Orientales, no sin detenerse antes con dolor en la matanza indescriptible de la Plaza de Toros de Badajoz, que “provocará la primera ola de refugiados a escala internacional” (pág. 17).
Pero el terror continuará en los campos de refugiados, campos de concentración franceses, especialmente el vecino de Argelès-sur-Mer, donde son abandonados tantos miles de desamparados republicanos españoles en las arenas del mar, sin apenas más ayuda que la solidaridad particular de los vecinos y de paisanos “emigrantes económicos”, llegados antes, y férreamente vigilados para evitar su salida. Se prolongará la agonía y la muerte con el enrolamiento en batallones internacionales contra la invasión nazi, el internamiento en campos de exterminio alemanes… y la esperanza fallida de una “Reconquista de España”, tras vencer las potencias occidentales al nazi-fascismo.
El segundo capítulo se centra en el estudio de la prensa del exilio en general y especialmente de este “Don Quijote. Publicación de humor y de combate (1946-1947)”, cuyos ejemplares analiza pormenorizadamente, y que nos dan cuenta, entre humor, risas, ironías… y amarguras, de cómo transcurrían las luchas fratricidas entre los distintos grupos de exiliados, según sus afiliaciones (comunistas, anarquistas, socialistas, republicanos…) e incluso dentro de ellas, especialmente en las filas socialistas entre partidarios de Negrín y de Indalecio Prieto.
Los sueños de invadir España con un batallón mal formado y equipado, los tejemanejes de unos y otros por hacerse con el control del cargamento económico del Vita, los enfrentamientos cotidianos, los sueños que se caen por momento y el sentimiento de derrota final y absoluta, pasan por las páginas de este periódico que Eutimio Martín disecciona con maestría, y sin esconder críticas a los muchos fallos cometidos entre todos los dirigentes en el exilio, divididos, enfrentados, rencorosos tantas veces. Y sin ahorrar dardos también para los que, ya reinstaurada la democracia en España, no han tenido para con aquellos exiliados, los anónimos, los más sufrientes, el reconocimiento que finalmente sí supo dar Francia, teniendo precisamente como jefe de Gobierno a Manuel Valls, descendiente de españoles, y como alcalde de Argelès-sur-Mer (y diputado) a Pierre Aylagas, “cuyo padre, campesino castellano, inauguró las alambradas de Argelès a principios de 1939” (pág. 79).
La amplia bibliografía que la Diputación de Badajoz va dando sobre la Guerra Civil, la represión subsiguiente y el exilio, se ve enriquecida con esta aportación hemerográfica de lujo y este estudio valiente y riguroso de Eutimio Martín, que llama en sus páginas a las cosas por su nombre, “revisando el revisionismo” de ciertos historiadores complacientes con la ignominia y el olvido.

MOISÉS CAYETANO ROSADO