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sábado, 16 de marzo de 2019


II JORNADA SOBRE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS
LA FORTIFICACIÓN PORTUGUESA. DE D. DINIS A LA GUERRA DE RESTAURAÇÃO Y SUS INCIDENCIAS EN LA PLAZA FUERTE DE OLIVENZA/FORTIFICAÇÃO PORTUGUESA. DE DOM DINIS Á GUERRA DE RESTAURAÇÃO E SEUS INCIDENTES NA PRAÇA FORTE DE OLIVENÇA

A un año de celebrar la I JORNADA SOBRE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS EN OLIVENZA, volvemos a programar una actividad que continúa el estudio e investigación de nuestro patrimonio fortificado de la Raia/Raya en general y del de Olivenza en particular, convencidos de la importancia crucial del mismo, que ha de figurar sin tardanza en la Lista de Patrimonio de la Humanidad de la  UNESCO, y que Olivenza tiene un papel decisivo en dicha Lista en Red.
Así se demostró en las seis Jornadas de Valorización de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raya, celebradas en Badajoz, Castelo de Vide, Castro Marim, Chaves, Vila Viçosa y Almeida sucesivamente en los años 2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017 respectivamente, publicadas sus ponencias en la Revista O PELOURINHO, de la Diputación de Badajoz. Y así se viene demostrando año tras año en la Revista del Centro de Estudos de Arquitectura Militar de Almeida (CEAMA), así como en sus ya doce Seminários Internacionales al respecto.
Olivenza se suma a estas iniciativas siguiendo el ejemplo pionero de Almeida y el trabajo realizado desde “O Pelourinho”. Y si en su “I Jornada” lo hizo con planteamiento general de la importancia de nuestro patrimonio fortificado en general y abaluartado en particular de la Raia/Raya, con incidencia especial en Olivenza, ahora se trata de profundizar en la importancia de las fortificaciones de esta Plaza desde su primer amurallamiento en tiempos del rey D. Dinis hasta los levantamientos abaluartados de la Guerra de Restauração (1640-1668),sin perder la perspectiva general y ese objetivo primordial del logro de Patrimonio de la Humanidad para todo el conjunto, integrando en el mismo -con todo derecho- a Olivenza. En posteriores Jornadas, se pretende seguir avanzando en el estudio temporal que ahora se plantea.
El programa de esta II JORNADA presenta las aportaciones de siete investigadores de primera línea. Los portugueses João Campos, Rui Loza y Margarita Alçada; los españoles Julián García Blanco, María José Rodríguez Trejo y José Antonio Carnerero, y el holandés Edwin Paar. Tiempo habrá de hablar de sus aportaciones, y -en su momento- del desarrollo de la Jornada. Ahora presentamos el Programa, y llamamos la atención sobre la página creada para potenciar este proyecto en general y las Jornadas en particular: http://abaluartada.es/; en ella tendrán cumplida información los que desee asistir e informarse de nuestra intenciones de futuro.
Moisés Cayetano Rosado
Director de la Jornada

lunes, 25 de febrero de 2019


II JORNADA SOBRE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS
LA FORTIFICACIÓN PORTUGUESA. DE D. DINIS A LA GUERRA DE RESTAURAÇÃO Y SUS INCIDENCIA EN LA PLAZA FUERTE DE OLIVENZA/FORTIFICAÇÃO PORTUGUESA. DE DOM DINIS Á GUERRA DE RESTAURAÇÃO E SEUS INCIDENTES NA PRAÇA FORTE DE OLIVENÇA

El 23 de marzo (a lo largo de la mañana y mediodía) tendrá lugar la II JORNADA SOBRE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS en Olivenza. Esta vez, con atención especial al periodo comprendido entre finales del apogeo neurobalístico/comienzos del pirobalístico hasta el término de la Guerra de Restauração (finales del siglo XIII-finales del siglo XVII), época crucial para nuestra Raia/Raya luso-española en general, extremeño-alentejana en particular y para Olivença/Olivenza en especial.
Nos acompañan unos ponentes de lujo, provenientes de Portugal (tres),  España (otros tres) y Holanda (uno). Como en la I JORNADA  -celebrada hace un año-, el desarrollo tendrá lugar en la Capilla del Convento San Juan de Dios, de Olivenza.
A falta de dar a conocer el programa detallado, que se hará próximamente, va a continuación un cartel provisional y el título y autores de las ponencias, para que todos los interesados e interesadas puedan ya hacer un hueco en su agenda y participar en la JORNADA.
También se presentará y ofrecerán a los asistentes las Actas de la I JORNADA.

Moisés Cayetano Rosado. Doctor en Geografía e Historia. Director de la Jornada. Presentación de contenidos
João Campos, doctor-arquitecto: Sobre Olivença – De Dinis de Portugal a Filipe V de Bourbon. Interrogações a propósito da construção da Torre de Menagem e do abandono da Ponte de Nossa Senhora da Ajuda.
José Antonio Carnerero, investigador local: El grafito medieval en la Torre del homenaje, análisis e interpretación.
Rui Loza, arquitecto: O papel de Olivença na candidatura das Fortalezas Abaluartadas da Raia (F.A.R.) de Portugal e Espanha a Património Mundial.
Julián García Blanco, historiador: Nación y fidelidad en la raya. El caso de João Dias de Matos.
María José Rodríguez Trejo, historiadora: El abaluartamiento de la frontera castellano-portuguesa durante la Guerra de Restauración portuguesa (1640-1668)

Edwin Paar, historiador del Arte: As fortificações seiscentistas no Alentejo: o presente e o futuro.

Margarida Alçada, directora de la Candidatura a Patrimonio Mundial FAR: O processo de Candidatura das Fortalezas Abaluartadas da Raia – um catalisador para o desenvolvimento sustentável do território.

miércoles, 29 de marzo de 2017

¿GUERRA DE SEPARACIÓN, DE RESTAURACIÓN O DE SECESIÓN?
Moisés Cayetano Rosado
Visito de nuevo la remodelación del Baluarte de la Trinidad en Badajoz. Ese bodrio infamante que contraviene todo lo convenido desde la Carta de Atenas de 1931 hasta el Plan Nacional de Arquitectura Defensiva del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (2015), pasando por documentos tan emblemáticos como la Carta de Venecia (1964) o la Carta de Nara (1994), y que haría removerse en su tumba al viajero Antonio Ponz, a tenor de lo que escribió en su Viaje de España (1784).
Me reafirmo en su feísmo, en el desacertado tratamiento de recuperación de un Patrimonio Histórico-Artístico, Cultural, donde se encuentran restos arqueológicos de la Cerca Vieja medieval, y se alza un baluarte del siglo XVII, con el nombre del convento que motivó ese trazado para preservarlo: el de la Trinidad, cuya cimentación debe estar ahí debajo, aunque no se ha tenido en cuenta en la reciente actuación de devastación y transfiguración.
Pero, en fin, ahora no quería llegar al sofoco que ya en otras ocasiones manifesté… Mas sí llamar la atención sobre una curiosa cartelería explicativa, donde nos ilustran sobre “La Cerca Vieja y la  Puerta Medieval de la Trinidad”.
Expuesto en español, portugués e inglés, nos hablan de que entre 1640 y 1668 se reforzó con algunos baluartes. Y aquí viene lo curioso: en la redacción española, a ese periodo lo llama la Guerra de Separación de Portugal (así exactamente en el cartel); en la inglesa the Portuguese Restoration (así exactamente), y el escrito en portugués a guerra de secessão (exactamente así en el cartel).

¡Qué cosa esto de las traducciones! Pero el caso es que en Portugal se le llama siempre Guerra de Restauração (¡y con mayúsculas!, que aquí han sido olvidadas, aunque en los otros dos idiomas no). Restaurção-Restoration, como respetan en la exposición en inglés. Y sí, los españoles procuramos, a veces, ponerle ese nombre de Separación… pero hacerle ese feo a nuestros hermanos portugueses en esta cartelería… Yo creo que ya que la desgracia del bodrio es difícilmente reparable, al menos que lo sea lo de la grafía del cartel, por rigor expresivo y comprensivo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

LA MUTUA VIGILANCIA DE MONÇÃO Y SALVATERRA DE MIÑO

Moisés Cayetano Rosado

Como las vecinas Valença do Minho y Tuy, o las del otro extremo de la Raia/Raya: Alcoutim-Sanlúcar de Guadiana, el cauce de un río separa, “al borde del agua”, a las poblaciones de Monção y Salvaterra de Miño, dando parte del nombre a esta segunda población.
La portuguesa Monção tuvo una cerca medieval, de la que se poseen restos muy reducidos, habiéndose utilizado parte de sus elementos para elevar la fortificación abaluartada que sí ha llegado hasta nosotros.
Dicha cerca del Medievo pudo ser levantada en tiempos del rey D. Afonso III (1248-1279), aunque algunos defienden que sería bajo el reinado de D. Dinis (1279-1325), especialmente por lo que al castillo se refiere. Bajo D. Manuel I (1495-1521), obtuvo la población “carta de foral” y el castillo aparece en el Livro das Fortalezas (1509) de Duarte de Armas.
Durante la Guerra de Restauração se acometió la modernización de las defensas de la villa, iniciándose su levantamiento en 1556, bajo proyecto del ingeniero militar francés Miguel de L’Ècole y con la dirección de obras a cargo del maestro João Alves do Rego. La extraordinaria estructura artillera levantada resistió el asedio español de octubre de 1658 a febrero de 1659, en que la exhausta guarnición se vio obligada a pedir la rendición el día 7.
Bajo la ocupación castellana -que se prolongaría hasta el 13 de febrero de 1668, en que retorna a Portugal por el Tratado de Paz- se acometió la reorganización de la plaza, que continuaría conformándose a lo largo del siglo XVIII.
En el plano de 1713, del ingeniero militar Manuel Pinto de Vilalobos, aparece ya dotada de seis grandes baluartes orientados de este a oeste rodeando el sur, y otros cinco salientes artilleros hacia el río, siendo uno de los centrales un pequeño baluarte, que junto a un semibaluarte defienden la Villa Antigua. Sin embargo, en la propia leyenda del plano anota que faltan elementos importantes como trincheras interiores, contraescarpas, caminos cubiertos, etc.
A partir de 1762, con la intervención del Conde de Lippe se consolida el circuito amurallado, que obtendrá nuevas mejoras a lo largo de lo que restaba del siglo XVIII, dotándose de doce baluartes, cinco puertas, así como cuartel para 600 o 700 hombres y 120 caballos, que disuadirían a los franceses en la Guerra Peninsular (1080-1814) la invasión por esta zona del Miño.
Establecida la paz, a partir de 1840 comienza un proceso de ruina y demoliciones que duran hasta la mitad del siglo XX, en que se da paso a una sistemática actuación de rehabilitación que ha permitido salvaguardar los elementos fundamentales de la fortificación, aunque de las cinco puertas solamente quedan la de Salvaterra y la del Rosal (hacia Valença).
 La amplitud del perímetro cercado dejaba en el interior amplios espacios vacíos que permitían una mejor movilidad de las tropas y, posteriormente, una buena disposición de los elementos constructivos de que sucesivamente se ha ido dotando.
En la orilla derecha del Miño tenemos a Salvaterra, guardando la frontera en estrecha vecindad “amenazante”. La villa fue promovida por el rey Alfonso IX de León, potenciando así el asentamiento de villanos y pecheros, en contrapeso con los señores feudales.
Durante la Guerra de Restauração, estuvo bajo dominio portugués entre 1643 y 1659, en que las tropas españolas lograron la capitulación tras ocupar Monção y efectuar un sitio de diez días, que acaba en victoria, tras conseguir cortar la retaguardia portuguesa.
La presencia portuguesa fue decisiva para las mejoras de las defensas de su castillo, la construcción de nuevas murallas y el refuerzo con baluartes, lo que la dotó de una estructura artillera bastante considerable, ocupando el recinto 9.700 metros cuadrados. Se atribuyen las obras de fortificación al ingeniero francés Carlos de Lassar, que por entonces trabajaba en Tras-os-Montes.
Destaca en su interior La Capilla de la Virgen de la Oliva (levantada durante la ocupación portuguesa), de planta rectangular, muros de granito, y recubierta de teja sus varias vertientes. La portada, de estilo barroco, tiene en el tímpano una pequeña imagen de la Virgen; se culmina con airosa espadaña de dos cuerpos, teniendo dos vanos con campanas el inferior y uno con una campana más pequeña el superior.

El legado abaluartado de Salvatierra también ha tenido la suerte de una atención institucional, y especialmente municipal en los últimos años, que ha llevado a lograr un estado de conservación y acceso público satisfactorio del conjunto monumental.

sábado, 15 de agosto de 2015

8º SEMINÁRIO INTERNACIONAL DE ALMEIDA – 28 a 30 de AGOSTO de 2014. FORTALEZAS E FRONTEIRAS.

Ponencia: Conflictos en la frontera y fortificaciones abaluartadas del triángulo Badajoz-Elvas-Campo Maior.
 
Moisés CAYETANO ROSADO.
(Ver ponencia completa en el Documento nº 61 de mi enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html )
Cabecera de la publicación que contiene la ponencia (ver completo el contenido de la revista
en el enlace anterior, Documento nº 60)
Resumen:
Cuando Portugal se alza contra la dominación filipina en 1640, ante el ataque de los ejércitos artillados de Felipe IV de España, ha de organizar urgentemente la defensa de la frontera, construyendo fortificaciones abaluartadas que protejan sus principales núcleos poblacionales y rutas de penetración territorial.
Los conjuntos defensivos se desarrollan de manera espectacular en el espacio alentejano-extremeño, principal línea de fricción en la comunicación Madrid-Lisboa, destacando el triángulo Badajoz-Elvas- Campo Maior.
En Badajoz comenzó a establecerse el refuerzo abaluartado construyendo el Fuerte de San Cristóbal, terminado en 1645. De los ingenieros militares que participaron en el diseño y construcción de sus fortificaciones destaca el nombre de Francisco Domingo.
Elvas pasó a ser la plaza mejor fortificada de la Raya extremeño-alentejana (bajo responsabilidad fundamental de Joannes Pascácio  Cosmander). Campo Maior contará con los diseños de Cosmander y, en especial, de Nicolau de Langres.
Al morir sin heredero el rey Carlos II de España en 1700, nos veremos envueltos en una encarnizada confrontación internacional. Otra vez el triángulo Badajoz-Elvas-Campo Maior desempeñará papel crucial, siendo sus defensas reforzadas, aunque mostraban deficiencias apuntadas por diversos tratadistas y cronistas de la época.
Durante la invasión francesa de comienzos del siglo XIX, Badajoz sufrirá cuatro asedios, que castigan duramente a su población y defensas.  Al otro lado de la frontera (tras diversos avatares bélicos durante la “Guerra Fantástica” de 1762 y la “Guerra de las Naranjas” de 1801), Campo Maior es sitiada en marzo de 1812, sufriendo grandes daños. Elvas había sido concienzudamente reforzada en sus fortificaciones y desempeñará un importante papel como “hospital de retaguardia”.
Pasadas las Guerras Napoleónicas, al tiempo que se va restableciendo la concordia peninsular, se asiste a una expansión urbana extramuros, constituyendo las fortificaciones para la mentalidad de la época un “corsé que aprisiona y asfixia”. Elvas, a pesar de ello, ha mantenido su patrimonio abaluartado en un encomiable estado de conservación, constituyendo uno de los mejores legados abaluartados del mundo.
En cambio, ha sido destruido gran parte del de Badajoz, siendo especialmente penosa la desaparición del Fuerte de Pardaleras, el Baluarte de San Juan, varios lienzos de muralla, revellines, cuarteles…, así como ocupados sus glacis. En la actualidad se emprende una acción rehabilitadora, a veces controvertida.
Campo Maior ha perdido su Fuerte de São João Batista, grandes tramos de muralla, revellines, equipamientos, glacis, etc., manteniendo lo que resta en estado precario, necesitado de urgente actuación de consolidación y rehabilitación.
En las murallas de Almeida

jueves, 13 de agosto de 2015

O FORTE DA ÍNSUA, JOYA PROTECTORA DE LA DESEMBOCADURA DEL MIÑO

Moisés Cayetano Rosado

Dentro de la extensa relación de fortificaciones abaluartadas de la Raia/Raya luso-española, contamos con todo tipo de monumentos dignos de admiración. Unos totalmente terrestres, pertenecientes a lo que llamamos la “Raya seca” (como es el caso de Almeida/Ciudad Rodrigo, defendiendo un lado y otro de la frontera); otros casi bañados por los ríos fronterizos, la “Raya húmeda” (como Badajoz/Elvas, enfrentados en la defensa de sus respectivos países), y otros costeros, al norte y al sur, por las desembocaduras de los ríos Miño y Guadiana y cercanías (como A Guarda/Caminha y Cacela Velha/Ayamonte, “botón y ojal” a ambos lados, respectivamente). Pero ahora vamos a “visitar” una fortaleza extraordinaria, enclavada en un islote “fronterizo”, taponando el “binomio” La Guardia (A Guarda)/Caminha, lo que le otorga una especial singularidad.

Estamos tratando de A Ínsula, una isla portuguesa, granítica, con extensión de unos 400 metros de norte a sur, situada en la desembocadura del río Miño, en el concelho de Caminha, al suroeste de esta población “enfrentada” a la española A Guarda. Está a una distancia de menos de tres kilómetros de aquella ciudad miñota y kilómetro y medio de la gallega Camposancos, pero en línea recta dista de la costa menos de 400 metros, habiéndose conectado en algunas ocasiones históricas.
En ella, una comunidad franciscana edificó un cenobio en 1392, por determinación de Juan I de Portugal, ampliado y mejorado en 1471. El rey D. Manuel ordenó nuevas obras de remodelación en 1502, y a finales de ese siglo XVI (bajo el dominio de Felipe II de España y I de Portugal) fueron ejecutadas obras para colocación de baterías artilleras, contra los ataques corsarios ingleses y franceses. Pero la estructura del hermoso fuerte abaluartado que aún persiste es de la época del rey D. João IV, ejecutada entre 1649 y 1652, para proteger la entrada del Miño durante la Guerra de Restauração. Durante las invasiones francesas fue ocupado por tropas españolas y francesas.
El Fuerte presenta forma cuadrada con dos baluartes (al norte y oeste) y dos semibaluartes (al sur y este) en sus ángulos. Un revellín al noreste defiende la puerta de entrada; junto a un paredón exterior que cubría de norte a este, reforzaban la única parte del islote accesible al desembarco, pues el resto del territorio queda salvaguardado por salientes graníticos muy compactos, irregulares y prolongados. Al sureste hay un saliente triangular a modo de plaza de armas. En los picos exteriores de baluartes, semibaluartes y revellín se levantan garitas poligonales con cúpula semiesférica.
En la leyenda del plano levantado por Gonçalo Luís da Silva Brandão en 1758 podemos leer “Em hum ilhéu de figura ovada se acha o Fortalleza que seve de N. Sra. da Insoa, cercada de rochedos no mejo das barras de ambos os Reynos. He quadrada com dous baluartes inteiros e dous mejos baluartes, com hum ângulo saliente de alvenaria de pedra e cal, e cordaó de cantaria, e da mesma tem os socalcos, q mostra a letra L, para a resistência dos mares; quase todos os annos se gasta muito d(inhei)ro em reedificallos”. Plano y leyenda ilustrativos de lo que hoy se conserva.
Al interior, además de las dependencias monacales (iglesia, claustro, dormitorios, comedor, salas y otras estancias, rodeados de terreno de cultivo, ocupando el centro, sur y oeste), se establecieron la vivienda del gobernador y el cuerpo de guardia principal, a ambos lados de la puerta, los cuarteles de la guarnición al noroeste y el almacén de municiones al oeste.
A partir de 1834, al ser extinguidas las órdenes religiosas, lo han de abandonar los frailes que allí habitaron casi ininterrumpidamente desde finales del siglo XIV. Quedó entonces bajo utilización exclusiva del Ejército, que permaneció hasta 1940, en que el Ministerio de Marina se lo cede al de Finanzas. Desde entonces, se han acometido diversas obras de conservación y restauración, en diversas campañas, pero queda aún en el aire el proyecto de instalar en su interior un Centro de Investigación Avanzada de Áreas Marinas.

Esta joya constructiva religiosa bajomedieval y militar de la Edad Moderna, bien merece figurar entre los tesoros más vistosos y notables de la Raia/Raya luso-española, digno de un destino público, para disfrute ciudadano.

miércoles, 1 de julio de 2015

A BATALHA DE MONTES CLAROS
Perspectiva de um Engenheiro Militar
Autor: José Paulo Berger.
Edita: Gabinete de Estudos Arqueológicos de Engenharia Militar. Lisboa, 2015. 104 pgs.

Estamos -según las palabras de Apresentação del libro A Batalha de Montes Claros, escritas por el Teniente-General Rovisco Duarte- ante um olhar diferente de todos os outros que foram produzidos até ao momento. A visão que o Coronel de Engenharia José Paulo Berger nos traz /.../ torna-o especialmente apto para ajuizar alguns aspectos da batalha (pg. 9).
Ahora que se cumplen 350 años de lo que posiblemente ha sido -como también remarca en el Prefácio el Coronel Américo José Guimarães Fernandes Henriques- a mais importante batalha da Histórica Militar de Portugal (pg. 11), sale a la luz esta interesante monografía, de un investigador militar muy experimentado en la investigación y divulgación histórica, que conoce bien los conflictos en la Raya luso-española, y sabe que el espacio extremeño-alentejano siempre tuvo un papel crucial: foi no Alentejo que mais se bateram os nossos antepassados pela restituição da Pátria à sua independencia, indica en la Nota Introdutória (pg. 14), que inspira decisivamente la tesis central del libro.
Un momento de la presentación del libro, el 24 de junio de 2015
en Borba
A lo largo del mismo, va haciendo un repaso a los acontecimientos previos al enfrentamiento de Montes Claros, empezando por un capítulo inicial dedicado a Portugal e a Aclamação de D. João IV, donde certifica la importancia de esta zona rayana de Extremadura-Alentejo, paso natural, el más directo y llano entre Madrid y Lisboa; la importante organización de cuerpos militares en la zona, y la atención a las fortalezas, castillos y cercas de plazas como Elvas, Olivença, Campo Maior, Serpa e Moura (pg. 25).
Un siguiente capítulo aborda las fase de los enfrentamientos de esta Guerra de veintiocho años (1640-1668): Espanha contra Portugal nas Campanhas da Guerra da Aclamação, subrayando la escasa importancia que al principio concedió España (muy ocupada con la sublevación catalana) a los levantamientos en Portugal, que se intensificará a partir de 1657, ya vencida Cataluña, con rápidos avances en el Alto Alentejo fundamentalmente.
A continuación estudia O Teatro de Operações e os Mapas da Época, a la luz de los cuales destaca los más importantes ejes de penetración, que cifra en dos: o de Badajoz pelo Alentejo e o de Ciudad Rodrigo pelo vale do Mondego (pg. 35), sin olvidar otros dos más: Minho y Tras-os-Montes, pero volviendo a insistir en que O Alentejo, con suas extensas planicies, viu os acontecimentos mais importantes da guerra, oferecendo principalmente à cavaleria imensos campos de manobra (pg 37), destacando las plazas fortificadas fundamentales: Castelo de Vide, Marvão, Portalegre, Arronches, Campo Maior, Ouguela, Elvas, Juromenha, Olivença, Mourão, Monsaraz, Moura, Serpa, Mértola, además de Estremoz y Évora más al interior, matizando con respecto a Vila Viçosa que era uma praça muito mal protegida (pág. 39).
Otro breve capítulo lo dedica a la Campanha de 1665 e a Organização da Defesa do Alentejo, resaltando el trabajo de dos estrategas cruciales: el conde de Castelo Melhor (a nivel político) y el conde de Schönberg, general alemán contratado a finales de 1659, para el que a estratégica a adoptar devia ser apoiada num sistema de fortificações ligados em rede (pg. 44) y tácticamente, a postura devia ser ofensiva, prevalecendo a marcha de costado, que permitia pasar rápidamente da formação da marcha para o dispositivo de combate (pg. 44).
En esta sucesión breve -bastante didáctica- de capítulos, el siguiente lo dedica A invasão do Marquês de Caracena e o Cerco a Vila Viçosa. Indica que saiu o marquês de Caracena de Badajoz a 20 de Maio com quase cerca de 15.000 infantes, 7.600 cavalos e 14 peças de artilharia, 4 canhões médios e outros menores e 2 obuses (pg. 47). El 10 de junio llega a Vila Viçosa, lo que llevaría a una contraofensiva portuguesa, que ya el día 13 de junio se situaba junto a la vecina Borba. El cerco español a la ciudad ducal continuaba, y una propuesta de rendición el 17 de junio no fue aceptada; el marqués de Caracena, entonces, fez-se ao campo ao encontro do exército portugués (pg. 51).
Vista parcial de la exposición de la Batalha de
Montes Claros en el Convento das Servas, de Borba
Así llegamos a los capítulos centrales, el primero de los cuales: A Batalha de Montes Claros. 17 de Junho de 1665 lo dedica a pormenorizar los componentes de los ejércitos enfrentados, las marchas de las columnas portuguesas: Só a coluna de marcha da infantería tinha uma extensão de 12 quilómetros. A da cavalaria 15 quilómetros (pg. 54), las maniobras de aproximación, las distintas fases de ataque (dos primeras españolas y una definitiva portuguesa) y el balance de muertos, heridos y prisioneros de la Batalla, rotundamente ganada por los portugueses.
En el siguiente capítulo (Ordem de Batalha), especifica la formación de ambos ejércitos en el campo de enfrentamiento, comandantes, ayudantes, estados mayores -especialmente de los portugueses-, adjuntando un cuadro esquemático  que facilita el entendimiento de la compleja organización (págs. 64-65)
A continuación, hace una biografía de los principales Comandantes, y -antes de pasar a los Anexos de Cronología de la Guerra, importancia del Turismo Militar en cuanto a la Batalla de Montes Claros, varios Documentos  reproducidos y amplia Bibliografía- presenta un capítulo de especial interés, que da “novedad” a esta publicación y en cierta manera justifica su subtítulo: Interpretação da Batalha por um Engenheiro Militar.
En este breve apartado de cuatro páginas realiza su interpretación personal de las causas de la victoria, que el autor adjudica como súmula das conclusões do estudo aprofundado pelo Gabinete de Estudos Arqueológicos da Engenharia Militar (pág. 84), de la que él es Jefe, destacando la labor de campo, profundización de la organización táctica y logística militar, así como composición plástica de maqueta, de los Sargentos del Gabinete da Direcção de Infra-Estructuras Paulo Almeida y José Silva Rodrigues.
Plantea una causa fundamental: conjunto de acções operacionais e tácticas em desuso praticadas pelos espanhóis y el modelo à francesa más dinámico y envolvente de los portugueses (pág. 81). Y junto a ello veinticuatro causas más, que expone sucintamente a continuación (págs. 82 a 84), enumerando ligaciones exteriores previas, estabilidad gubernativa en general, organización de los ejércitos, eficaces sistemas de información, red de fortificaciones en la zona, maniobras de transporte, posicionamiento de la artillería, mantenimiento de líneas firmes con capacidad inmediata de reorganización, disposición de las tropas de reserva y persecución, liderazgo y eficacia de los mandos principales e intermedios, e incluso factores meteorológicos favorables.
Una publicación, en suma, de fácil lectura, novedosa en reflexiones y con acertado afán recopilatorio de factores y circunstancias de toda la “Guerra de Restauração” en general y de la decisiva “Batalha de Montes Claros” en particular.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

(negritas del autor de este comentario)

martes, 27 de enero de 2015

FORTALEZA DE OUTÃO: LA SERENA GRANDEZA
 
Moisés Cayetano Rosado

Resguardando la entrada al estuario del Sado por el oeste, frente a la lengua de arena que forma la península de Troia, se encuentra la magnífica Fortaleza de Santiago do Outão, garantizando la tranquilidad de Setúbal.
Ya en 1390 se construyó en el lugar una torre de vigilancia por orden de D.João I, que se mejora en el reinado de D. Manuel, al comenzar el siglo XV. Pero será a finales del XVI  y mediados del XVII cuando adquiera el porte impresionante que en la actualidad conserva.
A partir de 1572, se inicia la construcción de una cerca abaluartada, siguiendo el modelo italiano de defensa frente a los ataques de la artillería pirobalística de la época: tendría su “bautismo de fuego” defendiendo la independencia frente al Duque de Alba, en 1580, cuando se realiza la Unión Peninsular. Después, entre 1643 y 1657 -en la primera parte de la Guerra de Restauração- se ampliará, reconformándose al modelo que hemos heredado.
La fortaleza sería residencia veraniega de D. Carlos y Dña. Amelia en la última década del siglo XIX, e iniciado el XX pasó a adaptarse como sanatorio de tuberculosos, con lo que se levantan edificios apropiados para los enfermos y se remodela el interior. Otra década más tarde, será convertido en lo que hoy día sigue siendo: Hospital Ortopédico, dadas las buenas condiciones del lugar para dolencias óseas, por la influencia marítima y de la barrera inmediata de la Serra da Arrábida.
Desde entonces, se han efectuado diversas intervenciones de consolidación, especialmente en los años cincuenta, ochenta y noventa del siglo XX, en cuanto a las instalaciones interiores, cuidando con esmero el “cinturón” abaluartado, así como su singular capilla de la segunda mitad del siglo XVII, donde destacan valiosos paneles de azulejos y el retablo frontal.
Pasear hoy día por sus dos baluartes laterales (al este y al oeste), contemplando el mar, entrar en sus garitas cilíndricas, recorrer  el borde siguiendo la línea de los parapetos, en tanto oímos el azote del mar y vemos la lengua estrecha, larga y dorada de la península de Troia, el caserío de Setúbal y las playas recortadas del noroeste, es una experiencia grata, relajante, balsámica.
Observar la grandeza vertical de su cuerpo central desde la terraza principal, con el mar a nuestras espaldas y la Serra da Arrábida de frente, al fondo, resulta sobrecogedor, por su grandeza y armonía.
Entrar en la Capilla, dedicada a Santiago, con escenas de su vida en azulejería llena de movimiento, profundidad y detallismo, y extraordinario retablo dorado de fondo, nos envuelve en paz serena, pese a las escenas de luchas que allí contemplamos, en las que el insuperable virtuosismo artístico se sobrepone a la narración bélica, compensada también por escenas piadosas y tranquilas.
En la muralla central que da al mar podemos leer (con dificultad) una inscripción que resume los primeros momentos de la fortaleza: "A torre desta fortaleza de Santiago do Outão foi edificada por El Rei Dom João o Primeiro e depois cercada de muro por El Rei D. Sebastião e o sereníssimo D. João IV, libertador da pátria, mandou acrescentar a fortaleza para a parte do mar e terra com magnificência e grandeza que hoje se vê. D. Fernando de Menezes, conde da Ericeira, lhe lançou a primeira pedra em XXV de Julho de MDCILIII e sendo governador dela Manuel da Silva Mascarenhas e das armas de Setúbal e sua comarca e superintendente da fortificação João de Saldanha mandou pôr aqui esta memória ano de MDCILIX".
En plano de João Tomás Correia, de principios del siglo XVIII, vemos la estructura de la  fortificación: planta que apenas difiere de la que hoy disfrutamos. Solo cambia, claro, el alzado interior, que también nos muestra Correia en su estado de principios del siglo XVIII, por lo que al cuerpo central (principal) se refiere; pero la disposición de hoy nos evoca en gran parte la que contemplamos en el plano, aunque falta la ermita exterior y las escaleras que conducen a la planta superior, todo ello a la izquierda. Lo demás, apenas si difiere.

¡Gran lugar para ver ponerse el sol y oír batir las olas, con ligera playa a nuestros pies, donde los pescadores acaban la tarde echando sus cañas como siglos atrás se echaba el fuego de las potentes baterías contra los invasores de este tesoro que resguarda a Setúbal y sus alrededores!

domingo, 7 de septiembre de 2014

8º SEMINÁRIO INTERNACIONAL DE ALMEIDA – 28 a 30 de AGOSTO de 2014. FORTALEZAS E FRONTEIRAS.
Comunicación: Conflictos en la frontera y fortificaciones abaluartadas del triángulo Badajoz-Elvas-Campo Maior.
Autor: Moisés CAYETANO ROSADO


Resumen:
Cuando Portugal se alza contra la dominación filipina en 1640, ante el ataque de los ejércitos artillados de Felipe IV de España, ha de organizar urgentemente la defensa de la frontera, construyendo fortificaciones abaluartadas que protejan sus principales núcleos poblacionales y rutas de penetración territorial.
Los conjuntos defensivos se desarrollan de manera espectacular en el espacio alentejano-extremeño, principal línea de fricción en la comunicación Madrid-Lisboa, destacando el triángulo Badajoz-Elvas- Campo Maior.
En Badajoz comenzó a establecerse el refuerzo abaluartado construyendo el Fuerte de San Cristóbal, terminado en 1645. De los ingenieros militares que participaron en el diseño y construcción de sus fortificaciones destaca el nombre de Francisco Domingo.
Elvas pasó a ser la plaza mejor fortificada de la Raya extremeño-alentejana (bajo responsabilidad fundamental de Joannes Pascácio  Cosmander). Campo Maior contará con los diseños de Cosmander y, en especial, de Nicolau de Langres.
Al morir sin heredero el rey Carlos II de España en 1700, nos veremos envueltos en una encarnizada confrontación internacional. Otra vez el triángulo Badajoz-Elvas-Campo Maior desempeñará papel crucial, siendo sus defensas reforzadas, aunque mostraban deficiencias apuntadas por diversos tratadistas y cronistas de la época.
Durante la invasión francesa de comienzos del siglo XIX, Badajoz sufrirá cuatro asedios, que castigan duramente a su población y defensas.  Al otro lado de la frontera (tras diversos avatares bélicos durante la “Guerra Fantástica” de 1762 y la “Guerra de las Naranjas” de 1801), Campo Maior es sitiada en marzo de 1812, sufriendo grandes daños. Elvas había sido concienzudamente reforzada en sus fortificaciones y desempeñará un importante papel como “hospital de retaguardia”.
Pasadas las Guerras Napoleónicas, al tiempo que se va restableciendo la concordia peninsular, se asiste a una expansión urbana extramuros, constituyendo las fortificaciones para la mentalidad de la época un “corsé que aprisiona y asfixia”. Elvas, a pesar de ello, ha mantenido su patrimonio abaluartado en un encomiable estado de conservación, constituyendo uno de los mejores legados abaluartados del mundo.
En cambio, ha sido destruido gran parte del de Badajoz, siendo especialmente penosa la desaparición del Fuerte de Pardaleras, el Baluarte de San Juan, varios lienzos de muralla, revellines, cuarteles…, así como ocupados sus glacis. En la actualidad se emprende una acción rehabilitadora, a veces controvertida.

Campo Maior ha perdido su Fuerte de São João Batista, grandes tramos de muralla, revellines, equipamientos, glacis, etc., manteniendo lo que resta en estado precario, necesitado de urgente actuación de consolidación y rehabilitación.

jueves, 9 de enero de 2014

JUROMENHA, LA ESPLENDOROSA CENICIENTA

Por Moisés Cayetano Rosado

Juromenha es una cenicienta, esplendorosa todavía, a pesar de los derribos del tiempo y la desidia, desde donde las vistas al Guadiana no tienen rival; esa “cola” del Embalse de Alqueva forma una lámina de agua propicia para los deportes náuticos, para la contemplación de puestas de sol realmente increíbles.
Sus escasas dos calles conservan la tipología constructiva alentejana con esmero: pequeñas casitas en hilera; paredes blancas, con bordes de añil en puertas, ventanas y balcones; chimeneas troncocónicas gigantescas.
Su Fuerte no desdice de las grandes construcciones de la Edad Moderna: lo justifica su importancia histórica, que ya lo fue en la Edad Media y continuaría a comienzos del siglo XIX.
Llevo 20 años visitando esta fortificación, a tan solo 14 kilómetros de Elvas, hacia el sur. Admirando su amplio legado, superpuesto por el tiempo como hojas de un libro. Esos pilares, columnas y sillares romanos en paños de murallas; las cruces patadas visigodas; las murallas levantadas por los musulmanes que la conquistaron, la perdieron ante D. Afonso Henriques, la vuelven a conquistar dos veces, hasta quedar definitivamente en poder cristiano a partir de 1242.
D. Dinis (1279-1325) implanta importantes refuerzos: 17 torres cuadrangulares, torre del homenaje de 44 metros de altura, murallas revestidas en cantería de granito… Con la Guerra de Restauração (1640-1668), se cerca con una magnífica fortificación abaluartada, diseñada por Nicolau de Langres, que posteriormente se pasa al bando castellano, al que facilita planos secretos que permiten su toma.
En 1659, el estallido del polvorín arruina en gran parte sus instalaciones, lo que  un siglo después (con el terremoto de Lisboa, de 1755) llevará a repetir las destrucciones. Pero su importancia como “llave” de Portugal hará que se opere su recomposición; precisamente en 1808 sería uno de los lugares de inicio en la rebelión contra Napoleón.
Pero en los veinte años en que llevo admirándola, nuevas conquistas, nuevos estallidos, nuevos terremotos, nuevas invasiones y traiciones, la van hiriendo de muerte: el abandono, la desidia, la falta de cuidado para con esta perla del arte fundamentalmente islámico, medieval cristiano, abaluartado…, testigo de más de dos mil años de historia defensiva.
Veo cada vez un nuevo atentado: paños de murallas que se derrumban, interiores que se nos caen al suelo, elementos que se pierden (o que se van en manos amigas de lo ajeno).
Desolación ahora, donde antes admiré grandeza. Decadencia. Ruina. Soledad destructiva. Pérdida irreversible.

Se intentó una reconstrucción y puesta en uso, que entre lo discutible del proyecto y las crisis se ha quedado paralizada. ¿Cuál es el futuro para semejante tesoro que se nos está yendo, cayendo de las manos? Urge una actuación inmediata sobre ella, una de las señas de identidad histórico y artísticas más señaladas que tenemos en la Raya.