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viernes, 19 de octubre de 2018

PRESENTACIÓN DE O PELOURINHO núm. 22 EN MONTEMOR-O-NOVO
Hoje apresentamos o número 22 da revista O PELOURINHO em um dos mais emblemáticos lugares da luta anti-fascista Portugal: Montemor-o-Novo, pelas 18'00 horas de Portugal, no seu Arquivo Municipal.
Concelho da vindicação da jornada de 8 horas nos anos sessenta; das ocupações de terra de 1975; da resistência ante o Cotrarreforma agrária de 1976-1992; dos grandes líderes e políticos camponeses, um dos quais dedicamos especialmente este número da Revista: António Gervasio.
E fazemos isso acompanhado pela rigorosa historiadora do lugar e fiel colaboradora de O PELOURINHO, Teresa Fonseca; da Presidenta da Câmara Municipal de Montemor-o-Novo, Hortensia Menino e do Diputado-Delegado de Cultura de la Diputación Provincial de Badajoz (editora da revista), Ricardo Cabezas Martin. Eu vou acompanhá-los como diretor do O PELOURINHO.
Após a apresentação bem-sucedida de Badajoz em 16 de Outubro, O PELOURINHO mais uma vez levanta a voz com esta monografia "Exílio, repressão e emigração na Raia Luso-Espanhola". E em 13 de novembro vamos a fazer-lo em o emblático "Museu do Aljube", de Lisboa, que foi o centro da repressão salazarista da PIDE.

Hoy presentamos el número 22 de la Revista O PELOURINHO en uno de los lugares más emblemáticos de la lucha antifascista de Portugal: Montemor-o-Novo, a las 18'00 horas de Portugal, en su Arquivo Municipal.
Concelho de la reivindicación de la Jornada de 8 horas en los años sesenta; de las ocupaciones de tierras de 1975; de la resistencia ante la Contrarreforma agraria de 1976-1992; de los grandes líderes campesinos y politicios, a uno de los cuales dedicamos especialmente este número de la Revista: António Gervasio.
Y lo hacemos acompañados por la rigurosa historiadora del lugar y colaboradora fiel de O PELOURINHO, Teresa Fonseca; de la Presidenta da Câmara Municipal de Montemor-o-Novo, Hortênsia Menino, y del Diputado-delegado de Cultura de la Diputación de Badajoz (editora de la Revista), Ricardo Cabezas Martín. A ellos les acompañaré yo como director de O PELOURINHO.
De la presentación en la Diputación de Badajoz
Tras el éxito logrado en la presentación de Badajoz el pasado 16 de octubre, volvemos a levantar la voz con este monográfico de "Exilio, represión y emigración en la Raya luso-española". Y el día 13 de noviembre lo haremos en Lisboa, en el emblemático "Museu do Aljube", que fuera centro de represión salazarista de la PIDE.

miércoles, 20 de enero de 2016

CUSTÓDIO GINGÃO, UM PERCURSO DE CIDADANÍA
Moisés Cayetano Rosado

La historiadora Teresa Fonseca es una escritora de calidad literaria demostrada, una investigadora paciente de amplia trayectoria y una historiadora rigurosa que se acerca a la realidad contemporánea con una capacidad y sensibilidad admirables. Su libro A Memória das Mulheres. Montemor-o-Novo em tempo de ditadura, publicado en 2007, aún sigue resonando en mi propia memoria, pues me dejó marcado por la huella emotiva de los testimonios que refleja, por el respeto y el cuidado con que se acerca a los hechos constatados y los ofrece para nuestro conocimiento, asombro y lección de historia y de futuro.
En la Revista de Estudios Extremeños y en la Revista Transfronteriza O Pelourinho, he tenido la oportunidad y satisfacción de publicar algunos de sus trabajos de Historia Moderna y Contemporánea, donde demuestra sus dotes, enriqueciendo dichas publicaciones.
Ahora me llega otra de sus aportaciones, que -como las otras que he leído de Teresa Fonseca- he abordado “de un tirón”, porque su lectura atrae, engancha y apasiona: Custódio Gingão, um percurso de cidadanía, publicado a finales de 2015 por ese inquieto y extraordinario editor que es Fernando Mão de Ferro, en Edições Colibrí, editorial tan presente en las publicaciones alentejanas.
La obra, de 148 páginas, aborda monográficamente la vida de un alentejano de Montemor-o-Novo, campesino, activista sindical, político al servicio de los que más lo necesitan, cuya discurrir es un ejemplo de entereza, firmeza, compromiso social, capacidad de superación, generosidad y entrega.
Custódio Gingão -nacido en el seno de una familia campesina sin tierras, hecho a sí mismo en medio del penar de los campos de Alentejo, del hambre y del frío invernal, así como de los rigores del calor veraniego en la planicie alentejana-, representa en su vida el discurrir dificultoso de la gente sencilla de las tierras del sur durante la segunda mitad del siglo XX y estos primeros años del XXI.
En las páginas del libro se va mostrando no solamente la biografía aleccionadora de Gingão sino que, hábilmente, la autora nos va situando en las distintas etapas por las que Portugal ha ido pasando en los últimos setenta años: buena parte de la dictadura salazarista, las guerras coloniales, la esperanza y lucha de la Revolução dos Cravos, la Reforma Agraria, los primeros años de democracia, el discurrir posterior, la actualidad…
Custódio Gingão es militante del Partido Comunista y dentro del mismo ha ido discurriendo fundamentalmente su actividad, tanto en Portugal como en sus etapas de servicio militar obligatorio y emigrante después en Europa. Envuelto y comprometido con la Reforma Agraria como trabajador agrícola, sería durante once años diputado en la Asamblea de la República y después representante municipal en su concelho de origen, donde afortunadamente continúa activo.
En este ensayo biográfico, Teresa Fonseca nos muestra esa vida dinámica y fructífera, contextualizada en la historia contemporánea del país, a lo largo de cinco capítulos, que se cierran con una interesante colección de fotografías, además de una selecta reseña de fuentes y bibliografía utilizadas.
Su infancia, la entrada en la vida adulta, el servicio militar, la emigración, la vuelta tras la Revolução de Abril (el más amplio capítulo, con varios subapartados), sirven de motivo para explorar en la vida del activista y del discurrir de la nación. Su papel en la Reforma Agraria y experiencia como diputado (con amplio detalle de su actividad parlamentaria en temas de sector primario productivo, emigración, administración del territorio y enseñanza, fundamentalmente) constituyen la parte esencial del trabajo de este sencillo campesino que cobra grandeza, solidez y respeto ante sus camaradas, compañeros y vecinos a medida que desarrolla una ejemplar labor de compromiso solidario.

Custódio es todo un ejemplo de vida, y este libro otro ejemplo de buen hacer, de rescate histórico, que sabe conjugar las fuentes documentales con las orales para ofrecernos un “producto” a la altura del biografiado y de la biógrafa, de trayectorias -cada uno en su campo- tan dignas de agradecimiento y consideración.

jueves, 12 de noviembre de 2015

DE LA GRUTA DO ESCOURAL AL CROMLECH DOS ALMENDRES
En la entrada de la Gruta do Escoural
Moisés Cayetano Rosado
Las zonas calcáreas de Portugal y España son propicias a la formación de cuevas y grutas, donde admirar el bellísimo capricho de las estalactitas, estalagmitas y columnas que en su interior se forman. Y aunque en algunas de España están presentes representaciones de arte paleolítico en sus paredes, en Portugal solamente es conocida una: la Gruta do Escural, en el concelho de Montemor-O-Novo, no lejos de la carretera que lleva de esa población a la de Évora.
Entrada de la Gruta
Descubierta en 1963, la cavidad se encuentra en terrenos calcáreos cristalinos metamórficos, que se intercalan con fajas de gneis (roca también metamórfica, pero similar en composición y dureza al granito), y presenta diversas cavidades, algunas de las cuales son visitables.
Han sido descubiertas más de cien figura naturalistas (bovinos, ciervos, caballos…), pintadas en negro y rojo fundamentalmente, así como más de sesenta representaciones de carácter abstracto, aunque el visitante puede observar de manera clara una decena aproximada entre pinturas y grabados, a lo que se unen restos de huesos humanos incrustados en la roca caliza.
En el Centro de Interpretación de Santiago do Escoural (población a 2’5 kilómetros de la Gruta) podemos obtener una información muy intuitiva del monumento, su ocupación sucesiva, instrumentos líticos encontrados y representaciones pictográficas y grabados. Así, podemos saber que su primera ocupación se remonta al Paleolítico Medio: grupos de cazadores-recolectores neanderthalensis la utilizan como abrigo temporal, hace alrededor de 50.000 años. En el Paleolítico Superior (35.000 a 8000 a.C.), se reaprovecha por cromañones como santuario, dejando ya vestigios decorativos figurativos. En el Neolítico (5.000 a 3.000 a.C.) se transformaría en cementerio, y de este periodo serán los motivos esquemáticos y estilizados de arte rupestre. A continuación, la Gruta queda cerrada, sin que se sepa la causa, pasando comunidades calcolíticas (2.000 a.C.) a ocupar el espacio superior de la misma.
Interior Gruta do Escoural. IGESPAR-Ministerio de Cultura.
El paseo guiado por el interior, muy didáctico, nos permite comprobar estos aspectos y disfrutar de la belleza natural del amplio espacio, que sigue conformándose, con la filtración de agua que disuelve la caliza.
A pocos kilómetros de allí, en un territorio donde abundan los dólmenes (antas) y menhires, merece acercarse, camino de Évora, al gran Menhir y al Cromlech dos Almendres.
Menhir dos Almendres
A poco más de un kilómetro de este último, por el mismo camino, se encuentra el Menhir, de 3’5 metros de altura, que ostenta en su tercio superior una decoración compuesta de un báculo y una faja de líneas onduladas. Al mismo se accede a pie por una vereda vallada a ambos lados, de medio kilómetro aproximadamente..
Pero enseguida tenemos la “estrella” de estos vestigios neolíticos, levantados entre el sexto y el tercer milenio antes de Cristo: el Cromlech dos Almendres.
Alrededor del sexto milenio (Neolítico Antiguo), fue levantado un conjunto de monolitos de mediano tamaño, agrupados en tres círculos concéntricos.
 Cromlech dos Almendres. Estudio de
Mário Varela Gomes
En el Neolítico Medio (quinto milenio), se levanta un nuevo recinto de dos elipsis concéntricas, tangentes al anterior triple círculo, con monolitos de mayor tamaño que los anteriores, llegando algunos a 2’5 metros.
En el Neolítico Final (tercer milenio) se remodelaron los recintos, posiblemente por funciones religiosas, grabándose algunas de las paredes de diversas piezas, con círculos, bastones, cazueletas, incisiones esquemáticas…, aplanándose algunos, transformándolos en estelas.

Parece ser que en el periodo calcolítico dejó de utilizarse, abandonándose este recinto, amplio espacio de 70 por 40 metros, con 95 monolitos graníticos conservados, donde da gusto “perderse” y contemplar desde allí el agreste espacio exterior, denso alcornocal con potente sotobosque heredado “de la noche de los tiempos”.
Cromlech dos Almendres