Mostrando entradas con la etiqueta Partido Comunista de Portugal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partido Comunista de Portugal. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de julio de 2018


MEMÓRIAS DE UMA FALSIFICADORA, LUCHADORA DE LA LIBERTAD

Moisés Cayetano Rosado

Para el día 15 de mayo se anunciaba la presentación en el Museu do Aljube, de Lisboa, el libro de Margarida Tengarrinha Memórias de Uma Falsificadora, a Luta na Clandestinidade pela Liberdade em Portugal, y desde entonces he sentido la necesidad de leer las reflexiones de esta luchadora de 90 años, que con veinte inició su actividad política en la Escola Superior de Belas Artes de Lisboa; con veinticuatro fue expulsada de la misma y se le prohibió ejercer como profesora y asistir como alumna a cualquier Universidad; con veintisiete años pasó a la militancia comunista clandestina, y ya con treinta y cuatro partió para el exilio, retornando, volviendo a salir, continuando con su militancia política tras el 25 de Abril del 74.
Margarida Tengarrinha ha escrito un libro de una templanza, de una dulzura y de una firmeza comparable al que Helena Pato (tan cruzadas en sus vidas familiares y políticas) acaba de publicar (http://moisescayetanorosado.blogspot.com/2018/07/a-noite-mais-longa-de-todas-as-noites.html), bajo el sello de la misma editorial: Edições Colibri, que con tanta fortuna dirige Fernando Mão de Ferro. En su prólogo, el profesor Manuel Loff indica: O que hoje descrevemos como as conquistas de Abril, conseguidas nas lutas sociais que se desenvolveram durante a Revolução e que mudaram o destino coletivo dos portugueses, não é inteligível sem perceber o que elas devem a décadas de resistência antifascista. Y enseguida: daqueles que, como Margarida Tengarrinha, comprometeram toda a sua vida na opção que ela fez num dia de 1955 (pág. 13).
Y a ese compromiso se refieren estas Memorias, que en 176 emotivas páginas van desgranando los sacrificios, temores, privaciones, ausencias, terrores, que vivieron los resistentes de esa dictadura salazarista, que los ensangrentó en las prisiones, en las mazmorras, en la calle, en el dolor de los exilios y las separaciones.
Tras las luchas estudiantiles vendría en 1954 entrar para as fileiras clandestinas do Partido Comunista (pág. 19), lo que Margarida hará con su cuñada Maria Adelaide y su marido Carlos Aboím Inglez, y con su compañero José Diaz Coelho (intelectual y artista como ella).
Vivir en Lisboa como militantes clandestinos, de una casa a otra, con falsa identidad, sintiendo siempre el aliento de la PIDE -la omnipresente policía política portuguesa-, era ya en sí una tortura, y más aún cuando ya fueron padres de una niña, Teresa, que a partir de su cuarto año, por seguridad de todos, tendrían que dejar -a saber por cuánto tiempo- al cuidado de sus abuelos y tía: Pior do que a prisão, pior do que as torturas, no dizer de todas as camaradas que tiveram esas experiências, muito mais terrivel para todas elas, foi a separação dos filhos, escribe Margarida (pág. 53).
Y su cometido era ése: falsificadores. Hacer documentación falsa, identidades supuestas para los compañeros activistas. Crear un perfecto taller de expedición de todo tipo de documentos que facilitaran la movilidad de los militantes antifascistas, comunistas, dentro y fuera de Portugal. Trabajo burocrático, tedioso, nada “brillante”, pero absolutamente imprescindible para burlar el control de la precisa maquinaria del poder represor.
Linogravura de José Dias Coelho
Un día… A morte saiu à rua num dia assim…, como titula el apartado diecisiete (págs. 81-84) de los treinta y tres que componen el libro: José Dias Coelho, el militante comprometido, artista reconocido, compañero necesario, sería asesinado a quemarropa en la calle por un agente de la PIDE. Fue el 19 de diciembre de 1961.
En el apartado anterior y en el siguiente, Margarida reflexiona también sobre la personalidad de Dias Coelho, apartado tan vilmente del mundo a los treinta y siete años de edad. Pero será en este capítulo, encabezado con el nombre de la canción que le dedicó Zeca Afonso (https://www.youtube.com/watch?v=P3SPkq3hw-c), donde encontremos un testimonio, una denuncia aún más estremecedora ya que traspasa el tiempo de la dictadura y se centra en los de la democracia traída por la Revolução dos Cravos: quando o julgamento (del asesinato)se realizou, em 1977, já a situação política tinha sofrido tais recuos e o Tribunal Militar de Santa Clara mantinha uma composição tão reacionária, que a sentença foi de prisão de três anos e meio para o António Domingues (el asesino) enquanto os outros, entre eles o criminoso chefe de brigada José Gonçalves, que se apresentou como um velhinho que tinha perdido a memoria, saíram todos em liberdade (pág. 83): ¡cuánto sabemos también nosotros de eso en España… aunque aquí no hubo una Revolución progresista armada, sino una Evolución desde la dictadura!
Pero aún así viene ahora lo peor, ya que los familiares interpusieron recurso a la sentencia, logrando siete años de condena… que se cumplió solo en parte: Mas os pides, que o seu amigo Spínola sempre tinha protegido, estavam já nessa altura tão arrogantes e sentiam-se tão impunes, que não só assistiam às sessões do julgamento olhando para os juizes com um desplante ameaçador, como nesse dia da sentença do recurso fizeram alas na escaderia de Santa Clara e insultaram-nos provocatoriamente, com os palavrões mais soezes, a mim e à minha cunhada Maria Adelaide, quando vínhamos a descer (pág. 84): ¡a la compañera y a la hermana del asesinado! ¡Así fue “castigada” en buena parte la PIDE, como la Brigada político-social franquista en España, cuyo ejemplo sangrante en la persona de Antonio González Pacheco “Billy el Niño”, paradigma de integral represor, sigue disfrutando de tres medallas del mérito policial pensionadas, otorgadas ya en democracia!
Casi finalizando este emocionante libro de memorias, tras llevarnos de casa en casa clandestina, de huida en huida, de país en país durante el exilio, dedica un capítulo vibrante: A força ignorada de mães, país e avós, sobre estos familiares de los militantes perseguidos y represaliados (págs. 161-169). Y ahí leemos frases tan desgarradoras como éstas: a casa de Juliana Dias Coelho (su suegra, madre del asesinado José) foi assaltada pela PIDE e a neta, (mina filha) Maria Teresa Tengarrinha Dias Coelho, que estudava nas Belas-Artes, foi levada presa enquanto a irmã, minha filha Guida, então como treze anos, saía para a escola, escondendo na mochila manifestos estudantis de protesto pelo crime que poucos dias antes vitimara Ribeiro dos Santos, para sonegá-los às buscas que os pides estavam a fazer na casa dos avós, onde ambas viviam. A Teresinha foi interrogada e submetida à tortura do sono, impedida de dormir seis dias e seis noites, o que a deixaria desde então com graves perturbações do sono. Negou-se a responder às perguntas da PIDE, tal como aconteceu na segunda prisão, quando estava numa reunião, já perto do 25 de Abril (pág, 166).
Estremecedor, aleccionador relato todo él. Triste constatación de que tampoco en Portugal se ha hecho la Reparación y Justicia necesarias.

sábado, 26 de noviembre de 2016

DE PABLO GUERRERO A UNA NOITE DE FADOS
Moisés Cayetano Rosado

En aquellos primeros años setenta en que daban los últimos coletazos diversos regímenes dictatoriales de un lado y otro del Atlántico, en que se celebraban algunas victorias nacionales de la democracia o se luchaba peligrosamente por conseguirla, se impuso con fuerza la canción-protesta, la canción comprometida, militante; los cantos de intervenção de nuestros vecinos portugueses, tan ligados a los cantautores españoles.
Y es que, como decía Mercedes Sosa con su voz poderosa y envolvente: Que ha de ser de la vida si el que canta/ no levanta su voz en las tribunas/ por el que sufre, por el que no hay/ ninguna razón que lo condene a andar sin manta (https://www.youtube.com/watch?v=xm9sIAW39o0).
Y allí estaba la esperanza, tan emblemática en los versos cantados por Pablo Guerrero: Tiene que llover, tiene que llover/ a cántaros (https://www.youtube.com/watch?v=J1mwXNDgGLc).
El año 1975, tras la derrota de la dictadura en Portugal y la acentuación del proceso revolucionario, y con la enfermedad terminal y muerte de Franco en España, se “vive la fiesta” de estos jóvenes cantantes llenos de vitalidad,  llenando, junto a poetas que renuevan la “poesía social”, facultades universitarias, salones de actos, plazas de pueblos y de barrios. Luego, aquello pasó y, junto a la caída de las utopías, fueron sus protagonistas relegados al olvido.
Por eso, emociona que ahora haya algunas instituciones que “desempolven” los viejos momentos y nos traigan a la actualidad lo que fue hace casi medio siglo una explosión de ilusiones, que permanecen en el subconsciente todavía. Este es el caso de la Fundación Caja Badajoz, que en la lluviosa tarde-noche del 25 de noviembre nos acercó en la Residencia Universitaria Caja Badajoz los versos y la voz de Pablo Guerrero, el cantautor de Esparragosa de la Serena, uno de los más admirados de aquella generación realmente inolvidable.
Pablo Guerrero, poeta, cantante, volvió a recitar sus hermosos poemas, ante un entregado y amplio público (jóvenes y mayores), con esa dicción profunda y serena, con ese decir suave y armonioso que siempre le ha acompañado, incluso en los momentos de peligro y de tensión. Ahora, allí, compartiendo también viejas y nuevas melodías, con una voz en que se van notando los efectos del tiempo que nos pasa por encima, pero con la vieja ilusión que nunca le abandonó en sus actuaciones.
Ni qué decir que fue obligado que cantara “A cántaros”, como si cuarenta y cuatro años no fueran nada. Nada para él, para nosotros, ni para la canción, que parece eso, que sigue teniendo que llover “a cántaros”.
Y no bien terminó el espectáculo compartido con este hombre grande de nuestra tierra, como se encargaron de resaltar sus presentadores (Emilio Vázquez, Presidente de la Fundación Caja Badajoz y Caridad Jiménez, poeta), cuando nos encaminamos a Campo Maior para una cita igualmente musical. Música y poesía en los fados de un manojo de artistas de todas las edades (desde una chica de 12 años hasta varios que rondan los setenta), conducidos por uno de los cantores más hondos y melodiosos de ese “otro lado de la Raia/Raya”, António João Gonçalves.
¡Qué curioso! Al tiempo que la canción protesta y los cantos de intervenção hacían su gloriosa explosión con la caída de las dictaduras peninsulares, el fado era marginado, tildado de “colaboracionista” en algunos ambientes muy comprometidos con la lucha antifascista. Y, sin embargo, ahora, en esta noche lluviosa que casualmente era de 25 de noviembre (fecha en que Portugal -1975- sufrió un proceso de “reconducción” democrática, cortando la fase revolucionaria del verão quente), el fado se encumbraba en una fiesta de amplísima acogida popular, organizada por el Partido Comunista de Campo Maior (en salón cedido por CURPI: Comissão Unitária de Reformados, Pensionistas e Idoso) para recabar fondos con que rehabilitar su Centro de Trabajo local.

Compartiendo fados y  ceia, españoles y portugueses
Acompañados de paõ e vino, de linguiça, farinheira, caldo verde… (ceia en portugués; tentempié en español), transcurrió una velada inolvidable, que se daba la mano con el acto anterior, a esa mínima distancia de quince kilómetros que separa Badajoz de Campo Maior, y a esa menor separación de un canto enraizado en las entrañas populares en uno y otro caso, pues al grito de libertad de los cantautores se une el nostálgico del pueblo que da cuenta de las amarras de la nostalgia, de la desasistencia y de la soledad.