Mostrando entradas con la etiqueta Patricio Chamizo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Patricio Chamizo. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de marzo de 2015

CONOCER EXTREMADURA Y ALENTEJO DURANTE LAS DICTADURAS IBÉRICAS A TRAVÉS DE LA LITERATURA
Moisés Cayetano Rosado
            Preparando mi aportación al CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE EL ASESINATO DEL GENERAL HUMBERTO DELGADO EN BADAJOZ (que se celebrará en el Salón de Plenos de la Diputación de Badajoz durante todo el día 20 de marzo -viernes-, precedido en la tarde del día 19 de la película Operação Outono y seguido el sábado de una visita tras los últimos pasos de Humberto Delgado), he repasado -aparte de documentos de la época- diversas obras literarias que retratan fielmente el tiempo en que se desarrollan los sucesos, sus precedentes, causas y consecuencias.
Y es que podemos conocer con bastante fidelidad la situación general de España y Portugal, y más en concreto del sur peninsular -y específicamente de Extremadura y Alentejo-, a través de diversas obras literarias maestras, publicadas a lo largo del siglo XX.
Algunas son lamentablemente poco conocidas, como Planicie Heróica, del alentejano Manuel Ribeiro, o Paredes, un campesino extremeño, del extremeño Patricio Chamizo. Otras, en cambio, perviven en la historia de la literatura, como la más celebrada del extremeño Felipe Trigo: Jarrapellejos (esencial para entender el caciquismo y la situación de los jornaleros del campo en los primeros años del siglo XX, que no difiere de los tiempos que le anteceden ni de toda la primera mitad del siglo XX ¡y más!).
Pero seguramente la más significativa sea Levantado do Chão, de José Saramago, que recrea con soltura y realismo, dureza unas veces y otras con desenfado, el transcurrir cotidiano en los campos del sur (tanto da Extremadura como Andalucía, Alentejo como Algarve). La ostentación y soberbia de unos pocos; las estrecheces, el hambre de los más. Los férreos controles de las fuerzas del orden puestas al servicio de la minoría poseedora, contundente en la represión de la mayoría desheredada.
Todo un recorrido preciso, tenso, dramático, crudamente descriptivo, con algunas concesiones a la distensión para aliviar al lector de la tremenda carga emocional. Una historia novelada de los primeros 75 años del siglo XX, pues Levantado do Chão “levanta” su testimonio con el siglo y va hasta la explosión y desarrollo de la “Revolução dos Cravos” portuguesa, que en España corresponde al final del franquismo.

Magnífica forma de aprender historia, de sentirla, de vivirla de nuevo, desde la reflexión y la tranquilidad de que, conforme pasamos las páginas del libro, vamos dejando atrás unos tiempos oscuros que no deben volver.

martes, 10 de marzo de 2015

REPRESIÓN, MIEDO Y LUCHA EN EL CAMPO EXTREMEÑO-ALENTEJANO

Moisés Cayetano Rosado 
Hasta la llegada del proceso democrático, a mediados de los años setenta del siglo XX, Extremadura y Alentejo -eminentemente rurales, agrarias-, fueron tierras de represión, miedo y lucha, especialmente durante sus dictaduras, franquista y salazarista respectivamente.
Así, escribe el extremeño de Santa Amalia Patricio Chamizo en “Paredes, un campesino extremeño”, publicada en 1976: Miedo, miedo, siempre miedo de todo; miedo a los ricos; miedo a los labradores; miedo a la Guardia Civil, miedo a decir una palabra sobre política o sindicatos. Esa era nuestra situación. Parecía como si estuviéramos en un campo de concentración. Y los ricos estaban a sus anchas porque no había nadie que les tosiera, y protegidos por una inmunidad permanente que les daba el Régimen.
La actuación de la Guardia Civil y la Guardia Nacional Republicana, respectivamente en Extremadura y Alentejo, se caracterizó por ese servicio al poder y los poderosos. En ello abunda Patricio Chamizo, que además de escritor era un activista obrero de los años sesenta y setenta, vinculado a la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), donde se curtieron tantos sindicalistas y políticos de izquierda durante el franquismo. Llegó la Guardia Civil con fusiles y, a culatazo limpio, acabaron por detener la lucha, escribe más adelante, exponiendo su intervención ante el enfrentamiento entre campesinos huelguistas y otros trabajadores traídos de fuera para sustituirles.
Esta presencia de las Guardia Civil o Republicana sería una constante en los pueblos de ambas regiones, acuartelados, viviendo con sus familias agrupados en sus instalaciones militares locales, siempre vestidos de uniforme, siempre armados.
Precisamente con motivo de las elecciones presidenciales de 1958, a las que concurrió Humberto Delgado como oponente a la opción oficial de Salazar, van a tener un destacado y duro papel, que Teresa Fonseca resalta en su libro de entrevistas históricas “A Memória das Mulheres”, pues el “General Sem Medo” era una apuesta querida por gran parte de los alentejanos: houve uma movilização de gente para protestar junto da Câmara debido à farsa eleitoral /…/ As balas /da guarda/ passaram-me tão perto, que sentí o calor do fogo, declara Antónia Rosa de Carvalho, campesina natural de Montemor-o-Novo. Precisamente en esa “carga policial” sería asesinado José Adelino dos Santos, a cuya memoria dedicado Saramago “Levantado do Chão”, junto a Germano Vidigal, también de Montemor, torturado hasta la muerte en 1945 por la PIDE.
Todo ello no será obstáculo insalvable para la lucha “en los campos del sur”, que por todo Alentejo y buena parte de Ribatejo y Algarve tendrá un hito destacable en abril y mayo de 1962, en lo que se llamó lutas de massas, centradas fundamentalmente en la conquista de la jornada laboral de 8 horas, y no la inhumana “de sol a sol” que se venía practicando.
António Gervásio, uno de los activistas sindicales y políticos más destacados de Alentejo, indica en su libro-informe “Lutas de massas em abril e maio de 1962 no Sul do País” (lo que me ratifirmaría en entrevista que publiqué en el nº 8 -noviembre de 1998- de la Revista “O Pelourinho”), que mais de 250 mil trabalhadores têm participado nesta luta através da greve, de concentrações, de levantamentos de ranchos, de choques com as forças represivas, etc. Amplia información de todo el proceso y circunstancias se publicaría en los meses de mayo, junio y julio en los periódicos clandestinos Avante!, O Militante y O Camponês.
Esta especie de gesta en los campos del Sur fue seguida de una brutal represión, como A. Gervásio testimonia: O peso da repressão foi brutal. Dezenas de localidades foram ocupadas pelas forças de PIDE e GNR durante varios dias. Esto llevó consigo gran número de detenciones, encarcelamientos, torturas en los penales... si bien se efectuó la conquista de las 8 horas de jornada laboral, lo que supuso un duro revés para la “autoridad salazarista”.
Revés que significará un principio de nuevas luchas, lo que ilustra magistralmente Saramago en su “Levantado do Chão”: Não se trata só das oito horas, vamos também reclamar quarenta escudos de salário, se não quisermos morrer de canseira e de fome. E incluso llega, como así sería, a más: não é pelas oito horas e pelos quarenta escudos do salário, é porque é preciso fazer alguma coisa para não perdermos. O sea, habría de lucharse por el cambio social, por el cambio político, por la dignidad.

El 24 de Abril de 1974 marcó en Portugal el momento de cambio, de esplendor y de esa necesaria dignificación de la inmensa mayoría. En España, habría que esperar a la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, para iniciar el lento proceso de dignificación.