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lunes, 9 de julio de 2018


MEMORIA Y DIGNIDAD EN EL MUSEU DO ALJUBE 
Moisés Cayetano Rosado
Una vez más voy al Museu do Aljube en Lisboa (http://moisescayetanorosado.blogspot.com/2017/11/actividades-en-el-museu-do-aljube.html). Su director, Luís Farinha, va a efectuar una visita guiada, contando además con el testimonio directo de un exprisionero de este lugar en los tiempos siniestros del salazarismo, cuando la PIDE -la terrible policía política- lo utilizaba como centro de detención, interrogatorio y tortura: Adelino Silva, del que lo primero que te admira es su serenidad, su sonrisa bondadosa y la naturalidad con que nos va a contar episodios de un dolor desgarrador.
Luís llega, trayendo en la mano un paquete blanco que me ofrece. El paquete contiene dos libros que el excelente editor de Colibrí, Fernando Mão de Ferro, me hace llegar por su intermediación. Se trata de Memórias de uma falsificadora, de Margarida Tengarrinha, y A noite mais longa de todas as noites, de Helena Pato. Un tesoro, dos tesoros testimoniales, autobiográficos de la heroica lucha de los antifascistas y en concreto de estas dos mujeres excepcionales, cuya labor en la Resistencia les llevó a la clandestinidad, al sacrificio extremo en sus años juveniles, y después -ya en la democracia conquistada con la Revolução de Abril de 1974- a continuar en las tareas militantes de una izquierda comprometida y disconforme con la deriva acomodaticia que se nos vino encima. ¡Y además, qué prosa más ferviente, pulcra, cálida y cautivadora la de ambas escritoras, intelectuales, activistas! Tranquilamente, más adelante, iremos revisando con detalle ambos libros.
Antes de que comience la visita, reviso la Exposição Temporária en el “Nivel 0” del Museu (planta baja), donde estuvo el “Parlatório da Cadeia”, donde los presos podían hablar con sus visitas, bajo la atenta vigilancia de la PIDE. Exposición del artista, militante comunista, revolucionario, José Dias Coelho, asesinado a tiros por la PIDE -cuanto contaba 38 años de edad- en Lisboa. Obra escultórica y pictórica neorrealista en que los campesinos, los obreros, las clases explotadas, encuentran un eco lleno de fuerza desgarradora. Dias Coelho fue cantado por su amigo Zeca Afonso en su emocionante poema A Morte Saiu à Rua (https://www.youtube.com/watch?v=P3SPkq3hw-c), y su inolvidable obituario fue escrito para Avante! (del Partido Comunista Portugués) http://dorl.pcp.pt/index.php/combatentes-hericos-menumarxismoleninismo-108/jose-dias-coelho/576-jos-dias-coelho-a-morte-saiu--rua por su compañera Margarida Tengarrinha, con su prosa vibrante, en uno de los escritos que más le costó producir a Margarida.
LuísFarinha (a la izquierda) y Adelino Silva (derecha)
Luís Farinha nos va explicando cada una de las salas del Museu. En esta Planta Baja (Nivel 0) y los tres niveles superiores, dedicado el Nivel 1 al Fascismo portugués, la Oposición y la Clandestinidad y los Tribunales políticos. El Nivel 2, a la Resistencia, el Recorrido Carcelario y los Interrogatorios. El Nivel 3, a la Lucha anticolonial y la Revolución. En el Nivel o piso 4 está el Auditorio, donde se celebran presentaciones de libros, grabaciones, charlas, etc., y hay una pequeña boutique. También nos hemos asomado antes al Nivel -1, con un pequeño “expolio” arqueológico del lugar.
Un momento de la visita
Pero la explicación del director, a invitación suya, se ve constantemente acompañada por el testimonio vivo de Adelino Silva, que nos va detallando su lucha clandestina, el prendimiento por la PIDE, sus encarcelamientos, los catorce meses que pasó en esta prisión (aparte de en otras, como el Forte de Caxias y el de Peniche), los interrogatorios, aislamientos, apaleamientos, torturas en general, y en especial la “tortura do sono” durante 15 días (¡quince días sin que le dejaran dormir!, a base de ruidos, palizas, intimidaciones… “viendo visiones cada vez más tremendas a partir de la semana de castigo”), sin conseguir que delatara a ninguno de sus compañeros.
La PIDE, siempre la PIDE presente en su vida… incluso tras la Revolución, en que siguió viendo algunos de sus componentes por la calle, porque el juzgamiento de los criminales nunca sería completo. Porque la Revolução dos Cravos -hecha por militares procedentes del servicio en combate colonial- siguió teniendo esa asignatura pendiente.
Y es que, como dijo el Capitão de Abril Melo Antunes en las Conferências de Matosinhos en 1994: Não é segredo para ninguém que na guerra em África a PIDE era a principal fonte de informações para as operações militares… Todos os militares sabiam que se praticavam tortura e que se assassinavam pessoas para se obtenr informações. Así que a la PIDE, como a la policía política en España en el posfranquismo, había que tratarla con cierto… “tiento”. Téngase en cuenta que el mismo António de Spínola, Presidente de la República tras el Golpe militar de Abril, quería seguir manteniéndola en las colonias, donde su cifra había crecido exponencialmente tras el inicio de las Guerras Coloniales (antes apenas tenía implantación colonial), igualándose en el número de policías con el Portugal peninsular en 1.200 sujetos (1961), mientras que en 1972 esos eran los que había en la zona peninsular y casi el doble (2.260) en las colonias.
Pasan las horas sin que nos demos cuenta en esta visita provechosa, emocionante. Historia viva de los dos segundos tercios del siglo XX y de la actualidad. Memoria Histórica que, como en la de España, tanto hay que recapacitar, reflexionar y reconocer a estos héroes vivos de la contemporánea lucha por la libertad, la dignidad y la justicia social.
Volver, siempre hay que volver al Museu do Aljube, para aprender, comprender, compartir, ganar humanidad entre estos que son todo grandiosa Humanidad.

domingo, 1 de octubre de 2017

PLAYA DE LAS CATEDRALES Y “VIGILANTES DE LA PLAYA”
Moisés Cayetano Rosado
Nos acercamos a la Playa de las Catedrales, en el municipio de Ribadeo (Galicia), a pocos kilómetros al oeste de la población. Bueno, realmente, Playa de Aguas Santas, pero que popularmente ha ido tomando el anterior apelativo por las formaciones rocosas que se levantan sobre la arena, que parecen pináculos y arbotantes de grandes iglesias bajomedievales.
Es casi un kilómetro de playa limitado hacia la tierra por elevadas rocas de cuarcita y pizarra, formadas hace unos 500 millones de años, y que posteriormente, por colisión de los supercontinentes Laurasia y Gondwana, se elevarían tanto como la actual cordillera del Himalaya: desde esos 350 millones de años transcurridos hasta ahora, el roquedal se ha ido remodelando, erosionando, fracturando, con un buzamiento de estratos inclinados hacia el mar, que ha facilitado aún más la erosión ante el embate de las olas y la fuerza del viento.
Así, se han formado grutas profundas, algunas de las cuales han colapsado, formando furnas (cavidades abiertas en altura), arcos rocosos, con más de 30 metros en la actualidad, y pináculos de igual altura, en un proceso sucesivo de fracturación y modelado.
Todo ello, es plenamente visible y “paseable” en la bajamar, siendo bastante cerrado y de menor vistosidad en la pleamar. Por ello, los visitantes esperamos el momento magnífico de la marea baja, para… bajar las escaleras que desde lo alto nos conducen a la playa y disfrutar como niños entre este bosque de columnas, arcadas y grutas naturales, reino de percebes, mejillones y lapas.
Y por eso, en esta “romería” se forman colas apresuradas, lanzadas desde autobuses de turistas y coches particulares que se agolpan en los aparcamientos, dando la sensación de una cola de racionamiento, todos con el papelito de entrada en la mano (o grabado en el móvil) o amparados por el guía que mete prisa a sus parroquianos porque “hemos de entrar todos juntos”.
Sí, es que aquí se entra, se baja, con “entrada”, con permiso, con un control vigilante para que no se “cuele” nadie. Y es cierto que los miles de turistas de verano pueden ser un problema de “aforo”, por lo que hay “númerus clausus” en esta “Universidad de la Geología y la Geomorfología”, de lo que -dicho sea de paso- apenas se da información en los carteles de la zona.
Algarve. Entre Portimão y Albor.
La belleza del lugar, desde luego, merece bien el acercarse; incluso con esto de los trámites de “permiso”, que resulta un poco extraño. Eso sí, no menos espectacular es la zona de playas entre Portimão y Albor en el Algarve, o los acantilados de Peniche (al norte de Lisboa), de formaciones geomorfológicas igualmente grandiosas, y allí no hay esta peregrinación. Es cuestión, claro, de modas y de marketing. A la Playa de las Catedrales se va “a ver”; a las del Algarve a bañarse y pasear (también un poco a mirar), como a las de Peniche, ignorándose un poco el espectáculo de sus acantilados.
Acantilados de Peniche
Pero que ahora -cuando vamos a finales de septiembre- sigan los “vigilantes de la playa” pidiendo permisos de entrada, resulta excesivo. Así, cuando llegamos tan contentos a su “puesto de control”, nos encontramos con la barrera humana que pide el salvaconducto, a pesar de la asistencia moderada de turistas. Pequeño inconveniente -si no lo llevas- que te hace allí mismo conectarte a internet, dar nombres y números de DNI para que de inmediato te franqueen “telemáticamente” la entrada. Pequeño inconveniente… si no “chocas” con algún/a vigilante playero insolente, maleducado, prepotente y chulesco, que de malos modales se pone en jarras para impedir el libre tránsito por no llevar el “papelín” que te permite bajar las escaleras. Menos mal que siempre hay algún otro profesional sabiendo “quitar hierro” al asunto e informar de cómo solucionar el burocrático problema.

En cualquier caso, repito, merece recorrer, en bajamar, esta Playa de Aguas Santas, mágica como las anteriores que nombré. Pero merecería también que las autoridades encargadas de controlar el paso controlaran también a quien contratan para regularlo, porque la imagen que dan del lugar resulta pésima, y hay que tener mucho temple para no mandarla escaleras abajo, como una ola más que contribuya a la erosión de la zona, ¡que bastante la erosiona con su comportamiento!

viernes, 6 de enero de 2017

LO QUE MÁS ME HA IMPRESIONADO
Interior del Forte de Peniche. Prisión política.
Visitamos Peniche, Óbidos y Nazaré. Despacio, reposadamente. Viendo de todo, con lluvia y con sol, con ráfagas de viento y con serenidad. Y les pregunto a mis nietos qué es lo que más les ha llamado la atención de lo que han contemplado en medio de tanta variedad, belleza natural y artística, tesoros históricos y patrimoniales.
- La prisión del Forte de Peniche, me dice el mayor.
- El gato que casi salta al vació en “El Sitio” de Nazaré. “El gato suicida”, declara el menor.
El Sitio de Nazaré. El gato se situó en la punta del abismo. (Reconstrucción)
La brusca realidad, la horrible historia de represiones, torturas, crueldades sistemáticas de un Régimen dictatorial que secuestró la libertad de todo un pueblo, de toda su nación, y sometió a los peores castigos a los más luchadores en una fortaleza que un día sirvió de defensa contra las invasiones exteriores y después de brutal prisión para esos hijos concienciados, activos, solidarios.
La inquietante reacción de un felino que defiende su autonomía lanzándose más allá del parapeto protector hacia el abismo impresionante que se abre debajo del barrio alto de un precioso pueblo de pescadores, y se defiende así de lo que teme sea un secuestro de su absoluta libertad. (Ja,ja, ja… les impresionó a los dos que ante su preocupación yo les dijera: “¡Dejadlo ya, que ese es su problema!”)
El secuestro de la libertad, la lucha, la defensa de la libertad. Les ha impactado el enfrentamiento de unos seres vivos (humanos o no) contra la privación de su bien más preciado. Las tremendas represalias para unos; el aire fresco, arriesgado, colgado en lo más alto para el otro. La lucha, en fin, la lucha por la vida.

Moisés Cayetano Rosado

sábado, 31 de octubre de 2015

Del castelo de Almourol a Peniche, pasando por Tomar, Batalha, Alcobaça, Nazaré y Óbidos
DE NAZARÉ A PENICHE PASANDO POR ÓBIDOS (y III)
Moisés Cayetano Rosado
Al lado mismo de Alcobaça, ligeramente al noroeste, tenemos al pueblecito pesquero de Nazaré. Pocos lugares tan sencillamente encantadores, con su larga playa de arena fina, en uno de cuyos tramos secan al sol diferentes pescados en tenderetes rudimentarios, y allí mismo los venden.
Desde el paseo marítimo salen  en perpendicular calles estrechas, bien trazadas, por donde merece perderse. Buscar los pequeños restaurantes de la población, donde tomar berberechos, almejas y caldeirada de pescado resulta extraordinariamente placentero; luego, comer unas castañas asadas y unos altramuces, terminando en un puesto de helados en sus plazoletas, lo que resulta irresistiblemente tentador.
Desde la playa, hacia el norte, vemos el barrio de El Sitio, que parece un barco gigantesco de caliza elevado en vertical, con la quilla expuesta en láminas gruesas de piedra compactada. El Sitio es un lugar privilegiado para asomarse al borde del abismo y ver la playa por donde acabamos de estar, así como deslumbrarnos al sol que se pone y llena de brillos el horizonte.
Viajando al sur, ligeramente apartado del mar, encontramos enseguida a Óbidos, una de las villas medievales más atractivas de Portugal.
Su castillo, de los siglos XII y XIII, culmina el morro de su orografía ascendente, a donde nos conducen calles casi trazadas a cordel desde la entrada, con la suave curvatura a que obliga la topografía.
Callejear por Óbidos, descubrir y entrar en sus múltiples iglesias medievales y de comienzos de la Edad Moderna, entre el bullicio casi sempiterno de turistas, se hace placentero, y más si se toma en algunos de sus múltiples bares una ginja en taza de chocolate (también comestible). No hay que perderse tampoco sus librerías y puestos artesanales, así como un recorrido por la muralla perimetral desde donde las vistas a los alrededores son extraordinarias.
Y extraordinarias también son las de Peniche, enseguida al oeste, hacia el Atlántico, y sobre todo las de su Farol, enclavado en un paisaje rocoso de piedra arenisca fosilizada, que se recorta altiva en el mar, creando figuras caprichosas y abismos que sobrecogen.
Ya en la población -a la que accedemos por una lengua de arena que nos deja amplísimas playas a uno y otro lado-, hay que destacar su Fortaleza. De planta en estrella irregular, desafiando al mar que le sirve de parapeto en el oeste, fue construida en el siglo XVI, como defensa contra los ataques piratas ingleses, franceses y berberiscos. Se proseguiría su ampliación durante de Guerra de Restauração, bajo dirección del francés Nicolau de Langres y después de João Tomaz Correia, tan importantes en todo Portugal durante la Edad Moderna. Los invasores franceses lograron ocuparlo en 1807, perfeccionando sus defensas, adquiriendo el soberbio porte que hoy en día tiene.
Quizá este Forte sea más especialmente conocido por haber sido prisión salazarista (1930-1974) de máxima seguridad, lo que no impidió que se efectuaran espectaculares fugas, como la del dirigente comunista António Dias Lourenço en 1954, o la de otros dirigentes del PCP, encabezados por su Secretario General, Alvaro Cunhal, en 1960. Hoy es un magnífico Museo de la Memoria de aquellos terribles tiempos del salazarismo y un lugar gratísimo para pasear, tanto en el interior como por sus alrededores.

Peniche, además es una población encantadora, cuna de magníficos bordados en encaje de bolillos, y lugar idóneo para saborear pescados y mariscos (cataplanas y caldeiradas sin rival…). Desde su puerto, podemos tomar un barquito que nos acerque a las  islas Berlengas -a 10 kilómetros solamente-, paraíso de las gaviotas, que anidan a millares en el mismo suelo que pisamos al pasear por ellas. Lo abrupto de las rocas forma cavidades caprichosas, que podemos recorrer en pequeñas barquitas, oyendo a los simpáticos barqueros locales, avezados pescadores que aprovechan las esperas con sus cañas, siempre exitosas en la tarea de llenar la barbacoa.

jueves, 26 de marzo de 2015

ASÍ, EN LA TIERRA DE LAS DICTADURAS
Moisés Cayetano Rosado
Ahora que se cumplen 50 años del asesinato en la provincia de Badajoz del líder opositor salazarista General Humberto Delgado, hemos de rememorar lo que las luchas populares sostenidas durante las dictaduras suponen de férreo control y represión de las fuerzas del orden a su servicio. Entonces y ahora; en Portugal y en España; en todos los lugares privados de libertad.
Sirva el caso de Portugal como ejemplo cercano, al que no hemos sido ajenos en esta Raya/Raia tan sufrida.
La represión de cualquier tipo de protesta, manifestaciones o huelga laboral era habitualmente brutal, siendo especialmente conocidos el caso de Germano Vidigal, torturado hasta la muerte en el Puesto Local de la GNR de Montemor-o-Novo en 1945; José António Patuleia, de Vila Viçosa, asesinado por la PIDE en 1947; Alfredo Lima, de Alpiarça, muerto a tiros en la calle por la GNR en 1950; la joven campesina Catarina Eufémia, asesinada en 1954 a quemarropa por un teniente de la GNR en una acción de protesta en el pueblo de Baleizão (Bajo Alentejo), donde se pedía “trabajo y pan”; José Adelino dos Santos, jornalero de Montemor-o-Novo (Alentejo Centro), igualmente muerto en “carga policial” ante la protesta popular por la farsa electoral de las elecciones presidenciales a que se presentó Humberto Delgado en 1958; António Dângio y Francisco Madeira, de Aljustrel, muertos a tiros de ametralladoras de la GNR en la calle, a finales de abril de 1962, cuando preparaban las huelgas y manifestaciones de mayo, en la gran lucha alentejana por la “jornada de 8 horas de trabajo”.
Luego estaban las actuaciones en caso de detención, llegando a extremos de crueldad inimaginables. António Gervásio -uno de los principales dirigentes campesinos del Sur de Portugal- me ha proporcionado un documento autobiográfico de gran importancia, en el que indica que foi preso 3 vezes pela PIDE: em 1947, em 1960 e em 1971. Faço parte daquele grupo de militantes antifascistas mais brutalmente torturados, e indica que en 1960 estive 18 dias na “tortura do sono” com intervalos de 5 dias, mais 7, mais 4 e mais 2. Sempre acompanhado de espancamentos. Tortura de largas jornadas continuadas impidiéndoles dormir, en tanto se les apaleaba sin compasión.
Coincide en la descripción  con lo que narra Saramago en su célebre novela “Levantado do Chão”, cuando denuncia: João Mau-Tempo vai fazer setenta e duas horas de estátua. Vão-se-le inchar as pernas, terá vertigens, será espancado com a régua e com o cacete. El suplicio de “la estatua”, inmovilizados, golpeados de continuo varios días.
Algo que también testimonian algunas de las mujeres entrevistadas por Teresa Fonseca en su libro documental “A memoria das Mulheres”: Meu pai foi torturado durante 20 dias e 20 noites, ao ponto de se encontrar físicamente transfigurado, le declara Maria Margarida dos Santos Machado.
Esta situación terrible en las prisiones no impedía que el recuerdo de los hijos se mantuviera tiernamente en aquellos penados sometidos a tanta aberración. La misma Maria Margarida, cuyo testimonio refería más arriba, dice: O meu pai enviava-me da cadeia cartas, contos que inventava para mim, desehos, bonecos articulados de papel e até pintou o meu retrato.
La memoria de los niños víctimas de aquella situación resulta extremadamente emotiva. Precisamente Paulo Varela Gomes, hijo del entonces capitão João Varela Gomes, que  encabezó el asalto al cuartel de Beja de la noche del 31 de diciembre al 1 de enero de 1962, y que proyectaba derrocar la dictadura salazarista elevando a la Jefatura de la nación al general Humberto Delgado -con su acuerdo y colaboración-, nos da este vibrante testimonio: Lembro-me: a mina mãe, a quem não deisaram abraçar os filhos pequenos, encharcando como lágrimas os punhos cerrados de fúria com que agarrava as grades do parlatorio de Caxias (allí estuvo presa año y medio). O nosso terror. O meu pai, numa cela da Penitenciária de Lisboa, entubado, magríssimo, a voz quase apagada, um fantasma desvanecido contra a luz da janela, aquel homem que eu recordava grande, alegre, garboso na sua farda. Desapareceu de vez a infatigável alegria do meu irmão, um miúdo palrador e de olhos cheios de luz.
Más adelante, extrapola su discurso intimista y dice: Quando visitávamos os meus pais em Caxias, em Peniche, encontrábamos pessoas que sufreron muito mais que nós e estavam muito mais desamparadas. Especialmente os familiares de militantes do PCP, gente heróica sem bravata.

Terribles tiempos que van desde los años treinta hasta la “Revolução dos Cravos”, de 25 de abril de 1974. Tiempos tremendos que no nos son a nosotros tan desconocidos, y que se perpetúan hoy día desgraciadamente por todos los rincones donde falta  el aire de la libertad.

domingo, 25 de mayo de 2014

EN EL 90 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE VARELA GOMES
CORONELES DEL PUEBLO
Moisés Cayetano Rosado
Hace unos días, conmemorando el cuarenta aniversario del golpe militar que da inicio a la Revolução dos Cravos, saqué a la luz un documento hemerográfico de la prensa española en la que en el mismo año 1975 (plena dictadura franquista) se alababa el papel revolucionario del militar de mayor rango que participó en los preparativos del golpe: el coronel Vasco Gonçalves, en aquellos momentos Presidente de Gobierno (tan odiado por toda la derecha y el propio Partido Socialista, y contra el que tanto maquinó la Embajada de EE.UU, hasta que logró su destitución): http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/05/interesante-documento-hemerografico.html
Un mes antes, publiqué otro trabajo recordando la actuación de otros dos Capitães de Abril, muy ligados al anterior, que se jugaron la vida no solamente en la preparación del golpe revolucionario, sino en su defensa en los momentos más difíciles del proceso, como fue el 11 de marzo y el 25 de noviembre de 1975: Diniz Almeida y Durán Clemente. Ambos acabaron represaliados por las “fuerzas de la reconducción”, siendo el primero encarcelado y el segundo hubo de exiliarse. Hoy -los dos coroneles reformados-, siguen con su lucha crítica en la defensa de los valores olvidados, traicionados de la Revolução de Abril: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/03/cuarenta-anos-de-la-revolucao-dos.html
Poco tiempo antes, también homenajeé a otro Capitão, que en 1961 intentó en Beja acabar con la dictadura salazarista, por lo que sufrió -tras ser gravemente herido- persecución, cárcel y feroz represión: Varela Gomes http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/01/cincuenta-y-dos-anos-delgolpe-de-beja.html, rehabilitado como coronel tras el triunfo del 25 de Abril de 1974, aunque después sufriría la traición de algunos “compañeros”, si bien siempre arropado por camaradas como los anteriormente nombrados. ¡Y de nuevo a la persecución y exilio tras el 25 de Novembro de 1975!
Hoy, el coronel reformado João Varela Gomes, cumple 90 años. La primera vez que tomé conocimiento de él fue en 1994, en que por las conmemoraciones del 20 aniversario de la Revolución  escribía en la revista Expresso: Com pouco se contentam, em 20 anos, esses façanhudos socialistas de 74/75. Pessoalmente estão saciados. Tachos não faltaram. Viver à custa do Orçamento é uma alegría. No fundo era a única revolução que lhes interessava.
Ahora, veinte años después de esas reflexiones, el coronel Varela Gomes, homenajeado y siempre tan querido por sus mejores compañeros, celebra noventa años de vida, de lucha, de ilusión pese a las caídas, en las que siempre le acompañó su mujer -la luchadora Maria Eugénia- y sus hijos.
Traigo aquí el recuerdo de su infatigable y recto proceder, que ya tuvo precedentes en la preparación de la candidatura a la Presidencia de la República, apoyando a Humberto Delgado. Que pasó por el golpe militar que encabezó en 1961. La cárcel (Caixas y Peniche) donde confraternizó con los mejores opositores al Régimen fascista. La acción contundente en la 5ª Divisão durante el periodo ilusionante del Processo Revolucionário em Curso (1975). Su exilio. Vuelta en 1979; reincorporación… como coronel reformado en 1982, tras nueva lucha -esta vez administrativa- ante el aberrante proceder del Gobierno contra él y militares como él. Permanente actividad opositora a la contrarrevolução  hasta la actualidad, denunciándolo con su presencia en actos, escritos, testimonios…

¡Gloria a estos “coroneles del pueblo”! A este coronel que hoy cumple 90 años, lúcidos, inalterable en su pensamiento y en su ejemplo.

jueves, 2 de enero de 2014

CINCUENTA Y DOS AÑOS DEL GOLPE DE BEJA
Moisés Cayetano Rosado
Cuando estaba estudiando la Revolução dos Cravos para el libro que escribimos mi hijo Moisés y yo (publicado por la Fundación de Investigaciones Marxistas en 1999 bajo el título de Abril 25: el sueño domesticado),  me encontré con este texto del coronel Varela Gomes, publicado por la Revista Expresso el 30 de abril de 1994: Com pouco se contentam, en 20 anos, esses façanhudos socialistas de 74/75. Pessoalmente estão saciados. Tachos não faltaram. Viver à custa do Orçamento é uma alegría. No fundo era a única revolução que lhes interessava.
Este héroe de la Revolução, fue el comandante militar en el histórico asalto al Cuartel de Beja en la noche del 31 de diciembre al 1 de enero de 1962, contra la dictadura salazarista, donde fue gravemente herido y tras el que sufrió una durísima represión. Y el 25 de noviembre de 1975 -rehabilitado en el proceso revolucionario-, al frente de la 5ª División encabezó el intento de evitar el giro reaccionario que se estaba tomando en el país, teniendo que exiliarse tras el nuevo revés sufrido en su lucha por mantener las conquistas populares que se perdían.
Su compañero y entrañable amigo (con cuya amistad también me precio) el Capitão de Abril, coronel Manuel Durán Clemente, glosó su figura en un texto magnífico, que está en su muro de facebook: https://www.facebook.com/manuel.d.clemente?fref=ts y que he compartido en el mío: https://www.facebook.com/moises.cayetanorosado
Del muro de Durán Clemente obtengo también el siguiente emotivo testimonio que reproduzco aquí por completo, y que es un documento extraordinario para acercarnos al sufrimiento de los más vulnerables: los pequeños, los hijos de los que lucharon y luchan por un mundo mejor. Sirva como reconocimiento y homenaje a este hombre ejemplar en el 52 aniversario de aquel intento de derribar la dictadura que tanto dolor causó en el pueblo portugués:
Na manhã do dia 1 de Janeiro de 1962, eu, o meu irmão e as minhas duas irmãs fomos acordados, não pelo meu pai ou a minha mãe como era costume, mas por um tio e uma tia. Mandaram-nos vestir um roupão sobre os pijamas e acompanhá-los. Atravessámos a curta distância que separava da casa do meu avô materno a casa onde vivíamos, e à qual nunca mais voltei. Durante semanas só nos disseram coisas vagas. As empregadas do meu avô calavam-se de repente quando passávamos. Soubemos depois que a família não tinha a certeza que o meu pai sobrevivesse aos ferimentos de bala que sofrera no ataque ao quartel de Beja na madrugada daquele dia 1. A minha mãe estava presa. Voltou para casa um ano e meio depois. Ele, ao fim de seis anos. Lembro-me: a minha mãe, a quem não deixaram abraçar os filhos pequenos, encharcando com lágrimas os punhos cerrados de fúria com que agarrava as grades do parlatório de Caxias. O nosso terror. O meu pai, numa cela da Penitenciária de Lisboa, entubado, magríssimo, a voz quase apagada, um fantasma desvanecido contra a luz da janela, aquele homem que eu recordava grande, alegre, garboso na sua farda. Desapareceu de vez a infatigável alegria do meu irmão, um miúdo palrador e de olhos cheios de luz. Ganhou dificuldades de fala e endureceu. Nunca mais encontrou a paz. Por mim, fui adolescente a querer ser homem sem ter para isso pai. Não foi fácil e não se tornou menos difícil depois. As minhas irmãs, eu sei lá, nunca falamos disso. A família juntou-se para nos acolher e ajudar, houve amigos que estiveram à altura da ocasião, mas vivíamos com alguma dificuldade. Quando a minha mãe foi libertada, tinha perdido a profissão que a PIDE a impediu de retomar. Arranjou os empregos possíveis. Dormia pouquíssimo, trabalhava loucamente e aguentou tudo. Só perdeu a juventude e a saúde.
Quando visitávamos os meus pais em Caxias, em Peniche, encontrámos pessoas que sofreram muito mais que nós e estavam muito mais desamparadas. Especialmente os familiares de militantes do PCP, gente heróica sem bravata. Aprendemos que, para além dos nossos pais e dos que, com eles, foram a Beja (alguns, com menos sorte e resistência física que o meu pai, para lá morrerem), havia em Portugal muitas pessoas rectas que, ao fazerem o que era necessário fazer, causaram danos colaterais como aqueles que a minha família sofreu. Aprendemos que é mesmo assim, que nada se consegue sem danos colaterais. Aprendemos também, todavia, que a maioria das pessoas não suporta esta ideia e quer somente paz e sossego. É a vida, mas felizmente haverá sempre aqueles que são maiores que a vida. Se os não houvera, a iniquidade venceria necesariamente.
(Texto de Paulo Varela Gomes, hijo de João Varela Gomes. Publicado en http://entreasbrumasdamemoria.blogspot.com.es/2014/01/e-bom-nao-esquecer.html?spref=fb

A luta continua!, dicen los incansables activistas portugueses que aún no han perdido la ilusión y siguen acariciando la utopía. En Varela Gomes tienen un referente difícilmente superable. Él supo ver cómo otros aprovecharon las conquistas para vivir a costa de ellas, lo que denunció en el texto que referencio al principio.

En este año en que se conmemora el 40 aniversario de Abril, muchos serán los que “saquen pecho” atribuyéndose una actuación revolucionaria de la que en esencia lo que han hecho es aprovecharse, capitalizando para sí el sacrificio de los auténticos protagonistas, a la mayoría de los cuales lograron postergar.

jueves, 25 de abril de 2013


ÁLVARO CUNHAL Y LA UTOPÍA PORTUGUESA


Moisés Cayetano Rosado
Mediado abril, entre la conmemoración de la Constitución Portuguesa  -que el pasado día 2 cumplió 37 años-, y la celebración de la Revolução dos Cravos -que  el 25 de abril rememora su 39 aniversario-, he vuelto a visitar el Forte de Peniche.
Ahora -en la imponente fortaleza construida para defensa contra los ataques de la piratería en el siglo XVI, perfeccionado en el XVII por los enfrentamientos con España, que en los siglos posteriores va a propiciar nuevos reforzamientos- hay una exposición dedicada a Álvaro Cunhal, que estuvo preso en esta inmensa fortificación, como tantos de sus compañeros antifascistas.
También -formando parte permanente del Museo- los locutorios de la planta baja recuerdan su estancia en esta desgarradora prisión, como ocurre con las celdas del tercer piso, donde se conservan dibujos y recuerdos del líder comunista, que con tanta entereza soportó la privación de libertad y las torturas.
Uno va recorriendo los espacios terribles y oyendo el mar batir contra los muros en un constante golpeteo que ahora se nos hace relajante y que a los heroicos resistentes del salazarismo se les debió volver una añadida tortura, en su persistencia de olas rompiendo con fuerza en la masa rocosa del Forte.
Y observo allí, en el cartel de entrada, la mirada serena y a la vez intensa de Cunhal, su postura sosegada de intelectual, de artista, que baja hasta la arena de la lucha cotidiana para bregar por la justicia, por la igualdad y por la libertad.
Es admirable cómo Álvaro Cunhal mantuvo su entereza y convicciones a lo largo de su vida dilatada, agitada, combativa y combatida. Leyendo su A Revolução Portuguesa. O Passado e o Futuro, de 1976 y A Verdade e as Mentira na Revolução de Abril, de 1999, nos podemos hacer idea de lo que fue un sueño utópico, revolucionario, en marcha activa, que sería doblegado y convertido en sueño domesticado, perdiéndose conquistas y realizaciones que -como la Reforma Agraria en los campos del Sur- habían llevado el pan, la posesión colectiva y el desenvolvimiento a las tierras más olvidadas y caciquiles de Portugal.
Conocí a Álvaro Cunhal en Campo Maior, en acto organizado por el Partido Comunista Portugués hace más de veinte años. Había cumplido ya los ochenta, pero conservaba su discurso revolucionario como en los tiempos de la clandestinidad y los ilusionados del “Processo Revolucionário em Curso” de 1975. Varios años después volví a escucharlo en Évora, en acto conmemorativo de la Reforma Agraria, rodeado de antiguos “colectivistas” que participaron de aquella experiencia única y frustrada. Estaba cercano a la muerte, que tendría lugar en 2005, y que supuso una de las mayores manifestaciones de duelo del país.
En Évora le entregué la maqueta de mi libro de poemas Siempre Abril, en el que le dedico la composición “Levantando siempre las espigas”. La recogió como se coge una gavilla, un haz de trigo: fijando con viveza la mirada y adelantando con decisión las manos sarmentosas. Agradecido y generoso como siempre fue; elegante y sereno. “¿No estás cansado/ de levantar tus manos hacia la nada inmensa,/ hacia la nada?”, digo al comienzo del poema.
Ahora, en el año en que se cumple el centenario de su nacimiento, las manos de Álvaro Cunhal, su presencia, me recuerdan el mensaje de esperanza que siempre mantuvo y lo mantuvo. ¿Qué somos las personas si nos falta fortaleza para seguir construyendo siempre la utopía, por mucho que una vez y otra destrocen nuestros sueños desde los muros carcelarios del egoísmo y la brutalidad del poderoso, dispuesto a sojuzgar a la inmensa y tantas veces indefensa mayoría?