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miércoles, 22 de agosto de 2018


LA SOCIEDAD OBRERA “ADELANTE” (1931-1938). LA LUCHA POR EL TRABAJO Y POR LA TIERRA EN MAGACELA.

Autor: Antonio D. López Rodríguez.
Edita: Ayuntamiento de Magacela y Diputación de Badajoz. 2018. 337 páginas.

Los trabajos históricos locales tienen muchas veces el defecto de lo anecdótico y particularista, por lo que se suelen tomar con prevención. Pero cuando vienen de la mano de autores de la reconocida solvencia de Antonio D. López Rodríguez, ya en sí constituyen una garantía.
Lo dice en el Prólogo otro historiador de considerable trayectoria, José Hinojosa Durán: “nos encontramos ante un ejemplo de buena historia local que ha huido del exclusivismo localista tan pernicioso para la investigación histórica” (pág. 19).
Y es que La Sociedad Obrera “Adelante” (1931-1938). La lucha por el trabajo y por la tierra en Magacela constituye un estudio de extraordinaria relevancia, que conjuga la precisión del detalle local con el contexto territorial en que se desenvuelve (la provincia de Badajoz, y su fuerte significación en la lucha campesina durante la II República y la Guerra Civil), así como con el discurrir político-social y económico del Estado español a lo largo de los convulsos años treinta, en que la II República, la Guerra Civil y la inmediata represión del franquismo vencedor marcaron profundamente la historia de nuestros pueblos en general y, en este caso, el de Magacela en particular.
Está el libro dividido en diez capítulos; el Prólogo aludido; una Introducción aclaratoria de lo que quería ser “la República de los trabajadores”, concretando en la Sociedad Obrera “Adelante” sus aspiraciones, más unas consideraciones metodológicas, y al final un Epílogo sobre la incautación y venta de la Casa del Pueblo, amplio Apéndice Documental de desenvolvimiento socio-económico, asociativo y de la represión tras la Guerra, más referencia de Archivos, Fuentes Documentales y amplia Bibliografía.
Va en los tres primeros analizando la situación en Magacela en cuanto a la concentración propiedad de la tierra y el problema de subsistencia de los que viven de su trabajo (Capítulo 1), hasta la creación, funcionamiento y reivindicaciones de la Sociedad Obrera “Adelante” (Capítulo 3), pormenorizando crudamente el comportamiento despótico de la patronal, la connivencia con ella de la Iglesia -que se gana la hostilidad de los jornaleros y sus representantes: “Corroborarían estas actitudes hostiles tanto el rápido alineamiento ideológico de la Iglesia con las derechas como su temprana asimilación del discurso más reaccionario” (pág. 105)- y el colaboracionismo de la Guardia Civil, desarrollado extensamente en el Capítulo 4, centrado en el “bienio reformista” y resaltando actuaciones conflictivas por toda la provincia (págs.. 124-128). En medio, el Capítulo 2 se consagra al surgimiento del movimiento obrero en Extremadura, al calor de la proclamación de la República, que llena de esperanzas al campesinado.
Los capítulos 5 y 6 nos colocan ante el obstruccionismo de las derechas a la labor municipal, al trabajo democrático de los representantes populares, elegidos por las masas tradicionalmente desposeídas, y ahora protagonistas de su propia historia. La Huelga de junio de 1934 y la represión gubernativa del gobierno radical-cedista es objeto de amplia consideración en el Capítulo 6, estudiándose el “proceso de radicalización política” (pág. 175) de PSOE y UGT, en consonancia con el discurso de Largo Caballero, abiertamente enfrentado al involucionismo de derechas.
Los capítulos 7 y 8 analizan el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936 y las históricas ocupaciones de fincas del 25 de marzo de 1936 en toda la provincia (mostrando una vez más la consonancia propietarios-Guardia Civil, ejemplificados en la actuación despótica del Comandante del Puesto de Magacela -págs. 212-213-), para pasar a continuación a detenerse en el impacto del golpe militar de julio de 1936, que en esta población y en toda la comarca de La Serena fracasaría, pasando a intensificarse la incautación de tierras, formación de colectividades y cooperativas, bajo la dirección de la FETT, lo que se estudia en el Capítulo 9.
El Capítulo 10 está dedicado a la derrota de las fuerzas populares, la victoria franquista, la represión generalizada y sostenida en el tiempo, la crueldad de los vencedores, y una interesante biografía de las personas más significativas víctimas de la represión.
Un recorrido, en fin, bien documentado y que conjuga acertadamente lo particular con lo general. Detenida reflexión por los años de la esperanza y de la frustración; de las dificultades, el hambre y la aspiración a un mundo mejor; del enfrentamiento entre unas masas populares decididas a cambiar su mísero destino y unas fuerzas tradicionalistas, reaccionarias, que tuvieron su poderío de siglos concentrado en los grandes poseedores de la tierra, aliados a la tradicional fuerza colaboracionista de la Iglesia y -desde mediados del siglo XIX- al brazo armado de la Guardia Civil, a los que se une el ejército golpista, que propició una inmisericorde y sostenida venganza “ejemplificadora”.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

martes, 19 de junio de 2018


LA EXTREMADURA VACIADA. ENCUENTRO SOBRE EMIGRACIÓN.
Moisés Cayetano Rosado

La Asociación 25 de Marzo está organizando para este mes de Agosto un gran encuentro sobre emigración extremeña, abierto y de amplio espectro, al que denominan “La Extremadura Vaciada”. 
Un encuentro que pretenden sea punto de encuentro de emigrantes extremeños y extremeñas diseminadas por el mundo. Y señalan que por lo que respecta a esta problemática de la emigración, como decía nuestro paisano Víctor Chamorro: “Se trata de un genocidio programado desde despachos burócratas. Porque es genocidio ir acabando con todo un pueblo utilizando el arma de la emigración, el arma del expolio; pero sobre todo, utilizando el borrador que lentamente hace desaparecer el sentimiento de identidad de ser de algo, de pertenecer a una tierra, a un clima, a una historia compartida, a unas raíces, que es el derecho primero y más natural de todo hombre”.
En este encuentro esperan contar con la participación de algunos de los centenares de miles de paisanos y paisanas que han tenido que emigrar o han estudiado este fenómeno para que cuenten sus experiencias personales o sus investigaciones.
Se ha organizado en tres grandes bloques provisionales:
1.- La diáspora extremeña, viejos y nuevos emigrantes.
- La emigración de los 60-70. El genocidio extremeño.
 - La emigración de la última década (2008-2018).

2.- El despoblamiento rural. Las “laponias extremeñas”.

3.- Extremadura expoliada y vaciada. Una aproximación a posibles alternativas.
- Extremadura saqueada, 40 años después.
- Las nuevas amenazas: casinos, minería, cementerio nuclear, intensivismo agrario...
- Las comunicaciones: el tren como metáfora de la marginación de Extremadura.
- Las leyes de hierro del subdesarrollo extremeño: expolio de materias primas, fuga del ahorro, fuga de cerebros, clientelismo (el pacto entre oligarquía y casta extremeña)
- ¿Vigencia de la Reforma Agraria?

Con mucho gusto acepto la invitación que muy amablemente me ha hecho la Asociación para que participe en el acto, y lo hago aún con más placer ya que en agosto se cumplen 40 años del “I Congreso de Emigrantes Extremeños”, que organismos en la Universidad Laboral de Cáceres, y del que fui Secretario General.
A éste seguiría un segundo, y tras él un tercero, dando paso a continuación a un “Consejo de Comunidades Extremeñas”, dentro de la Junta de Extremadura; tuve la oportunidad de participar en todo ello: en los dos siguientes congresos como asesor y ponente, y en el Consejo como representante por CC.OO., que a través de su Fundación Cultura y Estudios organizó en 2011 (a cincuenta años del inicio de la “gran riada migratoria”) una extraordinaria exposición itinerante de paneles de textos, fotos, documentos, etc. que se me encargó diseñar en contenido general y que aún se expone en centro educativos, culturales, asociativos de emigrantes y otros.
Me alegra sobremanera que la Asociación 25 de Marzo tome esta importante iniciativa, estudiándose con rigor y compromiso lo que ha constituido (y sigue constituyendo) uno de los fenómenos más trascendentales de nuestra historia contemporánea, condicionando nuestro presente y futuro a través de un vaciamiento poblacional que en el siglo XX supuso perder más de la mitad de nuestra población (la más joven y activa laboral y reproductivamente), algo que parece renovarse por falta de futuro laboral en origen.
Optar por buscarse el porvenir, organizar la vida en un lugar u otro resulta un derecho y una manifestación positiva de la libertad. Tener que hacerlo irremediablemente por falta de perspectivas de desarrollo social e individual resulta una vulneración de esos derechos y un atropello a la propia libertad.

miércoles, 16 de mayo de 2018


MOISÉS CAYETANO: “EL PATRIMONIO FORTIFICADO QUE TENEMOS EN EXTREMADURA Y ALENTEJO ES INCOMPARABLEMENTE MÁS RICO QUE EL DEL RESTO DE LA RAYA
Emilio Vázquez, Presidente de la Fundación Caja Badajoz presentado al
conferenciante.
Publicado por Esmeralda Torres | 15 May 2018 | CULTURAHISTORIAPORTUGAL |  

EL DOCTOR EN GEOGRAFÍA E HISTORIA OFRECE UNA CONFERENCIA SOBRE LA RAYA EXTREMEÑO-ALENTEJANA EN LA RESIDENCIA UNIVERSITARIA CAJA BADAJOZ
Doctor en Geografía e Historia, su currículum lo presenta como profesor, escritor y político. Pero si algo hay que subrayar con fluorescente en la carrera profesional de Moisés Cayetano Rosado son sus investigaciones sobre La Raya hispano-lusa. En esta línea, y bajo el epígrafe ‘De la tragedia a la esperanza. Guerra, revolución y hambre de tierras’, ofrece esta tarde una conferencia en la Residencia Universitaria Caja Badajoz (RUCAB) en la que analizará los últimos tiempos en la frontera extremeño-alentejana. Con lupa, detenimiento y precisión. 

– Esta tarde tenemos una cita en la agenda. A las 20:00 horas en la RUCAB. ¿Qué vamos a escuchar?Fundamentalmente el desenvolvimiento que tuvo la sociedad y la economía en España y Portugal en sus momentos más importantes, y en concreto en Extremadura y Alentejo. Partiré de finales del siglo XIX y llegaré hasta el inicio de la democracia; es decir, casi cien años de historia, de sociedad, de economía, de vivencias, etc.
Un momento de la intervención
– ¿Por qué partir de los últimos cien años, por no extenderla más o porque los últimos cien años fueron más importantes?
– Es simplemente dar un repaso a todo lo que son las últimas causas de la situación actual. También hablaré un poquito del siglo XIX, sobre todo de lo que fue la desamortización y el reparto de tierras. Un poco de cómo se distribuye la propiedad en el campo extremeño-alentejano, y de cómo intervienen España y Portugal. También, por supuesto de nuestras tierras en las últimas colonizaciones, por nuestra parte en Cuba y Filipinas, y por la parte portuguesa la implantación en Angola, Mozambique y Guinea. Lo que supuso eso de sacrificio, de soldados, de esfuerzos…
De ahí partíamos...
– ¿Hasta qué punto la frontera o el país vecino ha marcado acontecimientos en el otro? Por ejemplo, ¿cómo pudo influir España en la Revolución de los Claveles?
– La influencia es bastante pequeña en ese caso, en el de la Revolución de los Claveles o en el caso de la Guerra Civil Española, que son dos momentos trágicos en la frontera y que supuso un movimiento en La Raya bastante importante. Durante la Guerra Civil española, Portugal supuso para los españoles, y para los extremeños en concreto, un lugar de refugio, aunque luego hubiese muchos problemas. En cuanto a la Revolución de los Claveles, nosotros aquí estábamos terminando una etapa de Dictadura Franquista. Quedaba prácticamente un año y poco y fue un acontecimiento como visto desde lejos a pesar de estar más cerca, porque fue no tuvo repercusiones en nuestra tierra. Lo que sí es muy interesante es comparar el desenvolvimiento que tuvimos con la democracia en un lado y en otro.
La ilusión y la esperanza...
– Prácticamente ambos países vivieron al mismo tiempo los inicios de la democracia.
– Sí, todo lo que es, por ejemplo, el desenvolvimiento político, la constitución, las distintas leyes… Fueron paralelas, solo que allí partían de una revolución que tuvo como consecuencia, en Alentejo fundamentalmente, una reforma agraria bastante extensa, muy parecida a la que intentó Extremadura en la Segunda República, en 1936. Esa reforma agraria fue bastante problemática en Portugal. Dio lugar a una ocupación de tierra que posteriormente desembocó en unas devoluciones muy traumáticas, un proceso que duró más de 12 años. Aquí, en cambio, no hubo nada de eso. Fueron más sosegados, más calmados que en Portugal.
– ¿En qué sectores se notó más la frontera?
– En los pueblos transfronterizos no. Especialmente para nosotros, durante la Guerra Civil, no la hubo, porque fueron lugares de acogida. Es decir, las zonas cercanas a la frontera tienen unas relaciones de tipo personal, de amistad y familiar bastante arraigadas, y además muy mezcladas con todo lo que es la vida de subsistencia, el propio contrabando. Son pueblos que subsisten en gran medida por el intercambio comercial no regulado, algo que crea unos lazos de amistad, de familiaridad que en algunos lugares son extraordinariamente ricos. Está bastante estudiado, sobre todo en los refugiados extremeños con respecto a Portugal, especialmente los del sur de la provincia de Badajoz. Esa especie de confrontación en La Raya dio lugar después a muchos lazos familiares que aún se conservan, aunque no tan profundos como nos gustarían porque a veces hay poca confrontación, sobre todo en los tiempos contemporáneos.
Aquella dureza...
– ¿La apertura de la frontera no supuso también una parte importante en la historia rayana?
– Sí, para los pueblos rayanos de subsistencia acabó con aquel sistema. Por otro lado, la apertura hacia Europa significaría la llegada de fondos estructurales y sociales que supusieron una aporte económico importante. Muchos de los fondos, además, son fondos transfronterizos que necesitaban de proyectos comunes entre unos pueblos y otros, y eso dio lugar a muchas acciones de tipo oficial, económico y empresarial en las que un pueblo y otro participaban y obtenían beneficios comunes que se siguen manteniendo en la actualidad.
– ¿Existen muchas diferencias entre La Raya extremeño-alentejana y el resto de fronteras?
– Nuestra frontera es una de las fronteras más permeables. Es bastante extensa y abierta, geográficamente es muy fácil de traspasar. Si nos situamos un poquito más al norte, hacia la zona de Castilla y Beirã, digamos que es una frontera con menos población situada en La Raya, con menos relaciones. En el norte, en Galicia, sí hay unas relaciones intensas, pero desde el punto de vista geográfico son más difíciles, más complicadas, no son tan diáfanas como las nuestras. No obstante, cada uno tiene sus peculiaridades, aunque siempre hemos tenido unas relaciones muy especiales, incluso desde el punto de vista histórico anterior. Por ejemplo, el patrimonio fortificado que tenemos en Extremadura y Alentejo es incomparablemente más rico que el del resto de La Raya porque era una frontera mucho más transitada.
– Creo que Portugal y su frontera se lleva el peso de sus investigaciones.
– En los trabajos que yo he hecho, sí. Desde el punto de vista académico he trabajado fundamentalmente en cuestiones migratorias y demográficas de Extremadura y movimientos de población. Pero, sin embargo, luego fui estudiando todo lo que se refiere a los conflictos en La Raya y el patrimonio que esos conflictos han ido dejando, y me fui especializando en fortificaciones en las fronteras, desde el siglo XVII al XIX. Después he ido retomando los temas demográficos, he ido comparando y viendo las similitudes, diferencias y causas porque me llamó muchísimo la atención que entre 1960 y 1975 perdiésemos casi el 45% de la población, prácticamente igual que en el Alentejo. Estuve investigando a donde había ido esa gente, por qué habían salido y fui comparando los grandes parecidos entre unas tierras y otras.
Otro momento de la intervención.
– ¿A qué conclusiones le llevó esas investigaciones?
– Me llevó a la conclusión de que las causas de pobreza del Alentejo y de Extremadura eran muy parecidas. Eran tierras de grandes extensiones latifundistas donde había unos sectores que detentaban el poder, muy poderosos, y unos grandes sectores de población bastante desposeídos, de jornaleros, de gente sin tierras que venían arrastrando ese modelo desde la Reconquista y que se acentuó con la venta de tierras comunales del siglo XIX. Esa especie de hambre de tierras, de necesidad de un lugar de sacar para comer, se vivió en ambos sitios, y en ambos sitios se tenía como un sueño poder hacer una reforma agraria. Eso de la reforma se materializó en Extremadura, en la Segunda República, y fracasó por razones bélicas. Los portugueses lo siguieron manteniendo en una especie de utopía que se materializó también en la Revolución de los Claveles, y también de otra manera no tan traumática pero sí bastante triste, fracasó. Ambos pueblos tuvieron que emigrar en masa por falta de trabajo y ambos pueblos, extremadura y alentejo, tienen una despoblación brutal. Ellos tienen unos 600.000 habitantes, nosotros tenemos un millón. Estamos hablando de dos grandes regiones muy despobladas y muy envejecidas, con una posibilidad de desarrollo futuro bastante poco prometedora y una nueva emigración de gente joven.
Autores y libros extremeño/alentejano, esenciales para
comprender nuestra historia contemporánea.
– ¿Por qué estudiar la frontera? ¿Por la localización, quizá?
– No lo sé exactamente. Quizá se mezcla mucho que cuando empecé a relacionar cosas de Portugal era concejal en el Ayuntamiento de Badajoz y me ofrecieron llevar relaciones con Portugal. Me relacioné mucho con los municipios del entorno, con gente muy acogedora y muy amable que me invitaba a dar conferencias, a participar en actos propios. Y eso un poco me fue enganchando, me fue gustando, y fue haciendo que ampliara mi campo de estudios, que no solamente lo limito a la parte histórica sino también a la patrimonial, o a lo social, a la económica. Y son estas cosas que se empiezan y cada vez encuentras más lugares que investigar.
– ¿Cree que tenemos suerte por vivir en La Raya?
– Este lugar donde nosotros vivimos es un lugar bastante interesante y privilegiado. Yo estoy equidistante de Campomaior, Elvas y Badajoz; me desplazo en un cuarto de hora a cualquiera de ellas, hablando distinto idioma, teniendo distinta gastronomía, viendo distintas riquezas patrimoniales, etc., y en cuanto uno se desplaza un poquito más, a 40 o 50 kilómetros, va descubriendo mundo mucho más variado de rico. Encima tenemos la suerte de tener cerca toda esa zona costera, de llegar muy pronto a una ciudad tan preciosa como es Lisboa o a esas playas envidiables que son las playas alentejanas. Esto hace que Extremadura, y sobre todo los que viven mas a La Raya, tengamos una cantidad grande de territorio de gran belleza física alrededor y un gran tesoro patrimonial a nuestro alcance. 
– Le doy la razón, pero no entiendo por qué entonces seguimos mirando a Portugal con desprestigio, sin valorar lo que allí hay. Son muchos los que van a Elvas a comer y no saben que tiene, por ejemplo, una fortificación modélica para su tiempo. ¿Por qué pasa esto?
– Es una cosa curiosa que cada vez sucede menos. Recuerdo cuando era joven, que de Elvas lo único que conocíamos es que era un lugar donde comprar toallas. Ese sentimiento ignorante en la realidad está bastante extendido, pero ya menos. Ya hablas con la gente y te dice que qué fuerte más magnífico hay en Elvas, por ejemplo. Cada vez se es menos ignorante. Se desprecia lo que se ignora pero si alguien profundiza en el conocimiento de Portugal lo tiene que admirar. Aunque por otra parte también hay que tener en cuenta que en La Raya, sobre todo a lo largo del siglo XX, la gente normal lo pasaba muy mal, era muy pobre, y había mucha emigración de jornaleros, de trabajadores temporales, que venían a buscar trabajo en la siega o en la recolección y eran muy pobres. A lo mejor los identifican con esa pobreza terrible. De hecho, hasta  entre los mismos portugueses existía ese sentimiento de desprecio. Existe como una especie de crueldad en el pueblo de despreciar al que es más pobre que uno mismo.


jueves, 19 de abril de 2018


ABRIL PARA LLORAR, ABRIL PARA SOÑAR
Moisés Cayetano Rosado
Doctor el Geografía e Historia

El Capitão de Elvas, António Bras, en el cautiverio.
El 9 de abril de 1918 (conmemoramos ahora el centenario) se dio la Batalla de la Lys, en la frontera franco-belga, constituyendo de los mayores desastres militares portugueses (que participaba con los aliados en la 1ª Guerra Mundial) después de la Batalla de Alcácer-Quibir de 1578, con casi medio millar de muertos y 6.000 prisioneros. A lo largo de aquella 1ª Guerra Mundial -en la que Portugal se involucró por el miedo a perder sus colonias africanas a manos de los alemanes, y por mantener un “prestigio” de potencia aliada, del que apenas era una sombra-, este país con 6.000.000 de habitantes involucró a cien mil soldados, de los que murieron seis mil, con otros tantos desaparecidos y otro número similar de heridos graves y casi 7.000 prisioneros de guerra.
Las víctimas reclutadas pertenecían al grupo social “mais desprotegido” pues los pertenecientes a familias pudientes “en troca de pagamento de uma quantia em dinheiro, livravam-se do cumprimento de servir a Pátria”, según denunciaba el capitão de Elvas António Braz, prisionero en el enfrentamiento, cuyas memorias bajo el título “Como os prisioneiros portugueses foram tratados na Alemanha”, publicadas en su Elvas natal, son una firme denuncia del maltrato alemán y del olvido en que los tuvo Portugal durante su lacerante cautiverio.
Lo mismo había ocurrido en las intervenciones españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que condujeron al “Desastre del 98”, siendo crucial la declaración de guerra de EE.UU. tras el hundimiento de su acorazado Maine en la Bahía de La Habana el 25 de abril de 1898 (hace ahora precisamente 120 años). En Cuba “dejaríamos” 50.000 soldados españoles muertos por enfermedades, hambre y miseria, 10.000 más fallecidos en combate y 13.000 heridos o gravemente enfermos; en Filipinas subirían de 3.000 los muertos y de 7.000 los prisioneros. Se aproximaron a 350.000 los soldados movilizados, de una población de 18.600.000 habitantes: similar proporción a la portuguesa.
Desastre de Annual
Nueva masacre pasaría en la “Guerra del Rif” (1911-1927), donde una vez más los que no podían “pagar su redención y libranza” se vieron obligados a servir en lo que se convirtió en un auténtico “matadero”: el Desastre de Annual se llevó la vida de más de 10.000 españoles el 22 de julio de 1921, comparable a la tragedia de la Batalla de las Linhas de Elvas, de 14 de enero de 1659. Emotivamente lo retrata el escritor badajocense Arturo Barea en “La ruta”, de la trilogía “La forja de un rebelde”, como otros muchos autores en extensa bibliografía ensayística y novelada, de la que no me resisto a citar “Imán” de Ramón J. Sender y  “El desastre de Annual”, de Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March, de extrema crudeza en el relato de las atrocidades.
Tras estos reveses vendrían en España la esperanza de una II República (14 de abril de 1931, ¡87 años ya!), con su Reforma Agraria, llevando a las míticas ocupaciones de tierras en Extremadura del 25 de marzo de 1936 (82 años han pasado de aquella “epopeya”: 80.000 campesinos ocupando 3.000 fincas), a colectivizaciones… truncadas por la inmediata Guerra Civil, que nos deparó medio millón de muertos y otros tantos exiliados. 79 años ya del 1 de abril de 1939, en que el general Franco emitió su último parte de guerra, que acabó definitivamente con ese segundo intento republicano.
Nuevamente, la represión, cuya sombra alargada se extendió junto al hambre, el paro obrero, hasta llevar a una auténtica “estampida migratoria” que desde mediados de los años cincuenta a mediados de los setenta expulsó de  Extremadura (como de gran parte de Andalucía y las dos Castillas) a más del 40% de su población. No menos oscuro sería el transcurrir alentejano, ribatejano y de las Beiras, con un porcentaje similar de emigración: siempre los jóvenes, siempre la fuerza productiva y reproductiva, quedando en los pueblos de origen una población envejecida.
Y así se llegaría a… ¡otra nueva esperanza!: la Revolução dos Cravos en Portugal, del 25 de abril de 1974 (¡44 años ya!), poniendo fin a la dictadura y las traumáticas guerras coloniales, que desde 1961 a 1974 supusieron una de las mayores tragedias de Portugal y los territorios sojuzgados. Aparejado a ella se vivió un ilusionado proceso -¡tan efímero!- de Reforma Agraria en Alentejo, Ribatejo y Setúbal, con ocupación de más de 1.100.000 hectáreas de latifundios por más de 65.000 campesinos sin tierra.
Y en España llegábamos a las reivindicaciones democráticas a partir de 1975, muerto Franco, con la implantación de las libertades y de las autonomías regionales, débil asidero para las regiones secularmente desfavorecidas, como Extremadura, cuyo Estatuto de Autonomía se aprobó el 25 de febrero de 1983.
Después, un periodo convulso y… una “reconducción” en los años ochenta, con sus luces y sombras; luego, el alborear de finales de siglo y comienzos del XXI, en que hasta fuimos por primera vez en nuestra historia receptores de emigrantes extranjeros: medio millón en Portugal y más de seis millones en España (de los que una pequeña cantidad, 50.000, se asentarían en Extremadura). Hasta que el zarpazo de la crisis de 2008 nos despertó del sueño efímero. Pero… ¡otra vez un 24 de abril -de 2014-, el informe del Banco de España se muestra optimista!: crecimiento esperanzado del PIB en el primer trimestre, la mayor subida de los últimos seis años. Y ahí estamos, en el abril del llanto y de los sueños: Abril para sentir, abril para soñar /Abril la primavera amaneció, que cantaba el inolvidable Carlos Cano.

viernes, 2 de febrero de 2018

OFENSIVA CONTRA LA REFORMA AGRARIA EN EL PORTUGAL POSRREVOLUCIONARIO

António Casquinha e João Caravela, mortos pela GNR
Moisés Cayetano Rosado

Estoy preparando un monográfico para la Revista O PELOURINHO sobre “Emigración, Exilio y Represión en la Raia/Raya luso-española”, que ya va dando sus pasos con colaboradores de un lado y otro de la frontera.
Se sobrentiende que cronológicamente nos vamos a centrar en los años oscuros del salazarismo y el franquismo, es decir desde mediados-finales de los años treinta hasta 1974-75, del siglo XX, cuando ambos dictadores (con Marcelo Caetano sucediendo al primero, tras su incapacidad en 1968) ejercieron el poder en la Península.
Pero no necesariamente hemos de circunscribirnos a esos más o menos cuarenta años, sino que en ambos países ha de indagarse en precedentes y consecuentes. En Portugal tenemos la “Ditadura Nacional” desde 1926 a 1932, en que Salazar impulsa el “Estado Novo”. En España, la “Dictadura de Primo de Rivera”, de 1923 a 1930, a quien sucede brevemente el general Dámaso Berenguer, para a continuación pasar a la convulsa “II República”, que desemboca en la Guerra Civil y “Dictadura de Franco”.
Luego -para ese último cuarto del siglo XX- tendremos en ambos países un régimen democrático, ganado en Portugal por la fuerza de las armas de militares comprometidos con el pueblo: “Revolução dos Cravos”, y en España mediante una transición pactada como encaje de bolillos por fuerzas herederas del franquismo y partidos de todo el espectro de derecha-centro-izquierda.
EMIGRACIÓN.
No fueron los años treinta, cuarenta y cincuenta propicios a la emigración, envueltos como estábamos en la Crisis Económica Mundial de 1929 y después en la Segunda Guerra Mundial y  traumática posguerra. Sí lo serían los años sesenta y setenta, de fuerte tendencia migratoria desde las zonas rurales a las urbanas, de nuestra Península a la Europa que cobraba fuerte impulso industrial (hasta que llegó una nueva crisis: la de 1973, redoblada en 1979, que paralizó el proceso para todo lo que restaba de siglo, convirtiéndose nuestros dos países en lugares de acogida, sorprendentemente, en los comienzos del siglo XXI).
A las poblaciones de la Raia/Raya les cupo un papel tristemente protagonista en este proceso de hemorragia migratoria, perdiendo entre 1955 y 1975 casi el 50% de su población. Algo que no solo no han recobrado, sino que continúa la sangría en la actualidad.
EXILIO.
De exilio sí que sabrían mucho ambos desde los años veinte, constituyendo un “sin parar” durante medio siglo. Republicanos, anarquistas y comunistas fundamentalmente en el caso portugués; socialistas, comunistas y anarquistas, en el español. Pero, a partir de la reinstauración de ambas democracias, el exilio se acaba en cuanto a nuevas incorporaciones, aunque se mantengan fuera muchos de los que tuvieron que huir, porque ya su vida, y la de sus descendientes estaba encauzada en el exterior.
Nuevamente la Raia/Raya participará en este proceso como protagonista, aunque no con el “liderazgo” del caso anterior.
REPRESIÓN.
¿Y la represión? La represión fue “fiel compañera” en todo el periodo franquista y salazarista, con múltiples, masivos casos sangrantes, brutales, increíbles en su certeza llena de torturas, asesinatos, desapariciones, contando con tremendos precedentes en las anteriores dictaduras militares de los años veinte-treinta. Los líderes campesinos del espacio rayano conocerán en profundidad el siniestro peso de la persecución, la tortura, asesinatos y desapariciones.
¿Y después, con la democracia de mediados de los años setenta y sucesivos? ¿Hubo represión? ¿Qué represión? ¡Abiertos estamos a las aportaciones!
CONTINUIDAD COERCITIVA.
Por mi parte, quiero reflexionar en este monográfico que nos traemos entre manos con un ejemplo de esta “continuidad coercitiva”: lo que podemos denominar “Ofensiva contra la Reforma Agraria en Portugal”, que no por muy estudiada es suficientemente conocida y divulgada.
Hace un par de años, la Associação Povo Alentejano publicaba el libro As 12 Conferências da Reforma Agraria. Um testemunho da Revolução de Abril, junto a dos CDs: Balanços e Conclusões das 12 Conferências da Reforma Agraria (Documentos originais em fac-simile) y Discursos de Álvaro Cunhal em Comícios de Encerramento de 11 Conferências da Reforma Agrária e Saudação à 2ª Conferência da Reforma Agrária, donde tenemos documentación más que suficiente para ilustrar esa “ofensiva”, auténtica “represión sistematizada” de una de las conquistas más celebradas, en Ribatejo y Alentejo, de la Revolução dos Cravos: la ocupación de latifundios por Unidades Colectivas de Producción -UCPs- (550 en total, en 1975), con apropiación de 1.200.000 hectáreas, donde trabajarían 72.000 campesinos (allá donde se empleaban antes no más de 20.000).
A lo largo de esas 12 Conferências (una por año), se va dando cuenta de la acción gubernamental, bajo dirección de líderes socialistas (Mário Soares de Presidente del Gobierno y Presidente de la República, fundamentalmente) y de la derecha tradicional (Cavaco Silva, entre ellos). El desalojo de tierras ocupadas, la incautación de materiales, abonos y ganado; la actuación contundente y masiva de la Guardia Nacional Republicana -GNR- (centenares de agentes en muchos de los desalojos) y Polícia de Segurança Pública -PSP- ante la resistencia campesina, con material de choque en que se incluían tanquetas, autoametralladoras, perros policías y a veces helicópteros y aviones, abriendo fuego directo con múltiples heridos de diversa consideración y el resultado de dos muertos a quemarropa en Montemor-O-Novo en 1979, además de violentas detenciones, vejaciones y torturas.
En la última Conferência, de 30 de septiembre/1 de octubre de 1989, se da cuenta de lo que restaba de aquellas Unidades Colectivas de Producción (que había invertido sus beneficios en multiplicación y diversificación de empleos, mejora de tierras y ganado, creación de infraestructuras agro-ganaderas, implantación de maquinaria; transformación industrial, cadenas de comercialización; levantamiento de escuelas, residencias de ancianos, puestos de salud, cooperativas de consumo, centros recreativos, culturales y sociales…): 225 cooperativas (de las 550), la mayoría abocadas a la quiebra por boicot externo y falta de acceso a créditos bancarios y seguros; 300.000 hectáreas en su poder (de las 1.200.000), y 10.000 puestos de trabajo (de los 70.000).
También se denuncia en ella que de las 574 sentencias del Supremo Tribunal Administrativo favorables a los trabajadores de las Unidades Colectivas de Producción/Cooperativas Agrícolas, el Gobierno no ejecutó ninguna.
Conocía la mayoría de los balances y conclusiones de estas Conferências, al haber recibido hace varios años documentación directa de uno de los dirigentes campesinos más emblemáticos: António Gervasio, y los testimonios de múltiples responsables de UCPs, además de haber visto la inmensa documentación reunida en el Centro de Documentação e Arquivo da Reforma Agrária de Montenmor-O-Novo (que reúne extensísimos archivos de gran número de UCPs desaparecidas y la voluminosa aportación de las 12 Conferências citadas).

Pero ahora, revisando esta publicación de la Associação Povo Alentejano, me reafirmo en que también hemos de estudiar, divulgar y reflexionar sobre la represión en democracia. Sobre la brutalidad institucional tras lo que parecía que era una conquista irreversible de derechos humanos: el respeto a la integridad física y moral, que parecen condenados a ser atropellados sin cesar. Y ello sin contar con la destrucción de lo que fue la gran utopía de las “tierras del sur”: -Ter. Ter Terra, uma morada de casas, carro e parelha de bestas. Mas, por desgraça, a terra estava ainda em regime latifundiário, que había dicho el escritor alentejano Manuel Ribeiro en su obra de 1927 “Planicie heroica”.

jueves, 25 de mayo de 2017

EXTREMADURA EN EL ESPEJO DE LA MEMORIA

Coordinadores: Ángel Olmedo Alonso y José Manuel Corbacho Palacios.
Edita: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura. Colaboración de la Diputación de Badajoz. 2016. 200 páginas y documental Los yunteros de Extremadura.

A mediados de 2016 se celebró un ciclo de conferencias, organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, con la colaboración de la Diputación Provincial de Badajoz, que ahora se recoge en un libro, al que se adjunta una original tarjeta con memoria USB conteniendo el documental de 1936 Los Yunteros de Extremadura.
El volumen lleva una Presentación del Presidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo Miranda, donde muestra la apuesta de la institución que preside por la reivindicación de la Memoria y la colaboración con asociaciones como la que promueve estas actividades de recuperación y dignificación.
José Manuel Corbacho Palacios, Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, hace la Introducción, hablando de “aquellos años de plomo, miedo, dolor y miseria que comportó el triunfo de los rebeldes franquistas” (pág. 8), denunciando el posterior olvido y presentando este ciclo conmemorativo, a 85 años de la proclamación de la II República y 80 años del golpe militar.
Las ponencias del ciclo constituyen el contenido con que continúa la publicación, siguiendo este orden:
El profesor de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba, Pedro Poyato Sánchez, explica “El documental Los yunteros de Extremadura” -recuperado en 2012 en los archivos de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades-, dirigido por Francisco González de la Riva, marqués de Villa-Alcázar, en mayo de 1936, donde se muestra la miseria de estos trabajadores del campo, analizando su contenido descriptivo y estableciendo paralelismos con Las Hurdes/Tierra sin pan de Buñuel.
La antropóloga portuguesa Dulce Simões, asidua colaboradora de estas actividades, abunda en un tema del que “abanderada”. “Frontera y guerra civil: muros políticos y puentes de solidaridad”, es el título de su aportación, donde nos vuelve a recordar la solidaridad del pueblo portugués de Barrancos y del teniente Seixas -comandante en la zona de la Guardia Fiscal-, para con los refugiados republicanos españoles, al tiempo que relata la solidaridad de otros lugares fronterizos, como Elvas, Campo Maior, Moura, Mourão, Ficalho, así como otros puntos de la extensa frontera luso-española, a pesar de la connivencia del régimen salazarista con los golpistas españoles.
El periodista Emilio Silva Barrera, Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, presenta un texto donde funde tres artículos que acababa de publicar, bajo el “retador” título de “Tú también eres franquismo sociológico”, afirmando que “La transición fue una enorme puerta giratoria por la que transitó una numerosa clase social que ha gestionado este país desde la muerte de Franco hasta hoy” (pág. 69), mostrándose muy crítico con la “benevolencia” de políticos, escritores y amplias capas de la sociedad, dispuestos a un olvido injusto, reivindicando la reparación de sus “daños vigentes” (pág. 80).
Igualmente crítico habría de ser el profesor de Ciencia Política de la Universidad Rovira y Virgili, Alberto Reig Tapia. En su ponencia “La Guerra Civil española de nunca acabar, 80 años después” hace balance de lo que supuso aquella sangría terrible, las miserias de la posguerra, el adoctrinamiento malintencionado de nuestra sociedad y la propaganda tendenciosa que continúa, estimando que “todavía habrán de pasar muchos libros rigurosos, muchas investigaciones serias” para que se evidencie la verdad “que establecen los auténticos profesionales” (pág. 109).
De Francisco Moreno Gómez, doctor en Filosofía y Letras y catedrático de Instituto, leemos su aportación “Hacia el veredicto de la historia. La catástrofe humanitaria del franquismo y los crímenes internacionales”, donde califica al régimen franquista de genocida (física, económica, cultural y biológicamente) y a sus actuaciones represivas como crímenes contra la humanidad, aunque se muestra pesimista en cuanto a este necesario reconocimiento. “El severo veredicto de la Historia contra Franco, que reclamaba Olof Palme, ni se ha producido ni se va a producir” (pág. 131), por connivencia de todos los poderes fácticos.
Por último, el historiador Ángel Olmedo Alonso nos ofrece un extenso texto (65 páginas), en torno a “II República, reforma agraria y colectivización en Extremadura: Recuperar la memoria histórica y ‘audiovisual’ a través de Los yunteros de Extremadura”. En él analiza pormenorizadamente el documental, al tiempo que nos relata su impacto en las proyecciones del mismo que se han realizado por distintas poblaciones de Extremadura, que fueron acompañadas de charlas contextualizadas, didácticas, explicativas y críticas del propio historiador, sobre las necesidades y realizaciones de aquella reforma agraria.
Libro, sin duda, riguroso, emotivo, necesario, que se enriquece con un documental estremecedor sobre una tierra y una gente maltratada y sometida a un destino miserable, ante el que rebelarse lo pagaron tantos con el salvajismo reaccionario y con la muerte.

MOISÉS CAYETANO ROSADO

miércoles, 18 de enero de 2017

POSESIÓN DE LA TIERRA Y LUCHAS CAMPESINAS EN LA RAIA/RAYA DURANTE LA EDAD CONTEMPORÁNEA
Pintura mural alusiva à Reforma Agrária no Alentejo em 1975
De nuevo, el jueves 19 de enero, tendré una intervención de un par de horas en las clases de postgrado de la Universidad de Mayores de Badajoz, en la que están matriculados más de 200 alumnos, con los que da gusto compartir conocimientos, por su extraordinaria disposición y su capacidad. A continuación va el resumen de lo que tengo preparado para esa sesión de tarde (de 17’00 a 19’00) en el Salón de Actos de la Facultad de Educación.

REPARTO DE TIERRAS EN LA BAJA EDAD MEDIA.
Tras la reconquista cristiana de los siglos XI, XII y XIII se adjudicaron las tierras ocupadas a las poderosas Órdenes Militares del Temple, Santiago y Alcántara, así como a grandes señores civiles y eclesiásticos. De esta manera, se forman fundamentalmente dos grupos desiguales que se reafirman en la Edad Moderna: grandes latifundistas y campesinos sin tierras. Gerald Brenan, en su libro The Spanish labryrinth (1943), escribe: Viajando al sur del Tajo hacia La Mancha y Extremadura, se ve cómo las fincas aumentan de extensión y el número de pequeños propietarios y arrendatarios disminuye. Estas grandes fincas tienen origen diferente de las de Castilla la Vieja. Se constituyeron durante la segunda etapa de la Reconquista, entre 1085 y 1248, cuando los reyes de Castilla empezaron a incorporarse territorios que contaban ya con una población musulmana bien asentada. La tierra que iban conquistando era entregada, no a individuos de la nobleza, sino a las recién constituidas órdenes militares que, formando el núcleo principal de la caballería del reino, eran más capaces de defenderlas.
DESAMORTIZACIONES.
Pero en España se comienza  la venta de bienes de los jesuitas y reparto de propiedades municipales en la temprana fecha de 1766; ya en 1798 y hasta 1808, Godoy llevará a efecto la desamortización de parte de los bienes de la iglesia. En Portugal, de 1798 a 1820, se ponen en venta algunas encomiendas de las órdenes militares y de bienes de la Corona. Durante el Trienio Liberal (1821-1823), que coincide en ambos países, se ponen a la vez en venta parte de los bienes del clero regular. La segunda mitad del siglo XIX vine marcada en España por la desamortización de bienes municipales, también del clero, Instrucción Pública, beneficencia y la Corona, llevada a efecto por Madoz, importantísima en volumen. En Portugal, continúa la venta de bienes religiosos, baldíos municipales y de Instrucción Pública, aunque con menos impacto.
Ahora bien, el pueblo, con la implantación y consolidación del sistema liberal en el siglo XIX, no ve mejorar su vida. El escritor extremeño de principios de siglo XX Felipe Trigo escribe en su obra Jarrapellejos, publicada en primera edición en 1914:
- ¿Qué quieren? ¿Qué piden?
- ¡No sé! –dijo el alcalde.
- No se les entiende.
- A ver que abramos el balcón –decidió Jarrapellejos.
Asomáronse. En la confusión horrenda pudieron escuchar lo que pedían: “¡Pan! ¡Pan! ¡Abajo los ricos miserables! ¡Abajo las limosnas!... ¡Que nos entreguen el pósito...!”

DINÁMICA LABORAL Y LUCHA CAMPESINA.
Estas situaciones eran habitualmente controladas con “cargas” de las fuerzas del orden público y fuertes represiones: encarcelamientos y torturas. En su libro recopilatorio Sessenta anos de luta nos presenta el PCP esta represión sangrienta en el distrito de Beja, en 1954: De tras de um molho de favas surge o tenente Carrajola, apontando uma pistola-metrahadora. Dirige-se para a mulher que segue à frente da delegação e grita-lhe: “Que queres, bruta!” Catarina respondeu: “O que eu quero é pão para matar a fome aos meus filos. Quero pão. Tenho fome!” E então Carrajola, friamente, afasta os pés do filho que Catarina traz ao colo e dispara três tiros.
De otro lado, cualquier plante por exigencias laborales o salariales en las épocas cruciales de recolección o cultivo -en las que el tiempo es clave para evitar pérdidas graves- era resuelto con incorporación de mano de obra trasladada de otros lugares. Escribe Saramago en Levantado do Chão:
Están ahora dos grupos de jornaleros frente a frente, diez pasos los separan. Dicen los del norte, Hay leyes, fuimos contratados y queremos trabajar. Dicen los del sur, Aguantáis que os paguen menos, venís aquí a perjudicarnos, marchaos a vuestra tierra, ratinhos. Dicen los del norte, En nuestra tierra no hay trabajo, sólo piedras y aliagas, somos de la Beira, no nos llaméis ratinhos, que es ofensa. Dicen los del sur, Ratinhos, sois ratones, venís aquí a roer nuestros mendrugos. Dicen los del norte, Tenemos hambre. Dicen los del sur, También nosotros, pero no queremos sujetarnos a esta miseria, si aceptáis trabajar por ese jornal, nos quedamos nosotros sin trabajo.
El historiador Fernando Sánchez Marroyo lo expone así: A comienzos del otoño de 1870 un grupo de jornaleros portugueses, que había llegado en busca de trabajo, fue agredido y obligado a abandonar la ciudad de Badajoz. El motivo de la disputa radicaba en que estaban dispuestos a trabajar en la vendimia por un real menos.
Ya al filo del siglo XX los trabajadores van organizándose de manera más sistemática, creándose Centros Obreros y Casas del Pueblo. La sociedad La Germinal en Badajoz, de creciente fuerza e importancia como grupo de presión y negociación, en su periódico El Obrero expone: Planteado el régimen colectivista, la propiedad sería de todos, sin ser exclusivamente de ninguno; y entonces, cuando nadie fuera dueño exclusivo de nada, seríamos económicamente iguales. (30-06-1901)
En enero de 1912 se organiza la “Primeira Greve Geral de Solidaridade” en la historia del movimiento obrero portugués, que fue duramente reprimida.
Felipe Trigo denuncia con este cuadro sobrecogedor la situación de los campesinos: Sobre un camastro, una extenuadísima mujer se abrasaba al calor de la terciana, procurando acallar con sus flácidos pechos, agotados, el llanto de dos mellizos; la abuela, cojeando por los reúmas y por sus setenta y cinco años, hacíala a la lumbre de taramas caldo de peces y morcilla. El médico se renegó. Aquello, que a un sano le haría echar el estómago por la boca, mal podía servir para la enferma. ¡No disponían de otro alimento!
El periodista Luis Bello publicaba en El Sol, de Madrid: En la plaza de Don Benito hay, por las mañanas, trabajadores de todos los oficios, especialmente jornaleros del campo y albañiles, que aguardan ajuste en las esquinas y alrededor del cafetín. Suelen ir un rato hasta los obreros fijos y los que ya tienen jornal; pero pronto se ve cuáles son los que van a jugarse el albur del jornal módico o del paro forzoso. Aumenta el número de días difíciles como el de hoy. A medida que la mañana va avanzando, se desparraman y, a falta de jornal, buscan ocupaciones libres. Serán pajareros, pescadores, esparragueros... Cuando el campo no da nada, en épocas en que todo se niega, son las mujeres las que salen a los portales demandando socorro. Los pobres se ayudan unos a otros y el primer remedio es el préstamo de pan entre compañeros.
Y en otra entrega, el mismo periodista expone: ¿Qué importa el mejor plan de enseñanza? Diez maestros –pobres para diez escuelitas de pobres en ciudad industrial de doce mil habitantes, pueden hacer muy poco. Señor Filipe Chavais, profesor primario oficial de Portalegre -¡tan correcto, tan inteligente, tan agudo! ¡Sr. Cesáreo Augusto Marques, compañero de lucha: los tiempos son malos! La escuela se ve obligada a esperar. A un lado y a otro de la frontera, ¡paciencia!
REFORMAS AGRARIAS.
Y en medio de tanta necesidad, una esperanza: la creada por la II República española de 1931. Había llegado el tiempo para España, y en concreto para Extremadura, de la soñada Reforma Agraria.
Ocupaciones-tierras-Badajoz-ARMHEx.
El 23 de septiembre de 1931 se publica la Ley de laboreo forzoso (boicoteada por los latifundistas), el 9 de septiembre de 1932 se aprueba la Ley de Bases para la Reforma Agraria (faltaban los decretos de desarrollo) y el 1 de noviembre de 1932 un Decreto de intensificación de cultivos (ante tanta tierra mal explotada, permitiendo la ocupación forzosa en arrendamiento durante dos temporadas). Pero en diciembre de 1933 -más de un año después de este decreto de emergencia- en Extremadura sólo hay 110.000 ha. ocupadas, y apenas se contemplan partidas presupuestarias oficiales para seguir arrendando en los presupuestos oficiales de 1934 y 1935. Sólo con el triunfo del Frente Popular el 16 de febrero de 1936 se acelerará el proceso.
Cuando el 25 de abril de 1974 los jóvenes capitanes del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) dan el golpe contra el gobierno portugués, el pueblo se echa a la calle, en apoyo inmediato y masivo. Atrás quedaban las indescriptibles torturas de la PIDE, a las que fueron sometidos tantos campesinos alentejanos y que alcanzan una crueldad impresionante, como denuncia el dirigente obrero António Gervásio en un relato estremecedor:
É difícil exprimir por palabras a violencia da célebre tortura do sono, que consiste en não deixar dormir o preso durante 5, 6, 8, 10, 12, 13, 14, 15 16 e mais dias e noites seguidos (eu estive na última prisão 18 dias e noites, seguidos nesta tortura, impedido de dormir); tortura que é acompañada de espancamentos, de gritos e pancadas nas paredes e outros ruidos, agua fria pela cabeça e corpo; tortura que provoca dolorosas alucinações visuais e auditivas e vai até ao esgotamento físico quase total do preso.
El primer decreto-ley de Reforma Agraria se dicta en abril de 1975, a un año del comienzo de la Revolución de los Claveles, y tres meses después han sido ocupadas 500.000 hectáreas en Alentejo. A finales del mes de julio se publican los más importantes decretos de Reforma, llegándose al final del verano a una ocupación de más de 1.000.000 de hectáreas, asentándose unos 70.000 campesinos en más de 500 UCPs.
En septiembre de 1975 existía el proyecto de continuar con las expropiaciones, y otro millón de hectáreas estaba ya en trámite de ocupación. Pero a partir de esas fechas, las luchas políticas en el gobierno de la nación provocaron una serie de crisis que desembocaron en noviembre de 1975 en un golpe militar que recondujo todo el proceso de nacionalizaciones de empresas y la Reforma Agraria.
EL DIFÍCIL FUTURO EN LA RAIA/RAYA.
Las enormes carencias de estas tierras del Sur, el Alentejo y Extremadura, llevarán a una impresionante sangría migratoria que despuebla su territorio entre 1955 y 1975, años de enorme despegue industrial en Centroeuropa y las grandes ciudades de ambos países, donde buscaban un medio de vida más esperanzador dentro de la industria y los servicios. Algo que se volverá a repetir con la nueva crisis económica mundial de principios del s. XXI.
La Política Agraria Común del mercado europeo, en que se encuentran España y Portugal desde su ingreso en la Comunidad Económica Europea en 1986, ha implantado una nueva dinámica en la cuestión agraria, creando un nuevo panorama, alejado del modelo de explotación de los siglos XIX y XX, pero el modelo sigue sin significar un impulso de desarrollo suficiente para los territorios de la Raia/Raya, siempre a la cola de los indicadores de bienestar de la Europa Comunitaria.
Moisés Cayetano Rosado