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lunes, 5 de agosto de 2019


LA TRANSICIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA Y PORTUGAL (1974-1982). SIMILITUDES, DIFERENCIAS E INFLUENCIAS.
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia
RESUMEN:
Portugal y España arrastraban sendas dictaduras desde unas cuatro décadas, cuando a mediados de los años setenta se produjo en ambas el cambio democrático. Traumático y rápido en su origen, en el primer caso; relativamente sosegado y espaciado en el segundo.
Alzamiento militar en Portugal, ante el trágico problema de sus guerras coloniales, apoyado masivamente por el pueblo en la calle. Pacto y consenso en España, de todas las fuerzas democráticas, tras la muerte de Franco, presionado en la calle por intensas huelgas laborales y manifestaciones universitarias y de trabajadores.
La transición, iniciada por los portugueses el 25 de abril de 1974 con la Revolução dos Cravos, pasa por momentos de radicalización con nacionalizaciones y reforma agraria, enfrentamiento entre los mismos militares, problemática acogida de los refugiados de las antiguas colonias, atentados y golpes terroristas de ambos extremos… que se irán moderando año y medio después, con reconducción al modelo democrático occidental a partir de 1982, tras su primera reforma constitucional.
La muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975 va a iniciar el proceso democrático, lento y difícil con Arias Navarro (último Presidente con Franco y primero con el rey Juan Carlos), reformulándose con su sucesor, Adolfo Suárez, nombrado el 4 de julio de 1976. Consenso con las fuerzas políticas y elecciones generales en junio de 1977, tras legalizar dos meses antes al PCE, llevan a un proceso relativamente tranquilo, pese al sobresalto golpista ultramontano y fracasado del 23 de febrero de 1981, múltiples atentados terroristas de uno y otro signo, y represión policial de huelgas y manifestaciones. El triunfo electoral del PSOE en octubre de 1982 confirmará la reconducción al modelo democrático occidental.
Portugal y su Revolução fue aviso y acicate para la decisión de las fuerzas del régimen español y la oposición de llevar adelante la reforma política, dentro de los cauces de moderación y consenso, que en el primer año y medio no fue posible en Portugal, donde por otra parte no pudo realizarse el sueño revolucionario, socialista, consagrado incluso en su Constitución; no fue ajeno a ello el contexto internacional de Guerra Fría, con clara intromisión del bloque liderado por los EE.UU.


NOTA.- El texto base completo de la Conferencia puede ser leído, impreso, compartido, etc. libremente en el Documento 106 de http://moisescayetanorosado.blogspot.com/p/paginaprueba.html
o en el enlace https://www.academia.edu/40009439/Transici%C3%B3n_pol%C3%ADtica_en_Espa%C3%B1a_y_Revolu%C3%A7%C3%A3o_en_Portugal_1974-1982_._Similitudes_diferencias_e_influencias



miércoles, 24 de julio de 2019


Lunes, 5 de agosto de 2019 a las 20:00 horas
Sala de conferencias de la Biblioteca de Extremadura (en la Alcazaba). Badajoz.
Conferencia: ¿Cómo fue el proceso para la instauración de la democracia en Portugal y en España 1974-75? Revolución portuguesa vs. Transición española.
A cargo de: Moisés Cayetano Rosado, historiador.
- Breve aproximación sobre cómo fueron las dictaduras de Salazar-Caetano en Portugal y de Franco en España. 
- Particularidades de cada país para la recuperación de la democracia: revolucionario en origen, en Portugal, y reformista, desde el aparato de la dictadura, en España. 
- Descolonización en España (Protectorado español en Marruecos, Guinea Ecuatorial y el Sahara Occidental) frente a cómo fue en Portugal (guerras coloniales). 
- España y Portugal en las relaciones internacionales de la época, en plena Guerra Fría. El temor a que Portugal cayera en la órbita soviética y el posible efecto contagio en España (recelos de EE.UU. y sus países aliados).
- Processo Revolucionário em Curso y Verão Quente de 1975, en Portugal. El papel de las fuerzas de izquierda en esos años en el país luso. Expropiaciones y reforma agraria (Alentejo y Ribatejo), durante esos meses. 
- Constitución portuguesa de 1976 y la española de 1978: diferencias y similitudes. Una breve comparativa. 
- Diferentes formas de violencias y terrorismo en Portugal y España en esos años (1974-1982). 
- Otros aspectos.

jueves, 25 de abril de 2019


Evocación del 25 de Abril de 1974.  Revolução dos Cravos
ESO ERA TODO

Eso era todo:
desolación y miedo.
Pálida estampa
de patriarcas soñando con grandezas
desde decrépitas tribunas de ceniza.
Mordazas sostenidas
con fuego y con cadenas.
Bendecido imperio de papel
ardiendo como infierno para una inmensa mayoría.
Ruina y miseria, hambruna.
Horizonte cerrado, antorcha alimentada
por las propias manos forzadas a sacarla en procesión.

Eso era todo:
la boca que amenaza,
que hiere y que destruye;
las bocas que reclaman su lugar.
Una zarpa crispada y vigilante;
unos brazos buscando el siempre aplazado amanecer.

Y cuando un día
se llenaron las calles de risas y claveles,
de canciones y sueños disparados
como salvas de honor a un tiempo con futuro,
se comprendió que aquello
no era más que fachada de terror,
podrida escena evaporada.

MOISÉS CAYETANO ROSADO (Poemario “Siempre Abril”)
Documento 33

lunes, 26 de noviembre de 2018


A NÊTA, de Adelino da Silva Tavares

Moisés Cayetano Rosado

Ya he tratado en otras ocasiones de la obra literaria de mi buen amigo Adelino da Silva Tavares (http://moisescayetanorosado.blogspot.com/2016/06/da-boa-austeridade-moises-cayetano.html), al que conocí en nuestros tiempos de representantes municipales de nuestros respectivos concelhos: de Seixal él, y de Badajoz yo.
Entonces ya sabía de su entusiasmo por las colectividades, por el trabajo compartido, por la amistad y el buen trato entre las personas y los pueblos. Todo ello lo fue corroborando su actuación como autarca, y lo fui comprobando en nuestros múltiples encuentros en un lado y otro de la Raia/Raya.
Después vendrían los libros. Su incansable labor de narrador de la vida cotidiana. Su testimonio del discurrir de la gente sencilla, sus vecinos, familiares, conocidos, que ha ido plasmando en diferentes entregas en los últimos años:
- Vocabulário do avô Adelino (2005)
- Andatoque (2015)
- Da boa austeridade (2016)
- O Sótão (2016)
- Y ahora: A Nêta (2018)
Viene excelentemente prologada esta última publicación por Carlos Ribeiro, siendo las densas y acertadas palabras de la contracapa de Correia da Fonseca.
A lo largo de sus 356 páginas asistimos al discurrir bonancible, reposado, participativo, de la vida de Seixal, pues en la población se centra el discurrir de la crónica de Adelino, que va recorriendo en ellas las vivencias ciudadanas de todo el siglo XX hasta la explosión y primeros entusiasmos de la Revolução dos Cravos.
A Nêta es el personaje que centra la historia, pero lo que nos muestra es la “vida coral” del pueblo, de la gente, de sus colectividades recreativas, deportivas, musicales, sin faltar apuntes curiosos, escenas costumbristas, pequeños viajes (que encuentran en Nazaré uno de los destinos más deseados) y, en especial, el entusiasmo de la ruptura con la dictadura para iniciar la aventura gloriosa de la Revolución triunfante, donde el pueblo logra la necesaria Libertad.
Como dice Correia da Fonseca, el autor se muestra como “autêntico cronista do Seixal”. Y así pienso que es. Así pienso que debe ser un “Cronista Oficial” de una ciudad: alguien que da cuenta de lo cercano, del transcurrir de la vida colectiva, del día a día próximo y actual, como un notario que da fe de los acontecimientos ciudadanos. Y además, como lo hace Adelino: con sensibilidad, amor hacia la gente, resaltando lo que de bueno tiene la mutua ayuda y la colaboración entre todos, sin dejar por ello de poner de manifiesto las dificultades de cada día. Y con una prosa  llana, tan sencilla y atractiva como el pueblo que retrata en lo que escribe.

sábado, 3 de noviembre de 2018


HISTÓRIAS DE VIDA NO PORTUGAL DO SÉCULO XX
Cuando leí A memória das mulheres. Montemor-o-Novo em tempos de ditadura (Edições Colibri,2007), me reafirmé en que Teresa Fonseca no solo es una extraordinaria investigadora y una escritora de alta calidad sino que también es una persona de una sensibilidad y compromiso social conmovedores.
Tras muchas obras más que he tenido la fortuna de leer -libros, artículos; ensayos, investigaciones-, me he ido reafirmando en aquella impresión, al tiempo que he comprobado su generosidad, pues cada vez que le he pedido colaboración para cualquier aportación en revistas o actos públicos, lo ha hecho con una entrega completa, sin reserva alguna.
Ahora aparece en su fiel editorial una nueva entrega, que en sus 154 páginas nos vuelve a situar en el magnífico pálpito de la emoción sostenida y la fuerza testimonial lograda en las “historias de vida” de la gente sencilla, que en su lucha diaria hace grande la historia cotidiana y la eleva a la categoría de Historia con mayúsculas.
Baja el título de Histórias de vida no Portugal do século XX. Estudantes da Universidade Sénior do Grupo dos Amigos de Montemor-o-Novo, Teresa Fonseca nos retrata la vida en Portugal desde los años 30 del siglo XX hasta la actualidad, a través de las vivencias de 28 estudiantes y profesores de la Universidad de Mayores de Montemor-o-Novo.
En una Primera Parte relata la formación y funcionamiento del Grupo dos Amigos de Montemor-o-Novo y su Universidade Sénior, de la que Teresa Fonseca forma parte activa como alumna y profesora.
Y en una Segunda Parte, más densa y testimonial, va recorriendo casi 90 años de la vida cotidiana de Portugal, a través de los recuerdos y vivencias de sus compañeros estudiantes y profesores. Son impresionantes las páginas que dedica a los primeros años de los participantes: duros años treinta, cuarenta y cincuenta, aquellos descarnados tiempos de carencias, de pobreza a veces tan extrema, al tiempo que de superación de la tristeza y el dolor en los juegos sencillos infantiles. A ello sigue el apartado de los tiempos juveniles, de lucha, estudios y trabajo. Pasa después a las dificultades de la vida adulta, en que la dictadura salazarista se ve envuelta en las guerras coloniales, que tanto marcaron a la sociedad portuguesa en general y a los compañeros que aquí testimonian sus vivencias, para pasar después a la emoción y la alegría de la Revolução de Abril.
Termina el libro con la situación actual de los participantes en esta inolvidable “historia de vida”, que es la historia palpitante, fiel, del pueblo portugués en una larga pesadillas de dificultades, temor y terror, que despertó con el aire fresco de Abril, siendo ahora sereno recuerdo en estas personas admirables, cuyo testimonio impagable ha sido conducido con ejemplar maestría por Teresa Fonseca, nuestra rigurosa historiadora y escritora, incansable en su trabajo y proyectos, que afortunadamente se renuevan sin fin.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

lunes, 9 de julio de 2018


MEMORIA Y DIGNIDAD EN EL MUSEU DO ALJUBE 
Moisés Cayetano Rosado
Una vez más voy al Museu do Aljube en Lisboa (http://moisescayetanorosado.blogspot.com/2017/11/actividades-en-el-museu-do-aljube.html). Su director, Luís Farinha, va a efectuar una visita guiada, contando además con el testimonio directo de un exprisionero de este lugar en los tiempos siniestros del salazarismo, cuando la PIDE -la terrible policía política- lo utilizaba como centro de detención, interrogatorio y tortura: Adelino Silva, del que lo primero que te admira es su serenidad, su sonrisa bondadosa y la naturalidad con que nos va a contar episodios de un dolor desgarrador.
Luís llega, trayendo en la mano un paquete blanco que me ofrece. El paquete contiene dos libros que el excelente editor de Colibrí, Fernando Mão de Ferro, me hace llegar por su intermediación. Se trata de Memórias de uma falsificadora, de Margarida Tengarrinha, y A noite mais longa de todas as noites, de Helena Pato. Un tesoro, dos tesoros testimoniales, autobiográficos de la heroica lucha de los antifascistas y en concreto de estas dos mujeres excepcionales, cuya labor en la Resistencia les llevó a la clandestinidad, al sacrificio extremo en sus años juveniles, y después -ya en la democracia conquistada con la Revolução de Abril de 1974- a continuar en las tareas militantes de una izquierda comprometida y disconforme con la deriva acomodaticia que se nos vino encima. ¡Y además, qué prosa más ferviente, pulcra, cálida y cautivadora la de ambas escritoras, intelectuales, activistas! Tranquilamente, más adelante, iremos revisando con detalle ambos libros.
Antes de que comience la visita, reviso la Exposição Temporária en el “Nivel 0” del Museu (planta baja), donde estuvo el “Parlatório da Cadeia”, donde los presos podían hablar con sus visitas, bajo la atenta vigilancia de la PIDE. Exposición del artista, militante comunista, revolucionario, José Dias Coelho, asesinado a tiros por la PIDE -cuanto contaba 38 años de edad- en Lisboa. Obra escultórica y pictórica neorrealista en que los campesinos, los obreros, las clases explotadas, encuentran un eco lleno de fuerza desgarradora. Dias Coelho fue cantado por su amigo Zeca Afonso en su emocionante poema A Morte Saiu à Rua (https://www.youtube.com/watch?v=P3SPkq3hw-c), y su inolvidable obituario fue escrito para Avante! (del Partido Comunista Portugués) http://dorl.pcp.pt/index.php/combatentes-hericos-menumarxismoleninismo-108/jose-dias-coelho/576-jos-dias-coelho-a-morte-saiu--rua por su compañera Margarida Tengarrinha, con su prosa vibrante, en uno de los escritos que más le costó producir a Margarida.
LuísFarinha (a la izquierda) y Adelino Silva (derecha)
Luís Farinha nos va explicando cada una de las salas del Museu. En esta Planta Baja (Nivel 0) y los tres niveles superiores, dedicado el Nivel 1 al Fascismo portugués, la Oposición y la Clandestinidad y los Tribunales políticos. El Nivel 2, a la Resistencia, el Recorrido Carcelario y los Interrogatorios. El Nivel 3, a la Lucha anticolonial y la Revolución. En el Nivel o piso 4 está el Auditorio, donde se celebran presentaciones de libros, grabaciones, charlas, etc., y hay una pequeña boutique. También nos hemos asomado antes al Nivel -1, con un pequeño “expolio” arqueológico del lugar.
Un momento de la visita
Pero la explicación del director, a invitación suya, se ve constantemente acompañada por el testimonio vivo de Adelino Silva, que nos va detallando su lucha clandestina, el prendimiento por la PIDE, sus encarcelamientos, los catorce meses que pasó en esta prisión (aparte de en otras, como el Forte de Caxias y el de Peniche), los interrogatorios, aislamientos, apaleamientos, torturas en general, y en especial la “tortura do sono” durante 15 días (¡quince días sin que le dejaran dormir!, a base de ruidos, palizas, intimidaciones… “viendo visiones cada vez más tremendas a partir de la semana de castigo”), sin conseguir que delatara a ninguno de sus compañeros.
La PIDE, siempre la PIDE presente en su vida… incluso tras la Revolución, en que siguió viendo algunos de sus componentes por la calle, porque el juzgamiento de los criminales nunca sería completo. Porque la Revolução dos Cravos -hecha por militares procedentes del servicio en combate colonial- siguió teniendo esa asignatura pendiente.
Y es que, como dijo el Capitão de Abril Melo Antunes en las Conferências de Matosinhos en 1994: Não é segredo para ninguém que na guerra em África a PIDE era a principal fonte de informações para as operações militares… Todos os militares sabiam que se praticavam tortura e que se assassinavam pessoas para se obtenr informações. Así que a la PIDE, como a la policía política en España en el posfranquismo, había que tratarla con cierto… “tiento”. Téngase en cuenta que el mismo António de Spínola, Presidente de la República tras el Golpe militar de Abril, quería seguir manteniéndola en las colonias, donde su cifra había crecido exponencialmente tras el inicio de las Guerras Coloniales (antes apenas tenía implantación colonial), igualándose en el número de policías con el Portugal peninsular en 1.200 sujetos (1961), mientras que en 1972 esos eran los que había en la zona peninsular y casi el doble (2.260) en las colonias.
Pasan las horas sin que nos demos cuenta en esta visita provechosa, emocionante. Historia viva de los dos segundos tercios del siglo XX y de la actualidad. Memoria Histórica que, como en la de España, tanto hay que recapacitar, reflexionar y reconocer a estos héroes vivos de la contemporánea lucha por la libertad, la dignidad y la justicia social.
Volver, siempre hay que volver al Museu do Aljube, para aprender, comprender, compartir, ganar humanidad entre estos que son todo grandiosa Humanidad.

lunes, 21 de mayo de 2018


DE LA TRAGEDIA A LA ESPERANZA (1918/36-1974/75). GUERRA, REVOLUCIÓN Y HAMBRE DE TIERRAS EN LA RAYA EXTREMEÑO-ALENTEJANA
Presentación de la conferencia por el Presidente de la Fundación Caja Badajoz, Emilio Vázquez
Moisés Cayetano Rosado
 (Puede consultarse, bajarse, copiarse, etc. el power point proyectado en la conferencia en el Documento 96 de mi enlace http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html )


El 9 de abril de 1918 se dio la Batalla de la Lys, en la frontera franco-belga, constituyendo de los mayores desastres militares portugueses (que participaba con los aliados en la 1ª Guerra Mundial) después de la Batalla de Alcácer-Quibir de 1578, con centenares de muertos y 6.000 prisioneros.
Las víctimas reclutadas pertenecían al grupo social “mais desprotegido” pues los pertenecientes a familias pudientes “en troca de pagamento de uma quantia em dinheiro, livravam-se do cumprimento de servir a Pátria”, según denunciaba el capitão de Elvas António Braz, prisionero en el enfrentamiento.
O sea, lo mismo que ocurrió en las intervenciones españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que condujeron al “Desastre del 98”, siendo crucial la declaración de guerra de EE.UU. tras el hundimiento de su acorazado Maine en la Bahía de La Habana el 25 de abril de 1898.
Luego pasaría en la “Guerra del Rif” (1911-1927), tan emotivamente retratada por el escritor de Badajoz Arturo Barea en “La ruta”, de la trilogía “La forja de un rebelde”, y en la que el Desastre de Annual se llevó la vida de más de 10.000 españoles el 22 de julio de 1921, comparable a la tragedia de la Batalla de las Linhas de Elvas, de 14 de enero de 1659.
Al tiempo, en nuestras “tierras del Sur”, “a todos ruína uma ambição: ter terra”, que escribía el alentejano Manuel Ribeiro en 1927. Tierra en manos  absentistas, que nos llevó a la “huída”, la emigración: “se estaba aquí tan rematadamente daos al mesmísimo demóngano que na se perdiese por cambiá, manque hubiá de sel en el infierno”, que escribió el extremeño Felipe Trigo (novela “Jarrapellejos”) en 1914.
Tras estos reveses vendrían los años oscuros, las dictaduras, la represión, el hambre, el miedo… y en España la esperanza de una II República con su Reforma Agraria, llevando a las míticas ocupaciones de tierras en Extremadura del 25 de marzo de 1936, a colectivizaciones… truncadas por la inmediata Guerra Civil (con medio millón de muertos y otros tantos exiliados).
Nuevamente, la feroz represión, cuya sombra alargada se extendió junto al hambre, el paro obrero, hasta llevar a una auténtica “estampida migratoria” que desde mediados de los años cincuenta a mediados de los setenta expulsó de Extremadura a más del 40% de su población. No menos oscuro sería el transcurrir alentejano, con un porcentaje similar de emigración: siempre los jóvenes, siempre la fuerza productiva y reproductiva, quedando en los pueblos de origen una población envejecida.
Y así se llegaría a… la nueva esperanza: Revolução dos Cravos en Portugal, de 25 de abril de 1974, que puso fin a la dictadura y las traumáticas guerras coloniales, que desde 1961 a 1974 supusieron una de las mayores tragedias de Portugal y los territorios sojuzgados. Aparejado a ella se vivió un ilusionado proceso -¡tan efímero!- de Reforma Agraria en Alentejo y Ribatejo, con ocupación de más de 1.100.000 hectáreas de latifundios por campesinos sin tierra. Una Contrarreforma –con lacerantes luchas- volvió a dejar las cosas como estaban…
Y en España a las reivindicaciones democráticas a partir de 1975, muerto Franco, con la implantación de las autonomías regionales, débil asidero para Extremadura, cuyo Estatuto de Autonomía se aprobó el 25 de febrero de 1983.
Después, un periodo convulso… y una “reconducción” en los años ochenta, que ya constituyen otro capítulo de nuestra historia, de la que en otro momento deberemos hablar. Pero al menos decir que en el tránsito del siglo XX al XXI asistimos en la península Ibérica a la llegada masiva de inmigrantes (medio millón en Portugal y seis millones en España, con tímida repercusión en la Raia/Raya) procedentes de Europa del Este, Iberoamérica y norte africano, que la Crisis mundial de 2008 retrajo, al tiempo que iniciábamos una nueva emigración de nuestros jóvenes, como en los tiempos pasados del desarrollismo europeo (1961-75), con tendencia demográfica de nuevo a la baja.

miércoles, 16 de mayo de 2018


MOISÉS CAYETANO: “EL PATRIMONIO FORTIFICADO QUE TENEMOS EN EXTREMADURA Y ALENTEJO ES INCOMPARABLEMENTE MÁS RICO QUE EL DEL RESTO DE LA RAYA
Emilio Vázquez, Presidente de la Fundación Caja Badajoz presentado al
conferenciante.
Publicado por Esmeralda Torres | 15 May 2018 | CULTURAHISTORIAPORTUGAL |  

EL DOCTOR EN GEOGRAFÍA E HISTORIA OFRECE UNA CONFERENCIA SOBRE LA RAYA EXTREMEÑO-ALENTEJANA EN LA RESIDENCIA UNIVERSITARIA CAJA BADAJOZ
Doctor en Geografía e Historia, su currículum lo presenta como profesor, escritor y político. Pero si algo hay que subrayar con fluorescente en la carrera profesional de Moisés Cayetano Rosado son sus investigaciones sobre La Raya hispano-lusa. En esta línea, y bajo el epígrafe ‘De la tragedia a la esperanza. Guerra, revolución y hambre de tierras’, ofrece esta tarde una conferencia en la Residencia Universitaria Caja Badajoz (RUCAB) en la que analizará los últimos tiempos en la frontera extremeño-alentejana. Con lupa, detenimiento y precisión. 

– Esta tarde tenemos una cita en la agenda. A las 20:00 horas en la RUCAB. ¿Qué vamos a escuchar?Fundamentalmente el desenvolvimiento que tuvo la sociedad y la economía en España y Portugal en sus momentos más importantes, y en concreto en Extremadura y Alentejo. Partiré de finales del siglo XIX y llegaré hasta el inicio de la democracia; es decir, casi cien años de historia, de sociedad, de economía, de vivencias, etc.
Un momento de la intervención
– ¿Por qué partir de los últimos cien años, por no extenderla más o porque los últimos cien años fueron más importantes?
– Es simplemente dar un repaso a todo lo que son las últimas causas de la situación actual. También hablaré un poquito del siglo XIX, sobre todo de lo que fue la desamortización y el reparto de tierras. Un poco de cómo se distribuye la propiedad en el campo extremeño-alentejano, y de cómo intervienen España y Portugal. También, por supuesto de nuestras tierras en las últimas colonizaciones, por nuestra parte en Cuba y Filipinas, y por la parte portuguesa la implantación en Angola, Mozambique y Guinea. Lo que supuso eso de sacrificio, de soldados, de esfuerzos…
De ahí partíamos...
– ¿Hasta qué punto la frontera o el país vecino ha marcado acontecimientos en el otro? Por ejemplo, ¿cómo pudo influir España en la Revolución de los Claveles?
– La influencia es bastante pequeña en ese caso, en el de la Revolución de los Claveles o en el caso de la Guerra Civil Española, que son dos momentos trágicos en la frontera y que supuso un movimiento en La Raya bastante importante. Durante la Guerra Civil española, Portugal supuso para los españoles, y para los extremeños en concreto, un lugar de refugio, aunque luego hubiese muchos problemas. En cuanto a la Revolución de los Claveles, nosotros aquí estábamos terminando una etapa de Dictadura Franquista. Quedaba prácticamente un año y poco y fue un acontecimiento como visto desde lejos a pesar de estar más cerca, porque fue no tuvo repercusiones en nuestra tierra. Lo que sí es muy interesante es comparar el desenvolvimiento que tuvimos con la democracia en un lado y en otro.
La ilusión y la esperanza...
– Prácticamente ambos países vivieron al mismo tiempo los inicios de la democracia.
– Sí, todo lo que es, por ejemplo, el desenvolvimiento político, la constitución, las distintas leyes… Fueron paralelas, solo que allí partían de una revolución que tuvo como consecuencia, en Alentejo fundamentalmente, una reforma agraria bastante extensa, muy parecida a la que intentó Extremadura en la Segunda República, en 1936. Esa reforma agraria fue bastante problemática en Portugal. Dio lugar a una ocupación de tierra que posteriormente desembocó en unas devoluciones muy traumáticas, un proceso que duró más de 12 años. Aquí, en cambio, no hubo nada de eso. Fueron más sosegados, más calmados que en Portugal.
– ¿En qué sectores se notó más la frontera?
– En los pueblos transfronterizos no. Especialmente para nosotros, durante la Guerra Civil, no la hubo, porque fueron lugares de acogida. Es decir, las zonas cercanas a la frontera tienen unas relaciones de tipo personal, de amistad y familiar bastante arraigadas, y además muy mezcladas con todo lo que es la vida de subsistencia, el propio contrabando. Son pueblos que subsisten en gran medida por el intercambio comercial no regulado, algo que crea unos lazos de amistad, de familiaridad que en algunos lugares son extraordinariamente ricos. Está bastante estudiado, sobre todo en los refugiados extremeños con respecto a Portugal, especialmente los del sur de la provincia de Badajoz. Esa especie de confrontación en La Raya dio lugar después a muchos lazos familiares que aún se conservan, aunque no tan profundos como nos gustarían porque a veces hay poca confrontación, sobre todo en los tiempos contemporáneos.
Aquella dureza...
– ¿La apertura de la frontera no supuso también una parte importante en la historia rayana?
– Sí, para los pueblos rayanos de subsistencia acabó con aquel sistema. Por otro lado, la apertura hacia Europa significaría la llegada de fondos estructurales y sociales que supusieron una aporte económico importante. Muchos de los fondos, además, son fondos transfronterizos que necesitaban de proyectos comunes entre unos pueblos y otros, y eso dio lugar a muchas acciones de tipo oficial, económico y empresarial en las que un pueblo y otro participaban y obtenían beneficios comunes que se siguen manteniendo en la actualidad.
– ¿Existen muchas diferencias entre La Raya extremeño-alentejana y el resto de fronteras?
– Nuestra frontera es una de las fronteras más permeables. Es bastante extensa y abierta, geográficamente es muy fácil de traspasar. Si nos situamos un poquito más al norte, hacia la zona de Castilla y Beirã, digamos que es una frontera con menos población situada en La Raya, con menos relaciones. En el norte, en Galicia, sí hay unas relaciones intensas, pero desde el punto de vista geográfico son más difíciles, más complicadas, no son tan diáfanas como las nuestras. No obstante, cada uno tiene sus peculiaridades, aunque siempre hemos tenido unas relaciones muy especiales, incluso desde el punto de vista histórico anterior. Por ejemplo, el patrimonio fortificado que tenemos en Extremadura y Alentejo es incomparablemente más rico que el del resto de La Raya porque era una frontera mucho más transitada.
– Creo que Portugal y su frontera se lleva el peso de sus investigaciones.
– En los trabajos que yo he hecho, sí. Desde el punto de vista académico he trabajado fundamentalmente en cuestiones migratorias y demográficas de Extremadura y movimientos de población. Pero, sin embargo, luego fui estudiando todo lo que se refiere a los conflictos en La Raya y el patrimonio que esos conflictos han ido dejando, y me fui especializando en fortificaciones en las fronteras, desde el siglo XVII al XIX. Después he ido retomando los temas demográficos, he ido comparando y viendo las similitudes, diferencias y causas porque me llamó muchísimo la atención que entre 1960 y 1975 perdiésemos casi el 45% de la población, prácticamente igual que en el Alentejo. Estuve investigando a donde había ido esa gente, por qué habían salido y fui comparando los grandes parecidos entre unas tierras y otras.
Otro momento de la intervención.
– ¿A qué conclusiones le llevó esas investigaciones?
– Me llevó a la conclusión de que las causas de pobreza del Alentejo y de Extremadura eran muy parecidas. Eran tierras de grandes extensiones latifundistas donde había unos sectores que detentaban el poder, muy poderosos, y unos grandes sectores de población bastante desposeídos, de jornaleros, de gente sin tierras que venían arrastrando ese modelo desde la Reconquista y que se acentuó con la venta de tierras comunales del siglo XIX. Esa especie de hambre de tierras, de necesidad de un lugar de sacar para comer, se vivió en ambos sitios, y en ambos sitios se tenía como un sueño poder hacer una reforma agraria. Eso de la reforma se materializó en Extremadura, en la Segunda República, y fracasó por razones bélicas. Los portugueses lo siguieron manteniendo en una especie de utopía que se materializó también en la Revolución de los Claveles, y también de otra manera no tan traumática pero sí bastante triste, fracasó. Ambos pueblos tuvieron que emigrar en masa por falta de trabajo y ambos pueblos, extremadura y alentejo, tienen una despoblación brutal. Ellos tienen unos 600.000 habitantes, nosotros tenemos un millón. Estamos hablando de dos grandes regiones muy despobladas y muy envejecidas, con una posibilidad de desarrollo futuro bastante poco prometedora y una nueva emigración de gente joven.
Autores y libros extremeño/alentejano, esenciales para
comprender nuestra historia contemporánea.
– ¿Por qué estudiar la frontera? ¿Por la localización, quizá?
– No lo sé exactamente. Quizá se mezcla mucho que cuando empecé a relacionar cosas de Portugal era concejal en el Ayuntamiento de Badajoz y me ofrecieron llevar relaciones con Portugal. Me relacioné mucho con los municipios del entorno, con gente muy acogedora y muy amable que me invitaba a dar conferencias, a participar en actos propios. Y eso un poco me fue enganchando, me fue gustando, y fue haciendo que ampliara mi campo de estudios, que no solamente lo limito a la parte histórica sino también a la patrimonial, o a lo social, a la económica. Y son estas cosas que se empiezan y cada vez encuentras más lugares que investigar.
– ¿Cree que tenemos suerte por vivir en La Raya?
– Este lugar donde nosotros vivimos es un lugar bastante interesante y privilegiado. Yo estoy equidistante de Campomaior, Elvas y Badajoz; me desplazo en un cuarto de hora a cualquiera de ellas, hablando distinto idioma, teniendo distinta gastronomía, viendo distintas riquezas patrimoniales, etc., y en cuanto uno se desplaza un poquito más, a 40 o 50 kilómetros, va descubriendo mundo mucho más variado de rico. Encima tenemos la suerte de tener cerca toda esa zona costera, de llegar muy pronto a una ciudad tan preciosa como es Lisboa o a esas playas envidiables que son las playas alentejanas. Esto hace que Extremadura, y sobre todo los que viven mas a La Raya, tengamos una cantidad grande de territorio de gran belleza física alrededor y un gran tesoro patrimonial a nuestro alcance. 
– Le doy la razón, pero no entiendo por qué entonces seguimos mirando a Portugal con desprestigio, sin valorar lo que allí hay. Son muchos los que van a Elvas a comer y no saben que tiene, por ejemplo, una fortificación modélica para su tiempo. ¿Por qué pasa esto?
– Es una cosa curiosa que cada vez sucede menos. Recuerdo cuando era joven, que de Elvas lo único que conocíamos es que era un lugar donde comprar toallas. Ese sentimiento ignorante en la realidad está bastante extendido, pero ya menos. Ya hablas con la gente y te dice que qué fuerte más magnífico hay en Elvas, por ejemplo. Cada vez se es menos ignorante. Se desprecia lo que se ignora pero si alguien profundiza en el conocimiento de Portugal lo tiene que admirar. Aunque por otra parte también hay que tener en cuenta que en La Raya, sobre todo a lo largo del siglo XX, la gente normal lo pasaba muy mal, era muy pobre, y había mucha emigración de jornaleros, de trabajadores temporales, que venían a buscar trabajo en la siega o en la recolección y eran muy pobres. A lo mejor los identifican con esa pobreza terrible. De hecho, hasta  entre los mismos portugueses existía ese sentimiento de desprecio. Existe como una especie de crueldad en el pueblo de despreciar al que es más pobre que uno mismo.


jueves, 19 de abril de 2018


ABRIL PARA LLORAR, ABRIL PARA SOÑAR
Moisés Cayetano Rosado
Doctor el Geografía e Historia

El Capitão de Elvas, António Bras, en el cautiverio.
El 9 de abril de 1918 (conmemoramos ahora el centenario) se dio la Batalla de la Lys, en la frontera franco-belga, constituyendo de los mayores desastres militares portugueses (que participaba con los aliados en la 1ª Guerra Mundial) después de la Batalla de Alcácer-Quibir de 1578, con casi medio millar de muertos y 6.000 prisioneros. A lo largo de aquella 1ª Guerra Mundial -en la que Portugal se involucró por el miedo a perder sus colonias africanas a manos de los alemanes, y por mantener un “prestigio” de potencia aliada, del que apenas era una sombra-, este país con 6.000.000 de habitantes involucró a cien mil soldados, de los que murieron seis mil, con otros tantos desaparecidos y otro número similar de heridos graves y casi 7.000 prisioneros de guerra.
Las víctimas reclutadas pertenecían al grupo social “mais desprotegido” pues los pertenecientes a familias pudientes “en troca de pagamento de uma quantia em dinheiro, livravam-se do cumprimento de servir a Pátria”, según denunciaba el capitão de Elvas António Braz, prisionero en el enfrentamiento, cuyas memorias bajo el título “Como os prisioneiros portugueses foram tratados na Alemanha”, publicadas en su Elvas natal, son una firme denuncia del maltrato alemán y del olvido en que los tuvo Portugal durante su lacerante cautiverio.
Lo mismo había ocurrido en las intervenciones españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que condujeron al “Desastre del 98”, siendo crucial la declaración de guerra de EE.UU. tras el hundimiento de su acorazado Maine en la Bahía de La Habana el 25 de abril de 1898 (hace ahora precisamente 120 años). En Cuba “dejaríamos” 50.000 soldados españoles muertos por enfermedades, hambre y miseria, 10.000 más fallecidos en combate y 13.000 heridos o gravemente enfermos; en Filipinas subirían de 3.000 los muertos y de 7.000 los prisioneros. Se aproximaron a 350.000 los soldados movilizados, de una población de 18.600.000 habitantes: similar proporción a la portuguesa.
Desastre de Annual
Nueva masacre pasaría en la “Guerra del Rif” (1911-1927), donde una vez más los que no podían “pagar su redención y libranza” se vieron obligados a servir en lo que se convirtió en un auténtico “matadero”: el Desastre de Annual se llevó la vida de más de 10.000 españoles el 22 de julio de 1921, comparable a la tragedia de la Batalla de las Linhas de Elvas, de 14 de enero de 1659. Emotivamente lo retrata el escritor badajocense Arturo Barea en “La ruta”, de la trilogía “La forja de un rebelde”, como otros muchos autores en extensa bibliografía ensayística y novelada, de la que no me resisto a citar “Imán” de Ramón J. Sender y  “El desastre de Annual”, de Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March, de extrema crudeza en el relato de las atrocidades.
Tras estos reveses vendrían en España la esperanza de una II República (14 de abril de 1931, ¡87 años ya!), con su Reforma Agraria, llevando a las míticas ocupaciones de tierras en Extremadura del 25 de marzo de 1936 (82 años han pasado de aquella “epopeya”: 80.000 campesinos ocupando 3.000 fincas), a colectivizaciones… truncadas por la inmediata Guerra Civil, que nos deparó medio millón de muertos y otros tantos exiliados. 79 años ya del 1 de abril de 1939, en que el general Franco emitió su último parte de guerra, que acabó definitivamente con ese segundo intento republicano.
Nuevamente, la represión, cuya sombra alargada se extendió junto al hambre, el paro obrero, hasta llevar a una auténtica “estampida migratoria” que desde mediados de los años cincuenta a mediados de los setenta expulsó de  Extremadura (como de gran parte de Andalucía y las dos Castillas) a más del 40% de su población. No menos oscuro sería el transcurrir alentejano, ribatejano y de las Beiras, con un porcentaje similar de emigración: siempre los jóvenes, siempre la fuerza productiva y reproductiva, quedando en los pueblos de origen una población envejecida.
Y así se llegaría a… ¡otra nueva esperanza!: la Revolução dos Cravos en Portugal, del 25 de abril de 1974 (¡44 años ya!), poniendo fin a la dictadura y las traumáticas guerras coloniales, que desde 1961 a 1974 supusieron una de las mayores tragedias de Portugal y los territorios sojuzgados. Aparejado a ella se vivió un ilusionado proceso -¡tan efímero!- de Reforma Agraria en Alentejo, Ribatejo y Setúbal, con ocupación de más de 1.100.000 hectáreas de latifundios por más de 65.000 campesinos sin tierra.
Y en España llegábamos a las reivindicaciones democráticas a partir de 1975, muerto Franco, con la implantación de las libertades y de las autonomías regionales, débil asidero para las regiones secularmente desfavorecidas, como Extremadura, cuyo Estatuto de Autonomía se aprobó el 25 de febrero de 1983.
Después, un periodo convulso y… una “reconducción” en los años ochenta, con sus luces y sombras; luego, el alborear de finales de siglo y comienzos del XXI, en que hasta fuimos por primera vez en nuestra historia receptores de emigrantes extranjeros: medio millón en Portugal y más de seis millones en España (de los que una pequeña cantidad, 50.000, se asentarían en Extremadura). Hasta que el zarpazo de la crisis de 2008 nos despertó del sueño efímero. Pero… ¡otra vez un 24 de abril -de 2014-, el informe del Banco de España se muestra optimista!: crecimiento esperanzado del PIB en el primer trimestre, la mayor subida de los últimos seis años. Y ahí estamos, en el abril del llanto y de los sueños: Abril para sentir, abril para soñar /Abril la primavera amaneció, que cantaba el inolvidable Carlos Cano.