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sábado, 13 de julio de 2013

EL MIRADOR DE PORTALEGRE
Sé de Portalegre 
Cuando desde Campo Maior partimos hacia Portalegre, hemos de pasar -en ese recorrido de 47 kms.- por tres poblaciones que hacen más corto y grato el camino: Degolados, Arronches y San Tiago. La primera es un núcleo pequeño, de casas bajas muy blancas y chimeneas alentejanas de buen porte. La segunda es una villa similar a Campo Maior en tamaño, con una iglesia de torres muy airosas y un caserío irregular, compacto y llamativo, pero al que apenas rozaremos, pues la carretera lo va dejando a nuestra izquierda. A esa altura, vamos a contemplar al este la Sierra de San Mamede, amplia y espesa. Al llegar a la aldea de San Tiago, ya el Parque Natural de esta sierra, nos invita decididamente a adentrarnos en él.
Estamos enseguida en Portalegre. Ciudad construida en lo alto de un montículo y rodeada de otros, a cual más esbelto. Podemos elegir: campo o ciudad. Nos internamos en el espeso bosque, que asciende por encima del caserío, oteando el horizonte desde altitudes de 1.000 metros, en medio de una fabulosa vegetación mediterránea, o nos adentramos en una ciudad donde entre sus casas blancas, de calles empinadas, admiraremos importantes vestigios de las Edades Media y Moderna.
El Parque Natural de la Sierra de San Mamede ocupa casi 32.000 hectáreas y allí se encuentra el pico más alto de Alentejo: de São Mamede, de 1.025 m., desde el cual una gran extensión de Alentejo y Extremadura nos queda a la vista. Una red de caminos medievales conecta distintos puntos del Parque, que nos llevan al norte hasta Castelo de Vide y al sur hasta Esperança, donde existe un núcleo arqueológico con pinturas rupestres. Encinas, alcornoques, robles; jaras, madroños, romero, brezo... copan el terreno que pisamos.
Claustro gótico en Portalegre
La ciudad de Portalegre, importante núcleo desde el Medievo, por su producción de tejido de lana, posee un castillo de finales del siglo XIII, ordenado construir por el rey Don Dinís. Se conservan aún tres de las diez torres originales de la muralla y otras tres puertas de las ocho que se abrieron en ella; lo podemos ver en nuestro paseo por sus calles laberínticas.
La (catedral), construida entre los siglos XVI y XVIII, sobresale -como el castillo- del caserío, con sus dos torres rematadas en punta, destacando en el interior sus cinco capillas. Al lado está el Museo Municipal, instalado en una casona del siglo XVI, con importantes piezas de arte sacro, mobiliario y cerámica, así como una destacada colección iconográfica de San Antonio. Otro museo esencial, subiendo a la Sierra, es la Casa de José Regio, instalado en el que fue hogar de este gran poeta (1901-1969), de valiosa colección artesana reunida por él. Muy cerca, para el que guste del arte funerario, el magnífico cementerio, con valiosas tumbas y panteones neogóticos, neoclásicos, de arte moderno, etc.; pocos le ganan en originalidad.

Ciudad de conventos y palacios, sin igual en patrimonio del siglo XVIII, es digna de callejear reposadamente, descubriendo en sus pequeños restaurantes las habas guisadas con chorizo y tocino, sopa de bacalao, cabrito asado, conejo empanado, su delicioso pan con pasas y, de postre, tocinillo de cielo y bolo real. ¡Más que suficientes calorías para seguir subiendo hasta el picacho de Marvão!
MOISÉS CAYETANO ROSADO

domingo, 21 de abril de 2013


VISITA A CASTELO DE VIDE Y MARVÃO

Cuando en el pasado otoño visitamos Alcántara, Brozas y Valencia de Alcántara, nos emplazamos a realizar un detenido “redescubrimiento” de Castelo de Vide y de Marvão, que -al otro lado de la Raya- ofrecen resistencia a la entrada de los ejércitos enemigos, preparados desde la frontera cacereña para invadir el territorio portugués.
Desde el castillo de Casteo de Vide
Situadas al norte de la Serra de S. Mamede, ambos poblaciones del norte alentejano han desempeñado un papel decisivo en toda la historia, fundamentalmente desde que D. Dinis mandó reforzar sus respectivos castillos, hasta el final de las invasiones napoleónicas.
Desde el interior de la fortaleza de Marvão
A consecuencia de ello, su legado patrimonial fortificado es extraordinario. Las fortalezas medievales conservan la impresionante apostura de que fueron dotadas tras la reconquista cristiana, y las cercas abaluartadas -que completan las murallas anteriores- tienen una traza resaltada por la propia orografía del terreno, tan abrupto, con sus caídas verticales, sus desafíos a la gravedad.

Conservamos unos curiosos proyectos del Nicolau de Langres, de mediados del siglo XVII, en parte materializados, como se conserva por fortuna gran parte de lo construido a lo largo de los siglos, y en tiempos cercanos consciente y acertadamente rehabilitado.
Castelo de Vide. Proyecto de Nicolau de Langres.
Marvão.  Proyecto de Nicolau de Langres.




Por fin, el 18 de mayo -sábado-, por la tarde, haremos el recorrido por ambas poblaciones, como colofón de las “II Jornadas sobre Valoración del Patrimonio Fortificado”, que en Castelo de Vide tendrán lugar los días 17 y 18, como continuación a las celebradas en Badajoz, en octubre de 2012.
Será una magnífica oportunidad para conocer no solo este patrimonio militar extraordinario sino su completo legado urbano, palaciego, religioso…, sin olvidar el paisajístico, de amplísimas panorámicas de bien preservado bosque mediterráneo de montaña. Únase a ello el complemento culinario de sus açordas, ensopados, cocido alentejano, asados de cabrito y borrego, así como su tentadora repostería, para completar una visita inolvidable.
Queda avisado con tiempo, para que nadie se pierda la visita por falta de previsión.
Moisés Cayetano Rosado