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martes, 26 de marzo de 2019


TRAS LAS HUELLAS DE LA MEMORIA HISTÓRICA EN EXTREMADURA (1936/2019) 


Coordinadores: Ángel Olmedo Alonso y José M. Corbacho Palacios.
Edita: ARMHEx y Diputación de Badajoz. 2019. 102 páginas.

La extraordinaria labor que viene realizando sistemáticamente la  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEx) tuvo uno de sus hitos destacados en el proyecto denominado “Extremadura en el espejo de la Memoria: 80º Aniversario de la Guerra Civil: Ciclo de conferencias y difusión del patrimonio cinematográfico “Los Yunteros de Extremadura” (1936)”, con posterior edición de libro y vídeo, presentados y difundidos por distintos puntos de la geografía regional y otros más de España y Portugal.
Un nuevo proyecto a partir de 2017 sería concretado en “Tras las huellas de la Memoria Histórica de Extremadura. Exposición temática, ciclo de cine y conferencias: arte y política en el cine de la II República”, que nuevamente recorrió la geografía extremeña, destacando la exposición en 21 paneles magníficamente ilustrados con fotografías históricas, gráficos y mapas, y argumentados por historiadores e investigadores de gran solvencia y amplia trayectoria.
Ahora, el contenido de esos paneles, precedidos de sendas introducciones de sus coordinadores (José M. Corbacho Palacios y Ángel Olmedo Alonso), se nos ofrecen pulcramente editados por la ARMHEx  y la Diputación de Badajoz en 102 páginas a todo color.
Una Presentación de Miguel Ángel Gallardo Miranda, Presidente de la Diputación de Badajoz, glosa el trabajo de los organizadores de la exposición y rinde homenaje a los que fueron represaliados tan cruelmente, sufriendo ejecuciones, torturas, desapariciones, cárceles, exilios y todo tipo de violaciones en “una desgarradora guerra civil y una infame dictadura cuyas heridas aún no han sanado del todo” (pág. 7)
A continuación, José Manuel Corbacho Palacios, Presidente de la ARMHEx, hace un extenso PRÓLOGO reivindicando el deber democrático de la memoria (pág. 9), citando en ello al historiador Pierre Vidal-Naquet, y da un repaso a la labor de la Asociación así como a este trabajo concreto, que lo tilda de “modesto homenaje siquiera simbólico, a todos aquellos que lo perdieron todo, incluida la vida, por permanecer fieles en la defensa de un régimen de libertades y propugnar otros modelos sociales, más libres y justos” (pág. 15).
Un reposado texto introductorio va firmado por el otro coordinador, el historiador Ángel Olmedo Alonso, bajo el título de “A vueltas con la “MEMORIA HISTÓRICA: CONCEPTO Y NECESIDAD”, donde defiende el valor esencial de los testimonios orales de los protagonistas, a la hora de compatibilizarlos con la investigación de archivos y documentos para esclarecer la verdad de los acontecimientos. Dichos testimonios, junto a los estudios locales los tilda de esenciales “en la reparación de las lagunas existentes” (pág. 23), para lo que recurre a diversos casos concretos, de alta significación histórica y de crucial eficacia a la hora de localizar lugares de represión y fosas de víctimas del terror. Por ello, y por la necesidad existente de justa reparación, dice que “uno de los objetivos principales de este proyecto ‘Tras las huellas de la memoria en Extremadura’ es dar la palabra a esas víctimas y sus familias como forma de apoyo y manifestación de que no están solas” (pág. 38).
Acto de presentación en rueda de prensa del libro el 21 de marzo.
De izquierda a derecha, José M. Corbacho, Presidente de la ARMHEx,
Ricardo Cabezas, Diputado de Cultura, Diputación de Badajoz
y Ángel Olmedo Alonso, historiador.
A continuación vienen los cinco bloques de lo que fue la exposición, con reproducción exacta de los paneles, y -para facilitar la lectura- transcripción de los textos que estos contienen.
El Bloque 1 es una INTRODUCCIÓN, centrada en la Guerra Civil y en especial la sangrienta actuación de los sublevados en la ciudad de Badajoz. Tiene cuatro paneles sobre: El Golpe de Estado contra la II República; la matanza de Badajoz; Mario Neves (el periodista portugués que más exhaustivamente la documentó en directo, siendo un joven traumatizado por lo terrorífico de lo que contempló), y Crónicas de Mario Neves: testigo de la historia.
El Bloque 2: DICTADURA, tiene siete paneles: El genocidio franquista; España, una Gran Prisión; la justicia militar; la represión contra la mujer; maquis en Extremadura; consecuencias de la represión franquista en Extremadura, y la construcción de la memoria franquista, siguiendo paso a paso el horror del “derecho de conquista”.
Un tercer Bloque: FOSAS TRAS LA MUERTE DEL DICTADOR, ASOCIACIONISMO Y VOLUNTARIADO, presenta cinco paneles: Al alba, tras la muerte del dictador; abriendo fosas, cerrando heridas; exhumando fosas; la antropología forense, herramienta para la memoria histórica, y los Campos de Trabajo en la Memoria Histórica y voluntariado, contando el dificultoso, lento, laborioso y obstaculizado trabajo de localización de víctimas asesinadas y arrojadas de cualquier manera en campos y caminos de nuestra geografía.
El cuarto Bloque: FAMILIAS Y RESCATE DE LA MEMORIA, contiene cuatro paneles: Testimonios y familias; las víctimas con nombres y apellidos; pervivencia de la memoria en los restos materiales, y Memoria Histórica rescatada del olvido, con emotivos testimonios orales de los vencidos y familiares, silenciados, reprimidos, represaliados, vejados largas décadas, y que ahora se sacan a la luz pública.
El quinto Bloque, de CIERRE, únicamente tiene un panel, de los veintiuno, bajo el título de “Pervivencia del franquismo”, donde el Presidente de la AMHEx presenta la crítica de la ONU a España “por mantener un patrón de impunidad sobre las desapariciones del franquismo” y el abandono de los familiares “librados a su propia suerte” (pág. 93).
Los textos van alternadamente redactados, como quedó dicho, por reconocidos y comprometidos investigadores, que además de los dos coordinadores son: Julián Chaves Palacio, Justo Vila Izquierdo, Candela Chaves Rodríguez, Javier Martín Bastos, Cayetano Ibarra Barroso, José Antonio Aranda Cisneros, Silvia Herrero Calleja, Celia Chaves Rodríguez y la propia ARMHEx como colectivo.
Una amplia bibliografía metodológica, así como general sobre la Guerra Civil y la represión de postguerra, y más específica referente a Extremadura, lugares y personajes concretos, cierra el volumen, que con una habilidad y rigor en todos sus detalles es en sí un documento imprescindible para las nuevas generaciones, a la hora de conocer y comprender un reciente pasado lleno de odios, crueldad y sistematizada, sostenida represión sobre reos del delito de pensar y soñar con un mundo mejor.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

jueves, 9 de noviembre de 2017

ACTIVIDADES EN EL MUSEU DO ALJUBE
Moisés Cayetano Rosado

He asistido en la tarde del 8 de noviembre -en el Museu do Aljube de Lisboa-, a la grabación de un programa del ciclo "Vidas na Resistência", conducido por la extraordinaria periodista Ana Aranha -realizadora de Antena1-, oyendo el testimonio de dos protagonistas-víctimas de la dictadura salazarista: Joaquim do Carmo y Raúl Canal.
¡Cuánta elegancia, rigor, seriedad, buen hacer periodístico de Ana Aranha! ¡Qué contraste con el periodismo-espectáculo, frívolo y agresivo que tanto se estila en la radio y televisión española! ¡Cuánto respeto y profundidad en su labor!
Ya conocía, desde hace mucho, este trabajo de "Tratamiento de la Memoria" por parte de la periodista (su serie -por ejemplo- No Limite da Dor http://www.rtp.pt/programa/radio/p5797. Pero verlo en directo es una lección inolvidable.
¿Y qué decir de los testimonios y la calidad de los entrevistados? Esa forma de contar la vida dura, tan miserablemente pagada, de los trabajadores sojuzgados por patronos y poderes políticos; ese impresionante relato del tratamiento en las prisiones salazaristas, en los locales de interrogatorio y tortura como ése en que estábamos en aquellos momentos: el actual Museu do Aljube, centro de detención de la PIDE (tan conocidos de estos dos héroes de la vida cotidiana ahora cuentan con serenidad sus sufrimientos).

El Museu do Aljube (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2017/11/museosde-la-memoria-la-resistencia-y-la.html) viene desarrollando una extraordinaria labor desde su creación, hace dos años. A sus cuidadas salas distribuidas en cuatro pisos de lo que fue ese centro de terror de la PIDE, enfrente mismo del lateral principal de la Sé-Catedral de Lisboa (la brutal Policía Internacional y de Defensa del Estado), con testimonio gráficos y documentales de la represión, la resistencia popular, el colonialismo y la Revolução dos Cravos, se unen sus exposiciones temporales, visitas guiadas y actos públicos. Entre estos últimos, esa grabación (con entrada libre) de las “Vidas na Resistência” o la presentación de libros, relacionados con el colonialismo, la actividad clandestina de los disidentes, el exilio, etc.
¡Cuánto hemos de aprender de Portugal en cuanto a tantas cosas, y en ésta particularmente! Revisar su pasado, estudiarlo, reflexionar sobre sus actuaciones, tener presente lo atroz, para tomar lección y evitar repetirlo nuevamente. Reconocer y homenajear a los que sufrieron tanto y con tanta injusticia manifiesta. Mostrar nuestra solidaridad para con aquellos a los que tanto le debemos, por su lucha, por su testimonio, por su resistencia, por su contribución a nuestro bienestar y su ejemplo a que no “nos durmamos en las pajas” y sigamos reivindicando la justicia, la democracia y libertad.
Hay que ir, y volver, al Museu do Aljube (http://www.museudoaljube.pt/omuseu), antigua y sucesiva prisión, “oscura y profunda”, readaptada por musulmanes, poderes eclesiásticos católicos, poderes estatales… desde el siglo VIII hasta su cierre, por deficiencias de seguridad en la custodia (tras diversas y sonadas fugas de presos) en 1966, para remodelación, pasando por diversos usos hasta constituirse en el actual Museo.

Que no se apague la Memoria y que nos sirva para todos como continua reflexión.

jueves, 12 de octubre de 2017

MEMORIA HISTÓRICA Y MÁRTIRES

Moisés Cayetano Rosado
Tal vez por deformación académica y profesional, me obsesiona la reivindicación de la memoria histórica. Como profesor de la materia, y por haber hecho mi tesina y tesis doctoral sobre temas de historia contemporánea, casi de “tiempo presente”, la apreciación de la historia de los últimos años se me hace especialmente necesaria. Porque hay que conocer nuestros antecedentes sociales, y especialmente los cercanos, para tomar lección de ellos; porque hay que procurar cerrar sin falsedades y tapujos las heridas; porque los agraviados y sus íntimos merecen un justo conocimiento y reconocimiento; porque el recuerdo, la memoria nos humaniza, si la tomamos con naturalidad, reflexión, sereno enjuiciamiento, firmeza y comprensión.
De ahí que me sorprenda todavía oír a los que dicen, con respecto a los sucesos de la Guerra Civil de 1936-39, sus precedentes y consecuentes, que “hay que olvidar”, “dejar de remover el pasado”, llegando algunos al insulto, al sarcasmo, al desprecio, a la descalificación irreflexiva.
Y de ahí que cuando hace unos días, en un antiguo Seminario de Galicia, recogiera en una mesa de su claustro central un tríptico anunciando la “Beatificación de nuevos mártires vicencianos españoles: 60 mártires de la familia vicenciana”, que tendrá lugar en Madrid, el 11 de noviembre de 2017, lo viese como un acto de Memoria Histórica que la Iglesia Católica tiene a bien realizar para homenajear, ensalzar, a varios de sus hijos que dieron la vida a causa -o por defender- sus ideas, creencias, fe, opiniones. “Mártires de Cristo” los llaman, como dice el Cardenal Arzobispo de Madrid, haciéndose eco de la disposición del Papa Francisco.
Unos eran sacerdotes, otros frailes y otros seglares, pertenecientes a las archidiócesis de Madrid, Barcelona y Valencia, y a las diócesis de Gerona y Cartagena-Murcia. He leído sus biografías y no tengo nada que objetar. Ni nada que reprochar en cuanto a que “hay que olvidar”, “dejar de remover el pasado” y otras frases de tomo menos “conciliadoras” que son frecuentes en muchos que esto sí lo ven bien, pero que condenan la búsqueda de ciudadanos asesinados y aún desaparecidos en cunetas, canteras, bosques perdidos, fincas particulares donde no se deja indagar… Ciudadanos en muchos casos fusilados por militar en un sindicato, ser miembros de un partido republicano o concejales de su pueblo.
Alguna vez lo he dicho: ¿No sería de justicia también indagar en la biografía de estas víctimas, localizadas o aún sin aparecer, para poder dictaminar si se trata de mártires civiles, o sea, “persona que ha sufrido persecución y muerte por defender una causa”, plenamente legal, sin que utilizaran medios violentos ni la impusieran a otros por la fuerza? ¿No podrían, por ejemplo, los ayuntamientos revisar los expedientes de sus vecinos sacrificados hasta la muerte, y considerar la posibilidad de realizar esa especie de “beatificación civil” que es nombrarlos hijos predilectos (si nacieron en ellos) o hijos adoptivos (si procedían de fuera)?

Si respetable y “sin caducidad” es la reivindicación de la memoria de los mártires religiosos, también lo es la de los civiles, de un bando y otro, con todas las garantías del rigor histórico y la autoridad religiosa y civil en uno y otro caso. Y si para unos es justa y necesaria la glorificación, para los otros debería serlo igual, aunque parece que nadie (o pocos) se lo planteen con seriedad.

sábado, 24 de junio de 2017

IR A LOS TOROS EN LA PLAZA VIEJA
Era a mediados de los años sesenta y yo ahorraba durante varios meses, porque en la Feria de San Juan, en Badajoz, siempre había un cartel de toros que se me hacía irresistible.
La entrada de barrera de sol resultaba para mi bolsillo casi inalcanzable, pero siempre había manera de lograr la suma requerida, y allí estaba, como un titán de bronce, en la ladera empinada, escalonada, estrecha y calurosa. Pero, ¿hacía realmente calor a las cinco de la tarde de finales de junio, con esa multitud vociferante, los toros, los caballos, el fuerte griterío, los aplausos?
He ido alguna vez pasados ya los años, en plazas mucho más confortables, a la sombra, y apenas fui capaz de soportar el bochorno, la sequedad en el ambiente, los sudores… Y, sin embargo, no recuerdo que en mis años de inicial adolescencia tuviera el mínimo agobio, ningún inconveniente por la temperatura. Tal era mi entusiasmo ante el espectáculo del ruedo.
Por aquellos años, sin plantearme mínimamente -claro- lo que pudieran suponer de sufrimiento para el toro aquellas encerronas de capotes, muletas, espadas, pullas, banderillas…, para mí todo se concentraba en los lances del torero, en la “entrada a matar”, donde brillaba por encima de cualquiera el arte de Santiago Martín “El Viti”, tan serio, tan hierático delante de los toros, incluso dando la vuelta al ruedo con “trofeos”.
Era curiosa mi pasión por las corridas, que veía con entusiasmo en aquellas televisiones de los bares del pueblo (en nuestras casas a duras penas llegarían a finales de la década), con un blanco y negro que coloreábamos en nuestra imaginación, y que disfrutaba en todo su esplendor una vez al año en Badajoz.
Por la mañana, sería una fiesta acercarse a la Plaza, llegar hasta los chiqueros, donde estaban los toros; asistir al sorteo de la terna; ver a los mayorales, con sus sombreros cordobeses y sus trajes ceñidos, tan tiesos y tan serios; esperar la presencia de algún torero, al menos de los peones de sus cuadrillas, o sus apoderados…
Por la tarde, dos horas antes, llegaba a la entrada para poder coger un buen sitio en los tendidos, que en poco tiempo se llenaban, con lo que al empezar el espectáculo llevaba uno ya más de hora y media al sol, apenas defendido por el pequeño sombrero que luego serviría para arrojarlo al ruedo, cuando dieran la vuelta los triunfadores con sus orejas y sus rabos (estos, menos), mientras se oía un pasodoble que nos sonaba a música del cielo.
El tiempo pasa y uno se va desenganchando de gustos y aficiones. Cambiándolos. E incluso rechazando lo que a veces tanto entusiasmó. Pero quedan en el fondo de la memoria aquellos carteles de la Feria de San Juan, que estudiaba con minuciosidad para ver cual escogía en ese “regalo” -que me hacía a mí mismo cada año- de una entrada de sol.
Desde luego, si toreaba “El Viti”, no había dilema alguno, aunque lo acompañara en cartel Curro Romero, que prácticamente siempre despachaba a los toros con unos cuantos bajonazos, en tanto le gritábamos improperios que por un oído le entraban y por el otro le salían. Si no venía el salmantino, era cuestión de elegir entre Paco Camino, Antonio Ordóñez, “El Pireo”, Jaime Ostos, Antonio Bienvenida, “El Litri”… y un poco menos Manuel Benítez “El Cordobés”, del que no me gustó nunca su “salto de la rana”, tan ordinario al lado de la elegancia serena del vitigudino.
Ahora, frecuentemente, vuelvo a la Plaza de Toros Vieja, transformada en Palacio de Congresos, para asistir a las actuaciones de la Orquesta de Extremadura, y recuerdo los tiempos de sofoco (no sentido) e ilusión desenfrenada… de un niño, apenas adolescente, que no había oído en aquellos tiempos hablar de otro destino del antiguo coso taurino: la triste masacre, el terrible asesinato colectivo de agosto de 1936. ¿Debió quedar la Plaza como un legado de la sangre vertida por tantos inocentes? ¿Debió respetarse el legado de la Memoria en esta tierra nuestra donde perdemos tantas veces los recuerdos?

Estamos hechos a perder la memoria con el tiempo, o acaso nos empeñamos -con mala conciencia- en conseguir perderla. Vuela, así, como polvo levísimo. Polvo de albero, sueño que ahora se enfrenta al gigante de cemento levantado.

jueves, 28 de marzo de 2013



de la agencia efe y periódicos del día.
Día 28/03/2013
Las beatificaciones de los 58 "mártires del siglo XX", como llama la Iglesia española a los religiosos asesinados durante la II República española y la Guerra Civil, se anunciarán en fechas próximas. Según datos de la Iglesia española, los "mártires" de los años 1934 y 1936-1939 pueden ser unos diez mil. Ya han sido beatificados más de un millar y proclamados santos once.

          Pero, ¿no quedaban en que hay que olvidar el terrible enfrentamiento de la Guerra Civil, para no reabrir heridas aún en carne viva?

          ¿No quedamos en que debemos dejarnos de Memoria Histórica, relatorios, memoriales, apertura de fosas, etc.?

           ¿O es que solamente se ha de reivindicar lo que en exclusiva se reivindicó durante cuarenta años, y que luego con la democracia se siguió primando en aras inexplicables e inexplicadas de la concordia? Despiadada discriminación hasta que se comenzó a investigar "la otra mitad de la historia que nos contaron", como dice el investigador Cayetano Ibarra, dándole título a un libro memorable que fue Premio Arturo Barea de 2004 (Diputación de Badajoz), editado por la institución convocante al año siguiente.

          Olvidar, olvidar. Se les llena la boca de "olvidar", "perdonar", "reconciliar", pero la persistencia en el recuerdo sigue utilizando dos varas de medir para los que siempre tuvieron en sus manos "la vara de medir": "los nuestros al cielo, los vuestros al hoyo anónimo del suelo". ¡Porque hay que ver lo mal que llevan muchos que se localicen personas fusiladas hace ya más de setenta y cinco años, para darles a sus huesos un digno enterramiento!

          Y ya puestos, si los religiosos asesinados reciben el título de "beatos" e incluso "santos", ¿que título habría de darse a los alcaldes, concejales, políticos, sindicalistas, escritores, profesores, artistas, ¡tanta gente! también asesinados por su afiliación, por su significación, por sus ideas, por sus actitudes sociales, profesionales..., por su trabajo cívico y social? ¿No es el equivalente esta palabra: "héroes", puesto que muchos se jugaron la vida para salvar otras vidas incluso de sus oponentes? ¿No se merecen mayoritariamente, cuando menos, el título de "hijos predilectos" -si nacieron donde les asesinaron-, o "hijos adoptivos" -si procedían de otros lugares-, e hicieron una labor cívica que hemos de admirar?

          Será cuestión de estudiar también los casos, entre las muchas decenas de miles de asesinados durante la guerra y la larga posguerra que le siguió. Sin rencor, sin revancha; también como un acto de justicia, tal como supongo la Iglesia católica hace con estos religiosos a los que sube a los altares.
Moisés Cayetano Rosado

lunes, 25 de febrero de 2013


Presentación libro POLÍTICA Y SOCIEDAD DURANTE LA GUERRA CIVIL Y FRANQUISMO: EXTREMADURA
El próximo JUEVES 28 de FEBRERO de 2013, se presentará en BADAJOZ el libro colectivo “POLÍTICA Y SOCIEDAD DURANTE LA GUERRA CIVIL Y FRANQUISMO: EXTREMADURA” en un acto organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura.
La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX), se complace en invitarle al acto de presentación del libro.
Intervendrán en el acto:
Julián Chaves Palacios. Historiador y coordinador del libro.
Moisés Cayetano Rosado. Doctor en Historia y Director de la Revista “O Pelourinho” y anteriormente de la Revista de Estudios Extremeños
Modera: José Manuel Corbacho Palacios. Presidente de la ARMHEX

JUEVES, 28 de FEBRERO de 2013, a las 20 h.
Patio de Columnas Palacio Provincial. Calle Obispo San Juan de Ribera, 6 – 06002. Badajoz.
ORGANIZA: ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX).
COLABORA: IMPRENTA DE LA DIPUTACION PROVINCIAL DE BADAJOZ
PROYECTO PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA

miércoles, 20 de febrero de 2013


Política y sociedad durante la Guerra Civil y el Franquismo: Extremadura

Coordinador: Julián Chaves Palacio.
Edita: Diputación de Badajoz, 2012. 636 páginas.

Nuevamente la temática de la Guerra Civil y sus consecuencias represivas se enriquece con una aportación colectiva de calado, en la que Extremadura es dolorosa protagonista. Se trata del volumen Política y sociedad durante la Guerra Civil y el Franquismo: Extremadura, coordinado por Julián Chaves Palacios.
Dividido en cuatro apartados, el libro viene precedido de una introducción escrita por el coordinador sobre las “Políticas de la Memoria sobre la Guerra Civil y el Franquismo”, donde remarca las dificultades del pasado para abordar estos estudios y presenta brevemente el contenido general de la obra.
Un primer apartado, de “Metodología e historiografía”, contiene tres aportaciones, firmadas por Isidoro Reguera, Fernando Sánchez Marroyo y el propio Julián Chaves Palacios. El primero analiza el vídeo “Vientos del pueblo”, de las hermanas Hackenberg, y los otros dos estudian con detalle las publicaciones recientes sobre la Guerra Civil y el Franquismo, el primero en el contexto español y el último en el extremeño, dando cuenta de la amplísima producción alcanzada.
El segundo apartado, “Exhumaciones y represión”, tiene nueve colaboraciones, de reconocidos estudiosos, con amplia bibliografía tras ellos, que abordan la triste temática de la represión,  depuraciones, violencia para con los vencidos y exhumaciones de cadáveres. Cayetano Ibarra Barroso, Javier Martín Bastos, Candela Chaves Rodríguez, Inés Belén Fernández González, Luis Miguel García Domínguez, José Ramón González Cortés, Antonio J. López-Leitón y Juan Carlos Molano Gragera nos colocan ante el espejo de la crueldad con los vencidos y la sinrazón de una venganza sostenida en el tiempo, que no tiene ninguna justificación en su brutal persistencia, a no ser el de paralizar a la ciudadanía, convertida en súbdita del sistema opresivo.
El tercer apartado: “Antecedentes, frentes de guerra y retaguardias”, nos devuelve a los momentos cruciales del enfrentamiento (la propaganda de los dos bandos, que aborda Juan Miguel Campanario; las mujeres antifascista durante 1937-38, tratado por Hortensia Méndez Mellado; los anarquistas durante el Frente Popular, de Roberto C. Montañés Pereira; el Partido Comunista en Cáceres durante la misma época, de José Hinojosa Durán; los comisarios del Ejército Popular, de Juan Miguel Campanario), y presenta un trabajo de Antonio D. López Rodríguez y José Ramón González Cortés sobre “El patrimonio de la Guerra Civil en el Frente Extremeño: valor histórico y uso público”, y otro de Juan Antonio González Caballero analizando la manipulación franquista a través del cine, con las películas “Raza” y “Alba de América”, para que aún hoy podamos “revivir” la lección de aquellos tiempos oscuros, a través del patrimonio material y el audiovisual.
El último apartado presenta siete colaboraciones bajo el epígrafe de “Biografías”, firmadas por Aitor L. Larrabide, Francisco Javier García Carrero, Felipe Cabezas, Almudena Méndez Silvestre, Juan Carlos Monterde García, Joaquín Mª Fernández López-Alegría y José Hinojosa Durán, en las que analizan la vida, aportaciones, circunstancias y protagonismo de diversos militares (capitán franquista Carracedo, militar republicano José Ruiz Farrona), políticos y personajes relevantes republicanos (Luis Romero Solano, Felipe Granado, Eladio López Alegría, Nicasio Macías Sanguino, Luis Pla Ortiz de Urbina), así como la recepción crítica en América del gran poeta, también relacionado con Extremadura, por su presencia temporal en el Frente Extremeño, Miguel Hernánez.
Amplio volumen, de 636 páginas, que -estoy seguro- este grupo ejemplar de historiadores, integrados en el Proyecto  de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura (PRMHEx), seguirá ampliando con nuevas aportaciones al conocimiento de un pasado reciente, que nos estuvo vedado hasta hace muy pocos años, y que incluso hoy cuesta sacar a la luz de algunos archivos, “celosamente guardados” todavía.
MOISÉS CAYETANO ROSADO