miércoles, 12 de julio de 2017

O PELOURINHO núm 21
(Próximamente a disposición de todos la edición digital)
En muy pocos días, pondremos a disposición de todos la edición digital del núm. 21 de la Revista O PELOURINHO. En ella se contienen las ponencias y actividades académicas realizadas a finales del pasado mes de abril en el Centro de Estudos da Arquitectura Militar de Almeida, dentro de las VI Jornadas de Valorização das Fortificações da Raia/Raya luso-espanhola.
Bajo el patrocinio de la Câmara Municipal de Almeida, se culminó así un ciclo de Jornadas que en años sucesivos se han ido desarrollando en Badajoz, Castelo de Vide, Castro Marim, Chaves y Vila Viçosa, y publicado en los números 16, 17, 18, 19 y 20 de O PELOURINHO, estando a disposición de todos, para leer, copiar, enlazar, imprimir, compartir, etc. en mi enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html (Documentos: 42, 47, 56, 64 y 73).
Portada provisional
La edición en papel de este número 21 de la Revista se presentará por primera vez en el 11º Seminário Internacional de Arquitectura Militar “Fortalezas Modernas e Identidades Nacionais”, que tendrá lugar en Almeida del 24 al 28 de agostos de este año. En otoño, se hará la presentación -como viene siendo habitual- en el Salón Noble de la Diputación Provincial de Badajoz.

¡Buena ocasión para visitar esta ciudad monumental, con uno de los patrimonios abaluartados más completos y admirables no solamente de la Raya/Raia, sino de todos los construidos en el Mundo en la Edad Moderna, y asistir a uno de los Seminarios de Arquitectura Militar más completos y rigurosos que se organizan en la Península, y que coincide con la Recreação Histórica do Cerco de Almeida y un Mercado Oitocentista y Animação Histórica para no perderse! 

lunes, 10 de julio de 2017

EL HAMBRE DE VIVIR Y EL TIEMPO QUE DEVORA

Moisés Cayetano Rosado
Escucho, reescucho, vuelvo a escuchar La bohème. Voy de una a otra voz: me quedo, sí, con la de Charles Aznavour (autor, también, de la letra), y más en francés que en castellano; también la inolvidable Edith Piaf; no estuvo mal Dulce Pontes, en el Teatro romano de Mérida hace cuatro años, y voy de una a otra:
¡Esa música, esa melancolía! ¡Esas voces fantásticas, que arrullan y desgarran! ¡Esa letra nostálgica del mundo que se pierde, del tiempo que se arrastra!
Porque no es que hoy regresé a París, crucé su niebla gris,/ lo encontré cambiado, las lilas ya no están/ ni suben al desván/ moradas de pasión, soñando como ayer;/ rondé por mi taller, mas ya lo han derrumbado/ y han puesto en su lugar, abajo un café-bar y arriba una pensión. Y es que la niebla gris también estaba entonces, densa y fiel brotando de los fondos del río Sena; las lilas siguen luciendo su esplendor por los patios y por los bulevares, hermosas y oferentes; los pequeños talleres de Montmartre continúan acalmando pasiones de enamorados y de artistas.
¿Cuál es, entonces, la causa de tanto desconsuelo? ¡Ah!, lo expresa la canción un poco más atrás: teníamos salud, sonrisa, juventud. No, no es que París, la Tierra, tan lenta, hubieran cambiado, es que a veces sin comer y siempre sin dormir… la mesa del café felices nos reunía/ hablando sin cesar, soñando con llegar.
Desde muy joven, me acompañan estos versos del gran poeta español Dámaso Alonso: Hoy me miré al espejo, y luego dije:/ Alégrate, Dámaso, / porque pronto vendrá la primavera,/ y tienes veinte años. Cuando los leí por primera vez ansiaba llegar a tan “avanzada”, prometedora edad. Y llegas. Pasas luego.
Después, ya más mayor, Dámaso Alonso escribiría: Y ha de llegar un día / en que el mundo será sorda maraña / de vuestros fríos brazos,/ y una charca de pus el ancho cielo,/ raíces vengadoras,/ ¡oh lívidas raíces pululantes,/ ¡oh malditas raíces/ del odio/ en mis entrañas,/ en la tierra del hombre.
No es que París no sea lo que fue. No es el Mundo resulta ahora tan irreconocible tras unos cuantos años. Es que pasó una eternidad, un sinfín de choque de vagones. Un perder la esperanza, la luz y la alegría, llegando a la inmensa soledad, como la de Mujer con alcuza de este gran Dámaso, caminando entre sombras de un tren que no se para y donde ni siquiera encuentra revisor, mozo, empleado, conductor o mendigo, y ha preguntado/ y no le ha contestado nadie/ porque estaba sola,/ porque estaba sola ( https://www.poemas-del-alma.com/damaso-alonso-mujer-con-alcuza.htm).

Ahora bien, aunque el tiempo todo lo devore, hay que mantener las ansias, el hambre de vivir, y enmarcarse en la frente, en la conciencia, los versos del poeta romántico inglés William Wordsworth, llevados con maestría a la película “Esplendor en la hierba”, de Elia Kazan: Aunque mis ojos ya no puedan/ ver ese puro destello/ que en mi juventud me deslumbraba,/ aunque nada pueda devolver/ la hora del esplendor de la hierba,/ de la gloria en las flores,/ no debemos afligirnos,/ porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo. https://www.youtube.com/watch?v=8CPPj2efmEQ

miércoles, 5 de julio de 2017

POBLACIÓN Y URBANISMO DE BADAJOZ EN EL TRÁNSITO DEL SIGLO XX AL XXI
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia

La dinámica poblacional del tránsito del siglo XX al XXI es de crecimiento moderado en el último decenio del siglo XX, tanto en el contexto español (2’7 %) como en el del municipio de Badajoz (4’66 %), que se nutre -en el caso de este último- en buena medida del flujo intrarregional, pues la ciudad se convierte en un lugar de atracción de población extremeña universitaria y demandante de empleo en el sector servicios (especialmente comercio y doméstico). En tanto, la población regional experimenta un moderado descenso del 0’36 %.
No obstante, las expectativas de crecimiento expresadas en los estudios del Plan General de Ordenación Urbana de Badajoz de 1989 no se cubrirán, pues los 200.000 habitantes “soñados” para 2001 quedarán en 136.000.
El espectacular aumento de la población en el decenio siguiente viene dado por la afluencia de inmigrantes extranjeros, que “disparan” la población nacional a un aumento del 16’5 %, a la regional a un 4’3 % (nada despreciable, dado el declive demográfico extremeño del cambio de siglo) y a la local a un 11’2 %. Esto “anima” a los redactores de los planes de urbanismo del momento a especular de nuevo con espectaculares crecimientos, que en el caso de Badajoz hace que se multipliquen sus recalificaciones de suelo en su Plan General Municipal de 2007, pensando en una población superior a 250.000 habitantes para 2016: la realidad nos sitúa en 150.000.
Sin embargo, el padrón de 2016 significa un revés a todos los niveles: España baja casi un millón de los cuarenta y siete alcanzado en 2011; Extremadura ya no alcanza los 1.100.000 y Badajoz se estanca en los 150.000. La crisis generalizada a partir de 2008 hace que en los años siguientes haya un retorno de emigrantes a sus países de origen, que nos deja en porcentajes negativos.
El flujo de inmigrantes fue un “canto de sirena” propio del desarrollismo sin fin que suele acompañar a estas oleadas de recepción poblacional. Que se asienten casi 5.000.000 de extranjeros en el territorio nacional en diez años (de 2001 a 2011), con repercusión regional y local (aunque moderada), hace pensar en un aumento progresivo, con la consiguiente necesidad de vivienda y servicios a ella ligado que potencia el ámbito inmobiliario, el trabajo en el sector de la construcción, la planificación y recalificaciones de suelo urbanizable y la especulación “del ladrillo”. La “crónica de una crisis anunciada” por el desplome financiero de 2008 no tardó en hacer su efecto en todo lo anterior, que no supo forjar las previsiones necesarias, ni aprender de lo que fueron las crisis generales anteriores, en especial la de 1929 y la de 1973.
La década de 2011 a 2021 está siendo de importantes caídas poblacionales y graves problemas inmobiliarios, a pesar de la contención iniciada en 2017, que se alterna con los sobresalto de quiebras bancarias, pagadas por los ciudadanos con sus impuestos y precariedades en la cesta de la compra y en el empleo.
De otro lado, en el tránsito del siglo XX al XXI se mantiene una situación urbanística de continuo vaciamiento del Casco Antiguo; crecimiento de la densidad poblacional en la margen izquierda del Guadiana (Valdepasillas-Ordenandos-Perpetuo Socorro) de dos tercios a tres cuartos del total y congelación en la margen derecha y poblados. Se potencian particularmente las barriadas del oeste y sur de la ciudad, seguidas “accidentalmente” por la prolongación longitudinal de la zona este (San Roque), primada por la creación de una nueva barriada periférica al amparo de los Proyectos de Interés Regional -PIR-, legislados por la Junta al margen del ordenamiento municipal: Cerro Gordo.
La situación podrá verse agravada en el futuro por el PGM de 2007, cuando comience a ejecutarse, ya que hasta 2017 no se empieza a desarrollar de manera clara, al irse “despejando” la crisis inmobiliaria iniciada en 2008. Este nuevo Plan refuerza la tendencia anterior de prolongar la ciudad residencial hacia el oeste, a ambas orillas del Guadiana, y al sur, con el 91’5% de las viviendas posibles del nuevo suelo recalificado. Los laterales de la Avenida de Elvas, márgenes del río y de la Carretera de Olivenza se llevarían más del 50% de esa cantidad.

Las viviendas programadas en el núcleo principal ascienden a 38.385. Únase la oferta que surge de los solares en suelo ya urbano (4.485), el suelo calificado del PGOU de 1989 pendiente de ejecución (9.321), más suelo residencial en Poblados: 1.496, y suelo para viviendas disponible en Núcleos Urbanos Secundarios: 4.485. Todo ello hace un total recalificado para 57.869 viviendas.
Además, como Proyectos de Interés Regional (PIR), se autorizan en Cerro Gordo (al este de San Roque) 2.750 viviendas, y en La Granadilla, al oeste de las instalaciones deportivas municipales, 715. El total ofertado entre todas estas modalidades subiría a 61.334. ¡Casi doblando a las existentes!
Contra lo que parecía previsible: rechazo del Plan General Municipal de Badajoz por parte de la Junta de Extremadura, por incumplir los Artículo 70 (prever la expansión urbana a medio plaza… sobre la base de criterios explícitos de sostenibilidad que garanticen su equilibrio y calidad) y 75 (análisis y consecuencias demográficas, sociológicas y ambientales de las determinaciones , Proyectos destablecidas) de la Ley del Suelo de Extremadura, se aprueba el 7 de noviembre de 2007 subrayando la Junta que las deficiencias han sido debidamente subsanadas y/o completadas.
La crisis económica mundial de 2008 se “encargó” de paralizar un proceso especulativo que parece poder reanudarse en 2017, tras pasar lo peor de la misma. Ahora toca desarrollar un Plan, demorado, pero cuya realización podría durar más que todo el siglo, dado que desde los 150.000 habitantes actuales pasar a 380.000 sería dar un salto sin precedentes en nuestro lento ascenso demográfico. Ascenso lastrado ahora por el crecimiento vegetativo que, a diferencia de los anteriores tiempos, comienza  a dar resultados negativos, en tanto que el saldo migratorio arroja ya también cifras negativas por la cantidad de jóvenes que buscan fuera el porvenir laboral que aquí no pueden encontrar. 

lunes, 3 de julio de 2017

LA MAESTRA CUENTA-CUENTOS
Autora: Ana María Castillo Moreno. Con ilustraciones de Aurora Samino Rodríguez y Emili Maud López Bernardino.
Edita: Tau Editores. Cáceres, 2017. 56 páginas.

Ana María Castillo Moreno es una autora de poemas experimentada, publicada, antologada y galardonada justamente. También ha visto reconocida su labor como narradora, y ahora reconfirma para el público lo que su alumnado ya sabía: es una “contadora de cuentos” apasionada y apasionante. Llena de imaginación pero pegada a la realidad; repleta de alegría, pero sabiendo que el suelo que pisamos no es precisamente de rosas y perfumes.
Maestra en Mérida, regala cada día a sus alumnos con lo que aquí plasma como “maestra cuenta-cuentos”, encarnada en doña Margarita, que abre cada sesión escolar con la luz de un mensaje lleno de magia, sueños, historias fantásticas que va sobreponiendo a una realidad hostil a la se le vence a base de tesón, constancia, fuerza de voluntad, humildad y generosidad.
En este pequeño volumen que acaba de publicar van tres de sus relatos: Elvira y los dos Reinos, Blanca, una nube muy valiente y El cofre de los bellos sueños (un cuento sobre la luna), tras una introducción sobre esta encomiable labor de doña Margarita.
Elvira y los dos Reinos nos coloca en un entorno fantasioso como “Alicia en el País de las Maravillas”, donde el color, la luz, el agua, dentro de un mundo subterráneo y permanentemente sorpresivo llevan a una niña huérfana, pobre y solitaria a superar pruebas y desafío de los que sale triunfadora, proyectándolo a su existencia real, dándole valor, seguridad y la felicidad que nunca había conocido.
Blanca, una nube muy valiente es como una especie de anti-“Coplas a la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, en el sentido de que una nube que se convierte en río da vida, alarga y multiplica la vida de su entorno, y no “van a la mar, que es el morir” manriqueño. Cuento iniciático, dejando atrás raíces: la pequeña nube que pierde la protección cercana de una madre que ya no verá más, y se transforma -con toda la nostalgia- en algo nuevo, a la postre “para la felicidad”, como en el poema “Tus hijos”, de Kahlil Gibran.
El cofre de los bellos sueños tiene ligeras resonancia iniciales de “El Principito” de Saint-Exupéry, con su desenvoltura espacial, para tener momentos de tensión, cual “La cerillera” de Andersen, pero no se queda en su tristeza, sino que la supera para llegar al sueño de la reconciliación de una familia desestructurada, extrapolando el cuento a la realidad de una de sus alumnas, que vive con dolor la separación de sus padres y la frustración violenta familiar.
Esta recurrencia a comenzar el hilo del relato con los problemas que afectan a los niños es común en los tres cuentos de “doña Margarita”. Si en éste último es una niña pobre con graves problemas familiares, en el anterior la alumna que lo motiva viene atormentada por un traslado laboral paterno que trastocará su existencia y convivencia. Y en el primero otra vez más por la pobreza, que la niña indefensa ha de superar por la imaginación, el valor, la comunicación.
Siempre en los cuentos hay un río, un agua, una lluvia purificadores. Una niña que sufre y que resuelve con su voluntad las dificultades que le oprimen. Un mensaje de esperanza, una alegría que levanta el espíritu, tiernamente relatado por Ana María Castillo Moreno, poniendo en ello toda su alma de maestra y de poeta.
El libro está estupendamente ilustrado por dos de sus ex alumnas: Aurora Samino Rodríguez, la cual sigue desenvolviéndose en el mundo de la pintura y de la música, y Emily López Bernardino, también dibujante y naturalista, ambas con un candor, luz, color y sintonía con los relatos verdaderamente notables.
¡Cuántos cuentos más le quedarán por publicar, para deleite de todos (como ya lo son de su alumnado), a nuestra escritora-profesora que ahora nos trae esta muestra como un pequeño-gran tesoro, cual el que Elvira, la pequeña del primer relato, consiguió!

MOISÉS CAYETANO ROSADO

sábado, 1 de julio de 2017

LOS QUE NUNCA PIERDEN

Moisés Cayetano Rosado
Cuando los capitães del Movimento das Forças Armadas de Portugal triunfaron en su Golpe de Estado contra el fascismo salazarista, el 25 de Abril de 1974, no tardaron en aparecer militares del entorno del general Spínola (que sería el primer Presidente de la República liberada), ocupando la línea de vanguardia de “los nuevos tiempos”, a pesar de no haber movido un dedo por procurar el cambio.
¿Qué fue, entonces, de los valerosos Capitães de Abril, que se jugaron el porvenir, la libertad personal, la vida, luchando contra la tiranía? Pues que fueron en su mayoría arrinconados, pasando muchos a la “jubilación compulsiva” a pesar de estar en la flor de la vida personal y militar.
Conozco a muchos de ellos. Tenían entonces entre veinticinco y treinta y cinco años, y eran capitanes o comandantes (“mayores” se le llama en Portugal), e incluso algunos tenientes coroneles y algún coronel, dentro de los de más edad. Buen número eran brillantes militares, por su expediente académico y por sus actuaciones de combate en las colonias africanas. Raramente alguno llegó al generalato, y los más conocidos apenas subieron un grado en el escalafón.
“¿Por qué esa injusticia?”, le pregunté una vez a Vasco Lourenço, uno de los más carismáticos, que en 1974-75 fue graduado como general, descendiendo otra vez a capitán tras el proceso revolucionario, que fue cercenado el 25 de noviembre de 1975. “Porque éramos incómodos a los nuevos políticos, a los que le entregamos ‘graciosamente’ el poder que habíamos conquistado”, me respondió. Otelo Saraiva de Carvalho, que estaba presente, confirmaba lo dicho; él -aclamado como héroe- también había sido graduado general, para pasar después… a la cárcel. Al medio queda mi amigo el capitão Manuel Duran Clemente: tuvo que salir hacia el exilio sin demora.
Las estrellas de general fueron para otros. Muchos de ellos, indiferentes a la Revolución, e incluso obstacularizadores de la misma.
Y bien, ¿les suena a algo este relato? ¿Tiene alguna semejanza con tantas situaciones políticas de nuestro país? ¿Quiénes, habiendo estado tan “en la otra acera”, en la “otra esquina”, ahora consiguen su hueco de primera línea en las ejecutivas partidarias encabezadas por aquellos a los que combatieron y con los que se alían ahora… para mayor gloria de… la democracia.
Me acuerdo de que tras un tiempo muerto el dictador Franco, celebradas elecciones y tomado el poder los “nuevos” representantes, vi en los despachos gente que ya había visto anteriormente en despachos similares: un ligero cambio de escenario, o de mobiliario, o de nombramientos con cometidos similares. ¡Y yo que pensé que aquello cambiaría alguna vez!

Pues eso, ¡pelillos a la mar! Y, si se tercia, echar a la mar, en lo más hondo, junto a los tiburones, a los que dieron la cara, la ilusión, los sueños, para que a la postre, como en “El Gatopardo”, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, cambiándolo todo, todo siga todo igual que como estaba.

jueves, 29 de junio de 2017

De Las Batuecas y la Peña de Francia a la Sierra de Gata pasando por Coria, Ciudad Rodrigo y Almeida (y V)
DE CIUDAD RODRIGO A LA SIERRA DE GATA
Como llegamos a Ciudad Rodrigo al atardecer, lo mejor es dar una vuelta por el paseo de ronda de sus murallas, y al hacerse de noche bajar a los glacis, para realizar el mismo recorrido desde el exterior. Saldremos por la Puerta del Sol, al este, dirigiéndonos hacia el sur, camino del castillo, observando el manso discurrir del río Águeda, que sirvió de “antemuralla”, por su propia presencia y por la cortadura que ha cavado hacia la población; pasado el castillo, podemos salir por la Puerta de la Colada, protegida por barbacana cuadrada, que baja al río. A continuación comienza la parte más fortificada, abaluartada en redientes con amplios glacis que ocupan todo el oeste, el norte y el este de la ciudad.
Siendo su catedral románica de transición al gótico -con altanera torre del siglo XVIII- todo un espectáculo de formas ojivales y estrelladas, con riqueza escultórica asombrosa, la iluminación de la noche desde los glacis la convierte en una hermosa nave que surca el adarve con troneras, lo rebasa y corona en blanco deslumbrante el paseo de ronda que previamente nos sirvió de mirador.
Ciudad Rodrigo es una ciudad espectacular, por su monumental Plaza Mayor, presidida por elegante Ayuntamiento renacentista; palacios, iglesias y conventos; el Castillo de Enrique II de Trastámara de finales del siglo XIV (hoy lujoso Parador), con torre caballera de un siglo después; las murallas del siglo XII, con más de dos kilómetros de longitud, a la que en el siglo XVIII se le adelantan los redientes artillados.
Y espectacular son también su farinato (embutido de miga de pan, grasa y carne de cerdo, pimentón y especias) con huevos fritos, sus patatas meneás, la chanfaina y el hornazo, por no hablar de su repostería de mazapán, floretas y obleas, sin olvidar las perronillas y mantecados.
Bajar de allí a la Sierra de Gata, al oeste de nuestros primeros destinos, es sumergirse otra vez en el paraíso de los robles, encinas y castaños. Media docena de pueblos esenciales deberían constituir nuestro recorrido: al norte, San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, los “pueblos de la fala” (la lengua romance del subgrupo galaico-portugués), que podemos oír al menos a los más mayores en el remanso de sus plazas porticadas; más al sureste, Trevejo, Hoyos y Gata, con el tiempo igualmente detenido en su legado medieval y sus costumbres.
En San Martín de Trevejo corre el agua limpia por las calles -en intencionadas hendiduras-, que los propios vecinos “orientan” con barreras vegetales y piedras para que discurra bajando una u otra calle, con destino al riego de sus diversas huertas.
Y en su hermosa plaza nos refrescamos, bajo los soportales de bares y oímos a parroquianos mezclando el castellano con la “fala” en un hablar pausado, que no necesita de las prisas en este mundo reducido, autosuficiente en su humildad.
Después, en Hoyos, su Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Buen Varón nos dará una resumida lección de sucesiones estilísticas, mostrándonos el románico su portada principal, otra el gótico inicial y una más el gótico florido, además del renacentista de su torre, y si entramos en el interior el barroco de un retablo atribuido a José de Churriguera.
En Hoyos sería asesinado por los franceses el 29 de agosto de 1809 el obispo de Coria, Juan Álvarez de Castro, lo que se conmemora en un panel de azulejos policromados, levantado a la entrada del pueblo en el bicentenario de su muerte.
Desde Hoyos, tras comer de nuevo deliciosamente (ahí va una sugerencia: mojo de bacalao, crepes de boletos a la miel de la Sierra, caldereta de cordero, cochinillo al adobo extremeño, migas, biscuit de higos o boletus y tarta queso), bajamos para empalmar de nuevo con la carretera que tomamos en Coria subiendo nuestra “escapada”. Sencilla y provechosa, con muchas posibilidades de ampliación, pero suficiente para un pequeño respiro, siempre tan gratificante.

Moisés Cayetano Rosado

miércoles, 28 de junio de 2017

De Las Batuecas y la Peña de Francia a la Sierra de Gata pasando por Coria, Ciudad Rodrigo y Almeida (IV)
OBJETIVO ALMEIDA CON PARADA EN SIEGA VERDE Y FUERTE DE LA CONCEPCIÓN
Dejando el paisaje de sierras, subimos por el noroeste hasta Ciudad Rodrigo, donde merece pernoctar al menos una noche, haciendo de la ciudad “cuartel general de sus alrededores”, como lo hicimos de La Alberca al venir desde Coria y desenvolvernos por los pueblos de la repoblación borgoñona. Dos noches en casa rural en este último caso; una noche en hotelito al lado de una de sus puertas fortificadas ahora.
Pero de mañana dejamos atrás la ciudad para seguir un poco más arriba hasta Siega Verde, zona arqueológica Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el 2010, como extensión de su vecina del Valle del Côa, con quien comparte el testimonio rupestre de grabados del Paleolítico Superior.
En su centro de interpretación -al pie mismo de la carretera que lleva desde Ciudad Rodrigo a Almeida, a mitad de camino- se pueden ver paneles informativos y un vídeo introductorio que son la antesala de una visita provechosa al otro lado de esa misma carretera, en las orillas del río Águeda.
Un guía bien informado, arqueólogo de larga experiencia, nos va ilustrando sobre las rocas grabadas, algunas verdaderamente fascinantes. Extraordinariamente bien preservadas. Realizadas con técnicas de grabado inciso y de piqueteado, vamos viendo representaciones de équidos, bóvidos, cápridos y cérvidos, además de signos abstractos, algunos superpuestos con una especie de “horror vacui” que presagia un barroco obsesivo. El realismo de las representaciones es fantástico, de un detallismo minucioso, con lo que hasta los no iniciados podrían distinguir si la silueta grabada es de una cebra o un caballo, un uro o un bisonte, que anduvieron por la zona hace entre 20.000 y 10.000 años.
De allí nos acercamos a la fortificación portuguesa de Almeida, no sin antes detenernos en el Fuerte de la Concepción, al lado de la población española de Aldea del Obispo, casi a un “tiro de piedra”.
El Fuerte de la Concepción tiene una grandeza increíble. Reconstruido entre 1730 y 1735 sobre otro anterior de 1663 (demolido un año después, tras la Batalla de Castelo Rodrigo), ahora acoge en su cuerpo principal, estrellado con cuatro grandiosas puntas abaluartadas, un hotel con encanto, que distribuye sus habitaciones, estancias comunes y comedor en casernas alrededor de un patio central, en tanto la recepción se encuentra en el revellín de acceso a la puerta principal.
Por camino cubierto, el Fuerte comunica con unas Caballerizas curvadas, de dos pisos (inferior para los animales y superior para tropa), con troneras en la terraza. El camino prosigue hasta un Reducto o fortín sobre padrastro con forma casi de hornabeque. Todo ello sufriría graves voladuras intencionadas (como la vez anterior), por orden del general inglés Robert Crawford -que lo había tomado- a mediados de 1810, para que no pudieran utilizarlo los franco-españoles. La restauración ha respetado el estado en que quedó el monumento, en un acertado trabajo que debe tomarse como ejemplo de actuación sobre el patrimonio histórico-monumental.
Y bien, de allí, ir hasta Almedia vuelve a ser un “paseo”. Paseo más que gratificante ante la monumentalidad admirable, de un tratamiento restaurador ejemplarizante. Esa fantástica “estrella irregular de seis puntas”, con otros tantos baluartes y revellines, y dos puertas de entrada (de Santo Antonio y San Francisco), es uno de los monumentos fortificados mejor conservados y tratados de la Península, y uno de los mejores ejemplares de fortificación estrellada del mundo.
Iniciada su construcción en 1641, recibirá sucesivos aportes en ese siglo y el siguiente, hasta convertir la fortaleza en una plaza inexpugnable, enriquecida en su interior por magníficas instalaciones militares, entre las que destaca su Quartel das Esquadras (de 1736-1750), el Corpo da Guarda Principal (1790; actual Câmara Municipal), la Casa dos Governadores (finales siglo XVII; actual Palacio de Justicia), las Casamatas o Quartéis Velhos (actual Museo Militar); Casas da Guarda dos revelines das portas de entrada (aprovechados como Puesto de Turismo el de S. Francisco y Centro de Estudios de Arquitectura Militar el de S. Antonio), y el Trem da Artilharía (del siglo XVII, y actual Picadero).
Son de admirar también los restos de su Castelo (de los siglos XIII-XIV/XVI), arruinado a causa de una tremenda explosión del polvorín instalado allí el 26 de agosto de 1810. No obstante, es admirable su planta cuadrangular irregular, el profundo foso, con escarpa y contraescarpa de cantería, y cuatro torres artilleras en los ángulos de planta circular.
Antes de volver sobre nuestros pasos para pernoctar en Ciudad Rodrigo (e incluso antes de hacer la visita por Almeida, porque hay que reponer fuerzas), tenemos una tentadora oferta culinaria en los restaurantes de sus glacis, previos a la Puerta de S. Francisco. Estupendo su cabrito o su cordero na brasa, pero la carta es generosa y podemos pasar a extraordinarios bacalaos, tanto asado como “dorado”, pulpo no forno, arroz de marisco, cozido à portuguesa… El vino tinto, siempre deseable, como sus postres caseros de galletas, bizcocho… chocolate, nata y hojaldre, para chuparse los dedos.
Otra “tentadora oferta”, cuando retornamos, es hacerlo por Vilar Formoso, que en su estación de ferrocarril tiene uno de los conjuntos de paneles de azulejos del siglo XX más extraordinarios de Portugal, representando significativos monumentos, paisajes y escenas costumbristas.

Moisés Cayetano Rosado