martes, 8 de agosto de 2017

ESPLENDOR Y DEJADEZ EN LOS CASTROS GALAICO-PORTUGUESES(y II) (Véanse al final notas y fotos rectificatorias de acciones emprendidas después de esta crónica)
CASTRO-CIDADE PORTUGUESA
Moisés Cayetano Rosado
Y ya, para acabar esta muestra, un castro inmenso, una ciudad protohistórica de 24 hectáreas, de las cuales se han excavado 7 hectáreas: Citânia de Briteiros, el mayor castro posiblemente de la Península: una auténtica ciudad, protegida por cuatro líneas de muralla, diversos fosos; con calles asombrosamente empedradas, de conducciones de agua en sus laterales perfectamente labrados; conjuntos de casas acotados por muros, para los diversos grupos familiares; instalaciones comunitarias, etc.
Enclavada en un alto morro que domina los valles exteriores entre Braga y Guimarães, tiene en el exterior un amplio balneario, y conserva en el interior vestigios de ocupaciones neolíticas, manifestados en diversos petroglifos, así como de presencia medieval, en sepulcros y base de iglesia.
El urbanismo de la zona es extraordinario, con calles que se cruzan y forman manzanas de viviendas, una impresionante acrópolis, diversos barrios residenciales, estancias comunes, de uso posiblemente administrativo y de gestión.
Sin embargo, aún cuando tiene un centro de recepción, que informa con detalle (y también un Museo en la población cercana), donde se paga una pequeña entrada por acceder, vemos en el interior ese persistente abandono del “reinado” de los hierbajos, arbustos, así como ramas de árboles que precisa de una poda por su propio bien y por realzar la visión del conjunto.
Aquí pregunto la causa por la que no se tiene algún trabajador que se ocupe de estas labores y la información es contundente: lo había hasta hace unos años, pero se despidió al operario que se ocupaba de mantener limpio todo el inmenso espacio como si estuviera en uso, no dejando ni una brizna de mala hierba que entorpeciera la contemplación y dañara las piedras de los caminos y los recintos un día habitados por una densa población que practicaba (como en los otros castros) la agricultura, ganadería, la artesanía derivada de ello y el trabajo en metales, como han dejado constancia en los moldes pétreos encontrados.
¿Eran demasiados los poco más de 500 euros mensuales que se le pagaban? ¿Es mucho atender en los castros esta labor de mantenimiento, que cuando son pequeños recintos apenas significan algunos jornales anuales? ¿Son, por otra parte, tan costosos los convenios con las universidades para que mantengan las campañas de excavaciones año a año, sin interrupciones que nunca se sabe cuánto duran?  (Recibo una información aclaratoria -que agradezco mucho- de la Sociedade Martins Sarmento, de dicha Citânia, que reproduzco al final).
Los castros, como todo el patrimonio cultural, tan rico en nuestro entorno, precisan una política de más generosas miras: tanto en lo minucioso y cotidiano -su estado de revista ante la vista-, como en lo profundo, de seguir ahondando en su descubrimiento y puesta a disposición para el conocimiento y disfrute ciudadano.

En ellos, “leemos” la vida de la zona desde el Neolítico en muchos casos hasta bien entrada la Edad Media, pues la reutilización de estos espacios privilegiados, siempre en alto, morros vigilantes y cercanos a ríos o el mar, fue continuada, aunque su esplendor se sitúa entre 2.000 y 2.500 años antes de nuestro tiempo actual.

INFORMACIÓN ACLARATORIA: Ex.mo Senhor
Moisés Cayetano Rosado,
Agradecemos a sua mensagem e comentários. 
Para melhor informação, pedimos-lhe o favor de nos dizer qual a data da visita que reporta. 
Quanto à observação que faz a respeito dos motivos da invasão por espécies daninhas na área escavada e integrada no circuito visitável do monumento, queremos, no entanto, esclarecê-lo de que não foi despedido o funcionário que efectuava esse trabalho. Na verdade, há mais de 4 anos que tal tarefa não é por ele realizada e, por circunstâncias várias, veio a celebrar com a instituição um acordo de desvinculação. 
A desmatação e limpeza das espécies daninhas na Citânia de Briteiros tem vinda a ser efectuada - regularmente - pelo Município de Guimarães no âmbito de um protocolo com a Sociedade Martins Sarmento. Infelizmente, no ano corrente, esses trabalhos sofreram um atraso significativo e só foi possível dar-lhes início na segunda-feira passada, dia 7 do corrente, razão pela qual V. Ex.a testemunhou as imagens que divulgou no s/ blogue.
Em breve, enviar-lhe-emos imagens actualizadas dos locais que visitou e fotografou para que possa ter agora uma diferente percepção do magnífico conjunto arqueológico que justamente destaca no Noroeste Peninsular. 
Entretanto, pedimos-lhe o favor de rectificar  no blogue a parte do s/ comentário respeitante à desvinculação do n/ antigo funcionário porquanto, com o conteúdo inverídico que lamentavelmente lhe foi fornecido, induz em erro e prejudica a imagem do monumento e da Sociedade Martins Sarmento, como entidade por ele responsável.
Caso lhe seja possível voltar a Guimarães, muito gostaríamos de, pessoalmente, lhe fazer os cumprimentos que, por agora, vão por esta via.

Pel' A Direcção da Sociedade Martins Sarmento,
O Presidente,
Paulo Vieira de Castro
Van también dos fotos que muestran el estado satisfactorio actual, a finales de agosto:

domingo, 6 de agosto de 2017

ESPLENDOR Y DEJADEZ EN LOS CASTROS GALAICO-PORTUGUESES (I)
CASTROS Y ABANDONO EN GALICIA
Moisés Cayetano Rosado
Visito cada verano el norte de Portugal y oeste de Galicia. Como es a finales de julio y principios de agosto, las campañas de actuaciones arqueológicas han acabado, y por tanto siempre espero la sorpresa de la última labor recién terminada.
Voy recorriendo, como si fueran altares e hitos de promesas, los distintos castros protohistóricos que una temporada tras otra me han salido al encuentro. Hace unos años, cada vez con nuevas ampliaciones en los recintos, agradables sorpresas en las excavaciones, en las interpretaciones; siempre limpios, con buena información en sus paneles renovados. Auténtica gozada.
Pero en los últimos reencuentros las cosas han cambiado en la mayoría de ellos. Para mal en la mayor parte de los casos. Con la excusa de la crisis, los recortes, las priorizaciones, noto el abandono, el olvido… en las cosas más simples y de fácil remedio.
Señalo -para no cansar con los lamentos- a cuatro de ellos, los últimos que he visto. Tres en Galicia y uno en el norte portugués. Distintos entre sí, pero con los comunes elementos de sus recias, asombrosas murallas exteriores, y en el interior la variedad de recintos redondos, ovalados y otros más amplios rectangulares, ya en contacto con la romanización.
Foso en el castro de Baroña
Arriba, en la Ría de Muros y Noia, a 4 kilómetros de Porto do Son, sobre un gigantesco peñascal batido por las olas del mar, el Castro de Baroña. Extraordinario conjunto urbano, que estuvo detenido en cuanto a excavaciones varios años, pero que afortunadamente en los cuatro o cinco últimos ha cobrado un impulso esperanzador.
¡Qué maravilla su más reciente descubrimiento de muralla exterior con profundo foso excavado en roca viva! ¡Qué extraordinaria su puerta monumental, que se abre entre la muralla doble que protege el conjunto, allá en la punta del roquedal, donde distinguimos un barrio alto –acrópolis-, y otro en la ladera, como saliéndose las construcciones al abismo que azotan las olas!
Entrada al castro de Baroña
Sin embargo, ¿por qué dejan que las malas hierbas afeen las perspectivas de esas complejas murallas, de las calles interiores, del caserío? ¿Por qué ese abandono que se resuelve con un operario que maneje una desbrozadora manual, tres o cuatro veces en la primavera, lo que no lleva a más de un par de semanas de ocupación de una sola persona?
Interior del castro de Baroña
De cualquier modo, el caso de Baroña no es sangrante. Al contrario; este mínimo detalle no empaña el acondicionamiento general, con caseta de recepción exterior donde te informan puntualmente de lo que puedes ver, proporcionan folletos y se accede libremente al conjunto, sin pagar entrada. Pero deben subsanar este detalle mínimo, para redondear una labor realmente encomiable.
No es el caso de Monte do Castro, en la Ría de Arousa. Un castro interior, muy cercano a la población de Ponte Arnelas, que desde 2011 a 2014 vivió una época dorada, con descubrimientos en las excavaciones realmente meritorios: avanzando siempre en el morro en que se enclava, con sus potentes murallas, sus canteras exteriores de donde se extrajo la piedra de ésta y de las viviendas; todo limpio año tras año, en pase de revista. Pero desde 2014… se acabó la inversión, la excavación, la presencia de alguien que elimine hierbajos, arbustos… y esos sacos de arena, rotos por la acción de los elementos atmosféricos, que parecen los efectos de destrozos tras una gran batalla… sostenida desde 2014 hasta hoy.
Monte de Castro
Castro de La lanzada
O, un poco más abajo, el Castro de La Lanzada. Otro caso sangrante. Se cercó el recinto con valla de madera para evitar destrozos interiores, pero todo estaba accesible a la vista, y lleno de paneles informativos muy didácticos, atractivos, esclarecedores. Pero, igualmente, en los últimos cuatro años, se ha ido dejando en el olvido. Y por si fuera poco, se ha cercado el conjunto con malla metálica que ni siquiera te permite leer los paneles que antes podías tocar con las manos, y ahora se van decolorando con el sol y la lluvia. Por dentro, claro, reinan las malas hierbas en la soledad de este castro, que se acerca a las playas hermosas de La Lanzada, en el norte de la Ría de Pontevedra.

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿INTERESA SER PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD?
Moisés Cayetano Rosado
Coordinador de las Jornadas de Valorización de las
Fortificaciones Abaluartadas de la Raya.
Director de la Revista Transfronteriza “O Pelourinho”

A veces uno piensa: “No, aquí nos tiene sin cuidado ser Patrimonio de la Humanidad”. O tal vez: “Aquí estamos convencidos de que nuestro Patrimonio Cultural, Monumental, Histórico-Artístico, no merece la pena ni contemplarlo como un hipotético Patrimonio clasificado por la UNESCO como Patrimonio Mundial”.
Aunque quizás habría que precisar que me refiero al Patrimonio Fortificado Abaluartado de la Raya, producto de una actuación sistemática de perfeccionamiento defensivo que, retomando la tradición fortificadora de la Edad Media, se levantó a lo largo de la Edad Moderna, si bien en gran parte fuera destruido en la Edad Contemporánea.
En este caluroso julio de 2017, quince fortificaciones venecianas de defensa de los siglos XVI y XVII, extendidas a lo largo de la frontera y costa fronteriza de Italia, Croacia y Montenegro, se han alzado con el preciado galardón, por aportar un testimonio  excepcional y ser ejemplo sobresaliente de un tipo de conjunto arquitectónico y tecnológico que ilustra una etapa significativa de la Historia de la Humanidad.
En 2008, serían igualmente clasificadas doce fortalezas diseñadas por el ingeniero militar marqués de Vauban -a finales del siglo XVII y principios del XVIII- en el norte, este y oeste de Francia, fronterizas por mar con Inglaterra y por tierra con Holanda, Bélgica, Alemania, Italia y España, bajo similares criterios.
Ya el año pasado, en mayo, el Gobierno Portugués incluyó en su Lista Indicativa para la clasificación de la UNESCO a las fortificaciones abaluartadas de la Raia/Raya luso-española, encabezas por Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas (que lo es a título individual desde 2012). Desde entonces, estos municipios trabajan en sus respectivos dossiers para presentarlos próximamente al organismo internacional clasificador, exhibiendo méritos a la altura de las anteriores.
La candidatura luso-española es, por ahora, solamente “lusa”. Eso sí, “en serie y por etapas”, o sea, que en cualquier momento se pueden unir otras poblaciones con patrimonio fortificado suficientemente representativo y dignamente restaurado. Vila Viçosa ya ha presentado formalmente su solicitud para integrarse en ese grupo. Tras ella, otras poblaciones portuguesas se preparan, como también lo hace la castellano-leonesa Ciudad Rodrigo, a la que seguirán otras poblaciones españolas.
Pero, ¿y de Extremadura? ¿Cuál es la intencionalidad de las localidades que mayor protagonismo tuvieron en los enfrentamientos de frontera de la Edad Moderna y que dieron lugar a una importante actuación fortificadora? ¿Qué hacen por sumarse a la iniciativa localidades tan cruciales histórica y patrimonialmente como Alcántara, Valencia de Alcántara, Alburquerque, Badajoz y Olivenza principalmente? Pues que yo sepa, nada. O a veces peor: actuar depredadoramente sobre su patrimonio monumental, con destrucciones y reconstrucciones lamentables.
Badajoz, con una pésima desvirtualización del Fuerte de San Cristóbal y del Baluarte de la Trinidad, fundamentalmente. Olivenza, destruyendo y volviendo a levantar con malísima fortuna el Baluarte de San Juan de Dios, y diversos arrasamientos en obras exteriores de la fortificación. Alburquerque, horadando los redientes del siglo XVIII para instalar una frustrada Hospedería en las laderas del castillo.
Por su parte, Alcántara ha dejado a la acción de los elementos naturales el derrumbe de sus murallas, baluartes, garitas, revellines… Valencia de Alcántara, apenas si mantiene el recinto del castillo, pero necesitado de impulso rehabilitador y gestionar la desaparición de construcciones parásitas en su escarpa.
¿Y por qué no se interesan, por qué no acuden a los foros donde se debate y planifica la estrategia de actuación, cara a la presentación de la candidatura, nuestros representantes políticos, responsables de impulsar la integración extremeña en la propuesta?
Consulten, copien, divulguen todas estas Jornadas en los Documentos
42, 47, 56, 64 73 y 88 de http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html
Seis Jornadas de Valorización de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raya hemos hecho en estos últimos seis años: cinco en Portugal (Castelo de Vide, Castro Marim, Chaves, Vila Viçosa y Almeida) y una sola en España, por iniciativa ésta última de asociaciones cívicas y culturales, sin apoyo municipal, cosa que sí contamos en Portugal.
Diez Seminarios Internacionales de Arquitectura Militar se han desarrollado en Almeida, y a finales de agosto se hará el undécimo. Se trata de la convocatoria científica y técnica más importante en su género que se celebra en toda la Raya, impulsada por la Câmara Municipal, el equivalente a nuestro Ayuntamiento. Nunca ninguna de nuestras autoridades municipales o de otros ámbitos se han dignado asistir, para tomar buena nota, intercambiar pareceres y gestionar colaboraciones.

¿Es que nos tiene sin cuidado la posibilidad de ser Patrimonio de la Humanidad en serie internacional, con lo que esto significa de prestigio cultural, artístico, y de incentivo turístico? A finales de este mes de agosto se desarrollará el XI Seminario Internacional de Almeida, donde se tratará en profundidad el tema de la candidatura de la Raia/Raya. Aún se está a tiempo de rectificar y hemos de instar a todos los representantes electos de nuestros municipios afectados, así como a los provinciales y regionales, a que se impliquen en este proyecto, donde parece que los portugueses son los únicos interesados.

miércoles, 26 de julio de 2017

PORTUGAL ARDE
Al norte del Tajo, yendo de Portalegre a Coimbra, me encuentro con una situación terrible: desde Gavião ya se ve el efecto devastador de los incendios.
Llegando a São Pedro do Esteval se hace la inmensa nube blanca -que se alza desde el suelo- más trágica. En Proença-a-Nova se ve el fuego, las cenizas humeantes, el discurrir de camiones de bomberos, avionetas, retenes en las carreteras; el susto en la gente de las aldeas que son desalojadas.

Más y más terreno calcinado acercándonos a Pedrogão Grande (donde hace tan poco ocurrió la tragedia con tantas víctimas mortales, que aún se cuentan). Y allí, entre lo quemado de hace unas semanas, la vida vegetal renace: helechos y eucaliptos devuelven la vida que los hombres, seguramente con intención espuria, quitan sin templar y sin remordimientos.

Portugal arde intencionadamente y sus bomberos voluntarios, su gente, se juegan la vida, que unos malvados no tiemblan en quitarles, y otros innombrables no son capaces o no quieren atajar la situación.

En tanto, enormes camiones se llevan la madera de inmensos árboles que ardieron, y en algunos lugares vemos de nuevo replantaciones de eucaliptos que un día más adelante seguramente volverán a incendiarse.
DE ANTONIO PONZ A LA CARTA DEL ICOFORT PASANDO POR EL PLAN NACIONAL DE ARQUITECTURA DEFENSIVA
Moisés Cayetano Rosado
Escribía Antonio Ponz en su Viaje de España, en 1784: Uno de los abandonos más dignos de compasión, que yo hallo por quantas partes he viajado, y voy viajando en España, es el de las fortalezas, y castillos. Y más adelante: Reducidas en su día á paredones caidos, y á montones de escombros, solo dán una idea de poltronería, é ignorancia; y á no saberse ser esta la causa de su destrucción, nadie creería que la hubiese podido causar sino un ejército de bárbaros (Tomo VIII, Capítulo I).
¿Pero es que hemos cambiado mucho desde entonces, desde esos finales del siglo XVIII, en que el abandono, la indolencia, la ignorancia, eran denunciados por el agudo observador que fue este viajero, humanista, historiador, fino observador, dejando constancia de sus impresiones en diecisiete volúmenes y otro más que no pudo terminar?
La salvaje agresión, premeditada, impulsada por instancias oficiales bajo petición y euforia pública desde mediados del siglo XIX, para destruir murallas, baluartes, rellenar fosos, ocupar glacis de nuestro patrimonio fortificado urbano, como signo de “modernidad”, “higienización” y ensanches urbanos, tendría una “réplica” importante (como los terremotos) en los años depredadores del “desarrollismo” de los años sesenta del siglo XX. La descontrolada expansión urbanística dio la “estocada de muerte” a gran parte de nuestro patrimonio arquitectónico militar de la Edad Moderna, al tiempo que olvidaba las “ruinas románticas” de los castillos medievales. Con ello la integridad del patrimonio quedaba gravemente dañada.
Al tiempo, se actuaba de manera caprichosamente “transformista”, adulterando la autenticidad de buena parte del patrimonio, reinventando espacios, formas, elementos, como si de un juego de “castillos de arena” se tratara por parte de niños en la playa. Desde las ensoñaciones de Viollet-le-Duc de mediados del siglo XIX hasta las aspiraciones modernizantes de arquitectos “creativos” que convierten interiores de fuertes abaluartados en una especie de “estación de autobuses” donde impera el hormigón armado y la cristalería, cual es el caso del Fuerte de San Cristóbal en Badajoz -ya bien entrado el siglo XXI-, pasando por el rediseño “imperialista” de las actuaciones en castillos y fortalezas del salazarismo portugués de los años cuarenta del siglo XX.
Con todo ello, la excepcionalidad de nuestros elementos y conjuntos monumentales militares ha ido quedando tan brutalmente herida que, como recogíamos de Antonio Ponz, nadie creería que la hubiese podido causar sino un ejército de bárbaros.
¿Haremos caso de las sabias recomendaciones que en 2015 se hacía en el Plan Nacional de Arquitectura Defensiva español, recogiendo lo que ya se venía diciendo en la Carta de Atenas de 1931, en la Carta de Venecia de 1964, en la Carta de Cracovia de 2000, en la Carta de Baños de la Encina de 2006, en los Principios de la Valeta de 2011, entre otros muchos documentos internacionales? Aquello de que toda restauración debe aplicar el criterio de mínima intervención; aquello otro de que no se deberá intervenir para crear un nuevo supuesto estético o histórico, o aquello de que la restauración de un bien cultural es un hecho excepcional dentro de su historia. Su conservación preventiva siempre ha de ser preferible.
Ahora, en el XI Seminário Internacional de Arquitectura Militar que se organiza del 24 al 27 de agosto por parte de la Câmara Municipal de Almeida (Portugal), se presentarán los trabajos de redacción de la Carta Internacional de las Fortificaciones y Patrimonio relacionado, elaborada por el ICOFORT/ICOMOS en otro Seminario que tuvo lugar en Siena el pasado 10 de junio.
La Revista del Centro de Estudos de Arquitectura Militar de Almeida (CEAMA), en su recientísimo número 16, publica dicho documento para su estudio y discusión en el aludido XI Seminário Internacional.
Del mismo destacaríamos su apuesta por promover estudios para asegurar la comprensión de la fortificación antes de cualquier intervención. Al tiempo, advierten que para desarrollar una interpretación adecuada, debe incluir tanto la construcción como la estructura de ella misma, y todos los paisajes y territorios que se supone defienden y protegen. Igualmente, indican que hay que preparar regulaciones/leyes de protección compatibles con la preservación de la integridad de la fortificación, sin olvidar que se deben interpretar las fortificaciones como componentes de sistemas internacionales, transnacionales,  de territorios, establecimientos de complejos urbanos, y no estructuras solitarias y aisladas. O sea, se hace una decidida apuesta por actuar bajo unas premisas de conocimiento científico riguroso, al tiempo que han de olvidarse localismos exclusivistas. Lo que atañe a las fortificaciones se explica por su contexto físico envolvente en cada una de ellas y por el sistema que entre todas forman como conjunto defensivo, que no se entiende por un elemento sino por el espacio territorial de cada una de las construcciones y la relación de éstas entre sí, como estrategia de grupo.
Esta Carta del ICOFORT/ICOMOS también establece algo que parece obvio, aunque en la práctica se olvida con frecuencia: cualquier intervención debe elaborar un plan director, y, en consecuencia con lo expresado más arriba: Todo el trabajo se basa en la integración valores holísticos del sitio en relación con sistemas de defensa y el medio ambiente.

En las referencias documentales, se vuelve a incidir en las principales Cartas Internacionales, y queda abierto el debate, con el fin de que en 2020 se apruebe definitivamente esta nueva Carta por la Asamblea General del ICOMOS: esperemos sea más tenida en cuenta y respetada por los distintos estados y comunidades que la generalidad de las anteriores. A ver si así, el abandono y las pésimas actuaciones de que hablaba Antonio Ponz son desterradas al menos en los países donde nos creemos más civilizados.

sábado, 22 de julio de 2017

NUESTRAS TRISTES TARDES ALDEANAS
Moisés Cayetano Rosado
Visitación venía todas las tardes a mi casa para llorar. Se sentaba al lado de la radio, en una silla baja, y ponía el codo derecho debajo de su barbilla, arrimando la oreja al altavoz lo más que se podía, y sollozaba sin consuelo.
Aquellas pobres desgraciadas que servían en casa de los ricos y eran seducidas por el hijo tarambana del patrón, para luego ser abandonadas en su preñez desamparada, le provocaban unos enormes lagrimones que iba extendiendo por la cara con su mano izquierda, mientras bizqueaba que era una pena verla.
De entre sus preferidas, “El Látigo negro”, donde se enfrentan el Bien y el Mal; el que explota y el que socorre a los oprimidos; el que acosa y maltrata a la mujer y quien la salva de esa maldad sin límites. Por no hablar, claro, de “Ama Rosa”, obra del rey de los seriales lacrimógenos, Guillermo Sautier Casaseca: oír a Juana Ginzo -pobre sirvienta de la casa donde ha dado a su hijo en adopción secreta- sufrir y padecer ante los desprecios de este cruel sujeto que cree ser el hijo rico y desprecia a la vieja sirvienta, a la que en su lecho de muerte reconoce como ¡Madre!, nos ponía a todos, ciertamente, los pelos de punta cada tarde de su larguísima puesta en antena.
Menos mal que en los “descansos” nos aligeraba de penas aquel negrito del África Tropical que, como él decía, “cultivando cantaba/ la canción del Cola-Cao”. ¡Ese sí que era feliz, haciendo triunfar a futbolistas, nadadores, ciclistas, boxeadores!
Luego, Visitación se marchaba en silencio hacia su casa para ponerse a tricotar, con lo que se ganaba la vida malamente. Y me llamaba muchas veces para que le leyese cartas de su hijo y se las contestara, pues ella era totalmente analfabeta.
Su muchacho había emigrado, como tantos, en la riada humana de los años sesenta, que se llevó a la mayor parte de los jóvenes del pueblo en edad laboral, camino de Madrid, de Barcelona, Bilbao, París, Zúrich, Düsseldorf, o incluso zonas más lejanas, pues alguno llegó hasta Camberra, en Australia, y ya sabíamos que no volveríamos a verlo nunca jamás.
Unas y otras, las cartas cruzadas comenzaban siempre igual: “Espero que al recibo de ésta se encuentren todos bien, nosotros bien gracias a Dios”. Luego venían por un lado el contar los progresos, lentos pero seguros, desde fuera, y los lamentos de la ausencia, la pena de tanta lejanía expresada al lado de la máquina de tricotar, donde seguían los llantos, reales esta vez como la vida de una inmensa mayoría.
Visitación premiaba mi dedicación de escribano con el préstamo de unas sabrosas fotonovelas, donde -comedidamente- jóvenes atractivos se conocían, ilusionaba y… siempre de nuevo el tipo rico engañaba vilmente a la sirvienta, que a ver qué haría ahora sin honra y con un hijo sin padre que lo socorriera por la vida. ¡Menos mal que luego todo se arreglaba y aparecía una última foto, grande, cariñosa dentro de los cánones marcados, llena de sonrisas y de felicidad!
Se lloraba menos en las fotonovelas que en las radionovelas y por eso nos gustaban mucho más las primeras, que además consumíamos en comunión profunda, todos alrededor del aparato radiofónico, como si fuese la cunita del pesebre, donde comulgábamos todos a una con la divinidad de la palabra apasionada y el torbellino de desgracias.
Pasados tantos años, me acuerdo tan nítidamente de la cara de mi vecina Visitación que a veces, cuando pulso la radio por la tarde, parece que voy a oír sus pasos llegando hasta la puerta, sentándose en la silla pequeñita de anea, moqueando como una bendita con la desgracia ajena.

jueves, 20 de julio de 2017

Con programa y resúmenes de las VI Jornadas de Fortificaciones y XI Seminário Internacional de Arquitectura Militar de Almeida. Y estudios sobre su fortificación.
Núm 16 de la Revista del CEAMA
Ya tenemos, magníficamente editada como siempre, la publicación número 16 de la Revista del Centro de Arquitectura Militar de Almeida (CEAMA), con un Sumario excepcional, desarrollado a lo largo de sus 216 páginas, a todo color, en versión lingüística portugués/español e inglés.
Destacar la inclusión de los resúmenes y programa de las “VI Jornadas de Valorização das Fortificações Abaluartadas da Raia/Raya luso-española”, celebradas en Almeida el pasado mes de abril, así como el programa y resúmenes del “XI Seminário Internacional de Arquitectura Militar”, a desarrollar en Almeida a finales del mes de agosto próximo.
Asimismo, diversos trabajos en profundidad sobre los valores históricos, artísticos, culturales y universales de la fortificación de Almeida, y otros estudios relacionados con la población, la cartografía histórica de fortificaciones.
La revista puede ser consultada y utilizada por los interesados, bajando el Documento 89 de mi enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html, lugar donde también se pueden consultar y utilizar diversos números anteriores de dicha publicación del CEAMA.
Aprovecho una vez más la ocasión para mostrar mi admiración por la labor titánica que esta población de Almeida (bajo el liderazgo de su Presidente da Câmara Muncipal, doctor António Baptista Ribeiro, y el Consultor, doctor-arquitecto João Campos)
 
realiza para poner en valor y reconocimiento el patrimonio monumental en general, el fortificado abaluartado en particular, el de la Raia/Raya luso-española específicamente y el de esta población tan ejemplar en su recuperación, restauración y puesta a disposición de la ciudadanía en general.
Ejemplo que han de seguir los demás pueblos y ciudades de la Raia/Raya, tan escasa y malamente conocidos por propios y extraños, a pesar de su excepcionalidad, significación histórica singular e inigualable, y aportaciones técnicas y científicas, artísticas y culturales de valor universal.
La consecución de la calificación de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO (desde mayo de 2016 están en la Lista Indicativa de Portugal dichas fortificaciones, encabezadas por Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas) es un empeño noble y justo, que significará un reconocimiento de su integridad, autenticidad, ejemplaridad y admirable belleza y perfección. Siendo consecuencia de nuestros enfrentamientos bélicos con precedentes en la Edad Media y especialmente frecuentes en la Edad Moderna, son hoy un símbolo de la grandeza de los pueblos en la construcción de sus defensas y la capacidad de superación en las adversidades.

Moisés Cayetano Rosado