martes, 17 de octubre de 2017

GALÁN DE NOCHE EN EL RINCÓN DE LA VICTORIA  Y ESCAPADA A LOS ALREDEDORES
Moisés Cayetano Rosado

Cuando al dejar la autopista de Málaga a Almería bajamos del coche en el destacado “morro” que hay al sur de la Cueva del Tesoro, en Rincón de la Victoria, nos sorprende un intenso olor a galán de noche, la blanca y estilizada flor nocturna que ensancha los pulmones e invita a un paseo por los alrededores, siguiendo su rastro.
Acantilados del Rincón de la Victoria
Y esa prominencia calcárea, de empinadas vertientes que retienen el avance del mar, va coronada de un lado a otro por serpenteantes escaleras que suben y baja siguiendo el capricho de las rocas. Enfrente, el oleaje; detrás, las urbanizaciones, presididas por una airosa torre vigía musulmana; a un lado y otro la playa del Rincón y de la Cala del Moral. Todo ello invitando a recorrerse en un paseo, que podemos salvar en línea recta (en lugar de “trepando” por las escaleras rocosas) por una vía peatonal y ciclista excavada en la roca, con trechos al aire libre y otros por túneles, de monumental vistosidad.
Túnel del Rincón de la Victoria
El lugar es sereno, tranquilo, apacible, reparador. Puedes bajar a los chiringuitos de la playa del Rincón para saborear los espetos de sardina, asados sobre barcazas-barbacoas encima de la arena; probar comida de un puñado de nacionalidades y terminar con helados deliciosos, cuidándose del de chocolate negro, que es para paladares acostumbrados al 95% de cacao.
Cueva del Tesoro
La mañana hay que reservarla para subir, andando sin problemas, hasta la suave cima en que se encuentra la Cueva calcáreo-cuarcítica del Tesoro: todo un descubrimiento, pues se trata de la única en Europa (hay otras dos en el mundo) de origen marino que puede visitarse. Sus galerías submarinas, con columnas, gargantas, estalactitas y estalagmitas, de origen jurásico, han sido habitadas desde la más remota antigüedad, encontrándose útiles neolíticos, de época romana, musulmana…, enredados en la leyenda de un “tesoro musulmán/o romano” escondido, lo que llevó a los típicos buscadores de fortuna a dinamitar algunas partes de la misma.
Teatro romano y Alcazaba de Málaga
A 18 kilómetros, por la costa, podemos acercarnos a Málaga, que siempre es un recurso delicioso para el turismo cultural. No solo por su extraordinaria Alcazaba, militar y señorial, guerrera y palaciega, sino por su variada oferta que va desde el primoroso teatro romano a los pies de la anterior, a los inigualables museos (ruso, Pompidou, Picasso…), catedral… rincones de callejuelas, airosas avenidas… y tentadora gastronomía de sus interminables restaurantes siempre atestados de turistas.
Pero compensa volver al atardecer a las playas del Rincón y la Cala, porque el agua suave  se templa y, aunque hablamos en pleno otoño, algunos aún se atreven al baño, y todos al menos a meter los pies y pasear por las orillas.
Cuando el sol va poniéndose, se vuelve a levantar el olor de los galanes de la noche, y queda perfumado el promontorio entre las playas, que invitan al paseo de una a otra: ida por entre los túneles; vuelta, por las escaleras de los acantilados, por ejemplo, “haciendo estómago” para la cena de oferta variada.
Alcazaba y Peña de los Enamorados. Antequera.
Dejando la ciudad, sus galanes y cueva, pero sin perder de la mano el terreno rocoso de calizas sinuosa y cortes verticales, hemos de acercarnos, 69 kilómetros al noroeste, a Antequera. Población deliciosa como pocas: su plaza de toros con oferta de bares-restaurante en el anillo envolvente; su calle del Infante don Fernando llena de iglesias y palacios renacentistas y barrocos, hasta culminar en la Iglesia Colegial de San Sebastián y de ahí a la Alcazaba musulmana. Empinada como todas en un promontorio privilegiado, tiene como adosada la Real Colegiata de Santa María la Mayor, extraordinario monumento renacentista, y un poco más abajo los restos de unas amplias termas romanas, en uso desde los siglos I al VII de nuestra Era.
Tholos de El Romeral
Dolmen de la Menga
¿Cómo no tomar al mediodía una “Porra Antequerana” (especie de gazpacho molino, o salmorejo, con receta propia de la localidad? ¿Y cómo no visitar, claro está, los asombrosos dólmenes, con túmulos, de Viera y la Menga, gigantescas arquitecturas funerarias arquitrabadas, neolíticas, de hace unos 5.000/6.000 años, y el tholos de El Romeral, 1.000 años más “nuevo”, calcolítico, igualmente bajo túmulo, con corredor de acceso, pero esta vez no de megalitos en su estructura, sino de sillarejos y falsa cúpula por aproximación de hiladas: todos ellos con vistas a la emblemática “Peña de los Enamorados”, estructura caliza que asemeja el rostro de perfil de un humano, y que recibe su nombre de una leyenda tardomedieval, según la cual un cristiano y una princesa mora, huyendo de los soldados del padre de ella, fueron cercados allí y para evitar que los separasen subieron a lo más alto, arrojándose juntos al vacío, para unirse en la eternidad.
Torcal de Antequera
Este viaje, iniciado con el olor a galán de noche, lo terminamos en el Torcal de Antequera: un paraje natural de 1.171 hectáreas, jurásico como la Cueva del Tesoro, pero de formaciones pétreas al aire libre, erosionadas, modeladas por el viento y la lluvia -tras emerger del mar-, tras la orogenia alpina de la era terciaria, que originó las primeras gigantescas fracturas. Ellas siguen conformando un panorama de estratos calizos gigantescos, elevaciones extraordinarias y valles-gargantas, por donde discurre el agua que sigue diferenciando este paisaje de elevaciones y bajadas.

jueves, 12 de octubre de 2017

MEMORIA HISTÓRICA Y MÁRTIRES

Moisés Cayetano Rosado
Tal vez por deformación académica y profesional, me obsesiona la reivindicación de la memoria histórica. Como profesor de la materia, y por haber hecho mi tesina y tesis doctoral sobre temas de historia contemporánea, casi de “tiempo presente”, la apreciación de la historia de los últimos años se me hace especialmente necesaria. Porque hay que conocer nuestros antecedentes sociales, y especialmente los cercanos, para tomar lección de ellos; porque hay que procurar cerrar sin falsedades y tapujos las heridas; porque los agraviados y sus íntimos merecen un justo conocimiento y reconocimiento; porque el recuerdo, la memoria nos humaniza, si la tomamos con naturalidad, reflexión, sereno enjuiciamiento, firmeza y comprensión.
De ahí que me sorprenda todavía oír a los que dicen, con respecto a los sucesos de la Guerra Civil de 1936-39, sus precedentes y consecuentes, que “hay que olvidar”, “dejar de remover el pasado”, llegando algunos al insulto, al sarcasmo, al desprecio, a la descalificación irreflexiva.
Y de ahí que cuando hace unos días, en un antiguo Seminario de Galicia, recogiera en una mesa de su claustro central un tríptico anunciando la “Beatificación de nuevos mártires vicencianos españoles: 60 mártires de la familia vicenciana”, que tendrá lugar en Madrid, el 11 de noviembre de 2017, lo viese como un acto de Memoria Histórica que la Iglesia Católica tiene a bien realizar para homenajear, ensalzar, a varios de sus hijos que dieron la vida a causa -o por defender- sus ideas, creencias, fe, opiniones. “Mártires de Cristo” los llaman, como dice el Cardenal Arzobispo de Madrid, haciéndose eco de la disposición del Papa Francisco.
Unos eran sacerdotes, otros frailes y otros seglares, pertenecientes a las archidiócesis de Madrid, Barcelona y Valencia, y a las diócesis de Gerona y Cartagena-Murcia. He leído sus biografías y no tengo nada que objetar. Ni nada que reprochar en cuanto a que “hay que olvidar”, “dejar de remover el pasado” y otras frases de tomo menos “conciliadoras” que son frecuentes en muchos que esto sí lo ven bien, pero que condenan la búsqueda de ciudadanos asesinados y aún desaparecidos en cunetas, canteras, bosques perdidos, fincas particulares donde no se deja indagar… Ciudadanos en muchos casos fusilados por militar en un sindicato, ser miembros de un partido republicano o concejales de su pueblo.
Alguna vez lo he dicho: ¿No sería de justicia también indagar en la biografía de estas víctimas, localizadas o aún sin aparecer, para poder dictaminar si se trata de mártires civiles, o sea, “persona que ha sufrido persecución y muerte por defender una causa”, plenamente legal, sin que utilizaran medios violentos ni la impusieran a otros por la fuerza? ¿No podrían, por ejemplo, los ayuntamientos revisar los expedientes de sus vecinos sacrificados hasta la muerte, y considerar la posibilidad de realizar esa especie de “beatificación civil” que es nombrarlos hijos predilectos (si nacieron en ellos) o hijos adoptivos (si procedían de fuera)?

Si respetable y “sin caducidad” es la reivindicación de la memoria de los mártires religiosos, también lo es la de los civiles, de un bando y otro, con todas las garantías del rigor histórico y la autoridad religiosa y civil en uno y otro caso. Y si para unos es justa y necesaria la glorificación, para los otros debería serlo igual, aunque parece que nadie (o pocos) se lo planteen con seriedad.

domingo, 8 de octubre de 2017

PRESENTADO EL NÚMERO 21 DE LA REVISTA O PELOURINHO EN BADAJOZ
Como estaba previsto, en la tarde del 6 de octubre, presentamos en el Salón de Plenos de la Diputación de Badajoz el número 21 de la Revista O PELOURINHO, que contiene las ponencias de las VI Jornadas de Valorización de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raia/Raya.
Manuel Cienfuegos, de la Asociación de Amigos de Badajoz -que en todo momento ha participado en este proyecto-, hizo la presentación general, realizando un balance de lo que han supuesto no solo las seis ediciones de las Jornadas, sino sus antecedentes en diversos actos de divulgación de los acontecimientos históricos y las realizaciones materiales que han llevado aparejadas. Todo ello publicado en la Revista O PELOURINHO, desde el número 13 al 21.
Subrayar que hemos creado un site con todo el contenido de estos nueve números de la Revista O PELOURINHO, a disposición de cuanto interesado quiera consultar, leer, imprimir, copiar, compartir, divulgar… los artículos que desee, o las revistas completas, que quedan a libre disposición de todos. Esta es la dirección: https://sites.google.com/site/revistaopelourinho/system/app/pages/admin/attachments.
A mí, como director de la Revista, me correspondió explicar el contenido de la actual, así la justificación de las Jornadas -desde su nacimiento en Badajoz, seis años antes- hasta las actuales, celebradas a finales de abril en Almeida, y ahora publicadas. Defender la importancia histórica, patrimonial y artística del sistema fortificado luso-español, digno de figurar en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y desde el año pasado en la Lista Indicativa de Portugal, bajo el impulso de Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas (que ya ostenta el título de forma individual).
Rui Eduardo Dores Jesuino, Técnico Superior de la Câmara Muncipal de Elvas, intervino como invitado especial en la presentación, disertando sobre Elvas, Patrimonio de la Humanidad. Valores y su repercusión en la demanda turística.
Rui hizo un recorrido por el patrimonio cultural de Elvas, fundamentalmente el fortificado medieval y de la Edad Moderna, así como de las instalaciones complementarias que el mismo contiene, y que es un patrimonio militar, civil y religioso de altísimo valor y magnífica preservación en cuanto a su integridad y autenticidad. Patrimonio ejemplarmente rehabilitado y alguno aún en proyecto adelantado de rehabilitación: tan cuantioso, extenso es el mismo, inigualable en la variedad de elementos en todo el espacio rayano. El castillo medieval, la propia fortificación abaluartada, el acueducto de Amoreiras, los fuertes y fortines, cuarteles e instalaciones de intendencia, hospitales, puestos de mando, polvorines y cisternas, formaron parte de su recorrido ilustrado con fotografías y dos extraordinarios vídeos promocionales de la Câmara Municipal.
En el coloquio se extendió sobre lo que fue la segunda parte de su charla: la repercusión turística de la calificación de Elvas como Patrimonio Mundial, mostrando que si un año antes de la clasificación (2011) el número de turistas contabilizados apenas superó los 70.000, en 2016 subieron de 275.000, estableciendo para el próximo año una meta de 300.000.
Destacó la importancia del entorno “geoestratégico” que tenemos para el desenvolvimiento turístico de la zona, teniendo en cuenta que a 90 kilómetros al norte tenemos a Cáceres, ciudad Patrimonio de la Humanidad; a 60 kilómetros al este a Mérida, igualmente calificada por la UNESCO por sus monumentos romanos; a 90 kilómetros al oeste a Évora, con la misma calificación que Cáceres, y aquí en medio este eje Elvas-Badajoz, al que una efectiva estación de ferrocarril, y en especial el AVE, le significará un gran impulso de visitantes hispanos, portugueses y extranjeros (entre los que subrayó la presencia creciente de los asiáticos).
Admirable “broche de oro”, desde esta población ejemplar que sabiamente ha puesto en valor sus grandes tesoros culturales. Cuarenta millones de euros han sido invertidos en las actuaciones -como indicó Rui-, con una financiación europea de más del 80% del gasto, en un proceso que continúa felizmente realizándose. Ahora, que otros tomen ejemplo para hacer realidad el objetivo de Patrimonio Mundial para las fortificaciones de la Raia/Raya; Vila Viçosa ya mostró su deseo formal de sumarse a ello; Ciudad Rodrigo, Olivenza y Alcántara están en el mismo empeño: ¡adelante los demás!

Moisés Cayetano Rosado

viernes, 6 de octubre de 2017

EL ENQUISTAMIENTO DEL PROBLEMA CATALÁN
Moisés Cayetano Rosado
Cuando llegué a Barcelona en enero de 1971, procedente de mi pequeño pueblo extremeño diezmado por la emigración de aquellos años, no había trabajado más que ocasionalmente en el bar de mi padre, y a mis diecinueve años llevaba bajo el brazo el recién obtenido título de Maestro de Primera Enseñanza, como una tabla de salvación que en Extremadura no me sacaba de los “chatos” del bar.
Tardé diez días en encontrar trabajo, en un colegio patrocinado por la Caixa, en el barrio del Clot, donde la mayoría hablaba catalán, pero no hubo inconveniente en contratar a un joven inexperto para llevar una clase de 45 niños a los que apenas doblaba la edad.
Allí aprendí a “enseñar”, como igualmente aprendí a relacionarme con “el mundo”: escritores catalanes; narradores, poetas, dramaturgos venidos de todos los puntos de la Península y otros más exiliados, fundamentalmente de Latinoamérica, que nos infundían el respeto de su nombradía. Con ellos, también, iría cogiéndole “el toque” a la escritura, y publiqué mis primeros poemas, artículos, ensayos, conociendo el “sabor” de algunos premios literarios en Barcelona y Badalona.
Fue en Cataluña donde  encontré el sentido de la poesía, tratando a figuras admirables, entre las que sobresalía Salvador Espriu. Y el sentido profundo del proceso migratorio, de la mano del emigrante valenciano, muy admirado en Cataluña, Francisco Candel, cuya obra Els altres catalans fijó los padecimientos y la trascendencia de la emigración, tras su publicación en 1964.
Desde entonces, ya retornado, no he dejado de volver a Cataluña de manera periódica. Allí tengo amigos de la época, y alumnos que me recuerdan y con los que entrecruzo estima. Allí, calles, lugares de ocio y de cultura, bares y plazas de tertulia que recuerdo y al visitarlos parece que el tiempo no pasó.
Pero pasó. Pasaron los años y ha llegado el viento arrasador de las confrontaciones. El tiempo de  los rechazos y las separaciones. El tiempo, incluso de los odios.
Y estas traumáticas jornadas de otoño de 2017, a casi medio siglo de aquel descubrimiento de un mundo abierto y de oportunidades, me encuentro con la imagen de un filo de navaja. Y a un lado y otro quienes quieren accionar el mecanismo que mueva el acero en dirección a donde están los “enemigos”.
¿Y quiénes son los enemigos? Entre los protestan reconozco a gente con quien me relaciono, o recientemente o desde décadas. Entre los ordenados con requerimiento judicial para atajar sus pretensiones y mandatos gubernamentales de actuar con contundencia, servidores uniformados salidos de mi pueblo, nuestros pueblos devastados, de emigración y paro, amigos y vecinos.
¿Puede pararse el enquistamiento? ¿Con detenciones, suspensiones de derechos? ¿A cuántos miles, decenas, centenas de miles habría que neutralizar para conseguirlo? ¿Y cuántos heridos, muertos llevarían estas operaciones consigo? ¿Por cuánto tiempo iba a ser necesario?
La evidencia nos muestra una situación volcánica que no se ataja con agua ni echando fuego al fuego. Y es que no hablamos de escandalosas minorías, ni de grupúsculos mediatizados, manipulados como si fueran parvulitos.
La violencia genera violencia. Y la violencia multitudinaria genera masacres de imprevisible desenlace.
Es claro que los dirigentes han fallado. Que no han sabido dialogar y negociar. Que no han querido buscar con sensatez un arreglo medianamente satisfactorio para todos.
Y es asimismo claro que cuando uno falla en lo esencial debe dar un paso atrás. Recomponer el terreno social. Consultar a la sociedad sobre modelos de futuro. Es, así, necesaria la “consulta”: ni Rajoy ni Puigdemont pueden garantizar la convivencia, por lo que deben apartarse. Y sus propuestas fracasadas han de someterse al veredicto popular en las urnas, con elecciones generales y autonómicas anticipadas que traigan nuevos responsables, nuevos dirigentes que no nos lleven a la catástrofe.
No puede ser que en esos menos de cincuenta años que median entre mi experiencia positiva de juventud y la actual calamidad haya un abismo infranqueable. Como escribía Salvador Espriu en 1960:
A VECES ES NECESARIO...
A veces es necesario y forzoso
que un hombre muera por un pueblo,
pero nunca ha de morir todo un pueblo
por un solo hombre:
recuerda siempre esto, Sepharad.
Haz que sean seguros los puentes del diálogo
e intenta comprender y amar
las razones y las diversas hablas de tus hijos.
Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados
y el aire pase como una mano tendida
suave y muy benigna sobre los anchos campos.
Que Sepharad viva eternamente
en el orden y en la paz, en el trabajo,
en la difícil y merecida
libertad.
A VEGADES ÉS NECESSARI...
A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l'aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l'ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
llibertat.

Tomen lección de este sabio y gran poeta que, cuando lo conocí, estaba ya bastante desalentado y descreído, pero que presagiaba un descontento eruptivo imparable, repitiendo la historia de luchas y de sangre.

domingo, 1 de octubre de 2017

PLAYA DE LAS CATEDRALES Y “VIGILANTES DE LA PLAYA”
Moisés Cayetano Rosado
Nos acercamos a la Playa de las Catedrales, en el municipio de Ribadeo (Galicia), a pocos kilómetros al oeste de la población. Bueno, realmente, Playa de Aguas Santas, pero que popularmente ha ido tomando el anterior apelativo por las formaciones rocosas que se levantan sobre la arena, que parecen pináculos y arbotantes de grandes iglesias bajomedievales.
Es casi un kilómetro de playa limitado hacia la tierra por elevadas rocas de cuarcita y pizarra, formadas hace unos 500 millones de años, y que posteriormente, por colisión de los supercontinentes Laurasia y Gondwana, se elevarían tanto como la actual cordillera del Himalaya: desde esos 350 millones de años transcurridos hasta ahora, el roquedal se ha ido remodelando, erosionando, fracturando, con un buzamiento de estratos inclinados hacia el mar, que ha facilitado aún más la erosión ante el embate de las olas y la fuerza del viento.
Así, se han formado grutas profundas, algunas de las cuales han colapsado, formando furnas (cavidades abiertas en altura), arcos rocosos, con más de 30 metros en la actualidad, y pináculos de igual altura, en un proceso sucesivo de fracturación y modelado.
Todo ello, es plenamente visible y “paseable” en la bajamar, siendo bastante cerrado y de menor vistosidad en la pleamar. Por ello, los visitantes esperamos el momento magnífico de la marea baja, para… bajar las escaleras que desde lo alto nos conducen a la playa y disfrutar como niños entre este bosque de columnas, arcadas y grutas naturales, reino de percebes, mejillones y lapas.
Y por eso, en esta “romería” se forman colas apresuradas, lanzadas desde autobuses de turistas y coches particulares que se agolpan en los aparcamientos, dando la sensación de una cola de racionamiento, todos con el papelito de entrada en la mano (o grabado en el móvil) o amparados por el guía que mete prisa a sus parroquianos porque “hemos de entrar todos juntos”.
Sí, es que aquí se entra, se baja, con “entrada”, con permiso, con un control vigilante para que no se “cuele” nadie. Y es cierto que los miles de turistas de verano pueden ser un problema de “aforo”, por lo que hay “númerus clausus” en esta “Universidad de la Geología y la Geomorfología”, de lo que -dicho sea de paso- apenas se da información en los carteles de la zona.
Algarve. Entre Portimão y Albor.
La belleza del lugar, desde luego, merece bien el acercarse; incluso con esto de los trámites de “permiso”, que resulta un poco extraño. Eso sí, no menos espectacular es la zona de playas entre Portimão y Albor en el Algarve, o los acantilados de Peniche (al norte de Lisboa), de formaciones geomorfológicas igualmente grandiosas, y allí no hay esta peregrinación. Es cuestión, claro, de modas y de marketing. A la Playa de las Catedrales se va “a ver”; a las del Algarve a bañarse y pasear (también un poco a mirar), como a las de Peniche, ignorándose un poco el espectáculo de sus acantilados.
Acantilados de Peniche
Pero que ahora -cuando vamos a finales de septiembre- sigan los “vigilantes de la playa” pidiendo permisos de entrada, resulta excesivo. Así, cuando llegamos tan contentos a su “puesto de control”, nos encontramos con la barrera humana que pide el salvaconducto, a pesar de la asistencia moderada de turistas. Pequeño inconveniente -si no lo llevas- que te hace allí mismo conectarte a internet, dar nombres y números de DNI para que de inmediato te franqueen “telemáticamente” la entrada. Pequeño inconveniente… si no “chocas” con algún/a vigilante playero insolente, maleducado, prepotente y chulesco, que de malos modales se pone en jarras para impedir el libre tránsito por no llevar el “papelín” que te permite bajar las escaleras. Menos mal que siempre hay algún otro profesional sabiendo “quitar hierro” al asunto e informar de cómo solucionar el burocrático problema.

En cualquier caso, repito, merece recorrer, en bajamar, esta Playa de Aguas Santas, mágica como las anteriores que nombré. Pero merecería también que las autoridades encargadas de controlar el paso controlaran también a quien contratan para regularlo, porque la imagen que dan del lugar resulta pésima, y hay que tener mucho temple para no mandarla escaleras abajo, como una ola más que contribuya a la erosión de la zona, ¡que bastante la erosiona con su comportamiento!

sábado, 30 de septiembre de 2017

LA RAYA IBÉRICA. DEL CAMPO DE BATALLA AL DE LA EMIGRACIÓN. 

Moisés Cayetano Rosado
Me quedan solo los últimos retoques para acabar “La Raya ibérica. Del campo de batalla al de la emigración”. Es un conjunto de trabajos independientes e interdependientes que recogen una muestra de lo que ha sido mi dedicación laboral y vocacional de muchos años. De más de cuarenta años como profesional de la educación (lo que inicié en 1971… y aún colea), otros tantos de estudioso de la emigración (desde 1972, viviendo en Barcelona, pasando luego por la organización de congresos de emigrantes, tesina, tesis doctoral, novela, poemas, artículos, ensayos…), más de veinticinco de actuación y estudio de la Raia/Raya luso-española (desde 1990: concejal de relaciones transfronterizas en Badajoz, director de publicaciones, estudios, ensayos, publicaciones, organización de jornadas rayanas…), y otras inquietudes, entre las que destacaría las literarias: poesía, narrativa, estudios literarios, así como la historia político-social comparada.
Y es que la Raya Ibérica, desde el inicio de su conformación a mediados del siglo XII, hasta ya entrado en siglo XIX, ha sido un espacio de enfrentamientos fronterizos, de lo que es testimonio presente un patrimonio fortificado de extraordinario valor, construido con el sudor, el esfuerzo, el sacrificio, de los habitantes de un lado y otro de la frontera. Una frontera que sufrió la sangría de los enfrentamientos y que, una vez pacificada, verá esa otra sangría que fue la de la emigración, tan espectacular en el siglo XX y curiosamente de recepción de extranjeros en el despertar del siglo XXI, que se irá adormeciendo con la crisis iniciada en 2008 y mantenida largamente, como lo fue la de 1929 y 1973, impidiendo entonces la prosecución de nuestra hemorragia migratoria de aquellos años.
La muestra podría ser mayor; menor no creo, porque las poco más de trescientas páginas que he seleccionado pienso que no pueden ser reducidas, si quiero mostrar una suficiente selección que impulse las inquietudes que pretendo transmitir sobre estudio, patrimonio, sociedad, demografía, historia de la Raia/Raya y connotaciones político-religiosa de nuestro territorio peninsular. Aún así, es solo una “pequeña” invitación a la ampliación propia de conocimientos, reflexiones ya actuaciones.
Presentados buena parte en diversas “Jornadas de Valorización de las Fortificaciones de la Raia/Raya” (Badajoz, Castelo de Vide, Castro Marim, Chaves, Vila Viçosa, Almeida), en “Seminários Internacionais del Centro de Arquitectura Militar de Almeida”, “Congreso Internacional de Historia y Cultura en la Frontera” (Cáceres), en el IX Congreso de Escritores Extremeños (Alburquerque), en el “Congreso Internacional sobre Humberto Delgado” (Badajoz) o en el “VIII Congreso de Estudios Extremeños” (Badajoz), y muchos de ellos publicados en “Revista de Estudios Extremeños”, “Revista Transfronteriza O Pelourinho”, “Centro de Arquitectura Militar de Almeida”, “Callipole de Vila Viçosa”, “Elvas/Caia”, “Memória Alentejana”, “Revista Alentejo”, “Revista Española de Museología”, Colección de Estudios Portugueses de la Junta de Extremadura… estos capítulos han sido actualizados y remodelados para esta entrega sobre La Raya Ibérica.

Espero que este otoño que iniciamos sirva para culminar los trabajos preparatorios, como una siembra esperanzada, y que el invierno la cuide en su elaboración material, para que sea fruto de primavera que pueda servir de algún provecho para todos.

lunes, 18 de septiembre de 2017

EL TREN, COMO LA SANGRE, QUE RECORRA LAS VENAS DE NUESTRA EXTREMADURA

Moisés Cayetano Rosado
Estaba en Almeida, donde celebrábamos el “XI Seminário Internacional de Arquitectura Militar”, cuando me pasó un mensaje Caridad Jiménez Parralejo, el 25 de agosto, en el que me decía: El 23 de septiembre, sábado, en el paseo de San Francisco en Badajoz, bajo el patrocinio de la Fundación CB, realizaremos un encuentro de apoyo al TREN DIGNO para Extremadura. Una de las actividades la coordino yo, en concreto la parte de los poetas, me gustaría contar contigo y que tu verso nos ayude a tirar de la locomotora en esta penosa situación en la que nos encontramos con respecto al resto de España”
Pedía un verso, un solo verso, para unirlo al de otros poetas y formar esos raíles que tanta falta nos hacen en el entramado de nuestra conciencia, y sobre todo en el entramado de la conciencia de los que no han sabido, no han querido, plantar la locomotora del desarrollo en una tierra de donde la mitad de su población salió en el siglo XX a buscarse la vida fuera de nuestros confines, montados en otros trenes, en otras locomotoras, que surcaban, sembraban de prosperidad otros lugares con nuestro sudor, nuestra ilusión y nuestro esfuerzo.
El escritor uruguayo Eduardo Galeano publicó en 1971 “Las venas abiertas de América Latina”, y ese título me inspiró para enviarle de inmediato un verso. ¡Las venas abiertas por donde se iba la sangre, la prosperidad, la vida, de la doliente Latinoamérica, a donde también en el siglo XIX fueron a parar tantos de nuestros paisanos, como ya lo habían hecho desde el mismo siglo XVI y XVII, con sus conquistadores conocidos… “que apenas te dieron nada” (en la canción de nuestro paisano Pablo Guerrero) y una inmensa masa anónima, que no conquistaron sino el pan para sobrevivir!
Por eso le envié desde Almeida (otra tierra fronteriza y olvidada, sufriente también como nosotros, por los enfrentamientos constantes de frontera, que desangraron nuestra hacienda) mi contribución: El tren, como la sangre, que recorra las venas de nuestra Extremadura.
Tren sobre raíles que no sean venas abiertas, sangría que a otros beneficie, sino venas compactas, firme trazado, denso trazado de este a oeste en esa línea Madrid-Lisboa que un día fuera de invasiones bélicas, y de norte-sur (Vía de la Plata) que otro día fuese de paso y salida de recursos minerales para engrandecimiento ajeno.
Sí, el tren, el trazado, densidad, frecuencia, dignidad en recursos, para nuestra Extremadura -como también para el olvidado Alentejo- ha de ser la sangre renovada, la locomotora que ayude en el progreso, en la movilidad activa y productiva de nuestros pueblos. Tren para viajeros y para mercancías, que ahora han de servirse casi en exclusiva de otros medios de movilidad, porque las líneas férreas y aparatos que tenemos son como una muestra museística al aire libre de arqueología ferroviaria. Son como hematomas en carne golpeada. Son el agravio para una tierra tantas veces humillada.

Un TREN DIGNO, con todo lo que ello significa; adecuado para impulsar el desarrollo que secularmente se nos viene debiendo, por nuestro esfuerzo y contribución histórica, por nuestro deambular por el mundo creando la riqueza que aquí deberíamos tener. Por la justicia social, distributiva y de equilibrios territoriales que tanto se predica, sin que acabe de llegar a hacerse realidad.