EXÍLIO, EMIGRAÇÃO E REPRESSÃO/EXILIO, EMIGRACIÓN Y REPRESIÓN NA RAIA/RAYA LUSO-ESPAÑOLA
¡Tanto por decir, tanto por saber, tanto por reflexionar, tanto por aprender! Tanto para dizer, tanto para saber, tanto para refletir, tanto para aprender!
Ficamos à espera de os trabalhos, depoimentos, colaborações.../Quedamos a la espera de los trabajos, testimonios, colaboraciones...
CERRAMOS LA RECEPCIÓN DE ELLOS A FINALES DE MARZO/ FECHAMOS A RECEPÇÃO DE ELES NO FIM DE MARÇO.
viernes, 27 de octubre de 2017
EXÍLIO, EMIGRAÇÃO E REPRESSÃO NA RAIA LUSO-ESPAÑOLA/ EXILIO, EMIGRACIÓN Y REPRESIÓN EN LA RAYA LUSO/ESPAÑOLA
Estamos preparando un nuevo número, el 22, de
la Revista Transfronteriza O PELOURINHO, para el año 2018. En principio, girará
en torno al “eje temático”: Exílio, Emigração e Repressão na Raia
luso-española/Exilio, Emigración y Represión en la Raya luso-española.
Los seis números anteriores estuvieron
dedicados a las seis Jornadas de
Valorización/Valorização de las Fortificaciones/Fortificações Abaluartadas de
la Raia/Raya. Tres más atrás a temáticas relacionadas con ese mismo
patrimonio, con la historia de los conflictos rayanos de la Edad Moderna y
siglo XIX, y otros aspectos patrimoniales fortificados medievales y modernos.
Tras este bloque en gran parte dedicado a
valorar un patrimonio que opta a la clasificación de la UNESCO como Patrimonio
Mundial, retomamos algo que nos ha sido
especialmente recurrente en números anteriores, si bien no de manera
monográfica, sino en trabajos sueltos, dentro de ofertas complejas en nuestras
publicaciones.
Se
trata de repasar lo que han supuesto para regiones como Minho,
Galicia, zona oeste de Castilla-León, Tras-os-Montes, Beira Interior,
Extremadura, Alentejo, zona este de Algarve y oeste de Andalucía, las largas dictaduras salazarista y
franquista. También sus precedentes,
que a veces se remontan a principios del siglo XX, y consecuentes, que extienden sus sombras hasta entrado el siglo
XXI.
Examinar
el largo, duro, penoso exilio en ocasiones de grandes
“masas humanas”, capital perdido para sus zonas de origen, como perdido ha sido
el de los emigrantes (en especial de
los años sesenta y setenta, con una despoblación en muchos casos de la mitad de
los habitantes de grandes zonas). Lo que ha supuesto la represión física, psicológica, sociológica de los totalitarismos
ibéricos. Todo ese sufrimiento, esa injusticia, ese sacrificio. Y lo que, en
consecuencia, significa ahora para nosotros, para nuestras tierras fronterizas,
expuestas a todo peligro en una Raia/Raya
siempre dolorida.
António Gervasio, mítico dirigente campesino alentejano. Conocedor como pocos de la repre- sión de la PIDE salazarista.
Investigadoras portuguesas como Dulce Simões -reputada antropóloga
especialista en refugiados, investigadora de la Universidade Nova de Lisboa-, Cristina Clímaco -investigadora de la
Universidad de París 8, sólida historiadora especializada en exilio, emigración y oposición al Estado Novo- o Teresa Fonseca -magnífica historiadora
que ha estudiado como pocos el papel de las mujeres en la represión
salazarista, que fuera becaria pos-doctoral de la Fundação para a Ciência e a
Tecnologia la Ciencia y la Tecnología-; el histórico dirigente campesino António Gervasio, preso político y
crucial dirigente en el proceso de la Reforma Agraria portuguesa; el Presidente
de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura,
abogado José Manuel Corbacho;
compañeros del Grupo de Estudios de
Historia Contemporánea de Extremadura (GHCEx); el profesor de la
Universidad de Extremadura y geógrafo Antonio
Pérez Díaz, de los mejores conocedores de nuestros procesos migratorios…
figuran entre los primeros colaboradores, a los que se unirán otros más.
La pretensión es recoger los materiales a
finales de marzo, para que entren en imprenta a principios de abril, y tener
cuanto antes esta publicación, que pretende iniciar una serie donde vayamos desgranando tan amplio
proyecto de conocimiento de esta temática crucial del siglo XX, que tanto nos
condiciona el XXI.
Siéntanse, los que algo tengan que decir,
convocados por este medio a colaborar en el ilusionante proyecto colectivo.
jueves, 26 de octubre de 2017
¡A PONERSE LAS PILAS!
Badajoz debe "ponerse las pilas". Ya va a hacer 25 años que el Partido Popular, en el gobierno local, prometió electoralmente crear una Revista de Estudios Locales, como la que tiene Vila Viçosa ("Callipole") o Almeida (del "CEAMA") o -aunque con alguna crisis actual- Elvas ("Elvas-Caia") o Montemor-O-Novo ("Almansor") o Marvão ("Ibn Marwán"), siguiendo el empeño que lleva 90 años consolidando la Diputación de Badajoz con la "Revista de Estudios Extremeños" (donde tanto se ha publicado y se seguirá publicando de la ciudad). Y también debe saber conmemorar sus efemérides históricas, tanto en estudios e investigaciones como en festejos recreativos (no solo el de la creación de la ciudad). ¡La población más poblada de la Raia/Raya a la cola de iniciativas! Y no por falta de investigadores (como lo son sus cuatro Cronistas Oficiales y muchos más) ni de asociaciones que se implican: Asociación de Amigos de Badajoz, Asociación Cívica... ¡Por desidia oficial! Por dejadez, por esa "modorra" que aletarga tanto a quienes deben velar por el liderazgo histórico, demográfico y económico que nadie puede discutir.
Periódico HOY.
Extremadura. 26/10/2017
El Tratado de Badajoz cumple 750 años sin festejos
El tratado que marcó la frontera con Portugal tiene hoy el único
reconocimiento, ya que la Asociación de Regiones Fronterizas de Europa organiza
su asamblea anual en la ciudad
ROCÍO ROMERO
Hoy se celebra en Badajoz el único acto que conmemora el 750
aniversario del Tratado de Badajoz. Se trata de la asamblea anual de la
Asociación de Regiones Fronterizas de Europa (ARFE), que reúne a 250
participantes de 35 países en la ciudad. Es el único reconocimiento
que se va a desarrollar. Hasta ahora, las únicas conmemoraciones han sido un artículo del
alcalde, Francisco Fragoso, en HOY el día en que se cumplió el
aniversario y otro del cronista
oficial de Badajoz, Alberto González.
Ambos hacen hincapié en la trascendencia de ese acuerdo, que marcó
la frontera entre España y Portugal. El 16 de febrero de 1267, el rey de
Portugal Alfonso III ‘o Bolonhês’ y el rey de Castilla y
León Alfonso X ‘el Sabio’ definieron qué territorios
pertenecían a cada país. Acordaron que el río Guadiana sirviera de frontera
entre ambos territorios y, por lo tanto, que el Algarve fuera portugués.
Aquella fue el acta fundacional de una de las fronteras más antiguas de
Europa, con consecuencias directas en la configuración moderna que hoy
conocemos de España y Portugal. Para el alcalde, «ser una de las fronteras más
antiguas del mundo, haber surgido en un clima de concordia y estar empeñados en
recuperarlo, convierten a la frontera entre Portugal y España en un
ejemplo para todo el mundo».
«Ahora la gente no mira atrás, a la Historia, solo atiende a las trifulcas
diarias» ALBERTO GONZÁLEZ | CRONISTA
OFICIAL
A pesarde que históricamente se considere un modelo, esta efeméride está
pasando sin celebraciones. Así lo denuncia el cronista oficial de Badajoz, Alberto
González. «Desgraciadamente, es un hecho histórico que ha pasado sin pena
ni gloria». El cronista cree que se podría haber organizado algún congreso o
editado alguna publicación, asegura que han llamado a la puerta de las
instituciones, pero que ninguna ha respondido, salvo el mencionado artículo de
Fragoso. «Estamos hablando del nacimiento de Portugal», incide
Alberto González.
«Esto no sería normal en una situación ordinaria, pero ahora la gente no
mira para atrás, no mira a la Historia, solo a las trifulcas del día a día y
ahora que se habla tanto de la memoria histórica, esta no se fomenta», razona.
Fernando Cortés también es cronista de la ciudad, pero disiente con Alberto González
sobre que el tratado de Badajoz suponga el nacimiento de Portugal. Para él, ese
nacimiento tuvo lugar en 1139, cuando el rey castellano reconoció como homólogo
portugués a Alfonso Enrique I.
«Hay estatuas de Ibn Marwan y Godoy, pero no de Alfonso IX, que reconquistó
Badajoz a los moros» FERNANDO CORTÉS | CRONISTA
OFICIAL
Cortés lamenta que el Tratado de Badajoz no se celebre, pero tampoco lo
considera anormal, dado que cree que esta parte de la historia no se valora.
«Estamos más pendientes de las realidades actuales y no se mira lo que ocurrió
atrás». Considera un ejemplo el hecho de que «Badajoz tenga estatuas de Ibn
Marwan y de Godoy, pero no tenga una de Alfonso IX, que
fue el que conquistó la ciudad a los moros», zanja.
El historiador Moisés Cayetano estima que los dos
cronistas tienen razón. Portugal nació en 1139 y de nuevo en 1267. Pero para él
existe un tercer tratado que es el que finalmente determina los dominios de
Portugal. Ese es el de Alcañices, que se produce 30 años después
del de Badajoz (1297). «En él es cuando realmente se constituyen las líneas
fronterizas. Ahí es cuando Portugal se arroga territorios como Moura, Serpa,
Mertola, Barrancos y Olivenza, que fue portuguesa hasta 1801».
Cayetano no se sorprende de que la ciudad está dejando pasar 2017 sin
celebrar el Tratado de Badajoz. «Aquí pasa siempre un poco así, tampoco se hizo
nada por la Guerra de la Independencia. En este asunto estamos
bastante por detrás de La Albuera o Elvas, al
margen del carácter festivo». Moisés Cayetano cree que si la ciudad tuviera una
revista de estudios de humanidades, como la de Estudios Extremeños, este tipo
de celebraciones no pasarían por alto. La debería impulsar el Ayuntamiento y en
ella participaría la sociedad civil.
Hace meses que la Asociación Cívica de Badajoz lamentó que las autoridades
no hayan previsto un calendario de celebraciones por el Tratado de Badajoz, ni
tan siquiera algún elemento conmemorativo de esta fecha en el lugar donde se
celebró el encuentro entre los monarcas.
Hasta hoy, ya que la Asociación de Regiones Fronterizas de Europa (ARFE) ha
escogido la ciudad para su asamblea anual por este cumpleaños. La jornada se
desarrollará en el edificio Siglo XXI y esta noche se trasladarán al Fuerte de
San Cristóbal. El presidente de ARFE es Martín Guillermo, quien
explica que a raíz de esta celebración se ha organizado un extenso programa con
actos, también, en Mérida y Cáceres. Entre otras
cosas, analizan el próximo programa de fondos económicos transfronterizos.
«En este asunto estamos por detrás de Elvas o de La Albuera» MOISÉS CAYETANO | HISTORIADOR
Un caso raro
Para Martín Guillermo, el tratado de Badajoz es muy interesante porque la
frontera que se delimitó entonces no se ha movido. «Hay pocas fronteras con más
de cien años, sobre todo después de las guerras del siglo XX». «Es un caso raro,
raro. No hay ninguna frontera así, estable desde hace 750 años, ni
siquiera en China».
Martín Guillermo destaca cómo ha avanzado la coordinación a ambos lados de
la frontera en los últimos 40 años. Añade que esta línea manda un mensaje de
integración europea en un momento complicado, con los nacionalismos, la
situación de Cataluña y el Brexit encima de la mesa.
El Duque de Alba,
Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, que fue nombrado Capitán General para la conquista de Portugal por Felipe II
-aspirante al vacante trono luso-, reunió sus ejércitos en Badajoz, dirigiéndose a Lisboa en junio de 1580. El 25 de agosto de1580 venció a las fuerzas portuguesas
en la batalla de Alcántara,
frente a Lisboa, entrando triunfante en la capital del reino.
No estaban sus oponentes suficientemente preparados y
pertrechados, unidos y prevenidos, por lo que el avance por la línea de
penetración Madrid-Lisboa fue un “paseo
triunfal” que colocó en el trono portugués a los Austrias españoles,
reinando Felipe II de España (nieto por vía materna de don Manuel I de
Portugal) como Felipe I, al que seguirían sus descendientes Felipe III (II de
Portugal) y Felipe IV (III de Portugal).
Juan José de Austria (hijo
bastardo de Felipe IV), Capitán General del Ejército de Portugal, trató de
hacer algo similar en 1663, durante la Guerra de Restauração (1640-1668), en
que los portugueses se levantaron contra la monarquía, imponiendo la propia, en
la figura de don João IV, de la Casa de Bragança.
Pero el tiempo había pasado. Desde 1640 se había fortificado
“a la moderna” gran parte de esa Línea Madrid-Lisboa en la frontera lusa,
presentando una extraordinaria barrera. Ante la imposibilidad de tomar Elvas y Estremoz, avanzó hasta Évora -menos fortificada y pertrechada-,
que se rindió sin lucha. Animado por el éxito de la “correría”, volvió hacia
Estremoz para tomarla, pero ahora estaba cogido entre dos fuegos: el que le
venía de auxilio desde Lisboa y el de los ejércitos que había dejado atrás,
concentrados en el Cuartel General de Estremoz. En la “Batalla de Ameixal”, cerca de esta última población, el 8 de
junio de 1663, sería radicalmente derrotado, iniciándose el principio del
fin de la Unión Ibérica.
¿Qué enseñanza podemos extraer de estos dos tiempos
históricos sucesivos? Pues que no hay
una regla única en la estrategia militar, ¡ni en la vida social! Que lo que
vale para un momento: la sorpresa, la fuerza impositiva… no es útil para otro,
porque “enfrente” ya se les coge prevenidos y fortalecidos. Y que lo que se
ocupa, arrasa por violencia se nos puede volver contra nosotros sin remedio.
Por cierto, que algo a tener en cuenta por lo que hace a la
aplicación de “remedios” nos ocurrió en el caso de la pérdida de Cuba. A finales de 1897, el presidente del Gobierno
español, Práxedes Mateo Sagasta, a la vista de la masiva rebelión en la Isla,
que avanzaba arrolladoramente, decidió destituir al Gobernador de Cuba, capitán
general Valeriano Weyler, odiado por los nativos dado sus métodos represivos
inflexibles: creía que aún se estaba a tiempo de remediar una situación de
dilatados desencuentros, en que la apelación al diálogo fue desestimado como
una debilidad, incompatible con nuestro convencimiento de legalidad.
Con el general Ramón Blanco, su sustituto, se intentó una amplia autonomía y un
armisticio. Pero era tarde demás para un arreglo pacífico, por lo que la
lucha por la independencia continuó… aprovechándose los Estados Unidos de que
“la fruta estaba madura” para hincar el diente y entrar a recoger el botín de
una independencia “figurada”, que regentó hasta la revolución encabezada por
Fidel Castro casi sesenta años después.
¿Sirve para algo la historia? ¿Podemos extrapolar algunas
enseñanzas a estos momentos convulsos de nuestro tiempo presente?
¿Se puede actuar de manera
inflexible en un territorio para impedir una votación de cientos de miles de
personas, con unos pocos miles de fuerzas del orden, por mucho que se tenga la
orden judicial de impedirlo, sabiendo que se enfrentarán a una “muralla humana”
sólida y decidida, que se ha ido concienciando, preparando durante tanto
tiempo? ¿Se puede “imitar” al Duque de
Alba de 1580 con la estrategia de don Juan José de Austria de 1663?
¿No se impone una
reconsideración en que un gobierno autonómico reconozca su “huida hacia
adelante”,
“echando por delante” a una población polarizada hasta el extremo de la ruptura
social, la convivencia? ¿No debería convocar elecciones donde se exprese la
ciudadanía y ponga a cada uno en su lugar, dándoles la representación real que
en este momento crucial tienen?
¿Y no ha de ser lo mismo en
cuanto al gobierno de España, tras tanta cerrazón, falta de tacto, comprensión
de los momentos y de los escenarios? ¡Que los ciudadanos les demos, tras tantos “platos
rotos”, una nueva vajilla con que servir la mesa del futuro!
Sería terrible que con esa
torpeza,
esa falta de sabiduría política, de capacidad para la negociación y valentía
-¿por qué no se actuó antes y directamente contra los responsables políticos
gubernamentales autonómicos, y sí luego con la inmensa masa del pueblo?-, se vieran en la tesitura de Sagasta en 1897
(hace ahora precisamente 120 años). Podría ser demasiado tarde, y todos lo
sentiríamos sobremanera.
martes, 17 de octubre de 2017
GALÁN
DE NOCHE EN EL RINCÓN DE LA VICTORIA Y
ESCAPADA A LOS ALREDEDORES
Moisés Cayetano Rosado
Cuando al dejar la autopista de Málaga a
Almería bajamos del coche en el
destacado “morro” que hay al sur de la Cueva del Tesoro, en Rincón de la
Victoria, nos sorprende un intenso olor a galán de noche, la blanca y
estilizada flor nocturna que ensancha los pulmones e invita a un paseo por
los alrededores, siguiendo su rastro.
Acantilados del Rincón de la Victoria
Y esa
prominencia calcárea, de empinadas vertientes que retienen el avance del
mar, va coronada de un lado a otro por
serpenteantes escaleras que suben y baja siguiendo el capricho de las rocas.
Enfrente, el oleaje; detrás, las
urbanizaciones, presididas por una airosa torre
vigía musulmana; a un lado y otro la
playa del Rincón y de la Cala del Moral. Todo ello invitando a recorrerse
en un paseo, que podemos salvar en línea recta (en lugar de “trepando” por las escaleras rocosas) por una vía peatonal y ciclista excavada en la roca,
con trechos al aire libre y otros por
túneles, de monumental vistosidad.
Túnel del Rincón de la Victoria
El lugar es sereno, tranquilo, apacible,
reparador. Puedes bajar a los
chiringuitos de la playa del Rincón para saborear los espetos de sardina,
asados sobre barcazas-barbacoas encima de la arena; probar comida de un puñado
de nacionalidades y terminar con helados deliciosos, cuidándose del de chocolate
negro, que es para paladares acostumbrados al 95% de cacao.
Cueva del Tesoro
La mañana hay que reservarla para subir,
andando sin problemas, hasta la suave cima en que se encuentra la Cueva calcáreo-cuarcítica del Tesoro:
todo un descubrimiento, pues se trata de la única en Europa (hay otras dos en el mundo) de origen marino que
puede visitarse. Sus galerías submarinas, con columnas, gargantas, estalactitas
y estalagmitas, de origen jurásico, han sido habitadas desde la más remota
antigüedad, encontrándose útiles neolíticos, de época romana, musulmana…,
enredados en la leyenda de un “tesoro
musulmán/o romano” escondido, lo que llevó a los típicos buscadores de
fortuna a dinamitar algunas partes de la misma.
Teatro romano y Alcazaba de Málaga
A
18 kilómetros, por la costa, podemos acercarnos a Málaga,
que siempre es un recurso delicioso para el turismo cultural. No solo por su
extraordinaria Alcazaba, militar y
señorial, guerrera y palaciega, sino por su variada oferta que va desde el
primoroso teatro romano a los pies
de la anterior, a los inigualables museos
(ruso, Pompidou, Picasso…), catedral…
rincones de callejuelas, airosas avenidas… y tentadora gastronomía de sus interminables
restaurantes siempre atestados de turistas.
Pero compensa volver al atardecer a las playas del Rincón y la Cala, porque el agua suave se templa y, aunque hablamos en pleno
otoño, algunos aún se atreven al baño, y todos al menos a meter los pies y
pasear por las orillas.
Cuando
el sol va poniéndose, se vuelve a levantar el olor de los galanes de la noche,
y queda perfumado el promontorio entre las playas, que
invitan al paseo de una a otra: ida por entre los túneles; vuelta, por las
escaleras de los acantilados, por ejemplo, “haciendo estómago” para la cena de
oferta variada.
Alcazaba y Peña de los Enamorados. Antequera.
Dejando la ciudad, sus galanes y cueva, pero
sin perder de la mano el terreno rocoso de calizas sinuosa y cortes verticales,
hemos de acercarnos, 69 kilómetros al
noroeste, a Antequera. Población deliciosa como pocas: su plaza de toros con oferta de
bares-restaurante en el anillo envolvente; su calle del Infante don Fernando llena de iglesias y palacios renacentistas
y barrocos, hasta culminar en la Iglesia Colegial de San Sebastián y de ahí a
la Alcazaba musulmana. Empinada como
todas en un promontorio privilegiado, tiene como adosada la Real Colegiata de Santa María la Mayor,
extraordinario monumento renacentista, y un poco más abajo los restos de unas amplias termas romanas,
en uso desde los siglos I al VII de nuestra Era.
Tholos de El Romeral
Dolmen de la Menga
¿Cómo no tomar
al mediodía una “Porra Antequerana” (especie de gazpacho molino, o
salmorejo, con receta propia de la localidad? ¿Y cómo no visitar, claro está,
los asombrosos dólmenes, con túmulos, de
Viera y la Menga, gigantescas arquitecturas funerarias arquitrabadas,
neolíticas, de hace unos 5.000/6.000 años, y el tholos de El Romeral, 1.000 años más “nuevo”, calcolítico, igualmente
bajo túmulo, con corredor de acceso, pero esta vez no de megalitos en su
estructura, sino de sillarejos y falsa cúpula por aproximación de hiladas:
todos ellos con vistas a la emblemática “Peña
de los Enamorados”, estructura caliza que asemeja el rostro de perfil de un
humano, y que recibe su nombre de una leyenda tardomedieval, según la cual un
cristiano y una princesa mora, huyendo de los soldados del padre de ella, fueron
cercados allí y para evitar que los separasen subieron a lo más alto,
arrojándose juntos al vacío, para unirse en la eternidad.
Torcal de Antequera
Este viaje, iniciado con el olor a galán de noche, lo
terminamos en el Torcal de Antequera:
un paraje natural de 1.171 hectáreas, jurásico como la Cueva del Tesoro, pero
de formaciones pétreas al aire libre, erosionadas, modeladas por el viento y la
lluvia -tras emerger del mar-, tras la orogenia alpina de la era terciaria, que
originó las primeras gigantescas fracturas. Ellas siguen conformando un
panorama de estratos calizos
gigantescos, elevaciones extraordinarias y valles-gargantas, por donde
discurre el agua que sigue diferenciando este paisaje de elevaciones y bajadas.
Tal vez por deformación académica y
profesional, me obsesiona la reivindicación de la memoria histórica. Como
profesor de la materia, y por haber
hecho mi tesina y tesis doctoral sobre temas de historia contemporánea, casi de
“tiempo presente”, la apreciación de la historia de los últimos años se me hace
especialmente necesaria. Porque hay que conocer nuestros antecedentes
sociales, y especialmente los cercanos, para tomar lección de ellos; porque hay
que procurar cerrar sin falsedades y tapujos las heridas; porque los agraviados
y sus íntimos merecen un justo conocimiento y reconocimiento; porque el
recuerdo, la memoria nos humaniza, si la tomamos con naturalidad, reflexión,
sereno enjuiciamiento, firmeza y comprensión.
De ahí que me
sorprenda todavía oír a los que dicen, con respecto a los sucesos de la Guerra
Civil de 1936-39, sus precedentes y consecuentes, que “hay que olvidar”, “dejar
de remover el pasado”, llegando algunos al insulto, al sarcasmo, al
desprecio, a la descalificación irreflexiva.
Y de ahí que cuando hace unos días, en un
antiguo Seminario de Galicia, recogiera en una mesa de su claustro central un
tríptico anunciando la “Beatificación de
nuevos mártires vicencianos españoles: 60 mártires de la familia vicenciana”,
que tendrá lugar en Madrid, el 11 de noviembre de 2017, lo viese como un acto
de Memoria Histórica que la Iglesia Católicatiene a bien realizar para homenajear, ensalzar, a varios de sus hijos
que dieron la vida a causa -o por defender- sus ideas, creencias, fe,
opiniones. “Mártires de Cristo” los llaman, como dice el Cardenal Arzobispo de
Madrid, haciéndose eco de la disposición del Papa Francisco.
Unos eran sacerdotes, otros frailes y otros
seglares, pertenecientes a las archidiócesis de Madrid, Barcelona y Valencia, y
a las diócesis de Gerona y Cartagena-Murcia. He leído sus biografías y no tengo nada que objetar. Ni nada que
reprochar en cuanto a que “hay que olvidar”, “dejar de remover el pasado” y
otras frases de tomo menos “conciliadoras” que son frecuentes en muchos que
esto sí lo ven bien, pero que condenan la búsqueda de ciudadanos asesinados y
aún desaparecidos en cunetas, canteras, bosques perdidos, fincas particulares
donde no se deja indagar… Ciudadanos en muchos casos fusilados por militar en
un sindicato, ser miembros de un partido republicano o concejales de su pueblo.
Alguna vez lo he dicho: ¿No sería de justicia también indagar en la biografía de estas
víctimas, localizadas o aún sin aparecer, para poder dictaminar si se trata de
mártires civiles, o sea, “persona que ha sufrido persecución y muerte por
defender una causa”, plenamente legal, sin que utilizaran medios violentos ni
la impusieran a otros por la fuerza? ¿No podrían, por ejemplo, los
ayuntamientos revisar los expedientes de sus vecinos sacrificados hasta la
muerte, y considerar la posibilidad de realizar esa especie de “beatificación
civil” que es nombrarlos hijos predilectos (si nacieron en ellos) o hijos adoptivos
(si procedían de fuera)?
Si
respetable y “sin caducidad” es la reivindicación de la memoria de los mártires
religiosos, también lo es la de los civiles, de un bando y otro, con todas las
garantías del rigor histórico y la autoridad religiosa y civil en uno y otro
caso. Y si para unos es justa y necesaria la
glorificación, para los otros debería serlo igual, aunque parece que nadie (o
pocos) se lo planteen con seriedad.
domingo, 8 de octubre de 2017
PRESENTADO EL NÚMERO 21 DE LA REVISTA O PELOURINHO EN BADAJOZ
Como estaba
previsto, en la tarde del 6 de octubre,
presentamos en el Salón de Plenos de la Diputación de Badajoz el número 21 de
la Revista O PELOURINHO, que contiene las ponencias de las VI Jornadas de Valorización de las
Fortificaciones Abaluartadas de la Raia/Raya.
Manuel Cienfuegos, de la Asociación de Amigos
de Badajoz -que en todo
momento ha participado en este proyecto-, hizo
la presentación general, realizando un balance de lo que han supuesto no
solo las seis ediciones de las Jornadas, sino sus antecedentes en diversos
actos de divulgación de los acontecimientos históricos y las realizaciones
materiales que han llevado aparejadas. Todo ello publicado en la Revista O
PELOURINHO, desde el número 13 al 21.
Subrayar que hemos creado un site con todo el contenido de estos nueve
números de la Revista O PELOURINHO, a disposición de cuanto interesado quiera
consultar, leer, imprimir, copiar, compartir, divulgar… los artículos que
desee, o las revistas completas, que quedan a libre disposición de todos. Esta
es la dirección: https://sites.google.com/site/revistaopelourinho/system/app/pages/admin/attachments.
A mí, como director de la Revista, me
correspondió explicar el contenido de la actual, así la justificación de las
Jornadas -desde su nacimiento
en Badajoz, seis años antes- hasta las actuales, celebradas a finales de abril
en Almeida, y ahora publicadas. Defender la importancia histórica, patrimonial
y artística del sistema fortificado luso-español, digno de figurar en la lista
del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y desde el año pasado en la Lista
Indicativa de Portugal, bajo el impulso de Valença do Minho, Almeida, Marvão y
Elvas (que ya ostenta el título de forma individual).
Rui Eduardo Dores Jesuino, Técnico Superior de
la Câmara Muncipal de Elvas,
intervino como invitado especial en
la presentación, disertando sobre Elvas, Patrimonio de la Humanidad. Valores y
su repercusión en la demanda turística.
Rui hizo un
recorrido por el patrimonio cultural de Elvas, fundamentalmente el fortificado
medieval y de la Edad Moderna, así como de las instalaciones complementarias
que el mismo contiene, y que es un patrimonio militar, civil y religioso de
altísimo valor y magnífica preservación en cuanto a su integridad y
autenticidad. Patrimonio ejemplarmente rehabilitado y alguno aún en proyecto adelantado
de rehabilitación: tan cuantioso, extenso es el mismo, inigualable en la
variedad de elementos en todo el espacio rayano. El castillo medieval, la propia fortificación abaluartada, el acueducto
de Amoreiras, los fuertes y fortines, cuarteles e instalaciones de intendencia,
hospitales, puestos de mando, polvorines y cisternas, formaron parte de su
recorrido ilustrado con fotografías y dos extraordinarios vídeos
promocionales de la Câmara Municipal.
En el coloquio se extendió sobre lo que fue la
segunda parte de su charla: la repercusión turística de la calificación de
Elvas como Patrimonio Mundial, mostrando que si un año antes de la clasificación (2011) el número
de turistas contabilizados apenas superó los 70.000, en 2016 subieron de
275.000, estableciendo para el próximo año una meta de 300.000.
Destacó la importancia del entorno
“geoestratégico” que tenemos para el desenvolvimiento turístico de la zona, teniendo en cuenta que a 90 kilómetros al norte
tenemos a Cáceres, ciudad Patrimonio de la Humanidad; a 60 kilómetros al este a
Mérida, igualmente calificada por la UNESCO por sus monumentos romanos; a 90
kilómetros al oeste a Évora, con la misma calificación que Cáceres, y aquí en
medio este eje Elvas-Badajoz, al que una
efectiva estación de ferrocarril, y en especial el AVE, le significará un gran
impulso de visitantes hispanos, portugueses y extranjeros (entre los que
subrayó la presencia creciente de los asiáticos).
Admirable “broche de oro”, desde esta
población ejemplar
que sabiamente ha puesto en valor sus grandes tesoros culturales. Cuarenta
millones de euros han sido invertidos en las actuaciones -como indicó Rui-, con
una financiación europea de más del 80% del gasto, en un proceso que continúa
felizmente realizándose. Ahora, que
otros tomen ejemplo para hacer realidad el objetivo de Patrimonio Mundial para
las fortificaciones de la Raia/Raya; Vila Viçosa ya mostró su deseo formal
de sumarse a ello; Ciudad Rodrigo, Olivenza y Alcántara están en el mismo
empeño: ¡adelante los demás!