miércoles, 18 de enero de 2012

EXPOSICIÓN "EMIGRACIÓN EN EXTREMADURA. 1961-2011"
     Desde primeros de 2011 y por todo el 2012, la Fundación Cultura y Estudios de CC.OO. de Extremadura, está exponiendo de forma itinerante (a solicitud de los colectivos que lo deseen: culturales, educativos, vecinales, de emigrantes...) un conjunto de 12 paneles donde se detalla el proceso migratorio de la región en los últimos cincuenta años (Ver en "Archivos adjuntos" documentos 27 y 28).
     Fue en 1961 cuando comenzó la gran riada migratoria que en tres lustros se llevaría a más del 40% de su población total camino de las zonas industrializadas de España y los países más prósperos de Europa Occidental. Algo que pasaría no solo en la España rural, de agricultura de subsistencia para una inmensa mayoría desfavorecida secularmente, sino en toda la cuenca mediterránea, destacando, en cuanto a Europa: Portugal, España, Italia y Grecia, cuya diáspora laboral se asentó en Francia, Alemania, Suiza, Gran Bretaña, Bélgica y Holanda, principalmente.
     La crisis energética de 1973 frenó el proceso, que una agudización de la misma en 1979 lo cortó por completo. Y tras años de parón migratorio, a finales de siglo XX se asiste a un fenómeno inverso: recepción en los países tradicionalmente migratorios de jóvenes venidos de Europa del Este, Latinoamérica y África mediterránea y subsahariana. Casi seis millones de inmigrantes tenía España a finales de 2011, y ello tras haberse aminorado las entradas con la actual crisis bancario-inmobiliaria-especulativa.
     Precisamente ahora comenzamos una nueva etapa: retorno de esos inmigantes a su origen y salidas de españoles otra vez a Centroeuropa y otros destinos difusos. Pero eso ya es otra historia... que contar. Por ahora, esta exposición, nos sitúa en esos convulsos 50 años.
     Desde ayer y hasta el día 31 de enero estará en la Biblioteca Pública de Cáceres. Luego irá a Coria, Moraleja, La Roca de la Sierra... y a cuantos lugares la demanden (culturayestudios@extremadura.es; www.fundacionculturayestudios.es). Buena ocasión para recordar uno de los hechos socio-económicos más decisivos de la segunda mitad del siglo XX, y para que los más jóvenes conozcan lo que muchos ignoran, pese a condicionar de forma tan decisiva nuestro presente y futuro demográfico y social.

lunes, 16 de enero de 2012

NADER Y SIMIN, UNA SEPARACIÓN

          Estrenada en Irán el 16 de marzo de 2011 y en España el 7 de octubre del mismo año, la película Jodaeiye Nadeer az Simin, con guión y dirección de Asghar Farhadi, ha logrado, entre otros muchos premios el Oso de Oro del Festival de Berlín a la mejor película y el Oso de Plata para la pareja protagonista.
          El argumento es “doméstico” y pegado a situaciones frecuentes: Nader contrata a una joven para que cuide de su padre enfermo de Alzheimer cuando su esposa -que quiere marchar al extranjero para buscar un mejor porvenir a su hija de 11 años- lo deja. La asistenta, que se hace acompañar de una hija pequeña en su trabajo, está embarazada y trabaja sin el consentimiento de su marido, un perturbado acosado por acreedores. Nadir, que no conoce estas circunstancias, se ve envuelto en una serie de problemas por una mala atención de su padre, una discusión en la que empuja a la joven asistenta, un aborto de ésta, presiones en los tribunales de justicia y su entorno, enfrentamientos familiares y sociales, en los que las dos menores se ven envueltas.
          Situación político-social, económica-familiar, religiosa… se entremezclan magistralmente, dándole a la película un aire de veracidad extraordinario. Intemporal, válida para cualquier lugar del planeta y cualquier mentalidad cultural.
          Con escasísimos recursos técnicos y ambientales, rodada en interiores fundamentalmente, echando mano de la fuerza de las palabras, de la interpretación impecable de los actores, entre las que destacan con garra la de las dos niñas: la mayor con sus preguntas y silencios; la menor con sus gestos y miradas, su abandono, su fragilidad y dulzura, que ni un segundo nos dejan impasibles… estamos ante una de las películas más recomendables no sólo de la temporada sino de los últimos años.
          Las relaciones de pareja, de padres-hijos, de complemento de necesidades humanas, de razones objetivas y subjetivas en la conducta social; la visión del mundo de la administración de justicia, de la religión, de la presión interior y social de cada uno… nos remueven eficazmente la conciencia y nos llenan de dudas y algunas certezas.
          La magnífica fotografía, con primeros planos sostenidos, a veces rozando el expresionismo en los gestos, en las miradas, en las disposiciones de los protagonistas (nuevamente la fuerza en las niñas -víctimas inocentes, candorosas- es sobrecogedora) nos hacen más que espectadores partícipes del drama.
          No hay, en el film, ni concesiones a la galería a lo largo de los 123 minutos que dura su metraje, ni final cerrado que nos resuelvan situaciones. Queda la imagen final de Nader y Simin, esperando la decisión de su hija  con respecto a con quién irse a vivir en un plano final que se aleja, con el fondo del ruido en los pasillos de un juzgado atestado de gente de toda condición, cada uno con sus expectativas y sus dramas, que podría ser de cualquier ciudad, de cualquier país, lo que le da a la película un cierre brillante en aquello en que se ha ido desarrollando: su humana universalidad.
          Vaya a verla quien no lo haya hecho todavía, cójala de un videoclub, de una biblioteca o bájela de internet. Lo merece como pocas.

viernes, 13 de enero de 2012

VARIOS DE LOS BLOGS QUE SIGO

     En la columna de la derecha de este blog puede verse una relación de otros bajo el epígrafe genérico de Varios de los blogs  que sigo.
     Pienso que tiene la utilidad de ser una referencia para ampliación de búsquedas, pues -además de abarcar temas tan variados como asociacionismo; creación y crítica literarias; educación; geografía, historia y ciencias sociales; seguridad pública; viajes...-, se indica la fecha de su última "entrada", al tiempo que muchos de ellos -una vez que entramos- nos remiten a otros blogs y páginas de interés.
     Invito, por tanto, a su consulta. Estos, y muchos más que también voy "rastreando" -y que harían interminable la relación, de reseñarlos, a pesar de su indudable valía- constituyen una buena opción informativa, formativa y de ocio para todos.

jueves, 12 de enero de 2012

El Periódico Extremadura | Jueves, 12 de enero de 2012

Moisés Cayetano PROFESOR, ESCRITOR Y POLITICO: "Mi paso por la política fue enriquecedor, repetiría"

 Jubilado Moisés Cayetano en el Instituto Bárbara de Braganza.

F. LEON 12/01/2012
Foto: S. GARCÍA.
"Cuando leí por primera vez aquellos versos de Dámaso Alonso: Alégrate, Dámaso,/ porque pronto vendrá la primavera,/ y tienes veinte años, recuerdo que me dije: Aún me queda mucho, pero yo también tendré veinte años". Así se plantea el profesor, escritor, político y estudioso de la emigración y las relaciones con Portugal Moisés Cayetano su llegada a jubilación, a los 60 años, "con la sensación de que lo hecho ha merecido la pena".
--¿Cómo ha dejado clases?
--Ayer por el martes, en el Instituto Barbara de Braganza, de Badajoz, después de 15 años en el centro y 41 de docencia. Terminé Magisterio con 19 años, por libre en enero del 1971 y en febrero comencé a trabajar en la privada en Barcelona porque no había oposiciones, estaban congeladas, como ahora.
--Y volvió.
--Para ir a la mili, que la alterné con clases en una academia, en las Palmas de Gran Canarias. En el 74 me presenté a las oposiciones, las primeras de EGB que se convocaban, y aprobé. Y hace 20 años me presenté a las de Secundaria, ya licenciado en Historia y Pedagogía, en el 90. Mi primer destino fue Badajoz, el Zurbarán.
--¿Cómo cogió las aulas y cómo las ha dejado?
--En los colegios El progreso y Santa Engracia eran duras, por las circunstancias de esos centros. Y en el Bachiller, en el Zurbarán y El Moñino teníamos alrededor de 40 alumnos. La diferencia es que había más ambiente de estudio.
--También estudió la emigración y escribió poesía. ¿Lo deja?
--Hice la tesis doctoral sobre emigración y he retomado los trabajos para estudiar la inmigración, ahora cuando los españoles vuelven a irse. Es apasionante ver los flujos y reflujos que se producen de continuo, como olas. Me llama la atención que España, que siempre fue tierra de emigrantes tenga ahora 6 millones de inmigrantes, y estudio las causas y consecuencias de esos procesos.
En Literatura, comencé a escribir poesía con 16 años, pero el lanzamiento fue a partir de los recitales de Música Poesía y Convivencia en el 74. Escribí cuatro poemarios hasta los 80, lo dejé un tiempo y lo retomé en el 2004 con una antología. Y en prosa, dos novelas, una recopilación de relatos, un par de libros de viaje y retomaré unas memorias que dejé hace 10 años.
--¿Cómo valora ahora su paso por la política activa?
--Fui concejal 16 años en el Ayuntamiento de Badajoz. Intenté una utopía con el Partido Socialista del Pueblo Extremeño, que no cuajó, y se integró en IU, con la que fui concejal tres legislaturas. Después pasé al PSOE, con el que lo fui otros cuatro años.
La verdad es fue una experiencia muy positiva en mi vida, la tengo en una valoración muy alta y fue muy enriquecedora, tanto por lo que pude hacer por los demás como por lo que yo aprendí de urbanismo y patrimonio. Yo repetiría.
--¿Qué proyectos tiene?
--Trabajar en estudios de emigración e inmigración en España y Portugal, porque he estudiado su historia comparada en la Edad Contemporánea.
--¿Y cómo se retira, contento o decepcionado?
--Me voy cubriendo una nueva etapa, con proyectos, desde luego, y lleno de trabajo. He creado un blog para meter todas estas cosas, para poner archivos con el fin de que puedan ser consultados, documentos, estudios y artículos de prensa, muchos de ellos publicados en El Periódico Extremadura
Invitación a "visitar" Archivos adjuntos.

DOCUMENTO 3. Emigración exterior de la Península ibérica. Caso extremeño-aleentejano.

     Hoy quiero invitar a "bajar" el tercero de los "Archivos adjuntos" de este blog: un trabajo realizado hace unos meses y ahora en prensa, listo para su publicación en papel, que bajo el título de Emigración exterior de la Península ibérica. Caso extremeño-alentejano recorre los movimientos migratorios de España y Portugal tras la II Guerra Mundial hasta que se produce la Crisis energética de 1973-1979, que cortó el proceso.
     Las oleadas migratorias de ambos países, como la de todos aquellos de la cuenca mediterránea, se dirigirán a Europa Occidental, donde el desarrollo acelerado de los años cincuenta y sesenta del siglo XX demanda mano de obra sin cualificar. Más de dos millones de españoles y un millón y medio de portugueses se instalarán entre 1961 y 1975 (años fundamentales) en Francia, Alemania y Suiza principalmente. Por encima de los 80.000 proceden de Extremadura y 25.000 de Alentejo, regiones de la Raya luso-española que, si bien no destacan especialmente por este éxodo, sufren la sangría migratoria más fuerte del período de todas las regiones europeas (el 45% del total de su población), enfocada fundamentalmente a sus núcleos de desarrollo industrial interior: Madrid-Barcelona-País Vasco para los primeros, y Lisboa-Setúbal para los segundos.
     Como se demuestra en el estudio, todo este movimiento demográfico priva de población joven a las zonas y países de origen, envejece a la población residente y limita el reemplazo poblacional del futuro. Y si bien alivia la situación de paro del momento, los indicadores económicos de los años posteriores demuestran que no se crea la riqueza necesaria para lograr empleo productivo y condiciones laborales aceptables.
     Si a la cola estaban las regiones de fuertes salidas migratorias al comenzar el proceso en los indicadores socio-económicos, y a la cabeza las receptoras, la situación una vez finalizado será la misma. Pero con más distancia aún en esos indicadores de bienestar.

miércoles, 11 de enero de 2012


NUEVAS SALIDAS MIGRATORIAS

Toda la historia de España está sembrada de movimientos migratorios, de flujos y reflujos unas veces por motivos bélicos y otras por necesidades económicas y laborales. Pero los años finales del siglo XIX y primeros del siglo XX fueron dramáticos por las enormes cifras de salidas hacia América Central y del Sur, que muchos años alcanzaban los 150.000 emigrantes de una población que apenas subía de 18.000.000.
Con la Primera Guerra Mundial, las crisis de Entreguerras y la Segunda Gran Guerra, estos movimientos se reducen, casi desaparecen. No así las necesidades, el hambre que los había motivado, acentuados hasta la desesperación por las consecuencias catastróficas de nuestra Guerra Civil.
Cuando a finales de los años cincuenta Centroeuropa despega en su desarrollo y necesita mano de obra para su pujante industria, minería y servicios, nuevamente se pone en marcha la maquinaria migratoria que entre 1955 y 1975 arrastrará a más de dos millones de españoles, instalándose fundamentalmente en Francia, Alemania y Suiza.
Aquellas salidas al “dorado europeo” habrían continuado si la demanda se hubiese mantenido, pero la saturación del mercado de trabajo y la gran crisis de 1973, arrastrada durante toda la década e incluso acentuada en 1979, básicamente por la subida disparada de los precios del petróleo, las contuvo. Mucho se preocuparon los países receptores de impedirla legal y realmente, ya que sus cifras de paro subían de forma alarmante.
Tras un reajuste duro en los años ochenta del siglo XX, con la llegada de ayudas europeas por la entrada española en el Mercado Común, la contención de los precios del crudo, el auge de la industria turística y el boom urbanístico generalizado, que nos colocó en la cresta de la ola inmobiliaria, los años noventa fueron de bonanza.
Ahora ya no se emigraba, sino que, en un acontecimiento sostenido sin precedentes, recibimos oleadas de inmigrantes procedentes del norte de África, zona subsahariana, Latinoamérica y después países del Este europeo. Esto nos ha llevado a tener a finales de 2011 casi seis millones de inmigrantes, de los que 860.000 son rumanos, 770.000 marroquíes, 360.000 ecuatorianos, 270.000 colombianos y 200.000 bolivianos, por citar las cinco comunidades extranjeras más numerosas.
Cierto que desde 2008 las entradas de inmigrantes se fueron reduciendo drásticamente, y que incluso en 2011 había ya 20.000 menos que en 2010. Pero la abultada cifra está ahí, ahora que estamos inmersos en una nueva crisis, de dimensiones colosales; mucho mayor que la de 1973-1979. Comparable incluso a la de 1929, que sembró de miseria a los países más adelantados (los demás ya lo estaban… y lo están), si no más profunda.
¿Y qué pasa ahora, en medio de este nuevo hundimiento en que la especulación bursátil e inmobiliaria, la voracidad bancaria y la competencia productiva y laboral de los países emergentes y superpoblados del este asiático nos acosan? Pues que asistimos a un nuevo movimiento del tsunami migratorio; es decir, que estamos pensando y hasta preparando las maletas de una nueva emigración. Incluso nuestros vecinos de Portugal, que han tenido un comportamiento demográfico-migratorio similar al nuestro, han visto como hasta el propio Gobierno “invita” a los jóvenes a buscarse el porvenir fuera de sus fronteras. Y nosotros, con invitación o sin ella, asistimos a las primeras salidas de jóvenes preparados -y no preparados- profesionalmente camino otra vez de Alemania, nuevamente también Latinoamérica e incluso algunos puntos emergentes de Asia.
Cuando aún tenemos 1.500.000 de españoles fuera, rescoldo de antiguas migraciones, y casi seis millones de extranjeros dentro, iniciamos un nuevo éxodo como aquellos que nos llevaron hace más de un siglo a Ultramar: por el tiempo que haga falta para abrirse un porvenir que aquí una vez más no se encuentra. Y es que en la época de “vacas gordas” no hemos sido capaces de crear riqueza estructural, sino que levantamos castillos de ladrillos que ahora no aguantan los nuevos vendavales.

martes, 10 de enero de 2012

JUBILACIÓN

     Cuando leí por primera vez aquellos versos iniciales de Dámaso Alonso: Alégrate, Dámaso,/ porque pronto vendrá la primavera,/ y tienes veinte años, recuerdo que me dije: "Aún me queda mucho, pero yo también tendré veinte años".
     Veinte años cumplí estando de maestro en Barcelona. Y, como León Felipe, Después... ya no he vuelto a echar el ancla. Hasta ahora. Hasta este momento en que cumplí los sesenta, y no tardará mucho en volver la primavera.
     Siempre parece que fue ayer. Te das la vuelta y está ese ayer a un paso de la mano. Y te das otra vuelta y estás aquí, con una carga increíble de tiempo a las espaldas. Lo bueno es que esa carga sea leve, nos parezca leve y la sintamos etérea, como una niebla fina que un nuevo sol deshaga.
     Con ese sentimiento hoy, 10 de enero, dejo -"voluntariamente aceptado"- mi compromiso docente institucional, reglado, grato a veces, duro en otras ocasiones. Ha merecido, en cualquier caso, vivirlo, como me merece ahora dejarlo, a cambio de proyectos sin deberes impuestos, horarios y presiones.