SE NOS HA IDO OTRO “GRANDE” MÁS: ANTONIO VIUDAS CAMARASA.
En 1983 se nos fue uno de los grandes poetas
de referencia de Extremadura: Luis Álvarez Lencero. Dejamos de oír su voz
portentosa, desgarrada y desgarradora, fieramente humana (como los poemas de
Blas de Otero). En 2023, con motivo del centenario de su nacimiento, le
dedicaríamos un “libro coral”, colectivo de artistas, poetas, escritores,
críticos, amigos, publicado por la Fundación CB. Así, si ya no teníamos al lado
su cálida voz, nos quedaba la calidez de sus versos, su recuerdo y el cariño de
los muchos que le conocimos y admiramos.
Diez años después se nos iría Jesús Delgado
Valhondo, “Valprofundo”, como le llamaba el periodista extremeño José María
Pagador Otero. Poeta lleno de energía vital, que derrochaba a borbotones en
cada encuentro, en cada conversación, en cada una de sus apasionadas opiniones.
Poeta de una finura y una profundidad admirable, al que le dedicamos también un
libro, bajo el mismo sello editorial, y otra vez plagado de buenos compañeros
de viaje en el arte, la poesía y la crítica literaria. ¡Cuánto echamos de menos
su torrente incesante sostenido con una voz atronadora, pero con qué alegría
conservamos sus versos y ese cariño con que homenajeamos su figura en 2024!
Pero, antes, en 2020, publicamos el “primer
libro de la serie colectiva”, el dedicado a Manuel Pacheco, por el centenario
de su nacimiento. Nos dejaría físicamente Pacheco cinco años después que
Valhondo, e igualmente nos quedamos huérfanos de un ejemplo vital envidiable,
de su fina ironía, de su defensa de los débiles del mundo en unos poemas
contundentes, comprometidos, como si fueran “armas cargadas de futuro”, que
decía el gran Gabriel Celaya; pero igualmente queda el calor de sus versos
contundentes y emotivos, y ese homenaje conjunto que le tributamos, nuevamente
editado por la Fundación CB.
El año pasado, a un año de su muerte,
tributaríamos igual recuerdo a su humanidad y calidad poética, referido ahora a
otro grande de las letras extremeñas, que supo recoger la misma editorial:
Rufino Félix Morillón. El más longevo de aquella generación nacida en el primer
tercio del pasado siglo. Una persona tan entrañable como admirable poeta.
Fantástico en la elegancia de la frase y la palabra exacta. Y a éste… no pudo
ya rendirle el tributo de su análisis quien había realizado para los tres
anteriores un impecable trabajo de crítica literaria, salpicada con ironía
vital, que constituye de lo más enriquecedor de los anteriores volúmenes; no
pudo contribuir con su presencia escrita Antonio Viudas Camarasa, pues ya hacía
mella en él la enfermedad que ahora se lo ha llevado definitivamente, el 12 de
octubre de 2026. Aunque sí pudo hablar, y largamente, en la presentación del
libro-homenaje, el 18 de febrero de 2025, en el Centro Cultural Santo Domingo,
de Mérida.
Antonio Viudas Camarasa ha sido un filólogo
de raza, un escritor envolvente, volcánico, torrencial, apasionado, de una
cultura extraordinaria y de una capacidad de análisis y crítica fuera de lo
común.
Profesor de Filología Hispánica de la
Universidad de Extremadura, miembro de la Real Academia de Extremadura de las
Artes y las Letras, autor del mítico “Diccionario extremeño” (1980), fundador
del “Anuario de estudios filológicos” y colaborador de múltiples revistas
científicas…; doctísimo analista de la obra de Luis Chamizo, José María Gabriel
y Galán, y sobre todo de Manuel Pacheco (cuya edición de las obras completas es
un clásico a imitar), divulgador científico y prolífico escritor en redes
sociales ampliamente seguidas por su calidad y agudeza crítica.
Ya tampoco podremos escuchar su voz de
interminables reflexiones sobre los asuntos más variados dentro de la
filología, la crítica literaria, el arte en general. Ya no podremos estar
pendientes de sus nuevas investigaciones, de su pulir constante del lenguaje
heterodoxo, dentro de los cánones del rigor académico. Pero su obra, como en el
caso de los creadores anteriores, recreando, profundizando, diseccionando lo
que otros producen y a la vez creando su propio mundo literario, investigador,
ensayístico, queda ahí, como la de los otros “grandes” anteriormente citados,
de los que siempre estuvo tan cerca, a los que tanto estudió, analizó y nos
ayudó a entender y comprender. ¡Uno más que se nos va, quedando aquí su obra
que no está llamada a perecer!
Moisés
Cayetano Rosado




