martes, 16 de julio de 2019


NUESTRA EMIGRACIÓN  HOY


Cuando los días 21 y 22 de diciembre pasados se celebró en Mérida el “I Congreso Mundial de la Ciudadanía Extremeña en el Exterior”, organizado por la Junta de Extremadura, diversos representantes de asociaciones de emigrantes extremeños quedaron decepcionadas por la escasa atención prestada a la problemática de la emigración extremeña del pasado y el presente, así como a las organizaciones de emigrantes.
Desde la inauguración por un astronauta con ascendientes extremeños a un premiado presentador de televisión americana (de nacencia emeritense) encantadísimo de haberse conocido, que se marcó un show en que únicamente hizo falta que se pusiera a claquear al estilo hollywoodiense, pareciera que queremos ser otra vez aquellos que “triunfaron en América”, ignorando que esa minoría es anecdótica en medio del dolor y los problemas de la emigración forzosa y forzada.
Por ello, con la finalidad de realizar una reflexión sosegada, independiente de los poderes institucionales, pero con vocación de hacerles llegar los debates y conclusiones para una actuación institucional efectiva, hablamos allí mismo algunos de los ponentes y dirigentes asociativos de la emigración de la posibilidad de celebrar un Encuentro de Asociaciones de Emigrantes Extremeños. Pasados ahora cuarenta años del “I Congreso de Emigrantes Extremeños”, celebrado en Cáceres bajo el impulso de las propias asociaciones, nos pareció oportuno hacerlo bajo el título genérico de “Asociaciones Extremeñas en la Emigración, labor del pasado, situación actual y perspectivas de futuro”, en el que el propio movimiento asociativo presentaría las ponencias respectivas a su labor, proyectos y perspectivas, a las que seguirían debates y aportaciones directas.
La Fundación Caja Badajoz -entidad de reconocida solvencia en el campo de la acción social, cultural, asociativa, de amplia proyección pública- aceptó su patrocinio, reservando 50 plazas en su Residencia Universitaria para alojar a los participantes: alojamiento y manutención completos desde la noche del viernes 23 de agosto hasta la mañana del domingo, día 25.
Durante seis meses -de finales de diciembre a finales de junio- hemos estado en contacto asociaciones y federaciones en España y el exterior, para conformar el programa, ponentes y asistentes. Y después de muchos intercambios y… silencios, finalmente no ha habido forma de darle “forma” a lo que parecía un anhelo de muchos, quedando en una aspiración de muy pocos.
¿Por qué? Acaso…
- Porque el tiempo no perdona, y muchos de los dirigentes asociativos ya no tienen el impulso que hace cuarenta años nos llevó a organizar el “I Congreso de Emigrantes Extremeños” en Cáceres, sin medios propios, pero haciendo de la necesidad virtud hasta conseguir suficientes subvenciones y las instalaciones de la Universidad Laboral de Cáceres.
- Porque la renovación asociativa no tiene la fuerza de que se dotó en aquellos tiempos y da para ir moviendo actividades lúdicas y a veces culturales en su entorno, pero sin alcance global.
- Porque tras muchas luchas y derrotas hay una “descreencia” en las posibilidades de la unión y la reivindicación.
- Porque este Encuentro puede ser tomado por las “autoridades” como un enfrentamiento y entonces peligran las más que pírricas ayudas que institucionalmente se les da.
- Porque hemos perdido el tren, otro tren más, de los proyectos al margen de la oficialidad.
- Porque nos “calentamos” de momento ante lo que creemos injusto, innecesario, “escaparatista”, superficial… pero luego las aguas se remansan.
- Por desencuentro interiores.
- Por desconfianzas exteriores.
En fin, el proyecto se chafó. Pero ahí queda la intención y la constancia de lo que pudo ser y no fuimos capaces de llevar hacia adelante.
Moisés Cayetano Rosado

jueves, 11 de julio de 2019


PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EN LA EUROCIUDAD DEL SUROESTE IBÉRICO

Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia

Hace por estas fechas siete años, la “Guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas” fueron declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, de acuerdo con su Criterio IV de selección:Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de conjunto arquitectónico, tecnológico y paisaje, que ilustra una etapa significativa de la historia humana”. Declaración que viene a reconocer el valor histórico y monumental de un complejo defensivo excepcional, que incluye no solamente la fortificación abaluartada de los siglos XVII y XVIII sino todo el conjunto fortificado (castillo medieval y amurallamientos islámicos y fernandinos), instalaciones interiores: cuarteles, polvorines, hospitales, almacenes, dependencias militares complementarias, acueducto, cisternas, espacios exteriores con sus fuertes, fortines, caminos cubiertos, glacis, etc.
Sin embargo, reconozcamos que todo ello se explica en su conformación por la relación con el entorno, esencialmente el entorno próximo: aquellas poblaciones cuya presencia fue un condicionamiento de su propia significación como “llave del Reino”: Badajoz, su rival fronterizo desde la misma configuración del Reino de Portugal por su primer rey, D. Afonso Henriques, a mediados del siglo XII, y Campo Maior, tan ligada a los anteriores en las sucesivas ofensivas bélicas medievales y muy especialmente de la Edad Moderna. No olvidar también el papel protagonista de Olivenza (“Olivença” portuguesa desde el Tratado de Alcañices de 1297 hasta la anexión a España durante la Guerra de las Naranjas de 1801).
Este triángulo de primera línea de frontera, en el espacio de incursión más vulnerable, por ser llano, bien dotado de recursos agro-ganaderos y de privilegiada situación geográfica en la línea más corta entre los dos núcleos capitalinos de España y Portugal, forma en sí un conjunto permanentemente interrelacionado en la historia, lo que les ha llevado sistemáticamente a presentar unas defensas urbanas y periurbanas necesarias para protegerse entre sí a un lado y otro de la línea fronteriza: Elvas, Olivenza y Campo Maior del lado portugués; en frente, Badajoz, del lado español.
Esto hace que las “Guarniciones fronterizas y fortificaciones de Elvas, Olivenza, Campo Maior y Badajoz” se expliquen como un subsistema propio de defensa dentro del gran sistema luso-español. Y sus avatares históricos así como el legado patrimonial heredado ofrezcan un ejemplo eminente de un tipo de conjuntos arquitectónicos, tecnológicos y paisajísticos, que ilustran una larga etapa significativa de la historia humana”. O sea, digno el conjunto como complemento explicativo de la propia existencia de cada uno de sus elementos, lo que hace razonable que la Declaración de Patrimonio de la Humanidad pueda “extenderse” (figura contemplada en los modelos de clasificación de la UNESCO) a estas poblaciones vecinas, siempre y cuando las tres candidatas a dicha extensión adecúen su Patrimonio a las exigencias del organismo internacional: cuidar su autenticidad, respetar lo que hemos heredado de su integridad y acondicionarlo con una restauración racional de sus elementos: algo que hizo ejemplarmente en su día Elvas, está acometiendo Campo Maior (tanto en la ciudad en sí como en su población dependiente, Ouguela), y que deberá abordar de una manera integral Olivenza y Badajoz.
Juegan a favor de lo razonable de esta clasificación en serie los siguientes factores:
- La evolución de sus construcciones militares al compás de los avances técnicos de los tiempos, desde la neurobalística a la pirobalística, presentes la primera en los castillos medievales de Elvas, Campo Maior y Olivenza, y en la alcazaba musulmana de Badajoz
 - La autenticidad de gran parte del legado construido, así como la suficiente integridad del mismo pese al afán “higienista” y urbanístico de finales del siglo XIX y buena parte del XX, aunque hayamos de lamentar desaciertos recientes, sobre todo en Badajoz, al destruir las ruinas interiores del Fuerte de San Cristóbal, en lugar de consolidarlas, así como recargar de hormigón y empinadas escaleras el Baluarte de la Trinidad, y en Olivenza, las actuaciones desafortunadas y derribos de murallas y vaciados en el Baluarte de San Juan de Dios.
- El formar parte de las “Fortalezas abaluartadas de la Raya”, en la Lista Indicativa de Portugal -paso previo a la Declaración definitiva- desde 2017, con lo que todas las fortificaciones rayanas están en disposición de presentar la candidatura formal.
- Y el ser el conjunto más compacto y completo de toda la Península ibérica.
Todo ello hace de esta Eurociudad: Elvas (con su otra fortificación del municipio: Barbacena), Campo Maior (con otra fortaleza más en su municipio: Ouguela), Olivenza (que comparte con la primera el Ponte de Ajuda) y Badajoz (de alcazaba inigualable, como complemento excepcional y único en la Raya) una firme candidata a la Declaración de Patrimonio de la Humanidad, bien como extensión de Elvas, o dentro del Sistema fronterizo luso-español. ¡Ahora es buen momento para ponerse en ello a trabajar, para hacerlo realidad!

martes, 25 de junio de 2019


PASEO POR LAS FORTIFICACIONES DE BADAJOZ

MOISÉS CAYETANO ROSADO

Emplear unas tres horas en recorrer las fortificaciones de Badajoz es sumergirnos en un recorrido por la historia, esencialmente desde finales del siglo IX hasta el siglo XIX, en un espacio de ocho o diez kilómetros entre lo urbano y periurbano, que nos hará tomar conciencia de lo extraordinario de un patrimonio monumental de alto valor, pese a las destrucciones y adulteraciones contemporáneas.
Tomando como punto de partida la Torre de Espantaperros -soberbia atalaya octogonal almohade coronada por templete mudéjar-, nos dirigiremos a continuación hacia la Plaza Alta, de sabor entre medieval y renacentista, para entrar en la Alcazaba musulmana por la Puerta del Capitel, desde donde accedemos a este recinto de 80.000 metros cuadrados y 1.250 metros de muralla, levantada inicialmente en el siglo IX y completada por los almohades desde el XI al XIII.
Espectaculares son las vistas a las Vegas del Guadiana al este, al Fuerte de San Cristóbal al norte, a la vecina ciudad de Elvas al oeste y al interior de la misma, con su Palacio de los Duques de Feria (actual Museo Arqueológico), la Torre de los Acevedos y la Torre de la Iglesia de Santa María (donde está la actual Biblioteca de Extremadura), las ruinas de la Iglesia de la Consolación y la Ermita del Rosario, entre otros elementos patrimoniales, además de sus jardines y paseos, así los ríos Rivillas y Guadiana a sus pies.
Saldremos de la Alcazaba por la reconstruida Puerta de Carros, para tomar el Puente de la Autonomía, que nos lleva al Fuerte de San Cristóbal, fácil de recorrer exteriormente por sus glacis. Ahí nos damos cuenta del ingenio constructivo del nuevo sistema abaluartado: ahora no tenemos, como en la Alcazaba, altos paredones inaccesibles por escalada, sino inclinados terraplenes que impiden ver el interior, con lo que se obstaculiza el impacto de la artillería en los lienzos de muralla. Estos lienzos quedan protegidos, en fuego cruzado, por baluartes, semibaluartes y revellines, siendo en este caso un amplio triángulo cubriendo la entrada directa desde Campo Maior.
El Fuerte de San Cristóbal (cuyo interior hubiera merecido la consolidación de las ruinas de la Casa del Gobernador y los cuerpos de estancias de oficiales, suboficiales y tropa) ofrece unas vistas hacia el entorno extraordinarias, cumpliendo su misión de salvaguarda de la ciudad en uno de los punto más vulnerables: este elevado Cerro de San Cristóbal, que compite con el Cerro de la Muela al otro lado del río, donde se encuentra la Alcazaba.
Desde el Fuerte, por lo que fuera el camino cubierto -ahora ocupado por viales y grupos residenciales-, llegamos al Hornabeque de la cabecera exterior del Puente de Palmas, único acceso de la época a la ciudad desde Portugal. Estamos ante otro elemento defensivo, que al igual que el anterior se construiría a comienzos de la Guerra de Restauração portuguesa (1640-1668), constituyendo el conjunto fortificado artillado más sólido de la fortificación, invulnerable, al tiempo que de excelente construcción, complejidad y belleza.
El Hornabeque es otro buen lugar para que el caminante haga un alto -tras llevar una hora de paseo-, para contemplar una panorámica de la ciudad, en la que destacan la propia Alcazaba, la cúpula de la Iglesia de la Concepción, la torre de la Catedral y las torres de la Giralda y las Tres Campanas, además de la expansión urbana del siglo XX, hacia el oeste. El mismo tablero del Puente de Palmas, sus airosos arcos de medio punto, sus orillas ajardinadas… constituyen otro recurso más de atracción.
Salvado el Guadiana por el Puente renacentista de Palmas, llegamos a la Puerta del mismo nombre y época, desde donde nos internaremos en la muralla abaluartada de los siglos XVII y XVIII, comenzando por el Baluarte de San Vicente, que hasta el de San José alberga en los fosos los Jardines Infantiles, y tiene al exterior -protegiendo el lienzo de muralla que los une- al revellín donde se ubica el Auditorio Ricardo Carapeto.
Este espacio merece una visita reposada para admirar en todo su valor los elementos esenciales de la fortificación abaluartada: los dos baluartes que limitan el lienzo de muralla donde están los jardines, y que tiene adosada la portada de la antigua ermita de la Soledad, de hornacina y templete barrocos, en mármol, de notable calidad; el complejo revellín que lo protege, transformado en auditorio multiusos; la poterna en recodo abierta en el flanco izquierdo del Baluarte de San Vicente; el propio foso, profundo y amplio…
Por esta poterna del primer baluarte podemos acceder al paseo de ronda interior, que da a los Jardines de Castelar, o podríamos proseguir por los fosos hacia el tramo más castigado por las destrucciones que abrieron amplias brechas durante la II República y los años sesenta del siglo XX para expandir sin obstáculos la ciudad, eliminando lienzos de muralla, revellines, fosos, glacis y el Baluarte de San Juan (donde se abre la Avenida de Europa).
Retomamos la fortificación en Puerta Pilar, para ver a continuación -ya despejado en su exterior de las antiguas instalaciones del Colegio de Nuestra Señora de Bótoa- el Baluarte de San Roque, y -tras otra brecha de comunicación vial- el de Santa María, que aún conserva antiguas instalaciones exteriores en sus fosos, siendo preciso también que sean despejadas. El Fuerte de Pardaleras -que protegía el exterior de esta Puerta, reforzando así otro punto vulnerable de la ciudad-, así como el revellín delante de la misma, fosos, glacis y camino cubierto, son otros elementos que han desaparecido -transformado el primero antes en Prisión Provincial y después en el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo)-, y ocupado el resto por viales, caserío y plaza.
Entre este Baluarte y el de la Trinidad otra vez recorremos un amplio espacio ajardinado, en el que se ha instalado el Obelisco homenaje a los caídos en la Guerra de la Independencia, entre 1811 y 1812, conmemorando especialmente la toma de la ciudad por ese punto a cargo de los ingleses en abril de 1812.
Podemos pasar al interior de la fortificación por este punto -otra vez con brecha urbana- para recorrer el interior del Baluarte de la Trinidad, cuyas “monumentales” escalinatas recientemente construidas sustituyen a lo que debería ser una rampa de acceso a la artillería. Su paseo de ronda nos ofrece otra vez más la oportunidad de contemplar los amplios espacios exteriores, precisamente en los puntos más vulnerables de la ciudad durante las guerras de la Edad Moderna, y por ello los que se refuerzan con especial atención. Ahí tenemos el Revellín de San Roque, que en sí es un fuerte en toda regla, y el Fuerte de la Picuriña, del que se conservan las ruinas de parte de sus murallas e instalaciones interiores, precisadas de recuperación.
El Revellín de San Roque, como el Fuerte de San Cristóbal, puede ser recorrido perimetralmente, y de esta forma podemos admirar sus amplios fosos y la calidad de su escarpa y contraescarpa. Desde él, volvemos al Baluarte de la Trinidad, por los Jardines de San Roque, para subir por el interior hasta el Baluarte de San Pedro, desde donde se nos ofrece enseguida la Torre de Espantaperros, en que iniciamos el recorrido.
Toda una lección de historia, de arte y patrimonio natural y construido, alrededor de nuestras defensas fortificadas, que bien merecen ser respetadas, atendidas en una cuidadosa restauración en lo que resta, para incorporarse al proyecto en marcha de las “Fortificaciones de la frontera luso-española como Patrimonio de la Humanidad”.

miércoles, 19 de junio de 2019


LA EUROCIUDAD DEL SUROESTE IBÉRICO: DOCUMENTACIÓN Y DIVULGACIÓN

MOISÉS CAYETANO ROSADO
Doctor en Geografía e Historia

Que Badajoz, Campo Maior y Elvas formen una Eurocidad supone una importante baza a la hora de captar fondos europeos, con los que financiar proyectos institucionales, de los que se ha visto beneficiado notablemente nuestro patrimonio histórico-artístico monumental. A ello se unen, y han de seguir uniéndose, otros proyectos en los más variados ámbitos, como el laboral, empresarial, educativo, cultural, deportivo, turístico, administrativo, etc.
La experiencia desarrollada por la Eurociudad San Sebastián-Bayona, con 26 años de recorrido, sirve de ejemplo para las que han ido naciendo después, como son las de Tui-Valença do Minho, Salvaterra-Monção y de Chaves-Verín en la Raya/Raia norte luso-español, o la de Ayamonte-Vila Real de Santo António- Castro Marim, en el sur (Andalucía-Algarve). Y ha de servir de ejemplo para nosotros y para otras que deberán conformarse, como es el caso de Almeida-Ciudad Rodrigo, que está dando los pasos necesarios para su creación, junto a Fuentes de Oñoro.
Por lo anterior, podemos observar que la conformación de eurociudades en nuestras fronteras (con Portugal y Francia) cobra especial importancia en la raya luso-española, y lo es fundamentalmente por la “transparencia” del espacio fronterizo: no existen especiales barreras naturales, sino más bien al contrario, continuidad espacial natural, con notable cercanía territorial, hasta el punto que la mayoría están visualmente conectadas, cual es el caso de Tui-Valença do Minho, Salvaterra-Monção, Ayamonte-Vila Real-Castro Marim y Badajoz-Campo Maior-Elvas. Pero también por el propio patrimonio monumental compartido y “explicado” a causa de nuestra cercanía vecinal, especialmente el patrimonio militar, o sea, las fortalezas, tanto medievales (castillos) como de la Edad Moderna (fortificaciones abaluartadas), que les da especial, peculiar y relevante identidad e importancia.
Estos conjuntos, eurociudades, de nuestra raya ibérica deberán ser completados con otros más, que en nuestro espacio regional tienen muy clara interacción histórica, patrimonial y vecinal con la región alentejana, como ocurre con Valencia de Alcántara-Marvão-Castelo de Vide, Alburquerque-La Codosera-Arronches o Villanueva del Fresno-Mourão.
Conjuntos en general de una potencia patrimonial artístico-monumental difícilmente igualable en otros espacios geográficos. Se han ido enriqueciendo a lo largo de la historia precisamente por los enfrentamientos que desde la conformación de los reinos peninsulares en la Edad Media han disputado los terrenos fronterizos (en especial los primeros avances en la configuración de Portugal como reino, de 1145 a 1185, bajo Afonso Henriques, así como las Guerras Fernandinas contra Castilla entre 1369 y 1382), y que en la Edad Moderna se remontaron en continuas conflagraciones, especialmente la Guerra de Restauração de Portugal (1640-1668), la Guerra de Sucesión a la Corona de España (1701-1714) y las Invasiones Napoleónicas (1807-1812). Al haber sido prioritario espacio de penetración en las ofensivas bélicas, las fortalezas levantadas en la frontera extremeño-alentejana -y en especial en las “llaves de los respectivos reinos”, Elvas-Badajoz-, resultan las más portentosas, completas en sus estructuras defensivas y densas del conjunto ibérico rayano.
Y ocurre que en todos estos conjunto de eurociudades, la más densamente poblada -dentro de la alarmante baja densidad y el envejecimiento poblacional- es precisamente la que nos atañe ahora: la del “triángulo geográfico” Badajoz-Campo Maior-Elvas, cuya situación en el eje Madrid-Lisboa le dio el protagonismo histórico de mayor relevancia y en la actualidad las perspectivas de desarrollo futuro en infraestructuras, comunicaciones y asentamientos logísticos de mejores condiciones objetivas. Algo que hay que aprovechar para el desenvolvimiento socio-económico de nuestra área, tan deprimida en lo demográfico, económico y laboral, y urgentemente necesitada de reactivación.
Y todo ello hay que estudiarlo en profundidad, documentarlo, divulgarlo, para un mayor conocimiento y para una mejor preparación de planes y proyectos, para una mejor oferta al que nos visita, para una exitosa consecución de fondos europeos.
De ahí que el trabajo dentro de la aspiración a que la “Raya abaluartada” sea Patrimonio de la Humanidad (en la que están implicadas precisamente las eurociudades atrás enumeradas) resulte en estos momentos crucial; desde hace tres años, se encuentra en la Lista Indicativa presentada por Portugal a la UNESCO, y aprobada como tal, liderándolo Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas.
De ahí que publicaciones como la extensa, enciclopédica (geográfica, histórica, antropológica socio-económica, empresarial…), “Convergencia Ibérica, ¿Quo vadis Iberia?”, que coordina el profesor de la Universidad de Extremadura Luis Fernando de la Macorra, a punto de salir de la Imprenta de la Diputación de Badajoz, sean imprescindibles.
De ahí que la interconexión y acción conjunta de las distintas eurociudades nos sea vital a la hora de plantear proyectos de alcance transfronterizo global, bajo el signo de problemáticas, necesidades y posibilidades similares.
Y de ahí que ya sea hora de que nuestra Eurociudad del Suroeste Ibérico se plantee la conveniencia de editar una Revista de Estudios Transfronterizos que aborde estas cuestiones de forma rigurosa y al mismo tiempo accesible para todos, con lo que dar pie a un liderazgo en cuanto a la documentación y divulgación de estas potencialidades que conforman la Raya/Raia, para ponerlas en su justo y considerable valor. Y para aspirar fundamentadamente a un cambio de futuro en un espacio para el que se pronostica aún más despoblación, aún más dificultades socio-laborales.
Hay que abordar el futuro conjuntado fuerzas desde el razonamiento, los proyectos sólidos y las reivindicaciones basadas en nuestras posibilidades reales, tanto tiempo sometidas a la indolencia y al sopor, superando fronteras, en lo que la Eurociudad es “un arma cargada de futuro”.

viernes, 14 de junio de 2019


GLOSAR LA EUROCIUDAD DEL SUROESTE IBÉRICO
Moisés Cayetano Rosado

Me llegó recientemente una invitación a participar en una publicación colectiva, en la que se viene trabajando a lo largo de todo el semestre que este mes culmina: obra coral en la que los participantes están de una u otra forma enraizados con lo que se conforma como Eurociudad del Suroeste Ibérico: Badajoz-Campo Maior-Elvas.
Escritores, artistas, que ofrecen su sentir cercano a esta corografía, lugar histórico de encuentros y desencuentros: nuestras batallas territoriales, que han dado lugar a fortalezas, constituyendo ahora el asombro y la belleza que a todos nos admira; pero también nuestras luchas por la vida, en la que la Raia/Raya ha sido tantas veces espacio de solidaridad, de hermanamiento, de emocionante ayuda ciudadana ante tantas dificultades como hemos padecido, y en tantas otras como seguimos padeciendo.
El libro, ya compuesto y listo para que entre en máquina de imprenta, tiene 390 páginas y en ellas se contiene la producción de 86 autores. Admiro su variedad y calidad. Las fotos de monumentos, rincones, perspectivas, detalles de Elvas, Campo Maior y Badajoz, son fantásticas: extraordinarias postales que han sabido conjugar la autenticidad con la belleza de nuestro “triángulo territorial”, donde la estrella de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad (Elvas) no ensombrece las de las otras dos: estoy convencidos de la conveniencia de una “Extensión” de la calificación de la UNESCO a las mismas.
Si los grabados paleolíticos rupestres al aire libre de Siega Verde en Salamanca tiene esa calificación Mundial desde 2010 como extensión de los del Vale de Foz Côa, que lo es desde 1998, las fortificaciones de Campo Maior y Badajoz lo pueden ser como complemento histórico, artístico, monumental de la Guarnición fronteriza y fortificaciones de Elvas: el destino de las tres conformó estas defensas portentosas por los enfrentamientos en esta primera línea de frontera durante la Baja Edad Media y sobre todo por la Guerra de Restauração portuguesa (1640-1668), la Guerra de Sucesión española (1701-1714) y las Invasiones Napoleónicas (1807-1812), ilustrando eminentemente esta larga etapa significativa de la historia humana (Criterio IV de selección exigido por la UNESCO). En este trabajo colectivo queda realista y artísticamente reflejado.
Pero además de esas fotos sorprendentes, el libro es un tesoro de dibujos y diseños originales de varios de sus autores, que abrillantan lo anterior y lo complementan con una visión personal, creativa, constituyendo una excelente “tarjeta de visita” de esta Eurociudad, para la que adivinamos un futuro prometedor como foco de atracción cultural y turística, a poco que se divulguen obras como la que tenemos entre manos.
Y para completar las aportaciones anteriores, está la “parte escrita”: poemas en versos, prosas poéticas, relatos, pequeños artículos informativos, vivencias personales y colectivas, que recrean fundamentalmente la visión de este espacio compartido, donde otra vez se remarca la importancia de la interacción vital del mismo, la hermandad de sus habitantes, la huella que ha dejado y deja cada día este triángulo transfronterizo donde tenemos la suerte muchos de los que participamos en el proyecto de habitar, y otros de visitar con mayor o menor asiduidad.
Esta nuestra Eurocidad del Suroeste Ibérico tiene en la obra “Colectânea-Literatura e Artes. Eurocidade Badajoz-Elvas-Campo Maior” (coordinada entusiásticamente por la elvense -de Santa Eulalia- Graça Amiguinho) un tesoro que mostrar, un tesoro para acompañar su sustancial belleza, donde la misma se resalta sublimemente en fotos, dibujos, pinturas, textos, que a nadie dejarán indiferente, y que serán un reclamo irresistible para el que nos vaya a visitar. En manos de las instituciones públicas (de la propia Eurocidad fundamentalmente) y privadas amantes de nuestro “triángulo territorial” está el publicarlo, divulgarlo, acercarlo a los vecinos y a la Humanidad.

jueves, 13 de junio de 2019


PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EN LA EUROCIUDAD BADAJOZ-ELVAS-CAMPO MAIOR
(CONCLUSIONES-próxima publicación en “Apuntes para la Historia de la ciudad de Badajoz”, RSEEAP-)

Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia
El Patrimonio fortificado de Elvas (Patrimonio de la Humanidad desde 2012) se complementa y obtiene su explicación histórica dentro del “triángulo” formado con Badajoz y Campo Maior. Los conflictos en frontera, que han tenido lugar desde el mismo momento de la creación del Reino de Portugal, a mediados del siglo XI, hasta bien entrado el siglo XIX, han dado lugar en las tres poblaciones, así como en sus términos municipales (en el de Elvas contamos con la importante presencia del Fuerte de Barbacena, además del antiguo Ponte de Ajuda, destruido durante la Guerra de Sucesión española; en Campo Maior, con la fortaleza de Ouguela, y en las dos, más Badajoz, con elementos fortificados complementarios y estancias de servicios variados, así como torres de vigía estratégicas) a una “maquinaria de guerra” que hoy es un admirable conjunto artístico-monumental.
La importancia de Elvas aún se refuerza más contemplando este subsistema expresamente creado para la finalidad de defensa y “llaves” de sus respectivos reinos: España y Portugal, dotándose de la singularidad que exige el Criterio IV de selección de la UNESCO para calificarse como Patrimonio Mundial, y en este caso “extender” el ya obtenido por Elvas:Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de conjunto arquitectónico, tecnológico y paisaje, que ilustra una etapa significativa de la historia humana”.
El recorrido histórico que en sí muestran; la evolución de sus construcciones militares al compás de los avances técnicos de los tiempos, desde la neurobalística a la pirobalística; la autenticidad de gran parte del legado construido, así como la suficiente integridad del mismo pese al afán “higienista” y urbanístico de finales del siglo XIX y buena parte del XX (sin olvidar lamentables desaciertos recientes, sobre todo en Badajoz, al destruir las ruinas interiores del Fuerte de San Cristóbal, en lugar de consolidarlas, así como recargar de hormigón y empinadas escaleras el Baluarte de la Trinidad); el formar parte de las “Fortalezas abaluartadas de la Raya”, en la Lista Indicativa de Portugal -paso previo a la Declaración definitiva- desde 2017-; el ser el conjunto más compacto y completo de toda la Península ibérica… hacen de esta Eurociudad del Suroeste Ibérico un firme candidato a la Declaración conjunta como Patrimonio de la Humanidad, bien como extensión de Elvas, o dentro del Sistema fronterizo luso-español.

lunes, 27 de mayo de 2019


IGNORANCIA Y PREPOTENCIA PARA CON EL VECINO RAYANO

MOISÉS CAYETANO ROSADO

Cuando uno cree saberlo todo pueden darse situaciones pintorescas, y podemos llegar no a rozar sino a meternos de lleno en el ridículo, transformándose nuestra altanería y suficiencia en reveladora señal de la ignorancia adobada con la prepotencia. Ya lo indicaba Miguel de Unamuno hace un siglo, cuando denunciaba la “petulante soberbia española” ante el vecino en su libro de artículos “Por tierras de Portugal y de España”, publicado en 1911.
No es que debamos necesariamente generalizar, y más con el paso del tiempo, en que la comprensión mutua se hace cada vez mayor, pero siguen quedándonos tics del pasado que una y otra vez repetimos, manifestándolos con resolución incluso públicamente, algo así como para reafirmar nuestra valía y una supuesta superioridad que algunos no acaban de sacudirse, como en el fondo tampoco se sacuden “el pelo de la dehesa”.
Son muchas las situaciones a lo largo de los últimos años en que he sido testigo de anécdotas embarazosas, o al menos ridículas, que harían muy larga la enumeración. Pero quiero traer a estas líneas dos de ellas, como ejemplo para darnos idea de aquello que vengo afirmando más arriba.
En la celebración a mediados de mayo de este año del “Festival islámico” organizado en Mértola, al sur de Alentejo, tan vecino de la baja Extremadura que apenas si las aguas del Guadiana nos separan, vi a un grupo español que curioseaba en las tiendas montadas en las calles de su Casco Histórico. En una de ella se ofrecían “pasteis de grão”, y una paisana nuestra se acercó muy decidida, preguntando a la vendedora, arrastrando mucho la “o”:
- ¿Graooooo? ¿Qué clase granos son esos?
La vendedora, complaciente, le responde:
- Grão, minha senhora. São muito bons.
- Ya -le contesta, muy decidida y aleccionadora-, pero los granos son de muchos tipos: de trigo, de centeno, de maíz… ¿Estos de qué son?
La tendera queda descolocada:
- Não, não, eles são de grão somente.
Insistía en su lección de variedad de semillas cerealísticas la demandante, elevando cada vez más la voz, como dejando en ridículo la ignorancia agrícola de la ofertante o tal vez suponiéndola dura de oído.
Finalmente, me veo en la necesidad de intervenir, antes de que rompamos relaciones diplomáticas por la vía del desentendimiento comercial:
- Señora, garbanzos; grão significa garbanzo. Así que esos pasteles son de garbanzos, o más bien de harina de garbanzos.
La señora hizo un gesto de paciencia como diciendo: ¡pero cuánta ignorancia la de estas campesinas!
Aunque peor fue cuando tiempo atrás asistía a una “Noite de fados” en Borba, que se desarrollaba -siguiendo una secular costumbre- a unas horas ya un poco tardías: a eso de las diez portuguesas, que son las once de la noche españolas; o sea, después de cenar, para acabar a altas horas de la madrugada.
El espectáculo, con diversos fadistas, se anunciaba con “ceia”. Y a eso de las once y pocos minutos de nuestro reloj fueron apareciendo los artistas, de los que se hizo presentación, se afinaron los instrumentos, todo con mucha ceremonia, y a continuación comenzó el espectáculo, cuando ya daban casi las doce de la noche (once portuguesas). Algunos españoles presentes se removían en el asiento: ¡no acababa de llegar la cena! Y la “ceia” llegó cuando se había culminado la primera ronda de los cantantes, siendo ya en Portugal las doce pasadas. ¡Ahora sí que llegaron las vituallas!
Pero el banquete pantagruélico que esperaban nuestros paisanos no hizo acto de presencia. Lo que se nos ofreció fue: un cal verde muy en su punto, unas aceitunas “galegas” (pequeñitas, algo recias, muy del gusto alentejano), unos trozos de “enchidos” (embutidos) asados, pan, y una botella de vino tinto y otra de blanco para cada cuatro comensales.
¡Cómo montaron en cólera mis vecinos de mesa de este lado de la Raya al ver que pasaba el tiempo, se reiniciaban los fados y no se nos ofrecía nada más! Se levantaron, fueron hacia la recepción y allí estallaron en amenazas por su “fraude”, su “robo”, su “desvergüenza”, al prometer una cena “¡que se limitaba a un simple “tentempié!”.
- Se van a enterar en toda Extremadura -decían-, porque pensamos escribirlo en los periódicos, decirlo en la radio y en la televisión.
En la recepción se sonreían con cara de asombro y circunstancias, sin saber qué contestar.
Ahora tocaba explicarles a nuestros airados compatriotas que una “ceia” no es una cena; que los portugueses suelen cenar a las ocho de la tarde, o a las nueve como mucho tardar, y que cuando asisten a un espectáculo nocturno, que roza y traspasa la media noche tienen la costumbre de tomar una “ceia”. Sí, un “tentempié”, para ir “bien llevando” las varias horas que dura el espectáculo.
Así, claro, tender puentes resulta un poco laborioso. Y a veces son puentes para poner tierra de por medio, pues con estas maneras, estas incomprensiones y esta falta de prudencia y humildad, uno llega a situaciones que hacen muy difícil el buen entendimiento.
En el significado lingüístico llamamos “falsos amigos” a esta confusión de palabras que escribiéndose o pronunciándose de manera semejante en otro idioma significan algo diferente en el nuestro. ¡Hay muchos “falsos amigos”, y no solamente en la expresión oral o escrita que utilizamos a un lado y otro de la Raya!
“Llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala”, que aconsejaría Don Quijote no únicamente a Sancho, sino a todos los Sanchos que por aquí alardean.