ARRUGAS
Por MOISÉS
CAYETANO ROSADO

Arrugas
nos llega a las pantallas también con el aval de codiciados galardones: Goya al
mejor guión adaptado y a la mejor película de animación, al tiempo que es una
de las tres nominadas a los Premios de Cine Europeo en su categoría, que se
fallan el 1 de diciembre en Malta.
La película, de algo menos de 90 minutos, es un
canto al amor y a la amistad, al tiempo
que un apunte sereno sobre la soledad en que los años nos van sumergiendo,
sin conciencia algunas veces de sí mismos, a causa del Alzheimer. Es el caso
del protagonista de esta historia, Emilio, un antiguo director de sucursal
bancaria que va perdiendo la memoria y la autonomía personal.
Recluido en un geriátrico por su familia, el
anciano entrará en un mundo de decadencias individuales que podrían resultar
desgarradoras si no fuera porque el film cuenta con una figura de contrapunto:
otro anciano, Miguel, español que ha residido la mayor parte de su vida en
Argentina, y que con su acento dulce, sus ingeniosas muletillas verbales y una
actitud pícara -no exenta de cinismo al tiempo que de resignación- quita hierro
a una situación de desamparo, que es lo que ronda a todos los residentes de
este centro.
Dinámica y chispeante, la película no cae jamás
ni en lo melodramático ni en la denuncia recurrente de la desatención por parte
del personal de la Residencia (muy al contrario, son presentados como atentos y
simpáticos) o de los familiares más jóvenes que allí los han “aparcado”: las escasas
visitas no se exponen con reproche sino con suaves tintes de ironía.

El realismo de las situaciones del día a día en
el geriátrico es casi periodístico, salvo algunas licencias de distensión. He
visto por dentro diversas instituciones de este tipo y conozco cómo transcurre
en ellas el paso de las horas, cómo deambulan los residentes por sus largos
corredores, cómo pasean con sus achaques por los jardines silenciosos, cómo
arrastran las horas siempre interminables de su ocio pasivo en enormes salones,
enajenados tantos, empequeñecidos en sus sillones adaptados.
Arrugas
no es una película-denuncia; no es un reproche al abandono de los ancianos en
su desvalimiento; no es un reportaje sobre la situación de las Residencias de
la Tercera Edad. Es una muestra entrañable del “último aparcamiento de nuestra
vida”, con rasgos de nostalgia, de humor, de leves esperanzas e inevitables
frustraciones. Un “encuentro con el futuro” para muchos de nosotros, dulcemente
llevado por un director -Ignacio Ferreras- que ha trasladado a la pantalla con
acierto el comic de Paco Roca, ayudado por la música de Nani García, que bien
hubiera merecido otro Goya, por su enorme calidez y calidad.
Hola Moises, ¿la ponen en badajoz?
ResponderEliminarEn Badajoz la pusieron la pasada semana. Pero, supongo, se podrá conseguir en vídeo-club y en internet.
EliminarMe encantaria verla.... aunque sé que lo voy a pasar mal.Mi padre murió hace tres años, despues de 12 con esa maldita enfermedad...... pero afortunadamente en su casa y rodeado de noche y dia por su amantisima esposa y sus cinco hijos,que le dieron todo el AMOR Y CARIÑO que el se merecia.
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