miércoles, 21 de enero de 2026

 LA ETERNA INCOMPRENSIÓN


Leo en el “muro de facebook” de mi admirada amiga, la “resistente portuguesa” -de amplia y acreditada trayectoria progresista, democrática, luchadora- Helena Pato, lo siguiente:

«Dos Bidonvilles ao voto na Extrema-Direita».

«A Memória curta de uma Comunidade.

Nos anos 60 e 70, dezenas de milhares de portugueses fugiram da miséria, da repressão política e da guerra colonial para buscar refúgio em França. Muitos chegaram clandestinamente, atravessando os Pirenéus com uma mala de cartão e os bolsos vazios. O destino? Os arredores de Paris. O acolhimento? Barracas de zinco e madeira improvisadas nos chamados bidonvilles.

O mais conhecido, Champigny-sur-Marne, albergou mais de 15 mil portugueses entre 1956 e 1973. Viviam sem água, sem esgoto, sem luz. Trabalhavam duro na construção civil, nas limpezas, nas fábricas. Sofriam o desprezo das autoridades e da população local. Eram tratados como “estrangeiros a mais”, marginalizados, invisíveis. Mas havia solidariedade. A comunidade portuguesa resistiu com força, fé e entreajuda. Padres operários, associações locais e redes informais garantiram que, aos poucos, estas famílias fossem realojadas em bairros sociais (HLM). Os filhos destes emigrantes estudaram, trabalharam, prosperaram. Muitos tornaram-se taxistas, funcionários públicos, pequenos empresários. A integração foi conquistada com suor, sacrifício e dignidade.

Hoje, vemos com perplexidade e tristeza que muitos desses luso-descendentes, integrados e estabilizados, apoiam discursos xenófobos e votam em partidos de extrema-direita.

“A história não serve para ser esquecida, mas para nos lembrar quem fomos — e quem não devemos ser.” (Yves Léonard, historiador)

É um paradoxo amargo: aqueles que foram vítimas da exclusão repetem agora o ciclo, apontando o dedo a outros imigrantes — africanos, muçulmanos, refugiados. Como se tivessem esquecido que já foram “os outros”.

A história dos bidonvilles é uma lição que não pode ser apagada. Porque recordar é resistir. É manter viva a empatia. É impedir que o passado se repita, desta vez com os papéis trocados.

[Excerto de um post de Armando Reis, a quem agradecemos]

¡Cuánta similitud a lo que nos aconteció a los españoles por las mismas fechas, por los mismos destinos…! Me vienen, además, a la memoria los acontecimientos que tuvieron lugar en México, destino (junto a Argentina, Cuba, Venezuela, etc.) de nuestra emigración de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con la llegada de los exiliados republicanos tras la Guerra Civil de 1936-1939, y que hemos estudiado en un extenso trabajo publicado en la Revista de Estudios Extremeños en 2007[1], el ya fallecido y exiliado en México Antonio Rodríguez Rosa y yo mismo, del que extraigo lo siguiente:

La emigración republicana española en México -la más importante numéricamente del exilio republicano español- se inicia en 1939, en el periodo del General Lázaro Cárdenas, bajo su patrocinio; sigue su desarrollo en el del General M. Ávila Camacho y termina en el del Licenciado Miguel Alemán, encauzándola con acierto y reafirmando así con ello su fe en los destinos de los regímenes democráticos.

Pero estas hornadas de españoles derrotados por una amalgama de intereses fascistas mundiales es muy diferente de otras emigraciones que habían venido a México anteriormente, gente ruda que venía en busca de fortuna, aconsejada por algún pariente, y a través de años de sacrificio tras un mostrador de una tienda de abarrotes (ultramarinos) o manejando brutalmente a los peones de las haciendas (cortijos) lograban hacer unos pequeños ahorros, sacrificando el cine, el teatro o cualquier evento de diversión, hasta lograr independizarse en el comercio o la industria, en casa de alquiler, panaderías, hoteles, baños públicos o en el campo, en cuyas actividades hacían brillantes fortunas a base de tremendas restricciones a su espíritu y su salud, y explotando al máximo a sus trabajadores. Rechazaban a la emigración republicana, a sus propios compatriotas, como si se tratara de una masa extraña y enemiga, como seres indeseables.

El gran poeta, también exiliado en México, León Felipe, lo expresaba así en su libro “El español del éxodo y del llanto”:

“los viejos gachupines de América,

los españoles del éxodo de ayer

que hace cincuenta años

huisteis de aquella patria vieja para no servir al Rey

y por no arar el feudo de un señor…

y ahora… nuevos ricos,

queréis hacer la patria nueva

con lo mismo,

con lo mismo

que ayer os expatrió…”.

¡Siempre la historia repitiéndose, el egoísmo, la incomprensión, la insolidaridad, la falta de empatía! ¡Y qué poco aprendemos de la historia!

 

MOISÉS CAYETANO ROSADO


[1] En “La emigración republicana en México”, por ANTONIO RODRÍGUEZ ROSA y MOISÉS CAYETANO ROSADO. Revista de Estudios Extremeños. T. LXIII n. 3 2007 sept.-dic. Pág. 1152-1153.

https://www.dip-badajoz.es/cultura/ceex/reex_digital/reex_LXIII/2007/T.%20LXIII%20n.%203%202007%20sept.-dic/RV001306.pdf

 

1 comentario:

  1. Leído lo publicado Querido Moisés, llegó a la conclusión, de que no tenemos remedio.

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