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lunes, 26 de agosto de 2013

VISITANDO ARRAIOLOS, EVORAMONTE Y ÉVORA
 
Igreja da Misericordia. Arraiolos.
Un grupo de amigos -portugueses venidos fundamentalmente de Setúbal y algunos españoles, convocados por el Grupo de facebook Caminhadas…-, decidimos desafiar al calor en estos finales de agosto y deambular por la planicie alentejana.
ARRAIOLOS. TAPETES Y AZULEJOS.
El punto de encuentro es Arraiolos, y la “mecha calórica” un buen café y deliciosos pastéis de toucinho, de la pastelaria Reis, en el centro de la población. Muy cerca está la Igreja da Misericordia, construida en el siglo XVI, cuya azulejería interior, de 1753, reviste casi la totalidad de sus paredes representando las obras de misericordia, y constituyendo una obra de arte asombrosa.
No menos asombrosa es la azulejería interior del Convento dos Lóios, fundado en 1527 y dedicado a Nossa Senhora da Assunção, a donde vamos tras visitar la Câmara Municipal y las valiosas pinturas de Dordio Gomes en su Salão Nobre. La Praça do Municipio, espaciosa, entrelarga, a manera de circo romano, merece también una visita reposada, por la belleza del caserío, los pórticos y ventanales góticos y renacentistas, su pelourinho del siglo XVI…
Tapete de Arraiolos
 En la Igreja del Convento dos Lóios, la combinación en su pórtico e interior de estilos manuelino-mudéjar y barroco son de una belleza serena que invitan a la contemplación sosegada, al paseo interior, a la visita a las demás estancias, ocupadas por la Pousada de N. Sra. Da Assunção, donde contemplamos, en su claustro, una exposición de tapetes de Arraiolos espectacular.
Castelo de Arraiolos
La visita a Arraiolos ya merece todo un día de admirado deambular, pero nuestro coordinador -Diamantino Vasconcelos- nos tiene preparada más tarea para este día que ha comenzado… ¡frío!, y nos hace añorar alguna manteleta para la espalda, si bien enseguida cambiará. Ya cambia cuando subimos al Castelo de la población, edificado en el siglo XIV por orden de D. Dinis, con singular muralla elíptica, que sigue las curvas de nivel del promontorio donde se ubica y desde el que se contempla la gran planicie alentejana de alrededor, que nos conduce al oeste hacia Montemor-O-Novo, al este hacia Estremoz, al norte a Mora y al sur a Évora, que será el punto final de nuestro periplo.
COMIDA EN AZARUJA.
Antes, como ha llegado la hora de comer, probamos un lugar nuevo para muchos de nosotros: el restaurante O Bolas, de Azaruja, entre Evoramonte (a donde enseguida nos encaminaremos) y Évora.
Comida en Azaruja
Nuestro almoço: entradas de queijo y presunto; después, sopa de poejos com ovos, cachaço do porco no forno, doces tipo conventuais, pan, agua, vinho da terra y café o chá. Una delicia, como es habitual en esta tierra de honda sabiduría culinaria.
EVORAMONTE: ENSUEÑO MEDIEVAL.
Entrada fortificación de Evoramonte
En Evoramonte volveremos a encontrar la mansedumbre del tiempo detenido. El ejemplo de una fortificación perfecta, triangular, mandada a construir por el rey D. Dinis, después de que Geraldo Sempavor (especie de Cid Campeador del primer rey de Portugal, Afonso Henriques) conquistara la villa a los moros. Adentrarnos allí es como retroceder en la historia 700 años, no sólo por su amurallamiento sino por el ambiente interior.
Castelo de Evoramonte
Fundamentalmente, dispone de una calle -la rua Direita- y sendos callejones laterales que van a dar al campo interior del recinto, donde hay, a un lado, olivos y pastos; al otro, pequeñas huertas familiares. Comprendemos que, en caso de asedio, con las ovejas que allí pueden recogerse, con los frutos hortícolas y de la siembra, sus enormes aljibes y la seguridad del enorme castillo (rehecho tras el terremoto de 1531 en su actual estilo renacentista-manuelino), alzado al medio, puede aguantarse una prolongada temporada.

¡Ahora sí aprieta el calor! ¡Parecemos, bajando del castillo, un ejército en costosa retirada! Y es que después de la comida, tan buena y copiosa, el sol en su esplendor y el secarral de finales de agosto, no dan para otra cosa.
LA INABARCABLE ÉVORA.
En Évora nos concentramos en las Portas de Avis -de la muralla medieval (s. XIV)- y bajo los arcos de su acueducto de “Agua de Prata”, del siglo XVI, cuya construcción fue dirigida por Francisco de Arruda, el mismo proyectista de la Torre de Belém en Lisboa o el acueducto de Amoreira en Elvas.
De allí callejeamos hasta la Universidade, de puro estilo renacentista italiano, que se ordena alrededor de un claustro central porticado, al que se abren las aulas que aún mantienen preciosos púlpitos de madera y revestimiento en sus paredes de azulejería con motivos de las materias que allí se enseñaban.
Entrada al Claustro mayor de la Universidade de Évora
Luego nos llegamos hasta el Largo da Porta de Moura, una amplia plazoleta con fuente y abrevadero de mármol en estilo renacentista, limitada al sur por la casa Cordovil, con elegante terraza de arcos geminados y tejado almenado, rematado en flecha cónica, de estilo árabe.
A partir de ahí, toda la inabarcable inmensidad de un Patrimonio muy justamente clasificado como “de la Humanidad” por la UNESCO en 1986. Rápidamente pasamos por su (catedral gótica de transición), el vecino Templo romano, la cercana Praça do Giraldo, bulliciosa, alegre, colorista, como siempre. Y salimos del recinto amurallado donde se encuentran la cerca medieval (de bases romanas en diversos tramos) con la abaluartada del siglo XVII.
Es hora de volver. La noche cae y la planicie alentejana amarillenta de este agosto de calor se llena de sombras, donde de cuando en cuando sobresalen los puntos de luz en los promontorios donde siguen vigilando el espacio estas inolvidables poblaciones, llenas de historia, patrimonio y tranquilo buen gusto en el vivir.

Moisés Cayetano Rosado

sábado, 8 de diciembre de 2012


EL PUEBLO EN SOMBRAS
He vuelto a Terena, esa freguesía de Alandroal en Alentejo que es como un oasis de paz y al mismo tiempo un pozo del olvido. Antes de que, con un grupo de amigos, hiciéramos una visita a su castillo medieval, a su Santuario gótico de Nuestra Senhora de Boa Nova, y a los alrededores tan ricos en historia, arte, patrimonio y desbordante naturaleza mediterránea pura, fotografié una vez más su Rua Direita. Esa que me inspiró el poema que transcribo, y que incluí en mi libro AMANECERES Y OTROS POEMAS (que está completo en el Documento 35 de los Archivos Adjuntos de este blog). La he vista de nuevo majestuosa en su humildad, bellísima en su soledad, digna en su degradación motivada por la falta de recursos para mantener tan rico patrimonio material. Vaya mi homenaje a sus gentes y mi deseo de un porvenir mejor, que tanto se merecen.

Las sombras de silencio
suben la calle arriba. Están sentadas
algunas sombras más, como candiles,
como antorchas sin luz, carbonizadas.
Sostienen con sus manos de raíces
las cuentas de un rosario, la toquilla
que ya perdió su negro y es un brillo
de polvo, de mugre, de miseria
la tela despuntada.
Detrás lucen macetas, delante, en la pared,
por las ventanas carcomidas;
geranios que empeñan su verdor y cuelgan
por todos los lienzos desconchados,
irrumpen en balcones, en la sombra
terrosa del castillo.
Su carta está jugada. Apenas unas voces
tan viejas como ellas
salen de la taberna, con música a trasmano.
Luego vendrá el silencio
y se abrirá, como una aurora enloquecida
la inmensa soledad.
Apenas un autillo
devolverá el saludo a los suspiros
que quedan como polvo de una historia
que ya no se repite
y es ceniza tan sólo entre sus manos.

MOISÉS CAYETANO ROSADO