miércoles, 16 de mayo de 2018


MOISÉS CAYETANO: “EL PATRIMONIO FORTIFICADO QUE TENEMOS EN EXTREMADURA Y ALENTEJO ES INCOMPARABLEMENTE MÁS RICO QUE EL DEL RESTO DE LA RAYA”
Emilio Vázquez, Presidente de la Fundación Caja Badajoz presentado al
conferenciante.
Publicado por Esmeralda Torres | 15 May 2018 | CULTURA, HISTORIA, PORTUGAL |  

EL DOCTOR EN GEOGRAFÍA E HISTORIA OFRECE UNA CONFERENCIA SOBRE LA RAYA EXTREMEÑO-ALENTEJANA EN LA RESIDENCIA UNIVERSITARIA CAJA BADAJOZ
Doctor en Geografía e Historia, su currículum lo presenta como profesor, escritor y político. Pero si algo hay que subrayar con fluorescente en la carrera profesional de Moisés Cayetano Rosado son sus investigaciones sobre La Raya hispano-lusa. En esta línea, y bajo el epígrafe ‘De la tragedia a la esperanza. Guerra, revolución y hambre de tierras’, ofrece esta tarde una conferencia en la Residencia Universitaria Caja Badajoz (RUCAB) en la que analizará los últimos tiempos en la frontera extremeño-alentejana. Con lupa, detenimiento y precisión. 

– Esta tarde tenemos una cita en la agenda. A las 20:00 horas en la RUCAB. ¿Qué vamos a escuchar?Fundamentalmente el desenvolvimiento que tuvo la sociedad y la economía en España y Portugal en sus momentos más importantes, y en concreto en Extremadura y Alentejo. Partiré de finales del siglo XIX y llegaré hasta el inicio de la democracia; es decir, casi cien años de historia, de sociedad, de economía, de vivencias, etc.
Un momento de la intervención
– ¿Por qué partir de los últimos cien años, por no extenderla más o porque los últimos cien años fueron más importantes?
– Es simplemente dar un repaso a todo lo que son las últimas causas de la situación actual. También hablaré un poquito del siglo XIX, sobre todo de lo que fue la desamortización y el reparto de tierras. Un poco de cómo se distribuye la propiedad en el campo extremeño-alentejano, y de cómo intervienen España y Portugal. También, por supuesto de nuestras tierras en las últimas colonizaciones, por nuestra parte en Cuba y Filipinas, y por la parte portuguesa la implantación en Angola, Mozambique y Guinea. Lo que supuso eso de sacrificio, de soldados, de esfuerzos…
De ahí partíamos...
– ¿Hasta qué punto la frontera o el país vecino ha marcado acontecimientos en el otro? Por ejemplo, ¿cómo pudo influir España en la Revolución de los Claveles?
– La influencia es bastante pequeña en ese caso, en el de la Revolución de los Claveles o en el caso de la Guerra Civil Española, que son dos momentos trágicos en la frontera y que supuso un movimiento en La Raya bastante importante. Durante la Guerra Civil española, Portugal supuso para los españoles, y para los extremeños en concreto, un lugar de refugio, aunque luego hubiese muchos problemas. En cuanto a la Revolución de los Claveles, nosotros aquí estábamos terminando una etapa de Dictadura Franquista. Quedaba prácticamente un año y poco y fue un acontecimiento como visto desde lejos a pesar de estar más cerca, porque fue no tuvo repercusiones en nuestra tierra. Lo que sí es muy interesante es comparar el desenvolvimiento que tuvimos con la democracia en un lado y en otro.
La ilusión y la esperanza...
– Prácticamente ambos países vivieron al mismo tiempo los inicios de la democracia.
– Sí, todo lo que es, por ejemplo, el desenvolvimiento político, la constitución, las distintas leyes… Fueron paralelas, solo que allí partían de una revolución que tuvo como consecuencia, en Alentejo fundamentalmente, una reforma agraria bastante extensa, muy parecida a la que intentó Extremadura en la Segunda República, en 1936. Esa reforma agraria fue bastante problemática en Portugal. Dio lugar a una ocupación de tierra que posteriormente desembocó en unas devoluciones muy traumáticas, un proceso que duró más de 12 años. Aquí, en cambio, no hubo nada de eso. Fueron más sosegados, más calmados que en Portugal.
– ¿En qué sectores se notó más la frontera?
– En los pueblos transfronterizos no. Especialmente para nosotros, durante la Guerra Civil, no la hubo, porque fueron lugares de acogida. Es decir, las zonas cercanas a la frontera tienen unas relaciones de tipo personal, de amistad y familiar bastante arraigadas, y además muy mezcladas con todo lo que es la vida de subsistencia, el propio contrabando. Son pueblos que subsisten en gran medida por el intercambio comercial no regulado, algo que crea unos lazos de amistad, de familiaridad que en algunos lugares son extraordinariamente ricos. Está bastante estudiado, sobre todo en los refugiados extremeños con respecto a Portugal, especialmente los del sur de la provincia de Badajoz. Esa especie de confrontación en La Raya dio lugar después a muchos lazos familiares que aún se conservan, aunque no tan profundos como nos gustarían porque a veces hay poca confrontación, sobre todo en los tiempos contemporáneos.
Aquella dureza...
– ¿La apertura de la frontera no supuso también una parte importante en la historia rayana?
– Sí, para los pueblos rayanos de subsistencia acabó con aquel sistema. Por otro lado, la apertura hacia Europa significaría la llegada de fondos estructurales y sociales que supusieron una aporte económico importante. Muchos de los fondos, además, son fondos transfronterizos que necesitaban de proyectos comunes entre unos pueblos y otros, y eso dio lugar a muchas acciones de tipo oficial, económico y empresarial en las que un pueblo y otro participaban y obtenían beneficios comunes que se siguen manteniendo en la actualidad.
– ¿Existen muchas diferencias entre La Raya extremeño-alentejana y el resto de fronteras?
– Nuestra frontera es una de las fronteras más permeables. Es bastante extensa y abierta, geográficamente es muy fácil de traspasar. Si nos situamos un poquito más al norte, hacia la zona de Castilla y Beirã, digamos que es una frontera con menos población situada en La Raya, con menos relaciones. En el norte, en Galicia, sí hay unas relaciones intensas, pero desde el punto de vista geográfico son más difíciles, más complicadas, no son tan diáfanas como las nuestras. No obstante, cada uno tiene sus peculiaridades, aunque siempre hemos tenido unas relaciones muy especiales, incluso desde el punto de vista histórico anterior. Por ejemplo, el patrimonio fortificado que tenemos en Extremadura y Alentejo es incomparablemente más rico que el del resto de La Raya porque era una frontera mucho más transitada.
– Creo que Portugal y su frontera se lleva el peso de sus investigaciones.
– En los trabajos que yo he hecho, sí. Desde el punto de vista académico he trabajado fundamentalmente en cuestiones migratorias y demográficas de Extremadura y movimientos de población. Pero, sin embargo, luego fui estudiando todo lo que se refiere a los conflictos en La Raya y el patrimonio que esos conflictos han ido dejando, y me fui especializando en fortificaciones en las fronteras, desde el siglo XVII al XIX. Después he ido retomando los temas demográficos, he ido comparando y viendo las similitudes, diferencias y causas porque me llamó muchísimo la atención que entre 1960 y 1975 perdiésemos casi el 45% de la población, prácticamente igual que en el Alentejo. Estuve investigando a donde había ido esa gente, por qué habían salido y fui comparando los grandes parecidos entre unas tierras y otras.
Otro momento de la intervención.
– ¿A qué conclusiones le llevó esas investigaciones?
– Me llevó a la conclusión de que las causas de pobreza del Alentejo y de Extremadura eran muy parecidas. Eran tierras de grandes extensiones latifundistas donde había unos sectores que detentaban el poder, muy poderosos, y unos grandes sectores de población bastante desposeídos, de jornaleros, de gente sin tierras que venían arrastrando ese modelo desde la Reconquista y que se acentuó con la venta de tierras comunales del siglo XIX. Esa especie de hambre de tierras, de necesidad de un lugar de sacar para comer, se vivió en ambos sitios, y en ambos sitios se tenía como un sueño poder hacer una reforma agraria. Eso de la reforma se materializó en Extremadura, en la Segunda República, y fracasó por razones bélicas. Los portugueses lo siguieron manteniendo en una especie de utopía que se materializó también en la Revolución de los Claveles, y también de otra manera no tan traumática pero sí bastante triste, fracasó. Ambos pueblos tuvieron que emigrar en masa por falta de trabajo y ambos pueblos, extremadura y alentejo, tienen una despoblación brutal. Ellos tienen unos 600.000 habitantes, nosotros tenemos un millón. Estamos hablando de dos grandes regiones muy despobladas y muy envejecidas, con una posibilidad de desarrollo futuro bastante poco prometedora y una nueva emigración de gente joven.
Autores y libros extremeño/alentejano, esenciales para
comprender nuestra historia contemporánea.
– ¿Por qué estudiar la frontera? ¿Por la localización, quizá?
– No lo sé exactamente. Quizá se mezcla mucho que cuando empecé a relacionar cosas de Portugal era concejal en el Ayuntamiento de Badajoz y me ofrecieron llevar relaciones con Portugal. Me relacioné mucho con los municipios del entorno, con gente muy acogedora y muy amable que me invitaba a dar conferencias, a participar en actos propios. Y eso un poco me fue enganchando, me fue gustando, y fue haciendo que ampliara mi campo de estudios, que no solamente lo limito a la parte histórica sino también a la patrimonial, o a lo social, a la económica. Y son estas cosas que se empiezan y cada vez encuentras más lugares que investigar.
– ¿Cree que tenemos suerte por vivir en La Raya?
– Este lugar donde nosotros vivimos es un lugar bastante interesante y privilegiado. Yo estoy equidistante de Campomaior, Elvas y Badajoz; me desplazo en un cuarto de hora a cualquiera de ellas, hablando distinto idioma, teniendo distinta gastronomía, viendo distintas riquezas patrimoniales, etc., y en cuanto uno se desplaza un poquito más, a 40 o 50 kilómetros, va descubriendo mundo mucho más variado de rico. Encima tenemos la suerte de tener cerca toda esa zona costera, de llegar muy pronto a una ciudad tan preciosa como es Lisboa o a esas playas envidiables que son las playas alentejanas. Esto hace que Extremadura, y sobre todo los que viven mas a La Raya, tengamos una cantidad grande de territorio de gran belleza física alrededor y un gran tesoro patrimonial a nuestro alcance. 
– Le doy la razón, pero no entiendo por qué entonces seguimos mirando a Portugal con desprestigio, sin valorar lo que allí hay. Son muchos los que van a Elvas a comer y no saben que tiene, por ejemplo, una fortificación modélica para su tiempo. ¿Por qué pasa esto?
– Es una cosa curiosa que cada vez sucede menos. Recuerdo cuando era joven, que de Elvas lo único que conocíamos es que era un lugar donde comprar toallas. Ese sentimiento ignorante en la realidad está bastante extendido, pero ya menos. Ya hablas con la gente y te dice que qué fuerte más magnífico hay en Elvas, por ejemplo. Cada vez se es menos ignorante. Se desprecia lo que se ignora pero si alguien profundiza en el conocimiento de Portugal lo tiene que admirar. Aunque por otra parte también hay que tener en cuenta que en La Raya, sobre todo a lo largo del siglo XX, la gente normal lo pasaba muy mal, era muy pobre, y había mucha emigración de jornaleros, de trabajadores temporales, que venían a buscar trabajo en la siega o en la recolección y eran muy pobres. A lo mejor los identifican con esa pobreza terrible. De hecho, hasta  entre los mismos portugueses existía ese sentimiento de desprecio. Existe como una especie de crueldad en el pueblo de despreciar al que es más pobre que uno mismo.


viernes, 11 de mayo de 2018


DE LIENZOS Y SAETERAS
El castillo de Alburquerque visto desde el risco de San Blas, donde hay unas
interesantes pinturas esquemáticas de la Edad del Bronce
Estoy haciendo unas fotos a los redientes artillados construidos por los portugueses a principios del siglo XVII (ocupación durante la Guerra de Sucesión), en la fortaleza de Alburquerque: esos que han desgraciado, atropellando la legalidad vigente, para hacer una Hospedería, uno de esos “castillos en el aire” de cuando el dinero estaba ahí para eso, para dilapidarlo, dejando el desaguisado a su aire y a su ruina, sin más destino que el olvido para unos, la vergüenza para otros y la indignación para los demás, con su presencia de mutilaciones y falsificaciones.
Redientes y lienzo de muralla del castillo de Alburquerque. Y puerta falsa,
pero falsa de verdad...
Esperan a la guía oficial tres turistas. Llega aquella, y una le pregunta:
- ¿Dónde están los lienzos esos que hay en el castillo, que he leído por ahí?
La guía, muy pacientemente le explica que los lienzos son los muros del castillo; el espacio entre torre y torre.
--- ¡Ah!, bueno. Yo creí que eran unas pinturas que estarían expuestas en el castillo. ¡Ahora ya me entero!
Y vuelve a la carga con un interés digno de encomio:
--- ¿Y eso de las saetas, cómo es que es eso de que hay saetas?
No estamos en Semana Santa, pero creería, por lo que se apreciaba, que alguien se "arrancaría" cantando a voz en grito.
--- No -dice la guía, muy en su papel-. Se referirá a "saeteras", es decir, los huecos en el muro o en las torres por donde disparaban las flechas, las saetas, los defensores de la fortaleza.
--- ¡Ah, pues claro! -razona la interesada-. Saeteras, eso, saeteras, para disparar, es cierto.
Falsa saetera en rediente, para ventana de habitación, y vista al interior.
Y entraron a ver el magnífico Castillo  de Luna, enorme cirio levantado en la roca gigantesca a partir del siglo XIV, dejándome en mi triste soledad de eremita contemplativo de estos ingeniosos y poderosos añadidos necesario para la defensa artillera de la población, mancillados por la prepotencia, la ignorancia o ambas cosas a la vez, o a saber dios qué…
En fin, que tenemos que insistir en la formación básica en técnicas militares, poliorcética y... visitas guiadas, que nos sitúen un poco en el contexto de este mundo de las fortificaciones, al parecer tan enigmático, aunque a algunos nos parezca tan sencillo. ¡Ah!, y que en el futuro, sabiendo lo que son lienzos, saetas y saeteras, redientes y fortificaciones artilleras, los identifiquemos con facilidad y no atentemos contra ellos como si fuéramos una manada de ñus en estampida.
Moisés Cayetano Rosado

martes, 8 de mayo de 2018


CONOCIENDO EL MEDIO NATURAL, SOCIAL Y CULTURAL DE LA SIBERIA

Coordinador: José María Corrales Vázquez.
Edita: Diputación Provincial de Badajoz y Universidad de Extremadura. Badajoz, 2017. 215 páginas.

La presidenta del CEDER (Centro de Desarrollo Rural) La Siberia, y alcaldesa de Tamurejo, Rosa María Araújo, coordina un equipo de entusiastas concienciados en la importancia y la necesidad de impulso de la Comarca de La Siberia, que está consiguiendo poner en primer plano de actualidad, estudio y promoción a una zona secularmente olvidada y digna de visitar y admirar.
La conformación geomorfológica de este espacio oriental de Extremadura, sus ecosistemas, el variado mundo vegetal y faunístico, las actividades agro-ganaderas y derivadas a que ha dado lugar, su patrimonio cultural y singularidad de sus pueblos, tienen suficiente peso como para que en forma alguna pasen desapercibidos.
Y eso, junto al estudio de su historia, cultura, tradiciones, personajes… es lo que pone en valor este trabajo colectivo coordinado por el profesor José María Corrales Vázquez y un competente equipo formado por María Montaña Cardenal Domíngez, Ana Mª Hernández Carretero, Juan José Maldonado Briegas y Jesús Vázquez Domínguez, además del coordinador, al que se unen diseño e ilustraciones de Jesús Vázquez Domínguez, esenciales en la valorización de esta comarca singular.
El volumen, a gran tamaño, profusamente ilustrado a todo color, es meticulosamente didáctico y, por tanto, muy útil para un estudio ameno tanto para la enseñanza reglada como para visitantes interesados en profundizar en todo el universo de estos pueblos y su entorno, además de para sus propios habitantes. Fotografías, mapas, planos, cuadros sinópticos, esquemas, apartados de vocabulario, conceptos, llamadas de atención sobre lo que se debe saber, nos llevan de lo general a lo particular en cada uno de los capítulos y subcapítulos del libro, presentados en diez grandes apartados, además de bibliografía y páginas web de interés.
Así tenemos el primero, generalista, sobre “La comarca de la Siberia”, destacando su despoblamiento (7’4 h/km2: auténtico “desierto poblacional”), que en el municipio de Helechosa de los Montes no llega ni a 2 h/Km2.
Un segundo de “Descripción del medio físico”, tan variado, conformado por diversas sierras, ríos, riachuelos, embalses (Cíjara, García de Sola, Orellana, Zújar y el “gigante” de La Serna, con una capacidad de 3.219 hm3); de clima mediterráneo y precipitaciones escasas.
El tercero, “El medio natural: ecosistemas”, va repasando la riqueza faunística en roquedos, bosques y matorrales, dehesas, embalses, llanuras, cultivos, turberas y medio urbano, exponiendo la inmensa variedad, que da lugar a diversos espacios protegidos, que les deberá llevar a ser una “Reserva de la Biosfera” (a lo que se aspira, por designación de la UNESCO).
El cuarto trata de “La vegetación de La Siberia”, donde se pasa revista a su enorme cantidad de árboles y arbustos de sus dehesas (encinas, alcornoques, quejigos, roble, castaño, acebuche), sus árboles de ríos y arroyos, de plantación forestal, arbustos, hongos…, localizando los árboles singulares existentes.
El quinto: “La fauna de La Siberia”, resalta su magnífica variedad de peces, anfibios, reptiles, mamíferos y aves, destacando especies emblemáticas como el águila imperial, la cigüeña negra, los buitres negro y leonado, el alimoche, las águilas perdicera, real y pescadora, el halcón peregrino, el milano real, sisón, avutarda y grulla común.
“La geología de La Siberia” integra el cuerpo del sexto capítulo, muy aleccionador, con explicación general de los procesos de formación geológica del universo y nuestra península, para luego descender a las formaciones rocosas, minerales y fósiles existentes en la comarca. Se extiende a continuación en el estudio de la formación de pliegues geológicos, fallas, portillas, rañas y pedreras, completando así una visión de “las entrañas del subsuelo” y las formaciones exteriores a que ha dado lugar.
En el capítulo sétimo se abordan las “Actividades económicas de los pueblos de La Siberia”, con base en la agricultura, la ganadería, la industria transformadora y el comercio. Sus excelentes pastos y la variedad en la flora dan lugar a una cabaña ovina y a una producción apícola de gran calidad, y su oferta cinegética -de caza mayor y menor- es altamente valorada en el exterior.
El capítulo octavo se dedica al estudio de la “Historia de La Siberia”, desde el Paleolítico a la actualidad, enumerando los restos arqueológicos y monumentales más destacados, entre los que los castillos de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer tienen un lugar privilegiado.
El noveno se destina al estudio del “Patrimonio cultural”, abundando en el patrimonio anteriormente enumerado, retrotrayéndose a las pinturas rupestres y estelas grabadas en piedra, para llegar a los múltiples elementos urbanos singulares, y desembocando en su cultura y tradiciones, destacando sus fiestas, gastronomía, artesanía y personajes ilustres.
El último capítulo, el décimo, hace un brevísimo recorrido por cada uno de sus diecisiete pueblos y tres aldeas, resaltando sus fiestas, gastronomía peculiar, patrimonio urbano, monumental y paisajístico. ¡Pocas comarcas han sabido conservar sus fiestas, gastronomía, costumbres y tradiciones como ésta!
Toda una demostración de los subyugantes tesoros y las enormes potencialidades de una tierra que debe ser recorrida y vivida pueblo a pueblo, campo a campo, lo que el libro, muy acertadamente nos indica.
El CEDER de La Siberia, además, completa su promoción escrita con un cuidado Cuaderno de caminantes, editado por su “Grupo de Acción Local” -dirigido y coordinado por Susana Bertomeu Ceferino-, igualmente ilustrado con profusión, en que nos acerca a sus espacios protegidos y municipios, invitándonos a diversas actividades en la naturaleza, a acometer sugestivas rutas interpoblacionales y senderos de magnífica naturaleza preservada.
El DVD “La Siberia-Fiesta de la Comarca” -de Panorama Producciones para el CEDER de La Siberia-, nos lleva en una proyección audiovisual de 28 minutos por todos estos parajes, lugares, fiestas y tradiciones, constituyendo un complemento acertado, para aún amar más este tesoro humano y natural de Extremadura.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

domingo, 6 de mayo de 2018


VISITA A LA ILHA TERCEIRA (y III)

Moisés Cayetano Rosado

UN BREVE PASEO POR LA ISLA.
La Ilha Terceira es un paraíso para los caminantes. Recorridos por los “Mistérios Negros” al centro-oeste (cinco kilómetros de agua, verdor, montes volcánicos y praderas), por las “Baías de Agualva” al norte(tres kilómetros y medio de empinadas bajadas y subidas, con vistas magníficas al mar) o por el “Monte Brasil” (siete kilómetros y medio alrededor de este cono volcánico, que ha formado una elevada península de lava basáltica al suroeste de Angra do Heroísmo, con cráter de un kilómetro de diámetro y elevado a más de 200 metros sobre el mar que lo rodea), son un reto agradable de afrontar.
En la primera se encuentra, además, la “Gruta do Natal” (llamada así por la misa organizada por el grupo “Os Montanheiros” el 25 de diciembre de 1969). Un tubo de lava con 607 metros de longitud, de fácil y admirable recorrido -excavado por las erupciones volcánicas del Pico Gaspar, hace unos 12.000 años, en sucesivas explosiones, calentamientos y enfriamientos-, que parecen como una gigantesca galería de minas/contraminas de fortificaciones artilleras.
Muy cerca de allí, otros dos atractivos geológicos nos esperan: el “Algar do Carvão” y las “Furnas do Enxofre”.
El “Algar do Carvão” es un sobrecogedor cono volcánico, por el que podemos descender, como en un viaje al centro de la Tierra. Tiene su origen en diversas explosiones volcánicas, que fueron abriéndose camino en sentido vertical, pero describiendo curvan, aberturas horizontales e inclinadas, según la dureza de las rocas originales superiores. La cavidad tiene una profundidad de 100 metros aproximadamente, pudiéndose bajar hasta la “piscina” de aguda inferior, que a veces se seca y en otras ocasiones puede alcanzar una profundidad de 15 metros. En los techos basálticos serpenteantes de la cavidad pueden distinguirse varias concentraciones de estalactitas de silicato y diversas clases de musgos, así como varias especies de invertebrados, especialmente arañas.
Las “Furnas do Enxofre” constituyen una cavidad ligera, con diversas salidas de gases volcánicos a temperaturas que rondan los 100º, formados esencialmente por dióxido de carbono (95%), además de gases sulfídrico y sulfuroso, metano, hidrógeno y otros. Hay habilitado un paseo vallado alrededor, para contemplarlas en todo su alrededor, viendo las salidas de humo blanco, percibiendo su olor sulfuroso, la piedra calcinada… y los alrededores de verdor.
Por último, resaltemos de nuevo el “Monte Brasil”, con su notable caldera, conformada en tres sucesivas erupciones, la primera submarina, la segunda suaérea y la tercera exterior, que han dado origen a sucesivos levantamientos y montes separados dentro del armónico conjunto. Un nuevo paseo, bien trazado y señalizado -ahora de nueve kilómetros-, nos permite reconocerlo casi al completo, disfrutando de vistas espléndidas hacia el interior y hacia el mar.
Al norte y este del Monte está todo el complejo fortificado constituido por el Castillo de S. Filipe y diversos baluartes, fuertes y reductos que protegen la bahía de Angra; al oeste, nuevos fuertes y reductos que refuerzan la protección de los lugares más vulnerables, y al sur los restos del Forte da Quebrada, de difícil acceso por vereda muy inclinada, pero al que merece acercarse para contemplar el espectáculo de las vistas hacia el mar. Regresando a la ciudad, aún en lo alto del Monte, tenemos diversas piezas antiaéreas colocadas durante la II Guerra Mundial, con polvorines, garitas, central de tiro y otros elementos de baterías artilleras que nos confirman la importancia estratégica de la isla a lo largo de la historia.

sábado, 5 de mayo de 2018


DA GUERRA CIVIL ESPANHOLA À DERIVA AUTORITÁRIA NA MONARQUÍA ESPANHOLA
Aunque estaba previsto para  principios de abril, por problemas de desplazamiento de Manuel Loff, se aplazó el coloquio bajo el título de Da Guerra Civil española à deriva autoritária na monaquía espanhola para el viernes, 4 de mayo de 2018, en la Câmara Municipal de Évora.
Acompañados por un representante de la Corporación municipal de dicha Câmara y de la SOIR Joaquim António d’Aguiar, el profesor de la Universidad de Porto, Manuel Loff, y el director de la Revista Transfronteriza O Pelourinho, Moisés Cayetano, abordan el transcurso histórico de España a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, a lo que siguió un breve coloquio.
Moisés Cayetano
Moisés Cayetano enumeró una relación de problemas pendientes a lo largo del siglo XX que fueron condicionando nuestra historia, abocando a la Guerra Civil y a la Dictadura, que desembocó cuarenta años después en una democracia “condicionada”: problemas colonial, militar, económico, social, religioso, agrario, regional… que la II República trató de abordar aceleradamente, con enfrentamientos sucesivos y gran oposición de la Iglesia católica, la oligarquía terrateniente, la burguesía industrial, los militares africanistas, etc., llevando al enfrentamiento fratricida que condicionó nuestro futuro y aún en muchos aspectos sigue sin resolver.
Manuel Loff
Manuel Loff abundó en los problemas pendientes, centrándose en la difícil consecución de la democracia pactada tras la muerte de Franco, los vaivenes políticos de los partidos en el poder sucesivamente, hasta llegar a los complicados momentos actuales, con importante condicionamiento de las libertades ciudadanas y un control judicial que constituye en sí otro problema que añadir, llegando incluso a aludir a los más recientes enfrentamientos sociales por el problema catalán o las protestas ciudadanas ante fallos judiciales puestos en cuestión por nutridos grupos de la sociedad.
Ponentes, organizadores y asistentes abogaron por un diálogo de las distintas fuerzas sociales y políticas, dentro del respeto a las libertades individuales y de los pueblos para lograr una convivencia pacífica, sin sobresaltos ni represiones por cuestiones de opinión, condenando las sucesivas “leyes mordaza” que tratan en los últimos años de reprimir la expresión, manifestación y actuación pacífica de sectores de la sociedad en discordancia con el criterio imperante” de los que detentan el poder y la fuerza represiva.

viernes, 4 de mayo de 2018


VISITA A LA ILHA TERCEIRA (II)

Moisés Cayetano Rosado

ANGRA DO HEROÍSMO.
Ciertamente, Angra, esta pequeña bahía, esta ensenada (esencial en la historia moderna, heroica ante el corso, el filibusterismo, así como ante la ocupación española de 1580, al proclamarse rey de Portugal Felipe II de España, y luego al sublevarse contra Felipe IV -III de Portugal- en 1640), es digna titular de Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 1983.
Cuando bajas de la Câmara Municipal a la ensenada, te vas enfrentando a un precioso caserío multicolor, armónico, donde imperan los blancos, ocres, amarillos, rojos y azulados, con amplios ventanales enrejados, cornisas sobresalientes, suelos que son como mosaicos. Un poco me recuerdan a esa ciudad ecuatoriana también Patrimonio de la Humanidad: Cuenca, tan sencilla y bella, tan serena, acogedora, auténtica.
Y al llegar al puerto, a un extremo y otro te sorprenden sus fortificaciones. Impresionantes, sorprendentes en su grandeza, en su traza, en su conservación, en el ingenio de su calculado “fuego cruzado”. Y luego descubres que también en su actual uso, tan distinto entre ellas.
Así, al este tenemos la fortaleza de S. Sebastião. Levantado según diseño del ingeniero italiano Tomasso Benedetto, a finales de los años sesenta y primeros setenta del siglo XVI, bajo el reinado de D. Sebastião, cumpliendo funciones defensivas hasta las luchas entre liberales y conservadores de 1828-1832, y siendo una de las primeras estructuras abaluartadas del país. Adaptada orgánicamente al peñón en que se ubica, parece una flecha lanzada hacia el mar entre riscos y de hornabeque hacia tierra, de amplios glacis. Actualmente cumple función de discreta Pousada, que desde el exterior pasa desapercibida, y en el interior respeta los espacios originales, de amplias zonas verdes y dependencias adosadas a los lienzos interiores del amurallamiento.
Al oeste, el inmenso Castelo de S. Filipe, iniciado en 1592, sustituye a una fortificación menor de anterior construcción, y cruza fuegos con la fortaleza de S. Sebastião, defendiendo la bahía. Esta compleja estructura defensiva -que se prolonga por gran parte del perímetro del Monte Brasil, apéndice volcánico en este extremo de la bahía- constituye la mayor fortaleza construida por España fuera del continente. Sería conquistada -tras un año de asedio- por las fuerzas locales en 1642, al comienzo de la Guerra de Restauração, pasando a llamarse desde entonces Fortaleça de São João Baptista, en homenaje al rey restaurador, D. João IV. Impresionan sus dos baluartes y un semibaluarte de cara al interior de la ciudad, y entre los dos primeros su puerta principal con acceso actual por puente de cantería (que sustituye a un anterior de madera), así como los fosos, donde profundas “cobas de lobo” singularmente cuadradas y rectangulares, asimétricas, completan la “defensa-trampa” ante los invasores que puedan acceder a este lugar. E impresionan también, en el interior de los laterales de la puerta, las prisiones excavadas en la roca, que más parecen galerías de contraminas.
Libremente, podemos pasear por el interior del primero, y en visita guiada por militares (sigue cumpliendo función militar este castillo), gratuita, el segundo.
Los diversos museos de Angra, la delicia de sus calles, la amplia y de precio más que asequible oferta de restaurantes, sus rincones discretos, sus jardines, enriquecen el anterior legado, al que hay que unir la singularidad de su Sé (catedral) y su Teatro, dos joyas que no debemos dejar de visitar.
La Sé, de airosas y espléndidas torres y un amplio interior de tres naves con techo plano, separadas por arcos de medio punto y pilares cuadrangulares, presenta una insólita colección de óleos, pintados en 2014, que representan la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, adosados a la cara de los pilares que da a las naves laterales. En ellos, diversos pintores locales escenifican los momentos trascendentales de los últimos días de Jesús, conjugando elementos de la época de esos hechos con otros de rabiosa actualidad. Y así, el encuentro de la Virgen y su Hijo en la Pasión va acompañado por soldados de tiempos actuales, que ostentan armamento automático, cascos de acero y otros pertrechos contemporáneos; o el descendimiento de la cruz, donde un militar romano de los tiempos de Jesús charla con otro de nuestros tiempos, adornado con medallas y cruces en el pecho, traje y chorreras actuales.
El Teatro angrense es una joya, con trazado de planta en herradura, “a la italiana”, de planta baja y tres pisos superiores adosados a su perímetro, de palcos corridos, separados por mamparas. Todo tapizado en rojo y con airosa rejería corrida en los tres pisos, constituye en sí un espectáculo. ¡Y allí tuvimos la suerte de ver una emotiva, cálida actuación de altura: conmemoración de la Revolução dos Cravos con intérpretes de fados que recordaban un poco al de Coimbra, otro poco al de Lisboa y otro más a los “cantos de intervenção”, de oposición al régimen salazarista.

jueves, 3 de mayo de 2018


VISITA A LA ILHA TERCEIRA (I)
Moisés Cayetano Rosado
Vuelvo a las Açores, esta vez para visitar la Ilha Terceira, con el regusto agradable de un recorrido anterior por la Ilha de S. Miguel, casi cinco años atrás (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013/06/visita-la-ilhade-s.html http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013/05/el-forte-de-s.html http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013/05/torre-sineiramusica-autoridades.html). Los Caminheiros da Casa do Povo de Freixo (Redondo), bajo coordinación de João Inverno, han sido los organizadores de esta nueva aventura, de la que quiero compartir algunas impresiones, que a otros puedan servir.
LA ILHA TERCEIRA.
Vista desde el aire, la isla es todo verdor con pinceladas blancas del caserío disperso, que apenas en Angra do Heroísmo y en Praia da Vitória tiene una discreta concentración urbana.
Y ese verdor se extiende a sus jardines, que atesoran plantas venidas de todos los continentes, y que miman con cariño. Lo puedo ver desde el ventanal de mi habitación del hotel, al lado mismo de la Câmara Municipal de Angra, un edificio de porte neoclásico, antecedido por amplia plaza de adoquinado cuidadosamente “dibujado”, en derroche geométrico alternando artísticamente el blanco con el negro, tan corriente en todo Portugal.
Podemos leer en algunos lugares que se llama “Terceira” por ser la tercera descubierta, tras las de Santa María y San Miguel (entre 1430 y 1450), de este archipiélago de las Açores (de abundantes aves de esta especie, cuando se descubrieron); en otros, se nos indica que tomó ese nombre del genérico del archipiélago, tras ser el tercero en que se desembarcó, tras Canarias y Madeira.
La isla no tiene más que 18 kilómetros de ancho por 29 de largo, con una superficie de 396’75 km2 y un perímetro de 90 kilómetros. Pero no se piense que puede bordearse en dos etapas de maratón, pues su orografía es extraordinariamente complicada, con una costa bastante recortada, de amplios precipicios y suaves playas intercaladas, así como un interior donde las montañas volcánicas, los valles y planicies, forman un conjunto difícil de abordar, propio para buenos caminantes.
Con cuatro estratovolcanes, formados por la triple unión de las placas tectónicas euroasiática, africana y norteamericana, la isla contiene varias formaciones volcánicas y terrenos de efusión de azufre, así como grandes masas rocosas basálticas y enormes canchales requemados de formas tortuosas, que los habitantes de la isla utilizan para acotar sus pequeñas parcelas agro-ganaderas, donde abundan los cultivos hortícolas y los prados con vacas lecheras, así como algunas reservadas para negrísimos toros de lidia, que se emplean en las “touradas a corda”, una de sus tradiciones más antiguas.
Los habitantes en conjunto no llegan a 60.000 y el turismo aún no es de la agobiante saturación que lo será el día en que muchos descubran la belleza, originalidad y variedad geomorfológica, paisajística, urbana y monumental que tiene, aparte de su envidiable gastronomía y sugestivas playas. Hasta la capital, Angra do Heroísmo, sigue siendo una apacible “pueblo grande” de especial gusto, que le ha hecho merecedor de la calificación como Patrimonio de la Humanidad, por su  autenticidad, integridad del conjunto urbano de encanto isleño y el magnífico conjunto de fortificaciones abaluartadas y artilladas de los siglos XVI y XVII. Estas constituyen un ejemplo de evolución e integración urbana -que tienen su continuación en lienzos amurallados con redientes y fuertes estratégicos por diversos lugares de la isla- sin agresión especulativa, y vivo ejemplo universal de defensa ante los frecuentes ataques de la piratería en este espacio crucial, escala de paso entre América y Europa.