Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio de la Humanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio de la Humanidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de julio de 2022

 ALMEIDA-PROJECTOS PARA A REGENERAÇÃO DA PRAÇA-FORTE

 

Autor: João Campos.

Edita: Câmara Municipal de Almeida, 2022. 228 páginas.

João Campos no solamente es un arquitecto de rigurosa práctica en su trabajo sino un investigador de la historia y fortificaciones militares de primera línea. Su entusiasmo y calidad lo hemos podido comprobar cuando en Badajoz o en Olivenza ha venido a convencernos del poderoso ejemplo monumental que significan las fortificaciones de la Raya/Raia luso-española, en lo que Extremadura y especialmente nuestro vecino Alentejo tienen ejemplos tan sobresalientes.

Lástima que aquí carezcamos de un personaje tan dinamizador y cualificado para llevar adelante lo que es su empeño desde hace décadas: conseguir para esta “Raya abaluartada” la calificación de Patrimonio de la Humanidad, para la que por lo pronto ha conseguido que esté incluida en la Lista Indicativa de Portugal ante la UNESCO.

Ahora, el incansable doctor-arquitecto/investigador, nos sorprende con una obra más, que ensancha su amplísimo repertorio de densos estudios sobre fortificaciones, centrado de manera específica en la regeneración de la incomparable Praça-Forte de Almeida. Una magnífica fortaleza poligonal de la Beira, y de cuyo municipio es Consultor, así como director de los Seminarios Internacionales de Arquitectura Militar, de los que se han celebrado quince ediciones y nos han servido de ejemplo para realizar desde Extremadura seis Encuentros itinerantes por distintos lugares de la Raya, así como tres específicamente en Olivenza.

Este denso trabajo, de 228 páginas de gran formato (redactado en portugués e inglés) y profusamente ilustrado con planos, fotografías y proyectos propios, se divide en diez capítulos, antecedidos de un interesante Prefacio de su compañero de emprendimientos, el arquitecto Rui Ramos Loza.

En un primer capítulo nos expone los propósitos y hace memoria de las diversas publicaciones que anteceden a esta misma, bajo el título de “Para a regeneração da Praça-Forte”.

El segundo lo dedica al estudio de las cartas internacionales que avalan e impulsan las intervenciones en el patrimonio fortificado. “Princípios de intervenção em patrimonio edificado” es el título bajo el que desarrolla y estudia las mismas, y  que tan importante son de tener en cuenta para no cometer los atropellos que tantas veces ocurren en las restauraciones, como desgraciadamente es el caso de Badajoz, uno de los ejemplos más sangrantes de “malas prácticas de actuación”, adulterando el legado histórico.

Ya en el tercero -“Almeida, ícone do abaluartado portugués”- se encarga de presentar lo que es un auténtico tesoro heredado en cuanto a patrimonio abaluartado. Una Plaza magníficamente construida en la Edad Moderna, con unas ruinas de castillo de la época de D. Dinis y una serie de construcciones militares interiores de ejemplar conservación.

El cuarto capítulo lo dedica precisamente a esa hermosa joya que es el castillo de D. Dinis, fortificación de 1296, en cuya puesta en valor lleva empeñado tanto tiempo João Campos, y a la que dedicó uno de su magnífico libros, y ahora aquí presenta bajo el epígrafe de “Reanimar o Sítio do Castelo”.

“Almeida-Ciudad Rodrigo-Plano estratégico” constituye el capítulo quinto, pretendiendo el impulso de una actuación conjunta, que constituye sin duda una de las “cartas de presentación” más potentes de la Raya abaluartada luso-española. Lo es así por las características del conjunto y su entorno, la interacción de ambas fortificaciones, la aceptable autenticidad e integridad de las mismas y su avanzado estado de recualificación de cara a una presentación fructífera en la candidatura a Patrimonio de la Humanidad.

Después vienen cinco capítulos de actuaciones puntuales sobre espacios singulares, de alto valor en el conjunto: “Projecto para o Baluarte de São João de Deus”, donde se encuentra el Museo Histórico-Militar (capítulo sexto); “Conservação e restauro das Portas da Fortaleza”, posiblemente las más espectaculares del conjunto rayano (capítulo séptimo); “O notável Quartel das Esquadras”, monumento de ciento seis metros de longitud, aún más espectacular que el admirable Cuartel de Caballería de Olivenza (capítulo octavo); ”Conservar A Principal no seu esplendor”, referido al edificio neoclásico del Comando Militar, donde se acuartelaba la Guardia Principal (capítulo noveno), y “A Casa Grande-Habitar a Estrela de Pedra”, el capítulo décimo, donde se escoge un  ejemplo de edificación singular, inmensa, para su reutilización con “15 unidades de alojamento”, permitiendo así dar vida activa a una notable construcción del interior de la fortificación, uniendo la rehabilitación a la revitalización de la Plaza.

Se trata de un libro que me ha impresionado muy positivamente. Por su rigurosa documentación, el saber enciclopédico que acumula, la enorme facilidad que tiene para combinar los inmensos conocimientos y prácticas del autor como arquitecto experimentado con la facilidad de su difusión escrita y gráfica. Admiro esta extraordinaria capacidad de trabajo, tan incansable y extensa; tan importante para consolidar los conocimientos dispersos y poner a Almeida a la vanguardia del Patrimonio Mundial Fortificado. Entiendo que no hay otro lugar tan estudiado en sí mismo y en su contexto cercano y general como Almeida, gracias al sostenido trabajo de este investigador y ejecutor práctico. Un ejemplo a seguir en todo el patrimonio fortificado y abaluartado de la Raya/Raia, en el que Extremadura y Alentejo tienen un papel destacado, llamado a ser por derecho propio “Patrimonio de la Humanidad”.

MOISÉS CAYETANO ROSADO

miércoles, 15 de septiembre de 2021

 ALMEIDA. ESTRELA SINGULAR DAS FORTIFICAÇÕS DA RAIA

Moisés Cayetano Rosado 

Autor: João Campos.

Edita: Câmara Municipal de Almeida, 2021. 416 páginas.

La Câmara Municipal de Almeida no deja de sorprendernos en su incesante y meritoria labor por situar el Patrimonio de su Concelho en el lugar que le corresponde por su calidad, variedad e importancia histórica, monumental, paisajística y artística. Y en lo que se refiere a la fortificación abaluartada, a esa magnífica “estrella de seis puntas” tan singular, bien preservada en autenticidad e integridad, reafirma su relevancia, con la que lidera -junto a Valença do Minho y Marvão- la Candidatura a Patrimonio de la Humanidad, que desde el año 2016 está en la Lista Indicativa de Portugal.

En este sentido, la labor de su Consultor, el doctor arquitecto João Campos, es encomiable. No solo por los quince “Seminários Internacionales de Arquitectura Militar” que ha conseguido organizar y publicar en la Revista del CEAMA (Centro de Estudos de Arquitectura Militar de Almeida) que dirige, trayendo a los mejores especialistas de los más diversos lugares del mundo, sino por su labor de investigación y divulgación, aparte de su trabajo como arquitecto-restaurador.

Ahora, João Campos nos sorprende una vez más con un trabajo profundo, admirable, que recoge muchas de sus investigaciones anteriores, dándoles nueva forma y unidad. Se trata del volumen de 416 páginas en gran formato “Almeida. Estrela singular das Fortificações Abaluartadas da Raia”, ilustrada a todo color, exhaustivamente documentada recurriendo a fuentes originales y autoridades del mayor prestigio.

Dividida en diez capítulos, está precedida por una Presentación del Presidente da Câmara Municipal de Almeida, António José Monteiro Machado, entusiasta defensor del Patrimonio de su tierra, y un Prefacio del Profesor Emérito de la Universidad de Madiera, Rui Carita, asiduo a los Seminarios Internacionales de Almeida.

Los cuatro primeros capítulos, que ocupan un cuarto de la obra, están dedicados a desentrañar el proceso histórico de conformación de Portugal, los “desencuentros y encuentros” con Castilla y luego España (guerras, tratados, configuración de límites…), así como la secuenciación en la representación cartográfica de Portugal y la frontera, destacando en especial el “Livro das Fortalezas” de Duarte de Armas de principios del siglo XVI, así como los mapas elaborados en los siglos XVI y XVII, empezando por el muy trascendental de Álvares Seco.

A partir de ahí, el autor se centra en el Patrimonio Abaluartado de la Raya, para resaltar su importancia como sistema propio, intencionalmente concebido en conjunto, para defensa del territorio, defendiendo las líneas de penetración en la frontera, y no solo en una barrera simple de confrontación sino con vanguardia y retaguardia de fortificaciones.

Justifica en el Capítulo 5 la necesaria inscripción de este conjunto como Patrimonio Mundial por su valor excepcional y las altas pruebas de integridad y autenticidad. En el Capítulo 6 se extiende sobre ingenieros, tratados y escuelas de fortificación presentes en el conjunto, para pasar en los Capítulos 7 y 8 a analizar exhaustivamente las principales fortificaciones de la Raia/Raya, tras justificar la formación histórica de la misma, con gran aporte documental, como viene ocurriendo en toda la obra.

Se detiene en los casos de los dos enclaves que ya son Patrimonio de la Humanidad: Évora y Elvas, que forman parte integral del conjunto, para después extenderse sobre las más significativas. Destaca a continuación la importancia de Vila Viçosa, para pasar después a un repaso “territorial”, de norte a sur fronterizo.

Estamos a mitad del valioso volumen cuando va desgranando la importancia de la “Fortificação de Emergência” sucesivamente en la Raya del Miño, del Côa, del Tajo y del Guadiana, ofreciendo entre las páginas 260 y 275 un valioso “Mapa” e “Inventário das fortificações abaluartadas da Raia”, imprescindible para hacerse una idea de la magnitud de las mismas. Confrontadas con las españolas (Mapa de la página 261) se observa la estrategia de colocación “en paralelo”, como “botón y ojal” de las principales, sobresaliendo en densidad y perfección constructiva las portuguesas.

En el Capítulo 8 se detiene en las plazas fundamentales de la Raia, y así analiza con detenimiento las de Valença do Minho, Marvão (las dos que junto a Almeida encabezan la Candidatura a Patrimonio Mundial), Fortificação Ínsua/Lovelhe, Chaves, Castelo de Vide, Campo Maior, Estremoz, Moura y Castro Marim.

El Capítulo 9 lo reserva João Campos para estudiar específicamente a Almeida, haciendo un repaso fundamental por sus revellines, “Portas Duplas de Santo António e São Francisco”, camino cubierto, glacis, cuarteles, polvorines, garitas… ¡Toda una magnífica muestra de construcción abaluartada, bien preservada, admirablemente íntegra y auténtica, dotada no solamente de elementos defensivos externos portentosos sino de equipamientos interiores completos, y en gran parte con uso actual adecuado!

Ya en el último capítulo, el 10, remarca la importancia de todo el patrimonio estudiado, como fortificaciones en serie, poniéndolas en comparación con otras similares clasificadas en otros lugares del mundo y concluyendo en el “carácter único das Fortalezas Abaluartadas da Raia, com expressão material e imaterial de elevado significado e valor cultural para a História da Humanidade”.

Un glosario, bibliografía, agradecimientos y referencias curriculares del autor cierran esta importante contribución a la puesta en valor de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raia/Raya luso-española en general yla de Almeida (destacada en el conjunto) en particular.

miércoles, 19 de mayo de 2021

 YA ESTÁ DISPONIBLE EN PDF EL NÚMERO 25 DE LA REVISTA “O PELOURINHO”

Con las Actas de las III Jornadas de Fortificaciones de Olivenza


Las Actas de las III Jornadas de Fortificaciones Abaluartadas de Olivenza: “De la Guerra de Restauração a las invasiones francesas. Patrimonio heredado”, ya están disponibles para leer, descargar, imprimir, compartir, etc. libremente. (La distribución de la Revista impresa está sufriendo algún retraso, por problemas de gestión, pero se hará lo antes posible)

Puede hacer en:

https://www.academia.edu/48984799/O_PELOURINHO_no_25_2021

o en:

Documento 123 de: http://moisescayetanorosado.blogspot.com/p/paginaprueba.html

Próximamente también estará disponible en:

https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=27049

En ella encontramos las ponencias sobre los cuarteles levantados en el periodo, las fortalezas reforzadas en la época, los puentes y otros elementos defensivos, así como planos de las fortificaciones de diversos ingenieros, en la Raya luso-española, y específicamente alrededor de la línea de invasión Madrid-Lisboa, y concretamente Olivença/Olivenza portuguesa/española. El patrimonio histórico-monumental actualmente en valor, y su contribución (especialmente de Olivenza) a la clasificación de Patrimonio de la Humanidad.

domingo, 8 de noviembre de 2020

 EL RECUERDO DEL FUERTE DE PUEBLA DE GUZMÁN Y EL OLVIDO DEL DE TELENA

Moisés Cayetano Rosado

Asisto como ponente, junto al doctor arquitecto Guillermo Duclos Baustista, al “II
Encuentro de Fortificaciones de la Raya”, celebrado el 7 de noviembre en Puebla de Guzmán
.

Al entrar en la población, veo en una rotonda destacada una maqueta de lo que fue su fuerte abaluartado, construido entre 1645 y 1666, durante la Guerra de Restauração portuguesa, y del que apenas queda algún testimonio material. Como bien ha estudiado Guillermo Duclos, presentaba una planta irregular con cinco baluartes distribuidos a lo largo del perímetro, que rodea a la Iglesia de la Santa Cruz, edificio previo a la fortificación, al cual se le adosa el polvorín.

El Ayuntamiento de Puebla de Guzmán preserva así -con buen criterio- su memoria, y al tiempo que valoriza los testimonios materiales persistentes, recrea lo que fue la construcción defensiva en que tanto se empeñó el duque de Medinaceli pese a la oposición de la Junta de Guerra, que le restaba valor estratégico. Y no lo abandona en el olvido histórico, como demuestran estos Encuentros, de los que se han celebrado dos ediciones, y el propio alcalde se comprometió en proseguirlos.

Me correspondió hablar en esta ocasión de Las fortificaciones abaluartadas extremeño-alentejanas ante la candidatura a Patrimonio Mundial, y entre los logros, deficiencias, necesidades y olvidos presenté al “inexistente” Fuerte de Telena,

El Fuerte de Telena, aledaño a Badajoz, a 14 kilómetros en el camino a Olivenza, fue construido durante la Guerra de Restauração y hecho desaparecer durante la Guerra de Sucesión española. Tenía dos baluartes en un extremo y dos semibaluartes en el otro, ambos con revellines en sus respectivas cortinas intermedias, así como otro más en uno de sus lados rectangulares, delante de la puerta de entrada, dotándose también de foso perimetral; iglesia central, que alojaría a los soldados y almacenes, cuartel del gobernador y otro más para la tropa. Aún quedan restos del mismo “in situ”, así como el aterrazamiento exterior.

Su silueta es clara en fotos aéreas. El lugar cae en ruta de ciclistas y caminantes, y -como tantos otros sitios de la memoria histórica y patrimonial- debería tener carteles explicativos de su construcción y desenvolvimiento, planos, etc., así como limpieza interior y del entorno, de suave pendiente. Y se hace también necesario para su preservación el acotamiento de la zona (al lado mismo del camino público).

No estaría demás, al mismo tiempo. proceder como en el caso de Puebla de Guzmán: levantar una maqueta del mismo que bien podría colocarse en una de las rotondas de la vía de comunicación entre Badajoz y Olivenza, como testimonio histórico y monumental, como legado de lo que fueron unos tiempos convulsos, pero al mismo tiempo decisivos en el discurrir de nuestros pueblos, dándole un carácter de tierra de fronteras, que ilustra una etapa significativa de nuestra historia (Criterio IV para la calificación de Patrimonio de la Humanidad a que el conjunto de las fortificaciones abaluartadas de la Raaya/Raia luso-española aspira, y que desde 2016 figura en la Lista Indicativa de Portugal ante la UNESCO).

sábado, 31 de octubre de 2020

III JORNADA DE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS.

Resumen de ponencias


Teniendo programada esta III Jornada de Fortificaciones Abaluartadas para el 28 de marzo de 2020, el confinamiento resultante de la pandemia de coronavirus nos hizo suspenderla, sin poder establecer fecha de celebración.

Como las circunstancias de esta pandemia siguen haciendo estragos por todo el mundo, y hay sucesivos confinamientos, limitaciones y graves riesgos para la salud humana, a lo que no se le puede fijar fecha de terminación, vamos a adelantar la publicación de las ponencias, esperando pueda tenerse en los primeros meses de 2021.

Al tiempo que hagamos la publicación, estamos pensando en realizar esta misma Jornada de manera “virtual”, así sea con exposición amplia de los ponentes o con un resumen de su trabajo, expuesto por ellos mismos. Utilizando el sistema Zoom u otro similar, con grabación de las intervenciones, quedaría a disposición de todos.

De esta forma, completamos el ciclo iniciado en 2018 con una I Jornada de estudios y justificaciones generales de los sistemas fortificados y en especial el de Olivenza; continuado en 2019 con una II Jornada en que fundamentalmente se estudió el sistema bajomedieval y el abaluartado del siglo XVII, y que ahora se extiende especialmente a su desenvolvimiento durante el resto de la Edad Moderna hasta la actualidad.

Las publicaciones de las I y II Jornadas están disponibles tanto en publicación impresa como electrónicamente, lo que las hace accesibles a todo el que lo desee. Así, en diversos documentos de mi blog (http://moisescayetanorosado.blogspot.com/p/paginaprueba.html), en la web https://abaluartada.es/ o en https://www.academia.edu/37621978/Actas_I_Jornada_Fortificaciones_Abaluartadas_Olivenza_2018 y en https://www.academia.edu/40219760/Actas_II_Jornadas_Fortificaciones_Abaluartadas_Olivenza_De_D_Dinis_a_la_Guerra_de_Restaura%C3%A7%C3%A3o.

En su momento, las ponencias de esta III Jornada también estarán disponibles para todos no solamente en formato libro-impreso, sino electrónicamente, como las anteriores. En tanto, este resumen de ponencias será accesible igualmente en el blog y las webs anteriormente citadas.

Moisés Cayetano Rosado

Director de las Jornadas

domingo, 1 de diciembre de 2019

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EN LA EUROCIUDAD DEL SUROESTE IBÉRICO

 
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia

CONCLUSIONES.
El Patrimonio fortificado de Elvas (Patrimonio de la Humanidad desde 2012) se complementa y obtiene su explicación histórica dentro del “triángulo” formado con Olivenza y Campo Maior, frente a Badajoz. Los conflictos en frontera, que han tenido lugar desde el mismo momento de la creación del Reino de Portugal, a mediados del siglo XI, hasta bien entrado el siglo XIX, han dado lugar en estas poblaciones, así como en sus términos municipales (en el de Elvas contamos con la importante presencia del Fuerte de Barbacena, además del antiguo Ponte de Ajuda -que salvaba al Guadiana camino de Olivenza-, destruido durante la Guerra de Sucesión española; en Campo Maior, con la fortaleza de Ouguela, y en las dos, más Olivenza y Badajoz, con elementos fortificados complementarios y estancias de servicios variados, así como torres de vigía estratégicas) a una “maquinaria de guerra” que hoy es un admirable conjunto artístico-monumental.
La importancia de Elvas aún se refuerza más contemplando este subsistema expresamente creado para la finalidad de defensa y “llaves” de sus respectivos reinos: España y Portugal, dotándose de la singularidad que exige el Criterio IV de selección de la UNESCO para calificarse como Patrimonio Mundial, y en este caso “extender” el ya obtenido por Elvas:Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de conjunto arquitectónico, tecnológico y paisaje, que ilustra una etapa significativa de la historia humana”.
La evolución de sus construcciones militares al compás de los avances técnicos de los tiempos, desde la neurobalística a la pirobalística; la autenticidad de gran parte del legado construido, así como la suficiente integridad del mismo pese al afán “higienista” y urbanístico de finales del siglo XIX y buena parte del XX (sin olvidar lamentables desaciertos recientes, sobre todo en Badajoz, al destruir las ruinas interiores del Fuerte de San Cristóbal, en lugar de consolidarlas, así como recargar de hormigón y empinadas escaleras el Baluarte de la Trinidad, y en Olivenza, con actuaciones desafortunadas y derribos de murallas y vaciados en el Baluarte de San Juan de Dios); el formar parte de las “Fortalezas abaluartadas de la Raya”, en la Lista Indicativa de Portugal -paso previo a la Declaración definitiva- desde 2017-; el ser el conjunto más compacto y completo de toda la Península ibérica… hacen de esta Eurociudad (a la inicial Elvas-Badajoz se une Campo Maior, y debería completarse con Olivenza) una firme candidata a la Declaración de Patrimonio de la Humanidad, bien como extensión de Elvas, o dentro del Sistema fronterizo luso-español.

jueves, 11 de julio de 2019


PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EN LA EUROCIUDAD DEL SUROESTE IBÉRICO

Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia

Hace por estas fechas siete años, la “Guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas” fueron declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, de acuerdo con su Criterio IV de selección:Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de conjunto arquitectónico, tecnológico y paisaje, que ilustra una etapa significativa de la historia humana”. Declaración que viene a reconocer el valor histórico y monumental de un complejo defensivo excepcional, que incluye no solamente la fortificación abaluartada de los siglos XVII y XVIII sino todo el conjunto fortificado (castillo medieval y amurallamientos islámicos y fernandinos), instalaciones interiores: cuarteles, polvorines, hospitales, almacenes, dependencias militares complementarias, acueducto, cisternas, espacios exteriores con sus fuertes, fortines, caminos cubiertos, glacis, etc.
Sin embargo, reconozcamos que todo ello se explica en su conformación por la relación con el entorno, esencialmente el entorno próximo: aquellas poblaciones cuya presencia fue un condicionamiento de su propia significación como “llave del Reino”: Badajoz, su rival fronterizo desde la misma configuración del Reino de Portugal por su primer rey, D. Afonso Henriques, a mediados del siglo XII, y Campo Maior, tan ligada a los anteriores en las sucesivas ofensivas bélicas medievales y muy especialmente de la Edad Moderna. No olvidar también el papel protagonista de Olivenza (“Olivença” portuguesa desde el Tratado de Alcañices de 1297 hasta la anexión a España durante la Guerra de las Naranjas de 1801).
Este triángulo de primera línea de frontera, en el espacio de incursión más vulnerable, por ser llano, bien dotado de recursos agro-ganaderos y de privilegiada situación geográfica en la línea más corta entre los dos núcleos capitalinos de España y Portugal, forma en sí un conjunto permanentemente interrelacionado en la historia, lo que les ha llevado sistemáticamente a presentar unas defensas urbanas y periurbanas necesarias para protegerse entre sí a un lado y otro de la línea fronteriza: Elvas, Olivenza y Campo Maior del lado portugués; en frente, Badajoz, del lado español.
Esto hace que las “Guarniciones fronterizas y fortificaciones de Elvas, Olivenza, Campo Maior y Badajoz” se expliquen como un subsistema propio de defensa dentro del gran sistema luso-español. Y sus avatares históricos así como el legado patrimonial heredado ofrezcan un ejemplo eminente de un tipo de conjuntos arquitectónicos, tecnológicos y paisajísticos, que ilustran una larga etapa significativa de la historia humana”. O sea, digno el conjunto como complemento explicativo de la propia existencia de cada uno de sus elementos, lo que hace razonable que la Declaración de Patrimonio de la Humanidad pueda “extenderse” (figura contemplada en los modelos de clasificación de la UNESCO) a estas poblaciones vecinas, siempre y cuando las tres candidatas a dicha extensión adecúen su Patrimonio a las exigencias del organismo internacional: cuidar su autenticidad, respetar lo que hemos heredado de su integridad y acondicionarlo con una restauración racional de sus elementos: algo que hizo ejemplarmente en su día Elvas, está acometiendo Campo Maior (tanto en la ciudad en sí como en su población dependiente, Ouguela), y que deberá abordar de una manera integral Olivenza y Badajoz.
Juegan a favor de lo razonable de esta clasificación en serie los siguientes factores:
- La evolución de sus construcciones militares al compás de los avances técnicos de los tiempos, desde la neurobalística a la pirobalística, presentes la primera en los castillos medievales de Elvas, Campo Maior y Olivenza, y en la alcazaba musulmana de Badajoz
 - La autenticidad de gran parte del legado construido, así como la suficiente integridad del mismo pese al afán “higienista” y urbanístico de finales del siglo XIX y buena parte del XX, aunque hayamos de lamentar desaciertos recientes, sobre todo en Badajoz, al destruir las ruinas interiores del Fuerte de San Cristóbal, en lugar de consolidarlas, así como recargar de hormigón y empinadas escaleras el Baluarte de la Trinidad, y en Olivenza, las actuaciones desafortunadas y derribos de murallas y vaciados en el Baluarte de San Juan de Dios.
- El formar parte de las “Fortalezas abaluartadas de la Raya”, en la Lista Indicativa de Portugal -paso previo a la Declaración definitiva- desde 2017, con lo que todas las fortificaciones rayanas están en disposición de presentar la candidatura formal.
- Y el ser el conjunto más compacto y completo de toda la Península ibérica.
Todo ello hace de esta Eurociudad: Elvas (con su otra fortificación del municipio: Barbacena), Campo Maior (con otra fortaleza más en su municipio: Ouguela), Olivenza (que comparte con la primera el Ponte de Ajuda) y Badajoz (de alcazaba inigualable, como complemento excepcional y único en la Raya) una firme candidata a la Declaración de Patrimonio de la Humanidad, bien como extensión de Elvas, o dentro del Sistema fronterizo luso-español. ¡Ahora es buen momento para ponerse en ello a trabajar, para hacerlo realidad!

miércoles, 19 de junio de 2019


LA EUROCIUDAD DEL SUROESTE IBÉRICO: DOCUMENTACIÓN Y DIVULGACIÓN

MOISÉS CAYETANO ROSADO
Doctor en Geografía e Historia

Que Badajoz, Campo Maior y Elvas formen una Eurocidad supone una importante baza a la hora de captar fondos europeos, con los que financiar proyectos institucionales, de los que se ha visto beneficiado notablemente nuestro patrimonio histórico-artístico monumental. A ello se unen, y han de seguir uniéndose, otros proyectos en los más variados ámbitos, como el laboral, empresarial, educativo, cultural, deportivo, turístico, administrativo, etc.
La experiencia desarrollada por la Eurociudad San Sebastián-Bayona, con 26 años de recorrido, sirve de ejemplo para las que han ido naciendo después, como son las de Tui-Valença do Minho, Salvaterra-Monção y de Chaves-Verín en la Raya/Raia norte luso-español, o la de Ayamonte-Vila Real de Santo António- Castro Marim, en el sur (Andalucía-Algarve). Y ha de servir de ejemplo para nosotros y para otras que deberán conformarse, como es el caso de Almeida-Ciudad Rodrigo, que está dando los pasos necesarios para su creación, junto a Fuentes de Oñoro.
Por lo anterior, podemos observar que la conformación de eurociudades en nuestras fronteras (con Portugal y Francia) cobra especial importancia en la raya luso-española, y lo es fundamentalmente por la “transparencia” del espacio fronterizo: no existen especiales barreras naturales, sino más bien al contrario, continuidad espacial natural, con notable cercanía territorial, hasta el punto que la mayoría están visualmente conectadas, cual es el caso de Tui-Valença do Minho, Salvaterra-Monção, Ayamonte-Vila Real-Castro Marim y Badajoz-Campo Maior-Elvas. Pero también por el propio patrimonio monumental compartido y “explicado” a causa de nuestra cercanía vecinal, especialmente el patrimonio militar, o sea, las fortalezas, tanto medievales (castillos) como de la Edad Moderna (fortificaciones abaluartadas), que les da especial, peculiar y relevante identidad e importancia.
Estos conjuntos, eurociudades, de nuestra raya ibérica deberán ser completados con otros más, que en nuestro espacio regional tienen muy clara interacción histórica, patrimonial y vecinal con la región alentejana, como ocurre con Valencia de Alcántara-Marvão-Castelo de Vide, Alburquerque-La Codosera-Arronches o Villanueva del Fresno-Mourão.
Conjuntos en general de una potencia patrimonial artístico-monumental difícilmente igualable en otros espacios geográficos. Se han ido enriqueciendo a lo largo de la historia precisamente por los enfrentamientos que desde la conformación de los reinos peninsulares en la Edad Media han disputado los terrenos fronterizos (en especial los primeros avances en la configuración de Portugal como reino, de 1145 a 1185, bajo Afonso Henriques, así como las Guerras Fernandinas contra Castilla entre 1369 y 1382), y que en la Edad Moderna se remontaron en continuas conflagraciones, especialmente la Guerra de Restauração de Portugal (1640-1668), la Guerra de Sucesión a la Corona de España (1701-1714) y las Invasiones Napoleónicas (1807-1812). Al haber sido prioritario espacio de penetración en las ofensivas bélicas, las fortalezas levantadas en la frontera extremeño-alentejana -y en especial en las “llaves de los respectivos reinos”, Elvas-Badajoz-, resultan las más portentosas, completas en sus estructuras defensivas y densas del conjunto ibérico rayano.
Y ocurre que en todos estos conjunto de eurociudades, la más densamente poblada -dentro de la alarmante baja densidad y el envejecimiento poblacional- es precisamente la que nos atañe ahora: la del “triángulo geográfico” Badajoz-Campo Maior-Elvas, cuya situación en el eje Madrid-Lisboa le dio el protagonismo histórico de mayor relevancia y en la actualidad las perspectivas de desarrollo futuro en infraestructuras, comunicaciones y asentamientos logísticos de mejores condiciones objetivas. Algo que hay que aprovechar para el desenvolvimiento socio-económico de nuestra área, tan deprimida en lo demográfico, económico y laboral, y urgentemente necesitada de reactivación.
Y todo ello hay que estudiarlo en profundidad, documentarlo, divulgarlo, para un mayor conocimiento y para una mejor preparación de planes y proyectos, para una mejor oferta al que nos visita, para una exitosa consecución de fondos europeos.
De ahí que el trabajo dentro de la aspiración a que la “Raya abaluartada” sea Patrimonio de la Humanidad (en la que están implicadas precisamente las eurociudades atrás enumeradas) resulte en estos momentos crucial; desde hace tres años, se encuentra en la Lista Indicativa presentada por Portugal a la UNESCO, y aprobada como tal, liderándolo Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas.
De ahí que publicaciones como la extensa, enciclopédica (geográfica, histórica, antropológica socio-económica, empresarial…), “Convergencia Ibérica, ¿Quo vadis Iberia?”, que coordina el profesor de la Universidad de Extremadura Luis Fernando de la Macorra, a punto de salir de la Imprenta de la Diputación de Badajoz, sean imprescindibles.
De ahí que la interconexión y acción conjunta de las distintas eurociudades nos sea vital a la hora de plantear proyectos de alcance transfronterizo global, bajo el signo de problemáticas, necesidades y posibilidades similares.
Y de ahí que ya sea hora de que nuestra Eurociudad del Suroeste Ibérico se plantee la conveniencia de editar una Revista de Estudios Transfronterizos que aborde estas cuestiones de forma rigurosa y al mismo tiempo accesible para todos, con lo que dar pie a un liderazgo en cuanto a la documentación y divulgación de estas potencialidades que conforman la Raya/Raia, para ponerlas en su justo y considerable valor. Y para aspirar fundamentadamente a un cambio de futuro en un espacio para el que se pronostica aún más despoblación, aún más dificultades socio-laborales.
Hay que abordar el futuro conjuntado fuerzas desde el razonamiento, los proyectos sólidos y las reivindicaciones basadas en nuestras posibilidades reales, tanto tiempo sometidas a la indolencia y al sopor, superando fronteras, en lo que la Eurociudad es “un arma cargada de futuro”.

jueves, 5 de julio de 2018


OLIVENZA. FRONTERA DE GUERRA, FRONTERA DE PAZ.
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia
Director de la I Jornada de Fortificaciones de Olivenza

El inmenso campo de batalla que a lo largo de la historia siempre fue la Península ibérica, tiene una sistemática línea de fricción en la frontera occidental desde la formación del reino portugués.
Cuando el primer rey de Portugal -don Afonso Henriques- inicia su expansión desde Guimarães en 1128, llegando hasta el sur de Extremadura, va reforzando los castillos conquistados a los musulmanes, para resistir ante ellos y marcar la frontera con León-Castilla. Labor que continuarán sus sucesores, destacando don Dinis, que parecen acabar las disputas al firmar con la regente castellana doña María de Molina (en nombre de su hijo menor de edad Fernando IV) el Tratado de Alcañices en  1297. Tratado en que Portugal recibe, entre otras plazas, la de Olivenza.
Sin embargo, las rivalidades continúan, siendo especialmente frecuentes en el reinado del portugués don Fernando (1367-1383). Por ello, las poblaciones de frontera van a reforzar sus defensas, modernizando castillos y amurallando ciudades con nuevas cercas, dadas las progresiones de los espacios urbanos fronterizos.
Bajo el reinado de don Manuel I de Portugal (1495-1521), yerno de los Reyes Católicos, su escudero Duarte de Armas recibe el encargo de hacer un levantamiento de las fortificaciones de la frontera con Castilla. Realizará el encargo en 1509, dejándonos el valioso documento iconográfico, donde nos muestra el “cosido de la raya”, en que ya se revela el estado de adecuación a las nuevas armas, al uso de la pólvora en la defensa de las poblaciones y en el ataque mediante la artillería.
Con la muerte del rey don Sebastián sin descendencia, así como de su sucesor y tío, el cardenal don Henrique, el trono de Portugal pasa al rey de España Felipe II, que reinaría el territorio luso con el nombre de Filipe I a partir de 1580, si bien en 1640 se inicia una guerra de separación que llevaría a la independencia de Portugal en 1668, bajo la dinastía de Bragança. Esta “Guerra da Restauração” portuguesa llevaría a un enorme esfuerzo económico, militar y constructivo en ambos lados de la Raia/Raya, empleando nuevas técnicas de fortificación en las ciudades fronterizas: modelo abaluartado, de gran complejidad, adaptado a la potencia de la artillería.
La “Frontera de Guerra” adquiere mayor dimensión y el modelo se perfeccionará con el tiempo, ya que la Guerra de Sucesión española (1701-1713) nos lleva a nuevas batallas, que tendrán el espacio extremeño-alentejano como protagonista principal, dada su situación en la línea directa Madrid-Lisboa, los espacios sin obstáculos geográficos para la incursión de la pesada artillería y los fértiles campos de promisión para los ejércitos (soldados y caballería).
Dentro de esta “Línea de incursión” entre ambas capitales, el principal escudo de defensa portugués lo formará la tenaza Campo Maior-Elvas-Olivenza, frente al empuje invasivo de Badajoz. Escudo y flecha de incursión que continuarán teniendo un protagonismo bélico de primera dimensión durante las invasiones napoleónicas, ante las que una vez más se refuerzan y perfeccionan nuestras defensas.
Habrá que esperar a mediados del siglo XIX para que toda esta maquinaria deje de tener esta función cruenta, quedando como testigo de tantos siglos de enfrentamientos y levantamientos defensivos, que ahora constituyen un patrimonio monumental de dimensiones colosales, sin par por su extensión, concebido como sistema territorial y muestra del ingenio técnico humano.
Por ello, en mayo de 2016 entró esta Raia/Raya fortificada en la Lista Indicativa a Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, bajo iniciativa de Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas. Y por esto, se celebró en Olivenza -en marzo de este año- una Jornada de Fortificaciones, en que se resaltó el valor del conjunto, y el papel de esta población (alentejana hasta 1801, y extremeña desde entonces, a raíz de la Guerra de las Naranjas) en el sistema luso-español.
Y lo que podría ser un obstáculo diplomático y de sentimientos encontrados -el papel de Olivenza en el conjunto y en la propuesta de Candidatura Patrimonial-, debe ser una oferta singular por su papel en lo que fuera “Frontera de Guerra” y hoy “Frontera de Paz”.
En la Revista del “Centro de Estudos de Arquitectura Militar de Almeida” -que será presentada a finales de agosto en el “XII Seminário Internacional sobre Arquitectura Militar”, a desarrollar en Almeida, donde también se presentarán las Actas de la Jornada de Olivenza-, va un certero trabajo del arquitecto portugués Rui Ramos Loza, en el que dice: “este territorio debe elegir-se como patrimonio de Paz. Esse pode ser o destino histórico de Olivença, cidade patrimonial do mundo como símbolo desta raia desmilitarizada”. Y propone de cara a la Candidatura a Patrimonio Mundial: “Um órgão de Gestão conjunto, com sede em Olivença”, sustentado materialmente por los Gobiernos de España y Portugal.
Reto apasionante, que los mejores especialistas en historia y patrimonio avalan, como también el Gobierno portugués y el Presidente de la República. En las Actas de la Jornada de Olivenza, Presidente de la Junta de Extremadura, de la Diputación de Badajoz y Alcalde de Olivenza, respaldan la Candidatura y el papel de Olivenza. Es cuestión ahora de continuar el trabajo ya iniciado.

jueves, 14 de junio de 2018


PUBLICACIÓN “PRIMERAS JORNADAS DE FORTIFICACIONES ABALUARTADAS EN OLIVENZA”

Moisés Cayetano Rosado

Cuando en mayo de 2016 fue incluida en la Lista Indicativa portuguesa a Patrimonio de la Humanidad el conjunto de las fortificaciones abaluartadas de la Raia/Raya luso-española, encabezadas por Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas, enseguida se nos vino a la cabeza la “contrapartida española”.
Estábamos celebrando las “V Jornadas de Valorización de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raya” -organizadas por la Revista “O Peloruinho”- en Vila Viçosa, y allí se encontraba con nosotros el doctor arquitecto y Consultor de Almeida, João Campos, uno de los principales promotores del proyecto (yo creo que el principal luchador del mismo). La noticia nos cogió en un lugar y momento propicio para pensar que esa candidatura -“en serie y por etapas”, muy oportunamente encabezada por unas poblaciones con patrimonio fortificado de alto significado histórico y artístico-, habría de ser ampliada en un próximo futuro con nuevas, justas y necesarias incorporaciones.
Por lo que a Portugal se refiere, enseguida surgiría la solicitud de Vila Viçosa para formar parte del proyecto inicial. No han de tardar mucho en unirse otras poblaciones con patrimonio artillado en general y abaluartado en particular de alto valor, cual es el caso de Chaves al norte portugués, Castelo de Vide y Estremoz en el centro o Castro Marim en el sur.
En cuanto a España, con menos patrimonio fortificado de la Edad Moderna, e incluso con menor grado de conservación con respecto a su autenticidad e integridad, la situación de puesta en valor presenta mayor retraso, pero algunas poblaciones tiene suficiente legado patrimonial como para iniciar su trabajo de investigación, divulgación y restauración que les permita unir esfuerzos a la candidatura y enriquecer en una segunda etapa la firme propuesta “rayana” portuguesa.
Ciudad Rodrigo, en Castilla-León, ya ofrece suficiente estado de puesta en valor en cuanto a su restauración y rehabilitación, así como estudios teóricos. Y más al sur, Alcántara tiene un loable empeño en acometer un Plan Director que actúe sobre su extensa y valiosa fortificación; Badajoz también lo hace, aunque con fortuna contradictoria, por diversas actuaciones no suficientemente respetuosas con la conformación de la morfología y elementos complementarios. Olivenza, la otra gran “heredera” de fortificaciones abaluartadas, enriquecidas con magnífico amurallamiento y castillo medievales, está también -¡y muy en primera línea!- llamada a integrar esa oferta a la UNESCO para la clasificación de Patrimonio de la Humanidad.
Por eso, desde el Ayuntamiento, bajo impulso y coordinación de la Asociación “Limbo Cultura” y la colaboración de la Diputación de Badajoz, la Fundación Caja Badajoz y la Asociación “Patrimonio de Olivenza”, se decidió organizar una “I Jornada sobre Fortificaciones Abaluartadas y el papel de Olivenza en el sistema luso-español”. Jornada donde se reflexionara sobre la importancia de este sistema defensivo-ofensivo que recorre nuestra frontera peninsular de arriba abajo, presentando elementos fortificados que forman entre sí un entramado perfecto de vigilancias mutuas y de auxilios en diversas líneas defensivas, y sobre todo donde se estudiara el papel crucial de Olivenza y su estado actual en cuanto a este magnífico patrimonio monumental.
Estudio, investigación, reflexión y propuestas de actuaciones que suponen la aportación de un dossier necesario para ir conformando la aspiración de inclusión en la candidatura “seriada”, y que impulse todo un conjunto de acciones materiales y de profundización en las consideraciones teóricas.
Este esfuerzo conjunto de técnicos, políticos, grupos asociativos y ciudadanos, plasmado en las Actas que presentamos, son un paso necesario, esencial, al que hay que darle continuidad en nuevas Jornadas y actuaciones prácticas, siguiendo un Plan Director que resalte el valor de lo que se posee.
Ahora, han terminado de maquetarse las ponencias para su publicación, que a lo largo de 170 páginas reflexionan sobre este importante Patrimonio artístico-monumental e histórico rayano en general, y oliventino (conformado bajo dominio portugués) en particular. En el “XII Seminário Internacional sobre Arquitectura Militar”, que organiza el Centro de Estudios de Arquitectura Militar de Almeida para los días 24 y 25 de agosto de este año, será presentada oficialmente esta publicación impresa, que también será ofrecida en formato electrónico y on-line para su mayor difusión y contribución a la declaración de este múltiple tesoro como Patrimonio de la Humanidad.

viernes, 4 de mayo de 2018


VISITA A LA ILHA TERCEIRA (II)

Moisés Cayetano Rosado

ANGRA DO HEROÍSMO.
Ciertamente, Angra, esta pequeña bahía, esta ensenada (esencial en la historia moderna, heroica ante el corso, el filibusterismo, así como ante la ocupación española de 1580, al proclamarse rey de Portugal Felipe II de España, y luego al sublevarse contra Felipe IV -III de Portugal- en 1640), es digna titular de Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 1983.
Cuando bajas de la Câmara Municipal a la ensenada, te vas enfrentando a un precioso caserío multicolor, armónico, donde imperan los blancos, ocres, amarillos, rojos y azulados, con amplios ventanales enrejados, cornisas sobresalientes, suelos que son como mosaicos. Un poco me recuerdan a esa ciudad ecuatoriana también Patrimonio de la Humanidad: Cuenca, tan sencilla y bella, tan serena, acogedora, auténtica.
Y al llegar al puerto, a un extremo y otro te sorprenden sus fortificaciones. Impresionantes, sorprendentes en su grandeza, en su traza, en su conservación, en el ingenio de su calculado “fuego cruzado”. Y luego descubres que también en su actual uso, tan distinto entre ellas.
Así, al este tenemos la fortaleza de S. Sebastião. Levantado según diseño del ingeniero italiano Tomasso Benedetto, a finales de los años sesenta y primeros setenta del siglo XVI, bajo el reinado de D. Sebastião, cumpliendo funciones defensivas hasta las luchas entre liberales y conservadores de 1828-1832, y siendo una de las primeras estructuras abaluartadas del país. Adaptada orgánicamente al peñón en que se ubica, parece una flecha lanzada hacia el mar entre riscos y de hornabeque hacia tierra, de amplios glacis. Actualmente cumple función de discreta Pousada, que desde el exterior pasa desapercibida, y en el interior respeta los espacios originales, de amplias zonas verdes y dependencias adosadas a los lienzos interiores del amurallamiento.
Al oeste, el inmenso Castelo de S. Filipe, iniciado en 1592, sustituye a una fortificación menor de anterior construcción, y cruza fuegos con la fortaleza de S. Sebastião, defendiendo la bahía. Esta compleja estructura defensiva -que se prolonga por gran parte del perímetro del Monte Brasil, apéndice volcánico en este extremo de la bahía- constituye la mayor fortaleza construida por España fuera del continente. Sería conquistada -tras un año de asedio- por las fuerzas locales en 1642, al comienzo de la Guerra de Restauração, pasando a llamarse desde entonces Fortaleça de São João Baptista, en homenaje al rey restaurador, D. João IV. Impresionan sus dos baluartes y un semibaluarte de cara al interior de la ciudad, y entre los dos primeros su puerta principal con acceso actual por puente de cantería (que sustituye a un anterior de madera), así como los fosos, donde profundas “cobas de lobo” singularmente cuadradas y rectangulares, asimétricas, completan la “defensa-trampa” ante los invasores que puedan acceder a este lugar. E impresionan también, en el interior de los laterales de la puerta, las prisiones excavadas en la roca, que más parecen galerías de contraminas.
Libremente, podemos pasear por el interior del primero, y en visita guiada por militares (sigue cumpliendo función militar este castillo), gratuita, el segundo.
Los diversos museos de Angra, la delicia de sus calles, la amplia y de precio más que asequible oferta de restaurantes, sus rincones discretos, sus jardines, enriquecen el anterior legado, al que hay que unir la singularidad de su Sé (catedral) y su Teatro, dos joyas que no debemos dejar de visitar.
La Sé, de airosas y espléndidas torres y un amplio interior de tres naves con techo plano, separadas por arcos de medio punto y pilares cuadrangulares, presenta una insólita colección de óleos, pintados en 2014, que representan la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, adosados a la cara de los pilares que da a las naves laterales. En ellos, diversos pintores locales escenifican los momentos trascendentales de los últimos días de Jesús, conjugando elementos de la época de esos hechos con otros de rabiosa actualidad. Y así, el encuentro de la Virgen y su Hijo en la Pasión va acompañado por soldados de tiempos actuales, que ostentan armamento automático, cascos de acero y otros pertrechos contemporáneos; o el descendimiento de la cruz, donde un militar romano de los tiempos de Jesús charla con otro de nuestros tiempos, adornado con medallas y cruces en el pecho, traje y chorreras actuales.
El Teatro angrense es una joya, con trazado de planta en herradura, “a la italiana”, de planta baja y tres pisos superiores adosados a su perímetro, de palcos corridos, separados por mamparas. Todo tapizado en rojo y con airosa rejería corrida en los tres pisos, constituye en sí un espectáculo. ¡Y allí tuvimos la suerte de ver una emotiva, cálida actuación de altura: conmemoración de la Revolução dos Cravos con intérpretes de fados que recordaban un poco al de Coimbra, otro poco al de Lisboa y otro más a los “cantos de intervenção”, de oposición al régimen salazarista.