viernes, 18 de septiembre de 2015

VIAJE A ESLOVENIA, CROACIA, BOSNIA Y HERZEGOVINA, LA EXYUGOSLAVIA OCCIDENTAL (I)

DE LA PENÍNSULA DE ISTRIA AL VERDOR RESPLANDECIENTE DE ESLOVENIA
Moisés Cayetano Rosado 
Cuando llegas al aeropuerto de Pula, en la occidental península croata de Istria, te sorprende el verdor de los campos, a pesar de haber pasado por ellos todo el quemante verano. Ese verdor nos acompañará por todo el espacio occidental de la antigua Yugoslavia, que hoy conforman los países independientes de Eslovenia (punta noroccidental), Croacia (formando un arco por el norte  y oeste, que deja arriba al anterior, y a oriente los territorios serbios, bosnios, herzegovinos y montenegrinos, de arriba abajo) y Bosnia y Herzegovina (en el centro occidental). Por ellos vamos a transitar y ofrecer su sugestiva presencia en 5 entregas.
Me llamó la atención la ciudad donde primero pernoctamos: Rijeka. Ciudad portuaria, encajada entre montes que corta el río Rjecina, dando lugar a una ciudad escalonada en laderas y majestuosa en las orillas de los canales que forma el cauce internándose en el mar. Buen porte en las edificaciones palaciegas con influencia del barroco y modernismo austríaco, vigilando el conjunto un portentoso y estratégico castillo roquero medieval.
De allí pasamos a Eslovenia. ¡Más verdor todavía! Mayor evidencia de lo que todo el conjunto es en cuanto a subsuelo: roca caliza, plegada y levantada por las fuerzas orogénicas, que dejan en su interior magníficas cuevas kársticas. Aquí tienen su máximo exponente en la de Postojnska Jama, al suroeste del país. Veintiún kilómetros de galerías, túneles y extraordinarias e inmensas salas, con todo tipo de estalactitas, estalagmitas, columnas, formaciones caprichosas, gigantescas… y un goteo constante de agua carbonatada que sigue formando el lento paisaje pétreo interior.
La inmensidad de la cavidad obliga a realizar un recorrido hasta su corazón en trenecito eléctrico, algo inusual en las visitas a cuevas de este tipo, que añade un elemento pintoresco a la visita y es una introducción a sus tesoros centrales, al tiempo que un “sobrecogedor viaje”: a veces parece que vamos a estrellarnos en sus estrechos pasadizos, ajustados a la anchura del tren, que en altura deja muy poco espacio entre el techo rocoso y nuestras cabezas.
Un breve traslado nos lleva hasta la capital del país: Ljubljana, a la que su río Ljubljanica también divide en dos mitades, formando un extraordinario meandro para rodear un respetable montículo en que se asienta el castillo que preside la ciudad, totalmente restaurado, roquero, esbelto, medieval como el anterior.
Ljubljana, que significa “amada”, se hace querer por la elegancia de su monumentalidad barroca y de art nouveau en sus edificaciones centrales, formando en su trama un arco -como el río- en el contorno occidental del castillo, a ambas orillas.
Generosa en puentes que comunican ambas lados del cauce, presenta un “paso triple” en la zona central de la población: tres puentes peatonales desde los que casi se puede uno dar la mano por encima de las balaustradas marmóreas con el paseante del contiguo. En la orilla izquierda dejamos la monumental Iglesia franciscana y a la izquierda tenemos la aún más portentosa catedral: magnífico derroche barroco arquitectónico, escultórico y frescos gigantescos, que se continúa en los palacios de sus alrededores, de calles amplias y plazoletas con esculturas conmemorativas en bronce y mármol.

Tras la visita, recorriendo los fantásticos valles orientales de Eslovenia, llegaremos a Zagreb, la capital de Croacia, otro regalo más para todos los sentidos.
Moisés Cayetano Rosado

martes, 15 de septiembre de 2015

DE TUY A VALENÇA DO MINHO: MONUMENTAL ENTRADA A PORTUGAL
Livro das Fortalezas. de Duarte de Armas. Valença y Tui.
Moisés Cayetano Rosado
¡Qué peligroso recorrido a lo largo de la historia el que nos lleva desde Galicia a Portugal, atravesando el Miño! Extraordinario corredor que, especialmente en la Edad Moderna, sería como punta de flecha que atraviesa el solar lusitano por el norte, como la línea Ciudad Rodrigo-Almeida lo sería más abajo, o Badajoz-Elvas un poco más al sur.
No es de extrañar, entonces, que en ese gran cabezo en que se alza Valença do Minho se encuentre una de las tres fortificaciones más portentosas de la Raia/Raya. Las otras dos son las que corresponden a las poblaciones portuguesas más atrás mencionadas.
Valença presenta una doble fortaleza, unidas por la Porta do Meio. Hacia Tuy, se alarga la Fortificación Magistral (o de la Vila Velha) con siete baluartes y unos glacis de enorme inclinación, que constituye el recinto abaluartado levantado envolviendo la antigua población medieval. Hacia el interior portugués (al sur), presenta una Obra Coroada -creada para reforzar la defensa de la villa en un padrastro peligroso de ser ocupado por el enemigo -de tres baluartes y dos medios baluartes.
En el proyecto de Manuel Pinto Villalobos, de 1691, la Obra Coroada aparece sin caserío, como obra nueva creada ex profeso para la defensa; la primitiva población medieval está rodeada por cuatro baluartes y un semibaluarte, más otra Obra Coroada -de tres baluartes- orientada hacia la anterior, también sin caserío.  Ya en el plano de Gonzalo Luis da Silva Brandão, de 1758, la Obra Coroada del sur se presenta como en la actualidad se conserva (idéntico al que presenta Villalobos), y la que prolonga a la envolvente del recinto antiguo se diseña formando con dicha envolvente un “todo”, de siete baluartes (uno es, en realidad, semibaluarte): ahora todo el conjunto está urbanizado, si bien en la Obra Coroada predominan los espacios libres (que en buena parte así permanecen). Similar es el plano de Champalimaud de Nussane, de 1766. Y similar es la planta que nos ha sido legada y que está en óptimas condiciones de recuperación y revitalización.
Y ese interior nos recuerda lo que fue hace pocos años Elvas: ciudad de múltiples comercios detallistas, primorosamente ambientados para satisfacer todos los gustos de los turistas que complementan la visita monumental con compras de recuerdos. Sus calles estrechas y empedradas, iglesias, casas señoriales, plazas, etc. nos presentan una población acogedora, tranquila y rica en patrimonio urbano monumental.
Con todo, lo más impresionante es la fortificación abaluartada, los recios baluartes, amplios revellines, puertas monumentales, profundos fosos y glacis despejados. Desde ella, la vista del entorno es espectacular, especialmente hacia el norte, por donde discurre el Miño y se encuentra la vecina Tuy, con la que hoy día forma una hermanada eurociudad.
La fortaleza consiguió resistir las incursiones del comienzo de la Guerra de Restauração (1643), si bien cayó en manos españolas en 1654, aunque enseguida sería recuperada, reforzándose la construcción, que se culmina en 1713.
Valença desde la catedral de Tuy
Durante las Guerras Napoleónicas sería tomada por las tropas del comandante general francés Jean de Dieu Soult (1809), y de nuevo cobrará protagonismo durante las Guerras Liberales de Portugal (1828-1834). Todo ello redundará en la actuación de refuerzo y recomposición de las murallas, que actualmente, tras una reciente rehabilitación, le han otorgado una grandeza extraordinaria.
Vista de Tuy desde una cañonera de Valença
Desde allí, la vista de Tuy resulta admirable. A la otra orilla del Miño, la ciudad española tiene el aire medieval que el ser un lugar clave de la ruta jacobea le fue dando. Se conservan especialmente numerosas edificaciones de los siglos XV y XVI, blasonadas y con arcos conopiales, así como parte de sus murallas, pero la “joya de la corona” es su Catedral de Santa María.
Su construcción tuvo inicio en 1120 y se finalizó sesenta años después. Esto hace que la composición sea puramente románica, si bien tuvo reformas posteriores, como es el caso de la fachada principal, ya de principios del siglo XIII, como ocurre con el claustro, magnífico ejemplo de gótico cisterciense. El complejo escultórico de su entrada, de un gótico inicial, con cierta rigidez compositiva, está considerada el primer conjunto escultórico gótico de la Península ibérica.
Sus coronamientos almenados y la estructura compacta, de escasa aberturas, nos sitúan ante una catedral-fortaleza, edificio religioso y al mismo tiempo defensivo, como corresponde a su situación geoestratégica. Desde la terraza de su claustro, la vista de la Fortificación Magistral y parte de la Obra Coroada de Valença do Minho es estratégicamente extraordinaria.
Alrededor de su plaza -amplia, despejada-, se extiende un callejero laberíntico, cuya traza delata su pasado medieval, con restos de paños de sus antiguas murallas.
La fortificación abaluartada, que ampliaba hacia el norte su recinto medieval, se nos muestra en el Proyecto del Conde de Humanes, de 1670, con tres baluartes completos y cuatro semibaluartes que protegen todo el espacio que no linda con el río Miño (barrera natural). Parecida composición tenemos en plano anónimo de 1730, si bien con el añadido de dos defensas exteriores (un talud y un revellín) hacia el norte, en los paños de murallas comprendidos entre un baluarte y dos semibaluartes que lo flanquean, a orillas el último del Miño.

En el plano de Miguel de Hermosilla, de 1777, se nos muestra el denso caserío del antiguo recinto medieval, que contrasta con la ligera ocupación del resto del espacio protegido por la fortificación abaluartada, donde existen espacios libres, de labor y arbolado. Algo que persiste en el plano de Francisco Coello, de 1856, en que el recinto abaluartado aún se muestra completo, quedando rebasado por la expansión urbana, formándose arrabales por todas las direcciones (menos en el este, lógicamente, por la barrera del río).

domingo, 6 de septiembre de 2015

DE AQUELLOS POLVOS VIENEN ESTOS LODOS

Moisés Cayetano Rosado
La Cumbre de las Azores -reunión mantenida en las islas de este nombre el 16 de marzo de 2003 por los presidentes de Estados Unidos (George W. Bush), Reino Unido (Tony Blair), España (José María Aznar) y Portugal (José Manuel Durão Barroso)- llevó a la invasión de Irak el 20 de marzo de 2003, tras  lanzar un ultimátum de 24 horas al régimen iraquí encabezado por Saddam Hussein para su desarme.
Pero nunca se demostró la existencia en el territorio iraquí de armas químicas de destrucción masiva, principal argumento que se esgrimió para la declaración de guerra. Ni se llegó a la solución del conflicto árabe-israelí, que se esgrimió como argumento de “beneficios añadidos”.
La estrategia geopolítica de Estados Unidos, sus grandes intereses económicos petroleros en la zona y el campo de pruebas real para la industria militar estadounidense sí que estaban detrás de todo el “teatro de operaciones y argumentaciones”. Como lo ha estado detrás de todos los conflictos, de todas las facciones encumbradas, luego atacadas y destruidas, reemplazadas y vueltas a reemplazar en esos codiciados enclaves.
Los que en un momento eran aliados, héroes salvadores, se convertían al no doblegarse por entero a los intereses occidentales y, fundamentalmente, norteamericanos, en enemigos, monstruos a destruir, con toda una parafernalia propagandística ensordecedora de la enorme maquinaria militar desplegada, cedida, cambiada, vendida...
Y ha pasado como cuando se hostiga a un panal de abejas. Éstas se revuelven, atacan, agreden a lo que se mueve alrededor. Mantenía un orden la colmena, con sus normas a veces tan controvertidas para nuestros tipos de conducta (que por otra parte suelen saltarse los poderosos a su antojo), y aparecemos allí, codiciando su miel, apoderándonos de ella. Se defienden las que pueden, poniendo en marcha toda su potencia destructiva; otras, huyen despavoridas, buscan un nuevo lugar donde seguir subsistiendo, una vez su hogar ha sido arrasado: tal vez tratan de construir su nueva vida en el quicio de nuestra puerta, en un rincón de nuestras ventanas.
Leo una frase lapidaria del catedrático jubilado de la Universidad de Lisboa, Professor Doutor António Galopim de Carvalho: "Este drama começou nas Lages, Açores, com estes quatro senhores que a história há-de julgar". Se refiere a los presidentes de Estados Unidos (George W. Bush), Reino Unido (Tony Blair), España (José María Aznar) y Portugal (José Manuel Durão Barroso), que cité al principio.

Ahora, cuando tanto nos rasgamos las vestiduras por las consecuencias de los conflictos en la zona, con tantísimos miles de huidos que tratan de llegar al centro de la próspera Europa, y con la imagen terrible de un niño pequeño ahogado, solitario en la costa de Turquía, hemos de volver la vista atrás y reflexionar sobre lo que el doctor Galopim de Carvalho denuncia. Buscar en los orígenes del conflicto, cuyas consecuencias arrastramos todos, y causa millones de víctimas totalmente inocentes.

jueves, 3 de septiembre de 2015

LA MUTUA VIGILANCIA DE MONÇÃO Y SALVATERRA DE MIÑO

Moisés Cayetano Rosado

Como las vecinas Valença do Minho y Tuy, o las del otro extremo de la Raia/Raya: Alcoutim-Sanlúcar de Guadiana, el cauce de un río separa, “al borde del agua”, a las poblaciones de Monção y Salvaterra de Miño, dando parte del nombre a esta segunda población.
La portuguesa Monção tuvo una cerca medieval, de la que se poseen restos muy reducidos, habiéndose utilizado parte de sus elementos para elevar la fortificación abaluartada que sí ha llegado hasta nosotros.
Dicha cerca del Medievo pudo ser levantada en tiempos del rey D. Afonso III (1248-1279), aunque algunos defienden que sería bajo el reinado de D. Dinis (1279-1325), especialmente por lo que al castillo se refiere. Bajo D. Manuel I (1495-1521), obtuvo la población “carta de foral” y el castillo aparece en el Livro das Fortalezas (1509) de Duarte de Armas.
Durante la Guerra de Restauração se acometió la modernización de las defensas de la villa, iniciándose su levantamiento en 1556, bajo proyecto del ingeniero militar francés Miguel de L’Ècole y con la dirección de obras a cargo del maestro João Alves do Rego. La extraordinaria estructura artillera levantada resistió el asedio español de octubre de 1658 a febrero de 1659, en que la exhausta guarnición se vio obligada a pedir la rendición el día 7.
Bajo la ocupación castellana -que se prolongaría hasta el 13 de febrero de 1668, en que retorna a Portugal por el Tratado de Paz- se acometió la reorganización de la plaza, que continuaría conformándose a lo largo del siglo XVIII.
En el plano de 1713, del ingeniero militar Manuel Pinto de Vilalobos, aparece ya dotada de seis grandes baluartes orientados de este a oeste rodeando el sur, y otros cinco salientes artilleros hacia el río, siendo uno de los centrales un pequeño baluarte, que junto a un semibaluarte defienden la Villa Antigua. Sin embargo, en la propia leyenda del plano anota que faltan elementos importantes como trincheras interiores, contraescarpas, caminos cubiertos, etc.
A partir de 1762, con la intervención del Conde de Lippe se consolida el circuito amurallado, que obtendrá nuevas mejoras a lo largo de lo que restaba del siglo XVIII, dotándose de doce baluartes, cinco puertas, así como cuartel para 600 o 700 hombres y 120 caballos, que disuadirían a los franceses en la Guerra Peninsular (1080-1814) la invasión por esta zona del Miño.
Establecida la paz, a partir de 1840 comienza un proceso de ruina y demoliciones que duran hasta la mitad del siglo XX, en que se da paso a una sistemática actuación de rehabilitación que ha permitido salvaguardar los elementos fundamentales de la fortificación, aunque de las cinco puertas solamente quedan la de Salvaterra y la del Rosal (hacia Valença).
 La amplitud del perímetro cercado dejaba en el interior amplios espacios vacíos que permitían una mejor movilidad de las tropas y, posteriormente, una buena disposición de los elementos constructivos de que sucesivamente se ha ido dotando.
En la orilla derecha del Miño tenemos a Salvaterra, guardando la frontera en estrecha vecindad “amenazante”. La villa fue promovida por el rey Alfonso IX de León, potenciando así el asentamiento de villanos y pecheros, en contrapeso con los señores feudales.
Durante la Guerra de Restauração, estuvo bajo dominio portugués entre 1643 y 1659, en que las tropas españolas lograron la capitulación tras ocupar Monção y efectuar un sitio de diez días, que acaba en victoria, tras conseguir cortar la retaguardia portuguesa.
La presencia portuguesa fue decisiva para las mejoras de las defensas de su castillo, la construcción de nuevas murallas y el refuerzo con baluartes, lo que la dotó de una estructura artillera bastante considerable, ocupando el recinto 9.700 metros cuadrados. Se atribuyen las obras de fortificación al ingeniero francés Carlos de Lassar, que por entonces trabajaba en Tras-os-Montes.
Destaca en su interior La Capilla de la Virgen de la Oliva (levantada durante la ocupación portuguesa), de planta rectangular, muros de granito, y recubierta de teja sus varias vertientes. La portada, de estilo barroco, tiene en el tímpano una pequeña imagen de la Virgen; se culmina con airosa espadaña de dos cuerpos, teniendo dos vanos con campanas el inferior y uno con una campana más pequeña el superior.

El legado abaluartado de Salvatierra también ha tenido la suerte de una atención institucional, y especialmente municipal en los últimos años, que ha llevado a lograr un estado de conservación y acceso público satisfactorio del conjunto monumental.

miércoles, 26 de agosto de 2015

FESTAS DO POVO DE CAMPO MAIOR, EL ARTE DE PAPEL

Moisés Cayetano Rosado
Si a principios de agosto, cada dos años, gozamos del espectáculo de las “Ruas Floridas de Redondo” -en que una cuarentena de calles es decorada con flores de papel y figuras representando oficios, costumbres, tradiciones, cuentos, leyendas, etc., tanto cercanas como de cualquier parte del mundo-, a principios de septiembre, sin periodicidad fija sino cuando el pueblo así lo decide, hemos sido sorprendidos una y otra vez por el espectáculo de las “Festas do Povo de Campo Maior”. Ahora, para esquivar las inclemencias imprevistas del tiempo, que en ese mes se suelen dar a causa de imprevisibles tormentas, le ha tocado a los días finales de agosto ser la fecha de este festejo singular.
Así, del 22  al 30 de agosto se celebra el espectáculo florido y milagroso de estas “Festas do Povo”, donde la magia de unas manos, acostumbradas por la tradición de casi siglo y medio, transforman el papel de seda, cartulinas, cartones y otros elementos auxiliares, en una explosión multicolor, recreando todas las flores que podamos imaginar, en guirnaldas, ramilletes, cadenas, ramajes exuberantes, que trepan verticales a los lados de las calles y cubren el espacio superior formando arquitrabes y arcos espectaculares.
Alrededor de un centenar son las calles -fundamentalmente del Casco Histórico- que se engalanan, siendo un empeño colectivo de los propios vecinos, que emplean varios meses en una labor mantenida en secreto dentro de sus casas, patios, corrales, corralones, para ofrecer la sorpresa la noche anterior a su inauguración. La noche que llaman de “enramação”.
Esta labor grupal, por calles, y colectiva, de todo un pueblo, se ha visto compensada por la admiración de un número cada vez mayor de visitantes. En la anterior edición se cifró en un millón de personas, que es lo que se espera para este 2015. Proceden la mayoría de la región de Alentejo y de la Extremadura española, aunque la presencia de otros portugueses y españoles cada vez es más frecuente, lo que supone además un impulso económico importante para la localidad y las del entorno, en cuanto a ocupación hotelera, restaurantes, negocios en tiendas de artesanía, productos agro-ganaderos de la zona, etc., y una oportunidad para dar a conocer la oferta patrimonial, artística, monumental, ecológica y gastronómica de la zona.
Guirnaldas, con la Igreja de S.João al fondo
Así, las “Festas do Povo”, que van a ser candidatas, merecidamente, a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se convierten no solo en una muestra del arte popular de calidad, de la inventiva de un pueblo creativo e inspirado, sino en una palanca de promoción de una tierra llena de potencialidades que bien merece ser conocida, reconocida, valorada, visitada y marcada como punto turístico y cultural de primera línea en el entorno rayano luso-español.

Tesoro de la Raya que entre esta explosión de formas y colores, filigranas, entrelazados floridos, nos invita a la visita reposada para gozar de su otro Patrimonio Material, que ha de serlo también de la Humanidad: fortificaciones, iglesias, conventos, palacios, caserío inalterado, urbanismo medieval bien preservado en su zona central y expansiones abiertas, ajardinadas con buen gusto, en sus alrededores.

miércoles, 19 de agosto de 2015

EL MENSAJE POLÍTICO

Moisés Cayetano Rosado
Cuando un político se pone a razonar esforzadamente, con honradez, sinceridad y seriedad, podemos pensar que “casi” seguramente ha perdido la partida. El mensaje que cala en las masas, en una inmensa mayoría, que es la que a la postre da el poder, no debe seguir por esos derroteros, pues corre el peligro de aburrir a las ovejas (¡y nunca mejor dicho!).
Un mensaje político debe cumplir al menos con estos postulados: ser claro, conciso, emotivo y repetitivo. Eso, en el Partido Popular lo tienen más que asumido, cada vez con mayor nitidez y contundencia.
Claridad en el sentido de que no haya que pensar demasiado para que se comprenda y pueda interiorizarse.
Concisión para que no requiera una atención prolongada, y más en estos tiempos de la rapidez informática, electrónica, “mensajera”.
Emotividad porque ha de llegarse “a las entrañas”, o como se suele decir “a las tripas”; nada de sesudos razonamientos cerebrales, que requieran complicadas conexiones neurológicas y exijan nada menos que “pensar”.
Repetición puesto que solemos ser muy olvidadizos aparte de estar bombardeados por múltiples emisores, que nos hacen un lío en la cabeza.
No hace falta que sea creíble. La credibilidad se logra con los cuatro palos anteriores, que conforman una mesa suficientemente sólida como para que urna que se ponga encima se llene de votos.
No olvido la anécdota contada por el “capitão de Abril” Otelo Saraiva de Carvalho, cuando decía que -dando un discurso público ante una multitud en el revolucionario “verão quente de 1975”- le insinuó el entonces Presidente de la República Portuguesa, Francisco da Costa Gomes: “Diles que vamos a hacer una revolución socialista”. Otelo le preguntó con sorna: “¿Pero es verdad eso?”, a lo que contestó el experimentado general: “No, y ellos lo saben, pero les gusta oírlo”.
Pues eso, nos gusta oír esos mensajes falaces, demagógicos, evidentemente mentirosos, pero que cumplen las cuatro condiciones necesarias. Así el PP lleva, sin rubor, mucho tiempo diciendo y repitiendo por boca de grandes, medianos y pequeños dirigentes que: “Ha crecido el empleo, hemos sacado a miles de familia del paro, y vamos a seguir en ese empeño”.
¿Hay algo más claro (lo entiende el niño más pequeño), conciso (es como un telegrama de aquellos antiguos, que se pagaban por palabras), emotivo (qué más quisieran millones de españoles sino tener un empleo, pero de los de verdad, se entiende: estable, dignamente remunerado) y repetitivo (ya le puedes preguntar que si se acuerda de cuando se retransmitió la llegada del hombre a la Luna, que la frase te la encajan con negrita y subrayado).
Y a juzgar por las encuestas, los postulados que muestro parece que nos dan la razón. “La razón de la sinrazón, que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura”, leía Don Quijote en sus libros de cabecera, que le llevaron a enloquecer. A nosotros nos llevan a las urnas, y como en las películas del Oeste, ¡gana la banca!, o sea el poder envolvente, instituido, prestidigitador, que domina el arte del birlibirloque en la palabrería.

sábado, 15 de agosto de 2015

8º SEMINÁRIO INTERNACIONAL DE ALMEIDA – 28 a 30 de AGOSTO de 2014. FORTALEZAS E FRONTEIRAS.

Ponencia: Conflictos en la frontera y fortificaciones abaluartadas del triángulo Badajoz-Elvas-Campo Maior.
 
Moisés CAYETANO ROSADO.
(Ver ponencia completa en el Documento nº 61 de mi enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html )
Cabecera de la publicación que contiene la ponencia (ver completo el contenido de la revista
en el enlace anterior, Documento nº 60)
Resumen:
Cuando Portugal se alza contra la dominación filipina en 1640, ante el ataque de los ejércitos artillados de Felipe IV de España, ha de organizar urgentemente la defensa de la frontera, construyendo fortificaciones abaluartadas que protejan sus principales núcleos poblacionales y rutas de penetración territorial.
Los conjuntos defensivos se desarrollan de manera espectacular en el espacio alentejano-extremeño, principal línea de fricción en la comunicación Madrid-Lisboa, destacando el triángulo Badajoz-Elvas- Campo Maior.
En Badajoz comenzó a establecerse el refuerzo abaluartado construyendo el Fuerte de San Cristóbal, terminado en 1645. De los ingenieros militares que participaron en el diseño y construcción de sus fortificaciones destaca el nombre de Francisco Domingo.
Elvas pasó a ser la plaza mejor fortificada de la Raya extremeño-alentejana (bajo responsabilidad fundamental de Joannes Pascácio  Cosmander). Campo Maior contará con los diseños de Cosmander y, en especial, de Nicolau de Langres.
Al morir sin heredero el rey Carlos II de España en 1700, nos veremos envueltos en una encarnizada confrontación internacional. Otra vez el triángulo Badajoz-Elvas-Campo Maior desempeñará papel crucial, siendo sus defensas reforzadas, aunque mostraban deficiencias apuntadas por diversos tratadistas y cronistas de la época.
Durante la invasión francesa de comienzos del siglo XIX, Badajoz sufrirá cuatro asedios, que castigan duramente a su población y defensas.  Al otro lado de la frontera (tras diversos avatares bélicos durante la “Guerra Fantástica” de 1762 y la “Guerra de las Naranjas” de 1801), Campo Maior es sitiada en marzo de 1812, sufriendo grandes daños. Elvas había sido concienzudamente reforzada en sus fortificaciones y desempeñará un importante papel como “hospital de retaguardia”.
Pasadas las Guerras Napoleónicas, al tiempo que se va restableciendo la concordia peninsular, se asiste a una expansión urbana extramuros, constituyendo las fortificaciones para la mentalidad de la época un “corsé que aprisiona y asfixia”. Elvas, a pesar de ello, ha mantenido su patrimonio abaluartado en un encomiable estado de conservación, constituyendo uno de los mejores legados abaluartados del mundo.
En cambio, ha sido destruido gran parte del de Badajoz, siendo especialmente penosa la desaparición del Fuerte de Pardaleras, el Baluarte de San Juan, varios lienzos de muralla, revellines, cuarteles…, así como ocupados sus glacis. En la actualidad se emprende una acción rehabilitadora, a veces controvertida.
Campo Maior ha perdido su Fuerte de São João Batista, grandes tramos de muralla, revellines, equipamientos, glacis, etc., manteniendo lo que resta en estado precario, necesitado de urgente actuación de consolidación y rehabilitación.
En las murallas de Almeida