Mostrando entradas con la etiqueta Badajoz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Badajoz. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de abril de 2026

 

ENTREVISTA AL GENERAL EZEQUIEL MORO CÁRDENAS

EL AYUNTAMIENTO DE BADAJOZ LO RECONOCIÓ COMO HIJO PREDILECTO EN 1993

ENTRE MÚLTIPLES CONDECORACIONES, POSEE LA GRAN CRUZ DE LA ORDEN DEL MÉRITO MILITAR CON DISTINTIEVO BLANCO

“EL DESTINO EN EL PAÍS VASCO FUE MÁS DURO, MÁS INSEGURO QUE EL DE SIDI IFNI EN GUERRA”

“LAS ETAPAS MÁS FELICES LAS HE VIVIDO EN BADAJOZ”

Moisés Cayetano Rosado y Gabriel Montesinos Gómez


Un general Hijo Predilecto de Badajoz.

Cuando el 30 de junio de 1993 el Ayuntamiento de Badajoz -a instancias de su alcalde, Gabriel Montesinos Gómez- tomó el Acuerdo Plenario de nombrar Hijo Predilecto al general de brigada, Gobernador militar de la plaza y la provincia, Excmo. Sr. D. Ezequiel Moro Cárdenas, tanto el grupo municipal gobernante, el PSOE, como el mayoritario en la oposición, el PP, votaron a favor por unanimidad. Solamente el grupo minoritario de IU -con dos concejales- se abstuvo.

Al acto solemne de entrega del título acreditativo asistirían todos los concejales del PSOE (15), del PP (10) y el portavoz de IU, Moisés Cayetano Rosado, a pesar de aquella “abstención consensuada” de su grupo. El general Moro, como le llamábamos, nos recibió a todos con su sonrisa generosa, su simpatía tan alabada siempre por sus subordinados y compañeros de armas, y tuvo especial deferencia con el portavoz de IU, con el que le unía de tiempo atrás un cierto vínculo: el suegro del “político”, Sergio Rodríguez Juárez, había sido sargento a las órdenes del entonces oficial Moro Cárdenas.

A principios del siglo XXI, ahora ya gobernando la ciudad con mayoría absoluta el Partido Popular, se decidiría poner su nombre a una calle de la margen derecha del río Guadiana, cercana a la Avenida de Elvas y al Puente Real.


Fama y vivencias de un militar ejemplar.

La fama de buen militar y magnífica persona no solamente es impresión nuestra sino constatada en numerosos testimonios, unos obtenidos directamente y otros leídos en “redes sociales” (ejemplo: https://www.facebook.com/groups/antiguomenacho/posts/25628261556772891/). Su paso como capitán y después comandante en los años setenta del siglo pasado, así como teniente coronel en los años ochenta, en el Cuartel de Menacho de Badajoz, dejó profunda huella en quienes le conocieron.

Antes, recién nombrado teniente, en 1955, con veintidós años de edad, tendría un primer destino en Sidi Ifni, para pasar después, con la misma graduación, al País Vasco, y ambos lugares son lo primero que evoca en nuestra conversación, en nuestras conversaciones, porque es algo que le quedó muy grabado, con aquellos años juveniles, antes de cumplir los treinta, y que le supusieron enfrentarse a lo más duro de su carrera.

Pero lo peor -nos dice- fue lo del País Vasco, pues en Sidi Ifni estábamos ante un enfrentamiento directo, cara a cara, con el enemigo delante. En cambio, lo del País Vasco era terrible, porque te podían abordar, asesinar por la espalda, como le ocurriría al comandante del que yo era ayudante: Diego Fernández-Montes Rojas.

Diego Fernández-Montes Rojas -entonces coronel retirado- se dirigía el 17 de diciembre de 1978 a la Delegación del Ministerio de Cultura de San Sebastián para trabajar como funcionario de la misma, cuando dos miembros del Comando Gamboa de ETA abrieron fuego contra él. Los terroristas le esperaban y le dispararon en cuanto entró en el edificio. La víctima quedó gravemente herida e intentó refugiarse en los portales. Los terroristas huyeron con la ayuda de un tercer etarra, que les esperaba con un automóvil, siendo encontrado por el portero del edificio. Fue trasladado al hospital Nuestra Señora de Aránzazu, donde fue sometido a una operación de tres horas, pero falleció en la mañana del día siguiente debido a la gravedad de las heridas. De nada le valió estar incardinado en la sociedad, casado con una mujer vasca y ser una persona socialmente apreciada.

Como tampoco le valdría a otro buen amigo suyo, el primer Jefe  de la Ertzaina, Carlos Díaz Arcocha, bilbaíno, y que había sido teniente coronel del Ejército de Tierra, igualmente asesinado, éste el 7 de marzo de 1985.

 Las etapas más felices -remarca- las he vivido en Badajoz.

¡Y en Sevilla, desde luego!, añade; algo con que concuerda su mujer, Pilar García Doncel, con quien se casó en 1962, teniendo Ezequiel 28 años y Pilar 20. Un matrimonio inseparable, de apoyo mutuo constante, junto a su familia, especialmente sus tres hijas y un hijo, que siempre los tienen presentes en sus anécdotas de la vida sevillana y badajocense. Antes de ello, superaría los cursos correspondientes de Estado Mayor: tres años de mucha exigencia física e intelectual, remarca, preparándose desde el País Vasco.

Boda del entonces teniente Ezequiel Moro con Pilar García, en 1962

En Badajoz -destinado primero como capitán- vería sus ascensos de comandante y teniente coronel, y a Badajoz volvería -tras una estancia en El Pardo al ascender a coronel- como Jefe de la Brigada de Infantería Mecanizada XI y Gobernador militar de la plaza y provincia, nombrado por Orden de 1 de marzo de 1991 (BOE de 7 de marzo del 91). Dos años antes había sido promovido a General de Brigada de Infantería (Consejo de Ministros del 5 de mayo de 1989), ocupando desde cuatro días más tarde el puesto de Jefe de Estado Mayor de la Segunda Región Militar, Región Militar “Sur”, con residencia en Sevilla.

 Por Real Decreto de 19 de junio de 1992 obtendría la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar con distintivo blanco, que es una de las máximas condecoraciones militares en España.

Condecoraciones de su carrera militar

 

Pasos señalados de una trayectoria en Ifni.

Las preguntas sobre su trayectoria nos llevan al inicio de su andadura, a la Academia de Infantería.

--- ¿Cómo recuerda su paso por las academias militares?

--- Era una vida dura, de mucha disciplina, de sacrificio físico y esfuerzo intelectual. Primero en la Academia General Militar de Zaragoza y después en la Academia de Infantería de Toledo. Pero cuando se es joven se aguanta todo con ilusión.

Seguimos linealmente su trayectoria. Primero su destino en África, que le ha marcado profundamente, y al que de forma reiterada vuelve para contar anécdotas de aquellos más de dos años que allí pasó, los de 1955 a 1958:

--- En Ifni padecimos diversos asedios por parte de grupos pertenecientes al autollamado Ejército de Liberación de Marruecos, una organización no oficial, pero alentada por el propio Gobierno marroquí. En una ocasión duró veinte días, siendo auxiliados por un destacamento de la Legión, que los puso en rápida huida. El jefe de este “Ejército” era Ben Hammu, un antiguo suboficial o mercenario marroquí que sirvió en la Legión Extranjera francesa.

La colaboración francesa, precisamente, fue crucial para la eliminación de estas bandas rebeldes. En 1956 fue nombrado comandante en jefe de las Fuerzas Militares del África Occidental Francesa (AOF), con sede en Dakar, el General de División Charles Bourgund, y desde este puesto llegaría a un acuerdo con España para una operación militar conjunta que acabaría con ellas, fijando las fronteras al norte de Mauritania y del territorio español de la Saguía el Hamra. El entonces teniente Ezequiel Moro, ahora general de de brigada en la reserva, lo recuerda con agrado, por su valía profesional e incondicional colaboración con España.

Los asedios, emboscadas, ataques por sorpresa se daban con cierta regularidad, y nuestro entrevistado recuerda algunos hechos luctuosos, como la muerte en emboscada de otro teniente, compañero suyo, Antonio Ortiz de Zárate y Sánchez de Movellán, primer oficial paracaidista del Ejército de Tierra español que allí murió en combate: el 26 de noviembre de 1957.

El teniente Antonio Ortiz de Zárate

Recuerdo -nos dice- la asistencia de su madre, Mariana Sánchez de Movellán, al entierro: con gran expresión de dolor y dignidad, manteniendo la compostura. ¡Una lección inolvidable para los que asistimos al sepelio!.

Se dan las circunstancias de que ese joven teniente era hijo del coronel Joaquín Ortiz de Zárate López, que también murió en combate en 1936, durante la guerra civil española.

Pero el general Moro también nos cuenta otros hechos que “suavizan” estos recuerdos trágicos. Así, nos comenta cómo un brigada bajo su mando, pese a los asedios de las tribus bereberes de Ifni (Ait Baamarani: guerreros montañeses organizados en varias cabilas enfrentadas a las tropas españolas de Tiradores y a la Policía Territorial), pactaba con ellos una especie de “alto el fuego” para ir a comprar los jueves pollos al zoco local, atravesando las “líneas de combate” sin hostigamiento.

Y también recuerda cómo su asistente, un nativo, en una ocasión insistía en que se fuera a dormir al Cuartel (pues tenía vivienda aparte), y ante la negativa del joven teniente Ezequiel Moro, este fiel servidor permaneció toda la noche en la puerta de la vivienda, con el cuchillo en las manos para defenderlo en caso de intento de atentado. E igualmente rememora cómo pescaba para él en el mar tempestuoso de Ifni.

En cualquier caso, recuerda este territorio como hostil geográficamente, y habitado por tribus independentistas que no reconocían la ocupación española:

Me preguntaba muchas veces -nos señala-: yo qué hago aquí, qué hacemos aquí, frente a un mar ruidoso, tumultuoso, donde no se puede ni pescar y que a veces no te deja ni dormir, y que parecía la razón de la presencia española, aunque me daba la sensación de que lo que Franco no quería es ser menos que los franceses y lo tomaba como un enclave estratégico colonial.

Esta “vena de rebeldía” la enlaza con otra anécdota que tiene que ver con otro compañero de armas, el que en aquellos enfrentamientos también era teniente: Antonio Torrecillas Velasco. En 1958 resultó herido gravemente al pisar una mina “antipersona”, a resultas de lo cual perdió una pierna... y no la vida gracias a la intervención de Ezequiel Moro, que con su cinturón le hizo un torniquete para evitar que se desangrara. Antonio Torrecillas siguió en la vida militar, pero al aspirar al generalato fue recusado por esta mutilación. Ante ello, Ezequiel, también aspirante al mismo grado, se enfrentó al tribunal militar:

Este compañero militar ha perdido una pierna en acto de servicio, no en una juerga callejera. Si él no es digno de ascender, yo tampoco quiero el ascenso, exclamaría. Fue atendida la reclamación, y los dos consiguieron el generalato.

Antonio Torrecillas Velasco (ya fallecido), con uniforme de general


Por otra parte nos cuenta cómo uno de los reclutas que tuvo bajo su mando fue el badajocense Enrique Sánchez de León, que en el Primer Gobierno de la actual democracia sería Ministro de Sanidad, destinado, bajo su gestión, en la Policía Territorial. Policía en la que estaban destinados también nativos de la zona, de los que nos cuenta que terminaron por desertar prácticamente todos, llevándose además su armamento personal.

Los que desertaron de mi unidad -nos apunta- también lo hicieron con sus armas, pero su jefe (caid), llamado Abd el-Krim (como el famoso líder militar rifeño) nos devolvió todo el armamento robado.


La difícil estancia en el País Vasco.

Pasamos ahora a recordar su destino en el País Vasco. El general insiste en las diferencias entre estos dos primeros destinos: el de Ifni, con un enfrentamiento abierto y el enemigo “enfrente”, y el del País Vasco, con un grupo incipiente de oposición violenta que iba creciendo en esos finales años cincuenta del pasado siglo.

Vuelve a recordar a sus amigos asesinados, su comandante Diego Fernández-Montes y el Jefe de la Ertzaintza Carlos Díaz Aroca, en los años terribles de los atentados a Fuerzas del Orden, a servidores uniformados como él, a compañeros queridos, integrados en la sociedad, en el entorno; casado el primero con una vasca, y vasco el segundo.

--- ¿En el País Vasco vivía acuartelado o en Residencia Militar? ¿Aislado de la población civil?

---- Vivía en la Residencia Militar de San Sebastián, en el barrio de Loyola, a orillas del río Urumea, que por cierto me sorprendió al verlo todo cubierto de espuma blanca, de las fábricas de papel de la zona. Y no estaba aislado de la población civil, sino que tenía buenos amigos vascos; en aquellos años aún salíamos a la calle vestidos de militar. E incluso tuve una novia vasca, aunque al saber el padre que su hija se relacionaba con un oficial del Ejército incluso le prohibió salir de casa.

---- ¿Cómo vivían los familiares de los militares la situación?

---- En esos años finales de los cincuenta ya había cierta inquietud, sobre todo entre los militares que tenían familiares viviendo con ellos. Eran los años de creación de la ETA, que luego se irían recrudeciendo.

Recuerda, ya en los años ochenta, siendo coronel destinado en El Pardo, que vivía en las cercanías del Puente de Segovia, con lo que el traslado cotidiano a su destino lo hacía en coche oficial, custodiado por dos motoristas delante y otros dos detrás, dadas las amenazas crecientes del grupo terrorista, así como los atentados con víctimas que ya se prodigaban. En una ocasión, al haber un atasco circulatorio en el Puente, una señora que llevaba niños en un coche en paralelo al suyo entró en ataque de pánico, gritando que se alejaran de allí, pues les estaba poniendo en peligro mortal. ¡Difícil alejamiento con todo lleno de vehículos sin posibilidades de avanzar satisfactoriamente!

En otra ocasión, los motoristas que iban detrás de su coche oficial, al sospechar de un vehículo que los estaba siguiendo, echaron sus motos a un lado de la calzada y sacaron su armamento, dirigiéndose a ellos… ¡y resultaron ser otra escolta de incógnito! Así era la situación de inseguridad en que vivían en esos “años de plomo”.


Llega el sosiego.

Pasaron esas duras vivencias, para iniciar una larga etapa de mayor tranquilidad y satisfacción. Primero en su prolongada estancia en Badajoz, en la Brigada Extremadura, como capitán, comandante y teniente coronel, que ya vimos. Siempre querido por subordinados, compañeros de grado, superiores… Y, tras el paréntesis de coronel en Madrid, sus “etapas de madurez”: general de brigada desde mayo de 1989, con cargo de Jefe de Estado Mayor en la Región Militar “Sur”, con sede en Sevilla y, finalmente, Gobernador Militar en Badajoz desde marzo de 1991.

El 5 de mayo de 1993 pasa a la reserva activa, jurando por última vez bandera, en una emotiva ceremonia que cierra una larga etapa de servicio a España en destinos tan señalados como Ifni, el País Vasco, Badajoz, Madrid, Sevilla y otra vez y por último Badajoz, en donde contribuiría a gestionar la actual Base Militar de Bótoa.


Su vida apacible, a los 92 años de edad (nació el 4 de septiembre de 1933), está llena de recuerdos. Transcurre ahora, junto a Pilar, su mujer, principalmente en su querido Badajoz, donde goza del cariño de los que le conocieron directamente y los que han oído hablar de su buen hacer y capacidad humana y militar. Y, por supuesto, con la cercanía de sus tres hijas y un hijo, tan apegados a ellos, así como sus siete nietos.


Siempre da gusto encontrarse con unas personas tan cercanas, a la vez con tantas vivencias y altas responsabilidades, llenas de generosidad y espíritu de amistad, que nos ofrecen su tiempo y dan constante ejemplo de vitalidad y entrega. Y brindar con ellos por la vida, la salud y la paz.

 

Ezequiel Moro Cárdenas y Pilar García Doncel nos han hecho sentirnos como en casa en esa su casa del barrio de Pardaleras -antes vivieron diecinueve años en la finca familiar El Carpio-; siempre remansos de tranquilidad para ellos, que tanto se movieron de un lado y otro, sin que hayan perdido la querencia a los viajes, ahora proyectados como aventuras de placer.



sábado, 30 de diciembre de 2023

 MATANZA DE LOS INOCENTES

MOISÉS CAYETANO ROSADO

El día  28 de diciembre celebramos el “Día de los Inocentes”, y le damos un carácter festivo, de bromas e “inocentadas”, con las que reírnos del candor de nuestros amigos, compañeros, familiares… Sin embargo, aunque mezclada entre la leyenda y la historia, la realidad vivida hace más de dos mil años o la ficción creada para ilustrar las persecuciones que desde su nacimiento acompañarían a Jesucristo, no se enraiza en “inocentadas” sino en la realización de un crimen múltiple, planificado para la exterminación más cruel.

En el Evangelio de San Mateo (2,16-18) leemos: Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.»

Resulta estremecedor el relato, y más si nos situamos en los tiempos actuales y en el espacio geográfico aproximado donde se produjo supuestamente el exterminio de los pequeños inocentes. Un espacio disputado por los israelitas a los palestinos, donde el enfrentamiento cruel desde la propia creación del Estado de Israel en 1948 no solamente no cesa sino que adquiere en los tiempos actuales carácter de auténtico genocidio, siendo los más pequeños masacrados de manera inusitada.

Y precisamente en ese día de la terrible conmemoración que tan sorprendentemente hemos frivolizado, la Fundación CB organizó en su sede de Badajoz una entrega de materiales básicos de vestidos y de juguetes para los más pequeños, que reunió a las once familias acogidas por Badajoz en su albergue del Revellín de San Roque. Casi medio centenar de palestinos, con filiación española en algunos casos directamente o por familiares, asistieron a la entrega, extraordinariamente emotiva, donde su presencia sobrecogía por la serenidad con que afrontan su trágica situación.

La Cruz Roja les atiende en sus necesidades básica y las administraciones públicas están programando actuaciones para con ellos, dentro de la provisionalidad en que se encuentran, pues su estancia no sabemos por cuánto tiempo se prolongará. Se necesita escolarizar a los más pequeños, buscar ocupación para los mayores y regularizar los estudios de los medianos. Se precisa, también, proporcionarles conocimientos de nuestro idioma y del entorno ciudadano en que se desenvuelven.

  Después de los magníficos reportajes publicados en este periódico HOY, firmados por J. López-Lago los días 21 y 22 de diciembre, indicando que ellos mismos “se sienten desamparados”, parece que las instituciones “mueven ficha”. Pero es un reto para todos solidarizarnos con estos “inocentes”, que no olvidan que allá, en su tierra, sigue habiendo “matanza de inocentes” y no solo el 28 de diciembre sino cada día, y -por las amenazas que profiere Benjamín  Netanyahu, primer ministro de Israel- se pueden prolongar trágicamente por mucho tiempo más.


El acto del día 28 de diciembre en la Fundación CB fue extraordinariamente sobrecogedor, con unas familias (once en total: padres, hijos, en algunos caso también abuelos) ilusionados con la solidaridad mostrada y una sonrisa en sus caras que compensa y a la vez desgarra, cuando viéndolos pensamos en su horrible presente, donde no se vislumbra un futuro de esperanza para su martirizada tierra hermana.

Y ello aún más si les oímos relatar sus vivencias antes de salir de su querida tierra, abandonar sus hogares ahora mayoritariamente destruidos, dejar atrás parte de su familia, de la que siempre esperan noticias, que en muchas ocasiones no son otras que la temida muerte en los indiscriminados bombardeos. Escucharlo de sus labios (muchos hablan castellano) es una experiencia dolorosa, que nos revuelve las conciencias. Que sea su ejemplo acicate para que todos arrimemos el hombro en su ayuda y clamemos porque se acabe el genocidio.

viernes, 11 de agosto de 2023

 CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE LUIS ÁLVAREZ LENCERO

Moisés Cayetano Rosado


Conmemoramos ahora el nacimiento hace cien años -el 9 de agosto- de Luis Álvarez Lencero, poeta volcánico, artista contundente con la tinta, el martillo, el cincel y la brillante soldadura; personalidad arrolladora, apasionada y laberíntica.

Pocos artistas vivían y viven su vida tan pegada a la creación, a la chispa que les inspira y les hace revolverse contra todo, vivir a contrapelo. Saltar de un lado a otro, con la vitalidad del hombre fuerte que fue, con el tormento de dar forma a lo que bulle en su interior y le recome hasta que es capaz de sacarlo a la luz y compartirlo.

Luis Álvarez Lencero forma parte de ese “trío” que hemos dado en llamar “el triángulo poético”. Los tres creadores que en la segunda mitad del siglo XX iluminaron una Extremadura que se debatía entre el atraso económico, las múltiples necesidades de una sociedad anclada en el pasado y proyectada a una emigración sangrante que nos vaciaba de juventud y de futuro. Jesús Delgado Valhondo, Manuel Pacheco y él, eran un faro de innovaciones y contacto con un mundo creativo, en el que sus nombres eran respetados y queridos dentro y fuera de nuestras fronteras regionales y también nacionales.

Se nos fue muy joven todavía, con 59 años bastante trabajados y dañados por su propia actividad, en que la labor del taller de soldadura fue minando sus pulmones. Por ello, apenas pudo disfrutar del muy digno espacio de trabajo que el Ayuntamiento de Mérida le ofreció, ya casi al final de su vida, y donde esperaba seguir con su empeño escultórico, con su lucha manual y mental para convertir el hierro y el latón en expresiones de belleza y de denuncia ante un mundo de injusticias, de represiones y de guerras.

Era un apasionado de la poesía y el ejemplo de sencillez y dignidad de Miguel Hernández, y le homenajeó en su obra escrita y en sus esculturas, principalmente en un memorable toro brioso, dispuesto a la arrancada contra la adversidad.

Su libro de poemas “Juan Pueblo” es un auténtico emblema de la defensa del más débil, de la denuncia contundente por cualquier atropello contra el hombre. Le “valió” un amenazador expediente por parte de los censores del último franquismo, cuando se publicó en 1972: se salvó de consecuencias ¡a saber cuánto de graves! porque no se había distribuido y estaban todos los ejemplares depositados en la propia Delegación de Información y Turismo de Badajoz. Algunas copias no declaradas correrían de mano en mano como un catecismo laico, venerado, y después el Ayuntamiento de Mérida lo reeditaría en 1982, poco antes de morir el poeta.

Como homenaje a tan soberbio artista, la Fundación CB publica este año un libro coral, con la participación de dieciséis estudiosos, críticos y amigos, de 490 páginas, analizando y glosando su figura y su obra. Está a disposición de todos, libremente, en formato PDF dentro de su colección de publicaciones https://fundacioncb.es/wp-content/uploads/2023/05/libro-luis-alvarez-lencero-personajes-singulares_baja.pdf. Iniciativa similar a la que se tomó hace tres años con el centenario del nacimiento de Manuel Pacheco, y se proyecta hacer con Jesús Delgado Valhondo, aunque éste sobrepase en quince años el centenario.

Que estos homenajes y recuerdos nos sirvan para resaltar las figuras señeras de nuestra cultura contemporánea y la humanidad de unos artistas entrañable y fieramente humanos.

martes, 14 de febrero de 2023

 42 Foro de Asociaciones y Gestores Culturales en Badajoz: patrimonio transfronterizo

https://www.hispanianostra.org/evento/42o-foro-de-asociaciones-y-gestores-culturales-en-badajoz-patrimonio-transfronterizo/2023-03-23/

Para los que venimos trabajando en pro de conseguir la declaración de Patrimonio Mundial de las Fortificaciones Abaluartadas y Artilladas de la Raia/Raya luso-española, este foro es de máxima importancia. El que en la Primera Mesa Redonda contemos con Guillermo Duclós, doctor arquitecto, uno de los más acreditados investigadores y restauradores del patrimonio artillado y abaluartado; con José Javier Fernández, doctor arqueólogo de Siega Verde (Patrimonio de la Humanidad junto a Valle do Côa, por su arte paleolítico al aire libre), y con Virgilio Lopes, doctor arqueólogo, miembro de la dirección del Campo Arqueológico de Mértola, uno de los mayores expertos en arqueología medieval de la Península Ibérica, es crucial. Me cabe el honor de coordinar esta Mesa.

A ello siguen, como se pueden ver en el programa del enlace, otras Mesas no menos importantes, y diversas visitas para disfrutar de nuestro patrimonio medieval y abaluartado (Campo Maior/Badajoz/Elvas-Patrimonio Mundial), así como el yacimiento arqueológico romano de La Cocosa y la Ciudad-Patrimonio Mundial de Mérida.

Viernes 24 marzo 2023| El Hospital-CentroVivo: patio 1

10.15

11.30

Mesa redonda I. Patrimonio compartido

Poner en valor las acciones sobre el patrimonio a ambos lados de la Raya/Raia.

Modera:

 D. Moisés Cayetano Rosado, Doctor en Geografía e Historia y director de la Revista Transfronteriza O Pelourinho.

Intervienen:

    • D. Guillermo Duclós, doctor arquitecto experto en las fortificaciones del bajo Guadiana.
    • D. José Javier Fernández Moreno, Dr. arqueólogo en la Junta Castilla y León y coordinador de la candidatura para la UNESCO del Valle do Côa-Siega Verde.
    • D. Virgilio Lopes, Dr. arqueólogo, investigador y miembro de la Dirección del Campo Arqueológico de Mértola.

domingo, 6 de noviembre de 2022

 MUJERES EXCEPCIONALES


MOISÉS CAYETANO ROSADO


A finales de octubre, con pocos días de diferencia, he coincidido con dos mujeres excepcionales. Tras ocasiones anteriores, volver a hacerlo en un tiempo tan cercano, tratando cuestiones relativas a su vida en relación a sus respectivos maridos, prematuramente fallecidos, me impulsa a realizar unas breves reflexiones.

Hablo de Marisol Hinchado, esposa del que fuera Alcalde de Badajoz, Manuel Rojas, ganador de las elecciones locales en tres ocasiones consecutivas por mayoría absoluta, y de Natercia Maia, casada con el “Capitão de Abril” Fernando Salgueiro Maia, decisivo en el triunfo de la “Revolução dos Cravos”, de Portugal.

Ambas son profesionales ya jubiladas de dos de los “oficios” más que satisfactorios: la sanidad y la enseñanza respectivamente. Trabajadoras que pueden sentirse orgullosas de su trayectoria, no interrumpida por la trascendencia pública de sus respectivas parejas.

Al margen de ello, admiro su temple, serenidad, elegancia, discreción y fortaleza para sobrellevar esa “sombra alargada” del pasado en que la celebridad de sus cónyuges nunca interrumpió su tarea profesional, y después, con su muerte en plena madurez (Manolo con 55 años y Salgueiro Maia con 48), han aceptado la participación en homenajes y reconocimientos al político y al militar -respectivamente- verdaderamente excepcionales.

Siempre, en esos actos de exaltación, se han mostrado apacibles, con la sonrisa eterna que las caracteriza, humildes en su presencia, como pasando desapercibidas, pero reforzando con firmeza el recuerdo cálido, admirable de aquellos con los que compartieron ilusiones y luego tanto dolor. Dolor no solamente por la pérdida tras una larga enfermedad, sino por lo que en los últimos años de las vidas del alcalde tan querido y el militar valeroso, tuvieron que padecer con los desaires de los que tanto le deben a su abnegada labor.


Manolo Rojas creó una ilusión ciudadana inédita por la política municipal, reforzó la potencia de un partido -el socialista- cuando acababa de renacer, impulsó una ciudad moderna desde la escasez de medios y recursos. Salgueiro Maia llevó sus tropas de Santarém a Lisboa, tomando la Praça do Comercio, jugándose la vida ante un brigadeiro que ordenó dispararle a cañonazos, consiguió atraerse a los militares al mando de su enemigo, subió al Quartel do Carmo, donde estaba refugiado el Presidente de Gobierno (Marcelo Caetano) y logró su rendición… Pero luego, con el paso de los años, pocos años, fueron “castigados” por ser mitificados en su entorno, pese a que nunca pretendieran la entronización.

Uno se vio obligado a dimitir como alcalde, apenas seis meses después de su última reelección, agobiado por las presiones internas; el otro sufrió destinos profesionales injustos y humillantes en lugar del reconocimiento profesional bien merecido. Los dos murieron conscientes del agravio. Que yo sepa, no lo manifestó expresamente Manolo Rojas, pero sé de su desaliento. Quien sí lo diría sin rodeos fue el ya entonces teniente coronel: le confesó a su compañero de armas Vasco Lourenço el deseo de que en su funeral se cantase “Grândola, Vila Morena”, para que algunas de las personalidades que asistirían de manera oportunista a su funeral se vieran obligadas si no a cantarla, al menos tener que oírla en silencio.


¿Por qué esa persecución? “Por envidia”, me diría entre otros un amigo del militar portugués, el General Adelino Matos Coelho. “A los héroes no se les perdona su actuación”, me comentó el coronel Vasco Lourenço,  Presidente de la Associação 25 de Abril. Por lo mismo, decimos tantos respecto a Manolo Rojas, al que en el año próximo habrá que tributar los merecidos homenajes por la conmemoración del 40 aniversario de su primer triunfo en las elecciones municipales. ¿Qué se cantará, y quién, en las actividades que se programen?

Marisol Hinchado “dará la talla”, como siempre. Como la da Natercia repetidamente. Y con esa sonrisa y esa elegancia que en estos días me han vuelto a regalar. Ese saber estar de unas mujeres excepcionales.

viernes, 26 de agosto de 2022

BADAJOZ, AGOSTO DE 1936
Releo el librito editado por la Federación Socialista de Badajoz en 1997 Badajoz, agosto de 1936. Poco más de 100 páginas que merecen siempre una relectura reposada.

El que era Secretario General del PSOE, Francisco Fuentes, hace la introducción, explicando el contenido del volumen, motivado por haber encontrado en Madrid un folleto editado en diciembre de 1937 por la Federación provincial del PSOE de Badajoz titulado "El fascismo sobre Extremadura". Un relato realizado"sobre la marcha de los acontecimientos", publicado a principios de 1938, narrando las masacres que tuvieron lugar en la ciudad. La toma de Badajoz, la represión en esos días de mediados de agosto de 1936, los asesinatos, pillajes..., la colaboración de las autoridades portuguesas con la devolución de refugiados, la tristemente famosa actuación en la Plaza de Toros y en el Cementerio municipal, constituyen los distintos relatos, breves y sobrecogedores.

El historiador Justo Vila hace una breve explicación previa de los acontecimientos, matizando lo narrado y confirmando historiográficamente lo esencial de lo expuesto.

Y Luis Pla Ortiz de Urbina, hijo y sobrino de represaliados y asesinados por su adscripción republicana pone las notas finales, también precisando lo narrado y sobre todo haciendo dos emotivas reseñas: una "pública", subrayando los hechos principales acaecidos, y otra "particular", narrando los padecimientos que a su familia le tocó vivir, tan trágica y cruelmente.

 Me ha sobrecogido de nuevo todo el relato, pero especialmente la narración de Luis Pla, al que conocí y traté frecuentemente en los últimos años de su dilatada y siempre firmemente testimonial vida. Y lo que ahora me sobrecoge más es recordar a este entrañable personaje, que ha cargado con el peso de un recuerdo traumatizante toda su vida, pero que lo ha expuesto siempre con una serenidad extraordinaria, sin alterarse externamente nunca. Con su sonrisa incluso en las situaciones y discusiones más enconadas. Luis Pla fue un ejemplo siempre de persona admirable. Muchas veces discutí con él temas urbanísticos y de Protección Patrimonial de Inmuebles históricos (entre los que se encontraba su famoso "Garaje Pla", que en el Ayuntamiento teníamos clasificado con una fuerte protección que impedía su transformación y la más mínima modificación externa). Jamás se alteró, nunca mostró el mínimo gesto de contrariedad cuando le rebatía sus argumentos, ni en público ni en privado. Siempre cortés, atento, dialogante. Ahora, al releer este texto, no puedo por menos que recordar su ejemplo de ciudadanía inalterable... ¡con toda la carga histórica trágica que llevaba consigo!

MOISÉS CAYETANO ROSADO

jueves, 28 de julio de 2022

 ALMEIDA-PROJECTOS PARA A REGENERAÇÃO DA PRAÇA-FORTE

 

Autor: João Campos.

Edita: Câmara Municipal de Almeida, 2022. 228 páginas.

João Campos no solamente es un arquitecto de rigurosa práctica en su trabajo sino un investigador de la historia y fortificaciones militares de primera línea. Su entusiasmo y calidad lo hemos podido comprobar cuando en Badajoz o en Olivenza ha venido a convencernos del poderoso ejemplo monumental que significan las fortificaciones de la Raya/Raia luso-española, en lo que Extremadura y especialmente nuestro vecino Alentejo tienen ejemplos tan sobresalientes.

Lástima que aquí carezcamos de un personaje tan dinamizador y cualificado para llevar adelante lo que es su empeño desde hace décadas: conseguir para esta “Raya abaluartada” la calificación de Patrimonio de la Humanidad, para la que por lo pronto ha conseguido que esté incluida en la Lista Indicativa de Portugal ante la UNESCO.

Ahora, el incansable doctor-arquitecto/investigador, nos sorprende con una obra más, que ensancha su amplísimo repertorio de densos estudios sobre fortificaciones, centrado de manera específica en la regeneración de la incomparable Praça-Forte de Almeida. Una magnífica fortaleza poligonal de la Beira, y de cuyo municipio es Consultor, así como director de los Seminarios Internacionales de Arquitectura Militar, de los que se han celebrado quince ediciones y nos han servido de ejemplo para realizar desde Extremadura seis Encuentros itinerantes por distintos lugares de la Raya, así como tres específicamente en Olivenza.

Este denso trabajo, de 228 páginas de gran formato (redactado en portugués e inglés) y profusamente ilustrado con planos, fotografías y proyectos propios, se divide en diez capítulos, antecedidos de un interesante Prefacio de su compañero de emprendimientos, el arquitecto Rui Ramos Loza.

En un primer capítulo nos expone los propósitos y hace memoria de las diversas publicaciones que anteceden a esta misma, bajo el título de “Para a regeneração da Praça-Forte”.

El segundo lo dedica al estudio de las cartas internacionales que avalan e impulsan las intervenciones en el patrimonio fortificado. “Princípios de intervenção em patrimonio edificado” es el título bajo el que desarrolla y estudia las mismas, y  que tan importante son de tener en cuenta para no cometer los atropellos que tantas veces ocurren en las restauraciones, como desgraciadamente es el caso de Badajoz, uno de los ejemplos más sangrantes de “malas prácticas de actuación”, adulterando el legado histórico.

Ya en el tercero -“Almeida, ícone do abaluartado portugués”- se encarga de presentar lo que es un auténtico tesoro heredado en cuanto a patrimonio abaluartado. Una Plaza magníficamente construida en la Edad Moderna, con unas ruinas de castillo de la época de D. Dinis y una serie de construcciones militares interiores de ejemplar conservación.

El cuarto capítulo lo dedica precisamente a esa hermosa joya que es el castillo de D. Dinis, fortificación de 1296, en cuya puesta en valor lleva empeñado tanto tiempo João Campos, y a la que dedicó uno de su magnífico libros, y ahora aquí presenta bajo el epígrafe de “Reanimar o Sítio do Castelo”.

“Almeida-Ciudad Rodrigo-Plano estratégico” constituye el capítulo quinto, pretendiendo el impulso de una actuación conjunta, que constituye sin duda una de las “cartas de presentación” más potentes de la Raya abaluartada luso-española. Lo es así por las características del conjunto y su entorno, la interacción de ambas fortificaciones, la aceptable autenticidad e integridad de las mismas y su avanzado estado de recualificación de cara a una presentación fructífera en la candidatura a Patrimonio de la Humanidad.

Después vienen cinco capítulos de actuaciones puntuales sobre espacios singulares, de alto valor en el conjunto: “Projecto para o Baluarte de São João de Deus”, donde se encuentra el Museo Histórico-Militar (capítulo sexto); “Conservação e restauro das Portas da Fortaleza”, posiblemente las más espectaculares del conjunto rayano (capítulo séptimo); “O notável Quartel das Esquadras”, monumento de ciento seis metros de longitud, aún más espectacular que el admirable Cuartel de Caballería de Olivenza (capítulo octavo); ”Conservar A Principal no seu esplendor”, referido al edificio neoclásico del Comando Militar, donde se acuartelaba la Guardia Principal (capítulo noveno), y “A Casa Grande-Habitar a Estrela de Pedra”, el capítulo décimo, donde se escoge un  ejemplo de edificación singular, inmensa, para su reutilización con “15 unidades de alojamento”, permitiendo así dar vida activa a una notable construcción del interior de la fortificación, uniendo la rehabilitación a la revitalización de la Plaza.

Se trata de un libro que me ha impresionado muy positivamente. Por su rigurosa documentación, el saber enciclopédico que acumula, la enorme facilidad que tiene para combinar los inmensos conocimientos y prácticas del autor como arquitecto experimentado con la facilidad de su difusión escrita y gráfica. Admiro esta extraordinaria capacidad de trabajo, tan incansable y extensa; tan importante para consolidar los conocimientos dispersos y poner a Almeida a la vanguardia del Patrimonio Mundial Fortificado. Entiendo que no hay otro lugar tan estudiado en sí mismo y en su contexto cercano y general como Almeida, gracias al sostenido trabajo de este investigador y ejecutor práctico. Un ejemplo a seguir en todo el patrimonio fortificado y abaluartado de la Raya/Raia, en el que Extremadura y Alentejo tienen un papel destacado, llamado a ser por derecho propio “Patrimonio de la Humanidad”.

MOISÉS CAYETANO ROSADO