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viernes, 25 de septiembre de 2015

POBLADO CALCOLÍTICO Y POSIBLES BATERÍAS DE LA EDAD MODERNA EN ELVAS 
En círculo: poblado calcolítico. Arriba, los cerros con sus cotas
El poblado calcolítico de la Horta do Paraíso (de finales del IV y III milenios a.C.: ver estudio en http://www.patrimoniocultural.pt/media/uploads/revistaportuguesadearqueologia/11.2/1_2_3_4/01_p.005-028.pdf, cuya referencia debo al técnico superior de la Câmara Municipal de Elvas Rui Eduardo Dores Jesuino) se encuentra al norte de la carretera Badajoz-Elvas, muy cerca de la entrada de esta última población, a la altura de donde se ubican diversos centros comerciales. Ocupa un pequeño valle entre dos cerros que quedan por encima, a su derecha e izquierda. Una parte importante se haya ocupado por construcciones de una urbanización relativamente reciente, pero otra -no menos extensa- sigue expedita y… pendiente de excavación. La zona, desde luego es de gran interés, pues a esta evidencia de ocupación prehistórica se une la de utilización militar en los conflictos peninsulares de la Edad Moderna.
Cerro cota 284. Badajoz al fondo.
Barrera de piedra en cerro cota 284
Así, está al norte un cerro con cota 284 y al noroeste un derrame del terreno con pronunciadas curvas de nivel que llevan a la carretera Badajoz-Elvas. Lugar, el propio cerro y el de esas curvas, idóneo para colocación de baterías artilleras de defensa portuguesa contra el avance desde Badajoz en los conflictos de los siglos XVII y XVIII.
Socabón detrás de montículo bajando cerro cota 284
Hay allí terraplenes creo que hechos a propósito por la mano del hombre, montones de grandes pedruscos y oquedades). La ciudad española “enemiga” en esa convulsa Edad Moderna queda en línea recta a poco más de 10 kilómetros de terreno llano, de amplia visibilidad y sin obstáculos: línea extraordinaria de penetración en invasiones.
Montículo de "obra humana",  bajando cerro cota 284
Piedras en cerro cota 290, con Elvas al fondo
Al noroeste de dicho poblado calcolítico (es decir, a continuación hacia la izquierda del anterior cerro, y más aproximado a la Obra Coronada de la fortificación abaluartada de la Plaza elvense) hay otro cerro, con cota 290, que me parece igualmente idóneo, esta vez para asedio y hostigamiento artillero a la plaza: de nuevo nos encontramos con montones de pedruscos en su cumbre, aunque no se aprecian a simple vista levantamientos de tierra).
Piedras en cerro cota 290. Elvas a izquierda y la Obra Coronada delante 
Próximamente iremos indagando, tras la visita que haremos con el historiador, especialista en fortificaciones abaluartadas, Julián García Blanco, que ya anda ocupado en la recopilación de documentación, especialmente del sitio de 1644 por parte de los españoles a la plaza portuguesa de Elvas.

Moisés Cayetano Rosado

jueves, 11 de junio de 2015

EL CORREDOR DE INVASIÓN MADRID-LISBOA EN LOS CONFLICTOS PENINSULARES
(Ver el trabajo completo en el Documento 59 del enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html)
  
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia 
RESUMEN
Sublevada Portugal contra los Austrias, a partir de 1640 la Raya hispano-portuguesa sufrirá largos periodos de invasiones, asaltos, rapiñas, sitios, batallas… renovadas a comienzos del siglo XVIII, a mediados del mismo, y de nuevo a comienzos y unos años más tarde en las dos primeras décadas del siglo XIX.
De los diversos corredores de invasión en la frontera, la línea Madrid-Lisboa tendrá un primordial protagonismo en las confrontaciones, llevando a un refuerzo de sus poblaciones de vanguardia y retaguardia rayana, especialmente en Portugal. Fortificaciones artilladas y abaluartadas, fuertes y atalayas serán fundamentales en la defensa territorial. 
PALABRAS CLAVE: Raya hispano-portuguesa, corredores de invasión, conflictos peninsulares, corredor Madrid-Lisboa, fortificaciones en frontera, vanguardia fortificada, retaguardia fortificada.


ABSTRACT
Once Portugal had risen up aganist the Austrias, from 1640 on, the Spanish-Portuguese "Raya" (border) suffers long periods of invasions, assaults, robberies, sieges, battles... renewed in the early eighteenth centrury, in the middle of it, and again at the begining and a few years later in the first two decades of the nineteenth century.
Of the various invasion corridors along the border, the Madrid-Lisbon line will have a key role in the confrontations, leading to a strengthening of their vanguard and rearguard populations, especially in Portugal. Bastioned artillery and fortifications, forts and watchtowers will be fundamental in territorial defense.

KEYWORDS: Spanish and Portuguese Raya, invasion corridors, peninsular conflict corridor Madrid –Lisbon, border fortifications, fortified vanguard, fortified rearguard.

miércoles, 18 de febrero de 2015

BADAJOZ, PUNTA DE LANZA EN LOS CONFLICTOS PENINSULARES
(Publicación revista en la Revista de Carnavales del Ayuntamiento de Badajoz, con pequeña introducción alusiva a la fecha festiva)

MOISÉS CAYETANO ROSADO
Si la Alcazaba es la herencia patrimonial de un Medievo en que lo islámico nos marcó, coronando el Cerro de la Muela, primer asentamiento de lo que luego sería Badajoz, el recinto abaluartado iría conformándose sobre la cerca antigua, de la Baja Edad Media y principios de la Moderna, recortada en los tramos expuestos peligrosamente a las baterías artilleras del enemigo a partir de los conflictos del siglo XVII.
No obstante, las primeras defensas artilleras van a levantarse fuera de la Cerca medieval, al otro lado del río, en la orilla derecha, lugar directo de acceso desde las poblaciones portuguesas vecinas: Elvas y Campo Maior. Y así, a poco de comenzar la Guerra de Restauração Portuguesa (1640-1668), se interpondrán los “escudos” del Fuerte de San Cristóbal y el hornabeque de la Cabeza del Puente de Palmas, unidos ambos por camino cubierto del fuego enemigo. Éste último ha desaparecido, devorado por la expansión urbanística, pero las otras dos construcciones monumentales se mantienen íntegramente en todos sus elementos exteriores de murallas, fosos, parapetos y glacis, de extraordinaria factura técnica y belleza artística.
También se reforzaron algunas murallas medievales entonces, con pequeños baluartes y medias lunas, así como un reducto en forma de corona en lo que luego, en el siglo XVIII, sería el Fuerte de Pardaleras, posteriormente desaparecido y hoy convertido ese espacio en Museo de Arte Contemporáneo.
En el siglo XVIII se va conformando todo el caparazón abaluartado de la ciudad, con sus baluartes, fosos, revellines, medias lunas, glacis… y fuertes de la Picuriña y de San Roque. Algo que terminará de perfeccionarse a comienzos del siglo XIX, si bien a lo largo del siglo XX se perderán algunos valiosos componentes, devorados por el crecimiento de la ciudad y la poca valoración de sus elementos patrimoniales históricos, que a mediados de los años treinta y de los años sesenta tuvo los dos momentos de mayor actuación destructiva.
Aun así, hoy podemos recorrer buena parte no solo de la Alcazaba musulmana (bien restaurada en la actualidad) sino de la fortificación abaluartada, a pesar de esa obsesión urbanística por “ocupar huecos”, habiéndose colmatado espacios muy significativos tanto del interior de los baluartes como de los glacis exteriores e incluso fosos, revellines, caminos cubiertos, etc.
Y es que Badajoz -como ya he dicho- ha sido siempre una importante punta de lanza en los conflictos, especialmente los peninsulares de la Edad Moderna, que han conformado su fisonomía urbana, por mucho que algunos hayan intentado borrar esta seña extraordinaria de identidad.
Si enfrente tuvimos eficaces y sucesivos “escudos” portugueses dificultando la penetración, del lado español apenas si se contaba con los refuerzos de Alburquerque en el norte y la desaparecida villa de Telena al sur en la línea directa de invasión Madrid-Lisboa, lo que le otorgaba un papel crucial y preponderante.
Del “otro lado” podemos contabilizar tres eficaces barreras sucesivas: una primera de vanguardia formada por Campo Maior, Elvas y Olivença (entonces portuguesa), de norte a sur; una inmediata retaguardia conformada por Arronches, Ouguela y Juromenha, amparando a las anteriores, y otra segunda retaguardia artillada que integraban Vila Viçosa, Estremoz y Évora, siempre dispuestas eficazmente al auxilio.

Bueno será anotarlo para “perderse” en este legado envidiable, Patrimonio de la Humanidad, aunque por ahora únicamente Elvas ostente el preciado galardón de la UNESCO.