lunes, 17 de septiembre de 2018


EL OFICIO DE VIVIR

Autor: Joaquín Calvo Flores.
Edita: Fundación Caja Badajoz, 2018. 195 páginas.

Desde que Joaquín Calvo Flores publicó su primer poemario ha pasado más de medio siglo. Entonces tenía 18 años, y el amor y la nostalgia aparecían en sus versos, como luego ocurriría en sus ocho libros publicados, otros once antologados y unos 30 más inéditos.
Ahora, una muestra extensa de su obra caleidoscópica nos llega de la mano editorial de Fundación Caja Badajoz, donde han sido escogidos 113 poemas, de entre los ya publicados, bajo el título de El oficio de vivir.
Y ahí, en ese oficio de vivir y de contar, de mostrarnos sus más profundos sentimientos y el transcurrir muchas veces difícil de la vida, palpita la palabra de un poeta “fieramente humano”, como en la obra del añorado Blas de Otero.
Ya en aquella primera entrega de 1967 (Poesías) vemos el sentimiento profundo de la carga de la vida en versos que nos llevan a la memorable “Mujer con alcuza”, de Dámaso Alonso: “Pasos leves, finitos/ ¿os abruma el camino?/ ¿O acaso andáis en círculo/ por negros descampados” (pág. 27). Pero el regusto vitalista de lo íntimo va a estar presente en su obra para contrarrestar la carga pesimista, como ocurre en los poemas de Anudar el silencio. Antología, publicado once años después: “Mis manos en tu cuerpo/ hicieron la carrera/ total en Geografía” (pág. 37), llevándolo por colinas, valles y llanuras corpóreas, como le ocurriera a Pablo Neruda en “Los versos del capitán”, donde el amor obra el milagro del despertar a la alegría.
Va bien el título del siguiente poemario de esta antología: Calmas y tormentas (1982), porque entre ellas se debate el poeta, que aquí adquiere un tomo narrativo, testimonial, de vivencias cercanas, como le ocurriera a Eladio Cabañero en su “Recordatorio”. El poema “Casi un recuerdo” es de una delicadeza entrañable: “Las mujeres venían de por agua/ del pilar, con los cántaros panzudos/ bailando en equilibrio en sus cabezas/ mientras el pueblo al sol desperezaba/ sus músculos de cal y de ladrillo” (pág. 45).
Un año después publicará su libro elegíaco Visitación de la muerte, desgarrador al tiempo que sereno, como un Juan Ramón Jiménez recorriendo los campos yermos del sur: “Mayo de el calor y de los trigo/ encañados y a punto de segar,/ ¡quién hubo de decirme que este día/ sería plomo de mi corazón! (pág, 51), para más adelante mostrarnos una de sus composiciones más sublimes, profundas, una estampa, un fotograma impresionista, que invita a releer con asombro y sobrecogimiento: “Pues tanto te gustaban, te traemos/ a diario un manojo de claveles/ rojos como la sangre de la vida;/ amarillos, como la lividez/ del tiempo sin amor; blancos, igual/ que un traje de amorosa desposada”, dice al comienzo, para ir presentando la presencia y actuación amorosa ante la tumba de hermana, tía, madre y esposo desolado (pág. 53).
No se resiste en esta entrega poética a enlazar sus versos con los de Jorge Manrique en las “Coplas a la muerte de su padre”, cuando escribe: “Nuestras vidas son las muertes/ que van a dar al morir,/ que es su mar; / allí se acaba la historia/ que con tiempo nos pusimos/ a hilvanar” (pág. 57).
Joaquín Calvo Flores es, además de un poeta profundo y depurado, un equilibrado narrador, con cierto número de relatos publicados y un acertado sentido poético-narrativo, como vimos más atrás, o como manifiesta en un rotundo poema de Tocar fondo (1979), retratando a su padre, con esta denuncia en el comienzo: “Ya huérfano de padre con dieciocho/ años, siendo pastor de cabras,/ lo bajaron del monte para hacerlo soldado,/ lo equiparon, le dieron un fusil,/ lo llevaron al frente/ a matar/ a su propia familia, a su honor, a su patria./ Volvió años más tarde/ con la frente arrugada y algunas cicatrices:/ cataratas, un balazo en la pierna./ En los años siguiente, que llamaron Del Hambre,/ trampeó con la muerte como todos los pobres” (pág. 92).
Ese sentido de protesta, de reproche y rebelión aparece frecuentemente en sus poemas. Así, en Sereno vendaval (1982) habla de “Esos viejos poetas esos cardos silvestres/ ventrudos por exceso de la pringue retórica”, terminando el poema con su propia condena: “vuelven solos a casa ya en silencio/ por callejas de ratas de basura/ suben las temerarias escaleras/ se ovillan en su propia soledad” (págs. 99-100). O en Agua de vidrios (1991-1992), en que de nuevo aparece el recuerdo de la dura vida de su padre: “”Ya no habrás de beber tu vino pobre/ para no sentir la humillación/ de ver triunfar al vacuo y al soberbio” (pág. 173).
Termina esta brillante antología con ocho sentidos homenajes, de entre los que hemos de destacar el que ofrece al añorado Manuel Pacheco, y de paso también a Luis Álvarez Lencero y Jesús Delgado Valhondo, los tres poetas “faros” de los jóvenes poetas extremeños en los años sesenta al ochenta del siglo pasado, donde comienza evocándolos: “Estimado Manuel:/ llegando ha poco/ a Badajoz murada volví a verte,/ con Valhondo y Lencero, Trío de Ases,/ cercano en tu Guadiana tan amado” (pág. 184), para pedirles una vuelta imposible “y devolvernos otra vez el sol/ feroz y adolescente que perdimos/ y que ya nunca embrilla nuestros ojos” (pág. 185).
Es un acierto extraordinario esta antología, este volver a sus poemas “viejos” -tan nuevos siempre en su contenido universal- de Joaquín Calvo Flores. Acierto este regalo de Fundación Caja Badajoz para nosotros todos, necesitados de este baño de ternura al amar y firmeza al denunciar.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

martes, 28 de agosto de 2018


XII SEMINÁRIO INTERNACIONAL DE ARQUITECTURA MILITAR. ALMEIDA.

Una vez más, Almeida se convirtió en el referente de la Raia/Raya luso-española, sirviendo de punto de encuentro para hablar de fortificaciones abaluartadas. Pero esta vez ha cambiado el modelo seguido en las once anteriores ediciones, en que se presentaban durante dos días diversas ponencias con una exposición de aproximadamente 20 minutos cada una, para luego abrir un breve turno de debate en cada sesión de mañana y tarde. Ahora, en lugar de una mesa de ponentes frente a un público sentado en hileras y filas, se disponía un grupo de invitados habituales en “mesa redonda” (físicamente rectangular) y el resto de los asistentes alrededor de los anteriores, inmediatos a la mesa expositiva. Y en cuanto a las ponencias, solamente una cada día, de larga duración (una hora), con debate posterior de otra hora o más, e invitación a los participantes a que hagan llegar sus reflexiones a la organización del Seminário con posterioridad.
De esta manera, se da mayor posibilidad de profundización en las temáticas presentadas, y en especial más oportunidad a todos los presentes para aportar precisiones y/o las reflexiones que se estimen oportunas. Modelo, por tanto, experimental, que posiblemente irá ganando soltura en próximas ediciones, pues en una primera siempre hay momentos de indecisión o “recato” a la hora de intervenir, si bien en la discusión tras las ponencias tomarían con frecuencia la palabra, además del Consultor del Municipio y coordinador João Campos, otros experimentados “seminaristas” como el arquitecto Fernando Cobos y el profesor Ramón García, especialmente, además de otros como la coordinadora de la Candidatura de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raia/Raya a Patrimonio Mundial, Margarida Alçada, el profesor Rui Carita o el arquitecto Rui Loza.
A las 10’00 horas del 24 de agosto comenzaría la Sesión de Abertura, con la participación de: Paula Sousa -Directora do CEAMA-, João Campos -Consultor do Município- y António Machado -Presidente da Câmara Municipal-, que destacaron la importancia de este Seminário y las expectativas del mismo en cuanto al conocimiento del desarrollo de las fortificaciones abaluartadas, al papel de la Raia/Raya en concreto y de Almeida en particular.
João Campos y Nicolas Faucherre
A continuación, se desarrolló la primera Conferencia, a cargo de NICOLAS FAUCHERRE, profesor de Historia del Arte y Arqueología Medievales (Aix-Marseille Université), bajo el título de La frontera fortificada del reino de Francia (siglos XVI - XVII).
El resumen facilitado de la misma es el siguiente (traducimos):
La capacidad para construir una frontera defensiva del reino francés, rodeado de territorios pertenecientes a la Casa de los Habsburgo en toda la extensión de sus fronteras terrestres, está condicionada por la paz interior. Después de la larga guerra de los Cien años, el rey fue capaz de reconquistar las provincias periféricas (Aquitania, Borgoña, Bretaña, Provenza) a través de la construcción de ciudadelas urbanas que vigilaban las principales ciudades (Burdeos, Dijon, Nantes, Marsella, etc ...). Durante el reinado de Francisco I, hubo por primera vez una planificación de nuevas fortificaciones por todo el reino, usando el sistema abaluartado. Entre las dos fases de las Guerras Religiosas civiles (1562-1598, y después 1620-1627), Enrique IV organizó la defensa de cada provincia periférica con la construcción de fuertes y a través del diseño de cartografía. La apoteosis de la inexpugnable frontera francesa es el famoso «Pre Carré» de Vauban y Luis XIV, realizando 160 nuevas fortalezas a lo largo de las fronteras marítimas y terrestres, tiempo de equilibrio entre ataque y defensa de la fortificación abaluartada.
Tras un ligero descanso, se abrió un debate que se prolongó durante casi una hora y media en que se insistió en los conceptos de Frontera/Fronteira y Raia/Raya, tanto en España-Francia como Portugal-España, así como los elementos fortificados presentes en ambas, mucho más tardíos en cuanto a su conformación artillera en la segunda, de gran importancia en la defensa de las ciudades enfrentadas en las líneas geográficas, lo que da lugar a un importante “sistema” de fortificaciones que se explican fundamentalmente como conjunto y no como individualidades.
Una vez acabado el debate, los asistentes nos trasladamos a la aldeia de Cabreira, pequeña y magnífica población, distante a 28 kilómetros de Almeida, enclavada en un abrupto batolito granítico que no solamente la envuelve sino que la conforma, alternándose casas y roquedos. Casas levantadas en recios sillares y sillarejos de granito, con teja arcillosa roja de cubierta. Y allí se visitó otra importante “fortaleza”, esta vez en sentido humano y solidario: la institución ASTA (Associação Sócio-Terapêutica de Almeida), promovida por Maria José Diniz da Fonseca, levantada en medio de la naturaleza adehesada, para la educación, apoyo e integración social y económica de personas con deficiencia mental y multideficiencia.
Víctor Echarri Iribarren
En la mañana del día 25 se presenta la segunda conferencia, a partir de las 10’00 horas, tras una amplia introducción de João Campos. Corre a cargo de VICTOR ECHARRI IRIBARRÉN (profesor titular del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Alicante), con el título de: El plan estratégico defensivo de Jorge Próspero Verboom en la frontera hispano-francesa occidental (1725-1726).
El resumen facilitado por el autor es el que sigue:
El proceso de modernización de las fortificaciones militares de España iniciado por Jorge Próspero Verboom en 1715 tuvo un capítulo relevante en la frontera hispano-francesa occidental. El ingeniero general llegó a Pamplona en 1725, y redactó un ambicioso proyecto general, basado principalmente en la disposición de tres fuertes exteriores en lugares estratégicos. Además potenció el Frente de Francia y el sistema defensivo de la ciudadela pentagonal de Felipe II. Este proyecto se ejecutó en su mayor parte a lo largo del siglo XVIII, y elevó a Pamplona al máximo grado de calidad en materia de fortificación en España. Además concibió un plan estratégico de apoyo entre las tres plazas más relevantes de la región: Pamplona, San Sebastián -cuyo proyecto general fue redactado por su hijo Isidro- y Fuenterrabía, para la que corrigió el proyecto de Luis de Langot. Esta investigación analiza el proyecto para Pamplona de forma comparativa frente a la labor proyectual previa del ingeniero para plazas de Flandes como Lier, en que los sistemas de inundaciones y esclusas fueron las herramientas clave, y otros para Alicante, Ceuta o Cádiz. Verboom demostró una gran capacidad de adaptación al terreno y maestría en adoptar las técnicas de fortificación más adecuadas a la importancia estratégica de la plaza, los recursos económicos y los accidentes naturales.
Nuevamente se produjo un intenso coloquio, en que las figuras de Verboom y de Vauban, así como las fortificaciones de Pamplona, San Sebastián y Fuenterrabía ocuparon una primera parte, para pasar en una segunda a reflexionar sobre la Candidatura a Patrimonio de la Humanidad de la Raia/Raya abaluartada luso-española, en que se abogó por una dinamización de los planes especiales de las poblaciones que han de optar a formar parte de la candidatura, así como la colaboración de una y otra parte, de los municipios de España y Portugal implicados en la misma. Y se subrayó que si bien no todas las que se candidaten podrán obtener en primera instancia el éxito de la nominación, otras sí tienen ya sus planes, estudios, actuaciones urbanísticas, restauraciones, puestas en valor, etc. suficientemente adelantados como para poder avanzar -esperando que exitosamente- en la presentación oficial, destacando en ello los esfuerzos de Almeida-Ciudad Rodrigo, a quienes deben seguir otras poblaciones rayanas.
Entre conferencia y coloquio, MOISÉS CAYETANO ROSADO efectúa el Pre-lanzamiento de la edición del último número de la revista “O Pelourinho”, así como de las Actas de la I Jornada de Fortificaciones y el papel de Olivenza (Marzo 2018). Se trata, en el primer caso, de un número monográfico dedicado al estudio de “Emigración, exilio y represión en la Raia/Raya luso-española”, especialmente durante las dictaduras de Salazar y Franco, respectivamente, así como en los años inmediatos posteriores; monográfico que sucede a otros ocho anteriores dedicados al estudio de las fortificaciones abaluartadas rayanas y su valorización como patrimonio mundial. El segundo caso es el de las Actas de la Jornada que celebramos en Olivenza en marzo pasado, donde se estudió la importancia patrimonial de nuestras fortificaciones y, en especial, el papel de Olivenza en ello, deteniéndonos también en el caso de Alcántara, que con la anterior conforman la “oferta” inmediata dentro de las fortificaciones abaluartadas de Extremadura con posibilidades de integrarse en la Candidatura.
Clausura. João Campos, António Machado e Isabel Rocha.
La ceremonia de Cierre corrió a cargo del Presidente da Câmara Municipal, António Machado, contando con la presencia del Consultor de Almeida, João Campos, y de la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Olivenza, Isabel Rocha, que intercambió publicaciones traídas de la Biblioteca de Olivenza con otras del Centro de Estudos de Arquitectura Militar de Almeida.
El almuerzo, en la localidad cercana de Malpartida, como viene siendo tradicional, puso fin a un encuentro siempre agradable, fructífero y esperanzador. Después, nos integraríamos en las celebraciones del “Cerco de Almeida”, que en su XIV edición recuerda el que padeció la población a finales de agosto de 1810, donde el papel heroico de la población, en la defensa de la ciudad, es resaltado como protagonista crucial, a pesar de que finalmente fuera tomada la plaza, con explosión del “paiol do Castelo”, destrucción del mismo y área circundante, así como muy elevado número de bajas civiles y militares.
Moisés Cayetano Rosado

jueves, 23 de agosto de 2018


LECTURAS PARA FINALIZAR EL VERANO
Llegamos al Documento núm. 100 de los Archivos adjuntos de mi blog (http://moisescayetanorosado.blogspot.com/p/paginaprueba.html). Y ahora, en esta “recta final” del verano, voy a recomendar la lectura de tres revistas que del mismo podéis descargar, imprimir, compartir, divulgar, etc.
Se trata de las contenidas en los Documentos 97 (Revista CEAMA nº 18. Almeida), Documento 98 (Revista O PELOURINHO nº 22) y Documento 100 (Acta I Jornada de Fortificaciones y el papel de Olivenza).
Publicada la primera por la Câmara Municipal de Almeida, se trata de una publicación imprescindible sobre Arquitectura Militar en que se sigue profundizando lo que ya viene siendo constante en la Revista: las fortificaciones abaluartadas de la Edad Moderna, el papel fundamental de las de Almeida y otras cuestiones relativas a este valioso patrimonio, cuya candidatura está en la Lista Indicativa a Patrimonio de la Humanidad.
La segunda, de la Diputación de Badajoz, retoma lo que hace unos años tenía “aparcado” para dedicar varios monográficos al patrimonio fortificado de la Raia/Raya: el estudio de temas históricos contemporáneos, y en este caso concreto la emigración, el exilio y la represión en los territorios fronterizos luso-españoles durante las dictaduras de Salazar y Franco respectivamente, e incluso su “alargada sombra” una vez instaurada la democracia en la Península.
La tercera, del Ayuntamiento de Olivenza, publica las Actas completas de la “I Jornada de Fortificaciones de la Raya y el papel de Olivenza en el sistema luso-español”, que tuvo lugar en el pasado mes de marzo en dicha población, y donde se analizan las potencialidades de las fortificaciones de la Raia/Raya, profundizándose en el caso concreto de Olivenza, así como el de Alcántara, como representación más significativo del espacio extremeño en el conjunto rayano.
Tres lecturas que, a buen seguro, merecen nuestra atención y divulgación, y a las que… el próximo año seguirán bajo esos mismos “sellos” otros productos similares. La Revista CEAMA es un fructífero empeño, que el tesón del Consultor de Almeida y doctor arquitecto João Campos seguirá haciendo realidad (este finales de agosto se celebra el “XII Seminário Internacional de Arquitectura Militar”, que será base de nueva publicación). En la Revista O PELOURINHO ya estamos diseñando el siguiente número, donde estudiaremos fundamentalmente los centros de reclusión y represión de nuestra Raya Ibérica durante las dictaduras salazarista y franquista. Y en Olivenza se está pensado en la II Jornada de Fortificaciones, a realizar el próximo año, para seguir profundizando en su importancia e impulsando la candidatura de la Raya Abaluartada a Patrimonio Mundial.
Moisés Cayetano Rosado


miércoles, 22 de agosto de 2018


LA SOCIEDAD OBRERA “ADELANTE” (1931-1938). LA LUCHA POR EL TRABAJO Y POR LA TIERRA EN MAGACELA.

Autor: Antonio D. López Rodríguez.
Edita: Ayuntamiento de Magacela y Diputación de Badajoz. 2018. 337 páginas.

Los trabajos históricos locales tienen muchas veces el defecto de lo anecdótico y particularista, por lo que se suelen tomar con prevención. Pero cuando vienen de la mano de autores de la reconocida solvencia de Antonio D. López Rodríguez, ya en sí constituyen una garantía.
Lo dice en el Prólogo otro historiador de considerable trayectoria, José Hinojosa Durán: “nos encontramos ante un ejemplo de buena historia local que ha huido del exclusivismo localista tan pernicioso para la investigación histórica” (pág. 19).
Y es que La Sociedad Obrera “Adelante” (1931-1938). La lucha por el trabajo y por la tierra en Magacela constituye un estudio de extraordinaria relevancia, que conjuga la precisión del detalle local con el contexto territorial en que se desenvuelve (la provincia de Badajoz, y su fuerte significación en la lucha campesina durante la II República y la Guerra Civil), así como con el discurrir político-social y económico del Estado español a lo largo de los convulsos años treinta, en que la II República, la Guerra Civil y la inmediata represión del franquismo vencedor marcaron profundamente la historia de nuestros pueblos en general y, en este caso, el de Magacela en particular.
Está el libro dividido en diez capítulos; el Prólogo aludido; una Introducción aclaratoria de lo que quería ser “la República de los trabajadores”, concretando en la Sociedad Obrera “Adelante” sus aspiraciones, más unas consideraciones metodológicas, y al final un Epílogo sobre la incautación y venta de la Casa del Pueblo, amplio Apéndice Documental de desenvolvimiento socio-económico, asociativo y de la represión tras la Guerra, más referencia de Archivos, Fuentes Documentales y amplia Bibliografía.
Va en los tres primeros analizando la situación en Magacela en cuanto a la concentración propiedad de la tierra y el problema de subsistencia de los que viven de su trabajo (Capítulo 1), hasta la creación, funcionamiento y reivindicaciones de la Sociedad Obrera “Adelante” (Capítulo 3), pormenorizando crudamente el comportamiento despótico de la patronal, la connivencia con ella de la Iglesia -que se gana la hostilidad de los jornaleros y sus representantes: “Corroborarían estas actitudes hostiles tanto el rápido alineamiento ideológico de la Iglesia con las derechas como su temprana asimilación del discurso más reaccionario” (pág. 105)- y el colaboracionismo de la Guardia Civil, desarrollado extensamente en el Capítulo 4, centrado en el “bienio reformista” y resaltando actuaciones conflictivas por toda la provincia (págs.. 124-128). En medio, el Capítulo 2 se consagra al surgimiento del movimiento obrero en Extremadura, al calor de la proclamación de la República, que llena de esperanzas al campesinado.
Los capítulos 5 y 6 nos colocan ante el obstruccionismo de las derechas a la labor municipal, al trabajo democrático de los representantes populares, elegidos por las masas tradicionalmente desposeídas, y ahora protagonistas de su propia historia. La Huelga de junio de 1934 y la represión gubernativa del gobierno radical-cedista es objeto de amplia consideración en el Capítulo 6, estudiándose el “proceso de radicalización política” (pág. 175) de PSOE y UGT, en consonancia con el discurso de Largo Caballero, abiertamente enfrentado al involucionismo de derechas.
Los capítulos 7 y 8 analizan el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936 y las históricas ocupaciones de fincas del 25 de marzo de 1936 en toda la provincia (mostrando una vez más la consonancia propietarios-Guardia Civil, ejemplificados en la actuación despótica del Comandante del Puesto de Magacela -págs. 212-213-), para pasar a continuación a detenerse en el impacto del golpe militar de julio de 1936, que en esta población y en toda la comarca de La Serena fracasaría, pasando a intensificarse la incautación de tierras, formación de colectividades y cooperativas, bajo la dirección de la FETT, lo que se estudia en el Capítulo 9.
El Capítulo 10 está dedicado a la derrota de las fuerzas populares, la victoria franquista, la represión generalizada y sostenida en el tiempo, la crueldad de los vencedores, y una interesante biografía de las personas más significativas víctimas de la represión.
Un recorrido, en fin, bien documentado y que conjuga acertadamente lo particular con lo general. Detenida reflexión por los años de la esperanza y de la frustración; de las dificultades, el hambre y la aspiración a un mundo mejor; del enfrentamiento entre unas masas populares decididas a cambiar su mísero destino y unas fuerzas tradicionalistas, reaccionarias, que tuvieron su poderío de siglos concentrado en los grandes poseedores de la tierra, aliados a la tradicional fuerza colaboracionista de la Iglesia y -desde mediados del siglo XIX- al brazo armado de la Guardia Civil, a los que se une el ejército golpista, que propició una inmisericorde y sostenida venganza “ejemplificadora”.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

domingo, 19 de agosto de 2018


DEPORTACIONES DE INMIGRANTES EN LA ESPAÑA DE LOS AÑOS CINCUENTA
Palacio de las Misiones. Exposición Internacional de Barcelona, 1929.
Lugar de concentración para la deportación inmediata.
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia
Tras la Guerra Civil española se detuvo el flujo migratorio,  sangría de la España contemporánea -dirigido principalmente a Ultramar-, que ante la saturación del mercado americano se intensificó en el interior del país. La periferia minera e industrial (principalmente la cornisa cantábrica y Cataluña) fue recibiendo trabajadores provenientes del sector agrario, en especial andaluces, castellanos y extremeños. Y aunque los años cuarenta serían de “paralización migratoria”, la situación en los campos del sur era desesperada para los jornaleros, que en los años cincuenta comenzarían a salir de sus lugares de origen para buscar acomodo en esas zonas de “prosperidad” que eran Asturias, País Vasco y Cataluña.
Las avalanchas de inmigrantes “a la aventura” serían considerables, hasta el punto de que enseguida se rebasaba la oferta, originándose otros problemas anexos, fundamentalmente el de la vivienda, que los nuevos obreros resolvían de manera primaria, construyendo ilegalmente barracones, chabolas, todo tipo de infraviviendas, dando lugar a barrios sin infraestructuras de ninguna clase.
La Comisión Católica Española de Migración divulgaba en 1956 una circular, haciéndose eco de una carta del Capellán de los Obreros de Llanes-Avilés, donde se daba cuenta “de encontrarse en esta localidad de Avilés muchos obreros de esa y otras regiones de España sin trabajo y sin recursos”, ante lo cual el Capellán ruega que “los Curas de Parroquias avisen públicamente a sus feligreses sobre este estado de cosas, con objeto de que no sigan viniendo y agravando el problema”, pues gran parte “están a merced de la caridad, debido a que dichos obreros vienen por su cuenta y riesgo, en contra de los avisos oficiales cursados a esas regiones”.
El problema era aún más grave en Barcelona, localidad fundamental de destino en esos años cincuenta, por lo que el Gobernador Provincial, Felipe Acedo Colunga, tomó una tajante decisión. El 4 de octubre de 1952 dictó una Orden, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia dos días después, en la que -alegando “la necesidad de hacer frente al complejo problema de la vivienda”- ordenaba a los Ayuntamiento “el cierre o vallado de los predios urbanos que se encontraren enclavados dentro del casco habitable”, así como realización de “estadística completa de las ‘viviendas no autorizadas’, con expresión de sus habitantes y de los cabezas de familia que aparecieren como titulares, con el dato obligado de su profesión y contrato de trabajo”. Ordenaba a Alcaldes, Jefe superior de la Policía de la provincia, Comandantes del Puesto de la Guardia Civil y comisarías locales que impidan “la entrada y subsiguiente permanencia en los respectivos términos municipales, de aquellas personas que por no tener domicilio tuvieren que recurrir a la ‘vivienda no autorizada’, debiéndolos remitir a este Gobierno Civil para su evacuación por el Servicio que se encuentra a este efecto establecido”.
Lo de la “evacuación” es un eufemismo, que debemos sustituir por “expulsión” o, si se quiere, por “deportación”, pues una vez localizados los inmigrantes sin vivienda autorizada (las avalanchas humanas en los cinturones industriales no podían contar más que con infraviviendas ilegales), eran confinados en el antiguo Palacio de las Misiones desde donde se les reenviaba compulsivamente a su lugar de origen.
Este Palacio de las Misiones fue una obra del arquitecto Antoni Darder, para la Exposición Internacional de Barcelona, de 1929-1930. Tenía una superficie de 5000 m2, dedicados a dar a conocer la labor de las instituciones misioneras. Durante la Guerra Civil sirvió como prisión, y posteriormente fue un refugio de indigentes. Ahora iba a desempeñar esa función de reclusión temporal de inmigrantes, en tanto se tramitaba su retorno forzado.
“Ignorantes, inmorales, mendigos, delincuentes, etc., toda una serie de acusaciones se difundieron desde púlpitos y desde tribunas de prensa, sobre los inmigrantes venidos de otras partes de España. Un clima de animadversión social que facilitó la puesta en marcha de (estas) duras medias”, recordaba Manuel Peña Díaz el 11 de marzo pasado, en https://cronicaglobal.elespanol.com/.
Las estaciones de tren y de autobuses de Barcelona y poblaciones cercanas pasaron a estar permanentemente vigiladas por la policía armada, la guardia civil y los agentes del Servicio de Evacuación, que detectaban a potenciales inmigrantes, devolviéndolos a su origen fulminantemente. Esto dio lugar a que los trabajadores se las ingeniaran de mil formas para burlar la vigilancia: bajarse con cierta anterioridad y proseguir el viaje a pie; saltos por ventanillas y entre vagones; camuflarse entre equipajes…
En Madrid, un decreto similar a esta orden (aun que sin “centro de evacuación”) se dictaría desde Presidencia del Gobierno el 23 de agosto de 1957, publicado en el BOE el 21 de septiembre -y en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid tres días después-, en el que se decía que “las Empresas de toda clase se abstendrán de contratar productores que no acrediten su residencia en Madrid”, se procederá “al inmediato derribo de las cuevas, chabolas, barracas y construcciones similares realizadas, sin licencia, en el extrarradio de Madrid” y “llevará aparejada el traslado de los que en ellas habiten a su sitio de origen”.
Esta terrible “aventura” finalizaría cuando -con los Planes de Desarrollo de los años sesenta- se necesitara gran número de trabajadores sin cualificar para el “desarrollismo” subsiguiente a los Planes, de gran “explosión” industrial, servicios y construcción civil, a resultas de la liberalización en la entrada de inversiones y capitales extranjeros, desenvolvimiento turístico proveniente del exterior y apertura a los mercados internacionales. Ahora ya no importaba el problema de la vivienda -excusa del Gobernador de Barcelona y sus “imitadores” por otros lugares del país-, que siguió siendo la gran asignatura pendiente de los movimientos poblacionales interiores de esa década; ni importaba la infraestructura de agua, luz, pavimentaciones, saneamientos, escuelas inexistentes… de esos barrios de aluvión. Ahora todo era “productividad”, desarrollo desigual, consolidación de guetos donde “la ciudad cambia su nombre”, como tituló una de sus memorables novelas Francisco Candel -escrita en 1957-, emigrante también, que vivió en sus carnes el problema.
Bueno será, una vez más, con el problema de la emigración candente para nosotros que volvemos a marchar, y para aquellos que pretende entrar, por las convulsiones de las encadenas crisis que nos envuelven, reflexionar sobre este pasado reciente, por otra parte no suficientemente conocido.

lunes, 13 de agosto de 2018


LA EXTREMADURA VACIADA. ENCUENTRO SOBRE EMIGRACIÓN.
Desarrollado el “Encuentro sobre Emigración: La Extremadura vaciada”, organizado por la Asociación 25 de Marzo, en el Centro Cultura Alcazaba de Mérida, con cerca de un centenar de participantes.
Se ha reflexionado sobre nuestro pasado y presente migratorio; sobre la situación de Extremadura y expectativas de futuro para aquellos y para nuestra región. Se ha vuelto a insistir en la necesidad de recuperar "capital humano" perdido en aquella diáspora y evitar las "salidas forzadas" por necesidades laborales de la actualidad. Se han planteado reivindicaciones puntuales de desarrollo regional y local, desenvolvimiento infraestructural y productivo, así como rechazado la continuidad en la explotación especulativa de los recursos naturales. Igualmente, los asistentes se han emplazado para dar continuidad a las reflexiones y reivindicaciones necesarias para el cambio real en una tierra maltratada por los poderes económicos, financieros y políticos.
A continuación va la propuesta inicial de resolución basada en los documentos aportados por los componentes de las Mesas y de vídeos grabados, presentados a la Asamblea, sobre la se hicieron aportaciones orales que se incorporarán a la propuesta final.

PROPUESTA INICIAL DE RESOLUCIÓN.
Este 11 de agosto de 2018 nos reunimos diferentes personas y colectivos de procedencia variada pero con un objetivo común: debatir, proponer, trabajar para tapar la herida que tanto duele a nuestra tierra, la pérdida del patrimonio más valioso que tiene Extremadura, el capital humano.
Así se llamó precisamente la Memoria del I Congreso de Emigrantes Extremeños[1] celebrado ahora hace 40 años, “La Emigración: capital humano.” No en vano, su autor, Moisés Cayetano, afirma en su artículo “Cuantificación de la emigración extremeña desde la posguerra a los comienzos del siglo XXI (1940- 2005)”[2] que “en esos 30 años de emigración [1950-1980] se perderá la mitad de la población extremeña, retrocediendo ésta al final de la centuria a las cifras absolutas de 80 años atrás, mientras el conjunto de España duplica sus habitantes.” Según datos oficiales, en el año 2000, había 704.500 extremeños y extremeñas asentadas en otras regiones españolas y un número difícil de cuantificar en otros países. Sin lugar a dudas, en torno a 800.000 personas diseminadas por el mundo.
Una pérdida de nuestro patrimonio humano que Víctor Chamorro definió como: “un genocidio programado desde despachos burócratas. Porque es genocidio ir acabando con todo un pueblo utilizando el arma de la emigración, el arma del expolio; pero sobre todo, utilizando el borrador que lentamente hace desaparecer el sentimiento de identidad de ser de algo, de pertenecer a una tierra, a un clima, a una historia compartida, a unas raíces, que es el derecho primero y más natural de todo hombre”.
En este sentido es objetivo claro de esta asociación y de este encuentro profundizar en la identidad y conciencia del pueblo extremeño, tender puentes entre los extremeños y extremeñas de dentro y en la diáspora, convertir la denuncia de la emigración en un elemento de transformación de la región.
Hoy ha quedado claro que transformar la región pasa por repoblarla, por apoderarnos de lo que es nuestro. Nuestro monte, nuestros campos, nuestros caminos y cañadas. Se cierran para intereses particulares las vías pecuarias por las que siempre transitaron las personas y el ganado. Se abandona y se vende la tierra por la especulación que arruina a nuestra agricultura y vacía nuestros pueblos. Arde nuestro monte ante la alegría de las grandes multinacionales que han puesto sus bolsillos en ellos. Se hace urgente, por tanto, una reforma agraria moderna que consiga la función social que debe tener la tierra en la región de Europa con una distribución más desigual de la propiedad de la tierra[3]. Una redistribución de la tierra que ponga este recurso a disposición de quienes ven cómo sus proyectos de vida se vienen abajo ante la dificultad en el acceso a este bien tan preciado.
Pero hoy hemos comprobado con nuestros propios ojos cómo las soluciones surgen desde la propia Extremadura, de los extremeños y extremeñas dentro y fuera. Colectivos que están peleando por una Extremadura digna en la que poder vivir y trabajar. Álvaro, desde los Alpes suizos, Caminos Públicos Libres o la Plataforma Salvemos la Montaña de Cáceres tienen propuestas encima de la mesa para nuestro mundo rural que deben ser escuchadas por nuestros gobernantes.
Urge solventar el déficit histórico en conexiones ferroviarias a través de un tren digno en el que se puedan desplazar las familias humildes de Extremadura, que realmente una nuestros pueblos y que traiga de vuelta a nuestros seres queridos que nunca debieron emigrar. Un tren además en el que puedan trabajar nuestras ingenieras, como Patricia (Stuttgart), diseminadas por el mundo.
Las diferentes administraciones públicas están obligadas a llevar a cabo una reforma integral del sistema de trabajo que garantice empleo a todos los extremeños y extremeñas a través, entre otras, de la reducción de la jornada laboral. Un reparto de la carga de trabajo entre nuestros paisanos y paisanas para que no tengan que emigrar y vuelvan las que se fueron.
La emigración atraviesa el imaginario extremeño y ha partido Extremadura durante el siglo XX. El gobierno central tiene la obligación de satisfacer la deuda histórica que supone esta sangría migratoria que ha constituido a nuestra tierra en una suerte de colonia suministradora de mano de obra barata y materia prima. La oligarquía económica y política local y foránea, las familias nobles en alianza con los grandes propietarios de la tierra son las que han perpetuado la estructura socioeconómica que ha hecho que Extremadura sea vaciada. El caciquismo y el clientelismo como forma de gobierno, de compra de voluntades y frontera frente al progreso.
Sirva este humilde encuentro para tender puentes frente a los que levantan muros, para crear redes de apoyo, como decían Miriam y su madre, Manoli, entre los extremeñas y extremeñas se encuentren donde se encuentren.
“Extremadura no es tierra de conquistadores, es tierra de emigrantes” nos decía hoy Nerea desde Dublín. Sirva el día de hoy como homenaje y reconocimiento a los extremeños y extremeñas en la diáspora y como primer paso para que más temprano que tarde Álvaro, Patricia, Miriam y Nerea puedan acompañarnos en actividades futuras, para que las 800.000 personas en el exterior puedan volver y para que Extremadura sea tierra en la que construir un proyecto de vida digna. Para que si viajamos no sea por obligación, sino por placer.
Mérida, 11 agosto 2018.


[1] La Emigración: Capital Humano. Memoria del I Congreso de Emigrantes Extremeños. Introducción de Julián Rocha. Moisés Cayetano Rosado.
[2] Cuantificación de la emigración extremeña desde la posguerra a los comienzos del siglo XXI (1940-2005). Moisés Cayetano Rosado. Revista de Estudios Extremeños.
[3] Estudio Estructura de la propiedad de tierras en España. Concentración y acaparamiento. Carles Soler y Fernando Fernández.

martes, 7 de agosto de 2018


ALONSO BARRENA MORENO: ENTRE LA SENCILLEZ Y LA EJEMPLARIDAD.

Autor. Alonso Barrena Moreno. Edición al cuidado de Rafael Navas Bohórquez.
Edita: Ayuntamiento de Ahillones y Diputación de Badajoz. Badajoz, 2018. 346 páginas.

Dentro de los muchos libros de memorias que giran alrededor de la Guerra Civil española y la larga postguerra -y que afortunadamente se están rescatando gracias a la labor de instituciones como la Diputación de Badajoz y ayuntamientos de origen de los protagonista-, algunos destacan por su especial fuerza, tensión sostenida en la narración, rigor y emotividad.
Este es el caso de Autobiografía. Memorias y comentarios de Alonso Barrena Moreno (1907 al 1997), que ha revisado, enriquecido con múltiples documentos fotográficos del autor, personajes y lugares de la época central del relato (Guerra Civil española), con una pulcritud elogiable, Rafael Navas Bohórquez, sevillano comprometido con Ahillones y la recuperación de la Memoria Histórica.
El libro, tras unas breves líneas aclaratorias del alcalde de Ahillones (Rosendo Durán Barragán), del propio editor (Rafael Navas Bohórquez) y del autor (Alonso Barrena Moreno), escritas poco antes de su muerte, se divide en cuatro capítulos o “etapas”.
En el primero -muy breve, de una decena de páginas- nos ofrece una ligera visión de su lugar de nacimiento, las penosas circunstancias socio-económicas de los trabajadores sin tierra como él y su familia, hasta su licenciamiento del servicio militar obligatorio, con 23 años.
El segundo, pasa someramente sobre las ilusiones de la II República, para centrarse a continuación en la Guerra Civil, hasta la derrota a finales de marzo de 1939. Capítulo vibrante donde va relatando de una manera amena, con una naturalidad admirable, todas las penalidades de la guerra, en el frente y en la retaguardia; su incorporación voluntaria como soldado, pero que enseguida cambiará por el grado de sargento, al haber terminado el servicio militar como cabo; sus esfuerzos por obtener y perfeccionar una cultura general y a la vez específicamente milita, que sirviera para una mayor utilidad a la causa de la República agredida por la traición de militares de carrera apoyados por los sectores más reaccionarios de la sociedad civil y eclesiástica; sus cursos académicos militares entremezclados con actuaciones en los frentes de batalla, hasta alcanzar el grado de capitán; su… aspiración de que todo acabara con el triunfo de las fuerzas progresistas para volver al pueblo y seguir su trabajo de campesino sin tierras pero soñando con el trabajo colectivista sin explotadores; la amargura de la derrota, acabando -como tantos- en el puerto de Alicante… donde no consiguió embarcar y terminaría prisionero de los vencedores, en tanto muestra su amargura por la entrega incondicional a los “nacionales” de lo que él denomina la “mal llamada Junta de Defensa” (pág. 177).
A lo largo de la contienda, Alonso Barrena había dado el paso de afiliarse al partido comunista, dejando su primera militancia socialista, y en él permanecerá hasta su fallecimiento a los noventa años de edad. Son, las más de ciento cincuenta páginas de este capítulo, muy esclarecedoras de las fatigas de los defensores de base de la República; de sus ilusiones y derrotas; de las esperanzas que se iban frustrando tanto en cuanto a la cohesión interna de las fuerzas republicanas como al apoyo internacional. Denuncia lo raquítico y finalmente inexistente de éste último, en tanto Franco tuvo unidad interior y a Hitler y Mussolini como esenciales colaboradores hasta el último momento.
El tercer capítulo resulta el más desgarrador. El que revela el sufrimiento inmenso de los perdedores. Su terrible aventura de torturas, hambre inmensa no saciada ni una sola vez en más de seis años de cautiverio, frío intenso en el invierno “combatido” con los más míseros harapos nunca renovados, y el calor de los veranos insufribles. El Campo de Concentración de Los Almendros y de Albatera en Alicante, primero; el de Porta-Coeli (¡Puerta del Cielo!), en Valencia, a continuación; el “Picadero”, de Badajoz, aún sin procesamiento; el de Santo Domingo, en Mérida, donde sería procesado y condenado a 30 años de cárcel, en uno de aquellos juicios sumarísimos y sin ninguna garantía ni posibilidades de defensa, que a otros compañeros llevaron a la pena capital, ejecutada noche tras noche; su traslado a Santander y luego a Oviedo para cumplir condena por “rebelión”… y por fin su libertad provisional el 19 de diciembre de 1945 y vuelta a Ahillones, que le frustra: “hacía cerca de diez años que faltaba de allí, e incluso hasta las cosas me parecían más pequeñas, ¡aquello tenía un aspecto desolador!” (pág. 326).
El cuarto capítulo vuelve a ser breve, doce páginas (a las que siguen la transcripción de unas cartas de amistad ya de los años ochenta). Nos da cuenta de su incorporación al trabajo campesino, “penosísimo” (pág. 330), en el que conoció a la que sería su mujer, Ana Rico Murillo; las penurias económicas, las dificultades sociales, y al final su marcha a la población navarra de Alsasua (primeros años cincuenta), en donde se enraíza y finalmente acaba sus días, junto a su mujer, en una Residencia de Mayores de la Seguridad Social: reconoce ser su etapa más serena y feliz, casi cercana al ideal comunista de igualdad de todos los habitantes de la misma, algo que continuará soñando hasta el final: “construir esa clase de Sociedad sin clases de máxima Igualdad (posible), verdadera Libertad, Fraternidad y Justicia Social (pág. 337).
Al principio, el autor nos había hecho esta advertencia: “no se crea el lector que va a leer la biografía de un gran personaje, ni mucho menos, sino la historia de un sencillo obrero del pueblo llano, de muy escasa cultura, contada por él mismo” (pág. 13). Y, sin embargo, este extraordinario hombre del Pueblo, que continuamente se esforzó en instruirse y formarse, que siempre actuó con firmeza y dignidad, nos ofrece una obra propia de los Grandes de verdad, un testimonio muy bien escrito; plagado de datos, nombres, situaciones y descripciones de precisión admirables; lleno de esa grandeza de los que saben alzarse desde la sencillez a la rotundidad del ejemplo para todos.
MOISÉS CAYETANO ROSADO