viernes, 16 de febrero de 2018


POBLACIÓN Y URBANISMO DE BADAJOZ EN EL TRÁNSITO DEL SIGLO XX AL XXI
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia
Resumen

La dinámica poblacional del tránsito del siglo XX al XXI es de crecimiento moderado en el último decenio del siglo XX en el municipio de Badajoz, dentro de un contexto regional de receso demográfico.
Por ello, las expectativas de crecimiento expresadas en los estudios del Plan General de Ordenación Urbana de 1989 no se cubrirán, pues los 200.000 habitantes “soñados” para 2001 quedarán en 136.000 (una subida de apenas 6.000 habitantes).
No obstante, en su revisión urbanística (Plan General Municipal de 2007), se piensa nuevamente en un “salto poblacional” extraordinario; una población superior a 250.000 habitantes para 2016. La realidad nos sitúa en 150.000.
En consecuencia con lo anterior, las viviendas programadas actualmente en el núcleo principal ascienden a 38.385. Únase la oferta que surge de los solares en suelo ya urbano (4.485), el suelo calificado del PGOU de 1989 pendiente de ejecución (9.321), más suelo residencial en Poblados: 1.496, y suelo para viviendas disponible en Núcleos Urbanos Secundarios: 4.485.
Todo ello hace un total recalificado para 57.869 viviendas nuevas. Además, de Proyectos de Interés Regional (PIR) que llevan a un total ofertado entre todas estas modalidades de 61.334 viviendas. ¡Casi doblando a las existentes!
Ahora toca desarrollar un Plan, demorado, pero cuya realización podría durar más que todo el siglo, dado que desde los 150.000 habitantes actuales pasar a 380.000 sería dar un salto sin precedentes en nuestro lento ascenso demográfico.
Badajoz, como Extremadura en general, sufre un “estancamiento demográfico” del que no hay perspectivas de salir, pues ni la tasa de nacimientos ni de recepción de emigrantes son positivas. Más bien al contrario, ya que se producen más fallecimientos que nacimientos (crecimiento natural negativo), se envejece la población residente, y la escasa recepción de emigrantes que tuvimos a principios de siglo se torna ahora en nuevas salidas al exterior, tanto de esos mismos emigrantes como de jóvenes nacidos aquí, sin expectativas laborales.

lunes, 12 de febrero de 2018


DE TOROTUMBO A DOÑA FLOR Y SUS DOS MARIDOS
Revista de Carnaval de Badajoz. Ayuntamiento de Badajoz, 2018

Moisés Cayetano Rosado
En 1962 publicaba el guatemalteco Miguel Ángel Asturias una novelita corta memorable. De una riqueza barroca en su léxico y estructura exuberante. Bajo el nombre de Torotumbo, el relato nos presenta a Estanislao Tamagás, un alquilador de disfraces a cuya casa va la gente buscando máscaras para las fiestas patronales, una especie de carnaval de los nuestros, pero religioso en lugar de rompedor. Allí, una niña se despista de su padre, quedándose sola, y ante un disfraz de diablo se asusta y grita, llamando la atención… y apetencia de Tamagás, que la viola y, en su brutalidad, la asesina. 
Para no ser descubierto, coloca sobre el cadáver el disfraz de diablo y sale a la calle. Después, regresa con el padre, haciéndole creer que ha sido el diablo quién la ha matado; éste recoge, temeroso, el cadáver, organizando un entierro que nos suena a “tumulto de carnaval”.
En el segundo párrafo del libro, leemos este fragmento magistral: Mientras su tata Sabino Quintuche y su padrino Melchor Natayá, cerraban el trato interminable del alquiler de los disfraces, arreos, máscaras, armas y adornos necesarios en los convites, bailes y ceremonias de la «Fiesta de Morenos», con un vejantón escurridizo, color de leche seca, vestido de negro ya vinagre, injertado con un salto de párpado, tic nervioso que involuntariamente le vestía y desnudaba el ojo zurdo, la pequeña Natividad Quintuche, sobandito los pies descalzos en los ladrillos, se deslizó a lo largo de una galería, ancho corredor cubierto del lado del patio, curioseando las flores de papel de plata, las hojas de trapo almidonado, las alas de hojalata de los ángeles, las palomas de cera y algodón, los candelabros, atriles, palmas de mártires, arcas, candeleros, santos envueltos en sábanas, ovejas de madera, vírgenes en nagüillas, todo oloroso a humedad e incienso, sin saber que en terminando aquel amago de cielo, se encontraría al Diablo. (https://es.scribd.com/document/355422540/torotumbo-pdf).
Leer, o releer, esta deliciosa y tormentosa narración es una buena alternativa para los “descansos” de carnavaleros en estos días de bullanga, como contrapunto: ¡vil tergiversación de la ignorancia de los débiles a manos de perversos (Tamagás es, además, confidente policial) y pervertidos. ¡Que no nos vayan a coger desprevenidos…!
Cuatro años más tarde, el novelista brasileño Jorge Amado también recurría a los jolgorios del Carnaval para comenzar su divertida novela -picaresca y también mágica en su lenguaje- Doña Flor y sus dos maridos (https://tlriidcchazcapotzalco.files.wordpress.com/2014/08/jorge-amado-doc3b1a-flor-y-sus-dos-maridos.pdf).
Doña Flor se casaría dos veces. La primera con Vadinho -juerguista irredento, conocido en todos los bares y burdeles de la ciudad- y excepcional, insaciable en sus amoríos. A causa de los excesos etílicos moriría en pleno carnaval. Teodoro, su segundo marido, es el “revés de la moneda”: rígido, mojigato y pudoroso, de vida intachable.
Al año de esta segunda boda, con gran asombro para doña Flor, el pícaro espíritu de Vadinho reaparece con la fogosidad sexual acostumbrada, ante lo que la dama se encuentra en un “aprieto y dilema”… decidiendo finalmente gozar de ambos “opuestos”: la formalidad melosa de Teodoro y la frescura volcánica de Vadinho.
Ya de entrada, la novela nos recibe a los pocos párrafos con este distendido “obituario”: Vadinho, el primer marido de doña Flor, murió un domingo de carnaval por la mañana, disfrazado de bahiana, cuando sambava en un grupo y en medio de la mayor animación, en el Largo 2 de Julio, no muy lejos de su casa. Al día siguiente, a las diez de la mañana, salió el entierro con gran acompañamiento. Ese lunes de carnaval por la mañana no hubo murga ni comparsa que se pudiera comparar en importancia y animación con el funeral de Vadinho. Ni de lejos.
Enfrásquense también en esta lectura (mejor, para el que pueda, en su versión original, de portugués brasileño), que subraya en sus primeras páginas lo que puede ser un carnaval popular en Brasil. Si la resaca de estos días no les permite leer “con claridad”, vayan a la película basada fielmente en la novela, disponible en youtube (https://www.youtube.com/watch?v=WHRGoqnuqg), aunque le reste algunos ratos de estar disfrutando del bullicio de la calle.
¡Menuda bullanguería que nos preparó Jorge Amado con tan original obra, de extraordinaria calidad literaria, como es la primera mencionada, aunque de contenido tan distinto: literatura de compromiso la primera; de divertida evasión esta segunda. Que de todo tenemos que ver y leer.

domingo, 11 de febrero de 2018


¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES? MEMORIAS EN VERSO
Luis Pastor y Lourdes Guerra en plena actuación
El pasado 9 de febrero, al tiempo que se celebraba el “Pregón del Carnaval” en Badajoz, la Fundación Caja Badajoz nos traía a la Residencia Universitaria Caja Badajoz al cantautor Luis Pastor -acompañado por Lourdes Guerra-, para presentar su libro “¿Qué fue de los cantautores?”, deleitándonos con un extraordinario recital de parte del mismo, así como con varias de sus “legendarias” canciones de cantautor sensible y comprometido. Parecía que la competencia “carnavalera”  iba a “desnudar” el amplio salón de actos donde se celebró el encuentro, pero la capacidad de convocatoria de Luis y de la propia Fundación consiguió llenar el espacio.
Después, los asistentes serían  obsequiados –como acostumbra a hacer la Fundación en este tipo de presentaciones- con un ejemplar de este libro, cuidadosamente editado. Va, a continuación, una reseña del mismo con mis impresiones.

Autor: Luis Pastor.
Editorial: Capitán Swing y Nórdica Libros. Madrid, 2017. 139 págs.


Nacido primero como poema, que después sería musicado, ahora se nos ofrece como libro de memorias este ¿Qué fue de los cantautores? Memorias en verso, que ha escrito el cantautor extremeño Luis Pastor. Testimonio de su vida, primero de niño pueblerino -feliz en medio de las dificultades de esta tierra en posguerra dilatada- y luego emigrante familiar en un Madrid de extrarradio y miserias, donde se forma como militante de izquierdas, cantante y poeta, saltando a la fama de los cantautores punteros de los años setenta.
Es también este libro -escrito en versos octosílabos, unos libres y otro de rima variada, pero de trepidante ritmo- un homenaje a cantautores y poetas, luchadores vecinales, políticos, sindicalistas y curas de base y barrio, que lucharon en los años difíciles por la justicia y la libertad, con generosidad y solidaridad. Mucho poso de sus compañeros españoles Paco Ibáñez y Pablo Guerrero, así como de los portugueses José Afonso y luego el gran escritor al que “pone música” José Saramago, hay detrás.
Y es también un canto a la vida y la alegría, visto el mundo desde los ojos de un niño -luego adolescente y joven contestatario- que crece en medio de un entorno siempre tortuoso: aquellos años oscuros del franquismo en el mundo rural, de donde tantos fueron expulsados camino de la forzada emigración urbana o europea, pero que sabe encontrar el jugo alegre de la vida en la explosión de luces y colores que le ofrece su entorno campesino, o sublima el de los extrarradios madrileños a donde va a parar.
De las 426 estrofas que componen el libro, hasta la 411 todas son de seis versos. Las últimas tienen desigual número, rompiendo una armonía que parece simbolizar lo que es el colofón de su discurso memorístico: el desencanto que enseguida de instaurada la democracia se le viene encima, con lo que cierra estas memorias palpitantes. En la estrofa 418 queda de manifiesto de forma rotunda:
La democracia es la pera.
Cantautor, a tus trincheras
con corona de laurel
y distintivo de honor,
pero no des más la lata,
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.
Siendo todo el relato emocionante, arrebatador, palpitante, considero que lo que podríamos llamar la “primera parte” -las 100 primeras estrofas aproximadamente- son las más sentidas, más profundas, más líricas. Corresponden a la niñez descubridora del universo de su entorno, tan pequeño y tan grande, tan humilde y rico a los ojos del asombrado niño, seguido del trauma desgarrador de la emigración, con sus durezas anímicas de las raíces que se arrancan y las durezas materiales, físicas, de aquellos terribles barrios de aluvión en los extrarradios donde se asentaron los emigrantes de los años sesenta.
Pero Luis Pastor no se queda en lo sublime de la añoranza infantil, sino que ya desde el principio pone el dedo en la llaga de nuestros sufrimientos. Así, en la estrofa 6 leemos:
Esclavos del latifundio,
los campesinos sin tierra,
perdedores de la guerra,
los pobres de los dos bandos,
que al final de la contienda
nunca comieron pan blanco.
O más adelante, el dolor de la despedida migratoria. Vemos en la estrofa 36:
Los familiares llorando,
abrazos y despedidas,
amigos, primos, vecinas,
y la emoción contenida
del que sabe que se va
para vivir otra vida.
Pero siempre va sacudiendo la tristeza con versos como estos de la estrofa 16:
Y yo era un niño feliz
a pesar de los pesares,
pues espantaba los males
gritando a pleno pulmón.
Era como Joselito,
el Pequeño Ruiseñor.
Todo el libro es un canto a la vida. Crítico, incisivo, pero canto y resistencia, tesón y fuerza. Así, termina su historia con estos cinco versos de la estrofa final, la 426:
Siete vidas tiene el gato
Aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.
Palpitante libro que se lee de un tirón. Esencial Luis Pastor, fiel a sí mismo, a su gente, a su tierra, a sus ideas. Autobiografía y biografía de una época: los años cincuenta, sesenta y setenta, que constituyen una contribución extraordinaria de la historia social de unos años esenciales de Extremadura, España y por extensión de los hombres del sur, mediterráneos.
MOISÉS CAYETANO ROSADO

lunes, 5 de febrero de 2018

DESENVOLVIMIENTO SOCIO-ECONÓMICO DE PORTUGAL DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL. LA DIFÍCIL SITUACIÓN EN LA ZONA FRONTERIZA

Al norte del río Tejo, la zona rayana portuguesa se caracteriza por una propiedad minifundista, de mísera producción, que aboca a buen número de sus habitantes a la emigración transoceánica; al sur, los grandes latifundios mal explotados mantienen en la penuria a una población mayoritaria de jornaleros sin tierras, que llevan a anarquistas y socialistas a importantes movilizaciones desde 1909. Hambre, represión, abandono estatal y despoblación serán las señas de identidad de la Raia/Raya en el periodo bélico, que ahondará más los problemas.
MOISÉS CAYETANO ROSADO


viernes, 2 de febrero de 2018

OFENSIVA CONTRA LA REFORMA AGRARIA EN EL PORTUGAL POSRREVOLUCIONARIO

António Casquinha e João Caravela, mortos pela GNR
Moisés Cayetano Rosado

Estoy preparando un monográfico para la Revista O PELOURINHO sobre “Emigración, Exilio y Represión en la Raia/Raya luso-española”, que ya va dando sus pasos con colaboradores de un lado y otro de la frontera.
Se sobrentiende que cronológicamente nos vamos a centrar en los años oscuros del salazarismo y el franquismo, es decir desde mediados-finales de los años treinta hasta 1974-75, del siglo XX, cuando ambos dictadores (con Marcelo Caetano sucediendo al primero, tras su incapacidad en 1968) ejercieron el poder en la Península.
Pero no necesariamente hemos de circunscribirnos a esos más o menos cuarenta años, sino que en ambos países ha de indagarse en precedentes y consecuentes. En Portugal tenemos la “Ditadura Nacional” desde 1926 a 1932, en que Salazar impulsa el “Estado Novo”. En España, la “Dictadura de Primo de Rivera”, de 1923 a 1930, a quien sucede brevemente el general Dámaso Berenguer, para a continuación pasar a la convulsa “II República”, que desemboca en la Guerra Civil y “Dictadura de Franco”.
Luego -para ese último cuarto del siglo XX- tendremos en ambos países un régimen democrático, ganado en Portugal por la fuerza de las armas de militares comprometidos con el pueblo: “Revolução dos Cravos”, y en España mediante una transición pactada como encaje de bolillos por fuerzas herederas del franquismo y partidos de todo el espectro de derecha-centro-izquierda.
EMIGRACIÓN.
No fueron los años treinta, cuarenta y cincuenta propicios a la emigración, envueltos como estábamos en la Crisis Económica Mundial de 1929 y después en la Segunda Guerra Mundial y  traumática posguerra. Sí lo serían los años sesenta y setenta, de fuerte tendencia migratoria desde las zonas rurales a las urbanas, de nuestra Península a la Europa que cobraba fuerte impulso industrial (hasta que llegó una nueva crisis: la de 1973, redoblada en 1979, que paralizó el proceso para todo lo que restaba de siglo, convirtiéndose nuestros dos países en lugares de acogida, sorprendentemente, en los comienzos del siglo XXI).
A las poblaciones de la Raia/Raya les cupo un papel tristemente protagonista en este proceso de hemorragia migratoria, perdiendo entre 1955 y 1975 casi el 50% de su población. Algo que no solo no han recobrado, sino que continúa la sangría en la actualidad.
EXILIO.
De exilio sí que sabrían mucho ambos desde los años veinte, constituyendo un “sin parar” durante medio siglo. Republicanos, anarquistas y comunistas fundamentalmente en el caso portugués; socialistas, comunistas y anarquistas, en el español. Pero, a partir de la reinstauración de ambas democracias, el exilio se acaba en cuanto a nuevas incorporaciones, aunque se mantengan fuera muchos de los que tuvieron que huir, porque ya su vida, y la de sus descendientes estaba encauzada en el exterior.
Nuevamente la Raia/Raya participará en este proceso como protagonista, aunque no con el “liderazgo” del caso anterior.
REPRESIÓN.
¿Y la represión? La represión fue “fiel compañera” en todo el periodo franquista y salazarista, con múltiples, masivos casos sangrantes, brutales, increíbles en su certeza llena de torturas, asesinatos, desapariciones, contando con tremendos precedentes en las anteriores dictaduras militares de los años veinte-treinta. Los líderes campesinos del espacio rayano conocerán en profundidad el siniestro peso de la persecución, la tortura, asesinatos y desapariciones.
¿Y después, con la democracia de mediados de los años setenta y sucesivos? ¿Hubo represión? ¿Qué represión? ¡Abiertos estamos a las aportaciones!
CONTINUIDAD COERCITIVA.
Por mi parte, quiero reflexionar en este monográfico que nos traemos entre manos con un ejemplo de esta “continuidad coercitiva”: lo que podemos denominar “Ofensiva contra la Reforma Agraria en Portugal”, que no por muy estudiada es suficientemente conocida y divulgada.
Hace un par de años, la Associação Povo Alentejano publicaba el libro As 12 Conferências da Reforma Agraria. Um testemunho da Revolução de Abril, junto a dos CDs: Balanços e Conclusões das 12 Conferências da Reforma Agraria (Documentos originais em fac-simile) y Discursos de Álvaro Cunhal em Comícios de Encerramento de 11 Conferências da Reforma Agrária e Saudação à 2ª Conferência da Reforma Agrária, donde tenemos documentación más que suficiente para ilustrar esa “ofensiva”, auténtica “represión sistematizada” de una de las conquistas más celebradas, en Ribatejo y Alentejo, de la Revolução dos Cravos: la ocupación de latifundios por Unidades Colectivas de Producción -UCPs- (550 en total, en 1975), con apropiación de 1.200.000 hectáreas, donde trabajarían 72.000 campesinos (allá donde se empleaban antes no más de 20.000).
A lo largo de esas 12 Conferências (una por año), se va dando cuenta de la acción gubernamental, bajo dirección de líderes socialistas (Mário Soares de Presidente del Gobierno y Presidente de la República, fundamentalmente) y de la derecha tradicional (Cavaco Silva, entre ellos). El desalojo de tierras ocupadas, la incautación de materiales, abonos y ganado; la actuación contundente y masiva de la Guardia Nacional Republicana -GNR- (centenares de agentes en muchos de los desalojos) y Polícia de Segurança Pública -PSP- ante la resistencia campesina, con material de choque en que se incluían tanquetas, autoametralladoras, perros policías y a veces helicópteros y aviones, abriendo fuego directo con múltiples heridos de diversa consideración y el resultado de dos muertos a quemarropa en Montemor-O-Novo en 1979, además de violentas detenciones, vejaciones y torturas.
En la última Conferência, de 30 de septiembre/1 de octubre de 1989, se da cuenta de lo que restaba de aquellas Unidades Colectivas de Producción (que había invertido sus beneficios en multiplicación y diversificación de empleos, mejora de tierras y ganado, creación de infraestructuras agro-ganaderas, implantación de maquinaria; transformación industrial, cadenas de comercialización; levantamiento de escuelas, residencias de ancianos, puestos de salud, cooperativas de consumo, centros recreativos, culturales y sociales…): 225 cooperativas (de las 550), la mayoría abocadas a la quiebra por boicot externo y falta de acceso a créditos bancarios y seguros; 300.000 hectáreas en su poder (de las 1.200.000), y 10.000 puestos de trabajo (de los 70.000).
También se denuncia en ella que de las 574 sentencias del Supremo Tribunal Administrativo favorables a los trabajadores de las Unidades Colectivas de Producción/Cooperativas Agrícolas, el Gobierno no ejecutó ninguna.
Conocía la mayoría de los balances y conclusiones de estas Conferências, al haber recibido hace varios años documentación directa de uno de los dirigentes campesinos más emblemáticos: António Gervasio, y los testimonios de múltiples responsables de UCPs, además de haber visto la inmensa documentación reunida en el Centro de Documentação e Arquivo da Reforma Agrária de Montenmor-O-Novo (que reúne extensísimos archivos de gran número de UCPs desaparecidas y la voluminosa aportación de las 12 Conferências citadas).

Pero ahora, revisando esta publicación de la Associação Povo Alentejano, me reafirmo en que también hemos de estudiar, divulgar y reflexionar sobre la represión en democracia. Sobre la brutalidad institucional tras lo que parecía que era una conquista irreversible de derechos humanos: el respeto a la integridad física y moral, que parecen condenados a ser atropellados sin cesar. Y ello sin contar con la destrucción de lo que fue la gran utopía de las “tierras del sur”: -Ter. Ter Terra, uma morada de casas, carro e parelha de bestas. Mas, por desgraça, a terra estava ainda em regime latifundiário, que había dicho el escritor alentejano Manuel Ribeiro en su obra de 1927 “Planicie heroica”.

jueves, 18 de enero de 2018

EL INFIERNO DE AQUELLOS INTERNADOS INFANTILES

Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia
Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación

Durante algunos años, me dediqué a estudiar con cierta intensidad la vida en ciertos internados infantiles de nuestro país. El discurrir diario de esa infancia recogida en centros asistenciales -bajo iniciativa de diputaciones provinciales o de tutela estatal-, procedentes de familias desestructuradas, de muy escasos recursos y /o necesidades especiales; también otras instituciones de formación específica, como pudieran ser Seminarios, o Correccionales -del Tribunal Tutelar de Menores-.
Recorrí centros por diversas localidades españolas, si bien profundicé especialmente en Barcelona, Madrid, Toledo, Olivenza y Badajoz. Fruto de ello fueron diversos reportajes publicados en medios informativos, que luego se transformarían en un libro publicado por la Editorial HOAC, de Madrid, en 1975, bajo el título de “Una niñez hundida en la tortura”.
Como por entonces ejercía mi profesión de Profesor de EGB (así se denominaba por esa época) en un centro concreto de Badajoz, y muchas de las experiencias y confidencias se me había hecho por jóvenes que habían residido allí (algunos, compañeros míos de profesión), aparte de compartir vivencias cercanas, algunos pensaron que me refería concretamente a ese lugar en todo lo contado. Aportaciones todas de cierta, e incluso mucha dureza, en cuanto a sentimientos, trato y carencias.
Hoy en día, algunos antiguos residentes de diversas localidades -¡casi tan mayores como yo!- publican sus testimonios desgarradores en redes sociales, que dan lugar a más aportaciones en sucesivos comentarios, reafirmando lo que exponía en aquel libro, por el que a punto estuve de ser llevado a los Tribunales de Justicia por la institución oficial que regía el centro que se sintió aludido.
¿De qué trataba en él? De severos castigos para mantener la disciplina; de las tremendas consecuencias que conllevaban actos tan inevitables como la incontinencia urinaria nocturna en chicos privados de afecto familiar; de la exposición a “vergüenza pública” o represalias en la concesión de permisos de salida, regalos, postres o estancia en lugares de expansión por cualquier menudencia. De la disparatada disciplina “militarista”. De la soledad, la incomprensión, la falta de empatía… Algo lamentablemente más común de lo que pudiera parecer en un buen número de aquellos internados.
No otra cosa más averigüé. Quiero decir que, aparte de los castigos corporales -a veces de enorme dureza-, las humillaciones, el desamparo, la extrema necesidad de cariño muy pocas veces compensada, no conocí esa otra cara del problema que ahora, tantas veces, nos descubren los medios de comunicación: el sometimiento a los abusos sexuales que están solventándose en instancias judiciales, a veces cometidos por quien se supone que más habrían de proteger al menor, los propios cuidadores e incluso tutores oficiales, siendo algunos miembros de instituciones religiosas.
Ya hace más de cuarenta años que indagué en aquel mundo de dolor. Y aquellos que lo padecieron, e incluso lo han seguido padeciendo después, arrastran en su interior esa desgarradora experiencia infantil y juvenil. Aquella corporal y afectiva, y… ésta que nadie me confesó y ahora se airea de manera aterradora.
Ésta, tan deleznable, y que ahora sí me comentan algunos testigos de los hechos, e incluso víctimas de los mismos, en esta “segunda vuelta” de mi versión de “Una niñez hundida en la tortura” que… no voy a escribir, porque el infierno de aquellos internados infantiles ya está suficientemente divulgado, ampliado en esta nueva perspectiva, tan terrible, y renovada incluso por oficiantes de antaño y otros que se les unen, animados por la vulnerabilidad de nuevos colectivos infantiles, e incluso de las propias “familias” que deberían ser su amparo.

Pero dejo estas líneas de recuerdo, y de denuncia de lo que sigue siendo noticia desgraciadamente todavía, para continuar llamando a la conciencia colectiva, y porque quedan testigos y víctimas que luchan por la Justicia todavía, e insisten uno, y otro, y otro, en pedirme este acto de recuerdo y esta llamada de atención, que espero sirva para aliviarles su dolor y estimular a que entre todos consigamos que no queden impunes estos horrendos atropellos a la dignidad y la vida de los seres más vulnerables de nuestra sociedad.

lunes, 8 de enero de 2018

ANÓNIMOS DESCEREBRADOS EN LAS PUBLICACIONES DIGITALES Y EN LAS REDES SOCIALES

Moisés Cayetano Rosado

Una de las conquistas más emotivas de los pueblos, trabajada a lo largo de la historia con sangre, sudor y lágrimas, es la libertad. Y dentro de ella, casi contemporánea de nosotros solamente, la libertad de expresión.
Y una de las capacidades de los seres vivos, perfeccionada por el hombre de continuo: la comunicación, que con la imprenta se multiplica y, contemporáneamente, con el avance de la tecnología digital, se universaliza, haciéndonos a todos protagonistas de primera fila.
Utilizar la libertad de expresión en las comunicaciones digitales tiene esa ventaja de la democratización al alcance de cualquiera de nosotros, la inmediatez generalizada en su divulgación y la facilidad de propagación por todos los rincones del mundo, además de la extraordinaria capacidad de respuesta, discusión, reflexión individual y colectiva, debate, aclaración y retroalimentación.
Y así, son, somos, muchos los que utilizamos estas herramientas con asiduidad: comentarios en publicaciones digitales, creación de blogs, páginas web, perfiles en redes sociales, participación en grupos de facebook, WatsApp, YouTube, etc., etc., donde la inmediatez y la intercomunicación alienta la participación, a veces el rigor y en muchas ocasiones, digámoslo “finamente”, el atrevimiento.
Tildo de “atrevimiento” a las opiniones sin base ni rigor, con frivolidad e inconsecuencia, a que muchos son dados a la hora de ponerse delante del ordenador, la tableta, el teléfono móvil, y teclear sus apreciaciones.
A veces los disparates llegan a niveles insospechados, y en muchas ocasiones son jaleados por un grupo de incondicionales, que van entrando en escena, pasando de coro pasivo a protagonistas activos con sus no menos aventuradas aportaciones.
Esto podría quedar a nivel de anécdota curiosa si no fuera porque con frecuencia se juntan dos ingredientes explosivos en el mundo digital: el escudo del anonimato y la inconsistencia de los descerebrados. O sea, que con falsos perfiles, seudónimos más o menos ingeniosos, crípticos o “graciosos”, hay quienes sacando a pasear su irracionalidad, disparan a ciegas y vierten la “mala baba” que deberían tragarse en la intimidad.
Colectivos y personas víctimas frecuentes de tanta insensatez descerebrada pueden ser cualquiera. Pero hay algunos que parecen prestarse más a ser blanco de iras, sinrazones, resentimientos e inconsciencias. Así: fuerzas y cuerpos de seguridad, sanitarios, educadores y periodistas, que para un amplio espectro de anónimos persistentes en su presencia pública todo lo hacen mal, por activa y por pasiva. Y a su parecer, cobran mucho, trabajan poco o nada, son unos ineptos irresponsables y unos “abusadores” de su posición profesional. Maltratadores de la ciudadanía unos, desconsiderados con el dolor ajeno otros, pésimos conductores de la formación otros más e interesados tergiversadores el resto.
¿Y por qué sus acerados dardos los lanzan desde el anonimato, desde la falsedad de nombres inventados, incluso entablando estúpidos comentarios entre varios intervinientes que a la postre es uno mismo, con sus falsos nombres y perfiles?
¿Por qué tiene en su cabeza tanta insensatez, tanto desprecio por unos profesionales que se ocupan de garantizar la seguridad, la salud, la educación y la información de la colectividad? ¿Y por qué si tienen fundadas razones para denunciar hechos concretos no lo hacen de una forma directa, o sea, con fundamento y con sus nombres y apellidos, y si hace falta ante los tribunales de justicia correspondientes, además de en estos medios de difusión masivos?

La libertad de expresión y la facilidad y universalización de la comunicación son instrumentos grandiosos al alcance de nuestra humanización y participación cívica. Pervertirlos, retorcerlos, esconderse en la vileza del anonimato insultante, despreciativo, disparatado y persistente en cuanto a argumentos y ridículas pruebas, es un acto de bajeza que no merece más que nuestra repulsa, el mayor de los desprecios.