lunes, 7 de octubre de 2019


SAN PETERSBURGO-MOSCÚ: LIMPIEZA Y URBANIDAD RODEANDO EL ESPLENDOR (y II)

EL MÁGICO MOSCÚ 
Moisés Cayetano Rosado

De San Petersburgo a Moscú hay más de 700 kilómetros y no es mala opción recorrerlos en tren de alta velocidad. En cuatro horas se cubre el trayecto, y es una oportunidad para ir viendo un paisaje frondoso de la taiga rusa, de alerces, pinos, abetos, abedules, álamos, alisos… bien tupidos, con sotobosque de helechos, líquenes y musgos. También para contemplar una buena cantidad de pueblecitos, de casas aisladas entre la vegetación frondosa, en medio de verdes prados brillantes.
Ya instalados en Moscú, siempre el turista tiende a “buscar” la Plaza Roja y el Kremlin, demandando en la primera la “fotogénica” Catedral de San Basilio, el Mausoleo de Lenin y los famosos Almacenes GUM. Nos quedarán respectivamente enfrente, a la izquierda y a la derecha de la Plaza, si entramos por el noroeste, procedentes desde la famosa calle peatonal Arbat, en cuyas cercanías están los principales (y gigantescos) hoteles.
La Catedral de San Basilio, construida por orden de Iván el Terrible a mediados del siglo XVI, es Patrimonio de la Humanidad desde 1990 junto con el conjunto del Kremlin. Sus torres bulbosas, multiformes y multicolores son la referencia mundial de la capital rusa y objeto principal de las cámaras fotográficas de las multitudes que durante el día copan la Plaza… curiosamente casi solitaria en la noche, que con el brillo ambiental (de luces en la fachada de los Almacenes GUM, así como del Kremlin, y de la frecuente agua de lluvia en el pavimento) cobra un aspecto romántico inigualable.
Los Almacenes GUM, construidos al final de la época imperial, no perdieron su importancia durante la implantación de la URSS, y menos en la actualidad. Con sus lujosas tiendas, su decoración esplendorosa, su fachada de 242 metros, combina elementos arquitectónicos medievales, con estructuras de acero, techo e interiores de vidrio, y original decoración en barandillas, escaleras, etc.
El Mausoleo de Lenin, pegado a la muralla del Kremlin, simula ser una pirámide escalonada, y hoy en día despierta poco la atención de los turistas de la Plaza, mayoritariamente chinos, que desvían siempre sus cámaras hacia San Basilio.
El Kremlin por dentro es toda una ciudad monumental donde las catedrales, los palacios de uso oficial, los museos y el gran despliegue de armamento artillero, nos embobarán sin remedio.
Allí, la Catedral de la Asunción, o Dormición, mezcla los estilos italiano y ruso, conservando en su interior la tumba de Iván el Terrible, y está adornada en el exterior por fantásticas cúpulas bulbosas doradas. En ella se coronaban los zares y se enterraba a los Patriarcas de la Iglesia Ortodoxa.
La Catedral de la Anunciación presenta los mejores frescos del siglo XVI, cubriendo todo su interior: mayor profusión de cúpulas bulbosas doradas contemplaremos en su exterior.
La Catedral del Arcángel San Miguel, también del siglo XVI, alberga las tumbas de casi todos los zares de Rusia. Es curioso esta denominación de “catedrales” a tantos recintos sagrados, pero el sentido del nombre es el de iglesia con especial significación por su uso histórico y su monumentalidad.
Entre los cañones del patio central destaca el “Cañón del Zar, de 1586, el mayor del mundo, con 5’34 metros de largo y 40 toneladas de peso. Su calibre es de 890 milímetros y el diámetro externo de 1.200 milímetros.
Otro de los grandes atractivos de Moscú (también lo es en San Petersburgo) resulta ser el Metro. Creado en 1935, no cesa en su ampliación, llegando ya a tener 380 kilómetros de red y 230 estaciones.
La profundidad de sus túneles es espectacular, pero lo es aún más el esplendor artístico de sus galerías, estaciones, pasillos, rincones… Todo un gran y múltiple museo de esculturas, pinturas, mosaicos, decoraciones de suelos, paredes, techos… hasta el punto que solo por verlo merece una visita la ciudad; en este caso, el subsuelo “palaciego” de la ciudad.
Una ciudad enormemente rica en patrimonio acumulado a lo largo de los siglos… y en la actualidad, en que se siguen construyendo con gusto edificaciones singulares, como son sus rascacielos comerciales, de entre 240 y 370 metros de altura: los más elevados de Europa, un auténtico mini-Manhattan, de cuidado alarde técnico y artístico.
Y rodeando estratégicamente al Casco Histórico, las “Siete Hermanas”, de la época de Stalin: edificaciones de los años 40 y 50, con robusta aguja central e inmensos cuerpos laterales, levantados para mostrar el “poderío” soviético, hoy reconvertidos en edificios públicos y privados de diversa índole.
En cuanto a los alrededores de la capital, a 70 kilómetros al noreste, el Monasterio de la Santísima Trinidad y San Sergio, en la ciudad de Serguiev Posad, tildado de “Vaticano Ruso”, lugar de peregrinación de los creyentes ortodoxos, atraídos por las reliquias de San Sergio. Actualmente alberga a unos 300 monjes, y pertenece desde 1993 a la Lista del Patrimonio de la Humanidad, tratándose según la UNESCO de «un buen ejemplo de monasterio ortodoxo en funcionamiento, con rasgos militares típicos de los siglos XV al XVIII, período durante el que se desarrolló».
Una vez más, sus iglesias de cúpulas bulbosas, sus estancias palaciegas, sus murallas; sus mosaicos y pinturas murales… son dignos de admiración, a pesar de las grandes masas turísticas que pululan por sus estancias y explanadas.
Todo un lujo de limpieza y belleza, donde la urbanidad rusa se manifiesta en todo su esplendor.

viernes, 4 de octubre de 2019


SAN PETERSBURGO-MOSCÚ: LIMPIEZA Y URBANIDAD RODEANDO EL ESPLENDOR (I)

LA BRILLANTEZ DE SAN PETERSBURGO

Moisés Cayetano Rosado

Lo primero que me sorprende al callejear por San Petersburbo, entrar en sus palacios, museos, iglesias, hoteles, caserío, patios interiores… es su limpieza. Los suelos impolutos, a pesar de los tropeles de turistas en sus espacios monumentales, los miles de turistas que se agolpan (especialmente chinos, que nos “acompañarán” en todos los circuitos, sobre todo en Moscú, donde pienso que suben al 90% del total, como un 10% más que en los otros lugares).
Lo de los chinos tiene su explicación, entre otras cosas, en los acuerdos favorables intergubernamentales, las rebajas en las entradas a cualquier lugar visitable de pago, y a que la presencia hotelera de sus lugares de origen es muy notable. Lo del resto de los turistas, porque la belleza incomparable de su legado artístico, la variedad del mismo y lo accesible de todo ello, sin mucho trajín de separaciones entre dichos “tesoros”, hacen de estas dos macro poblaciones y sus alrededores un destino irresistible.
Empezamos la visita por la fortaleza de San Pedro y San Pablo, origen de San Petersburgo, de 1703, de Domenico Trecini, enclavada en un islote al que rodea el río Neva. Acoge los restos de varios zares, destacando entre ellos Pedro el Grande, fundador de la ciudad. Su óvalo fortificado con seis baluartes y rediente defensivo exterior, es por dentro una miniciudad, que ya en sí nos da una idea de la grandeza de toda la urbe.
El patrimonio eclesiástico es abrumador en el centro histórico, destacando la Catedral de San Isaac, un templo neoclásico, con tintes barrocos, de comienzos del siglo XIX. De fantástica cúpula y linterna recubiertas por unos 100 kilogramos de oro, con interior de mármoles rusos, italianos y franceses, zócalo de granito y columnas del retablo cubiertas de lapislázuli y malaquita. Ello sin dejar atrás la Catedral de Nuestra Señora de Kazán -igualmente neoclásica y grandiosa-, consagrada a la Virgen más venerada de Rusia, siempre con largas colas de fieles esperando a rezar ante su icono.
Pero tal vez la más “rusa” de las iglesias sea la de San Salvador sobre la Sangre Derramada, que conmemora el asesinato en 1881 del emperador reformador  Alejandro II. Más tardía en su construcción, sus cúpulas bulbosas, policromadas y doradas, así como la profusión ornamental, modernista, de la fachada, hacen de ella un monumento excepcional. Actualmente es museo estatal, donde destacan los mosaicos del interior, que cubren sus paredes, columnas y cúpulas.
No menos importante que esta profusión arquitectónica es la escultórica, entre la que deberemos destacar el “Jinete de Bronce”, escultura ecuestre de Pedro I, realizada por Étienne Maurice Falconet, sobre enorme roca (“La Piedra del Trueno”), a orillas del río Neva. El gran poeta ruso Aleksandr Pushkin, escribiría un famoso poema-leyenda sobre el mismo, recorriendo su grandeza y la arriesgada situación de esta ciudad que fundó en zona pantanosa e inundable.
Pero quizás lo más conocido de San Petersburgo sea el Museo Hermitage, uno de los más importantes del mundo, con más de tres millones de obras de arte, de todas las épocas, distribuidas en diversos palacios, entre los que sobresale el Palacio de Invierno (residencia de los antiguos zares), de inigualable grandeza. Podemos seguir desde él la historia del arte occidental y asiático, recorriendo sus lujosas salas, profusamente decoradas con pinturas, mosaicos, bajorrelieves, etc. y dotadas de lujoso mobiliario, lámparas, espejos…
Pero San Petersburgo también son sus calles y canales; sus avenidas (destacando la Nevsky) que atesoran edificaciones monumentales, librerías excepcionales, tiendas de todo tipo, más y más iglesias, palacetes, edificios con patios interiores accesibles, que conservan sabor decimonónico…, y el rio Neva, canales navegables (excepto en el invierno, que se hielan), desde donde admirar la ciudad y el Crucero Aurora, que participó en diversas guerras (Ruso-Japonesa, II Guerra Mundial) y donde se desenvolvió uno de los primeros incidentes de la Revolución de Octubre.
En las cercanías, no podemos dejar de visitar el Palacio de Peterhof, a 30 kilómetros, en el sur del Golfo de Finlandia, que forma parte del “Centro Histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos”, calificados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1990.
Tildado como el “Versalles Ruso”, era la residencia principal de verano de los zares, y en su parque existen 150 fuentes y tres cascadas, gran número de estatuas, jardines, arboledas, láminas de agua con espectaculares chorros que se ponen en funcionamiento en diversos momentos del día, atrayendo a los curiosos por sus juegos espectaculares.

jueves, 3 de octubre de 2019


CALENTANDO MOTORES PARA 2020 

Estamos metidos en faena. Estos muy queridos proyectos colectivos -que tengo el honor y la satisfacción de coordinar- ya están en marcha. Y tendrán su andadura inicial en la primavera de 2020, para ir después “aireándose ibéricamente” durante todo el año.
El libro-homenaje a Manuel Pacheco, por el centenario de su nacimiento, que reunirá a críticos, analistas, creadores, compañeros y amigos de nuestro genial poeta, en unas páginas variadas y sustanciales que editará la Fundación Caja Badajoz, dentro de su colección de “Personajes singulares”. A partir de ahí, la Fundación seguirá profundizando en el homenaje con actos, presentaciones y exposiciones bibliográficas y materiales de diferente procedencia, como se informará oportunamente.
La Revista Transfronteriza O PELOURINHO (editada por la Diputación Provincial de Badajoz), que en su número 24, será un monográfico dedicado a los “Refugiados españoles en Portugal durante la Guerra Civil española e inmediata postguerra”, con aportación de reconocidos especialistas en este fenómeno de traumático dolor pero también de emocionante solidaridad raiana/rayana, que en Extremadura-Alentejo tuvo una incidencia especial.
La III Jornada de Fortificaciones Abaluartadas de Olivenza, dedicada en esta ocasión a los siglos XVIII y XIX, con especial incidencia en los cuarteles militares de la época, los puentes estratégicos rayanos y las rehabilitaciones del patrimonio histórico-artístico militar de nuestro entorno. Igualmente, contaremos con estudiosos reputados de un lado y otro de la Raia/Raya, y -como las anteriores- las Actas de las ponencias serán publicadas por la Asociación Cultural LIMBO (organizadora) y Ayuntamiento de Olivenza y Diputación de Badajoz (co-organizadoras y patrocinadoras).
Moisés Cayetano Rosado

martes, 1 de octubre de 2019

En CUADERNO DE BANCO. BADAJOZ.


ANOCHECER EN BADAJOZ
La tarde fue llenándose
de pinceladas grises,
como si fuera el cielo
un gran manto nevado de cenizas.
El sol se abría camino
languideciendo en su fatiga,
sin acertar a destacarse
entre el boscaje oscuro.
Pero de pronto, en un temblor final,
abrió sus venas, derramando
su belleza postrera por el río,
por la suave silueta de la ciudad vecina.
El cotidiano espectáculo
iba paralizando a caminantes
del diario paseo por entre puentes,
mientras los cormoranes se esforzaban
en buscar a la luna y su refugio.
Un silencio de alas desplegadas
se apoderó del agua enrojecida,
y apenas nos dio tiempo
de eliminar resuellos,
cuando definitivamente
la noche bajó el telón del espectáculo.
Moisés Cayetano Rosado


LATERAL DE LA PUERTA DEL AYUNTAMIENTO
Ahí, en los soportales,
he visto muchas veces el llanto, la tristeza.
Y aunque también el rebullir
de fiestas, cohetería, confetis, vocerío
mezclados con canciones y gritos de alegría,
abajo queda el poso de la urgencia,
el nerviosismo del que busca
                                                      alguna solución
para seguir acarreando el fardo de la vida.
¿Qué turno espera cada uno?
¿Acaso el banco, donde por un momento
se sientan a coger
resuello, les sirve de reposo y esperanza?
Todos cifran -rampa arriba-
su apuesta en una leve frase
que sirva para abrir
la espita de una luz.
A veces la llamada se produce
y el color de los pétalos inunda
el gris pulido del granito
donde se paran, pausados, a esperar.
Moisés Cayetano Rosado

sábado, 21 de septiembre de 2019



SÁBADO EN EL MERCADO MUNICIPAL DE ELVAS
Moisés Cayetano Rosado

Es sábado y, para los que vivimos en la Raya/Raia, resulta una ocasión propicia para “dar el salto”. Pequeño salto en la diluida frontera si partimos de Badajoz y nos dirigimos a Elvas, una de las ciudades con mayor, mejor y más acertadamente restaurado patrimonio monumental de la Península.
Apenas una docena de kilómetros (Badajoz “se pega” a la Raya como una lapa gigantesca) y ya estamos ante la silueta admirable del Forte de Santa Luzia, levantado a partir de 1640, cuando daba comienzo la Guerra de Restauração, que duraría 28 años, y por la que los Austrias procedentes de España perderían el Reino portugués a favor de la nueva dinastía de la Casa de Bragança. Vamos contemplando los agudos salientes de sus enormes baluartes, la puerta exterior, a nuestra izquierda, el camino cubierto, que llevaba a la ciudad.
Y ahí está Elvas, que en nuestro camino parece que se esconde tras sus glacis inmensos: da la sensación que tras estos notables terraplenes no haya ninguna otra defensa, pero si dejáramos el coche y nos fuéramos acercando podríamos admirar la inmensidad de sus escarpas, fosos, contraescarpas, revellines, baluartes… y tras ello las elevadas torres de sus iglesias y su Sé. Magnífico cinturón defensivo perfectamente “recorrible” como ruta senderista llena de belleza.
Más adelante, acercándonos ya a nuestro destino, el Acueducto de Amoreira, construido en el siglo XVI, una de las obras hidráulicas más majestuosas, grandiosas, de la Península; en el Valle de San Francisco -que vamos dejando a nuestra inmediata izquierda, según subimos hacia la Porta da Esquina- alcanza los 31 metros de altura, con cuatro órdenes de arcadas, más los arquillos superiores de la canalización. Esta monumental construcción de más de 8’5 kilómetros de longitud y 843 arcos forma parte del conjunto “Guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas”, Patrimonio de la Humanidad desde 2012.
Atravesamos bajo sus arcos y ya nos enfrentamos a la Porta exterior da Esquina, construida en el revellín de defensa exterior, con amplia curva de sólida estructura, tras la cual pasamos a la puerta interior, en el paño de muralla, para situarnos en el interior de la Plaza fuerte. Impenetrable doble defensa de notable grosor, amplios fosos, puente levadizo y profusión de cañoneras.
Ya estamos a punto de llegar al Mercado. Inmediatamente, dejamos a la izquierda el antiguo Quartel do Trem, construido entre 1694 y 1715, para fabricar, almacenar, preparar y reparar el armamento pesado y municiones militares. Hoy Escuela Superior Agraria, de extraordinaria fachada y portada monumental, tiene al lado mismo antiguas dependencias residenciales militares y detrás un admirable y gigantesco polvorín: el Paiol da Conceição, de la segunda mitad del siglo XVII, edificio circular con un radio de más de 7 metros, que merecería una visita, cuando terminemos la compra en el Mercado; desde allí, las vistas son inigualables para contemplar las fortificaciones elvenses y la campiña que se extiende al oeste. Enfrente al Cuartel está el antiguo Convento de São Paulo, de finales del siglo XVII-principios del siglo XVIII, de recio estilo barroco, hoy habilitado como hotel de lujo.
Un lugar espacioso para dejar el coche es la explana de los fosos a que se accede por la Poterna de S. Martinho, inmediata al anterior Quartel, y que es otro de los elementos de la fortificación primigenia, desde la que podremos nuevamente admirar todo el entorno exterior, en tanto dejamos el coche aparcado.
La vista del Forte da Graça, “donde culmina el arte de fortificar del siglo XVIII”, es sobrecogedora. Una maravilla si luce el sol, pero no menos atractiva si el día es de llovizna, como ocurre ahora, destacando la Casa del Gobernador, sobre el reducto central en el medio de esta maquinaria “escondida” en el glacis estrellado, dejándose apenas ver los edificios de residencia de oficiales y las garitas de vigilancia. Una vez más, si nos acercáramos, podríamos admirar la reciedumbre e inmensidad de sus completos elementos abaluartados, toda una lección de la mejor arquitectura militar de finales del siglo XVIII.
Y ya, saliendo de la poterna, o mejor, entrando por la poterna, llegamos al Mercado Municipal, cincuenta metros más arriba: antigua Casa das Barcas, pues el edificio construido entre 1703 y 1705, sirvió para construir y almacenar barcas con las que fabricar puentes con que atravesar los ríos Caia y Guadiana, en los enfrentamientos con España durante nuestra Guerra de Sucesión. Sus tres naves, con 24 columnas, sirven ahora para albergar el Mercado local, fundamentalmente sabatino, que constituye un lujo para la población y para los que tenemos la fortuna de acceder a él.
Esencialmente, la oferta es de producción local y comarcal, y no es malo iniciar el recorrido “fortaleciéndose” con unas “farturas” (churros de notable grosor), que se hacen allí, y que pueden tomarse con café en los puestos interiores.
Luego, el recorrido por los puestos nos tienta con su variada oferta: huevos de campo; verduras y frutas de las huertas cercanas; legumbres, patatas… de pequeños productores; quesos de oveja y cabra de los montes comarcales; aceite de un verdor “que alimenta”; pan artesano, dulces caseros; peces del barragem do Caia y otros -marítimos- llegados del lejano Peniche; flores de temprada… y también algunos tejidos ofrecidos por vendedores ambulantes.
Asombra la edad de algunos vendedores y vendedoras, que también son productores de lo que ofrecen. ¡Tan mayores y ahí, luchando por la vida! A veces, no hay el necesario relevo generacional y vemos -con el paso del tiempo- que algunos puestos van quedando vacíos…
Hay, en el Mercado, un bullicio como en sordina, y una elegancia general que fascina. Uno sale de allí compensado por la calidad de los productos y el señorío de los que te lo venden. Y vuelve de nuevo a recrearse con la monumentalidad de los cuarteles, las fortalezas, el acueducto incomparable… ¡No estaría mal tomarse algo de tiempo y entrar en la ciudad, una ciudad de palacios elegantes, de iglesias que son toda una lección de historia del arte gótico, renacentista, barroco, neoclásico…, de bellos jardines, plazas, fuentes, calles de artístico empedrado.
¡Sábado en el Mercado Municipal de Elvas, para saborear lo auténtico y perderse caminando por un legado histórico, artístico y monumental inigualable!

lunes, 26 de agosto de 2019


XIII SEMINÁRIO INTERNACIONAL DE ALMEIDA. 23/24 agosto 2019

Moisés Cayetano Rosado

La Câmara Municipal de Almeida, bajo la Presidencia del Dr. António Machado y bajo la coordinación del Consultor doctor arquitecto João Campos, así como la dirección del Centro de Estudos de Arquitectura Militar de Almeida, conducido por la Dra. Paula Sousa, nos sigue dando ejemplo de lo que se debe hacer. De lo que es imprescindible en la valorización del patrimonio histórico monumental en general y, en este caso, del patrimonio militar abaluartado en particular: potenciar el conocimiento científico, proyectar su divulgación, al tiempo que avanzar en su correcta rehabilitación, con el concurso de especialistas ejecutores y políticos defensores de los intereses de su herencia material e inmaterial.
Así, en los días 23 y 24 de agosto de 2019, asistimos a la celebración del “XIII Seminário Internacional de Almeida”, esta vez bajo el lema de Soberanías e Fronteiras Abaluartadas, al tiempo que en el interior del recinto fortificado de la población se realizaba la XV Edición del Cerco de Almeida por las tropas francesas, con recreación histórica, mercado ochocentista y animación de época.
Comenzaba el Seminário con la inauguración a cargo del Presidente da Câmara, Dr. António Machado -cuyo entusiasmo por esta celebración es afortunadamente similar al de su antecesor en el cargo, Dr. António Baptista Riveiro-, estando acompañado en la Mesa Inaugural por el Consultor doctor arquitecto João Campos, las dos ponentes de esta edición: doctora. arquitecta Margarita Valla y doctora. arquitecta Anna Marotta, así como del concejal del Ayuntamiento de Olivenza, D. José M. López Guisado.
De inmediato, João Campos introdujo los trabajos del Seminário, resaltando la importancia de “caminar” hacia la clasificación del conjunto abaluartado luso-español como Patrimonio Mundial, algo que está contemplado en la Lista Indicativa de Portugal desde mayo de 2016. Pero subrayó la necesidad de trabajar muy firmemente en la justificación de la petición de esta clasificación, pues son decenas las plazas fortificadas estrelladas que existen en el mundo (como la de Almeida), o de fortificaciones encadenadas o dobles (como la de Valença do Minho), o de castillos medievales reforzados con baluartes “a la moderna” (como el de Marvão), de los que hay centenares, como advertía el doctor Campos, aludiendo a las plazas que junto a Elvas encabezan la candidatura.
La primera ponencia, a cargo de Margarida Valla, llevaba por título A Praça-Forte e a Paisagem Militar: Prática e Teoría no Território Transfronteiriço, en que se remontó a la importancia de las ciudadelas en las ciudades del Renacimiento, como alojamiento de la guarnición, defensa de la urbe y control de la propia población, de lo que toman ejemplo en el siglo XVII las plazas-fuertes, que se desarrollaran abundantemente por todo Portugal, partiendo de sus propias murallas medievales fundamentalmente.
A continuación la profesora se detuvo en multitud de ejemplos fuera y dentro de las fronteras peninsulares, conjugando sus posiciones en el espacio geográfico con sus papeles estratégicos, y deteniéndose en la formación de los elementos arquitectónicos interiores, especialmente sus cuarteles.
En una segunda parte de su ponencia mostró la rica red de fortificaciones abaluartadas de la Raia/Raya luso-española, subrayando de manera especial las alentejanas, y muy específicamente en el caso sobresaliente de Estremoz, como Cuartel General del Ejército de Alentejo, de lo que en la actualidad nos queda un legado de amplia importancia histórica, monumental y artística.
A la exposición siguió un turno de intervenciones, resaltando los valores de estas disposiciones defensivas y la importancia de su conservación, valoración, rehabilitación y clasificación como Patrimonio Mundial. Asimismo, la necesidad de implicar a las poblaciones fortificadas y abaluartadas “del otro lado de la Raia/Raya” en este cometido. Hubo una especial, detenida y repetida mención a los cuarteles y edificios militares que se conservan en el interior de buen número de las fortificaciones aludidas, señalándose especialmente los casos de Almeida, Campo Maior, Elvas y Olivenza.

Al medio de ambas partes, João Campos dio lectura a una Proposta de Glossário de termos da Arquitectura Abaluartada para uso na redacção do dossier de candidatura das “Fortalezas Abaluartads da Raia” a Patrimonio Mundial, en nombre de su autor, Stephen Spiteri, que no pudo estar presente por razones familiares. Interesantes precisiones sobre términos que a veces pueden dar lugar a confusión o indefiniciones, como remarcaría en su intervención el arquitecto Fernando Cobos, aludiendo a nuestros vocablos “baluarte” y “Raia/Raya”, cuyo uso es común en el ámbito luso-español y no en otros lugares.
Con ello se cubrió la sesión de la mañana, dedicando la tarde a visitas técnicas, destacando la efectuada al grandioso “Ponte medieval -fortificado, de estilo románico- de Sequeiros” sobre el río Côa, en granito notablemente tallado, con tres arcos de vuelta perfecta, dos robustos y enormes tajamares y torre defensiva en la extremidad derecha; el más importante de su género en la región, que marcaba la frontera entre Portugal y León, y totalmente portugués por virtud del Tratado de Alcañices de 1297.
Se finalizaría con un recorrido en la aldea de Miuzela, tierra natal del eminente científico -en las áreas de climatología y meteorología-, Profesor José Pinto Peixoto (1922-1996). En una magnífica casa de granito cubierto a dos aguas, con dos alturas, se encuentra la Fundación que perpetúa su nombre y que funciona como Casa de Cultura.
En el segundo día de trabajo, tras nueva introducción de João Campos, incidiendo en la importancia de estudios e investigaciones para la formalización de la candidatura, y señalar el estado de los trabajos con otras câmaras municipales en este sentido, así como con el ayuntamiento vecino de Ciudad Rodrigo, asistimos a la ponencia de la profesora italiana Anna Marotta, que disertó sobre Sistemas abaluartados en el dominio de la defensa en Europa. Ejemplos en el Piamonte del siglo XVII al siglo XIX, realizando la exposición en perfecto castellano.
Anna Marotta señaló que la necesidad de defensa a veces ha sido en la historia de la humanidad más importante que la propia alimentación, lo que ha dado lugar a multitud de tipologías defensivas, si bien su intervención se centraría en las fortificaciones “al modo moderno”, ampliamente representadas en el Piamonte.
En este sentido se detuvo en la exposición de modelos diversos de castillos, fuertes, ciudades y ciudadelas, documentación de los mismos y estado actual de conservación. A continuación se centraría en los Sistemas de defensa del territorio de Alessandria, en el Piamonte, tierra de fricción entre España, Francia y Austria, en los siglos XVI y XVII, con posteriores tratados de paz que se “arrastrarán” a lo largo del siglo XVIII, lo que justifica la necesidad esencial de un sistema defensivo abaluartado.
A partir de ahí, analiza la ciudadela de Alessandria, cuya creación fue decretada por Vittorio Amadeo II de Sabóia, en 1728, con una traza imponente, acorde con la importancia estratégica del lugar, y que a lo largo del siglo tuvo continuas obras de ampliación y perfeccionamiento, así como de la realización de numerosos edificios militares. Y finalizaría comparando esta monumental fortaleza con la de Almeida, en cuanto a aspectos tipológicos, formales, estructurales y tecnológicos, con los que tiene importantes similitudes.
Nuevamente, tras la ponencia surgiría el debate, centrado ahora en la necesidad de culminar los estudios e investigaciones sobre nuestro legado fortificado, con el fin de avanzar en la presentación de la Candidatura a Patrimonio de la Humanidad del conjunto, que -como se establece en la Lista Indicativa- es seriado y por etapas, con lo que Almeida puede estar en condiciones de liderar el comienzo de las formalidades oficiales.
En esta misma sesión de la mañana presentamos las Actas de la II Jornada en Olivenza de Fortificaciones Abaluartadas, realizada el 23 de marzo pasado bajo el lema “La fortificación portuguesa. De D. Dinis a la Guerra de Restauração y sus incidencias en la Plaza Fuerte de Olivenza”. Previamente hicimos un recorrido por sus antecedentes: las seis Jornadas de Valorización de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raia/Raya luso-española, realizadas entre 2012 y 2017, de forma itinerante (Badajoz, Castelo de Vide, Castro Marim, Chaves, Vila Viçosa y Almeida), y publicadas por la Revista “O Pelourinho”; subrayamos que en 2018 nos centramos en el caso de Olivenza y su papel en el sistema luso-español, por medio de la “I Jornada sobre Fortificaciones Abaluartadas” celebrada en la población. Finalmente, anticipamos que para 2020 proyectamos una III Jornada, bajo el posible lema de “Olivenza. De la Guerra de Sucesión española a las Guerras Napoleónicas”. Todo ello, subrayamos, gracias al ejemplo de los estudios sistematizados en Almeida, que nos han servido de guía.
El acto de clausura del Seminário corrió a cargo del Presidente da Câmara de Almeida, acompañado por los representantes de las Câmaras Municipales de Marvão y Valença do Minho. Es importante esta presencia institucional, como lo fue en la inauguración la presencia de Olivenza, y en otras ocasiones lo ha sido las de Elvas, Ciudad Rodrigo y Alcántara. Esperemos que en una próxima edición podamos ver una amplia representación institucional de toda la Raia/Raya… y un compromiso firme de actuación conjunta.
Ya en sesión de tarde, realizamos una visita en los alrededores de la freguesía de Malpartida a la “Necrópole de sepulturas escavadas na rocha”. Situada en las proximidades de la ribeira das Alvercas, está constituida por 37 sepulturas, profundamente labradas en el granito aflorado en la zona -29 de las cuales antropomórficas-, con vestigios en el territorio de poblamiento y lagar igualmente excavado en roca. Tras ello, como en la tarde-noche anterior, asistiríamos a las celebraciones del Cerco de Almeida, cerrando así nuestras sesiones de estudio y convivencia un año más.