viernes, 19 de diciembre de 2025

 VISIÓN DIURNA

No me culpéis, hermanos

si conmigo ha venido la guerra.

Yo no la quise para vosotros.

FANNY RUBIO

 

En dónde habrían dejado

sus jacas; en dónde habrían

dejado su sol, su vino,

sus olivos, sus salinas.

JOSÉ HIERRO

 

¿En dónde habría dejado

el pantalón de pana,

la camisa de cuadros,

el puño levantado,

para de pronto cambiarlos

por las fincas inmensas

en campos seculares

del Sur de los desposeídos,

por los enormes palacetes

del reino fronterizo?

 

¡Y con qué autoridad aún cacarea

y graznan sus incondicionales todavía!

 

¿Cómo es que no se esconden

en las cloacas del dinero

y dejan de fustigar con sus sermones

de falsos profetas

que olvidaron,

tantos pasos atrás, las utopías?

 

MOISÉS CAYETANO ROSADO

martes, 9 de diciembre de 2025

 REFORMA AGRARIA. ROBO DE TIERRAS

Moisés Cayetano Rosado

Mário Soares (ex-primeiro-ministro e Presidente da República em Portugal) declarou, em tempos, a célebre frase: “A Reforma Agrária foi um roubo de terras”.

Mas qual a Reforma Agrária que foi um roubo de terras? Será aquela que ocorreu em Espanha e em Portugal no final do século XVIII, ao longo do século XIX e início do século XX, quando os governos liberais confiscaram as propriedades do clero regular e secular, bem como as terras municipais e comunais, para as leiloar, sendo adquiridas sobretudo pela burguesia em ascensão?

Ou seria a reforma da Segunda República Espanhola (especialmente durante a Frente Popular) e a Revolução dos Cravos (particularmente durante o processo revolucionário em curso), com as suas alocações de terras a seguirem decretos de reforma ou ocupações que precederam as regulamentações legais, cuja aprovação foi lenta?

As reformas dos séculos XVIII, XIX e início do século XX serviram para concentrar a propriedade nas mãos dos poderosos, muitos dos quais já enriquecidos pelos privilégios regionais concedidos durante a “reconquista” medieval. Privilégios que se tornariam insignificantes para os municípios que também os receberam, à medida que as suas terras fossem leiloadas e privatizadas.

As reformas dos processos revolucionários da Segunda República Espanhola e da Revolução dos Cravos portuguesa criaram expectativas correspondentes ao lema "terra para quem a trabalha", expectativas que, no primeiro caso, foram frustradas pela sangrenta Guerra Civil de Espanha e, no segundo, pela "recondução" da década de 1980, chegando a "ignorar" os preceitos da Constituição de 1976, que consagraram o processo rumo a uma "sociedade socialista" e à propriedade colectiva da terra, com base na respectiva Reforma Agrária.

Sim, a história da nossa península está repleta de "roubo de terras". Mas quem rouba a quem e cómo? Cada um, naturalmente, tem a sua própria opinião sobre esta questão crucial. Procuro oferecer alguns pontos para reflexão no meu livro "De los hombres sin tierra a la tierra sin hombres", que qualquer pessoa que o deseje pode consultar, imprimir, partilhar etc. gratuitamente neste link: https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/693250

 

Es famosa la frase de Mario Soares (que fuera Primer Ministro y Presidente de la República en Portugal): “La Reforma Agraria fue un robo de tierras”.

Pero, ¿cuál Reforma Agraria fue un robo de tierras? ¿La que tuvo lugar en España y Portugal durante finales del siglo XVIII, todo el siglo XIX y primer tercio del siglo XX, incautándose los gobiernos liberales de las posesiones del clero regular y secular, así como de los bienes de propios y comunales de los municipios, para subastarlos, quedándose con ellas fundamentalmente la burguesía ascendente?

¿O fue la de la II República española (especialmente durante el Frente Popular) y la de la Revolução dos Cravos (sobre todo durante el Proceso Revolucionario en Curso), con sus adjudicaciones tras los decretos de Reforma o las ocupaciones precediendo a las normas legales que se demoraban en aprobarse?

Las de los siglos XVIII, XIX y principios del XX sirvieron para concentrar la propiedad en manos de los potentados, en buena parte ya enriquecidos con los privilegios forales de la “reconquista” medieval; privilegios que se quedarían en “papel mojado” para los concejos que también los recibieron, pues sus tierras fueron puestas a subasta y privatización.

Las de los procesos revolucionarios de la II República española y la Revolução dos Cravos portuguesas sirvieron para crear unas expectativas correspondientes al lema “la tierra para el que la trabaja” que en el primer caso fueron cercenadas por la sangrienta Guerra Civil española y en el segundo por la “reconducción” de los años ochenta, incluso “ignorando” los preceptos de la Constituição de 1976 que consagraba el proceso hacia una “sociedad socialista” y la posesión colectiva de la tierra, fundamentada en la correspondiente Reforma Agraria.

Sí, nuestra historia peninsular está plagada de “robo de tierras”. Pero, ¿quién y cómo roba a quién? Cada uno tiene, claro, su opinión en este tan trascendental tema. Yo procuro dar mecanismos de reflexión en mi libro “De los hombres sin tierra a la tierra sin hombres”, que cuantos lo deseen puede consultar, imprimir, compartir, etc. libremente en este enlace: https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/693250

martes, 2 de diciembre de 2025

 DESTRUIR LA MEMORIA MATERIAL

MOISÉS CAYETANO ROSADO

Cuando por decisión “omnisciente” de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, como Presidente de la Junta de Extremadura, se arrasó la Vieja Plaza de Toros de Badajoz, muchos pensamos que se estaba destruyendo la memoria material de unos hechos históricos trascendentales, desgarradores y necesarios en la pervivencia de una sociedad que no debía volver a cometer los horrores de asesinatos en masa, indiscriminados, de una población que una vez más volvía a ser victimizada. ¡Lo fue tantas veces en la historia, y especialmente en los enfrentamientos de frontera, que estos de la Guerra Civil de 1936-39 no eran sino otro eslabón en la cadena!

Hoy, allí, en el lugar del dolor, se levanta un Palacio de Congresos, aunque sean muy pocos los congresos que se celebren, y sí periódicas audiciones musicales de la Orquesta de Extremadura. O sea, hemos convertido el lugar de la masacre en un centro de cultura y diversión. Tal vez no nos detenemos suficientemente a meditarlo, pero es posible que no difiera mucho del “resort” que Donald Trump quiere hacer en Gaza, una vez exterminada la población palestina, víctima de los asesinatos en masa y las deportaciones tipo Segunda Guerra Mundial con respecto a los judíos en los campos de exterminio del nazismo.

Destruir la memoria material y aprovecharla para tiempos de relax, bien en ocio distendido o en ocio cultural, olvidando la sangre derramada, es un atentado contra la Historia y contra la humanidad.

Miro, entonces el Obelisco Conmemorativo a la Memoria de las Víctimas de los Sitios de Badajoz (Guerras Napoleónicas) y me congratula la diferencia: aquí se ha respetado el espacio físico, libre, expedito, propicio para la meditación y el homenaje. ¿Qué se debió hacer de la Vieja Plaza de Toros de Badajoz? Pues eso: un lugar para la Memoria Material de los hechos que no se deben repetir, propio para la meditación y el rendimiento de homenajes.

De joven leí el “Diario de Ana Frank” y después visité su casa-museo en Ámsterdam, siempre lleno en los alrededores de largas colas que quieren interiorizar las sensaciones de la joven víctima judía tan vilmente asesinada. ¡Qué emoción recorrer los lugares descritos en una obra palpitante de vida y esperanza, luego destrozadas! Y después he recorrido campos de exterminio, como los de Auschwitz, en Polonia, en los que murieron tantas miles de personas, en medio del hambre, las enfermedades, trabajos forzados, cámaras de gas…, siendo la mayoría judíos. Sobrecogedor el silencio y la expresión de dolor de los que allí se acercan.

¿Se imaginan que ahora, algún gobierno caprichoso, en combinación con otro más caprichoso aún, poderoso en armas y dinero, deseara hacer en esa “casa-museo de peregrinación” y en esos campos de exterminios preservados para perpetuar la memoria del horror unos resorts de lujo, para solaz de potentados o de menos poderosos que quisieran darse el capricho de disfrutar de unas vacaciones ahí? ¿Qué gritos se oirían, qué manifestaciones, que enfrentamientos serios tendrían lugar, qué conflictos internacionales?

Pasable destino el dado a la Vieja Plaza de Toros de Badajoz -este elemento patrimonial que nos “cae” cerca- al menos por ahora: la cultura, el arte; sin embargo, perdió la esencia de lo que debió ser: lugar de memoria material. Aunque no puede destruirse la memoria sentimental, la dignidad de las evocaciones, no estaría mal dotarlo de mayores elementos de recuerdo, y no los tímidos, “esquinados”, que tiene.

Terrible, indigno, brutalmente ofensivo si en Gaza, lugar de crímenes horrendos, sistemáticos, fríos y predeterminados, se levantan hoteles, zonas de diversión donde se vertió y se vierte tanta sangre inocente, indefensa, en medio del hambre, la enfermedad, los bombardeos, los desplazamientos en “masa humana hacia la nada”, la más brutal destrucción personal y material, el genocidio que estamos viviendo en directo cada día.