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martes, 15 de diciembre de 2015

CANTAR DE EMIGRACIÓN/EMIGRAÇÃO
Moisés Cayetano Rosado
Hay muchos cantantes y grupos que han puesto su voz a los versos de un fragmento memorable de la V parte del poema “¡Para a Habana!”, de Rosalía de Castro. Todas me conmueven, individuales o corales, pero especialmente me emociona la de Adriano Correia de Oliveira (https://www.youtube.com/watch?v=nK7dUfG5Rq4), cantante fallecido desgraciadamente a los 40 años, en 1982, cuando tanto tenía aún que aportar, fundamentalmente en el fado de Coimbra, en los cantos de intervenção y en la música popular portuguesa.
Esta es la versión portuguesa, cantada, del poema:
Este parte, aquele parte
e todos, todos se vão.
Galiza, ficas sem homens
que possam cortar teu pão.
Tens em troca orfãos e orfãs
e campos de solidão
e mães que não têm filhos
filhos que não têm pais.
Corações que tens e sofrem
longas horas mortais
viúvas de vivos-mortos
que ninguém consolará.
Los poemas siempre pierden mucho al traducirse. El ritmo se quiebra; algunas palabras pierden su fuerza original; los giros, metáforas, símbolos, a veces no encuentran su lugar. Este es el original gallego del poema:
Este vaise y aquél vaise,
e todos, todos se van;
Galícia, sin homes quedas
que te poidan traballar.

Tés, en cambio, orfos e orfas
e campos de soledad,
e pais que non teñen fillos
e fillos que non ten pais.

E tés corazóns que sufren
longas ausencias mortás,
viudas de vivos e mortos
que ninguén consolará.
 
En cualquier caso, el mensaje es claro. El tremendo desgarro de la emigración que Galicia, y Portugal, y gran parte de España, han sufrido a lo largo de la historia contemporánea. Referida en el poema a la emigración transoceánica, que nos flageló especialmente durante la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del siglo XX (hasta que en América dejó de haber suficiente demanda de mano de obra), y luego derivó a Centroeuropa y las zonas industrializadas de los respectivos países emisores, sobre todo en los años cincuenta, sesenta y parte de los setenta del siglo XX, rebrotando ahora de nuevo hacia Europa y Norteamérica.
Quedar en origen sin capital humano. Dejar a los suyos, cuando en la antigua emigración suponía tantas veces un viaje sin retorno, con las amarras familiares cortadas por completo. Ese sufrimiento de la ausencia. Ese campo de soledad físico y emocional: físico de las tierras abandonadas, los eriales…; emocional de la ruptura interna con lo que se quiere y forma parte de nuestro propio ser…
En el espejismo del cambio de siglo fuimos, al contrario, receptores masivos de emigración: parecía que Europa del Este y Latinoamérica (también las antiguas posesiones africanas, en el caso portugués), trasvasaban su población a nuestras tierras con la misma convulsión con que nosotros lo habíamos hecho anteriormente a parte de las suyas.
El vaivén de la historia paralizó el proceso con la crisis que se generalizó. Y de nuevo, los “ejércitos laborales” están a la expectativa, y las “avanzadillas” inician la incursión buscando nuevos horizontes. ¿Otra vez la canción de Rosalía de Castro se volverá de actualidad, aunque se cambien los matices?

Oigo de fondo la voz de Adriano Correia en este preludio del invierno como una premonición de distancia y de frío. “Este parte, aquele parte/
e todos, todos se vão”... Sería tremendo que se cumplieran esos versos,  y también estos otros de la misma Rosalía de Castro, de su libro “En las orillas de Sar”: “¡Cuánto en ti pueden padecer, oh patria,/ si ya tus hijos sin dolor te dejan!”.

lunes, 7 de abril de 2014

A LUTA CONTINUA

Comienzas así:
buscándole las vueltas,
la doblez, a todo.
Abriendo las ventanas.
Venciendo a los molinos.

Y acabas de esta forma:
estando ya de vuelta,
incrédulo,
sin aire renovado.

A verdade é também
que a luta continua.                                       MOISÉS CAYETANO ROSADO

jueves, 14 de noviembre de 2013

UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA
Mi edad tenía Luis Cernuda cuando murió en México, D.F., el 5 de noviembre de 1963, hace ahora cincuenta años. Poeta del amor y del dolor; de la injusticia y de la incomprensión; de la profunda sensibilidad y la armonía… es siempre un referente al que volver. Volver como él no pudo a la tierra que en su exilio añoró tanto.
Vale la pena recorrer su vida y obra, comentarios y críticas, en este enlace que transcribo:
Pero yo ahora quisiera, brevemente, acercarme a su grandeza poética y vital, a través solamente de un poema que es todo un monumento al arte  y al estremecimiento humano del desgarro. Ese inolvidable Un español habla de su tierra, donde con un ritmo sosegado, con una dulce cadencia pegadiza, nos conduce al recuerdo más íntimo y a la denuncia más explícita; a las vivencias cotidianas que se pierden y lo irreversible del trauma del exilio, que congela la vida:
Las playas, parameras
al rubio sol durmiendo,
los oteros, las vegas
en paz, a solas, lejos;
los castillos, ermitas,
cortijos y conventos,
la vida con la historia,
tan dulces al recuerdo.

Ellos, los vencedores,
caínes sempiternos,
de todo me arrancaron,
me dejan el destierro.

Una mano divina
tu tierra alzó en mi cuerpo
y allí la voz dispuso
que hablase tu silencio.

Contigo solo estaba,
en ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis sueños.

Amargos son los días
de la vida, viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?

 Paco Ibáñez lo musicó y cantó con maestría, siendo para mí uno de sus logros mayores entre los muchos que ha tenido interpretando a múltiples poetas. Escucho con frecuencia dos versiones de ese mismo poema en boca del cantautor: magníficas ambas, pero sutilmente diferentes.
Pongo el enlace de las dos: aprecio en la primera, de 1969, una voz -juvenil, claro- donde se nota una llama de esperanza, el aguardo de tiempos que irían a cambiar las situaciones…; en la segunda -reciente-, la voz más resignada, escéptica, pasada por el tamiz del desengaño en el reverso de la historia. ¿Acaso vaya así aún más en consonancia con la esencia profunda de los versos?
(Paco Ibáñez en el Olimpia de París, diciembre de 1969)
 (Paco Ibáñez, actualidad)

¡Cincuenta años no es nada! Luis Cernuda seguro que volvería a firmar hoy con las mismas palabras el poema!

Moisés Cayetano Rosado

sábado, 8 de diciembre de 2012


EL PUEBLO EN SOMBRAS
He vuelto a Terena, esa freguesía de Alandroal en Alentejo que es como un oasis de paz y al mismo tiempo un pozo del olvido. Antes de que, con un grupo de amigos, hiciéramos una visita a su castillo medieval, a su Santuario gótico de Nuestra Senhora de Boa Nova, y a los alrededores tan ricos en historia, arte, patrimonio y desbordante naturaleza mediterránea pura, fotografié una vez más su Rua Direita. Esa que me inspiró el poema que transcribo, y que incluí en mi libro AMANECERES Y OTROS POEMAS (que está completo en el Documento 35 de los Archivos Adjuntos de este blog). La he vista de nuevo majestuosa en su humildad, bellísima en su soledad, digna en su degradación motivada por la falta de recursos para mantener tan rico patrimonio material. Vaya mi homenaje a sus gentes y mi deseo de un porvenir mejor, que tanto se merecen.

Las sombras de silencio
suben la calle arriba. Están sentadas
algunas sombras más, como candiles,
como antorchas sin luz, carbonizadas.
Sostienen con sus manos de raíces
las cuentas de un rosario, la toquilla
que ya perdió su negro y es un brillo
de polvo, de mugre, de miseria
la tela despuntada.
Detrás lucen macetas, delante, en la pared,
por las ventanas carcomidas;
geranios que empeñan su verdor y cuelgan
por todos los lienzos desconchados,
irrumpen en balcones, en la sombra
terrosa del castillo.
Su carta está jugada. Apenas unas voces
tan viejas como ellas
salen de la taberna, con música a trasmano.
Luego vendrá el silencio
y se abrirá, como una aurora enloquecida
la inmensa soledad.
Apenas un autillo
devolverá el saludo a los suspiros
que quedan como polvo de una historia
que ya no se repite
y es ceniza tan sólo entre sus manos.

MOISÉS CAYETANO ROSADO