jueves, 21 de agosto de 2014

 
Moisés Cayetano Rosado

Viniendo de Galicia o del norte de Castilla-León, Chaves es una “llave” de entrada a Portugal. De ahí la importancia que adquirió ya en la conquista romana, dotándosele de amurallamiento y de un hermoso puente -el Puente de Trajano sobre el río Támega, del siglo I-, que hoy día sigue sirviendo al tránsito peatonal de la ciudad.
Desde la invasión musulmana en el siglo VIII, hasta el XII, en que fue conquistada por la corona portuguesa, bajo su primer rey -D. Afonso Henriques-, los choques entre moros y cristianos serían frecuentes, reedificándose sus murallas periódicamente.
Lo que hoy resta de estas defensas medievales son fundamentalmente del siglo XIII, realizadas en los reinados de D. Afonso III y D. Dinis: una parte de murallas y la Torre del Homenaje, de planta cuadrangular, con casi veintiocho metros de altura, recia y grandiosa en lo alto del casco antiguo.
Las defensas serían ampliadas y readaptadas a la artillería a causa de la Guerra de Restauração (1640-1668), emprendiéndose su modernización entre 1658 y 1668.
En una primera etapa, entre 1658 y 1662, se le dotó de baluartes; fosos secos; un revellín (“da Madalena”, al sur, al borde del río, protegiendo al puente romano) y un fuerte al norte: el de São Francisco, reforzando la fortificación a manera de ciudadela, en su esquina nororiental.
Entre 1664 y 1668, más arriba se levantó el Forte de São Neutel, donde primeramente se había colocado una estacada, en el “Alto da Trindade”, padrastro peligroso, que de tomarse por el enemigo serviría para batir el norte de la fortificación, incluido el Forte de São Francisco.
Con la Invasión Napoleónica, todo el conjunto sería potenciado, si bien tras la paz peninsular irá siendo absorbido por el progreso urbanístico, perdiendo parte de sus cortinas y baluartes, así como el Revellím da Madalena, si bien afortunadamente se conservarían sus dos imponentes fuertes.
Desde finales de la década de los años cincuenta del siglo XX, la Direcção Geral dos Edifícios e Monumentos Nacionais ha ido llevando a cabo una serie de actuaciones de consolidación, limpieza, restauración y reconstrucción que culminó en 1978, con la instalación de un museo histórico-militar en la Torre del Homenaje (abierto actualmente al público), ajardinándose el baluarte contiguo, el mejor conservado del conjunto, así como los dos fuertes, magníficamente preservados, tras posteriores actuaciones, de finales del siglo XX.
Tras unos derrumbes debido al mal tiempo y a diversas actuaciones de reconstrucción mal ejecutadas en 2001 (de las que nadie “parecía” ser responsable), entre 2004 y 2007 se pudo consolidar la fortificación con éxito.
LOS FUERTES.
Del patrimonio abaluartado, sin dudas, lo más monumental y completo son sus dos fuertes, auténticas joyas del arte monumental militar del siglo XVII.
El Forte de São Francisco, levantado en una colina donde antes existió un convento franciscano, se construyó entre 1658 y 1662. Ocupado por los franceses en la Guerra Peninsular, fue recuperado en 1809, tras violentos combates, favorables para los portugueses. En la segunda mitad de la década de 1970 fue utilizado como alojamiento provisional para familias retornadas (o refugiadas) de las excolonias portuguesas en África. Y a partir de 1994 se readaptó para utilización hostelera, que lo viene siendo desde mayo de 1997, como hotel de cuatro estrellas.
La planta del Forte de São Francisco tiene forma estrellada, con baluartes en sus esquinas. Se accede al mismo por un amplio portón del lado sur, existiendo accesos secundarios por el este y el oeste. En el interior se conserva la antigua Capela de São Francisco.
El Forte de São Neutel se construyó entre 1664 y 1668, protagonizando diversos enfrentamientos a lo largo de los siglos, incluso en 1912, entre fuerzas civiles, militares y el régimen republicano, sirviendo luego de prisión.

También de planta cuadrangular, con baluartes en los vértices, cercado con foso y con una segunda línea defensiva, tiene su acceso por la parte que conduce a la ciudad, al sur, con puente sobre el foso. Transferido a la Câmara Municipal, se construyó en su interior un anfiteatro para espectáculos, pero generalmente permanece cerrado. Muy interesante sería dinamizar su uso en actividades abiertas, así como su musealización sobre las fortificaciones de Chaves, completando el museo de la Torre del Homenaje del castillo medieval.

4 comentarios:

  1. Maravillosa descripción, nos hace sentir como visitando Chaves, en tiempo y espacio. Gracias Moisés.

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  2. Un gran historiador, el compañero de "mili" de mi querido y recordado hermano Virgilio

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  3. Un gran historiador, el compañero de "mili" de mi querido y recordado hermano Virgilio

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