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sábado, 21 de septiembre de 2019



SÁBADO EN EL MERCADO MUNICIPAL DE ELVAS
Moisés Cayetano Rosado

Es sábado y, para los que vivimos en la Raya/Raia, resulta una ocasión propicia para “dar el salto”. Pequeño salto en la diluida frontera si partimos de Badajoz y nos dirigimos a Elvas, una de las ciudades con mayor, mejor y más acertadamente restaurado patrimonio monumental de la Península.
Apenas una docena de kilómetros (Badajoz “se pega” a la Raya como una lapa gigantesca) y ya estamos ante la silueta admirable del Forte de Santa Luzia, levantado a partir de 1640, cuando daba comienzo la Guerra de Restauração, que duraría 28 años, y por la que los Austrias procedentes de España perderían el Reino portugués a favor de la nueva dinastía de la Casa de Bragança. Vamos contemplando los agudos salientes de sus enormes baluartes, la puerta exterior, a nuestra izquierda, el camino cubierto, que llevaba a la ciudad.
Y ahí está Elvas, que en nuestro camino parece que se esconde tras sus glacis inmensos: da la sensación que tras estos notables terraplenes no haya ninguna otra defensa, pero si dejáramos el coche y nos fuéramos acercando podríamos admirar la inmensidad de sus escarpas, fosos, contraescarpas, revellines, baluartes… y tras ello las elevadas torres de sus iglesias y su Sé. Magnífico cinturón defensivo perfectamente “recorrible” como ruta senderista llena de belleza.
Más adelante, acercándonos ya a nuestro destino, el Acueducto de Amoreira, construido en el siglo XVI, una de las obras hidráulicas más majestuosas, grandiosas, de la Península; en el Valle de San Francisco -que vamos dejando a nuestra inmediata izquierda, según subimos hacia la Porta da Esquina- alcanza los 31 metros de altura, con cuatro órdenes de arcadas, más los arquillos superiores de la canalización. Esta monumental construcción de más de 8’5 kilómetros de longitud y 843 arcos forma parte del conjunto “Guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas”, Patrimonio de la Humanidad desde 2012.
Atravesamos bajo sus arcos y ya nos enfrentamos a la Porta exterior da Esquina, construida en el revellín de defensa exterior, con amplia curva de sólida estructura, tras la cual pasamos a la puerta interior, en el paño de muralla, para situarnos en el interior de la Plaza fuerte. Impenetrable doble defensa de notable grosor, amplios fosos, puente levadizo y profusión de cañoneras.
Ya estamos a punto de llegar al Mercado. Inmediatamente, dejamos a la izquierda el antiguo Quartel do Trem, construido entre 1694 y 1715, para fabricar, almacenar, preparar y reparar el armamento pesado y municiones militares. Hoy Escuela Superior Agraria, de extraordinaria fachada y portada monumental, tiene al lado mismo antiguas dependencias residenciales militares y detrás un admirable y gigantesco polvorín: el Paiol da Conceição, de la segunda mitad del siglo XVII, edificio circular con un radio de más de 7 metros, que merecería una visita, cuando terminemos la compra en el Mercado; desde allí, las vistas son inigualables para contemplar las fortificaciones elvenses y la campiña que se extiende al oeste. Enfrente al Cuartel está el antiguo Convento de São Paulo, de finales del siglo XVII-principios del siglo XVIII, de recio estilo barroco, hoy habilitado como hotel de lujo.
Un lugar espacioso para dejar el coche es la explana de los fosos a que se accede por la Poterna de S. Martinho, inmediata al anterior Quartel, y que es otro de los elementos de la fortificación primigenia, desde la que podremos nuevamente admirar todo el entorno exterior, en tanto dejamos el coche aparcado.
La vista del Forte da Graça, “donde culmina el arte de fortificar del siglo XVIII”, es sobrecogedora. Una maravilla si luce el sol, pero no menos atractiva si el día es de llovizna, como ocurre ahora, destacando la Casa del Gobernador, sobre el reducto central en el medio de esta maquinaria “escondida” en el glacis estrellado, dejándose apenas ver los edificios de residencia de oficiales y las garitas de vigilancia. Una vez más, si nos acercáramos, podríamos admirar la reciedumbre e inmensidad de sus completos elementos abaluartados, toda una lección de la mejor arquitectura militar de finales del siglo XVIII.
Y ya, saliendo de la poterna, o mejor, entrando por la poterna, llegamos al Mercado Municipal, cincuenta metros más arriba: antigua Casa das Barcas, pues el edificio construido entre 1703 y 1705, sirvió para construir y almacenar barcas con las que fabricar puentes con que atravesar los ríos Caia y Guadiana, en los enfrentamientos con España durante nuestra Guerra de Sucesión. Sus tres naves, con 24 columnas, sirven ahora para albergar el Mercado local, fundamentalmente sabatino, que constituye un lujo para la población y para los que tenemos la fortuna de acceder a él.
Esencialmente, la oferta es de producción local y comarcal, y no es malo iniciar el recorrido “fortaleciéndose” con unas “farturas” (churros de notable grosor), que se hacen allí, y que pueden tomarse con café en los puestos interiores.
Luego, el recorrido por los puestos nos tienta con su variada oferta: huevos de campo; verduras y frutas de las huertas cercanas; legumbres, patatas… de pequeños productores; quesos de oveja y cabra de los montes comarcales; aceite de un verdor “que alimenta”; pan artesano, dulces caseros; peces del barragem do Caia y otros -marítimos- llegados del lejano Peniche; flores de temprada… y también algunos tejidos ofrecidos por vendedores ambulantes.
Asombra la edad de algunos vendedores y vendedoras, que también son productores de lo que ofrecen. ¡Tan mayores y ahí, luchando por la vida! A veces, no hay el necesario relevo generacional y vemos -con el paso del tiempo- que algunos puestos van quedando vacíos…
Hay, en el Mercado, un bullicio como en sordina, y una elegancia general que fascina. Uno sale de allí compensado por la calidad de los productos y el señorío de los que te lo venden. Y vuelve de nuevo a recrearse con la monumentalidad de los cuarteles, las fortalezas, el acueducto incomparable… ¡No estaría mal tomarse algo de tiempo y entrar en la ciudad, una ciudad de palacios elegantes, de iglesias que son toda una lección de historia del arte gótico, renacentista, barroco, neoclásico…, de bellos jardines, plazas, fuentes, calles de artístico empedrado.
¡Sábado en el Mercado Municipal de Elvas, para saborear lo auténtico y perderse caminando por un legado histórico, artístico y monumental inigualable!

domingo, 8 de abril de 2018


ANTONIO BRAZ, UN ELVENSE EN EL FRENTE DE BATALLA
(En el centenario de la trágica Batalha de La Lys, de 9 abril 1918)
Moisés Cayetano Rosado
António Braz, nació en Monte das Taipas, freguesía de São Vicente,  del concelho de Elvas, en 1877. Entró a los 16 años en la vida militar, siendo embarcado para la Ciudad de Mozambique como segundo sargento el 17 de diciembre de 1896, dentro de las misiones de control y pacificación territorial, bajo las órdenes del mítico militar Mouzinho de Alburquerque.
 Regresó a su tierra natal el 17 de noviembre del año siguiente, prosiguiendo su carrera militar. Pero no tardará en volver a prestar servicio en las colonias africanas, y así entre el 1 de septiembre de 1909 y el 7 de junio de 1911 -siendo alférez- fue destinado a la 5ª Compañía Indígena de Infantería, en Mozambique. De 25 de junio de ese año a 18 de mayo de 1913 prestará servicio en Angola integrado en la misma compañía. El 18 de mayo de 1913 se embarca para Lourenço Marques, donde permanecerá entre el 29 de mayo y el 16 de septiembre del mismo año. Volvería a Lisboa el 15 de octubre.
Esta experiencia africana le hará comprender la miseria, hambruna y enfermedades endémicas de los indígenas, así como el atraso de los soldados portugueses -pobres y analfabetos- destinados forzosos a estos lugares de los que os jóvens pertencentes às familias aristócratas e burguesas, em troca de pagamento de uma quantia em dinheiro, livravam-se do cumprimento de servir a Pátria (que relata, recogiendo sus apuntes, su biznieta Isabel Braz en el libro “Memórias Esquecidas” (Chiado Editora, 2014. Pág. 13). Algo que también venía ocurriendo en España, y que se llevó la vida de miles de campesinos españoles en las guerras de Cuba y Filipinas de finales del silgo XIX, y en las de Marruecos (en el Rif) de 1911 a 1927.
Ya como teniente, partió de nuevo para Angola, donde permanecerá desde el 10 de diciembre de 1914 al 3 de febrero de 1916, en esta primera parte de la Gran Guerra, en que Portugal decide intensificar su presencia en sus dominios africanos, amenazados de ocupación por los alemanes. El hambre, la sed, las enfermedades tropicales, serán los “compañeros” de este ejército portugués, que chegaram a armazenar a urina nos cantis para remediar la horrible sed en sus desplazamientos (“Memórias Esquecidas”, pág. 228).
Regresado de este infierno, en agosto de 1917, ha de embarcarse para Francia en el tercer Batallón de la Infantería 17, una vez que Portugal entra abiertamente en el conflicto bélico contra Alemania, enlazando así sacrificios sin cuento, separaciones familiares, necesidades de todo tipo y todo tipo de peligros.  Desde el 10 de diciembre de 1917 permanecería en las trincheras (horrible tortura de fango, humedad, invasión de ratas, hambre, sed y peligro de ataques de mortero y gases venenosos) del frente franco-belga, llegando a ser víctima de un grave ataque con gas, y herido en una pierna.
El 6 de abril de 1918, ha de retirar el Batallón de Infantería 23 en el sector de Ferme du Bois (aunque se enterará en su cautiverio, en ese mismo día fue promovido al puesto de capitán). Y allí le va a coger en línea de frente -cuando pensaban que su misión estaba terminada y pasarían a retaguardia- la Batalha de La Lys, el 9 de abril, siendo hecho prisionero por las tropas alemanas, permaneciendo cautivo hasta el 24 de diciembre, tras la finalización de la Guerra.
La Batalha de La Lys.
En la Batalla de la Lys, 9 de abril de 1918, los ejércitos alemanes causaron una resonante derrota a las tropas portuguesas, que constituye una de las mayores catástrofes militares portuguesas después de la batalla de Alcazarquivir en 1578. Los hombres del CEP (Cuerpo Expedicionario Portugués) estaban agotados, pésimamente alimentados, sujetos a un clima despiadado de lluvia y frío que hacía insoportable la vida en las trincheras, fatalmente equipados y deficientemente armados.
El día anterior, el ejército británico había ordenado la retirada de la primera división del sector portugués. La segunda división se disponía a hacer lo mismo, pero se sorprendió durante la noche con un bombardeo alemán abrumador. Impotentes para aguantar el embate de las 4 divisiones alemanas, del sexto ejército, con cerca de 50.000 hombres (ellos eran 20.000), las tropas portuguesas en sólo 4 horas de batalla tuvieron 500 hombres muertos y 6.500 heridos, desaparecidos y presos, más de un tercio de las fuerzas disponibles.
Para los miles de cautivos, vendrían a continuación 8 meses de humillaciones por parte de un ejército vencedor de la Batalla, prepotente, violento, que incluso en muchos casos recurrió a la rapiña de sus pertenencias y al maltrato físico. Una vez más, el hambre, el frío, la desolación, serían sus compañeros en los campos de concentración habilitados por los alemanes para recogerlos.
En su libro "Cómo los prisioneros portugueses fueron tratados por los alemanes" (Tipografía Popular de Elvas) publicado en 1935, Antonio Braz dedicó un capítulo entero al tema, dándole un título muy ilustrativo: "Abandonados!":" Os prisioneiros portugueses foram, certamente, os mais abandonados e o que lutaram com maiores dificuldades na Alemanha. Sem dinheiro na sua grande maioria, todos sem comida, era um horror o nosso viver! (pág. 53). Mal trato y abandono en que el capitán elvense denuncia a los propios alemanes, pero también a las autoridades portuguesas.
Regreso y años finales en Elvas.
Regresado a Elvas a finales de enero -tras la liberación el 24 de diciembre de 1918-, en los años 20 el capitán António Braz desempeñó funciones como Gobernador do Forte da Graça e Comandante do Depósito Disciplinar, donde desenvolvió una acción eficaz en cuanto al trato a los prisioneros militares y políticos a su cargo, al tiempo que contribuyó al adecentamiento, acondicionamiento y rehabilitación del Fuerte.
En la década del 30, se pre-jubiló, acogiéndose a una decisión de Salazar para los combatientes que hubieran sufrido el efecto de los gases enemigos en la Guerra, pasando a tener una intensa actividad periodística en la prensa de Elvas (Jornal de Elvas y El Elvense), donde escribió sobre la vida militar, las experiencias en África, Francia y Alemania, y defendió el patrimonio histórico de la ciudad, con una extraordinario visión del papel histórico-artístico-monumental de las fortificaciones elvenses: algo encomiable en medio de un “clima” general en las autoridades, medios de comunicación social y ciudadanía partidarios de la demolición de las mismas, alegando ser un “corsé que aprisiona”, enemigas del progreso urbanístico y fuente de suciedad e infecciones.
Muy interesante resulta, también, su visión de la Guerra Civil española y la relación con los refugiados republicanos en Portugal: Os espanhois até a comida dos cães chegavam a roubar… (“Memórias esquecidas”, pág. 458), dado su estado famélico. Y aporta el conocimiento de conductas emotivas: Havia quem chegasse a fazer pão para lhes dar, mas ninguém podia saber por causa da nossa polícia que estava sempre atenta para os denunciar (Ibídem. pág. 458), referenciando para ello Isabel Braz el libro de Rodrígues Ferreria “Guerra Civil de Espanha – Na Memória de Barrancos”, así como apasionantes experiencias familiares del momento.
Son también de interés, en las últimas páginas del libro, sus reflexiones sobre el salazarismo, lamentándose del Triste País este que se amarrou a um homem que já nada lhe pode oferecer (Ibídem. pág. 482).
¡Clarividente ciudadano, que murió en 1968, en Elvas, a los 91 años, y que bien merece un afectuoso recordatorio y homenaje!

sábado, 3 de junio de 2017

Visita a Elvas e Olivença com o historiador Moisés Cayetano Rosado








Visita a Elvas (Forte da Graça) e Olivença guiada pelo historiador Moisés Cayetano Rosado, organizada pelo Centro de Estudos Bocageanos, em 20 de Maio de 2017


Moisés Cayetano Rosado, professor e historiador de Badajoz, doutorado em Geografia e História, é autor de uma vasta bibliografia, destacando recentemente a edição do seu livro «Tesoros de la Raya Hispano -Lusa».

No passado sábado, 12 de Novembro, pelas 16h, na Casa da Cultura de Setúbal, teve lugar a conferência «Tesouros do Património Artístico-Cultural da Raia Luso-Espanhola», pelo historiador e professor Moisés Cayetano, promovida pelo Centro de Estudos Bocageanos.

miércoles, 11 de enero de 2017

RECORRIDO EXTERIOR POR LOS TRES FUERTES DE LA RAIA/RAYA ELVAS-BADAJOZ
Moisés Cayetano Rosado
Ahí, en nuestra Raia/Raya, que hoy día afortunadamente no se ve ni se siente, se sitúan como dándose la mano ahora (disparándose tanta cañonería, tanta fusilería en el pasado) Elvas y Badajoz. Y en la primera sus dos grandiosos fuertes abaluartados: el de Santa Luzia, de mediados del siglo XVII, y el da Graça, de casi finales del XVIII: plantado como una enorme tarta totalmente visible desde el exterior el primero y oculto, hundido en lo alto de su monte, el otro. En la segunda, el Fuerte de San Cristóbal, de mediados del siglo XVII, como Santa Luzia, pero escondido a la vista exterior como el da Graça, excepto la cara que da a la ciudad, por precaución, para poder bombardearlo desde ella en caso de ser tomado por el enemigo.
Entrar por sus respectivas puertas; acceder a sus fosos, contemplando contraescarpas y escarpas; ver sus garitas elevadas en los ángulos de los baluartes; internarse en sus patios de armas e instalaciones interiores (alteradas irremediablemente en el de Badajoz, y tan hermosas, impresionantes y completas en los de Elvas, con sus galerías de salida y poternas), es una experiencia siempre reconfortante, por la magnífica geometría que se nos ofrece, la portentosa maquinaria defensiva que representan, el acertado juego de elementos que les da un aire de coraza inexpugnable.
Pero hay otra actividad que el visitante no debe perderse: recorrerlos por su parte exterior, como si fuésemos uno de aquellos potenciales invasores dispuestos a “tomarlos por las bravas”.
El Forte da Graça es el que ofrece más dificultades, y hacer una visita perimetral completa puede resultar fatigoso, siendo la cara Este menos accesible. Pero podemos abordar con una dificultad media el recorrido por la mitad oeste, acompañándonos de unas buenas botas y un palo de montaña (y si es en invierno, buen abrigo, incluido gorro; si verano, ligero de ropa y tempranero en la marcha).
Podemos iniciar el recorrido desde el aparcamiento medio para coches (hay otro más abajo y uno más casi en la puerta de entrada). Desde allí caminar cómodamente “a medio monte” hasta un complejo de fuentes de acopio de agua, y desde allí iniciar la subida por el empinado glacis hasta llegar a lo alto, por una de las “puntas de estrella”, dejando atrás trincheras en la ladera y llegando a las “covas de lobo” del terraplén de la contraescarpa. Una vez en lo alto, seguimos la línea quebrada que forman baluartes y revellines, “asomándonos” a varias de sus poternas (una de las cuales conduce a las escaleras que comunican el interior con el camino cubierto de salida hasta la fuente de aprovisionamiento de agua, que utilizaron en la dictadura salazarista para  llevar a los presos militares con barricas que allí llenaban y luego llevaban al interior por un camino perimetral al que accederemos).
El recorrido superior nos permite ver los fosos de la fortaleza y sus instalaciones interiores: reducto central con Casa del Gobernador, instalaciones adosadas a los paños de muralla y casas de oficiales en lo superior de los baluartes; fosos, escarpas, contraescarpas… llegando a la puerta principal, por la que el que lo desee puede acceder al interior.
El exterior del Forte de Santa Luzia es más fácil de recorrer. No tiene ninguna dificultad, siendo terreno llano y siempre al mismo nivel. Y mientras el anterior recorrido (mitad del perímetro total) nos llevará como una hora de caminata, en este fuerte se hace todo el “anillo” en menos de media hora.
En este caso, los baluartes y paños de muralla quedan totalmente a la vista, en su  enorme grandeza, en su gigantez abaluartada, de aguda inclinación en los ángulos salientes, con gran profusión en el entronque de glacis y muros de “covas de lobo” y la curiosa adicción de “tambores” en forma de sectores circulares al Sur y al Este (cuatro en total). En el Este vemos al cercano Fortim de São Mamede, de principios del siglo XIX, donde podemos observar claramente su foso e instalaciones interiores, donde destaca el polvorín (“paiol”).
El Fuerte de San Cristóbal, en Badajoz, también puede ser recorrido perimetralmente, con escasa dificultad. Un sendero de caminantes lo rodea por completo, aunque es lástima que un vallado nos impida acercarnos al terraplén de la contraescarpa, y siempre estemos separados de la misma entre 15 y 20 metros.
Resulta curioso que desde nuestra vereda, tan cercana a la fábrica del Fuerte, no se vea el mismo. Pasa como en el Forte da Graça, excepto en la parte que da a la ciudad, para poder destruirlo en caso de ocupación enemiga, como quedó dicho. El recorrido tampoco lleva ni media hora, andando sin prisas. Desde allí las vistas al interior quedan obstaculizadas por el propio glacis, lo cual es una estupenda estrategia de defensa, ya que el enemigo no puede “cañonear” las instalaciones, quedando sus balas incrustadas en el terraplén de piedra; pero contemplar la ciudad y en especial la Alcazaba musulmana al otro lado del río Guadiana resulta inolvidable.

Ir en coche de un fuerte al otro no lleva más de un cuarto de hora, con lo que toda la actividad de visita exterior nos lleva menos de tres horas. Otra cosa es alternar esta caminada con el internamiento en sus instalaciones; entonces hemos de duplicar el tiempo: tres horas para el primero, y hora y media para cada uno de los otros dos (si es que tenemos la “suerte” de que el de San Cristóbal por fin se abra regularmente al público).

domingo, 21 de febrero de 2016

REPERCUSIÓN DE LA PRESENTACIÓN DE TESOROS DE LA RAYA
La presentación del libro TESOROS DE LA RAYA HISPANO-LUSA el pasado jueves, día 18, en el fabuloso Forte da Graça de Elvas, contó con la masiva asistencia de más de dos centenares de personas, amantes de la Raia/Raya, y representantes de diversos municipios, asociaciones culturales, medios de comunicación de España y Portugal, autoridades civiles y militares, etc.
La Fundación Caja Badajoz (cuyo presidente -Emilio Vázquez- formó parte de la Mesa presidencial, junto al Presidente de la Câmara Municipal de Elvas -Nuno Mocinha-, al Alcalde de Badajoz -Francisco Fragoso- y al autor -Moisés Cayetano Rosado-) ofreció a los asistentes ejemplares del libro, lujosamente editado, con más de 300 fotografías a todo color de diversos lugares de la Raia/Raya. Dichos lugares van desde la Galicia española y el Minho portugués, hasta el Algarve y Andalucía, pasando por Tras-os-Montes. Castilla/León, Beiras, Alentejo y Extremadura española, con “escapadas” a las playas de Portugal e incluso a Lisboa.
A lo largo de sus 218 páginas de amplio formato, distribuidas en 65 capítulos, se hace un recorrido geográfico, histórico, artístico general y monumental en particular, gastronómico y festivo, que el mismo autor indica ser una incitación a la ampliación por parte de los propios amantes de la Raia/Raya.
El Presidente de la Fundación, Emilio Vázquez, señala en el Prólogo del libro: La Raya hispano-lusa ha sido siempre un lugar de paso, de asentamiento, de solidaridades y de confrontaciones, en cambios sucesivos. Fruto de ello es el legado que hemos heredado, manifestado de una forma envidiable en su patrimonio monumental histórico-artístico de todas las etapas, sin que se quede atrás el urbanístico, el del paisaje humanizado, el de sus manifestaciones festivas o su gastronomía.
Este libro pretende, precisamente, ser un acercamiento a todo ello. A este “todo” inabarcable del que las páginas que siguen son una muestra para conocer, reconocer y recrearse en lo que muchos ya han experimentado o quieren recorrer. Una muestra de lo que, una vez abierto el camino, puede seguir profundizándose, extendiéndose, pues los “Tesoros de la Raya” son verdaderamente incontables.
Aparte de que ese “hilo que nos separa, pero también nos cose”, abre sus hebras a un lado y otro, al este y al  oeste, como mancha de aceite,  siguiendo el cauce de los ríos y la línea de cumbres de cerros y montañas, internándose en la Península y asomándose al Atlántico en rasgos que nos son perfectamente identificables.
La Fundación Caja Badajoz, ofrece la presente publicación a los amantes de “lo transfronterizo” en el convencimiento de que se dirige a una inmensa mayoría, pues muchos, cada vez más, son los que se entusiasman penetrando en el legado que tenemos ahí, al alcance de la mano, y del que formamos parte indivisible.
Y lo hace en la seguridad de poner a disposición del lector un instrumento escrito y fotográfico que incita a que cada uno de nosotros vaya creando y ampliando su propia relación de “tesoros” que son “identidad” y “orgullo” para todos.
Otras presentaciones de la publicación tendrán lugar en Badajoz (mes de marzo) y Olivenza (mes de abril), donde nuevamente serán ofrecidos ejemplares a los asistentes. Y para aquellos interesados en la lectura, impresión, divulgación, etc. del mismo y no le sea posible la obtención de alguno de los ejemplares publicados, pueden descargarlo libremente en versión íntegra en el Documento 66 del enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html.
Vaya, por último, una muestra de la repercusión mediática de la presentación en el Forte da Graça, contenida en los siguientes enlaces:

jueves, 18 de febrero de 2016

De la PRESENTACIÓN DE “TESOROS DE LA RAYA HISPANO-LUSA” en el Forte da Graça
El libro completo en PDF está en el documento 66 de este enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html
Moisés Cayetano Rosado
De mi intervención en el acto de presentación (realizada -¡como pude...!- en portugués) de TESOROS DE LA RAYA, tras las intervenciones, con elogios que mucho agradezco, del Presidente da Câmara Municipal de Elvas (Nuno Mocinha), del Alcalde de Badajoz (Francisco Fragoso) y del Presidente de la Fundación Caja Badajoz (Emilio Vázquez), con la asistencia de más 200 amantes de la Raia/Raya:

Hace más de quince años publicaba para la revista transfronteriza editada en Badajoz “Aquí” -dirigida por Juan Antonio Méndez del Soto-, una serie de artículos “viajeros” que darían lugar dos años más tarde al libro “Un Paseo por la Raya”, donde incluía una treintena de trabajos, editado por el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas de la Junta de Extremadura, e ilustrado eficazmente por Antonio Mata Lozano.
Diez años después de esa edición de 2003, me pedía la periodista Celia Herrera que crease un blog en el Periódico HOY de Extremadura, donde actualizaría y ampliaría los trabajos anteriores, enriqueciéndolos con un buen número de fotografías realizadas por mí mismo en las visitas a los lugares que irían apareciendo. La iniciativa del Periódico HOY se publicó también en esta revista electrónica portuguesa “aviagemdosargonautas.net” y en mi propio blog personal.
Ahora, reordenados, actualizados, adaptados y enriquecidos con nuevas fotografías, sale a la luz la edición en papel de esos Tesoros de la Raya. Un libro magníficamente editado por la Fundación Caja Badajoz (a la que tanto agradezco su cálida acogida), con diseño y maquetación de “Línea 4” e impresión de “Imdex Impresores”, que han hecho una extraordinario labor, ofreciendo un producto sobresaliente.
Pero ha sido Elvas, su patrimonio en particular, sus fortificaciones, fuertes y fortines, más en concreto, y el grandioso Forte da Graça más específicamente quienes me sirvieron de inicio e impulso para realizar la obra que ahora se publica.
Fue “una visita detenida por Elvas” lo primero que publiqué hace esos más de quince años de que hablaba al principio, en la aludida revista “Aquí”. No pensaba publicar ninguna otra cosa, pero su director me animó a que hiciera alguna aportación más: y surgió otro trabajo sobre Badajoz. Y luego el entorno cercano, comenzando por Campo Maior. No en vano han sido poblaciones cruciales en la historia de nuestros enfrentamientos de la Edad Moderna, causa de la importancia de nuestro fabuloso patrimonio fortificado, pues la línea de penetración Madrid-Lisboa fue crucial como ninguna a lo largo de los siglos diecisiete, dieciocho y principios del diecinueve.
Nuestro entorno conforma, precisamente por ello, un legado defensivo de una densidad y perfección no superado en toda la Raya. Y no solo el de la Edad Moderna, sino el que nos viene de la Reconquista, en la que guerreros míticos como Geraldo Sem Pavor están presentes en la historia de las murallas medievales que conservamos.
Pero enseguida volví la mirada a Elvas: su acueducto, su Forte de Santa Lucía, su Forte da Graça, que tantas veces he recorrido por dentro y por fuera antes y tras la rehabilitación.
Por tanto, “Tesoros de la Raya hispano-portuguesa” está íntimamente unido a Elvas, a su entorno, a su envidiable patrimonio, tan justamente calificado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Vivo prácticamente en la misma Raya. Veo cada día cómo Elvas se desliza  -também “antiga e senhorial”- ladera abajo, hacia el sureste, desde el montículo donde vigila su hermoso castillo medieval, como si fuera una tarra de leche derramada. Blanca y brillante al sol, mágica con el tenue brillo de la luna, fascinante si la niebla la envuelve, nostálgica si la salpican las gotas de la lluvia.
Y también cada día -si las nubes no lo impiden- veo salir/ ponerse el sol a los lados del Forte da Graça, que preside el paisaje como una corona regia sobre la línea alomada del horizonte. Desde la terraza de la casa de uno de mis hijos, que vive en Elvas, otra vez más me enfrento a la belleza de la fortificación medieval y, casi tocándola con la mano, la abaluartada, y en el fondo cercano, de nuevo el Forte da Graça.
¡Hermoso fuerte tan hábilmente restaurado! Lo he visto en su decadencia y he asistido a su brillante esplendor, que es el que ahora disfrutamos. Esos revellines que han renacido desde la decadencia; el hornabeque increíblemente remozado; las casas de oficiales, tan delicadamente tratadas; las garitas de vigilancia reluciendo desde la antigua decrepitud; las covas de lobo sorprendentes; el tratamiento delicado de los murales interiores…
Soy esencialmente rayano. Afortunadamente rayano, con Elvas como fondo siempre en la retina, desde ese Badajoz que también tanto quiero y que camina con Elvas a la formación de la Eurociudad más potente de la Raya y posiblemente de Europa. Tesoro complementario del que debemos sentirnos orgullosos y colaborar cada uno en la medida de nuestras posibilidades en resaltar y promocionar.

Como no todos los que lo deseen tendrá acceso a la publicación en papel del libro, dejo aquí el enlace en que se puede conseguir, recoger, imprimir, difundir, etc. su versión en PDF. Se trata del Documento núm. 66 de este enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html. Espero que les sea de utilidad.

jueves, 28 de enero de 2016

VISITA GUIADA AL FORTE DA GRAÇA DE ELVAS, CON EL PERIÓDICO HOY DE EXTREMADURA


Visitamos el Forte da Graça en Elvas, en una mañana airosa de finales de enero de 2016 para recrearnos en una de las construcciones militares más fabulosas del mundo, de la Edad Moderna, magníficamente rehabilitado a lo largo de 2015.
Marta Muñoz y Mario Martín, del Periódico HOY de Extremadura, hacen un magnífico trabajo, en el que he tenido la oportunidad de colaborar, conduciendo y explicando la visita.

lunes, 4 de enero de 2016

VUELTA AL FORTE DA GRAÇA “TOMÁNDOLO” DESDE LA VERTIENTE NORTE
Moisés Cayetano Rosado
Forte da Graça
Vengo del Forte de Santa Luzia, que está magnífico, como siempre desde su rehabilitación a finales del siglo XX, tan respetuosa con su construcción original, finalizada en 1648.
Forte de Santa Luzia
Tras departir un largo rato con su eficaz, amable guía, José Manuel Martins (una de las personas más bondadosas que conozco), me encamino una vez más al Forte da Graça, que acaba de estrenar una asombrosa, extraordinaria rehabilitación (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2015/11/inaugurada-larequalificacao-del-forte.html).
Pero esta vez no me dirijo por el camino principal hasta su puerta de entrada, sino que por un sendero de la base doy un rodeo como si fuera a tomarlo por sorpresa desde el lado contrario, el norte, tomando allí dirección a su hornabeque en la cima del cerro. (Aviso a caminantes: dificultad moderada, para botas y cayado, lo que no ocurre en el recorrido perimetral externo del Forte de Santa Luzia, que es bastante llano)
Accediendo al hornabeque del Forte da Graça
Camino por el vértice de una de sus resaltadísimas puntas de estrella, en cuyos laterales se ubican “covas de lobo” estratégicamente dispuestas para recibir al enemigo. ¡Una auténtica aventura “controlada”! Ni están cubiertas como trampas mortíferas con afiladas estacadas en su interior, ni me reciben a tiros desde el camino cubierto, que tengo a mano.
Y otra vez veo todo (aunque ahora desde la “cascara” exterior) como ya lo había visto en los últimos meses, cuando se remataba su rehabilitación: extraordinario, portentoso, ejemplar en su autenticidad e integridad.
 
Vista parcial del Forte da Graça
Un auténtico lujo. La enorme belleza del hornabeque, de los profundos fosos, del cuerpo principal con sus cuatro gigantescos baluartes, el reducto central coronado por la Casa del Gobernador. Todo un portento barroco, que contrasta con la sobriedad geométrica del Forte de Santa Luzia, complementándose como una detallada lección de arte y técnicas constructivas de la Edad Moderna.
Entro en él, ya por la puerta principal, y allí todo es limpieza, minucioso respeto por el legado de los siglos desde que se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII, con ese testimonio final de la presencia militar a mediados del siglo XX, tan presente en los frescos del interior.
Impresiona ver las galerías de fusileros, las casamatas, las estancias interiores, que hace apenas un año estaban consumidas por la ruina, la suciedad, el abandono, los escombros, la humedad… y ahora todo está en impecable “pase de revista”, mostrando su grandeza, el ingenio de la disposición de sus elementos de intendencia y de ataque.
Asombra la capacidad de una ciudad mediana como Elvas para poner en valor su patrimonio histórico-monumental -tanto civil, como religioso y militar-, de los mayores y más completos del mundo (empezando por el abaluartado, que -después del de Valetta/Malta- es el más extenso que existe, y en cuanto a legado complementario -cuarteles, polvorines, casa de barcas, hospital, etc., etc., sin olvidar fuertes y fortines- no tiene rival).
Y asombra el cuidado, la conservación puntual de todos los elementos de esta herencia portentosa, como también ocurre con su atrayente trama urbana (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2012/02/elvas-elvas-se-desliza-tambem-antiga-e.html). ¡Mi buen amigo y guía José Manuel Martins recogía las colillas que dejan algunos “descuidados” visitantes por los paseos del Forte de Santa Luzia, mientras hablábamos de la “Batalha das Linhas de Elvas” (14 de enero de 1659), ambientado en la cual acaba de escribir un cuento delicioso, que escenificarán escolares el día 16 de enero en su Cine-Teatro!

¡Cuánto amor y cuánto esfuerzo el de los elvenses, que nos ofrecen a todos el regalo, el disfrute de una aventura histórica y artística sin igual! Y por si fuera poco, ¡podemos saborear este recuerdo en sus múltiples restaurantes, donde el milagro de la ingeniosa cocina alentejana redondea la aventura de esa “tomada” de sus fortalezas, declaradas en 2012 tan merecidamente Patrimonio de la Humanidad!