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lunes, 4 de enero de 2016

VUELTA AL FORTE DA GRAÇA “TOMÁNDOLO” DESDE LA VERTIENTE NORTE
Moisés Cayetano Rosado
Forte da Graça
Vengo del Forte de Santa Luzia, que está magnífico, como siempre desde su rehabilitación a finales del siglo XX, tan respetuosa con su construcción original, finalizada en 1648.
Forte de Santa Luzia
Tras departir un largo rato con su eficaz, amable guía, José Manuel Martins (una de las personas más bondadosas que conozco), me encamino una vez más al Forte da Graça, que acaba de estrenar una asombrosa, extraordinaria rehabilitación (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2015/11/inaugurada-larequalificacao-del-forte.html).
Pero esta vez no me dirijo por el camino principal hasta su puerta de entrada, sino que por un sendero de la base doy un rodeo como si fuera a tomarlo por sorpresa desde el lado contrario, el norte, tomando allí dirección a su hornabeque en la cima del cerro. (Aviso a caminantes: dificultad moderada, para botas y cayado, lo que no ocurre en el recorrido perimetral externo del Forte de Santa Luzia, que es bastante llano)
Accediendo al hornabeque del Forte da Graça
Camino por el vértice de una de sus resaltadísimas puntas de estrella, en cuyos laterales se ubican “covas de lobo” estratégicamente dispuestas para recibir al enemigo. ¡Una auténtica aventura “controlada”! Ni están cubiertas como trampas mortíferas con afiladas estacadas en su interior, ni me reciben a tiros desde el camino cubierto, que tengo a mano.
Y otra vez veo todo (aunque ahora desde la “cascara” exterior) como ya lo había visto en los últimos meses, cuando se remataba su rehabilitación: extraordinario, portentoso, ejemplar en su autenticidad e integridad.
 
Vista parcial del Forte da Graça
Un auténtico lujo. La enorme belleza del hornabeque, de los profundos fosos, del cuerpo principal con sus cuatro gigantescos baluartes, el reducto central coronado por la Casa del Gobernador. Todo un portento barroco, que contrasta con la sobriedad geométrica del Forte de Santa Luzia, complementándose como una detallada lección de arte y técnicas constructivas de la Edad Moderna.
Entro en él, ya por la puerta principal, y allí todo es limpieza, minucioso respeto por el legado de los siglos desde que se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII, con ese testimonio final de la presencia militar a mediados del siglo XX, tan presente en los frescos del interior.
Impresiona ver las galerías de fusileros, las casamatas, las estancias interiores, que hace apenas un año estaban consumidas por la ruina, la suciedad, el abandono, los escombros, la humedad… y ahora todo está en impecable “pase de revista”, mostrando su grandeza, el ingenio de la disposición de sus elementos de intendencia y de ataque.
Asombra la capacidad de una ciudad mediana como Elvas para poner en valor su patrimonio histórico-monumental -tanto civil, como religioso y militar-, de los mayores y más completos del mundo (empezando por el abaluartado, que -después del de Valetta/Malta- es el más extenso que existe, y en cuanto a legado complementario -cuarteles, polvorines, casa de barcas, hospital, etc., etc., sin olvidar fuertes y fortines- no tiene rival).
Y asombra el cuidado, la conservación puntual de todos los elementos de esta herencia portentosa, como también ocurre con su atrayente trama urbana (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2012/02/elvas-elvas-se-desliza-tambem-antiga-e.html). ¡Mi buen amigo y guía José Manuel Martins recogía las colillas que dejan algunos “descuidados” visitantes por los paseos del Forte de Santa Luzia, mientras hablábamos de la “Batalha das Linhas de Elvas” (14 de enero de 1659), ambientado en la cual acaba de escribir un cuento delicioso, que escenificarán escolares el día 16 de enero en su Cine-Teatro!

¡Cuánto amor y cuánto esfuerzo el de los elvenses, que nos ofrecen a todos el regalo, el disfrute de una aventura histórica y artística sin igual! Y por si fuera poco, ¡podemos saborear este recuerdo en sus múltiples restaurantes, donde el milagro de la ingeniosa cocina alentejana redondea la aventura de esa “tomada” de sus fortalezas, declaradas en 2012 tan merecidamente Patrimonio de la Humanidad!

domingo, 5 de julio de 2015

ACERTADA REHABILITACIÓN DEL FORTE DA GRAÇA DE ELVAS, EN MARCHA
(Con fotos de un “antes” y un “proceso”)
Garita del Forte da Graça, antes y después de la rehabilitación
Moisés Cayetano Rosado
Tras haber asistido a la sangrante actuación “restauradora”/destructora del Fuerte de San Cristóbal, de Badajoz (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2012/06/recuperar-el-fuerte-de-san-cristobal-de.html, http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013/09/perversa-actuacion-en-el-interior-del.html), reconforta seguir la rehabilitación respetuosa del Forte da Graça, quince kilómetros más allá, en Elvas.
Ya en otras ocasiones apareció en este blog el impresionante Forte da Graça, o de Lippe (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2012/03/forte-da-graca-elvas-hace-unos-dias.html, http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/10/la-esplendida-grandeza-del-forte-da.html), magnífica obra culmen de las fortificaciones abaluartadas de la Edad Moderna, que apenas tiene rival en todo el mundo. Por lo que se refiere a nuestra Raya/Raia hispano-lusa, solamente el Real Fuerte de la Concepción, de Salamanca -comenzado 27 años antes- nos ofrece una grandeza equiparable; en cuanto al resto de la Península Ibérica, apenas el Castillo de San Fernando de Figueres, construcción de 10 años antes del elvense, nos ofrece semejante maquinaria bélica terrestre (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013_12_01_archive.html).
Construido desde 1763 a 1793, se emplearon en ello 6.000 hombres y 4.000 animales, y una vez levantado resistió los asedios de la Guerra de las Naranjas y las Guerras Napoleónicas, pasando en el siglo XX a ser instalación de tropas militares y durante la dictadura de Salazar prisión política, y con las Guerras Coloniales prisión militar (como me detalla mi buen amigo elvense Jacinto Cesar). Luego entraría en abandono, decadencia y ruina, que es como últimamente lo hemos visto.
Las gestiones de la Câmara Municipal para rehabilitar el Forte han sido múltiples en los últimos años, y la cesión del Ministerio de Defensa de este inmueble, así como las ayudas europeas, han hecho posible el “milagro”: acometer una obra extraordinariamente compleja.
El problema, además del administrativo-burocrático, y además del económico, siempre es el de concepción de la acción rehabilitadora. Un desastre en muchas ocasiones, como es el caso mencionado del Fuerte de San Cristóbal de Badajoz, ejemplo absoluto de lo que no se debe hacerse, arrasando con el patrimonio interior, destruyendo su autenticidad, integridad, lectura histórica… para transformarlo en una especie de inmueble-estación de autobuses con pretenciosas y ridículas terrazas inapropiadas.
Hornabeque, antes y después de la actuación
O sea, no se trata solo de tener las posibilidades legales de actuación, los medios económicos para emprenderla, sino la sensibilidad, el buen tino, el rigor y el respeto al arte, la historia, el patrimonio monumental y  a la legalidad internacional y nacional, así como a las normas emanadas de los organismos consultores patrimoniales, para hacer un trabajo digno, que recupere, rehabilite, revitalice y dignifique.
Covas de lobo antes y después de acondicionarlas
Y eso es lo que se está haciendo en el Forte da Graça, que en estos momentos ya está culminando la parte más relevante de la acción infraestructural -con maquinaria pesada- y comienza las actuaciones de detalle: desescombro, limpieza, enfoscado, solería, pintura, cubiertas…

Tratamiento en revellín
Si no surgen problemas imprevistos, a finales de año podremos disfrutar de uno de los fuertes abaluartados más valiosos del mundo, complemento imprescindible para la compresión de las complejas (y tan completas) fortificaciones de Elvas, Patrimonio de la Humanidad desde 2012.

jueves, 23 de octubre de 2014

LA ESPLÉNDIDA GRANDEZA DEL FORTE DA GRAÇA, EN ELVAS
Moisés Cayetano Rosado
Al estar Elvas enclavada en la entrada más expedita de Portugal, y en la línea directa Madrid-Lisboa, ha tenido que fortalecerse y reforzarse a lo largo de la historia como si fuera un inmenso cangrejo, lleno de defensas y endurecido su caparazón.
En la Edad Moderna -pasados los tiempos de avance contra los musulmanes, en línea de confrontación norte-sur-, llegan las hostilidades con “el vecino de al lado”, España, con lo que la amenaza viene del este para el oeste, con centro estratégico en Elvas.
Así, aparte de sus triples murallas medievales, sobresale en ella su fortificación abaluartada de mediados del siglo XVII, completada con el Forte de Santa Luzia, como escudo ante Badajoz.
Pero ya en la Guerra de Restauração (1640-1668) se vio que hacia el norte, en la elevación de mayor altitud -monte da Graça- hacía falta una defensa que impidiera la ocupación enemiga: a tiro de cañón quedaba el castillo medieval y la población en general. Su ocupación ya le ocasionó graves trastornos en el Cerco de 1658-59, y especialmente volvería a servir para una acción gravosa durante la Guerra de los Siete Años, en 1762.
De ahí que, bajo el reinado de D. José I, su primer ministro -el Marqués de Pombal- decidiera encargar el proyecto de construcción de un fuerte al Conde de Lippe, reorganizador del Ejército portugués.
Las obras se iniciaron en julio de 1763, bajo la dirección primero del ingeniero francés Étienne e inmediatamente después por el coronel Guilherme Luís António de Valleré, estando operativo en 1792, si bien obras adicionales se prolongaron a lo largo de treinta años. Trabajaron allí 6.000 hombres, sirviéndose de 4.000 animales.
Resistió los cercos de la Guerra de las Naranjas (1801) y de las Guerras Napoleónicas, en las que destacó el bombardeo sin ocupación de las tropas del general Soult en 1811. Posteriormente sería desactivado como maquinaria defensiva, pasando a ser en el siglo XX, y especialmente durante la dictadura de Salazar, prisión militar. Instaurada la democracia, tras la Revolução dos Cravos, queda sin uso, aunque con vigilancia del Ejército, que en los últimos años, a medida que se desmantelaban los cuarteles de Elvas, se relajó, pasando al abandono.
Actualmente, por fortuna, y por una tenaz insistencia de la Câmara Municipal de Elvas, está en proyecto de rehabilitación, que se debe culminar en septiembre de 2015. Las obras de recuperación y adaptación tienen un presupuesto de casi cinco millones de euros, y una vez terminadas permitirán a la Câmara destinar sus instalaciones para actividades culturales, musealización (Centro Interpretativo del Fuerte y Centro de Arquitectura y Estrategia Militar), así como otras infraestructuras relacionadas con el patrimonio. Con ello, la inversión se elevará en total a 7’5 millones de euros.
Así, lo que hoy ya -a pesar de las heridas del tiempo, el abandono y el incivismo y rapiña de algunos- es en sí un monumento portentoso y el más impresionante de los fuertes de la Península ibérica, se convertirá en una joya de primer nivel en todo el mundo por lo que a fuertes abaluartados se refiere.
En la Raia/Raya, solamente el de la Concepción -también de mediados del siglo XVIII, aunque comenzado 30 años antes-, de la provincia de Salamanca, se le aproxima en grandiosidad, si bien éste último sufrió irreversibles voladuras en 1810 -ordenadas por el general inglés Crawford, en su retirada ante el avance del general francés Masséna-, que destruyeron en gran parte sus baluartes y revellines.
El Forte da Graça -o también llamado “de Lippe”- es de planta cuadrangular, con 150 metros de lado, cuatro baluartes pentagonarles muy pronunciados y cuatro revellines protegiendo las respectivas cortinas. Tiene doble puerta monumental y tres poternas, así como amplio y profundo foso, caminos cubiertos espaciosos y pronunciados glacis terraplenados en forma de estrella de ángulos destacadamente elevados.
Al medio posee un gran reducto elevado, de planta circular, con cisterna, dependencias de servicios y capilla en sus plantas inferiores y Casa del Gobernador en las dos superiores, más terraza, hasta completar seis plantas. En las esquinas de los baluartes existe un amplio complejo de estancias-viviendas y adosados a las cortinas inmensos pabellones corridos para estancia de la guarnición. Se añade a esta estructura cuadrangular un hornabeque con revellín y poterna hacia el norte, y al igual que todo el conjunto un foso seco extraordinariamente profundo; al exterior, varias líneas de “covas de lobo” (pozos de un par de metros de profundidad por otro tanto de diámetro, con estacas puntiagudas en el interior, disimuladas por fuera, tapándose con ramaje), completan la defensa.
Caminar desde la base del monte, por el antiguo camino sinuoso aún en uso, deambular por sus paseos de ronda, bajar a los fosos, subir a la terraza de la Casa del Gobernador, acercarse al hornabeque y pasar a las “covas de lobo”, es toda una experiencia inolvidable. Y desde el interior, “encontrar” el pasadizo con pronunciadas escaleras que conduce al exterior del recinto, por donde se accedía a manantiales de agua, resulta siempre tentador.
Ahora, con el inicio de la rehabilitación, el paso está oficialmente prohibido (aunque siempre hay alguien que todavía se aventura, por los diversos accesos abiertos), pero una vez que esté en uso, podremos gozar de uno de los “Tesoros de la Raya” más destacados por su valor histórico, artístico y monumental.