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miércoles, 5 de julio de 2017

POBLACIÓN Y URBANISMO DE BADAJOZ EN EL TRÁNSITO DEL SIGLO XX AL XXI
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia

La dinámica poblacional del tránsito del siglo XX al XXI es de crecimiento moderado en el último decenio del siglo XX, tanto en el contexto español (2’7 %) como en el del municipio de Badajoz (4’66 %), que se nutre -en el caso de este último- en buena medida del flujo intrarregional, pues la ciudad se convierte en un lugar de atracción de población extremeña universitaria y demandante de empleo en el sector servicios (especialmente comercio y doméstico). En tanto, la población regional experimenta un moderado descenso del 0’36 %.
No obstante, las expectativas de crecimiento expresadas en los estudios del Plan General de Ordenación Urbana de Badajoz de 1989 no se cubrirán, pues los 200.000 habitantes “soñados” para 2001 quedarán en 136.000.
El espectacular aumento de la población en el decenio siguiente viene dado por la afluencia de inmigrantes extranjeros, que “disparan” la población nacional a un aumento del 16’5 %, a la regional a un 4’3 % (nada despreciable, dado el declive demográfico extremeño del cambio de siglo) y a la local a un 11’2 %. Esto “anima” a los redactores de los planes de urbanismo del momento a especular de nuevo con espectaculares crecimientos, que en el caso de Badajoz hace que se multipliquen sus recalificaciones de suelo en su Plan General Municipal de 2007, pensando en una población superior a 250.000 habitantes para 2016: la realidad nos sitúa en 150.000.
Sin embargo, el padrón de 2016 significa un revés a todos los niveles: España baja casi un millón de los cuarenta y siete alcanzado en 2011; Extremadura ya no alcanza los 1.100.000 y Badajoz se estanca en los 150.000. La crisis generalizada a partir de 2008 hace que en los años siguientes haya un retorno de emigrantes a sus países de origen, que nos deja en porcentajes negativos.
El flujo de inmigrantes fue un “canto de sirena” propio del desarrollismo sin fin que suele acompañar a estas oleadas de recepción poblacional. Que se asienten casi 5.000.000 de extranjeros en el territorio nacional en diez años (de 2001 a 2011), con repercusión regional y local (aunque moderada), hace pensar en un aumento progresivo, con la consiguiente necesidad de vivienda y servicios a ella ligado que potencia el ámbito inmobiliario, el trabajo en el sector de la construcción, la planificación y recalificaciones de suelo urbanizable y la especulación “del ladrillo”. La “crónica de una crisis anunciada” por el desplome financiero de 2008 no tardó en hacer su efecto en todo lo anterior, que no supo forjar las previsiones necesarias, ni aprender de lo que fueron las crisis generales anteriores, en especial la de 1929 y la de 1973.
La década de 2011 a 2021 está siendo de importantes caídas poblacionales y graves problemas inmobiliarios, a pesar de la contención iniciada en 2017, que se alterna con los sobresalto de quiebras bancarias, pagadas por los ciudadanos con sus impuestos y precariedades en la cesta de la compra y en el empleo.
De otro lado, en el tránsito del siglo XX al XXI se mantiene una situación urbanística de continuo vaciamiento del Casco Antiguo; crecimiento de la densidad poblacional en la margen izquierda del Guadiana (Valdepasillas-Ordenandos-Perpetuo Socorro) de dos tercios a tres cuartos del total y congelación en la margen derecha y poblados. Se potencian particularmente las barriadas del oeste y sur de la ciudad, seguidas “accidentalmente” por la prolongación longitudinal de la zona este (San Roque), primada por la creación de una nueva barriada periférica al amparo de los Proyectos de Interés Regional -PIR-, legislados por la Junta al margen del ordenamiento municipal: Cerro Gordo.
La situación podrá verse agravada en el futuro por el PGM de 2007, cuando comience a ejecutarse, ya que hasta 2017 no se empieza a desarrollar de manera clara, al irse “despejando” la crisis inmobiliaria iniciada en 2008. Este nuevo Plan refuerza la tendencia anterior de prolongar la ciudad residencial hacia el oeste, a ambas orillas del Guadiana, y al sur, con el 91’5% de las viviendas posibles del nuevo suelo recalificado. Los laterales de la Avenida de Elvas, márgenes del río y de la Carretera de Olivenza se llevarían más del 50% de esa cantidad.

Las viviendas programadas en el núcleo principal ascienden a 38.385. Únase la oferta que surge de los solares en suelo ya urbano (4.485), el suelo calificado del PGOU de 1989 pendiente de ejecución (9.321), más suelo residencial en Poblados: 1.496, y suelo para viviendas disponible en Núcleos Urbanos Secundarios: 4.485. Todo ello hace un total recalificado para 57.869 viviendas.
Además, como Proyectos de Interés Regional (PIR), se autorizan en Cerro Gordo (al este de San Roque) 2.750 viviendas, y en La Granadilla, al oeste de las instalaciones deportivas municipales, 715. El total ofertado entre todas estas modalidades subiría a 61.334. ¡Casi doblando a las existentes!
Contra lo que parecía previsible: rechazo del Plan General Municipal de Badajoz por parte de la Junta de Extremadura, por incumplir los Artículo 70 (prever la expansión urbana a medio plaza… sobre la base de criterios explícitos de sostenibilidad que garanticen su equilibrio y calidad) y 75 (análisis y consecuencias demográficas, sociológicas y ambientales de las determinaciones , Proyectos destablecidas) de la Ley del Suelo de Extremadura, se aprueba el 7 de noviembre de 2007 subrayando la Junta que las deficiencias han sido debidamente subsanadas y/o completadas.
La crisis económica mundial de 2008 se “encargó” de paralizar un proceso especulativo que parece poder reanudarse en 2017, tras pasar lo peor de la misma. Ahora toca desarrollar un Plan, demorado, pero cuya realización podría durar más que todo el siglo, dado que desde los 150.000 habitantes actuales pasar a 380.000 sería dar un salto sin precedentes en nuestro lento ascenso demográfico. Ascenso lastrado ahora por el crecimiento vegetativo que, a diferencia de los anteriores tiempos, comienza  a dar resultados negativos, en tanto que el saldo migratorio arroja ya también cifras negativas por la cantidad de jóvenes que buscan fuera el porvenir laboral que aquí no pueden encontrar. 

miércoles, 12 de diciembre de 2012


CONDENABLES DECISIONES URBANÍSTICAS

Por Moisés Cayetano Rosado
Traigo aquí, como ejemplo de condenables prácticas en el planeamiento urbano de “intencionalidad sospechosa”, un caso ilustrativo de lo que ha sido la actuación municipal urbanística “corriente” a finales del siglo XX y principios del XXI, y que tanto ha contribuido a lo que llamamos “pelotazo urbanístico” y desengaño político ciudadano.
En el Plan General Municipal de Badajoz actualmente en vigor se puso suelo a disposición de las inmobiliarias y constructoras para un total de 58.000 nuevas viviendas: 13.000 de ellas en marcha o en proyecto, por ser espacios residuales del anterior Plan General de Ordenación Urbana (de 1989) y otros suelos calificados por modificaciones puntuales o Planes de Interés Regional; 35.000 correspondientes a suelo urbanizable con condiciones, o sea disponibles para próxima programación, normalmente a desarrollar en dos quinquenios, y 10.000 en reserva -suelo urbanizable sin condiciones- por si se agotaran las promociones anteriores.
No está mal para una ciudad que posee en la actualidad no más de 50.000 viviendas (cinco mil de ellas vacías) y que en los últimos veintiséis años ha tenido la siguiente evolución demográfica: 1986, ciento veintiséis mil habitantes; 1996, ciento treinta y cuatro mil; 2006, ciento cuarenta y seis mil; 2011, ciento cincuenta y un mil. O sea, que ha crecido a un ritmo de mil habitantes por año.

VIVIENDAS PARA 200 AÑOS.
¿Esperan que los proyectos infraestructurales dinamicen el crecimiento? Los otros factores intervinientes: el trasvase campo-ciudad, la afluencia de emigrantes extranjeros y la tasa de crecimiento natural, llevan un ritmo negativo.  Así, las 58.000 viviendas nuevas, a tres personas por vivienda, tardarán en ocuparse (siguiendo la dinámica de los últimos decenios) casi 200 años, y desde luego un Plan General debe revisarse a los 10, 15 o a lo más 20 años desde su aprobación, y no esperar dos siglos, dejando a varias generaciones venideras sin libertad para su propio diseño de ciudad.
Con todo, lo más escandaloso está en su distribución territorial: el 56% del suelo urbanizable se programa para unas franjas espaciales que no suponen ni un tercio de las nuevas áreas clasificadas en toda la ciudad. En concreto, irán esas nuevas viviendas al espacio comprendido entre la avenida de Elvas y el río Guadiana, por arriba, y entre el río y carretera de Olivenza por abajo: lo que más de una vez llamé «la milla de oro», ¡ y con el máximo índice de edificabilidad permitido por la ley!
Allá, denuncié en su día -en nombre del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Badajoz, como concejal portavoz de Urbanismo-, tienen intereses directos miembros muy destacados del PP, algunos en el gobierno municipal. Allá -porque así lo tienen programado en el plan de ejecuciones del proyecto- comienzan las construcciones de nuevas viviendas. O sea, serán espacios de mejor venta, por ser las primeras y por estar próximas a las zonas más apetecibles: en el área de la Universidad, Hospital Provincial, lugares de ocio (Lusiberia, Institución Ferial) y macrocomerciales, por la avenida de Elvas, y zonas multideportivas y recreativas (instalaciones de la Fundación Municipal de Deportes, campo municipal de fútbol), por la de Olivenza. Espacios que siempre propusimos para una mejor expansión universitaria, cultural, de ocio, deportiva, recreo colectivo, zonas libres, etc. ¡Ah!, pero eso no genera plusvalías por venta de terreno...
Deberían haber justificado la expansión a medio plazo sobre criterios de sostenibilidad que garanticen su equilibrio (artículo 70.1.1.a. de la LSOTEX -Ley del Suelo y Organización del Territorio de Extremadura-) y el análisis y consecuencias demográficas, sociológicas y ambientales (artículo 75.1. de la LSOTEX); pero eso “lo olvidó” el equipo de gobierno municipal. La Junta de Extremadura tenía el deber de recordárselo, y por tanto de requerírselo, pero inexplicable y lamentablemente no ocurrió, cuando en modo alguno los cumple, atropellando así la propia Ley.

"MILLA DE ORO".
Aprobado el Plan, esa «milla de oro» especialmente será un espacio futuro lleno de problemas:
-       «Avispero humano», por la enorme densificación y concentración masiva, con las limitaciones que les pondrá la natural barrera del río.
-       Colapso circulatorio rodado, por el tráfico interior que se generará, aparte del que ya producen los equipamientos allí implantados: Universidad, Hospital Provincial, servicios recreativos y macrocentros comerciales en la zona de la avenida de Elvas, y Campo de Fútbol e instalaciones multideportivas entre La Granadilla y carretera de Olivenza.
-       Limitaciones al uso recreativo y expansivo natural de las márgenes ribereñas del Guadiana para el conjunto de la ciudad.
-       Obstáculos para la utilización (de la ciudad, y zona comarcal y transfronteriza de influencia) de las dotaciones y equipamientos generales enumerados, por saturación espacial, etc.
Y todo, por empeñarse en un crecimiento macrocefálico de una zona, «la milla de oro», que nos alinea con los lugares del «pelotazo», desequilibrando urbanísticamente a la ciudad e hipotecando su desarrollo sostenible futuro por varias generaciones que no tienen la culpa de esta manifiesta voracidad especulativa.