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domingo, 22 de noviembre de 2015

EL POTENCIAL TURÍSTICO DE LA RED FORTIFICADA EN LA RAYA HISPANO-LUSA
Presentación de O PELOURINHO, que analiza el Patrimonio Fortificado.
Moisés Cayetano Rosado

Las confrontaciones históricas entre España y Portugal, desde su conformación como naciones independientes, especialmente con la formación del Reino de Portugal a mediados del siglo XII y los avances del Reino de León en la misma época, han ido dando lugar a un patrimonio fortificado de extraordinario contenido monumental.
La Baja Edad Media significó un avance cristiano considerable, que obligó a un refuerzo de las líneas de incursión norte-sur, al tiempo que un asentamiento fortificado en la frontera entre los reinos de Portugal y Castilla-León, que en el caso de la primera adquiera especial relevancia. De ahí la herencia monumental defensiva, que aún se mantiene en pie, aunque a duras penas en muchos lugares, dado el abandono de siglos, la escasa consideración para con los castillos y el hecho de que muchos hayan servido como “cantera” para otras construcciones posteriores.
No obstante, los esfuerzos rehabilitadores de los últimos años han dado frutos de indudable interés, pese a algunas imposturas, salvando un patrimonio fortificado medieval que -dadas sus características de enclaves en lugares elevados- sorprende por su vistosa presencia en el paisaje.
Luego vendrían las guerras de la Edad Moderna entre España y Portugal, con una incidencia notable en toda la frontera, que lleva a fortificarla, con actuaciones de nueva planta y/o de refuerzo de las existentes, con complejas construcciones artilladas y abaluartadas, de gran extensión y aparatosidad.
El proceso constructivo -y destructivo también, desgraciadamente- se prolongará hasta bien entrado el siglo XIX, en que se abandona el modelo, iniciándose una etapa de arrasamiento que se prolonga por más de un siglo, pero que afortunadamente se reconsidera a finales del siglo XX, para pasar a una etapa de concienciación sobre su importancia, valores históricos, monumentales, artísticos y potenciales turísticos del mismo.
Y en ello estamos, o demos estar ahora. En resaltar sus valores intrínsecos y ofertar su contemplación y disfrute, como recurso de atracción hacia unas tierras rayanas que atesoran también otros valores más -paisajísticos, artísticos, gastronómicos, etc.- a los que unir esta singularidad patrimonial con la que my pocos lugares del mundo pueden competir.
El esfuerzo hecho desde Extremadura para resaltar estas cuestiones tiene un hito destacable en las Jornadas sobre Valorización de las Fortificaciones de la Raya, de la que ahora, la Revista “O Pelourinho”, de la Diputación de Badajoz, presenta la IV edición, celebrada en Chaves (Portugal) el 25 de abril de este año. A siete meses de aquel acontecimiento, se publican las actas de las Jornadas (las cuartas celebradas, tras hacerlo sucesivamente en Badajoz, Castelo de Vide y Castro Marim), culminando una serie que tiene como objetivo subrayar la importancia de este singular patrimonio e impulsar la consecución para el mismo del título de Patrimonio de la Humanidad, que ya ostenta singularmente Elvas, y que merece toda la raya fortificada, artillada y abaluartada.

La presentación de la publicación el día 25 de noviembre, a las 20’00 horas en el Salón de Plenos de la Diputación de Badajoz se completa con una charla-coloquio de Carlos Sánchez Rubio sobre Dos florentinos en la Raya: Cosme de Médicis y Lorenzo Possi. Carlos, documentalista a quien se debe el hallazgo de mapas y planos inéditos sobre las fortificaciones de frontera, localizados en archivos y bibliotecas de diversos países europeos, resaltará a buen seguro la admiración que para su defensa supusieron las fortificaciones a ojos de Cosme de Médicis, como ahora nosotros admiramos la grandiosidad y belleza de este extraordinario patrimonio histórico artístico heredado.

viernes, 6 de marzo de 2015

LÍNEAS DE INVASIÓN Y HERENCIA MONUMENTAL EN LA RAYA

Líneas de invasión sobre mapa de Nicolau de Fer, de 1703
Moisés Cayetano Rosado

La Raia/Raya entre España y Portugal ha sido frecuente línea de confrontaciones, especialmente durante la Edad Media y la Moderna. Primero en la Alta Edad Media, en el sentido norte-sur, desde Galicia a  Minho/Tras Os Montes, por el empuje cristiano contra los musulmanes. Después -creado el reino de Portugal en el siglo XII-, se presentarán los conflictos en los corredores este-oeste, por la rivalidad entre los reinos luso y castellano-leonés. Posteriormente, tras la reunificación de los reinos peninsulares bajo Felipe II, una etapa de paz desembocará en 1640 en la guerra de separación, que tendrá réplicas bélicas en diversos momentos del siglo XVIII y principios del XIX.
Todo ello ha llevado a altos grados de sufrimiento para la población fronteriza, así como a extraordinarias obras de defensa y contención, pero también de invasión, que nos han dejado un legado extraordinario. Los castillos medievales y las fortificaciones abaluartadas modernas son la expresión material de esos desencuentros, pero al mismo tiempo los magníficos representantes del ingenio humano, manifestado en construcciones de alto bajo militar y artístico, que en buena parte nos ha llegado en aceptable estado de conservación, rehabilitadas en muchas ocasiones con acierto (pese a las destrucciones y alteraciones abundantes) y mantenidas en la actualidad.
Tuy visto desde Valença do Minho
Hay una primera línea de invasión en la zona de Galicia/Minho, en la que deberemos destacar las fortificaciones de A Guarda y Goyan, al lado mismo del Atlántico, frente a las de Caminha y Vila Nova de Cerveira, con ese sentido de “botón y ojal” tan frecuente en toda nuestra frontera, de “mutua vigilancia y contención”. Al este, las gallegas Tuy y Salvatierra de Minho se enfrentan a Valença do Minho (doble fortificación moderna que supone uno de los hitos fundamentales de la ingeniería militar) y Monção.
Fortificaciones medieval y moderna de Chaves
A continuación, hacia el este, la parte más oriental de Galicia se enfrenta a Tras os Montes en esas dos fortalezas que, como muchas de las que presenta la Raia/Raya, presenta un magnífico castillo medieval protegido posteriormente por recinto abaluartado, como es el caso de la fortificación de Monterrey (Verin) frente a Chaves. O las del norte de la región leonesa con las del este de Tras os Montes, de las que debemos destacar Toro y Zamora con sus vecinas Bragança y Miranda do Douro.
Detalle de la fortificación de Almeida
La siguiente línea de invasión, entre el Duero y el Tajo, presenta un corredor de enorme interés, que del lado español tiene sus fortificaciones de vanguardia, medievales y abaluartadas, en San Felices de los Gallegos y Ciudad Rodrigo. A ellas se enfrentan una cantidad importante de castillos roqueros, como los de Castelo Rodrigo, Castelo Bom y Castelo Mendo, aunque la maquinaria de guerra más espectacular será la de Almeida, de castillo medieval desaparecido por explosión de sus almacenes de pólvora, pero con una de las fortificaciones abaluartadas en estrella más espectaculares que existen.
Baluarte de la fortificación de Badajoz
Ya metidos entre Extremadura y Alentejo, la abundancia de castillos bajomedievales y fortificaciones abaluartadas nos delatan la importancia de este corredor en la línea Madrid-Lisboa y sus alrededores. Al norte, Alcántara, Brozas y Valencia de Alcántara frente a Castelo de Vide, Marvão y Portalegre, con una segunda línea en retaguardia, donde destacan Crato y Alter do Chão. Al sur, Alburquerque, Badajoz y Alconchel, frente a ese “muro de contención” que forman fundamentalmente Arronches, Ouguela, Campo Maior, Elvas (una de las fortificaciones más completas del mundo), Olivença (entonces de Portugal), Juromenha… y más abajo Monsaraz, Mourão y Moura, con retaguardia en Vila Viçosa, Estremoz, Évora y Montemor-o-Novo, casi todas con la “doble presencia”: medieval y moderna.
Vista de la fortificación moderna desde el castillo medieval. Casstro Marim
Por último, al sur peninsular, la Raya/Raia Andalucía-Algarve, con hitos básicos en Sanlúcar de Guadiana y Ayamonte enfrente de Alcoutim y Castro Marim (con prolongación en Cacela Velha y toda la línea algarvía).

Todo un rosario de fortalezas espectaculares, de gran vistosidad, alarde técnico y belleza formal, que invita a zigzaguear por esta línea que fue de separación y que ahora debe ser de unión, de cultura y recreo para todos. Y en la que estamos empeñados tantos en que alcance la merecida clasificación de Patrimonio Mundial, por su singularidad, su representatividad de un largo periodo histórico de la humanidad y buen estado de autenticidad e integridad.