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domingo, 25 de mayo de 2014

EN EL 90 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE VARELA GOMES
CORONELES DEL PUEBLO
Moisés Cayetano Rosado
Hace unos días, conmemorando el cuarenta aniversario del golpe militar que da inicio a la Revolução dos Cravos, saqué a la luz un documento hemerográfico de la prensa española en la que en el mismo año 1975 (plena dictadura franquista) se alababa el papel revolucionario del militar de mayor rango que participó en los preparativos del golpe: el coronel Vasco Gonçalves, en aquellos momentos Presidente de Gobierno (tan odiado por toda la derecha y el propio Partido Socialista, y contra el que tanto maquinó la Embajada de EE.UU, hasta que logró su destitución): http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/05/interesante-documento-hemerografico.html
Un mes antes, publiqué otro trabajo recordando la actuación de otros dos Capitães de Abril, muy ligados al anterior, que se jugaron la vida no solamente en la preparación del golpe revolucionario, sino en su defensa en los momentos más difíciles del proceso, como fue el 11 de marzo y el 25 de noviembre de 1975: Diniz Almeida y Durán Clemente. Ambos acabaron represaliados por las “fuerzas de la reconducción”, siendo el primero encarcelado y el segundo hubo de exiliarse. Hoy -los dos coroneles reformados-, siguen con su lucha crítica en la defensa de los valores olvidados, traicionados de la Revolução de Abril: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/03/cuarenta-anos-de-la-revolucao-dos.html
Poco tiempo antes, también homenajeé a otro Capitão, que en 1961 intentó en Beja acabar con la dictadura salazarista, por lo que sufrió -tras ser gravemente herido- persecución, cárcel y feroz represión: Varela Gomes http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/01/cincuenta-y-dos-anos-delgolpe-de-beja.html, rehabilitado como coronel tras el triunfo del 25 de Abril de 1974, aunque después sufriría la traición de algunos “compañeros”, si bien siempre arropado por camaradas como los anteriormente nombrados. ¡Y de nuevo a la persecución y exilio tras el 25 de Novembro de 1975!
Hoy, el coronel reformado João Varela Gomes, cumple 90 años. La primera vez que tomé conocimiento de él fue en 1994, en que por las conmemoraciones del 20 aniversario de la Revolución  escribía en la revista Expresso: Com pouco se contentam, em 20 anos, esses façanhudos socialistas de 74/75. Pessoalmente estão saciados. Tachos não faltaram. Viver à custa do Orçamento é uma alegría. No fundo era a única revolução que lhes interessava.
Ahora, veinte años después de esas reflexiones, el coronel Varela Gomes, homenajeado y siempre tan querido por sus mejores compañeros, celebra noventa años de vida, de lucha, de ilusión pese a las caídas, en las que siempre le acompañó su mujer -la luchadora Maria Eugénia- y sus hijos.
Traigo aquí el recuerdo de su infatigable y recto proceder, que ya tuvo precedentes en la preparación de la candidatura a la Presidencia de la República, apoyando a Humberto Delgado. Que pasó por el golpe militar que encabezó en 1961. La cárcel (Caixas y Peniche) donde confraternizó con los mejores opositores al Régimen fascista. La acción contundente en la 5ª Divisão durante el periodo ilusionante del Processo Revolucionário em Curso (1975). Su exilio. Vuelta en 1979; reincorporación… como coronel reformado en 1982, tras nueva lucha -esta vez administrativa- ante el aberrante proceder del Gobierno contra él y militares como él. Permanente actividad opositora a la contrarrevolução  hasta la actualidad, denunciándolo con su presencia en actos, escritos, testimonios…

¡Gloria a estos “coroneles del pueblo”! A este coronel que hoy cumple 90 años, lúcidos, inalterable en su pensamiento y en su ejemplo.

jueves, 2 de enero de 2014

CINCUENTA Y DOS AÑOS DEL GOLPE DE BEJA
Moisés Cayetano Rosado
Cuando estaba estudiando la Revolução dos Cravos para el libro que escribimos mi hijo Moisés y yo (publicado por la Fundación de Investigaciones Marxistas en 1999 bajo el título de Abril 25: el sueño domesticado),  me encontré con este texto del coronel Varela Gomes, publicado por la Revista Expresso el 30 de abril de 1994: Com pouco se contentam, en 20 anos, esses façanhudos socialistas de 74/75. Pessoalmente estão saciados. Tachos não faltaram. Viver à custa do Orçamento é uma alegría. No fundo era a única revolução que lhes interessava.
Este héroe de la Revolução, fue el comandante militar en el histórico asalto al Cuartel de Beja en la noche del 31 de diciembre al 1 de enero de 1962, contra la dictadura salazarista, donde fue gravemente herido y tras el que sufrió una durísima represión. Y el 25 de noviembre de 1975 -rehabilitado en el proceso revolucionario-, al frente de la 5ª División encabezó el intento de evitar el giro reaccionario que se estaba tomando en el país, teniendo que exiliarse tras el nuevo revés sufrido en su lucha por mantener las conquistas populares que se perdían.
Su compañero y entrañable amigo (con cuya amistad también me precio) el Capitão de Abril, coronel Manuel Durán Clemente, glosó su figura en un texto magnífico, que está en su muro de facebook: https://www.facebook.com/manuel.d.clemente?fref=ts y que he compartido en el mío: https://www.facebook.com/moises.cayetanorosado
Del muro de Durán Clemente obtengo también el siguiente emotivo testimonio que reproduzco aquí por completo, y que es un documento extraordinario para acercarnos al sufrimiento de los más vulnerables: los pequeños, los hijos de los que lucharon y luchan por un mundo mejor. Sirva como reconocimiento y homenaje a este hombre ejemplar en el 52 aniversario de aquel intento de derribar la dictadura que tanto dolor causó en el pueblo portugués:
Na manhã do dia 1 de Janeiro de 1962, eu, o meu irmão e as minhas duas irmãs fomos acordados, não pelo meu pai ou a minha mãe como era costume, mas por um tio e uma tia. Mandaram-nos vestir um roupão sobre os pijamas e acompanhá-los. Atravessámos a curta distância que separava da casa do meu avô materno a casa onde vivíamos, e à qual nunca mais voltei. Durante semanas só nos disseram coisas vagas. As empregadas do meu avô calavam-se de repente quando passávamos. Soubemos depois que a família não tinha a certeza que o meu pai sobrevivesse aos ferimentos de bala que sofrera no ataque ao quartel de Beja na madrugada daquele dia 1. A minha mãe estava presa. Voltou para casa um ano e meio depois. Ele, ao fim de seis anos. Lembro-me: a minha mãe, a quem não deixaram abraçar os filhos pequenos, encharcando com lágrimas os punhos cerrados de fúria com que agarrava as grades do parlatório de Caxias. O nosso terror. O meu pai, numa cela da Penitenciária de Lisboa, entubado, magríssimo, a voz quase apagada, um fantasma desvanecido contra a luz da janela, aquele homem que eu recordava grande, alegre, garboso na sua farda. Desapareceu de vez a infatigável alegria do meu irmão, um miúdo palrador e de olhos cheios de luz. Ganhou dificuldades de fala e endureceu. Nunca mais encontrou a paz. Por mim, fui adolescente a querer ser homem sem ter para isso pai. Não foi fácil e não se tornou menos difícil depois. As minhas irmãs, eu sei lá, nunca falamos disso. A família juntou-se para nos acolher e ajudar, houve amigos que estiveram à altura da ocasião, mas vivíamos com alguma dificuldade. Quando a minha mãe foi libertada, tinha perdido a profissão que a PIDE a impediu de retomar. Arranjou os empregos possíveis. Dormia pouquíssimo, trabalhava loucamente e aguentou tudo. Só perdeu a juventude e a saúde.
Quando visitávamos os meus pais em Caxias, em Peniche, encontrámos pessoas que sofreram muito mais que nós e estavam muito mais desamparadas. Especialmente os familiares de militantes do PCP, gente heróica sem bravata. Aprendemos que, para além dos nossos pais e dos que, com eles, foram a Beja (alguns, com menos sorte e resistência física que o meu pai, para lá morrerem), havia em Portugal muitas pessoas rectas que, ao fazerem o que era necessário fazer, causaram danos colaterais como aqueles que a minha família sofreu. Aprendemos que é mesmo assim, que nada se consegue sem danos colaterais. Aprendemos também, todavia, que a maioria das pessoas não suporta esta ideia e quer somente paz e sossego. É a vida, mas felizmente haverá sempre aqueles que são maiores que a vida. Se os não houvera, a iniquidade venceria necesariamente.
(Texto de Paulo Varela Gomes, hijo de João Varela Gomes. Publicado en http://entreasbrumasdamemoria.blogspot.com.es/2014/01/e-bom-nao-esquecer.html?spref=fb

A luta continua!, dicen los incansables activistas portugueses que aún no han perdido la ilusión y siguen acariciando la utopía. En Varela Gomes tienen un referente difícilmente superable. Él supo ver cómo otros aprovecharon las conquistas para vivir a costa de ellas, lo que denunció en el texto que referencio al principio.

En este año en que se conmemora el 40 aniversario de Abril, muchos serán los que “saquen pecho” atribuyéndose una actuación revolucionaria de la que en esencia lo que han hecho es aprovecharse, capitalizando para sí el sacrificio de los auténticos protagonistas, a la mayoría de los cuales lograron postergar.

lunes, 25 de noviembre de 2013

25 DE NOVIEMBRE EN PORTUGAL: EL FIN DE LA ÚLTIMA UTOPÍA


En estos tiempos que vivimos, en que soñar es cosa casi como de locos, recordar los sueños que produjo la Revolução dos Cravos del 25 de abril de 1974, resulta incluso un poco doloroso. Y lo es no sólo porque pensar en la utopía hoy es un coto vedado para una mayoría que si acaso aspira a poder seguir sobreviviendo; lo es sobre todo porque después vino la sombra del 25 de noviembre de 1975, en que lo imaginado fue tirado por tierra como las uvas podridas del otoño.
Ahí dejo unos fragmentos sacados de mi libro Abril 25: el sueño domesticado (escrito junto a mi hijo Moisés) y de una Crónica sobre el debate peninsular que hice al año siguiente.

No quiero añadir otras palabras, que sería como clavar más alfileres en la herida.