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sábado, 2 de mayo de 2020


DE LA DENUNCIA ESTRICTA A LA DENUNCIA IRÓNICA
UNA NIÑEZ HUNDIDA EN LA TORTURA fue escrito a mediados de los años setenta e inmediatamente publicado por la editorial madrileña HOAC. En los años ochenta escribiría MEMORIAL DE MI PASO POR LA PUPILERÍA, pero no sería publicado hasta ahora, en 2020 (tras diversos retoques y actualizaciones), a cargo de la Fundación Caja Badajoz.
Ambos son libros de experiencias docentes. De “enfrentamiento” ante los hechos cotidianos de un profesor de niños y jóvenes más o menos vulnerables, más o menos zarandeados por la vida y el entorno, más o menos sobrevivientes.
El primero, escrito con un mensaje duro que apenas deja respiro. El segundo, con un lenguaje irónico, que mueve a la relajación. Ambos con un mensaje explícito de denuncia social ante unos hechos lamentables, tan actuales siempre que parecen no tener remedio.
Ahí están los dos, completos para descargar, leer, imprimir, compartir, etc. libremente. Va un enlace específico para cada uno, y otro enlace más en que -entre otros documentos- pueden encontrarse fácilmente.

martes, 11 de marzo de 2014

MALTRATADORES Y PSICÓPATAS
MOISÉS CAYETANO ROSADO
Asistimos de continuo al tremendo zarpazo de las noticias sobre violencia en general y, por lo que ahora quiero comentar, a violencia doméstica en particular. Se concreta fundamentalmente en violencia de género, aunque es extensible  a todo el contexto familiar y círculos sociales próximos.
Detrás de los autores de este atropello puede haber todo tipo de patología conductual, a veces difícilmente previsible, pero en muy alto porcentaje se trata de personalidades psicopáticas, es decir con trastorno antisocial de la personalidad, en sus más variados grados, algunos casi imperceptibles.
Lo importante, entonces, es poseer mecanismos para reconocerlos ante de introducirlos en nuestros círculos, y muy especialmente antes de entablar una relación sentimental, porque estamos ante sujetos con una anomalía cerebral prácticamente incorregible.
Durante cuarenta años he tratado, como profesional de la educación, con niños, jóvenes y sus familiares adultos, y he podido observar, estudiar, muchas conductas marcadas por esta problemática, que desde las relaciones familiares derivaban a dificultades escolares. Y he asistido, con bastante impotencia, a las relaciones de pareja de alumnos/as adolescentes, donde uno de los sujetos tenía detectables síntomas de psicopatía, que con el tiempo se manifestaron con gravedad.
¿Qué hacer como padres, como educadores, como amigos, para evitar que alguien quede atrapado en una relación con un psicópata?
Primero, darle las claves para reconocerlo. No estaría mal echar un vistazo a estos enlaces:
Pero, de entrada, tener en cuenta que un psicópata no es un loco que va dando voces por ahí y agrediendo a la gente sin contemplaciones; osco y antipático, impulsivo y zafio. El psicópata es fundamentalmente un gran seductor, dotado de extraordinaria facilidad de palabra, sereno e inalterable en su actuación, con una capacidad enorme para manipular situaciones, generalmente bastante inteligente y desenvuelto. De ahí que de primera pueda atraernos muy positivamente.
Ahora bien, junto a esos rasgos “positivos”, enseguida surgen otros que podemos detectar a poco que entablemos relación: mentiroso compulsivo, incapaz de reconocer sus embustes; magistral victimista en caso de que se les acuse de algo; frío en sus razonamientos defensivos por muy disparatados que fuesen; parasitario en la asunción de tareas y trabajo productivo; de altísima autoestima; prepotente; inestable en gustos y afectos; superficial, frívolo.
Profundizando un poco, surgen sus rasgos más antisociales: no siente ninguna empatía, jamás se “colocará” en el lugar de los demás para entender sus sentimientos, que no les afectarán en absoluto; experimenta placer en embaucar, tergiversar, manipular y sojuzgar a los demás; no siente remordimientos por su actuación, aún siendo ésta cruel y reiterada; es incapaz de compasión alguna; no ceja en su obsesión persecutoria, ante la frustración, sin reparar en medios y métodos.
¿Qué hacer, entonces, ante un sujeto en el que detectamos estas características?: cuanto antes, evitarlo, alejarse de él, cortar todo tipo de relaciones (que a medida que te atrapen en su tela de araña será más dificultoso).

De ahí que ahora, cuando acabamos de celebrar el Día de la Mujer y se plantean tantas problemáticas de las que son víctimas, debamos reiterar ésta que es una de las lacras que más les afecta. Y recordar que en los centros educativos, como una materia prioritaria de aprendizaje, hay que introducir la del reconocimiento de estas conductas terribles, que llevan al acoso sistemático, a la tortura dilatada a lo largo de muchos años de vida de pareja, al sinvivir e incluso hasta la muerte.

martes, 9 de abril de 2013


PATRIMONIO ABALUARTADO MALTRATADO: EL CASO DE ARRONCHES

Moisés Cayetano Rosado

Arronches, en el Alto Alentejo, es una población que ofrece magníficas panorámicas al viajero. Conforme vamos acercándonos se concretan en un conjunto armonioso de torres, caserío y ese abrazo semicircular del río Caia, que le permite unas vegas fértiles, llenas de verdor.
Sobrecoge su Iglesia Matriz, del siglo XVI, de un gótico tardío y renacimiento inicial muy bien preservados. ¡Lástima que de su castillo medieval, conformado tras anteriores actuaciones por D. Dinis en 1310, nos resten solamente las ruinas de una de sus torres!
Pero lo que me llama especialmente la atención es el tratamiento para con su recinto abaluartado, que debió ser magnífico. Ya Nicolau de Langres realizó un proyecto extraordinario a mediados del siglo XVII, y tenemos un plano de Nicolas de Fer, de 1705, que nos muestra su importancia: cinco baluartes y un gran reducto que protege la fortificación medieval, más un extenso atrincheramiento al este (paralelo a la actual carretera Campo Maior-Portalegre; el oeste queda salvaguardado por la depresión excavada por el Caia.


Arronches fue punto clave en las distintas guerras peninsulares, y así en julio de 1661 -durante la Guerra de Restauração- sufrió la invasión de D. Juan de Austria, que en los tres años de ocupación reforzó la fortificación medieval, si bien la explosión de su polvorín en 1663 la dañó considerablemente.
El 17 de junio de 1712 -con motivo de la Guerra de Sucesión a la Corona de España- fue cercada por los castellanos, pero los portugueses consiguieron vencerlos. Poco después, a causa del terremoto de 1755, los daños van a ser cuantiosos para la población, y para sus defensas remodeladas.
El 29 de mayo de  1801, la invasión española a cargo de Godoy destroza las defensas que con las guerras anteriores y los fenómenos naturales adversos estaban ya bastante maltratadas.
Pero será el sostenido tiempo de paz que seguirá a estas luchas, a lo largo de los siglos XIX y XX, quien actúe con voracidad sobre la fortificación, absorbiéndola, colmatándola, reaprovechando sus estructuras e incluso utilizando sus materiales para otras construcciones de la más diversa índole.
Y así, hoy en día, excepto el trozo comprendido entre el baluarte que alberga la Plaza de Toros, la cortina que sube hacia el norte y el siguiente baluarte -expeditos en su exterior, ajardinado el conjunto y abierto al uso público-, el resto ha quedado “hurtado” a la colectividad.
Hemos perdido las rondas interiores de la fortificación, ocupadas fundamentalmente por el caserío, que se aprovecha de las murallas para asentar sus traseras o patios en ellas: solo en el espacio anteriormente nombrado es “paseable”, al recorrerlo un vial compatible para vehículos y peatones. En muchos tramos, incluso se alzan las construcciones por encima, sirviéndoles de cimentación para elevar una y dos alturas. En algún caso, la garita de vigilancia parece una chimenea adosada a una vivienda que se superpone en la esquina del baluarte.

En cuanto a los exteriores, los fosos han sido ocupados por caserío que se sirve del amurallamiento como pared de fondo: se salva el tramo anteriormente nombrado y algún otro en la cara norte, donde hay diversas construcciones industriales y de servicios en semiabandono. El “estrangulamiento” interior, exterior y por encima de las murallas es lo predominante, siendo imposible contemplar buena parte del conjunto, que al mismo tiempo presenta grandes mutilaciones, especialmente irreversibles en la zona inmediata anterior al baluarte donde se ubica la Plaza de Toros.


No faltan las recurrentes aberturas en la muralla -como hachazos- para pasos peatonales o roturas para viales.

Un ejemplo más de maltrato al patrimonio fortificado (ver http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013/03/la-destrucciondel-patrimonio-historico.html), aunque el esfuerzo por conservar, resaltar y dignificar lo que se mantiene, es notorio. ¡Ojalá que el empeño continúe y se consiga poner en valor los tramos que aún pueden rescatarse y restaurarse, empezando por eliminar edificaciones ruinosas adosadas al exterior, infraviviendas, cercados sin uso que ocultan baluartes, cortinas, fosos… y arbolado que obstaculiza la visión de los tramos expeditos!