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miércoles, 28 de junio de 2017

De Las Batuecas y la Peña de Francia a la Sierra de Gata pasando por Coria, Ciudad Rodrigo y Almeida (IV)
OBJETIVO ALMEIDA CON PARADA EN SIEGA VERDE Y FUERTE DE LA CONCEPCIÓN
Dejando el paisaje de sierras, subimos por el noroeste hasta Ciudad Rodrigo, donde merece pernoctar al menos una noche, haciendo de la ciudad “cuartel general de sus alrededores”, como lo hicimos de La Alberca al venir desde Coria y desenvolvernos por los pueblos de la repoblación borgoñona. Dos noches en casa rural en este último caso; una noche en hotelito al lado de una de sus puertas fortificadas ahora.
Pero de mañana dejamos atrás la ciudad para seguir un poco más arriba hasta Siega Verde, zona arqueológica Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el 2010, como extensión de su vecina del Valle del Côa, con quien comparte el testimonio rupestre de grabados del Paleolítico Superior.
En su centro de interpretación -al pie mismo de la carretera que lleva desde Ciudad Rodrigo a Almeida, a mitad de camino- se pueden ver paneles informativos y un vídeo introductorio que son la antesala de una visita provechosa al otro lado de esa misma carretera, en las orillas del río Águeda.
Un guía bien informado, arqueólogo de larga experiencia, nos va ilustrando sobre las rocas grabadas, algunas verdaderamente fascinantes. Extraordinariamente bien preservadas. Realizadas con técnicas de grabado inciso y de piqueteado, vamos viendo representaciones de équidos, bóvidos, cápridos y cérvidos, además de signos abstractos, algunos superpuestos con una especie de “horror vacui” que presagia un barroco obsesivo. El realismo de las representaciones es fantástico, de un detallismo minucioso, con lo que hasta los no iniciados podrían distinguir si la silueta grabada es de una cebra o un caballo, un uro o un bisonte, que anduvieron por la zona hace entre 20.000 y 10.000 años.
De allí nos acercamos a la fortificación portuguesa de Almeida, no sin antes detenernos en el Fuerte de la Concepción, al lado de la población española de Aldea del Obispo, casi a un “tiro de piedra”.
El Fuerte de la Concepción tiene una grandeza increíble. Reconstruido entre 1730 y 1735 sobre otro anterior de 1663 (demolido un año después, tras la Batalla de Castelo Rodrigo), ahora acoge en su cuerpo principal, estrellado con cuatro grandiosas puntas abaluartadas, un hotel con encanto, que distribuye sus habitaciones, estancias comunes y comedor en casernas alrededor de un patio central, en tanto la recepción se encuentra en el revellín de acceso a la puerta principal.
Por camino cubierto, el Fuerte comunica con unas Caballerizas curvadas, de dos pisos (inferior para los animales y superior para tropa), con troneras en la terraza. El camino prosigue hasta un Reducto o fortín sobre padrastro con forma casi de hornabeque. Todo ello sufriría graves voladuras intencionadas (como la vez anterior), por orden del general inglés Robert Crawford -que lo había tomado- a mediados de 1810, para que no pudieran utilizarlo los franco-españoles. La restauración ha respetado el estado en que quedó el monumento, en un acertado trabajo que debe tomarse como ejemplo de actuación sobre el patrimonio histórico-monumental.
Y bien, de allí, ir hasta Almedia vuelve a ser un “paseo”. Paseo más que gratificante ante la monumentalidad admirable, de un tratamiento restaurador ejemplarizante. Esa fantástica “estrella irregular de seis puntas”, con otros tantos baluartes y revellines, y dos puertas de entrada (de Santo Antonio y San Francisco), es uno de los monumentos fortificados mejor conservados y tratados de la Península, y uno de los mejores ejemplares de fortificación estrellada del mundo.
Iniciada su construcción en 1641, recibirá sucesivos aportes en ese siglo y el siguiente, hasta convertir la fortaleza en una plaza inexpugnable, enriquecida en su interior por magníficas instalaciones militares, entre las que destaca su Quartel das Esquadras (de 1736-1750), el Corpo da Guarda Principal (1790; actual Câmara Municipal), la Casa dos Governadores (finales siglo XVII; actual Palacio de Justicia), las Casamatas o Quartéis Velhos (actual Museo Militar); Casas da Guarda dos revelines das portas de entrada (aprovechados como Puesto de Turismo el de S. Francisco y Centro de Estudios de Arquitectura Militar el de S. Antonio), y el Trem da Artilharía (del siglo XVII, y actual Picadero).
Son de admirar también los restos de su Castelo (de los siglos XIII-XIV/XVI), arruinado a causa de una tremenda explosión del polvorín instalado allí el 26 de agosto de 1810. No obstante, es admirable su planta cuadrangular irregular, el profundo foso, con escarpa y contraescarpa de cantería, y cuatro torres artilleras en los ángulos de planta circular.
Antes de volver sobre nuestros pasos para pernoctar en Ciudad Rodrigo (e incluso antes de hacer la visita por Almeida, porque hay que reponer fuerzas), tenemos una tentadora oferta culinaria en los restaurantes de sus glacis, previos a la Puerta de S. Francisco. Estupendo su cabrito o su cordero na brasa, pero la carta es generosa y podemos pasar a extraordinarios bacalaos, tanto asado como “dorado”, pulpo no forno, arroz de marisco, cozido à portuguesa… El vino tinto, siempre deseable, como sus postres caseros de galletas, bizcocho… chocolate, nata y hojaldre, para chuparse los dedos.
Otra “tentadora oferta”, cuando retornamos, es hacerlo por Vilar Formoso, que en su estación de ferrocarril tiene uno de los conjuntos de paneles de azulejos del siglo XX más extraordinarios de Portugal, representando significativos monumentos, paisajes y escenas costumbristas.

Moisés Cayetano Rosado

martes, 7 de junio de 2016

ACTUACIÓN SOBRE EL PATRIMONIO MONUMENTAL: NUNCA NOS PONDREMOS DE ACUERDO, PERO LA NORMATIVA EXISTE
Moisés Cayetano Rosado
Doctor en Geografía e Historia

Está claro. En cuestión de actuación sobre el patrimonio artístico, histórico, monumental, estamos “condenados… a no ponernos de acuerdo”. Y ante los proyectos de rehabilitación, restauración, revitalización (términos en sí también sometidos a discusión), siempre saltará la polémica y los ejemplos de operaciones de un signo u otro en un lugar y otro lugar del orbe: que si respeto “conservacionista” y puro a ultranza, que si “convivencia” de historicismo y vanguardia… Que si a lo largo de la historia se han ido superponiendo las manifestaciones artístico-monumentales, solapándose o completándose; que si en la actualidad en las ciudades más señeras se introducen soluciones rompedoras o en otras se impide a rajatabla…
Sin embargo, desde la Carta de Atenas de 1931 se han ido multiplicando los acuerdos, convenios, normativas, declaraciones, etc. internacionales que tratan de perfilar el marco de actuaciones. Así, las leyes y normas sobre conservación y tratamiento del patrimonio histórico, artístico, monumental y cultural más importantes (todas accesibles en internet) serían:
Convenios internacionales: Carta de Atenas de 1931. Convenio de La Haya de 1954. Carta de Venecia de 1964. Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972 y 1992. Preservación de los Conjuntos Históricos de 1976. Conservación de los Bienes Muebles de 1978. Carta de Toledo de 1986. Documento de Nara de 1994. Carta de Cracovia de 2000. Principios de La Valeta de 2011, entre otros documentos.
Normativa en Europa: Defensa y conservación de los bienes culturales inmuebles (1963, 1969 y 1980). Infracciones (Delfos 1985). Arqueología Industrial (1979). Convenio para la Salvaguardia del Patrimonio Arquitectónico de Europa, de 1985, entre otros.
En cuanto a nuestro país: Ley de Protección del Tesoro Artístico Nacional, de 1933. Constitución de 1978. Ley del Patrimonio Histórico Español, de 1985, parecida a la de los países de nuestro entorno, a tono con las normas más atrás enunciadas.
Y en cuanto a Extremadura: Ley 2/2008, de 16 de junio, de Patrimonio de la Comunidad Autónoma de Extremadura, muy en la línea de lo que han legislado las demás comunidades autónomas, de acuerdo a la norma-marco estatal.
Sería conveniente, por tanto, estudiarse debidamente lo acordado y no “inventar” criterios personales. Y, a manera de toque esencial de atención, tener en cuenta esta observación clave de la Carta de Atenas, de 1933: “En los casos en los que la restauración aparezca indispensable después de degradaciones o destrucciones, recomienda respetar la obra histórica y artística del pasado, sin menospreciar el estilo de ninguna época”.
Igualmente, este inicio del artículo 4 del Convenio para la Salvaguardia del Patrimonio Arquitectónico de Europa, de 1985: “Cada parte se compromete: 1) a aplicar, en virtud de la protección jurídica de los bienes considerados, procedimientos de control y de autorización apropiados; 2) a evitar que los bienes protegidos sean desfigurados, degradados o demolidos”.
Y este artículo 7 de la Ley de Patrimonio Histórico Español, de 1985: Los Ayuntamientos cooperarán con los Organismos competentes para la ejecución de esta Ley en la conservación y custodia del Patrimonio Histórico Español comprendido en su término municipal, adoptando las medidas oportunas para evitar su deterioro, pérdida o destrucción. Notificarán a la Administración competente cualquier amenaza, daño o perturbación de su función social que tales bienes sufran, así como las dificultades y necesidades que tengan para el cuidado de estos bienes. Ejercerán asimismo las demás funciones que tengan expresamente atribuidas en virtud de esta Ley”. ¿Hay algo más claro, contundente e… ignorado?
Viene ello a cuento de toda la polémica que rodea las acometidas desafortunadas que con respecto al patrimonio histórico monumental se han tenido tradicionalmente en Badajoz, que llevaron a terribles destrucciones en su muralla abaluartada en los años 30 y 60 del siglo XX, y que aún arrastramos. A desafortunadas “rehabilitaciones” como la del Fuerte de San Cristóbal, cuyo interior ha sido arrasado y “transmutado” en cementada “estación de autobuses”, con superficies planas de ornamento vegetal y que aún hoy día está sin resolver. A implantaciones que ahora hay que “desimplantar” como la del Cubo de Biblioteconomía. Y en especial a la operación inmobiliaria que se planifica para el Hospital de San Sebastián, de la Diputación de Badajoz, ahora envuelta en la polémica.
Es condenable el abandono, como dicen las normas más atrás enunciadas. Pero también lo es la actuación agresiva y destructora de la integridad y autenticidad de los inmuebles históricos y monumentales. Integridad y autenticidad que remarca siempre en sus requerimientos la UNESCO para incluir en su lista inmuebles, monumentos, sitios, conjuntos, etc.

Quede, por tanto, “para el verano” la tarea de estudiar antes la normativa existente, los acuerdos internacionales y europeos de casi un siglo de discusiones, las leyes que nos hemos impuesto. No deberíamos inventar criterios sino aplicarnos en el estudio de los existentes, respetarlos y actuar en consecuencia y con diligencia para evitar los males del abandono (la norma en este sentido, ya vimos, es clara). Y si no gustan, pues presionar cada uno en la medida de sus posibilidades para cambiarlos, pero no saltarlos “a la torera”, porque tengamos en la chistera una más ingeniosa solución.

lunes, 30 de noviembre de 2015

INAUGURADA LA “REQUALIFICAÇÃO” DEL FORTE DA GRAÇA

Moisés Cayetano Rosado
Acto de inauguración en el cuerpo central de la Casa del Gobernador
En el increíble tiempo record de once meses, el Forte da Graça, en Elvas, ha pasado de ser un monumento en estado de ruina interna, peligroso abandono y aparente olvido (“aparente” porque nadie, en el fondo, dejaba de sangrar por la herida de su degradación), a ser una esplendorosa, gigantesca joya en estado impecable de revista.
Porque no se trata ya solamente de haber rescatado de la dejación sangrante a un monumento incomparable, sino de haberlo hecho con un tratamiento que va a constituir el ejemplo paradigmático de lo que debe ser una restauración y rehabilitación en que habrá de mirarse todo el que intente en adelante “recualificar” un patrimonio histórico-monumental.
La preservación de su integridad y autenticidad ha sido escrupulosa, detallista hasta en lo más insignificante; acertada en los múltiples elementos que lo conforman.
Entrada al Forte da Graça
Queda -dentro de esas especies de “patas de gigantesco cangrejo” que son las elevaciones estrelladas de tierra, que aplanan y dan espacio al interior- todo un derroche fortificado donde no faltan los múltiples e ingeniosos elementos de maquinaria de defensa creados por el genio militar de la Edad Moderna: impresionantes revellines protegiendo los paños de muralla de los cuatro lados del cuerpo principal, en cuyos extremos se prolongan afilados baluartes con construcciones residenciales para oficiales; casamatas interiores, cuerpos de guardia; los tres fosos sucesivos; la Casa del Gobernador (palaciega y grandiosa); el hornabeque cubriendo la prolongación del monte hacia el norte (uno de los más bellos elementos que nos sean dado contemplar); las profundas cobas de lobo que anteceden la delantera del hornabeque…
Los detalles de salas, galerías, conducciones hacia el exterior, minas, aljibes… Las pinturas de techos y paredes, los revoques, solerías, ventanales, puertas… Nada desentona. Todo queda como fue concebido a finales del siglo XVIII y escasamente retocado en el XIX y primera parte del siglo XX, cuando sirvió de prisión política y militar.
Ahora, tras haber dejado a punto el monumento, este legado histórico-artístico, patrimonial, vendrá la hora de darle contenido. De “revitalizarlo”. De ponerlo a disposición de la ciudadanía, como dijera el historiador Rui Eduardo Dores Jesuino, que se responsabilizará del mismo, y como ratificara el Presidente da Câmara Municipal de Elvas, Nuno Mocinha. Llenarlo de público, de visitas libres y guiadas de escolares, estudiosos, amantes del arte y de la historia; realizar actividades culturales, actuaciones artísticas, exposiciones, conciertos… y -como los anteriores subrayaron- también otros actos sociales, como puedan ser bodas, sin olvidar convenciones, encuentros, congresos, etc. de toda índole.

Lo que a finales del siglo XVIII y principios del XIX fue maquinaria de guerra, pasando después a estancia represiva política y militar durante otro siglo más, tras varias décadas de silencioso abandono, ahora, cobra vida, vida esta vez para la paz, la cultura, el ocio, el turismo, el desenvolvimiento económico y social. Un Tesoro inigualable al alcance de todos, resplandeciendo en medio de la Raia/Raya.

domingo, 5 de julio de 2015

ACERTADA REHABILITACIÓN DEL FORTE DA GRAÇA DE ELVAS, EN MARCHA
(Con fotos de un “antes” y un “proceso”)
Garita del Forte da Graça, antes y después de la rehabilitación
Moisés Cayetano Rosado
Tras haber asistido a la sangrante actuación “restauradora”/destructora del Fuerte de San Cristóbal, de Badajoz (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2012/06/recuperar-el-fuerte-de-san-cristobal-de.html, http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013/09/perversa-actuacion-en-el-interior-del.html), reconforta seguir la rehabilitación respetuosa del Forte da Graça, quince kilómetros más allá, en Elvas.
Ya en otras ocasiones apareció en este blog el impresionante Forte da Graça, o de Lippe (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2012/03/forte-da-graca-elvas-hace-unos-dias.html, http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2014/10/la-esplendida-grandeza-del-forte-da.html), magnífica obra culmen de las fortificaciones abaluartadas de la Edad Moderna, que apenas tiene rival en todo el mundo. Por lo que se refiere a nuestra Raya/Raia hispano-lusa, solamente el Real Fuerte de la Concepción, de Salamanca -comenzado 27 años antes- nos ofrece una grandeza equiparable; en cuanto al resto de la Península Ibérica, apenas el Castillo de San Fernando de Figueres, construcción de 10 años antes del elvense, nos ofrece semejante maquinaria bélica terrestre (http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2013_12_01_archive.html).
Construido desde 1763 a 1793, se emplearon en ello 6.000 hombres y 4.000 animales, y una vez levantado resistió los asedios de la Guerra de las Naranjas y las Guerras Napoleónicas, pasando en el siglo XX a ser instalación de tropas militares y durante la dictadura de Salazar prisión política, y con las Guerras Coloniales prisión militar (como me detalla mi buen amigo elvense Jacinto Cesar). Luego entraría en abandono, decadencia y ruina, que es como últimamente lo hemos visto.
Las gestiones de la Câmara Municipal para rehabilitar el Forte han sido múltiples en los últimos años, y la cesión del Ministerio de Defensa de este inmueble, así como las ayudas europeas, han hecho posible el “milagro”: acometer una obra extraordinariamente compleja.
El problema, además del administrativo-burocrático, y además del económico, siempre es el de concepción de la acción rehabilitadora. Un desastre en muchas ocasiones, como es el caso mencionado del Fuerte de San Cristóbal de Badajoz, ejemplo absoluto de lo que no se debe hacerse, arrasando con el patrimonio interior, destruyendo su autenticidad, integridad, lectura histórica… para transformarlo en una especie de inmueble-estación de autobuses con pretenciosas y ridículas terrazas inapropiadas.
Hornabeque, antes y después de la actuación
O sea, no se trata solo de tener las posibilidades legales de actuación, los medios económicos para emprenderla, sino la sensibilidad, el buen tino, el rigor y el respeto al arte, la historia, el patrimonio monumental y  a la legalidad internacional y nacional, así como a las normas emanadas de los organismos consultores patrimoniales, para hacer un trabajo digno, que recupere, rehabilite, revitalice y dignifique.
Covas de lobo antes y después de acondicionarlas
Y eso es lo que se está haciendo en el Forte da Graça, que en estos momentos ya está culminando la parte más relevante de la acción infraestructural -con maquinaria pesada- y comienza las actuaciones de detalle: desescombro, limpieza, enfoscado, solería, pintura, cubiertas…

Tratamiento en revellín
Si no surgen problemas imprevistos, a finales de año podremos disfrutar de uno de los fuertes abaluartados más valiosos del mundo, complemento imprescindible para la compresión de las complejas (y tan completas) fortificaciones de Elvas, Patrimonio de la Humanidad desde 2012.

lunes, 24 de febrero de 2014

LOS FUERTES ABALUARTADOS LUSOS Y ESPAÑOLES OCCIDENTALES, Y SU DESTINO ACTUAL

Moisés Cayetano Rosado

Los fuertes abaluartados son una de las construcciones más genuinas de la Edad Moderna, uniendo a su necesidad utilitaria defensiva un despliegue de técnicas constructivas, de belleza artística y de prestancia geoestratégica extraordinarias.
Forte de S. Filipe (1582),Setúbal.
LECTURAS DE LOS FUERTES.
Fuerte de San Cristóbal (1641) de Badajoz.
Sobre ellos podemos hacer variadas lecturas, que por lo que se refiere al espacio occidental luso-español, tan pródigo en estas construcciones por su exposición marítima y las guerras de frontera, las resumiría en:
Acueduto de Água de Prata (1537) y Forte de Santo António (1650) de Évora
- Lectura militar. Suelen ser las primeras construcciones defensivas que se levantan para proteger costas o ciudades, ante el avance poderoso de la artillería. Pongamos como ejemplo el costero Forte de S. Filipe, de Setúbal, empezado a construir en 1582, que protege la entrada al gran estuario del río Sado; el Fuerte de San Cristóbal, de Badajoz, comenzado en 1641, con motivo del comienzo de las Guerras de Restauração, confrontado con las poblaciones de Campo Maior y Elvas, donde encontramos -en esta última- el Forte de Santa Luzia, de 1641 en sus inicios, o -algo en retaguardia- el más espacioso Forte de Santo António, de Évora, de 1650.

Forte de Santa Luzia (1641) de Elvas.
Surgen de la necesidad de defender sus respectivas poblaciones de los ataques enemigos y representan un ejemplo de maquinaria defensiva que recoge los avances de ingeniería militar que se habían efectuado en Italia y extendido hacia Holanda, de donde vienen los ingenieros principales.
- Lectura histórica. Los fuertes son un “libro abierto” de Historia de la Edad Moderna y Contemporánea, pues en ellos podemos contemplar no solo los sucesivos avances de la ingeniería militar defensiva conforme aumenta el alcance y eficacia de la artillería atacante, sino también la complejidad de sus elementos, como respuesta a la ofensiva y el sitio, así como los distintos usos que han ido teniendo especialmente cuando las hostilidades remitían o los avances de la artillería y sobre todo la aviación los hacía poco eficaces.
Maqueta del Forte de São Brás, en Ponta Delgada
Forte de Santiago, de Sesimbra
Forte de Cacela Velha
Ahí tenemos el Forte de São Brás, en Ponta Delgada, en uso militar incluso durante la II Guerra Mundial, al bunkerizarse gran parte de sus dependencias, y hoy aún con funciones militares, además de museo. O el de Santiago de Sesimbra, que continúa utilizándose por la Guardia Nacional Republicana, además de abrirse al público para visitas y actos culturales. O el de Cacela Velha, que alberga instalaciones de la Guardia Fiscal.
- Lectura geográfica. La ocupación de lugares estratégicos, con amplia visión panorámica, nos ofrecen la posibilidad de contemplar, estudiar y disfrutar de un paisaje, que fue objeto en su día de avistamiento del enemigo. Los fuertes ocupan oteros, padrastros del terreno que son fatales para la defensa de la población si se ocupan por el enemigo, por lo que la función de los fuertes es vital para las mismas.
Forte de Nossa Senhora da Queimada y F. de Sto. Alberto de Pessegueiro
 Forte de S. Roque, Castelo de Vide
Castillo de San Marcos, Sanlúcar de Guadiana
 Fuerte de Goián, en Tomiño
Son dignos de visitar instalaciones con tan gran dominio del entorno como el Forte de Nossa Senhora da Queimada en la costa de Pessegueiro, desde donde se avista el mar y la pequeña isla frontal, con también otro pequeño fuerte: de Santo Alberto. O el Forte de S. Roque, de Castelo de Vide, que domina el enorme valle rayano que conduce a Valencia de Alcántara. O el magnífico Castillo de San Marcos, en lo alto de Sanlúcar de Guadiana, controlando el río y la vecina Alcoutim. O el Goian, en Tomiño, dominando el Miño y en la otra orilla vigilando a Vila Nova de Cerveira.
- Lectura artística. Por otra parte, los fuertes son un legado artístico de incalculable valor, donde se conjunta el ingenio de la ingeniería militar, del cálculo matemático, de la precisión geométrica, con la belleza de unas construcciones que concentran los modelos artísticos del renacimiento, manierismo, barroco… pasando después al rococó e incluso el neoclásico.
Iglesia-castillo de Paimogo
Interior del Forte da Graça, de Elvas
Así, desde la austeridad renacentista de la Iglesia-castillo de Santa María Magdalena, de Paimogo (Huelva), al barroco, con interiores rococó, del Forte da Graça de Elvas. Un auténtico alarde artístico, que ha de admirarse por su gran belleza.

TRANSFORMACIONES Y USOS.
Hoy día, fuera del uso militar la mayoría de los fuertes, han ido alcanzando destinos variados, desoladores unos, esperanzados otros y algunos bien llevados. Así, podríamos dar una clasificación en:
Fortaleza de Guincho
- Aberración. Por el transformismo a que algunos han sido sometidos, maltratándolos en su configuración, adulterándolo, cargándose su integridad y autenticidad, con desprecio a su sentido, lectura histórica y artística. Caso paradigmático en ello es la Fortaleza de Guincho, travestido en hotel sin respeto alguno.
 Forte do Rato, Tavira
- Abandono. Dejados en el olvido, destruyéndose por efecto del tiempo y la falta de cuidados. ¡Tantos de ellos, como el Forte do Rato, en Tavira, cuando a su alrededor hay ejemplos interesantes de rehabilitación y restauración de monumentos e instalaciones de grandes inmuebles para una bien entendida utilización hotelera o museística!
Fortaleza de Juromenha
- Dejadez. Con actuaciones esporádicas, no sistematizadas otros, que al final quedan también en dejadez y ruina, como vemos en el caso del Forte de Juromenha, sobre el que ha habido actuaciones sin culminar y proyectos de reutilización que no cuajan.

Castillo de Santa Catalina. Cádiz
- Musealización. Otros han tenido mejor y justa suerte al ser convertidos en zonas museísticas, como lugares de interpretación de su propio valor o/y utilización para actividades artísticas, culturales, educativas… Así, el caso del Castillo de Santa Catalina, de Cádiz, de uso polivalente en el sentido anteriormente indicado.
Interesante sería una coordinación y promoción en cadena de estas fortificaciones, así como la revisión de su estado, rehabilitación respetuosa, revitalización y oferta socio-cultural abierta a los estudiosos y amantes de la historia, el arte y el buen gusto turístico.
LA RECIENTE ACTUACIÓN EN EL FUERTE DE SAN CRISTÓBAL DE BADAJOZ.

Cartel Fuerte de San Cristóbal, 2014
La reciente rehabilitación del Fuerte de San Cristóbal en Badajoz es digna de alabanza en cuanto al tratamiento de su estructura del siglo XVII. Pero el interior ha sufrido un maltrato manifiesto contra su integridad y autenticidad, al destruir los elementos construidos en el siglo XIX y XX, así como “inventar” unas terrazas absolutamente descontextualizadas, para conseguir un mejor uso hotelero, lo que rompe la lectura militar, histórica y artística del conjunto, dejándonos a expensas de la lectura geográfica, aún interrumpida por eucaliptos en el cerro que deberían desaparecer.