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miércoles, 17 de abril de 2013


AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO
(Película para ver; libro para leer)


La Semana Internacional de Cine de Valladolid de 2011 otorgó el Premio a la Mejor Actriz a Zhou Dongyu, por su papel protagonista en la película china Amor bajo el espino blanco, que es un drama romántico filmado en 2010 por Zhang Yimou, basado en la novela homónima de Ai Mi (publicada en español por la editorial SUMA).
Siendo una película tan intimista, serena, apacible, repleta de candor y de dulzura -por el desenvolvimiento de los dos jóvenes protagonistas-, se trata al mismo tiempo de una firme, contundente denuncia del totalitarismo político, al que condena sin ni siquiera un reproche, la mínima beligerancia.
En medio del campo inmenso donde la jovencísima e inocente Jing, hija de un “derechista” encarcelado, conoce al también joven y generoso Sun, hijo de un militar de élite, se va tejiendo un amor que continúa en la ciudad, donde ambos protagonistas han de esquivar delaciones peligrosas para el porvenir de la chica, que trata de abrirse camino como profesora, una vez que supere la fase “depurativa” a causa de los “delitos heredados” de su padre.
Todo irá bien, a pesar de tanto sobresalto que superan por su prudencia y capacidad para burlar las vigilancias, hasta que una leucemia acaba con la vida de Sun y con todos los sueños y proyectos de la pareja.
El final resulta demasiado cruel, algo melodramático en la puesta en escena, pero conmovedor por lo que tiene de derrota en medio de tantas luchas y zozobras.
Y esas luchas, como dije, revelan la cerrazón de una etapa -la maoísta- en la que aquellos señalados por el pasado de sus predecesores han de pasar un purgatorio, que tiene más de castigo religioso, bíblico, que de “reeducación”, a la que apelan los dirigentes, utilizando para ello el trabajo en el campo, las labores “voluntarias”, como complemento extra a su profesión en destinos de dureza y/o riesgo, la observación de una conducta “militante” aún más acentuada, etc. Sí, como un descendiente de “cristiano nuevo”; como un “hijo de comunista” en la España franquista; como un pariente de trotskista en la Unión Soviética estalinista.
Simbolizado queda incluso en el título de la obra y película: “Amor bajo el espino blanco”, que la leyenda maoísta hace ver que florece rojo por la sangre de patriotas sacrificados bajo él, cuando su esplendorosa blancura es manifiesta. Y es bajo este árbol, con su blanca pureza, donde se conocerían Jing y Sun, y donde ella volverá año tras año, solitaria y llena de recuerdos, para ver florecer, como símbolo del amor infinito, lo que oficialmente lo es de sacrificio y martirio; en el fondo, lo que quedó del amor truncado de los dos jóvenes, ajenos al precipicio de incomprensiones que les rodeó.
Moisés Cayetano Rosado

viernes, 12 de abril de 2013


LOS NOMBRES DEL AMOR
¿Es posible ver una película más desenfadada, divertida, sensual, rompedora y al mismo tiempo crítica, incisiva, reflexiva, conmovedora, como Los nombres del amor, del francés Michel Leclerc, que en 2010 se alzó con dos Premios Cesar (por guión original y actriz -Sara Forestier, la protagonista principal-)?
Desbaratando mitos, clichés, convencionalismos, tabúes, prejuicios y barreras, esta comedia romántica es un firme alegato contra el racismo y la xenofobia. Una denuncia incisiva del terrible Holocausto (que eliminó a los padres judíos de la madre del protagonista -hombre templado y convencional-, dejando a ella traumatizada de por vida), del Colonialismo (padecido en Argelia por los familiares de la chica desenvuelta, militante ecologista, progresista a rabiar, que interpreta Forestier).
Es también un canto al amor, a la alegría de vivir, a la esperanza, a la desenvoltura natural, al compromiso personal que no ha de detenerse ante barrera alguna. Al triunfo de la sinceridad.
Dinámico, variado, lleno de frescura, el largometraje nos atrapa desde el principio hasta el final. No nos da un respiro en medio de las situaciones divertidas que nos hacen reír continuamente, pero también meditar, llevándonos al terreno sano, disparatado de una pareja que parten de concepciones vitales divergentes y que confluyen como dos ríos distintos en un mismo mar abierto, limpio, serenado.
Moisés Cayetano Rosado

jueves, 11 de abril de 2013


INFANCIA CLANDESTINA
Acabo de ver la película “Infancia clandestina” (http://www.youtube.com/watch?v=A0eFo8wqtTk), del argentino Benjamín Ávila. Un film de septiembre de 2012, en el que el director vierte gran parte de sus vivencias de preadolescente, en los tiempos oscuros de la dictadura militar.
Si no fuera por el contrapunto de los amores iniciales del niño de 12 años que protagoniza el relato -con su candidez y frescura-, la narración cruda de la vida de una familia revolucionaria que regresa del exilio para luchar por devolver las libertades al país, resultaría desoladora. ¡Cuánta utopía, cuánto sacrificio y cuánta sangre vertida de aquellos soñadores aplastados por la brutalidad de los más duros opresores, tan violentos, tan irracionales!
Los 112 minutos se nos hacen cortos, en medio de la sencillez de las escenas, el lenguaje hermoso de los gestos, las miradas que expresan los más profundos sentimientos; las dos caras expuestas: críos inquietos, felices, del colegio donde Juan se integra y encuentra ese amor inicial que vive tan intensa como inocentemente; militantes clandestinos, encabezados por los padres de Juan, que luchan contra una maquinaria que los va devorando sin remedio.
Y me hace pensar, ahora que estamos en abril y que conmemoramos -el día 14- la implantación de la II República española, cercenada de forma tan cruenta, así como la Revolução dos Cravos en Portugal -el día 25-, un sueño utópico que tras los fogonazos de 1975 se recondujo a la domesticación… me hace pensar, digo, en tantos esfuerzos por salir de las tinieblas -caminando a un mundo de justicia y de solidaridad-, acallados por medio del terror o la reconducción de los que se sirvieron de las luchas para luego colocarse donde se sale bien en las fotografías.
A veces, revisando biografías de los que parecieron revolucionarios en los años oscuros de Argentina, Chile, España, Portugal… y que luego han ido a parar a las cloacas de la frivolidad, la complacencia, el acomodo aprovechado, me vienen a la memoria las vidas que se truncaron en los procesos de sus revoluciones; las vidas de gente como estos batalladores argentinos, sacrificándose en pos de un ideal: ¿también se hubieran acomodado los padres de Juan, de haber llegado un día al poder, en lugar de a la muerte en su lucha clandestina?
Moisés Cayetano Rosado

domingo, 10 de marzo de 2013


EL ARTISTA Y LA MODELO
Acabo de ver “El artista y la modelo”, película de Fernando Trueba que definiría como “cine visual”, consciente de la posible redundancia.
No es necesario conocer su breve y sugerente argumento. No es preciso saber francés (idioma en que se expresan los personajes, centrados fundamentalmente en los dos del título) ni leer los subtítulos en español para entender de qué se trata: arte en su pureza; búsqueda de lo sublime por parte de un escultor anciano que está de vuelta de casi todo (menos de la obra artística decisiva); lo iniciático en una joven que tiene toda la vida por delante; los tiempos de espera; de incógnitas del “viaje”, definitivo o de paso hacia un nuevo estado.
Y todo ello con fotografía en blanco y negro que recrea el paisaje, las miradas intensas de los personajes: desalentadas en el artista, pese a una chispa de esperanza; expectantes en la modelo improvisada, casual, sorprendida. Luces, sombras, gestos, silencios, paisajes…
Los “guiños” hacia la escultura en general son una constante. A la clásica greco-romana y sobre todo al gran Auguste Rodin -especialmente “El pensador”- , sin faltar la “Venus del Cuadro” de Velázquez. En ambos referencias se recrea la magnífica labor fotográfica de Daniel Vilar.
Una "Pensadora", en "complicidad " con Rodin
Una "Venus del Cuadro" velazquiana

Film franco-hispano de 2012, con escasa presencia en los cines comerciales, presentada en septiembre de 2012 en la Sección Oficial del Festival Internacional de San Sebastián (Concha de Plata al mejor director) y preseleccionada para los Premios Oscar en la categoría de “Mejor película de habla no inglesa”.
Ciento cuatro minutos serenos, lentos, pero que se nos van sin darnos cuenta, como la vida misma del artista -que ya echa el ancla definitiva- y de la modelo -que va en busca de una nueva tras dejar atrás las penalidades de la Guerra Civil en España y la ocupación alemana de Francia, donde se refugia-.
Moisés Cayetano Rosado

domingo, 3 de marzo de 2013


JORGE AMADO, BREVEMENTE, PARA UNA TARDE DE INVIERNO

En el magnífico blog portugués http://aviagemdosargonautas.net/ -en que me honro colaborar-, hicimos en agosto un homenaje al escritor brasileño Jorge Amado, al cumplirse el centenario de su nacimiento. Aún siguen publicándose allí referencias a sus libros y a la adaptación al cine de los mismos, lo que nos incita a seguir “frecuentando” a este autor lleno de encanto, gracia, ironía, capacidad de enredo y al mismo tiempo de compromiso. Todo ello muy necesario en los tiempos que vivimos.
Mi aportación en aquel homenaje puede verse en el siguiente enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/2012/08/cien-anos-de-jorge-amado-por-moises.html. Ahí recomiendo libros para mí imprescindibles de Jorge Amado.
Pero ahora, para estas tardes melancólicas y estos tiempos cada vez más difíciles que vivimos, quiero hacer a todos partícipes de una novelita corta, que se lee en menos de un par de horas. Nos sitúa en el centro del ingenio de su autor, su desenfado, al tiempo que su crítica velada a la sociedad “bienpensante” de la que el personaje central se desliga por propia voluntad, introduciéndose de lleno en los ambientes de “mala nota” que le dan la “buena nota de una vida vivida a su aire”.
Desenfadadas como pocas y lacerantes como las mejores, las páginas de A morte e a morte de Quincas Berro d'Água, romance (1961) nos presentan al mejor Jorge Amado, en dosis comprimidas, como un buen café portugués en una pequeña “bica”.
Dejo un enlace para poder bajar la obra en PDF de internet: http://martinus.com.br/centro/informativo/pdf/2010/AMorteEAMorteDeQuincasBerroDAgua_2010.pdf Si queréis ver la versión cinematográfica, de 100 minutos, ahí va el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=XZlVHbNP61Y
Moisés Cayetano Rosado

viernes, 30 de noviembre de 2012


JOHNNY GUITAR
Por Moisés Cayetano Rosado
Anoche repusieron el TVE1 la película “Johnny Guitar”. ¿Cuántas veces he visto el film? ¿En cuántas ocasiones he oído su banda musical? Esta película de 1954 es de las que nunca envejecen y hay que volver a ella para recrearse en la calidad literaria de sus diálogos; en los hermosos primeros planos de sus personajes; en el sonido acompasado e insistente del trotar de los caballos -que constituyen uno de los aciertos más difíciles-; en su música inolvidable.
El argumento es simple, y podría resultar folletinesco en manos inexpertas. Pero el director, Nicholas Ray, sabe darle la vuelta para mostrarnos una película de amor y desamor en lo que sus cuatro personajes principales bordan la interpretación: Johnny Logan -luego Guitar-, el pistolero legendario que quiere encauzar su vida pacíficamente como guitarrista; Vienna, la dueña del cabaret que ha luchado duramente para labrarse un porvenir próspero; Emma Small, la rica ganadera, frustrada y llena de odio por un amor no correspondido, pues Scott se decanta por Vienna (la que a su vez sigue enamorada de Johnny, viejo conocido y ahora a su servicio), y Scott Brady, buscador de oro, que crea involuntariamente el conflicto entre las dos mujeres.
Pienso que lo más meritorio es la armonía entre todos los recursos que se exhiben. La tensión contenida en el cabaret. El movimiento de los personajes en las escenas interiores; en las partidas a caballo, presionadas  bajo la frustración y el odio de Emma, cuyos ojos son chispas de furor. Las correrías nocturnas en busca de venganza. La desenvoltura firme de Vienna, cuyos gestos de reto y de desplante nos llevan del cine al drama de teatro. La infantilizada actitud indecisa de Johnny. Los celos engallados de Scott. Y esa música de fondo, tan suave, tan envolvente, tan nostálgica, de Víctor Young, elegante como pocas, emotiva en extremo.
Los demás intervinientes: ayudantes de Vienna, gente del pueblo manipulados por la ira de Emma, compañeros de fortuna de Scott, con sus ambiciones, lealtades y traiciones… son un elenco coral muy acertadamente puesto en escena. Y le  dan ese matiz de western que queda en el conjunto en un plano secundario, pero que contribuye eficazmente al atractivo total esta película, que es un gozo volver a repasar.

sábado, 6 de octubre de 2012


EN UN MUNDO MEJOR
Por MOISÉS CAYETANO ROSADO
He aplazado el ver la película En un mundo mejor nada menos que un año. Son estas cosas de que tienes el CD encima de la mesa, entre papeles pendientes, y siempre esperas una mejor ocasión. A los que no la hayan visto todavía, les recomiendo que no imiten mi indeterminación: es un film para ver enseguida, si se quiere disfrutar de buen cine y asistir a todo un recorrido por el mundo de la incomprensión, la turbulencia emocional, la estéril violencia, brutal y cotidianamente volcada con el débil, pero llevando hacia el final -cuando todo se hace casi irresistible- a un mensaje de esperanza y reconciliación.
La directora noruega Susanne Bier ha sabido elegir bien a sus actores, tanto adultos como infantiles; la música y la fotografía contribuyen también a conseguir un producto sobresaliente que mereció en 2011 el Globo de Oro y el Oscar a la mejor película extranjera.
Con maestría, nos presenta dos mundos enormemente distanciados, al mostrarnos una sociedad pequeñoburguesa y urbana de la Europa nórdica, al tiempo que un poblado remoto del corazón de África, todo desierto y polvo alrededor. Y en el primero, problemas cotidianos que a primera vista pudieran parecer pasables, pero que llevan a la destrucción psicológica de los que los sufren: el acoso escolar, las riñas de niños que involucran a sus mayores no faltando a veces un energúmeno que todo lo empantana, las desavenencias conyugales que tienden a la separación y divorcio… y, lo que es peor, la muerte de una madre aún joven por cáncer que descoloca gravemente a un hijo aún pequeño incapaz de aceptar esa desgracia. La violencia más atroz de saqueadores y asesinos que se divierten con el dolor ajeno, imponiéndose por las armas ante poblaciones indefensas, carentes de lo mínimo para vivir sin atroces padecimientos, enfermedades y hambrunas, en el segundo escenario.
Con hermosas fotografías del África profunda y no menores barridos por las zonas acomodadas de nuestro mundo cercano, va desgranando los problemas de unos y de otros, llevándonos a la búsqueda de sus sentimientos más íntimos a base de extraordinarios primeros planos, en los que los dos niños -que representan al acosado Elías y al traumatizado Christian- rozan lo magistral.
¿Qué subyace en el fondo? La necesidad de amor, de comprensión, de ayuda mutua, de solidaridad.
No quedan bien resueltos los casos de violencia y la forma de enfrentarla, pues en el del acoso escolar se llega a una respuesta más violenta, que paraliza el progreso del comportamiento asocial de los acosadores. Y el de la crueldad del grupo de bandidos para con una población atemorizada, termina con un “ojo por ojo” cuando el líder del grupo indeseable queda desprotegido ante las masas. ¿Cabría alguna otra solución? Que cada uno, viendo esta gran película, emocionándose con ella -es seguro-, saque sus conclusiones, si algo podemos concluir en cuestión tan difícil, de tantísimos matices diferentes.

martes, 2 de octubre de 2012


ARRUGAS
Por MOISÉS CAYETANO ROSADO
Si en la temporada pasada nos sorprendía la película de animación Chico y Rita, de Trueba y Mariscal -con tanta fuerza, ritmo y dinamismo-, en ésta saboreamos el buen cine en dibujos dirigido por Ignacio Ferreras, basado en el comic de Paco Roca: Arrugas, que en 2008 obtuviera el Premio Nacional de Cómic.
Arrugas nos llega a las pantallas también con el aval de codiciados galardones: Goya al mejor guión adaptado y a la mejor película de animación, al tiempo que es una de las tres nominadas a los Premios de Cine Europeo en su categoría, que se fallan el 1 de diciembre en Malta.
La película, de algo menos de 90 minutos, es un canto al amor y a la amistad, al tiempo que un apunte sereno sobre la soledad en que los años nos van sumergiendo, sin conciencia algunas veces de sí mismos, a causa del Alzheimer. Es el caso del protagonista de esta historia, Emilio, un antiguo director de sucursal bancaria que va perdiendo la memoria y la autonomía personal.
Recluido en un geriátrico por su familia, el anciano entrará en un mundo de decadencias individuales que podrían resultar desgarradoras si no fuera porque el film cuenta con una figura de contrapunto: otro anciano, Miguel, español que ha residido la mayor parte de su vida en Argentina, y que con su acento dulce, sus ingeniosas muletillas verbales y una actitud pícara -no exenta de cinismo al tiempo que de resignación- quita hierro a una situación de desamparo, que es lo que ronda a todos los residentes de este centro.
Dinámica y chispeante, la película no cae jamás ni en lo melodramático ni en la denuncia recurrente de la desatención por parte del personal de la Residencia (muy al contrario, son presentados como atentos y simpáticos) o de los familiares más jóvenes que allí los han “aparcado”: las escasas visitas no se exponen con reproche sino con suaves tintes de ironía.
El amor está representado especialmente en una pareja unida desde niños (como nos muestran los recuerdos evocados), estando la anciana volcada en la atención a su pareja, ya en fase avanzada del Alzheimer. La amistad: en Emilio y Miguel, que van estrechando su relación desde unos comienzos difíciles, en los que los “apaños” de Miguel molestan a Emilio, provocando malentendidos y tensiones, pero que derivarán en una unión con entrega similar a la de la pareja anterior. La soledad se manifiesta en todos los personajes, ensimismados en su mundo, en su pasado, del que algunos no pueden o no quieren salir.
El realismo de las situaciones del día a día en el geriátrico es casi periodístico, salvo algunas licencias de distensión. He visto por dentro diversas instituciones de este tipo y conozco cómo transcurre en ellas el paso de las horas, cómo deambulan los residentes por sus largos corredores, cómo pasean con sus achaques por los jardines silenciosos, cómo arrastran las horas siempre interminables de su ocio pasivo en enormes salones, enajenados tantos, empequeñecidos en sus sillones adaptados.
Arrugas no es una película-denuncia; no es un reproche al abandono de los ancianos en su desvalimiento; no es un reportaje sobre la situación de las Residencias de la Tercera Edad. Es una muestra entrañable del “último aparcamiento de nuestra vida”, con rasgos de nostalgia, de humor, de leves esperanzas e inevitables frustraciones. Un “encuentro con el futuro” para muchos de nosotros, dulcemente llevado por un director -Ignacio Ferreras- que ha trasladado a la pantalla con acierto el comic de Paco Roca, ayudado por la música de Nani García, que bien hubiera merecido otro Goya, por su enorme calidez y calidad.

lunes, 10 de septiembre de 2012



CAMIONERO
Acabo de ver un “corto” cinematográfico de 25 minutos impactante: Camionero, del realizador cubano Sebastián Miló, Premio a la Mejor Ficción en la reciente Muestra Nacional de Jóvenes Realizadores Cubanos de 2012 (http://cortosgay.blogspot.com.es/search/label/Camionero).
El film aborda el acoso escolar, en una de sus formas más despiadadas y crueles, de un grupo de estudiantes que arremete sin compasión contra un chico, por ser supuestamente gay y tener creencias religiosas, como señala la sinopsis “oficial”. Pero habría que decir también que aborda el abuso de los que, formando grupo que en su gregarismo oculta sus frustraciones individuales, arremeten contra el solitario “distinto”, muy común entre adolescentes: jóvenes mediocres, amparados por la pandilla de matones que encuentran sus víctimas en otros, de presencia apocada, tímidos, introvertidos y generalmente buenos estudiantes.
La capacidad para hacer daño van creciendo -como muy bien señala la película- a medida que el resto de los compañeros evita intervenir y la víctima no es capaz de hacer frente a lo que va convirtiéndose en una tortura sistemática, cada vez más sádica y frecuente, sin que los educadores se den, o quieran darse, cuenta.
La historia se localiza en un campo de estudio y trabajo cubano, pero valdría para cualquier internado educativo e incluso de cualquier otro tipo, como cuartel de soldados, campamentos de verano, y hasta centro escolar abierto, en que las entradas, salidas y recreos son momentos para el abuso de estos delincuentes juveniles; el mismo barrio es “laboratorio” de tortura en muchos casos. La exhibición ante “el otro sexo”, como muestra de “hombría”, contribuye especialmente a ello, lo que pone eficazmente de manifiesto Camionero.
El corto, lineal en el relato, centrado en las dependencias del internado (lavabos y dormitorio sobre todo), creciente en su tensión dramática, con base en primeros planos y planos medios de tintes expresionistas en gestos, miradas, situaciones… que te hacen “meterte” en las escenas como otro protagonista más de las mismas, previsible por lo mucho que vamos conociendo de historias similares, aunque especialmente trágico en su final, merece más que un visionado una profunda meditación.
El sufrimiento de las víctimas del acoso juvenil puede ser infinito, llegando al trauma de secuelas irreversibles y hasta al suicidio. También hasta la rebelión más contundente de aquel que entienda que estas conductas abusivas extremas no pueden consentirse, se ve como posible próxima víctima,  y decide cortarlas de forma radical. Y lo malo es que esa forma radical puede ser la que presenta el desenlace de esta historia, sin concesiones de ningún tipo.

domingo, 9 de septiembre de 2012


LA EDUCACIÓN PROHIBIDA

Por MOISÉS CAYETANO ROSADO
Cuando aún no hace un mes que se lanzó por internet y en salas “alternativas” la película La educación prohibida, ya se ha convertido en un fenómeno mundial de masas, con cientos de miles de descargas, millones de reproducciones en web, cientos de exhibiciones en todo el mundo y decenas de miles de seguidores en facebook y en twitter. Cualquier persona -insisten sus creadores- tiene derecho a copiar la obra, a modificarla y a difundirla cómo quiera, siempre que sea sin fines comerciales.
Lo más curioso es que La educación prohibida toca un tema poco comercial: cuestiona los cimientos de la educación occidental, sus métodos, su sistema competitivo basado en calificaciones. Esta película documental ha hecho “más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica (Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, México, Guatemala y España), pasando por 45 experiencias educativas no convencionales”, como señalan en su web, mostrando prototipos educativos  alternativos a la educación alienante, basados en la comprensión, el amor, la libertad, creatividad y solidaridad.
Y es que, como afirmaba Gilliard, uno de los teóricos de la desescolarización, “la escuela es un taller de esterilización. Se le dan niños normales y ella se esfuerza en convertirlos en hombres retrasados”. O como se quejaba el escritor George Bernard Shaw: “Desde muy niño tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela”, pues esa ha sido tantas veces la función de las instituciones educativas: cortar la educación, el espíritu creativo, crítico, investigador, innato en cada uno de nosotros, para dotarnos de la suficiente dosis de conformismo y docilidad, egoísmo y unidireccionalidad, haciendo de nosotros maquinaria instruida, capacitada para arrollar en medio de la adoración por el competitivismo individualista, insolidario y ciego.
Comienza esta película revulsiva de casi dos horas y media por unas escenas de animación gráfica en que nos presenta el recurrente mito de la caverna de Platón, intercalando escenas escolares de suplantación de la realidad por exposición académica tomista y manipuladora. Pasa después a enriquecedores testimonios de todo tipo de agentes educativos que nos van situando dinámica y suavemente ante la realidad educativa occidental, tan adecuada al tiburonesco mundo del mercado, dejando patente su marcado caínismo, su guerra sin cuartel donde “cada uno es un lobo para el otro -como decía Baltasar Gracián-, si ya no es peor el ser hombre”, al tiempo que plantean alternativas liberadoras, humanistas y llenas de respeto por la dignidad y particularidad de cada uno.
La educación prohibida plantea, así, una alternativa en la línea de la Escuela Nueva, movimiento pedagógico europeo de hace un siglo, que tuvo su continuación en la Educación liberadora, de los pedagogos progresistas latinoamericanos de mediados de siglo, y en los movimientos de tintes socialistas y anarquistas, que dieron algunos resultados ejemplarizantes, como la Escuela de Summerhill, de Alexander Neill o la Escuela de Barbiana, de Lorenzo Milani, para llegar a la Desescolarización obligatoria, iniciada por Iván Illich y Paul Goodman, con base en las teorías roussonianas.
Los propios creadores de este film dinámico, dialéctico, argumental y fluido, lleno de personajes que encaran su participación con mirada limpia y argumentos comprensibles para todos, se preguntan: “¿Por qué Occidente (y medio mundo imitándole) todavía base sus sistema educativo en un modelo nacido en la Prusia militar del siglo XIX? ¿Por qué la educación se basa en un sistema competitivo que no incentiva el trabajo en equipo y la creatividad?”. Quisieran, claro, un sistema educativo que erradique la unilateralidad, la rigidez bisoña, la disciplina alienante, y se abra a la solidaridad, el espíritu cooperativo, la ayuda mutua…
Pero la respuesta a sus preguntas están en el propio sistema socio-político que nos toca vivir: basado en el éxito personal e intransferible, en la absoluta individualidad, en la competitividad y la lucha por llegar “el primero”… porque esa es la esencia deportiva de la vida, donde, volviendo a Baltasar Gracián, “cada hombre es un lobo para el hombre, o aún peor”. Ya lo había dicho Plauto hace 2.200 años y popularó Hobbes en el siglo XVIII, una centuria después de que Gracián lo hiciera en “El Criticón”, que la pedagoga Ángeles Galindo reinterpreta, exponiendo: “Cada hombre está solo en la lucha del mundo, pues no se trata de una lucha de clases en la que cabe la solidaridad. Es algo más profundo: el hombre está solo en la lucha por la vida”.
¿Es ese nuestro destino? ¿El destino cruel de los pueblos condenados a la miseria por los detentadores de los poderes económicos del mundo? ¿El de los jóvenes y menos jóvenes, familias, sin empleo, sin recursos y sin expectativas de lograrlo, sino solo los que “llegan primero a la parada del bus donde únicamente cabe uno” (léase oposiciones laborales y/o funcionariales)?
La educación prohibida -con un lenguaje cinematográfico sencillo y directo- pretende darnos un mensaje alternativo, esperanzador, tras criticar con dureza al sistema imperante. ¡Ojalá que la luz que señalan sea la salida del túnel que parece que no se acaba nunca!
https://www.facebook.com/ (Moisés Cayetano Rosado)