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lunes, 21 de mayo de 2018


DE LA TRAGEDIA A LA ESPERANZA (1918/36-1974/75). GUERRA, REVOLUCIÓN Y HAMBRE DE TIERRAS EN LA RAYA EXTREMEÑO-ALENTEJANA
Presentación de la conferencia por el Presidente de la Fundación Caja Badajoz, Emilio Vázquez
Moisés Cayetano Rosado
 (Puede consultarse, bajarse, copiarse, etc. el power point proyectado en la conferencia en el Documento 96 de mi enlace http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html )


El 9 de abril de 1918 se dio la Batalla de la Lys, en la frontera franco-belga, constituyendo de los mayores desastres militares portugueses (que participaba con los aliados en la 1ª Guerra Mundial) después de la Batalla de Alcácer-Quibir de 1578, con centenares de muertos y 6.000 prisioneros.
Las víctimas reclutadas pertenecían al grupo social “mais desprotegido” pues los pertenecientes a familias pudientes “en troca de pagamento de uma quantia em dinheiro, livravam-se do cumprimento de servir a Pátria”, según denunciaba el capitão de Elvas António Braz, prisionero en el enfrentamiento.
O sea, lo mismo que ocurrió en las intervenciones españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que condujeron al “Desastre del 98”, siendo crucial la declaración de guerra de EE.UU. tras el hundimiento de su acorazado Maine en la Bahía de La Habana el 25 de abril de 1898.
Luego pasaría en la “Guerra del Rif” (1911-1927), tan emotivamente retratada por el escritor de Badajoz Arturo Barea en “La ruta”, de la trilogía “La forja de un rebelde”, y en la que el Desastre de Annual se llevó la vida de más de 10.000 españoles el 22 de julio de 1921, comparable a la tragedia de la Batalla de las Linhas de Elvas, de 14 de enero de 1659.
Al tiempo, en nuestras “tierras del Sur”, “a todos ruína uma ambição: ter terra”, que escribía el alentejano Manuel Ribeiro en 1927. Tierra en manos  absentistas, que nos llevó a la “huída”, la emigración: “se estaba aquí tan rematadamente daos al mesmísimo demóngano que na se perdiese por cambiá, manque hubiá de sel en el infierno”, que escribió el extremeño Felipe Trigo (novela “Jarrapellejos”) en 1914.
Tras estos reveses vendrían los años oscuros, las dictaduras, la represión, el hambre, el miedo… y en España la esperanza de una II República con su Reforma Agraria, llevando a las míticas ocupaciones de tierras en Extremadura del 25 de marzo de 1936, a colectivizaciones… truncadas por la inmediata Guerra Civil (con medio millón de muertos y otros tantos exiliados).
Nuevamente, la feroz represión, cuya sombra alargada se extendió junto al hambre, el paro obrero, hasta llevar a una auténtica “estampida migratoria” que desde mediados de los años cincuenta a mediados de los setenta expulsó de Extremadura a más del 40% de su población. No menos oscuro sería el transcurrir alentejano, con un porcentaje similar de emigración: siempre los jóvenes, siempre la fuerza productiva y reproductiva, quedando en los pueblos de origen una población envejecida.
Y así se llegaría a… la nueva esperanza: Revolução dos Cravos en Portugal, de 25 de abril de 1974, que puso fin a la dictadura y las traumáticas guerras coloniales, que desde 1961 a 1974 supusieron una de las mayores tragedias de Portugal y los territorios sojuzgados. Aparejado a ella se vivió un ilusionado proceso -¡tan efímero!- de Reforma Agraria en Alentejo y Ribatejo, con ocupación de más de 1.100.000 hectáreas de latifundios por campesinos sin tierra. Una Contrarreforma –con lacerantes luchas- volvió a dejar las cosas como estaban…
Y en España a las reivindicaciones democráticas a partir de 1975, muerto Franco, con la implantación de las autonomías regionales, débil asidero para Extremadura, cuyo Estatuto de Autonomía se aprobó el 25 de febrero de 1983.
Después, un periodo convulso… y una “reconducción” en los años ochenta, que ya constituyen otro capítulo de nuestra historia, de la que en otro momento deberemos hablar. Pero al menos decir que en el tránsito del siglo XX al XXI asistimos en la península Ibérica a la llegada masiva de inmigrantes (medio millón en Portugal y seis millones en España, con tímida repercusión en la Raia/Raya) procedentes de Europa del Este, Iberoamérica y norte africano, que la Crisis mundial de 2008 retrajo, al tiempo que iniciábamos una nueva emigración de nuestros jóvenes, como en los tiempos pasados del desarrollismo europeo (1961-75), con tendencia demográfica de nuevo a la baja.

viernes, 18 de agosto de 2017

DE ATENTADOS Y REFLEXIONES
Yo, ingenuamente, pensaba que teníamos superado lo de "las dos Españas", lo de "las ideologías irreconciliables", lo del "odio enfrentado", pero veo que estaba confundido, por lo que leo en las opiniones de comentarios de lectores de prensa, entradas en facebook y otras redes sociales.
¡Qué horror todo! Y es que, ciertamente, no aprenderemos de la historia. No aprenderemos de nada. Imposible cambiar, parece que es genético, neuronal, impreso en nuestros cromosomas.
¡El odio, el odio; la incomprensión y el odio! Y unos psicópatas desalmados que prenden la mecha para nuestros propios polvorines.
¿Cómo es posible tanto desencuentro, tanto enfrentamiento ante unos hechos trágicos?
¿Cómo es posible esa polarización de las opiniones, y esa generalización ante las manifestaciones del terror?
Estamos tan habituados a la separación "buenos" y "malos" por grupos, creencias, colectivos, que no somos capaces de ver la esencia del mal y sus autores, con lo que difícilmente podremos exterminar la plaga: muy al contrario, las víctimas entre sí procuramos eliminarnos, por la cerrazón de posturas donde en lugar de la reflexión impera la irracionalidad.
Y miramos el dedo en lugar de la estrella o el asteroide feroz que nos señala.
Moisés Cayetano Rosado

lunes, 31 de marzo de 2014

CORRALES DE COMEDIA
MOISÉS CAYETANO ROSADO
Cuando yo era pequeño, en varios corralones de mi pueblo se representaban obras de teatro. ¿Cómo había perdurado esa costumbre a lo largo de casi cuatrocientos años, y luego desapareció completamente con aquel cambio brusco que llamamos el “desarrollismo europeo de los años sesenta” del siglo XX?
Los corrales de comedia fueron un modelo de recintos para la representación teatral que surgen en el siglo XVI, se desarrollan principalmente en el siglo XVII, perviviendo en el XVIII (y residualmente dos siglos más).
Venían a ser grandes patios interiores de edificios vecinales, posadas y mesones propios de las grandes ciudades españolas, y en las zonas rurales corralones de casas de labriegos. Allí se ponía en escena la dramaturgia del Siglo de Oro español, siendo los autores más representados Lope de Vega, Calderón de la Barca y Tirso de Molina, pasándose de la tragedia al drama, a la comedia, y de la representación religiosa a las obras profanas, ganando variedad, desenfado y adeptos la representación pública.
En cierto modo, cumplían una función de socialización, de encuentro vecinal, llegando incluso a ser una especie de “foro de opinión”, fundiendo lo que se representaba con lo que se vivía, algo no podía ser del agrado de las autoridades, aunque Felipe III y Felipe IV los apoyaron decididamente.
Oficialmente se decreta el cierre de estos corrales de comedia en el siglo XVIII, dando paso a los edificios específicos de representación, a la manera italiana, primero de tipología renacentista y luego barroca y rococó, algunos de gran vistosidad y lujosa monumentalidad.
Famosos fueron en la Edad Moderna los corrales de Valladolid, Valencia, Toledo, Granada…, si bien destacaban los de Madrid, y dentro de la capital el popular Corral de la Pacheca, administrado por la Cofradía de la Pasión, institución de beneficencia pública, que obtenía importantes recursos de las representaciones teatrales. A él sucedió en importancia el Corral del Príncipe, cercano al anterior, que pasa a remodelarse en 1745, llamándose Teatro del Príncipe; en 1802 -tras incendiarse- se convierte en el Teatro Español, entrando en funcionamiento en 1849, y manteniéndose con remodelaciones hasta la actualidad.
Plaza emblemática de Almagro. Ciudad que conserva en activo su Corral de Comedias.
De esa época gloriosa de la Edad Moderna se conservan aún instalaciones parciales, como el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, pero sobre todo permanece completo el Corral de Comedias de Almagro (en la provincia de Ciudad Real). En él, anualmente se celebra el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, además de estar abierto a la visita turístico-cultural todo el año.
La frescura, espontaneidad, mezcla de grupos sociales que se daban en los corrales de comedias, se perdieron en los teatros aparatosos de los siglos XIX y XX. Pero en los pueblos, nuestros pueblos pequeños y olvidados, se conservaron con su frescura y espontaneidad, incluso en los años oscuros del franquismo.
Llevábamos nuestras sillas de casa, y llenábamos de algarabía los corrales de piedra y tierra de la vecindad, disfrutando con el voluntarioso hacer de unas compañías nómadas que improvisaban actuaciones, con base a unos libretos que heredaron de nuestra época brillante, la del Siglo de Oro y de la Ilustración.

La modernidad del “desarrollismo” fue haciendo que esta afición comunitaria se reemplazara por otras diversiones. El cine y la televisión ocuparon el hueco de aquellos corralones y su bullicio comunitario, popular. Hoy en día, con los ordenadores, los superteléfonos/supertodos, etc., las nuevas generaciones ni podrán imaginarse lo que supusieron esos recintos tan humildes y aquellas comedias que encendían nuestras vidas.