martes, 26 de noviembre de 2013

ACUEDUCTO DE AMOREIRA, PORTENTOSO EXLIBRIS DE ELVAS

Moisés Cayetano Rosado

En 1537 Rey D. João III encargó al arquitecto Francisco de Arruda -maestro de las obras del Alentejo y autor del Acueducto da Água da Prata de Évora- el proyecto de un acueducto para Elvas, ante la insuficiencia de las fuentes propias, dado el crecimiento de la población.
El trabajo se ejecutó a cargo de los impuesto cobrados a los pobladores, pero en 1547 las obras se suspendieron debido a la falta de fondos. Hasta 1571 no consiguen reanudarse. Esta segunda campaña de trabajos -dirigida por el ingeniero Afonso Álvares- continuó hasta 1580: la subida al trono de Felipe I (Felipe II de España) originó un nuevo parón.
Las obras fueron retomadas en el siglo XVII. En el año 1622 se completó el conjunto, con un recorrido de 12.380 metros, varias galerías que en la primera zona son subterráneas, captando el agua de 11 fuentes diferentes y construyéndose 843 arcos en su recorrido, así como diversos aljibes públicos y privados en el Casco Intramuros.
Durante la Guerra Restauração (1640-1668) se convirtió en un obstáculo para la construcción de un nuevo conjunto de fortificaciones. Ingenieros militares exponen la posibilidad de derribar el acueducto, respaldados por D. João IV. La ciudad se opuso a esta medida; el Conde de São Lourenço, gobernador de la Plaza de Elvas, gestionó una petición a la corona, que finalmente renunció al derribo.
Para sortear las dificultades de abastecimiento de la ciudad durante la guerra proyectó una enorme cisterna, el ingeniero Nicolás de Langres, construyéndose a mediados del siglo XVII. Modelo "abovedado y a prueba de bombas", conectado con el acueducto a través de una tubería subterránea, la cisterna -que aún sigue dando servicio en épocas de sequía- tiene 56 m. de largo, 5 metros de ancho y 8 m. de altura. Se accede a ella desde la calle por 25 escalones y tiene 1.636 metros cúbicos de capacidad (según cubicación del teniente coronel José Galheta Ribeiro).
En el Valle de San Francisco -en la entrada oeste de la ciudad, desde donde viene la canalización- el acueducto se eleva majestuosamente a lo largo de 1.113 metros, con cuatro arcos superpuestos, apoyados en pilares cuadrangulares, reforzados por contrafuertes semicirculares, alcanzando treinta y un metros de altura.
Es la zona más espectacular del Acueducto, auténtico exlibris de la ciudad, que desde sus dos fuertes, desde el castillo medieval y desde el aire ofrece un espectáculo lleno de belleza, armonía y grandiosidad.
Integrado en la Guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas -clasificadas en 2012 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO-, es pieza estratégica esencial del conjunto defensivo. Por ello, su monumentalidad y estado de conservación, constituye uno de los ejemplares histórica, técnica y artísticamente más admirables del mundo.

Desde la enorme explanada de aparcamientos que hay en su base (lugar privilegiado para observarlo) podemos seguir su traza hasta cerca de la pequeña población de Calçadinha -siempre al borde o próximo a la carretera-, lo que constituye un paseo a pie, entre olivos y tierras de labor, de 2’5 kilómetros, sin dificultades, apto para todas las edades y capacidades, aparte de fantástico para los amantes de la naturaleza, el patrimonio artístico y la fotografía.

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