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martes, 10 de marzo de 2015

REPRESIÓN, MIEDO Y LUCHA EN EL CAMPO EXTREMEÑO-ALENTEJANO

Moisés Cayetano Rosado 
Hasta la llegada del proceso democrático, a mediados de los años setenta del siglo XX, Extremadura y Alentejo -eminentemente rurales, agrarias-, fueron tierras de represión, miedo y lucha, especialmente durante sus dictaduras, franquista y salazarista respectivamente.
Así, escribe el extremeño de Santa Amalia Patricio Chamizo en “Paredes, un campesino extremeño”, publicada en 1976: Miedo, miedo, siempre miedo de todo; miedo a los ricos; miedo a los labradores; miedo a la Guardia Civil, miedo a decir una palabra sobre política o sindicatos. Esa era nuestra situación. Parecía como si estuviéramos en un campo de concentración. Y los ricos estaban a sus anchas porque no había nadie que les tosiera, y protegidos por una inmunidad permanente que les daba el Régimen.
La actuación de la Guardia Civil y la Guardia Nacional Republicana, respectivamente en Extremadura y Alentejo, se caracterizó por ese servicio al poder y los poderosos. En ello abunda Patricio Chamizo, que además de escritor era un activista obrero de los años sesenta y setenta, vinculado a la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), donde se curtieron tantos sindicalistas y políticos de izquierda durante el franquismo. Llegó la Guardia Civil con fusiles y, a culatazo limpio, acabaron por detener la lucha, escribe más adelante, exponiendo su intervención ante el enfrentamiento entre campesinos huelguistas y otros trabajadores traídos de fuera para sustituirles.
Esta presencia de las Guardia Civil o Republicana sería una constante en los pueblos de ambas regiones, acuartelados, viviendo con sus familias agrupados en sus instalaciones militares locales, siempre vestidos de uniforme, siempre armados.
Precisamente con motivo de las elecciones presidenciales de 1958, a las que concurrió Humberto Delgado como oponente a la opción oficial de Salazar, van a tener un destacado y duro papel, que Teresa Fonseca resalta en su libro de entrevistas históricas “A Memória das Mulheres”, pues el “General Sem Medo” era una apuesta querida por gran parte de los alentejanos: houve uma movilização de gente para protestar junto da Câmara debido à farsa eleitoral /…/ As balas /da guarda/ passaram-me tão perto, que sentí o calor do fogo, declara Antónia Rosa de Carvalho, campesina natural de Montemor-o-Novo. Precisamente en esa “carga policial” sería asesinado José Adelino dos Santos, a cuya memoria dedicado Saramago “Levantado do Chão”, junto a Germano Vidigal, también de Montemor, torturado hasta la muerte en 1945 por la PIDE.
Todo ello no será obstáculo insalvable para la lucha “en los campos del sur”, que por todo Alentejo y buena parte de Ribatejo y Algarve tendrá un hito destacable en abril y mayo de 1962, en lo que se llamó lutas de massas, centradas fundamentalmente en la conquista de la jornada laboral de 8 horas, y no la inhumana “de sol a sol” que se venía practicando.
António Gervásio, uno de los activistas sindicales y políticos más destacados de Alentejo, indica en su libro-informe “Lutas de massas em abril e maio de 1962 no Sul do País” (lo que me ratifirmaría en entrevista que publiqué en el nº 8 -noviembre de 1998- de la Revista “O Pelourinho”), que mais de 250 mil trabalhadores têm participado nesta luta através da greve, de concentrações, de levantamentos de ranchos, de choques com as forças represivas, etc. Amplia información de todo el proceso y circunstancias se publicaría en los meses de mayo, junio y julio en los periódicos clandestinos Avante!, O Militante y O Camponês.
Esta especie de gesta en los campos del Sur fue seguida de una brutal represión, como A. Gervásio testimonia: O peso da repressão foi brutal. Dezenas de localidades foram ocupadas pelas forças de PIDE e GNR durante varios dias. Esto llevó consigo gran número de detenciones, encarcelamientos, torturas en los penales... si bien se efectuó la conquista de las 8 horas de jornada laboral, lo que supuso un duro revés para la “autoridad salazarista”.
Revés que significará un principio de nuevas luchas, lo que ilustra magistralmente Saramago en su “Levantado do Chão”: Não se trata só das oito horas, vamos também reclamar quarenta escudos de salário, se não quisermos morrer de canseira e de fome. E incluso llega, como así sería, a más: não é pelas oito horas e pelos quarenta escudos do salário, é porque é preciso fazer alguma coisa para não perdermos. O sea, habría de lucharse por el cambio social, por el cambio político, por la dignidad.

El 24 de Abril de 1974 marcó en Portugal el momento de cambio, de esplendor y de esa necesaria dignificación de la inmensa mayoría. En España, habría que esperar a la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, para iniciar el lento proceso de dignificación.

viernes, 12 de diciembre de 2014

¡PÓRTATE BIEN, QUE VIENE EL DE PODEMOS!
Moisés Cayetano Rosado 
Es maravillosa la capacidad que tenemos todos para “enmiedarnos”. Para entrar en pánico y para hacer que entren en pánico los demás. Siempre nos ha gustado mucho eso de “¡Que viene el Coco!”. En mi pueblo se decía: “¡Que viene el tío Mangarras!”, y los niños nos comíamos la sopa de pan, ajo y tocino como si fuera un batido de crema y chocolate.
No es de extrañar que los holandeses digan, o dijeran, a sus hijos: “¡Duérmete niño, que viene el Duque de Alba!”. Porque aquel gobernador español de Flandes entre 1567 y 1573 no se las andaba con chiquitas y sabía cómo dar un pescozón por poco que se les indispusieran los rebeldes.
Algo así pasaba en Cuba, donde a los pequeños traviesos se les hacía entrar en razones invocan a Weyler. “¡Mira que viene Weyler!”, y los muchachos temblaban como el mimbre ante la invocación del Capitán general de la Isla de entre febrero de 1896 y octubre de 1897, en que le dio tiempo a crear un terror generalizado y una terrible represión contra los independentistas o sospechosos de colaborar con ellos.
Ahora que todo eso ha quedado anticuado y que en la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) apenas si se nombra al Duque de Alba y menos a Valeriano Weyler (y si se hace, maldito el caso que le hacen los rebeldes e incrédulos preadolescentes)…, ahora que lo del Coco, el tío Mangarras y otras zarandajas no sirven ni para hacer juegos de ordenador con que quitarse de encima a la chiquillería, ha de inventarse algo nuevo que dé juego y sea de máxima eficacia.
Y yo creo que lo tenemos en la mano: “Niño, o joven, o adulto, o cosa así o casi así: ¡pórtate bien, que viene Pablo Iglesias, el de Podemos!”. ¡Ahí es “ná”! Comedor de niños crudos, abusador de adolescentes, comunista de aquellos tan malos, simpatizante de etarras o algo más, bolivariano de espadón en alto, amparador de investigadores universitarios que no cumplen con sus deberes, violador de reglas y no sabemos si de alguna otra cosa.

“¡Que viene Pablo Iglesias!”. Hay que ver, otro Pablo Iglesias para poner patas arriba el orden que nos ha durado más de un siglo. ¿No sería mejor dejar las cosas como están, apalancarnos bien en la barra y decir como acostumbraba el anterior alcalde de Badajoz, tan memorable en sus sentencias: “Bebe que te llenen, y que a quien Dios se la dio San Pedro se la bendiga”?

martes, 6 de mayo de 2014

EL MIEDO A LA REFORMA AGRARIA
          
          La Reforma Agraria ha sido una constante en la historia de la humanidad, con posiciones siempre encontradas. En países agrarios, como España y Portugal, en regiones latifundistas como Extremadura y Alentejo, ha dado lugar a situación de crudo enfrentamiento. Creo haber desarrollado algunos aspectos cruciales de este tema en: Documento 6 (Extremadura-Alentejo, del subdesarrollo a los retos del futuro), Documento 15 (La tierra devastada), Documento 23 (Posesión de la tierra y luchas campesinas) y Documento 24 (Comportamiento socialista y comunista en la Reforma Agraria), de mi enlace: http://moisescayetanorosado.blogspot.com.es/p/paginaprueba.html.

         A ellos me remito. Pero quiero en estos momentos llamar la atención sobre la curiosa carta publicada en el Periódico HOY de Extremadura, el 20 de julio de 1975 (durante el "verão quente" del Processo Revolucionário em Curso, en plena Reforma Agraria en Portugal), por lo que tiene de significativo de esos temores, de los "fantasmas" que apareja, vistos desde Extremadura, donde durante la II República española se vivieron situaciones similares. Léanla, pero lean también los documentos a que más arriba hago mención, para formarse su propia opinión en este "Cuarenta Aniversario de la Revolução dos Cravos" y no lejano "Ochenta Aniversario de la Reforma Agraria del Frente Popular en España".

domingo, 31 de marzo de 2013


LA CRISIS DEL MIEDO
MOISÉS CAYETANO ROSADO
Solo una situación bélica puede producir más miedo, más temor al presente y a lo que pueda acontecernos en el futuro próximo, que la crisis en la que nos han zambullido y donde nos mantienen, con la cabeza dentro del charco de agua emponzoñada.
Los trabajadores por cuenta ajena, porque pierden masivamente sus empleos, y hoy es el vecino, luego el familiar, ahora uno mismo al que le toca, sin tener perspectivas de un reenganche en la “cadena productiva”.
Los funcionarios, porque ven mermados sus salarios, aumentada la jornada laboral, amenazados de traslados (como los anteriores) y trastocada la antigua seguridad y a veces su independencia de los poderes fácticos.
Los pequeños y medianos empresarios, porque sienten la ruina del de al lado, el cierre del comercio, restaurante, bar, taller, almacén, industria familiar, explotación agraria, que hasta hace poco parecía que iba defendiéndose y saliendo hacia adelante.
Los jóvenes que terminan su formación, porque no encuentran salida no ya en su especialidad, sino en cualquier resquicio que le ofrezca al menos un asidero, por muy en plan “basura” que este sea.
Los jubilados, porque tras repetirles que no iban a ser tocadas las pensiones y mermado su poder adquisitivo, ven que son promesas incumplidas, al tiempo que oyen hablar de “quiebra del sistema”.
Las familias, porque soportan cada día mayor carga impositiva en sus bienes inmuebles, en la compra diaria, en la manguera de la gasolina. Y porque tiemblan pensando en esa espada de Damocles que son los bancos, amenazando sus ahorros, que sienten inseguros, o urgiendo a pagar las hipotecas “amablemente” concedidas, con su arma del desalojo respaldado por la legalidad a su medida.
Los inmigrantes porque pierden la válvula de escape que daba oxígeno a su vida, a los familiares que quedaron en origen.
En tanto, las grandes empresas, los poderosos grupos bancarios, de presión, siguen jugando con sus Bolsas, sus especulaciones. Y continúan forrándose, como ha ocurrido siempre, pero más a lo bestia todavía.
Como en las guerras, sufren las masas indefensas, echadas a luchar: ahora a buscar unos ingresos como sea, rebajando lo que fueron conquistas de más de medio siglo de pelea laboral y sindical: un contrato por horas, algún empleo-basura; seguir con el pequeño negocio malviviendo, compitiendo con el gigante poderoso, a base de grandes sacrificios; olvidar pequeños gastos suntuarios que aliviaban la “lucha por la vida”.
¿Cuándo dejarán de apretarnos el cuello con sus medidas hechas al dictado de intereses mezquinos? Cuando, “cautivo y desarmado” el pueblo que planteó conquistar un mundo humanizado, alcancen los grandes grupos de presión económica sus últimos objetivos: hacer nuevamente su “santa” voluntad.